LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Tata Brown: "Sería muy tonto tener a Messi y no saber aprovecharlo"

- por Diego Borinsky: 29/06/2011 -

El ex central de la Selección no deja un tema sin tocar. Messi, la lesión en su rodilla, el amor por Estudiantes, el descenso de Gimnasia. Un 100 x 100 de lujo.

Nota publicada en la edición julio 2011 de la revista El Gráfico

CON LA COPA. El Tata con el trofeo que tanto le costó en el 86

1 ¿Nunca le dijiste a Bilardo: “Mi apellido se pronuncia Braun, no Bron”?
Ya nos entendemos así, escuchame, si desde que me hizo debutar en Estudiantes, en 1975, me llama Bron, no va a cambiar ahora...

2 ¿Cuántas cábalas tenían en el 86?
Un millón. Te cuento una. El día previo al debut fuimos a un shopping y comimos unas hamburguesas espectaculares, a escondidas. Eramos varios. Como ganamos, ¿qué hicimos antes de Italia? Repetir. Una vez nos vio el doctor Madero, Bilardo le decía “Andá allá, Raúl, está todo bien”. Se sentó con nosotros y cumplimos la cábala. Madero nos dijo de todo, que éramos unos irresponsables...

3 ¿Cuándo te enteraste que ibas a ser titular contra Corea?
Ufffff, el mismo día del partido... Passarella no estaba bien pero nadie me había dicho nada. El día del debut fui a desayunar y me crucé con Carlos (Bilardo), que salía. “Hola, Bron, ¿cómo estás?”, me pregunta. “Bien, por fin llegó el día”, le contesté. Se fue, enseguida se dio vuelta y me gritó: “Ah, Bron, mirá que jugás vos, ¿eh?”.

4 ¿Te temblaron las piernas?
¿Sabés lo que fue ese desayuno para mí? Si te digo que no me puse nervioso, te miento, pero tuve personalidad y me sentí seguro.

5 ¿Qué pensabas en el vestuario?
Mirá lo que me viene a la memoria... Me empiezo a cambiar, y entra Don Julio a saludarnos, uno por uno, una costumbre que mantiene. Tenía un papel en la mano, me pregunta cómo estoy y se va a hablar con Carlos. Yo miro de reojo y veo que hablaban de mí, porque me señalaban. Enseguida viene Don Julio y me da el papel. Era un telegrama de mi familia deseándome suerte (se le llenan los ojos de lágrimas)... Mi familia sabía todo lo que había sufrido para llegar ahí: los dos años luchando con la rodilla, mis viajes a dedo para jugar en Estudiantes, mi infancia en la escuela-hogar, puffffff, tremendo...

6 ¿Cuál fue el partido más difícil del Mundial? Contra Inglaterra fue muy especial, porque si bien nunca quisimos mezclar el fútbol con la guerra, cada uno de nosotros tenía algún allegado o sobrino de un conocido que había sufrido en Malvinas. Además, Inglaterra era un equipo fuerte y sabíamos que si le ganábamos, estábamos ahí de la final.

7 ¿Cómo viste desde atrás los goles de Diego? La mano, ni la vi. Y el segundo, cuando: engancha y se abre sobre el arquero digo: “Dios mío”. Va al banderín y pienso: “Ma sí, andate de la cancha, monstruo, ya está, ¿qué más vas a hacer?”

8 ¿Fuiste a abrazarlo? No, no, los defensores no podíamos ir a ningún lado si no, Carlos nos mataba. Pensá que para nosotros eran 100 metros de ida y 100 de vuelta. Y en la altura había que guardar las energías.

9 Describí ese vestuario. Locura total, después de Inglaterra ya teníamos el convencimiento de que íbamos a ser campeones. Apareció una filmadora que la manejaba Burru y todos decíamos lo mismo: “Vamos a salir campeones”. No la hicimos pública pero se enteró Bilardo y casi nos mata.

10 ¿Pudiste dormir la noche previa a la final? Ni un minuto. Passarella, que era mi compañero de habitación, se había ido de la concentración, y yo estaba solo, en la cama, vuelta para acá, vuelta para allá. “Pensar que mañana a esta hora puedo ser campeón del mundo”, me repetía. Pensaba en mi familia, en mis amigos, en los sacrificios, en cómo me podía cambiar la vida en 24 horas.

11 ¿Se te cruzó que podías meter un gol?
Ni loco, si no tenía ninguno en la Selección. Es increíble: jugué una final del mundo sin dormir un minuto. Y no fui el único, porque en el galpón donde dormíamos siete, las bisagras de las puertas hacían un chirrido, y en un momento escuché varios, me asomé y estaba Ruggeri. “¿Qué hacés Cabezón? No pude dormir ni un minuto”, le dije. “No te puedo creer, yo igual”, me contestó.

12 ¿En ningún momento de la final sentiste cansancio?
Nooooo, estaba pasado de vueltas, aparte con el gol, ¿sabés qué?...

