LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

"Soy campeón y no sé si llego a fin de año"

- por Diego Borinsky: 02/11/2009 -

El técnico de Vélez habló de todo y respondió con altura las 100 preguntas de la revista El Gráfico.

Nota publicada en la edición septiembre de 2009 de la revista El Gráfico.

El Flaco fue capitán en Vélez. Jugó desde 1989 hasta 1992.

1 ¿Tigre, Flaco o Richard? Flaco, toda la vida fui Flaco. Tigre me lo empezaron a decir algunos compañeros en Inferiores y después lo popularizó Walter Nelson cuando relató mi campaña en Sarmiento. Y Richard me lo puso Marcelo Araujo.
2 ¿Cuál es la clave para que estés tan flaco? Soy un palo y no hago esfuerzos para estar flaco, sino lo contrario, quiero engordar, pero con la ansiedad y los nervios se me cierra el estómago. Si estoy tenso, no puedo comer.
3 ¿A quién se le ocurrió que vos y Ruggeri pasaran directo de Boca a River? A Hugo Santilli. Una locura, algo inédito, viste, al único que se le podía ocurrir una cosa semejante era a él. Fue el primer presidente de River que le sacó dos jugadores a Boca en forma directa. El quería hacer algo que conmoviera el fútbol, aprovechó que nosotros estábamos por el 20 por ciento en Boca, que había una huelga, y nos llevó.
4 ¿Qué pensaste cuando te enteraste que te quería River? Que nos mataban a los dos. El día que nos pusimos la camiseta de River para El Gráfico, yo lo miraba a Oscar, él me miraba a mí y no entendíamos nada. Imaginate el contraste del azul y amarillo al blanco y rojo. “Nos van a matar”, decíamos con la mirada.
5 La hinchada de Boca te dedicó un cantito. Sí: “Gareca tiene cáncer, se tiene que morir”. Tremendo. Nos puteaban en todas las canchas, aunque mi paso por River terminó siendo breve, apenas 6 meses. Y me fue bien, si me hubiese quedado la gente me habría terminado queriendo. Una tarde le metí dos goles a Estudiantes en cancha de Independiente y me coreó toda la popular de River, que reventaba de gente.
6 ¿Por qué no te quedaste más tiempo, entonces? Porque no estaba bien anímicamente, me había trastocado el tema de la Selección. Yo había arrancado como titular en el ciclo de Bilardo, había dado la cara en los peores momentos, y creía que tenía derecho a seguir jugando, pero hice banco en todas las Eliminatorias. De hecho, jugué el primer partido con Venezuela y unos minutos en el último, con Perú. En el medio, nada.
7 Los de River también aprendieron a putearte, ¿qué pasó? Vino por la final de la Libertadores, yo estaba en el América y enfrentamos a River. Gente de Boca vino a decirme que si yo me ponía la camiseta de Boca abajo y la mostraba, me perdonaban mi paso por River. Se corrió esa bola y la gente me tomó de punto, pero yo no acepté, porque nunca me metí con el hincha, aunque me putearan de todos lados. También, en Cali había forcejeado con Funes porque estaban haciendo tiempo. Y el tema clave fue que la gente de River estaba loca por ganar la Copa, ciega por ese objetivo, se comentó lo de la camiseta y entonces al hincha se le vino a la cabeza que había sido jugador de Boca y empezaron a putearme.
8 ¿Cómo fue el duelo con tu amigo Ruggeri en esa final? Vino a saludarme, a mufarme en realidad, y yo salí corriendo. Después, con sus dichos me tiró a la gente en contra. Fueron vivos, pícaros, además estaban en ganadores.
9 ¿En la revancha te expulsaron? Sí, forcejeé con Montenegro y nos echaron a los dos. No hice nada, pero estaba todo medio armado para que me echaran. Fue una cosa rara. Igual, River nos superó en los dos partidos, fue la única final de las tres que perdimos con el América en que nos ganaron bien.
10 ¿Cómo fue la apretada de la barra de River? Nos comimos un apriete importante. Nos faltó picardía, porque ya nos habían pasado el dato de que nos esperaban pero Gabriel Ochoa Uribe quería hacer el reconocimiento del campo. Fuimos el día anterior y nos empalmaron ni bien bajamos del micro, en el pasillo. Nos amenazaron con revólveres. Eran una banda importante.
