LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Santiago Silva: "La gente de Boca se identifica con mi estilo, ojalá se dé algún día"

- por Diego Borinsky: 04/02/2011 -

El uruguayo no le escapa a las cien preguntas y va a fondo: repasa sus festejos alocados, la famosa apretada de la hinchada de Gimnasia en 2006 y más.

Nota publicada en la edición enero 2010 de la revista El Gráfico

CAMPEON. Dio la vuelta con Banfield y además fue el goleador de ese Apertura 2009 con 14 goles. Histórico.

Identifíquese
Nombre: Santiago Martín Silva. Nacimiento: 9/12/1980 en Montevideo, Uruguay. Edad: 30.
Trayectoria: Central Español (Uruguay), con el que debutó en Segunda en 1998. Desde entonces estuvo en: River Plate, Defensor Sporting (ambos de Uruguay), Chievo Verona (Italia, no jugó ni un minuto), Corinthians (Brasil), Nacional, River Plate (ambos de Uruguay), Energie Cottbus (segunda de Alemania), Beira Mar (Portugal), Newell‘s Old Boys, Central Español (Uruguay), Gimnasia y Esgrima La Plata, Vélez, Banfield y Vélez. En total fueron 12 equipos, en 15 ciclos, en 6 países.
Logros: Campeón con Banfield en Apertura 09. Goleador del Apertura 09 (14) y del último Apertura 10 (11), aunque Stracqualursi (Tigre) aún lo puede alcanzar. No jugó ni un partido en la Selección mayor de su país.

1 ¿Quién asusta más con la cara: vos o Falcioni? Y... los dos tenemos nuestra carita, ¿no? Falcioni no se queda atrás, venimos cabeza a cabeza, está difícil (risas).
2 ¿Tu cara de malo adentro de la cancha es una pose para asustar a los defensores o mejor ni discutir con vos? A veces se me sale la chaveta, sí, sí, lo debo reconocer, y paso de una sonrisa a estar loco, pero no lo uso para amedrentar, no soy un actor ni mucho menos... esta cara la voy a llevar así hasta que me muera (risas). No actúo, me sale así.
3 Dijiste que se te sale la chaveta, Lunati lo sufrió en carne propia. Y bueno, en ese momento se juntaron dos locos, nos tenían que llevar a los dos al psiquiatra o a internarnos... Después, cuando veo las imágenes pienso que es una locura lo que hago. ¡Qué enfermo!, no puedo hacer esa actuación, más sabiendo que me podían expulsar.
4 De afuera parecía que en cualquier momento sacabas una mano y lo embocabas al árbitro... Claro, sí, me pasó con Lunati y con Pezzotta otra vez, hubo varios. Se me hubiera terminado la carrera, sin duda. Cuando me pongo a discutir, o me doy cuenta yo o me bajan un poco, me pegan el martillazo, tin, y uno baja enseguida, y después pido disculpas. Pero ojo que discuto sin insultos y por alguna jugada, eh...
5 Festejás los goles haciendo piruetas pero después declarás y no se te escapa una sonrisa. ¿Hay dos Silva, uno divertido adentro y otro amargo afuera? No, no, no soy amargo, al contrario. Dentro de la cancha paso de una risa a una mirada fea en milésimas de segundos. Vivo el fútbol de esa manera, quiero que salga todo perfecto, y a veces me hago responsable de una actitud que no fue mía. Estoy tan enfocado en los partidos que muchas veces me duele  la cabeza cuando pego algún grito, me explota, porque quiero que salga todo perfecto y evidentemente no va a salir todo perfecto. Mi novia me dice que me voy a morir dentro de una cancha... Lo vivo de esa manera y no soy ningún amargo, al contrario.
6 Bueno, pero admití que declarando sos muy serio, cuando uno se podría imaginar algo mucho más descontracturado. Para declarar, sí, puede ser, pero dentro del vestuario, te puedo asegurar que con Cubero somos los más rompecocos de todo el plantel. Nos juntamos y hacemos desastres.
7 Por ejemplo. Tenemos fuegos artificiales, varias cosas que explotan en las habitaciones, cohetes, de todo.
8 ¿Se puede decir que sos un loco lindo del fútbol? Yo qué sé, que lo digan los demás. Yo vivo los partidos con mucha intensidad y me pongo loco, pero después me río y soy una persona con la que se puede hablar normal, entre comillas. Quizás la gente no me habla porque tengo cara de loco y entonces parezco antisocial o mala onda, pero nada que ver, en realidad soy muy tímido.
9 ¿De qué equipo eras hincha, de pibe? De Nacional. Toda mi familia lo era y me llevaban a la cancha, pero como profesional no lo fui más, se me fue.
10 ¿En qué momento el jugador pierde al hincha? No son todos los casos iguales, evidentemente uno se hace hincha por el padre o el tío, por ir a la cancha, pero cuando me hice futbolista y estuve en Nacional, no la pasé bien y aunque no le tomé rabia, no sentí para nada al hincha que llevaba adentro. Desde ahí no le di más pelota a Nacional y fui profesional, me tocó hacerle un gol y no sentí nada. Después, pasé por muchos equipos.