13 Tenés 36 partidos y un gol en la Selección...
Viste qué record, ¡estuve flojo para elegir, no! (risas)... El destino y Dios quisieron que fuera en la final. Ese gol me cambió el documento. Desde entonces pasé a ser: “José Luis Brown, el que hizo el gol en la final del mundo”.

14 Contame la jugada del gol.
Era un centro preparado, se practicaba con la rosca saliendo para afuera. Nos posicionábamos el Checho, el Cabezón (Ruggeri), Valdano y yo, que éramos los más altos. Cuando Burru sacó el centro, di el paso hacia adelante para elevarme y de reojo vi a Schumacher que venía jugadísimo. Lo tenía a Diego adelante, así que me apoyé en él y cabeceé.

15 ¿Diego estaba para cabecear?
No, ¿qué podía cabecear Diego en el área? En un boliche nada más podía cabecear (risas). Bueno, el tema es que me apoyé en el enano y cuando metí el frentazo, salí gritando el gol sin ver que la pelota entrara.

16 Metiste el gol, te arrodillaste y te pusiste a llorar, ¿qué te pasó en esos segundos?
Te explota el pecho, te explota todo... El primero en llegar fue Checho, ni me acuerdo qué me dijo, lo único que hacía era gritar y llorar. Pensá que en la historia del fútbol argentino hay solo 5 tipos vivos que metimos goles en una final del mundo, y yo soy uno de esos 5.

17 ¿Cuándo tomaste consciencia del gol?
Hice un poco de base en el entretiempo, en el vestuario. Fui para los lavatorios, me mojé la cabeza y se me cruzaron ahí un poco los amigos, la familia, ¿viste? Empecé a lagrimear y justo llegó Carlos, me dio una palmada y me dijo: “Dale, Bron, vamos”. Me bajó a tierra.

18 ¿Cómo fue el golpe que casi te hace salir?
Yo era el líbero, el encargado de dar la orden para tirar el off side. Alemania lo sabía y puso un tipo para chocarme y que así habilitara a todos. Carlos se enteró y puso a uno de los nuestros para neutralizar al que me iba a chocar, pero en una jugada el nuestro se olvidó, yo salí confiado y me llevaron puesto. Me hicieron bolsa el hombro, pero no me voltearon.

19 ¿Pensaste en salir?
Ni loco. Entró Madero, me atendió y en eso vi que le hacía un gesto con el dedo en el ojo, como diciendo “Atención con este”. Le dije a Madero: “Raúl, ni se le ocurra, eh”. Me sacaron, me iban a hacer no sé qué cosa y entonces les dije “Estoy bien, ya está”, y pum, me metí en la cancha a jugar. No podía estirar el brazo del dolor, lo llevaba encogido, y así no podía jugar. Tenía que hacer algo, entonces mordí la camiseta, le hice ese agujero que ves ahí (señala un cuadro donde está la camiseta de la final), metí el dedo y jugué el segundo tiempo así.

20 ¿Qué sentiste cuando empató Alemania?
Impotencia, ninguno lo podía creer, pero jamás pensé que se complicaba, podíamos pensar en el alargue, pero en el fondo estábamos confiados en ganar.

21 Vamos para atrás, ¿quién te puso Tata? Teníamos un vecino en Ranchos con ese apodo, bien de pueblo, y como yo andaba detrás de él a todos lados, mis hermanos me cargaban “el Tata esto, el Tata lo otro”. Me calentaba y ese fue motivo suficiente para que quedara el apodo. La gente me conoce más por Tata que por José Luis.

22 ¿Venís de una familia futbolera?
No, el único fanático siempre fui yo. Ni mi hermano mellizo ni el mayor le dieron bola. Mi mamá colgaba las medias en el tendedero, yo se las sacaba y me hacía una pelota de trapo con las medias y los diarios.

23 ¿No se daba cuenta?
Cuando veía que le faltaba una media, me salía a buscar por el barrio y me daba para que tenga, guarde y archive. La mayor alegría de mi infancia fue a los 7 años: mi tío Lucio cosió con mucho amor una pelota de cuero, la pintó de blanco y negro y me la regaló. Inolvidable.

24 ¿De quién eras hincha?
De pibe yo era bostero enfermo. Arriba de mi cama estaban Roma, Rattín, Madurga, Rojitas, recortes de diarios y siempre soñando ser como ellos, porque de pibe quería ser futbolista. También el Negro Meléndez, ya me inclinaba a jugar de defensor, porque habilidoso nunca fui (risas).

25 ¿Infancia difícil?
Mi casa era un rancho: una habitación donde dormían mis viejos y una cocina enorme, a la que papá le puso una división con una tela y armó el lugar en el que dormíamos los tres hermanos. Cuando llovía había que correr los muebles. Con el tiempo, mi viejo, que era laburante en un almacén de ramos generales pudo ahorrar y construirse su casa. Hoy ni loco lo podría hacer. Mi mamá era empleada doméstica y yo me crié en una escuela-hogar, en Ranchos.

EQUIPO DE TRABAJO. Los campeones de México 1986 se hicieron cargo de la Selección.