11 ¿Cómo reaccionaron? Fue brava, al paraguayo Cabañas le pegaron una patada, a mí me amenazaron, a Falcioni también, pasamos un mal momento al pedo. No tendríamos que haber ido al estadio ese día.
12 ¿Te preguntaste alguna vez por qué te tocó una carrera tan signada por los insultos? Mi carrera deportiva tuvo mucho de todo: muchos aplausos, muchos goles y muchos insultos. Logré que se pusieran de acuerdo los hinchas de Boca y de River: que me putearan los dos. También me silbaron en mi debut con la Selección. Yo creo que de haberme tocado otra época en Boca, podría haber sido uno de los ídolos más importantes. Igual, hay cosas que a uno lo terminan haciendo más fuerte, para mí, todas las experiencias sirven y a través de los años uno se va curtiendo.
13 ¿Por qué cada vez que te preguntan si sos hincha de Vélez esquivás el tema? Por pudor, quizás, no me siento cómodo sacando chapa con eso, quiero que Vélez me juzgue de acuerdo con lo que doy como entrenador, porque como jugador no gané nada acá, aunque ahora sí entré en la historia de Vélez como técnico. Además, el hincha de Vélez sabe que soy hincha, no hace falta que lo esté remarcando continuamente, no lo quiero usar.
14 ¿Tu llanto en la consagración era porque pensabas en tu viejo? Sí, claro, porque mi viejo era muy hincha de Vélez, y viví la situación soñada por él. Yo sé que mi viejo siempre estuvo ahí durante el campeonato, yo percibía su presencia; en las situaciones límite, cuando se me complicaba el partido, sé que él estaba y me daba tranquilidad, sentí a cada instante su presencia.
15 ¿Qué recordás de aquella frustración del 71 contra Huracán? Tenía 13 años y fuimos a la cancha, de local íbamos siempre y de visitante cada tanto. Me ubicaba en el codo entre la que hoy es popular visitante y antes era la local y la platea sur. Recuerdo que Huracán no tenía nada que perder esa tarde y que Vélez anticipó el festejo de campeonato, ya tenía toda la fiesta armada. Eso es complicado. Y no me olvido más de cómo la gente rompía los carnets de socios. Es una imagen muy fuerte.
16 Por lo menos no ibas a la Platea Norte, que tiene su fama... Sí, es brava la Platea Norte, es muy brava.
17 ¿Quién era tu ídolo, de pibe? Daniel Willington, Carlos Bianchi, Pichino Carone, el Gato Marín… No te olvides de que en Juvencia, el club de barrio en el que empecé, yo iba al arco. Con mis compañeros de Juvencia me sigo viendo: hacen comidas en las casas y si puedo voy.
18 ¡Qué cambio: de sufrir los goles a meterlos! Mi viejo llegaba del laburo y me venía a ver, de callado, a una canchita de tierra de la iglesia de Tapiales, donde jugábamos con los chicos del barrio. Ahí jugaba al medio y mi viejo quedó sorprendido. En Juvencia, mientras tanto, atajaba. Un día, en una cancha de once donde él me llevaba los sábados, faltó el nueve, y mi viejo le dijo al técnico, un tal Gambetta: ¿por qué no lo pone a Ricardo? El tipo no quería saber nada porque yo andaba bien al arco, pero me puso de nueve y no me sacó más. A Boca me fui a probar de nueve.
19 Mejor, ¿no? Dicen que era bueno al arco, y hasta me vino a buscar San Lorenzo. Ya pintaba para alto y era arriesgado para atajar.
20 ¿Fuiste a la cancha cuando Vélez fue campeón en el 68? No, mi viejo no me quiso llevar al Gasómetro y lo escuché por la radio. En Tapiales los únicos hinchas de Vélez éramos nosotros y me comía cada gastada bárbara. Esa vez me desquité.
21 ¿De qué equipos son hinchas tus hijos? Milton, el mayor, es de Independiente. Probó con el fútbol pero no se le dio y ahora estudia organización de eventos. Robertino, el más chico, se hizo de Talleres, aunque ahora está cerca de Vélez. Está por terminar la secundaria y juega al tenis.
22 ¿Trabajaste, de pibe? Una sola vez, en una papelera. Mi viejo era el capataz de una fábrica, en Flores, y laburé en unas vacaciones, enfardando papel. El no me dejaba trabajar, quería que estudiara o jugara al fútbol.
23 ¿Recordás tus viajes a La Candela? Sí, claro, me tomaba dos colectivos, desde Tapiales: el 92 hasta El Hogar Obrero y otro por Camino de Cintura a San Justo. Me encontraba muchas veces con otros chicos, Tarantini era uno de ellos.