11 ¿Quién era tu ídolo? Por la forma de jugar y por su potencia, siempre fue Batistuta. Me sentía identificado con él.
12 ¿Tenías posters en la habitación? De muy chico una vez crucé la frontera para la Argentina, habíamos ido a las termas con la familia. Cruzamos a comprar algunas cosas y como me gustaba el fútbol, me compré unos posters de River y de Boca y los pegué en mi cuarto. En su momento me tiraba más River porque estaban Enzo y Cedrés, hoy me gusta más Boca, se identifica más con mi estilo. Desde muy chico siempre me interesó el fútbol argentino, me atraía el entorno, cómo la gente vivía los partidos.
13 ¿Familia de clase media o baja? Clase media en la que no sobraba nada. Me dieron todo pero nunca tirando manteca al techo, así que hasta el día de hoy agradezco mucho eso. Mi viejo tiene una cerrajería desde hace 40 años y sigue trabajando allí.
14 ¿Y vos aprendiste el oficio? Si, sobre todo porque quería tener mi plata para salir el fin de semana o comprar alguna cosita. Yo arrancaba con la motito por mi barrio, el barrio Fraternidad, cerca del Cerrito de la Victoria, en Montevideo. Era un barrio humilde, sin gente de buen estatus, digamos que era gente de mitad de tabla. Iba en la moto y yo era más grande que la moto, me ponía el casco y arrancaba casa por casa, para abrir puertas, desde las ocho de la mañana hasta el mediodía y después entrenaba a la tarde. O viceversa.
15 ¿Nunca te encontraste en una casa con una clienta que rajara la tierra? Alguna chica linda siempre aparece, pero yo era muy profesional en ese sentido, así que nada, tranquilo.
16 ¿Quién te puso Tanque? Un periodista, en el 97 o 98. Era juvenil y estaba por debutar en Primera. Me puso Tanque porque era grandote y potente y quedó hasta hoy. Me gusta el apodo, me siento identificado.
17 ¿Siempre fuiste delantero? En el baby jugaba como defensor, porque era un poquito más alto que los demás y al grandote siempre lo mandan atrás. Después, alguien me puso adelante y quedé. En las juveniles ya jugaba adelante, empecé a convertir, eso me fue motivando y me quedé ahí.
18 ¿Hasta dónde hubieras llegado como defensor? No sé, tal vez si crecía como zaguero tomaba más destrezas en ese puesto, pero no creo que hubiera recorrido el mundo como me tocó siendo delantero, así que agradezco al entrenador que me cambió y le seguiré dando para adelante con esto.
19 ¿Cuándo te pelaste por primera vez? En una selección juvenil, un Sub 15. Viajamos al exterior, estaba en la habitación con Damián Macaluso, un compañero que sigue siendo amigo mío y jugó en Francia, Italia y hoy está en el Veracruz. Se nos dio por pelarnos a los dos. No hubo ninguna promesa ni nada de por medio. Lo que pasa es que ninguno de los dos tenemos un cabello muy bueno, nos pelamos y quedamos los dos así hasta hoy.
20 ¿Por qué mantenés la pelada? Porque ya me siento identificado y porque, como te decía, no tengo un pelo excelente. Me paso la maquinita dos veces a la semana.
21 ¿Te ponés bronceador en la bocha cuando salís a jugar? Al principio sí me ponía, porque me quedaba roja la cabeza, pero después se acostumbró la bocha, con tantos años…
22 Vos habías dicho que si Banfield salía campeón te dejabas crecer el pelo, ¿qué pasó? Dije que me lo iba a dejar crecer y también que me lo iba a teñir. Y cumplí con las dos cosas. De mi cabeza con pelo hay fotos, pedilas a prensa de Vélez (N. de la R.: eso hicimos, y se puede ver la foto en esta nota). De la teñida hubo una foto en un celular, que la tenían un amigo y mi novia, pero las hice borrar porque era… era… era algo espantoso. Por suerte no existen registros fehacientes. Lo habré tenido pintado 15 minutos, fui hasta el quiosco con un gorro y ahí terminó la promesa. Pero la promesa la cumplí, hay testigos.
23 A esta altura, si te mirás al espejo y te ves con pelo, ¿te reconocés? No. Me pasó en los días posteriores al título con Banfield, me miraba y no me reconocía.
24 Si no hubieras sido futbolista, ¿qué estarías haciendo hoy? Y quizás estaría laburando con mi padre en la cerrajería y buscando algún camino, algo… Con el estudio era vago, si bien tenía algunas buenas notas, era vago, no era mi fuerte, yo quería jugar siempre a la pelota y pateaba en la calle, así que si no hubiera sido futbolista hoy estaría con mi padre en la cerrajería o habría hecho alguna carrera pero muy lento, a los tumbos…
25 ¿Sos capaz de decir al toque en cuántos equipos y países jugaste? Fueron 12 equipos en 6 países, y algunos de ellos repetidos, en varios ciclos: Central Español, River, Vélez...