26 ¿Por qué en una escuela-hogar?
Para tener un lugar donde comer. Ibamos desde la 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde y teníamos las tres comidas. Escuela-Hogar Virgen del Pilar, todavía existe; cada tanto voy y la visito. Es para familias que están complicadas para darles la comida a sus hijos.

27 ¿Alguna vivencia en particular?
Una vez fuimos de excursión a La Plata, conocimos el zoológico, el museo, y pasamos por la cancha de Estudiantes. No entramos, me alcanzó con verla desde afuera. A partir de ese día mi sueño fue jugar ahí algún día. Después, cuando el Estudiantes de Zubeldía jugaba la Libertadores, me escapaba de mi casa para verlo. A dedo, con amigos. En Ranchos había 2 o 3 que eran Pinchas: el Mono Fierro, el Mono Sierra, todos monos, ja, ja y venía con ellos. A la vuelta volvía a cualquier hora y cobraba de lo lindo: alpargatas en el culo como loco. Ahí nació ese cariño tan lindo que tengo por Estudiantes. Quise meterme en el barco para ir a Uruguay a ver el desempate con Palmeiras pero fue imposible.

28 ¿Qué es Ranchos?
Para mí está el estadio Azteca y Ranchos. O Ranchos y el Azteca. Es el pueblo donde me crié, el que me dio mis amigos a los que 50 años después sigo viendo. Ranchos es la escuela-hogar, y el lugar al que voy todas las semanas. Aquel que cambia en la vida porque logró cosas importantes no sirve para nada. Nunca se pueden perder los valores.

29 ¿Cuál es la capacidad del estadio José Luis Brown de Ranchos?
Ah, no sé, los que entren parados alrededor del campo. Ahí empecé a jugar como marcador de punta con 12 años contra la primera de Belgrano, Chascomús, Brandsen. Hace dos años lo bautizaron con mi nombre, verlo ahí fue muy fuerte, se me piantaron unos cuantos lagrimones.

30 Veo que tenés fama de duro pero por adentro sos un tierno.
Sí, soy más blando...

31 ¿Cómo fue el día que volviste a Ranchos campeón del mundo?
Uffff.... impresionante, ni imaginaba algo así, estaba todo el pueblo, me subieron a la autobomba. Reencontrarme con la gente de mi pueblo, pensar en los sacrificios para llegar... lo digo hoy y me emociono (se le ponen los ojos rojos nuevamente).

32 ¿A qué sacrificios te referís?
Todo me costó muchísimo. Yo me levantaba a las 5.20, a las 5.50 me tomaba el micro a La Plata, llegaba, me entrenaba, y a las 10.50 me tomaba el de vuelta a Ranchos. Pasaba a comer algo por casa y me iba a laburar al diario La Palabra, donde componía e imprimía. Llegaba muerto a la noche. Hacía dedo mientras esperaba el micro y si me levantaban, me guardaba unos mangos. La pucha si me costó, también hubo gente de Ranchos que me dio dinero para viajar. Eso sí: desde el día que empecé en el fútbol, lo llevé a cabo con total seriedad. A veces salíamos a comer con mis amigos y a las 10 de la noche me iba a dormir, ellos seguían para el boliche y nos encontrábamos al otro día, el domingo, en el micro que salía a las 8.30. Me acompañaban al partido de reserva. La diferencia es que ellos venían sin dormir.

33 ¿Por qué Estudiantes?
Había un amigo mío de Ranchos que estaba en las Inferiores del Pincha y siempre me hinchaba para ir. Un día le dije que sí y nos pusimos a hacer dedo. No tenía botines ni nada. La gente de Estudiantes me conocía de algún partido que habían hecho en Ranchos contra El Fortín, un equipo del pueblo. Vine un jueves, me tomaron la prueba 20 minutos, y me llevaron a una oficina para hablar con mi viejo. El único teléfono que había en casa eran dos latitas y un hilo, nada más. Querían que me quedara porque al otro día se cerraba el libro de pases en AFA y el sábado empezaba el campeonato. La comunicación era una odisea: había que pedir una llamada de La Plata a Brandsen, de Brandsen a Chascomús y de ahí a Ranchos. El viernes fui a hacer la revisación a AFA y el sábado estaba jugando contra Argentinos en Comunicaciones.

34 Todo sencillo...
Pará, no te conté una de película. En mi vida jamás imaginé que podía haber un tren debajo de la tierra. Ese viernes fuimos con cinco chicos hasta la AFA llevados por Cacho Puebla, una institución en Estudiantes, que todavía está en el club. Fuimos a Constitución, y ahí Cacho nos dio una fichita a cada uno. La única ficha que yo conocía era la de metegol, pero esta era un cospel para el subte. ¿Viste cuando no tenés idea de nada? Los de adelante pasaban y quedé último: puse la ficha y me quedé esperando que se bajara el molinete, hasta que me gritaron “Dale, se va el subte”, y entonces salté el molinete. Es el día de hoy que voy a ver las Inferiores y Cacho me carga con lo mismo.

