LAS CRóNICAS DE EL GRáFICO

Disparador: ¿Y el proyecto?

- por Elías Perugino: 26/10/2011 -

Los dirigentes de la AFA ponen y sacan técnicos de la Selección sin analizar ni definir un plan. Inmerso en esa dinámica, el fútbol argentino no crece y queda resumido a los coletazos espasmódicos de algunas individualidades.

Nota publicada en la edición agosto 2010 de la revista El Gráfico.

MARCELO BIELSA dejó la Selección Argentina. Ganó la medalla olímpica en Atenas 2004

Los dirigentes de la AFA se parecen a los chicos de la primaria: son expertos en cambiar figuritas. Ponen y sacan técnicos de la Selección sin analizar ni definir un plan. Inmerso en esa dinámica, el fútbol argentino no crece y queda resumido a los coletazos espasmódicos de algunas individualidades.Le gusta jactarse al presidente de la AFA.

Le encanta llenarse la boca diciendo que nunca echó a ningún técnico de la Selección. Que se fueron solitos, silbando bajo como Pekerman o con la batería agotada como Bielsa. Lo reconforta colgarse la cucarda de que desde la casa de Viamonte 1366 se respetan los contratos como si fueran la palabra divina, falacia portentosa si las hay. Julio Grondona es un maestro titiritero. Maneja a los personajes a su antojo y los arrima hasta el borde del abismo hasta que ellos mismos se tiran al vacío. Más de una vez se quejó por lo bajo de que Bielsa, por ejemplo, no le daba ni cinco centavos de bolilla y armaba y desarmaba la Selección a su antojo, como si en algún lado estuviera escrito que a los dirigentes les asiste el derecho de formarles el equipo a los entrenadores… Y a Bielsa, un hombre de comportamiento inoxidable, un día lo envolvió el hastío y se quedó sin energías. Antes, JHG había sabido aprovechar los oleajes mediáticos para desestabilizar a Basile (Gorritas Fútbol Club) y Passarella (Mister Rinoscopía).

MUNDIALISTA. El equipo verdeamarelho ya está clasificado a la Copa del Mundo porque es el anfitrión.

Tiempo después, dejó que el árbol le tapara el bosque y no movió ni un dedo para evitar la salida de Pekerman, un entrenador que venía sosteniendo una identidad futbolera desde que llegó hasta la AFA con la carpetita que derivó en el mayor suceso en la historia de nuestro fútbol juvenil. Sin ruborizarse, extirpó a Basile de un mundo dorado en Boca, le prometió el jardín de la revancha del 94 y tiempo después –también sin ruborizarse, claro- le pisoteó las rosas en la cara, coqueteando con Maradona en los palcos de Beijing 08. A Diego –otro titiritero de excepción, pero más sanguíneo que cerebral- tampoco se le enrojecieron las mejillas cuando el viejo Coco –cansado de manoseos, no del fútbol- arrió las banderas y se marchó al exilio del “no, coment”, noqueado por las ingratitudes de algunos jugadores y por la traición de aquel Diez al que había justificado hasta lo injustificable en el episodio de doping de USA 94.

En un punto, Diego se arrastró para ser técnico de la Selección. Quería dirigir en el Mundial y vendió una porción de su honor. Dejó que lo rodearan como si fuera incapaz y después cometió errores como para que lo consideraran incapaz. Archivó convicciones supuestamente intocables y se comió la gigantesca galletita de Ruggeri, que creyó digerir distanciando a Bilardo –error estratégico fatal- y fagocitándose a Lemme, hombre del riñón del Narigón. Sonrió para fotos del Gobierno y jugó con fuego sin guantes de amianto. Después arriesgó el mito Maradona –gran definición de Dani Arcucci- y no lo desintegró, pese a la desilusión del último Mundial. Y antes del truco final contra el dueño del mazo, orejeó las cartas y mostró los anchos falsos: “Si me tocan al utilero o al masajista, me voy”. Aliviado ante tan ingenua confesión, Grondona lo desbarrancó con un suspiro. Sacarle la roja invisible fue un juego de niños.

¿Y el proyecto? Mal, gracias. En nuestra patria futbolera se discute de todo, menos de fútbol. Antes de ayer fueron gorritos, aritos y rinoscopías. Ayer fueron supuestos excesos en la preparación física y papelitos con listas de ejecutantes de penales. Hoy son utileros, masajistas y ayudantes de supuesta inconsistencia. ¿Y el proyecto? Mal, gracias. Casi nadie les presta atención a iniciativas interesantes como las del Checho Batista, que buscan restaurar las condiciones técnicas como pilares de identidad y crecimiento. La docencia en juveniles es material de desprecio y se transforma en un boomerang mortal en mayores. Se exige inmediatez sin trazar ni respetar una idea de juego que se corresponda con la historia y el sentimiento del fútbol argentino. Da lo mismo el rigor ofensivo de Bielsa, la impronta bohemia de Basile, el espíritu docente de Pekerman o la inexperiencia espasmódica de Maradona. ¿Y el proyecto? Mal, gracias. Sin base, no hay pirámide. Es una enseñanza egipcia. Y la base del fútbol es la técnica. La táctica y la preparación física son partícipes necesarios. Pero sin técnica no hay fútbol. Entonces, el proyecto –más allá de la decisión que se tome en mayores- debe comenzar por la base.