26 ¿Qué recordás de tu debut en Central Español? Fue una Liguilla en la B para ascender a Primera y quedamos terceros cuando subían dos. Hubo varios entrenadores en esos meses: ahí tuve a Antonio Alzamendi, a Adán Machado, un técnico reconocido de juveniles en Uruguay, y a Carlos Manta. En su momento, parecía que se peleaban por quién había sido el padre de la criatura.
27 ¿Es muy deprimente jugar en la segunda de Uruguay? Y… es complicado, sobre todo si comparás con lo que es el fútbol argentino. Va muy poca gente a los estadios, hay que motivarse con otras cosas. Te motivás con la familia, con uno mismo, es muy solista el tema, viste; pero lo que sí: de ahí salís fortalecido, porque te la bancás. El fútbol uruguayo es muy sufrido, cuesta. Somos un país chiquitito, por eso salen pocos jugadores pero buenos.
28 ¿Es cierto que hay una cancha en la que la pelota se va al río y el alcanzapelotas va a buscarla nadando? Sí, claro, la cancha de Rampla Juniors. Está muy cerca del cerro y si le pegás muy fuerte, se va al agua, y entonces  sale uno corriendo y se mete en el río a buscarla. Es como la cancha de Argentinos, que por ahí la sacás a la calle; pero acá se va al agua, y está el tipo que debe ser uno de toda la vida, que se mete al agua a buscarla y la trae.
29 De Uruguay fuiste a Europa y de Europa a la Argentina, un recorrido extraño, al revés de la mayoría de los uruguayos. Sí, resultó todo muy raro. Yo fui haciendo mi carrera escalón por escalón, subiendo despacito hacia la cima. Arranqué en Central Español, un equipo de la B en Uruguay, donde hice todas las Inferiores, debuté, exploté, pasé a River de Uruguay, un cuadro de Primera ya con pretensiones; de ahí fui a Defensor Sporting, uno que estuvo en los últimos tiempos entre los cuatro mejores del país; después se empezó a hablar de los cuadros grandes y me compró el Chievo Verona, de Italia, con 20 o 21 años. Todo para arriba, después me hicieron bajar los escalones de un golpe, y a remarla de nuevo.
30 ¿Cómo puede ser que en el Chievo Verona no jugaras ni un minuto? Así es, debe ser un récord histórico: hice mucho banco y no entré ni una sola vez. Yo era muy joven, para mí era todo nuevo, el Chievo recién había ascendido y fue la revelación en ese primer semestre: le ganó al Milan, empató con el Inter. Hasta el día de hoy no puedo entender cómo no entré ni un minuto. Si hubiera tenido un par de oportunidades, hoy estaría más tranquilo, pero no se dio...
31 ¿Te peleaste con el entrenador, lo miraste feo como a Lunati, qué hiciste? Nada, ¿cómo me iba a pelear si yo era muy jovencito, recién empezaba y no entendía nada? Jugaba en la primavera, que es como la reserva; y a los seis meses me fui, quedó pendiente ese tema. Me fui para buscar un lugar para jugar y apareció el Corinthians.
32 Te habrás sacado las ganas... Sí, claro: jugué un partido, mejoré muchísimo... La verdad, no ligaba nada. Corinthians fue campeón, el equipo se mantenía con jugadores como Vampeta, Dida, Ricardinho, con Parreira como entrenador, y si el equipo gana, es difícil que haya cambios.
33 ¿Pero vos estabas tan mal para jugar un solo partido en Corinthians o para no entrar ni un minuto en el Chievo? Y… tan mal no estaba porque del Uruguay al exterior no te llevan regalado, eh. ¿Por qué no me dieron la chance? No sé, todavía no lo puedo entender. Fuimos campeones y de ahí me volví a Uruguay, para jugar en Nacional.
34 Ahí sí habrás jugado, me imagino… Me llevaron para reemplazar a un jugador muy querido y reconocido en el club, el Chengue Morales, que ya era grande y había que venderlo, pero resulta que al final no pudieron venderlo (risas)... entonces volví a hacer banco. Habré jugado 5 o 6 partidos, nada, una seguidilla tremenda, una sucesión de hechos desafortunados... De ahí me fui a River de Uruguay y empecé de cero otra vez. Como te decía: todo se había dado escalonado y bajé de golpe, como una escalera mecánica que subió y de pronto vino el apagón y todo se vino abajo en poquitos meses. En River arranqué convirtiendo bastante y empezó mi segundo ciclo en Europa: el Energie Cottbus, de la segunda de Alemania; y el Beira-Mar, en la primera de Portugal, con campeonatos aceptables, metí 9 goles en cada equipo. Ojo: no me quejo de nada, absolutamente, porque todo lo viví con intensidad, y si fue buena o mala, no me importa, fue una experiencia y punto, así que no me eché atrás en nada.
35 ¿Cómo es jugar en una segunda de Alemania? También es dura. Yo fui al Energie Cottbus, que es una empresa de luz en Alemania. Ahí, tenía que meter gorrito de lana para la pelada, también guantes. Ellos están acostumbrados a entrenar con manga corta; para el resto, era toda la indumentaria completa.