35 ¿A Zubeldía, lo conociste?
Lo vi de lejos, cuando yo vivía en el club. Un día cayó el equipo a entrenar con todos los monstruos, Carlos, Aguirre Suárez, Pacha, Verón padre, todas glorias. Nunca pude hablar con Osvaldo pero tengo la mejor imagen de él. Ni hablar en Estudiantes. Y cuando fui a jugar a Medellín, donde él trabajó, la gente tiene un concepto impresionante de Osvaldo.

36 ¿Quién te aconsejaba?
Néstor Chirdo, el Beto Recabarren, Pachamé también se acercaba, el Gato Pagnanini. Concentré por primera vez con 18 años y me sentaba en una mesa con Verón padre, Pachamé y Pezzano; si faltaba pan o ensalada tenía que ir a la cocina a buscar. Yo los trataba de usted. “Nene, los diarios”, me decían, y tenía que salir a comprarlos al camino Belgrano, eran como 12 cuadras, ahí le metía dedo como loco.

37 Tu primer partido.
Contra River en el Monumental, un 0-0 en el inicio del Metro 75. Tres días antes, Carlos me había puesto en un amistoso contra el Stal Mielec, de Polonia, como stopper para marcar a Lato, que venía de ser el goleador del Mundial 74. Lo marqué bárbaro, pero perdimos 1-0 y el gol lo metió Lato. El tipo se fastidiaba, yo estaba con toda la polenta de mis 18 años y siempre fui muy fuerte físicamente. Un jugador es inteligente cuando sabe sus limitaciones y las trabaja al máximo. Creo haber sido uno de esos.

38 Con Camino se mataban al ping pong por una chica. ¿Verdadero o falso?
Ja, ja, no te puedo creer, ¿cómo sabés eso? Es verdad: teníamos una amiga en común y los sábados jugábamos tres partidos de ping pong. El que ganaba dos, el lunes llegaba primero a la casa de la amiga... y el otro la agarraba usada (risas). Le ganaba siempre a Julián.

39 ¿Qué técnico te marcó en Inferiores?
Héctor Antonio, una gloria del club. Fue decisivo en mi carrera. Al principio me habían prometido una beca y unas condiciones de vida que no me pudieron dar, sobre todo en vivienda y comida. Un día mi papá llegó al club, vio todo y me sacó: “Para vivir así, mejor volvé a casa, y vas a jugar a Chascomús o Brandsen, que ahí por lo menos te pagan por jugar“. Eso hice, pero una tarde apareció en mi casa el Cochero Antonio para que volviera al club. Ahí sí me dieron una beca, me llevaban a comer a un restaurante y me dieron una vivienda mejor. O sea que todo lo que logré en el fútbol fue en gran parte por esa iniciativa que tomó Antonio de ir a buscarme, si no, mi vida como futbolista quizás se hubiera cortado ahí.

40 ¿Quién te eligió capitán?
Carlos, a principios del 82, en su segunda etapa. No lo podía creer.

41 ¿Por qué te declararon persona no grata en Estudiantes, con todo lo que le diste al club?
Es el dolor más grande que tengo de mi paso por un club al que quiero tanto, pero por suerte ya lo enterré 100 metros bajo tierra, y hoy puedo ir a la cancha, al Country y disfrutar con los hinchas. Esa vez me habían vendido al exterior y hubo un presidente que se portó muy mal conmigo. No me dio el porcentaje que me correspondía y, como salí a decirlo, me declararon persona no grata y me impidieron entrar al club. Eso me trajo infinidad de malas consecuencias... pero ya fue.

TATA. La virgen siempre presente con los planteles de Bilardo.

42 ¿Disfrutarías si Gimnasia se va a la B?
No me gustaría que la ciudad perdiera el clásico. Tengo muchísimos amigos de Gimnasia. Yo quiero que jueguen 500 clásicos más y que los gane todos Estudiantes.

43 ¿A qué se debe la marca de tu ceja izquierda?
¿Viste que decían que Quique Hrabina les pegaba a todos? Bueno, también les daba a sus compañeros. Yo también pegaba; pero a los compañeros, no. Fue en un Gimnasia-Boca, una pelota aérea, Quique retrocedía y cuándo él saltó, pegó el cabezazo para atrás y me abrió todo.

44 El delantero más difícil de marcar?
Uhhh, ¡yo marqué a cada nene! Anotá: Chirola Yazalde, Aldo Poy, Kempes, el Lobo Fischer, Bianchi, Márcico, Andreuchi, Morete, uhhhhh, el Puma era insoportable.

45 ¿A tu hijo Juan le pesó el apellido o la carrera que hizo fue acorde con sus condiciones? Todos los hijos de futbolistas que lograron cosas importantes van con una carga extra, pero por suerte Juani pudo jugar varios años. Tiene 33, acaba de terminar con Jorge Wilsterman y busca club.

46 ¿Boca o Racing?
Tuve la suerte de jugar en esos dos clubes impresionantes. Yo tengo corazón bostero, te lo dije, pero en Racing me impresionó la gente, es como en Boca.