DIEGO llegó para apagar el fuego. Luego lo sucedió Sergio Batista.

Ahora es fácil escribir de Xavi, elogiar a Iniesta, destacar a Fábregas. No los inventó Del Bosque, tampoco Aragonés. Son el producto de una escuela de fútbol sustentada en la técnica individual al servicio de una expresión grupal. Desde niños, tocan y tocan hasta que aparecen los espacios y los sorprende el gol. Así sienten e interpretan el fútbol, un deporte donde lo difícil es jugar fácil. Nadie mejor que los argentinos para atestiguar esa máxima. ¡Cuánto nos cuesta armar un equipo! Así en la oficina como en la cancha. Así en el Comité Ejecutivo como en el banco de suplentes. Tenemos tan enquistado el individualismo, la gambeta maradoniana hasta el infinito, que nos encomendamos a esa impronta con fruición autodestructiva.

Y nos cegamos ante los ejemplos que desfilan por nuestras narices. ¿Oyeron a Diego Milito hablar de Mourinho? ¿Leyeron a su hermano Gabriel refiriéndose al método de Guardiola? ¿Creen que es casualidad la obra de Wenger en el Arsenal? ¿A alguien le quedan dudas de que la Generación Dorada de nuestro básquetbol germinó a partir de la Liga Nacional y sus raíces en juveniles? ¿Quién podría asignarle al azar que Las Leonas mantengan su nivel por más de una década, pese a los cambios de entrenadores y jugadoras?

De cara al futuro, al reino de JHG le queda otra pelota picando en el punto penal. Con unas Eliminatorias muy sencillas recortándose en el horizonte, se puede fundar un ciclo de base sin sufrir los riesgos de la inmediatez. Plantar una semilla y regarla para que crezca sana y fuerte en el mediano plazo. ¿Se animarán? Una vez sucedió, aunque luego faltó visión, inteligencia y coraje para sostenerla. Cuando el pastor no toleró una derrota por penales, el rebaño lo siguió con sumisión y cortaron la planta de un hachazo.

La balacera final dejó un tendal de heridos: Maradona y sus siete apóstoles, el sospechoso silencio de Bilardo, las ambiciones sin rienda de Ruggeri y el orgullo del Gobierno, despechado por la indiferencia de Diego tras el “¡Aguante Maradona!” de la señora Presidenta. Herido, también, está el fútbol argentino, aunque parece lo de menos en esta trama de traiciones sordas, serruchos afilados, viudas maradonianas, delatores sin careta, dueños de quintas y terceros en discordia.
¿Y el proyecto? Mal, gracias.


Elias Perugino

1-“Me quedé sin energías”, fue la frase de Bielsa a la hora de presentar su renuncia al cargo, asfixiado por las diferencias con Grondona y su entorno.

2-Como se dudaba de Diego, la AFA le puso a Bilardo por encima. Si Maradona fallaba o se iba, el Narigón podría ocupar su lugar para zafar de cara al Mundial.

3-Subestimó la altura de La Paz en las Eliminatorias (1-6 con Bolivia). Armó una lista desequilibrada para Sudáfrica, con ausencias imperdonables como Zanetti y Cambiasso. Se encaprichó con un esquema y no brindó respuestas tácticas para revertir la situación en el 0-4 con Alemania.

4-Aunque el Gobierno lo bancó, Diego no aceptó invitaciones para encontrarse con la Presidenta, vio la final del Mundial con Daniel Scioli (hoy distanciado del poder K) y prefirió viajar a Venezuela para mostrarse con Chávez.

5-Propone eliminar las tablas de posiciones en Inferiores, para que los chicos no estén pendientes del resultado y los DT se dediquen a pulir la técnica. “En los clubes no puede haber más pesas que pelotas”, le graficó a Clarín.

6-Brasil no las jugará por ser anfitrión del Mundial 2014 y Sudamérica mantiene sus plazas: 4 clasificarán directo y un quinto jugará el Repechaje. O sea: cuatro lugares y medio a repartir entre nueve equipos. Un carnaval.

7-En 1994, Pekerman inició su proyecto en las Selecciones Juveniles. Más allá de los títulos, definió un estilo y nutrió de jugadores a la Mayor, que él mismo dirigió en Alemania 06, torneo en que Argentina cayó por penales, sin perder ningún partido en tiempo reglamentario. En vez de sostener la idea, la AFA desmanteló el proyecto.































Por Elías Perugino: 26/10/2011

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