36 ¿Qué fue lo más curioso que te pasó en esos campeonatos? Los compañeros son muy fríos. Recuerdo que en mi primer entrenamiento en Alemania, eludí al arquero en un ejercicio de una práctica y me pegó una patada que me hizo un rayón desde la rodilla. Increíble. Allá, parece que no vale eludir, ese es el tema. Yo no soy de quejarme, pero me dejó una marca tremenda. En Europa se usa mucho ese código, los jugadores grandes son respetados, pegan y no se les puede decir nada.
37 ¿Cómo reaccionaste? Me miré la pierna para saber si la tenía o no, me toqué y lo miré al arquero, lo insulté en español. El loco se dio cuenta de que estaba caliente, pero no hizo nada. Ellos por ahí no entienden qué les dijiste, pero estaba claro que me había enojado y lo había insultado, entonces la próxima van a pensarlo antes de volverte a pegar, ya miden si te pegan o no. El arquero era un serbio y después terminamos con una buena relación. Yo tenía 25 años y no era un nene. Sé que tengo cara de loco pero no lo soy. Sí se dan cuenta cuando uno está enojado, entonces ellos también toman un poco de respeto; ahora, si te pegan y vos dejás pasar, perdiste.
38 ¿Seguiste eludiendo en las prácticas? Seguí, claro, los miraba feo cuando me pegaban y aguantaba, no me quejaba.
39 ¿El campeonato más difícil de los que jugaste? El italiano. Bah, no lo jugué, pero lo vi desde el banco Y después el alemán. Es todo muy trabado, cortado, se lucha más la pelota, hay defensas difíciles, muchos delanteros corpulentos. El torneo argentino también tiene presiones y es difícil.
40 ¿Por qué tuviste tan poca estabilidad y cambiaste tan seguido de clubes? Creo que por un factor suerte. Como te contaba: vine todo escalonado, subiendo y si hubiera tenido un par de chances en Italia, habría sido diferente. Obviamente me pueden dar las chances y si yo no rindo, no hay tutía; pero me faltó esa oportunidad que hubiese marcado un poco más mi carrera. Por supuesto que no me quejo de nada, y estoy agradecido.
41 Viendo tu trayectoria, ¿se puede confirmar que el amor por la camiseta no existe más? Si bien soy profesional, desde el día que me tocó jugar en Nacional, el club del que era hincha desde chico y no lo sentí para nada, es como que a partir de ahí se apagó la ilusión.
42 ¿Por qué creés que muchos hinchas de tus ex equipos te insultan bastante cuando los enfrentás? En la Argentina me fue bien en los equipos donde estuve. Jugué 6 meses en Newell’s y convertí 5 goles; en Gimnasia estuve un año y medio y habré metido unos 15 goles; en Banfield ni hablar, a Vélez llegué porque me pidió un técnico de mucho renombre como es La Volpe, y si me trajo habrá sido por algo. Quizás me putean porque me ha tocado convertirles y les gustaría tenerme en sus equipos. Mirá, hace poco me tocó meterla contra Banfield con la camiseta de Vélez y sentí algunos insultos... con eso te digo todo. El fútbol es esto...
43 ¿Qué habría pasado si le hubieras metido ese gol de taco a Central en el tercer minuto de  descuento por la Sudamericana, en el clásico rosarino? Y... se hubiera caído el estadio. Creo que hasta el día de hoy todavía estaríamos ahí adentro, sin poder salir. De hecho, tardamos tres horas para salir, y eso que habíamos perdido, imaginate si los eliminábamos...
44 La palomita de Poy hubiera quedado hecha un poroto. Seguro. Y yo hubiese tenido un monumento en el centro de Rosario. Pasábamos nosotros por gol de visitante y era la última jugada... ¡y de taco!
45 ¿Tenés noción de cuántos festejos distintos hiciste en el fútbol? No, la verdad: no. Se empezó a hacer variado en Banfield, que enganchamos con Seba Fernández. Y acá también inventamos una cantidad importante.
46 ¿Cuál tuvo mayor aceptación? El de sumo, en Banfield, que es tipo una pelea cuerpo a cuerpo. Nos tirábamos encima, y por cómo vivíamos los goles con Papelito, todo muy acelerado, terminábamos de convertir, íbamos y nos matábamos. Ese festejo nació en un entrenamiento. Jugábamos un fútbol-tenis, habíamos ganado y les festejamos así a los que les jugábamos siempre. Empezó Seba tirándose. Me dijo: “Si metemos un gol el fin de semana, lo hacemos”. Y después no paró.
47 ¿No era peligroso? Es peligroso, claro. En el clásico con Lanús, nos tiramos juntos en el aire y Seba me pegó un rodillazo en la oreja que me dejó dos días un zumbido insoportable. Lo que pasa es que venís eufórico del gol y no medís nada.
48 ¿Falcioni no les pidió que la cortaran? ¡Qué nos va a pedir que la cortemos! ¡Al contrario! Si veníamos haciendo goles todos los partidos (risas)... El quería que siguiéramos festejando.
49 ¿Sos de mirar en internet distintos festejos, como los del Stjarnan de Islandia, para tener variantes? El Burrito (Martínez) y Morales me mostraron algunos festejos de estos tipos pero no, son muy coordinados, hay que tener un espacio y 10 o 15 minutos para poder hacerlo, es demasiado. Además, no siempre son preparados los festejos que hacemos. A veces salen espontáneos.