47 ¿Cómo fue el robo que sufrieron hace dos meses?
Estaba de gira con la Selección y entraron al patio por una obra. Mi señora estaba sola, levantó la persiana y se le metieron con un cuchillo. Eran dos. Como uno en este país tiene un dinero destinado justamente para los chorros, se lo dio. “Ah, hija de puta, tenés la plata escondida, danos más”, le gritaron. Y se llevaron más. Desgraciadamente, en este país nos tenemos que conformar con que esté viva y no le hicieran nada. Cuando se iban, uno gritó: “Y no te matamos porque somos Pinchas”.

48 ¿Eras amigo de Cuciuffo?
Sí, tenía una relación espectacular con ese cordobés. ¡Cómo nos reíamos con ese hijo de puta! La chispa que tenía, las salidas...

49 ¿Sabés cómo fue el accidente?
Fue a cazar, pasaron por un lugar que estaba lleno de vizcachas, y mientras un grupo armaba las carpas, él y un amigo salieron a vizcachear. Se vino una tormenta, se subieron a la camioneta, Cuchu agarró el volante, y en el apuro puso el arma al lado de la palanca de cambio, con la culata para abajo y el caño para arriba. Quedó el gatillo montado, la camioneta agarró un pozo y con el golpe salió el tiro. La bala le atravesó al hígado y le llegó al corazón. Eso es lo que me contaron cuando fui a su velorio. Una cosa que no la podés creer, ¡no- la-po-dés- cre-er!

50 ¿Te molestó la publicidad de Nike que decía que había que olvidarse del 86?
Claro que me molestó, una marca deportiva no puede agarrar y decir “Basta del 86”. ¡¿Cómo vas a desmerecer un logro tan importante?!

51 ¿Y que Bilardo te dejara afuera de Italia 90?
Es como cuando tenés un familiar enfermo y sabés que se va a morir. Te preparás, pero cuando llega, te duele. Carlos nos reunió en el vestuario y dijo: “Quedan afuera Bron y Valdano”. Así, sin anestesia. Yo había llegado con lo justo al 86, imaginate con cuatro años más...

52 ¿Con Bilardo te enojaste porque no te dio trabajo?
Sí, pero son cosas de la vida que pasan, con Carlos jamás podría ofenderme ni enojarme de verdad porque fuimos incondicionales uno del otro. Yo estuve más tiempo con Carlos que con mi viejo.

53 ¿Cómo decidiste el retiro?
Venía de quedar afuera del Mundial 90 y me convocó Miguel Russo para ir a Lanús. Me entusiasmé, empecé a entrenarme pero un día iba para Lanús, me paró el semáforo del cruce de Gutiérrez, de golpe me miré la rodilla y dije: “¡Por Dios, cómo duele!... No juego más”. Giré en u y volví a casa. Se terminó.

54 ¿Te costó el día después?
Sí, y me duró un tiempo prolongado. Te das cuenta de que toda esa gente que estaba al lado tuyo cuando vos eras alguien, de pronto desaparece. Lo podés imaginar, pero lo sufrís cuando te retirás. Yo estuve mucho tiempo tirado en la cama, desganado, me mataba no estar en una concentración, en un entrenamiento, arriba de un micro yendo a una cancha. Me encantaba llegar a la cancha, mirar la tribuna rival y decir “¡Cómo les vamos a romper el culo a todos!”. Después, quizás nos comíamos tres goles, pero esa previa la vivía intensamente.

55 ¿Por qué duraste tan poco en la mayoría de los clubes que dirigiste?
Porque no soy político y cuando veo algo que no me gusta o que no me cumplen, digo “Gracias” y me voy.

56 ¿Cómo llegaste a la Selección Juvenil?
Estaba en Ferro, un club al que le agarré un cariño impresionante porque se portó un millón de puntos conmigo, y después del Mundial de Alemania me llamó Checho para almorzar conmigo. Había hablado con Don Julio y quería sumarme a los juveniles.

57 ¿Qué sentiste?
No lo podía creer, yo había estado muy mal sin trabajar, deprimido, y volver a la Selección y al predio era un sueño (lagrimea de nuevo).

58 ¿Sos de hablar con Messi, cuando por ahí mete un golazo en el Barcelona?
Leo es un chico que no podés creer que sea como es, lo sencillo, la humildad que tiene. Si vos no vas y le preguntás algo, ni te das cuenta de que está, no es un chico que vive haciendo alarde de sus logros. Al contrario. Muchas veces le mandamos mensajes por la blackberry, a él o a sus allegados. En el cuerpo técnico de Guardiola está Pepe Costa, que fue compañero mío en el Murcia y nos contactamos bastante. A veces le escribo y le pregunto cómo terminó un partido, esas cosas...

59 ¿Es de reírse y de participar en el grupo o se lo ve siempre callado?
Sí, más vale, con sus compañeros en el almuerzo o en la habitación se prende, es un chico de 23 años...

60 ¿Está mal decir que hay que armar el equipo alrededor de Messi?
Leo es especial y lo tenemos que cuidar. Nadie se tiene que ofender si se piensa así, porque si lo tenés y no lo sabés aprovechar sería muy tonto de nuestra parte.

61 Fuiste compañero de Diego y ahora lo tenés a Messi cerca, ¿son comparables?
A Leo lo veo en el sendero de Diego, sin duda...

62 ¿Cuáles son tus tareas como ayudante?
En principio, la pelota parada, porque a Checho no le gusta. Después, todos observamos todo, opinamos y Checho escucha. Si bien he sido su compañero y me considero su amigo, nunca había trabajado con él y me sorprende día a día cómo le llega al jugador, cómo lleva adelante sus ideas, cómo para el equipo. Cualquier técnico que vaya un día a verlo trabajar a la AFA se sorprendería como yo.

63 ¿Checho te pregunta quiénes deben ser los centrales?
Checho es abierto y charlamos mucho, aunque la decisión la toma él. A partir de ahí, todo el cuerpo técnico va junto. Si yo creo que el mejor dos es Ramírez, se lo digo, pero si él se termina inclinando por López, yo paso a ser defensor a muerte de López..

64 “Mirá esto porque no lo vas a ver nunca más”, le dijiste a tu hijo en los festejos del 86. ¿No lo veremos más?
Lo decía por mí como jugador. Vamos a volver a ver a Argentina campeón del mundo, seguro.

65 ¿Cómo te llevabas con Diego?
Excelente, ¿no viste todas las cosas que tengo de él en el quincho? (Se para y muestra camisetas de Boca y del Nápoli con la 10). Diego estuvo conmigo en las buenas y cuando pasé momentos muy difíciles.

66 ¿Qué momentos?
Personales, lo que te contaba antes. Mientras jugás al fútbol está todo bárbaro, el tema es el día que dejás y ya no suena más el teléfono de tu casa, nadie pasa a saludarte, quedás solo. Es bravo. No solamente le tengo que agradecer a Diego sino a muchos otros como el Cabezón. A mí no me van a alcanzar los días que me quedan de vida para agradecerle a Checho por esta posibilidad que me dio.

67 Lo raro del grupo del 86 es que cuando finalmente les dieron la chance de la Selección se empezaron a pelear, ¿no sobró egoísmo?
No sé, son circunstancias de la vida en las que lamentablemente se rompen ciertas relaciones que a mí me hacen mucho daño, mucho mal. Ver gente con la que hemos estado tan juntos para lograr objetivos importantísimos y que después terminemos como estamos terminando, me causa un dolor tremendo (otra vez vienen las lágrimas).

68 ¿Vos creés que la idea de Grondona era que a Sudáfrica fueran Maradona, Batista, vos y alguno más del 86?
Puede ser, creo que pudo haber pensado así.

69 ¿El puesto se lo ganaron en los Juegos de Beijing?
Fue importante eso, creo que ahí Grondona observó el manejo de grupo. Para nosotros, el grupo es lo más importante, porque si tenés 20 figuras y el grupo no camina, no va.

70 ¿Hablaste con Diego después de Sudáfrica?
No, hace muchísimo que no hablo con Diego. Tampoco con el Negro (Enrique).

71 Deben estar ofendidos.
Al Checho, Diego le pegó bastante; con vos todavía no se metió... Es una situación incómoda, difícil, ¿me entendés? Es algo en lo que no me quiero meter, perdoname que no te conteste pero no...

72 ¿Qué te genera ver a Ruggeri pegándole todo el tiempo a Grondona porque no lo dejó ir al Mundial?
Qué sé yo, me parece que es parte del circo... Con Oscar sí mantengo la relación y hablo seguido...

73 ¿Ves probable una cena homenaje por los 25 años del título?
Hasta el momento no hay nada armado, no sé, es complicado.

74 ¿Cuándo empezó tu calvario previo al Mundial?
Me lesioné en un amistoso contra Uruguay en agosto del 84: salí con pelota dominada, se me tiraron de atrás y me desflecaron el cruzado. Volví a Colombia, solo en el avión, la rodilla era una pelota. A partir de ahí fue una lucha de casi dos años con un sacrificio terrible.

75 ¿Qué sacrificios?
Yo sentía un dolor constante en la rodilla. Tenía siempre conmigo un zapato de hierro para hacer cuadriceps, una heladera portátil y todas las mañanas compraba las bolsas de hielo. Me las ponía, me vendaba y me iba manejando con el hielo desde La Plata a Buenos Aires. Estaba a la miseria.

76 ¿Por qué duraste tan poco en Deportivo Español?
Jugué 4 partidos y un día López y Cavallero me dijeron que no me iban a tener más en cuenta. Tenía mil dificultades para desplazarme, se me inflamaba la rodilla, era una cosa que no podía creer. No los culpo, lo que pasa es que cuando vos estás en la mala, te acostumbrás a recibir malas noticias. Me quedé sin club, faltaban tres meses para el Mundial y Carlos dijo: “No importa, va a seguir entrenándose con nosotros”.