DE ATAR. Grita los goles con el alma y después inventa un festejo raro. En el Apertura 2010 fue el máximo artillero por segunda vez.

50 ¿Tenés idea de cuánto valía esa cámara que agarraste cuando festejaste contra Godoy Cruz en Mendoza? Sé que las cámaras profesionales son caras; y también sé que si la agarro, después hay que hacerse cargo si le pasa algo. Tengo claro que un festejo así me puede salir carísimo (risas).
51 El festejo del llamado por teléfono a Tabárez no funcionó. Lo probamos una vez en Banfield pero la llamada a la Selección nunca llegó. A mí. A Papelito sí le llegó, y bien ganado porque tiene condiciones para estar en la Selección; y yo, orgulloso de que haya ido.
52 El de las convulsiones que hiciste en Liniers fue bastante criticado, ¿no te pasaste? Yo ni me enteré. Fue un festejo de gol, no le buscaba el mal a nadie, va sin daño, si el gol es la máxima alegría del fútbol.
53 Muchos sostienen que el mejor festejo es el que sale espontáneo, el que se grita con el alma, que esto de las coreografías es una auténtica pelotudez. Rebatí ese argumento. (Piensa) Y... como nueve me ha tocado gritar varios goles en todos los países y el gol es una pasión, se vive como una pasión, no tengo dudas. Y si la gente se da cuenta de cómo los grito, antes o después de los festejos, verá que me explotan las venas por todos lados; bueno, que digan lo que quieran. Yo grito los goles con el alma. Después, esto de las coreografías, lo empecé en Banfield como una forma de motivarnos. Crear un festejo es ir preparándose mentalmente para convertir. Soy delantero y tengo grandes chances de convertir, entonces lo vivo como una motivación.
54 ¿Qué significa el tatuaje que llevás en el pecho? Es un tatuaje maorí, y no tiene significado específico. He leído algunas cosas de ellos y cuanto más tatuados estaban, más mando tenían. Me identifiqué con ellos, con los All Blacks de Nueva Zelanda y el rito que hacen, y entonces me tatué.
55 ¿Qué te dice la gente de los otros equipos cuando vas por la calle? Muchas veces voy al supermercado a hacer las compras, pero me pongo un gorro para que no me reconozcan enseguida. Si bien a uno le gusta que la gente lo elogie, a veces se pasan un poco. El comentario mayoritario es “Ojalá que vengas para nosotros”.
56 ¿Qué clásico es más bravo: el platense o el rosarino? El de Rosario. La semana previa mejor no salgas ni al patio de tu casa.
57 ¿Te agarraste muchas veces a piñas con compañeros? Le he tenido que pegar un par de sopapos a algún juvenil que se pasó de la raya, pero nada más; no soy de buscar nada, más vale lo esquivo.
58 ¿Sos consciente de lo que lograste en Banfield? Hoy sí se toma conciencia, en ese momento, como lo estábamos peleando, no nos terminábamos de dar cuenta. Lo de la gente fue increíble. Cuando entramos al club, al volver de la cancha de Boca, había ancianos de 80 años que nos agradecían. Hoy lo mido, en ese momento como estaba tan eufórico quizás no me daba cuenta. Estaba todo el barrio afuera, por ahí un vecino que no era hincha salía a saludarte igual porque era un hecho histórico, la primera vez en 113 años que celebraba eso.
59 Ahora que pasó: ¿por qué te fuiste en conflicto de Banfield? Porque el presidente no quería invertir (risas), porque yo tampoco pedía algo estúpido, eh, pedía lo que merecía, pero siempre dentro de la realidad de Banfield, creo que nos lo habíamos ganado al salir campeones. Se dio una discusión y por el capricho de un presidente me tuve que ir. No tengo nada contra él pero en ese momento se nubló. Yo estoy muy tranquilo, incluso en ese momento hablé con Falcioni y con todos los que tenía que hablar y dejé todo para estar. Listo, ya pasó.
60 Explicame tu caso como futbolista, ¿por qué explotaste de grande? Se dieron hechos que no fueron afortunados en una etapa de mi carrera y después, con los años, uno agarra confianza y madura también. Vas aprendiendo cosas, vas ganando cosas. En ningún ámbito de la vida nadie te regala nada, en cualquier trabajo uno se tiene que esforzar y todo es muy sufrido. Hoy, cómo te puedo decir: agradezco que nadie me haya regalado nada, a ver si me entendés. Así como hay casos de futbolistas a los que se les regalan cosas y tienen más de lo que merecen, hay otros a los que todos les cuesta más. Ojo: estoy contento con mi carrera, tengo 30 años y todavía me quedan 5 o 6 para jugar; pero bueno, así como hay gente que explota a los 21 y se termina a los 22 o 23, hay otra gente que explota a los 22 y sigue siendo figura durante muchos años; aunque son contados con los dedos de una mano, eh; en mi caso fui con paso lento y firme. Lo que vivo yo, hoy, para mí tiene un plus, porque me rompí el alma para poder llegar a esto. Y hoy llegué y no descanso, trato de mantenerme, que es lo más jodido.