77 ¿No te podías operar?
No, porque la recuperación no es como hoy, entonces la luché y me maté para llegar. Me ayudó muchísimo el profe Echevarría, mi segundo padre. Lunes, martes y miércoles me entrenaba con los muchachos en Ezeiza. Jueves, viernes, sábado y hasta algún domingo me entrenaba solo con el Profe. Me iba corriendo a Punta Lara o al bosque Pereyra Iraola. El profe siempre conmigo. Cuando llegaba el lunes, para mí era la gloria, porque me entrenaba con los muchachos otra vez. El Vasquito Olarticoechea vivía en Sarandí y me acompañaba a entrenar, el Negro Clausen era otro, cosas lindas que jamás olvidaré.

78 En la lista de 22, ¿en qué puesto estabas de los más puteados?
Y... 23 estaba (risas). No, 21, porque estaba Oscar (Garré), pero yo venía ahí nomás. De mí se decía que estaba rengo, que no podía jugar, muchísimas cosas... y no estaban muy equivocados (risas).

79 ¿Te acordás de un rechazo tuyo contra México cuando sacaste la pelota del estadio?
Sí, claro, Bilardo casi me mata. Fue en Puebla: le metí un fierrazo para arriba por la impotencia. “Vos estás loco, me van a matar a mí”, me retó. Tenía razón.

80 Te subiste al avión, ¿se te cruzó que podían ser campeones?
La ilusión de ser campeón la tienen todas las selecciones que participan.

81 ¿Y en lo personal? Ibas como suplente, ¿no?
Solo pensaba en sentirme bien y sabía que adelante tenía un monstruo como Passarella. Carlos nunca me había dicho que iba a ser suplente, pero yo estaba sin club, con problemas en la rodilla y ya estaba contento con ir. Te digo la verdad: cuando se confirmó que estaba entre los 22, con mi familia hicimos una fiesta.

82 ¿Bilardo no te había planteado dudas por tu rodilla, en la previa?
No, Carlos nunca es de plantear dudas. Carlos es letal, directo, como tiene que ser.

83 ¿Cuánto le debés a Passarella, entonces, por todo lo que le pasó a tu carrera?
Está claro que si Daniel no se lesionaba, no hubiese jugado el Mundial. Lo curioso es que con Daniel éramos compañeros de habitación desde una gira anterior. Lamentablemente se quedó afuera por una lesión, no es lindo para nadie entrar por un compañero así, pero me tocó la oportunidad y gracias a Dios la pude aprovechar.

84 Si no se hubiera lesionado Passarella, ¿hoy serías el ayudante de Batista?
Y... mi vida hubiera sido muy distinta: el fútbol se me habría terminado antes. El hecho de jugar todos los partidos de un Mundial, de haber sido campeón, y haber metido un gol en una final, me cambió la vida. El presente brillante que hoy disfruto por estar en el lugar donde estoy se lo debo a eso, sin duda. Y a Checho, claro.

85 ¿Tenías buena relación con Passarella a pesar de la competencia?
Con Daniel vivimos en la pensión de Estudiantes cuando se vino a probar al Pincha. El estaba 2 o 3 días y se volvía a Chacabuco. Lo hizo un par de veces. Imaginate lo que son las reuniones de chicos del interior: 7 de la tarde, invierno, todos tirados en la cama y hablando estupideces. Un día, Daniel dijo: “Lo único que quiero es llegar a Primera y jugar un partido, así lo hago feliz a mi viejo”. Cuando nos reencontramos en la Selección le dije: “Dani, tu viejo debe estar feliz, algún partido jugaste en Primera...”.

86 ¿Cómo puede ser que Estudiantes no haya fichado a Passarella?
Es que Daniel se probaba por izquierda, de 10, y en el club estaba saliendo Patricio Hernández, que ya pintaba para crack. En un momento dejó de venir y unos meses después miraba la tele y lo vi en un River-Boca marcando a Mané Ponce. Dije: “A este lo conozco”.

87 Le debés mucho a Passarella... ¿y a Schumacher?
Uhhh, a ese le debo bastante. Digamos que le calculó mal, pero también hay que decir que el centro de Burru fue perfecto y que yo estaba donde tenía que estar. A Schumacher me lo crucé en el Mundial 2006, cuando fuimos invitados por la FIFA con otros campeones mundiales. Nos saludamos y no me acuerdo qué jugador de ellos me miró y dijo, traductor mediante: “Este te hizo grande”, como si lo estuviera cargando.

88 ¿Lo más raro que te pasó con el gol?
Nos invitaron a jugar unos partidos a la India, ya retirados, y fuimos con Bochini, Nery, Giusti, algunos campeones. Estaba en el Estadio Nacional en Calcuta, y entró un niño humilde al vestuario. Traía una foto mía en la que besaba la Copa, para que se la firmara. Un recorte. Yo no tenía ninguna foto mía besando la Copa y le pedí, a través del intérprete, que me la regalara. El nene no quería saber nada. Entonces le propuse que si me regalaba la foto lo sentaba en el banco y después del partido le regalaba la camiseta. Agarró al toque.