61 ¿Cuál fue el clic? El año en Banfield, sin dudas. Yo me había ido de Vélez un poco cuestionado; acordate de que la de Vélez es una de las plateas más difíciles del fútbol argentino, junto con la de River. No cualquier jugador juega en Vélez, eh, sobre todo si no es aceptado, mirá que por aquí han pasado unos cuantos que por la gente no pudieron jugar. Bueno, en 2008 yo me fui por la puerta de atrás de Vélez y volví, no sé por dónde, por Juan B. Justo. Entonces en Banfield, si bien estaba acostumbrado a remarla y lucharla, yo llegaba de un club donde no te falta absolutamente nada, como es Vélez. Eso quizás no te favorece. Pienso que yo me había dejado estar un poco en Vélez y si bien llegué con un técnico reconocido que no se casa con nadie, y aunque el primer semestre me fue más o menos bien, después se fue apagando la velita, y me relajé un poco. Pasé a Banfield, que es un equipo humilde, donde faltan cosas, te pegan un sopapo, bajás diez escalones y empezás a remar otra vez. Eso me hizo bien.
62 ¿Te sorprende tener este nivel tan alto o sentís que estás por encima de tus posibilidades? Para nada me sorprende, yo no soy menos ni más que nadie. Y ahora hay que mantenerse, que es lo más difícil.
63 ¿Cambiaste cosas de tu juego? Sí, claro, con el tiempo uno se hace más bicho, más pillo en la cancha. Hoy uno puede anticipar una pelota, poner, apoyarse, viene un defensa con todo y le ponés el culito o un brazo, ese tipo de cosas se adquieren con la experiencia.
64 ¿Sos de chamuyar a los rivales? Puedo hablar por alguna jugada o patada pero no suelo provocar, al contrario. Eso sí: me pegan y pego; me empujan y empujo; me hablan y hablo poco... Me gusta ese roce, no soy el tipo de jugador al que le pegan y sale, que se va del partido, para nada, me gusta que me tengan ahí y yo tenerlos también ahí a los defensores.
65 ¿Cuáles creés que son tus principales virtudes y cuáles tus defectos? No me gusta hablar mucho de mí, pero virtud puede ser no dar por vencida ninguna pelota, estar siempre y lucharlas todas, nunca bajar los brazos. Después, dentro del área, los nueve tienen una virtud que no tienen todos: la frialdad en el momento justo para poder colocar la pelota y definir un partido. Y faltar... muchas cosas me faltan: un poco más de velocidad, un poco más de decisión en algunas cosas, pero no me puedo quejar, estoy pasando un momento bueno.
66 ¿Quién fue tu espejo en el puesto? Ronaldo fue el mejor de todos, sin dudas, era un animal. Siempre me gustó verlo, aunque no teníamos nada que ver en el estilo.
67 El defensor que mejor te marcó. Uhhhh... el Cata Díaz. En un partido que fui con Gimnasia a la cancha de Boca, me agarraron entre el Cata Díaz y Schiavi y a los 15 minutos ya me habían pegado dos patadas y no me podía mover. Fue la única vez que me pasó en un partido: quería que se terminara e irme. Pareció programado el tema: me dio una el Cata y otra Schiavi y me liquidaron del partido. Ellos, y también Escudero de Argentinos y algún otro son defensas fuertes, buenos y brutos, además...
68 ¿Hay mala leche en el fútbol? Sí, claro que hay algunos jugadores mala leche. No voy a decir nombres, pero están los que buscan bronca, discusiones y te van de mala leche, por supuesto.
69 Dijiste que no te gusta ver partidos por la TV, ¿el Barcelona-Real Madrid imagino que lo miraste, o no? No lo vi. Yo trato de llegar a mi casa y desenchufarme en todo sentido, viste. Me puede pasar: estar concentrado en la Villa Olímpica, ir a hacerme masajes y quedarme viendo la repetición de un Benfica-Schalke 04, por ejemplo, a la una de la mañana. Pero la verdad es que cuando uno sale de entrenarse, si quiere enroscarse en el fútbol, se enrosca enseguida. ¿Con qué? Con notas, con mirar partidos, y terminás todo el tiempo pensando en fútbol. Yo soy todo lo contrario: llego a mi casa, escucho música, miro una película y trato de desenchufarme, porque si sigo metido en el fútbol, no le doy pelota a nadie. Y no me gusta.
70 ¿Coincidís con la frase “El goleador debe ser egoísta”? Sí, muchas veces se tiene que hacer cargo de la jugada.
71 Sin embargo, no es común el gesto de generosidad que tuviste al cederle un penal a Martínez cuando peleaban por ser el goleador del torneo. ¿No te desvivís por ser el goleador del campeonato? Sí, me desvivo, más vale, pero sé que yo tenía más chances de convertir un gol porque el Burrito juega un poco más retrasado, entonces me pidió el penal y se lo di. Fue un gesto de compañero, aunque en ese momento los dos estuviéramos con los mismos goles en la tabla.
72 ¿En qué le gana el campeonato argentino a los de Europa, qué tiene de distinto? El ambiente, cómo se vive la previa y el partido, lo que genera todo eso en Europa no se ve. La gente que se junta antes de los partidos, los niños con el mate, allá se vive pero en menor escala, el entorno del fútbol argentino es increíble.
73 El mejor técnico que tuviste. Dos: Falcioni y Gareca.
74  ¿Y el peor? A ver, a ver (piensa)... te voy a ser sincero: Tocalli. Acá se entreveró mucho conmigo. Hubo cosas que no me gustaron y tuvimos un par de discusiones, pero no me voy a explayar más.
75 ¿Qué técnico que no te dirigió te hubiera gustado que te dirigiera? Bianchi.
76  ¿Quién es peor dirigente: Juan José Muñoz o Eduardo López? López. Todavía estoy en juicio con Newell’s.
77 ¿En qué le gana Buenos Aires a Montevideo y viceversa? Buenos Aires gana en la variedad de cosas para hacer. En todo: compras, espectáculos, tiene abundancia en lo que quieras de la vida. Y Montevideo le gana en la tranquilidad, es hermoso. Valen un poco de las dos cosas. A veces está muy bueno vivir tranquilo, relajado, y a veces hay que acelerarse un poquito, porque si no te estancás. Cuando te gana la locura, uno busca tranquilidad, por eso cada vez que puedo voy a Montevideo y allá cargo el tanque de nafta en lo que es tranquilidad. Aparte estoy con mi familia, en el jardín. Como vivo cerca de la playa, camino unos metros y estoy en la arena, y ese es un plus fundamental. Allá la gente es más tranquila, te reconocen pero les da miedo pedirte algo. En la Argentina la gente es más pasional y lo demuestra de otra manera.
78 ¿Cuando tu hija se porta mal, le ponés cara de cancha? Uliana es una niña, tiene 3 años, pero a veces hay que ponerle un límite. Igual, poquito, casi nunca lo tengo que hacer.
79 ¿En qué son mejores los argentinos que los uruguayos y viceversa? El uruguayo es muy frontal: lo que no le gusta te lo dice en la cara. Eso es importante. Tal vez se pasa de frontal, pero te lo dice en la cara. El argentino anda un poquito con vueltas, esquivando. De los argentinos me gusta que se despreocupan de todo, son más liberales en todo sentido; los uruguayos, en cambio, suelen tener un “pero” a cada rato, en ese sentido los argentinos van para adelante como locos.
80 Un grupo de música uruguaya y otro argentino. “No te va a gustar”, de mi país, y “Los Piojos”, argentino.
81 ¿Viste el Mundial o la angustia por no estar te llevó a ni mirarlos? Los primeros partidos no los vi, me costaba, porque nunca entendí por qué no había tenido aunque sea la mínima chance de probarme en un amistoso. Sentía un poco de bronca y de rencor, creía haber hecho todos los méritos, tras ser campeón y goleador del campeonato con Banfield, para tener aunque fuera una citación en la mayor, como para dejarme tranquilo y decir: “Fui y anduve mal o fui y la rompí, pero me la puse, me puse la Celeste”. Me la puse en juveniles, pero nunca en la mayor. Entonces no me sentaba a ver los partidos, hacía otras cosas y lo relojeaba, pero después pudo más mi amor por la Celeste, me tranquilicé, quizás me ganó la resignación y a partir del tercero me senté a verlos. Después sí, como todos, me emocioné y sentí un gran orgullo por lo que hizo la Selección, siempre fui hincha de la Celeste.
82 ¿Te habías llegado a ilusionar con ir o ni un poquito? Me ilusioné, claro, hubo un par de citaciones para amistosos de pruebas en las que estuve esperando hasta último momento que apareciera mi nombre.
83 ¿Con Tabárez hablaste alguna vez? Nunca hablé con Tabárez.
84 Pienso que si fueras argentino, aun con Messi, Higuain y Tevez, ibas al Mundial. ¿Vos creés lo mismo? Yo siento que si hubiera sido argentino, no sé si habría ido al Mundial, pero sí  me hubieran dado una chance en algún partido. Acá la gente te pide y hace mucha fuerza.

SONRIAN. Uno de los festejos insólitos de Silva en el Apertura 2010, en Mendoza. Le sacó la cámara a un fotógrafo y retrató a Fernández, Martínez y Moralez.

85 ¿Cuál es tu hipótesis, por qué creés que no te dieron ni un amistoso para verte? (Piensa) No la encuentro. No quiero poner nada en duda, sinceramente, cuando los periodistas como tú me preguntan, la respuesta es la misma: no lo sé y tampoco quiero entrar en polémicas, porque no voy a ponerme en el medio de nadie, como que yo tengo que estar. Si estoy, estoy; y si no, no estoy.
86 ¿Pensarán, quizás, que sos mal tipo? No, en Uruguay me conoce mucha gente y no estoy catalogado en el fútbol como mal tipo. Tampoco tuve cruces con nadie de la Selección, porque no conozco a nadie.