89 ¿Y en cuanto a entrevistas curiosas?
Me llaman de cualquier parte del mundo. Antes del último Mundial vino la BBC de Londres a hacerles notas a los argentinos que habían metido goles en una final de Mundial. Y somos cinco vivos nada más. Una nota muy linda, en inglés, y yo pensaba: “Mirá todo lo que saben de mí en un país como Inglaterra...”. Muy loco.

90 ¿Cómo era la concentración del América?
Muy buena, el problema es que como no entrábamos todos, mandaron a hacer un galpón atrás. Era grande y lo dividieron en cuatro habitaciones. En una estábamos Daniel y yo, en otra Ruggeri y Almirón, en otra Valdano y Trobbiani; y en la cuarta, Bilardo, porque decía que el técnico tenía que predicar con el ejemplo y estar en el peor lugar. Vivíamos en la otra punta, lejos de todos.

91 ¿Con quién diste la vuelta olímpica?
Al primero que abracé fue a Marcelito Trobbiani, empecé a correr y me acordé del profe. Me di media vuelta y ahí estaba el profe, en la mitad, llorando paradito. Me le tiré encima (se emociona, llora otra vez) y dimos la vuelta los tres juntos.

92 ¿Qué tan importante fue el profe Echevarría en ese grupo?
Fundamental, un tipo que armó el grupo. Siempre digo: Carlos, como técnico y estratega, para mí, el N° 1, arriba; N° 1, arriba, pero si no hubiera sido por el profe nos matábamos entre todos. El profe te iba a despertar, se sentaba en la cama y te decía: “Papi, vamos, arriba papi, ¿estás bien?”. En Estudiantes nos metía pasadas y pasadas y cuando estabas destruido, nos llamaba a todos y decía: “Escuchen una cosa, si me hacen cinco más, los invito a todos a una buena picadita con cerveza, en Mapuche”. ¿Cómo le decías que no a un tipo así?

93 ¿Dónde lo conociste?
En el club, y vos fijate lo que es Estudiantes: él era el profesor de las colonias de verano en el club y un día Carlos vio cómo se dirigía a los chicos, el carisma que tenía. Ahí mismo lo invitó a trabajar. Arrancó en Estudiantes y siguió en la Selección. Fue un tipo único, el profe.

94 Se dijo que ese grupo no se llevaba bien y encajaron en el Mundial.
Es que la convivencia es fundamental. Había diferencias pero después de un partido en Barranquilla, previo al Mundial, se notaba un clima que no era el ideal, y unos cuantos dijimos “¿Qué pasa acá?”. Nos encerramos todos en una habitación y nos dijimos las cosas en la cara.

95 ¿Qué significa que el clima no era el ideal, qué veías?
Que nos mirábamos de costado, y si no estábamos juntos nos íbamos al diablo. En esa reunión se dijeron cosas muy duras que no voy a contar. Fijate que jamás nadie se enteró de lo que se habló, los códigos eran muy importantes para nosotros.

96 ¿Vos eras el responsable de las arengas?
Había varios, pensá que la mayoría veníamos de ser campeones: Nery, el Cabezón y el Negro con River, Valdano con Real Madrid, Checho con Argentinos, el Gringo con Independiente, había gente de peso...

97 Termina el partido, das la vuelta, ¿qué fue lo primero que twiteaste desde el vestuario?
Ja, ja, ja, llegamos a la concentración y me agarró Carlos Alberto, el hijo de Muñoz. Me llevó a las oficinas y me hizo la nota. Me puso en comunicación con mi viejo, yo todavía no había hablado con ellos. Casi me muero, estaba todo el pueblo en la Municipalidad, se escuchaban los aplausos. “¿Sabés lo que tengo colgado en el cuello? –le dije–... La medalla de campeón” (se emociona, vuelve a lagrimear)...

98 ¿Cada tanto volvés a ver imágenes del Mundial?
¡¿Cómo?! Ni hablar, tengo todos los partidos enteros, compactos. Mi gol, lo debo haber visto como ochocientas veces. Ahora lo miramos juntos con Diego, mi hijito de 7 años. El otro día fuimos a la cancha a ver a Estudiantes, la gente viene y me saluda, y el nene no lo puede creer.

99 Las chicas de 15 años iban a la puerta de tu casa a buscarte después de ganar el Mundial, a pesar de que estuvieras casado. ¿Verdadero o falso? Verdadero. Me dejaban cosas en el auto, cartas, ositos, teléfonos, de todo. Al final me tuve que divorciar.

100 Debía ser difícil mantener el equilibrio después de ganar un Mundial, ¿no?
¡Y... estábamos en ganadores, mamita querida! (carcajada final, ya no hay lágrimas en sus ojos).

Por Diego Borinsky / Fotos: Gonzalo Mainoldi y Archivo El Gráfico
 

Por Diego Borinsky: 29/06/2011

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