87 ¿Vos declaraste hace un tiempo que en la Selección solo jugaban los futbolistas de Paco Casal? Sí, en su momento lo dije, pero así como aseguré eso, hoy te digo que eso ya no pasa. En ese momento, hablo de hace varios años, el tema era claro, se daba cuenta cualquier persona que no entendiera nada de fútbol.
88 Si fueras jugador de Casal habrías jugados unos cuantos partidos en la Selección. ¿Verdadero o Falso? Seeeeee, verdadero, claro, por las relaciones que había en su momento, seguro. Si yo me fui a Italia muy joven. Con Casal hablé una sola vez. No me olvido más. Habíamos viajamos juntos en un avión, él iba adelante en primera, y yo atrás, pero pasé de largo porque no lo vi. Cuando aterrizamos, él salió primero y me esperó en la manga para saludarme. Habrá sido hace dos años. Se mostró muy respetuoso, me comentó qué bien me estaba yendo y todo, y nada más. No me reprochó aquella declaración. Me saludó como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo.
89 ¿Te ves con chances de estar en la Copa América o en el próximo Mundial? Claro que sí, las ilusiones no me las saca nadie.
90 ¿Forlán y Luis Suárez están un escalón arriba de vos o les peleás a ellos de igual a igual? Están jugando en Europa y en el mejor nivel. Si bien Argentina es una vidriera, Europa es lo top para poder jugar. Eso nada más, después son dos delanteros excepcionales, pero no me siento por debajo, creo que puedo estar a la par de ellos en el nivel futbolístico.
91 Después de estas grandes campañas en el fútbol argentino, ¿pensás que todavía tenés la chance de ir a un club importante de Europa o ya fue? Claro que están latentes las chances, de hecho las he tenido hace poco. El semestre anterior hubo contratos para firmar de Udinese por ejemplo, mitad de tabla de Italia, pero por un problema familiar decidí no aceptar y quedarme acá tranquilo, cerca de mi país, cerca de mi hija Uliana, que vive con su madre en Montevideo. Pero volviendo a tu pregunta: tengo 30 años y hay rollo para rato.
92 ¿Estuviste cerca de ir a River a principios del 2010? Estuve cerca pero River no tenía los medios económicos que pretendía Vélez y la forma de pago era... Passarella habló con mi representante, se juntaron, pero aunque el desafío me interesaba, el tema económico es fundamental en este caso, y la cosa venía medio mal. Entonces decidí quedarme en Vélez, que es mi casa.
93 ¿Y de Boca? Se dijo que te habían contactado... Existió también una reunión con mi representante, promediando el año pasado. Evidentemente, uno si va a un cuadro es para jugar, así que preferí quedarme en Vélez, tranquilo, sabiendo que acá juego y si tengo que competir, compito, pero creo que me gané un lugar ya en el fútbol argentino. No me dijeron que iba a ser suplente de Palermo pero preferí anticiparme a la jugada, porque sabía cómo iba a ser.
94 Por tu forma de ser, me imagino a los hinchas de Boca tirándose de cabeza desde la segunda bandeja... La gente de Boca se siente muy identificada y a mí me gustaría, me gustaría, si algún día se da la opción, de jugar en Boca. De Argentina, Boca es un cuadro que me gusta.
95 Me imagino a Falcioni pidiéndote. Ojalá, ojalá se pueda dar, veremos, por ahora estoy mentalizado acá, en Vélez.
96 Tu día más feliz y tu día más triste en el fútbol. El más feliz fue cuando salimos campeones con Banfield y el más triste, el Boca-Gimnasia del 2006 que perdimos por goleada.
97 ¿Viviste alguna vez una apretada como la de ese día? Nunca. Que nos iban a pegar tiros en las piernas si ganábamos, es mentira. Nos amenazaron pero nunca con armas. “Acá no se puede ganar”, nos dijeron. Hubo 2 o 3 jugadores que levantamos un poco la voz, se armó una montonera, pero no pasó nada, pedí que se tranquilizara la cosa y que se fueran.
98 ¿No estaba la opción de ir para adelante? ¿¡Qué opción si Boca estaba peleando el campeonato con Estudiantes!? Si te amenazan con tu familia, que te va a pasar tal o cual cosa si no hacés lo que ellos te piden, en esta sociedad en la que vivimos, ¿cómo vas a ir para adelante? Mirá: fue una situación difícil de la que prefiero no seguir contando cosas. Solo te digo que estaba todo muy armado, muy programado, así que no fue solo...
99 ¿A qué te referís con “todo muy armado”? Y bueno, llevalo para el lado donde vos quieras. Las puertas estaban abiertas y a nosotros nos apretaron y después no pudimos hacer nada más.
100 ¿Por qué no contaron la verdad cuando los llamó el fiscal para que estas cosas no pasen nunca más? Por miedo a que te pase algo, si había un montón de muchachos que vivían en La Plata. Suponete que uno de esos tipos va en cana, ¿y después?... Están una semana adentro y salen. Y en ese caso, ¿quién te protege cuando salen?

Por Diego Borinsky / Fotos: Photogamma y Archivo El Gráfico

Por Diego Borinsky: 04/02/2011

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