¡Al Mundial! Gareca convirtió el agónico empate ante Perú y la selección de Bilardo clasificó a México 86.

24 ¿Gladys fue tu novia de siempre? Sí, desde los 17 años, los dos íbamos al Juvencia y me casé en el 85, cuando pasé a River.
25 Ahora se da otro fenómeno, el de las botineras: se conocen y se casan enseguida. Hoy, los jugadores de fútbol son más estrellas: ganan más y están más expuestos porque se multiplicaron los medios de difusión. En nuestra época el top top era salir en la tapa de El Gráfico o que te entrevistaran José María o Víctor Hugo. También había relación con la farándula, pero no tanta exposición.
26 ¿Qué significa para vos Sarmiento de Junín? El equipo que relanzó mi carrera. Yo había debutado en Boca en 1978 pero en dos años casi no había jugado, entonces fui a Sarmiento, donde Perfumo era el técnico y metí 13 goles; entonces Boca, que me había prestado por un año, me pidió a los 6 meses y volví para ser titular en el equipo de Maradona y Brindisi. O sea: Sarmiento me cambió la vida.
27 Pero te perdiste la posibilidad de ser campeón del Metro 81. Sabía que venía Maradona con muchos jugadores y todo el circo, se había generado una expectativa espectacular, pero yo necesitaba jugar, porque tenía casi 23 años y muy pocos partidos en primera, estaba relegado en Boca y necesitaba hacerme conocer, presentarme dentro del fútbol, así que esa decisión me cambió la vida, aunque me terminé perdiendo el título.
28 Jugaste en Boca entre 1978 y 1984 y los únicos 6 meses que te fuiste, Boca ganó su único título. Para morirse. Se puede decir que estuve a destiempo en Boca. El fútbol es así: a veces uno cae en el momento justo y otras, no; pero la decisión de ir a Sarmiento fue de las más acertadas que tomé. Al volver a Boca anduve muy bien, metí más de 60 goles en poco tiempo, pero el club era un desastre.
29 ¿El Toto Lorenzo? Llegaba tarde a las prácticas y, cuando entraba, por ahí estábamos jugando un loquito y todo el mundo largaba lo que estaba haciendo. Inspiraba un respeto…, incluso sobre los más grandes. Con los pibes, por ahí no le gustaba cómo lo mirábamos, y te echaba del entrenamiento. A mí me quería. Una vez, después de un clásico en el Monumental, estaba Carlos Monzón en el vestuario, me agarró y le dijo: “Carlitos, este va a ser uno de los nueve importantes del fútbol argentino”.
30 ¿Probaste alguna vez el vino Maravilla? No, no, nunca tuve el gusto. Lo llevaba en el pecho como publicidad, en Boca, pero no llegué a probarlo.
31 ¿Cuál es el “abc” del goleador, para vos? El goleador es aquel que encuentra el balón y cuando no lo encuentra, la pelota la encuentra a él. Esa sería la esencia, ahora en cuanto a características, no hay una sola, porque yo vi grandes goleadores que eran rápidos, otros más habilidosos, otros que iban por afuera, otros parados como postes en el área. Lo importante es la intuición, la ubicación y la obsesión por el gol.
32 Eras muy poco original para los festejos: siempre con los brazos y la boca bien abiertos. Muy clásico, sí, en esa época era raro que aparecieran con algo ensayado. Hoy los chicos piensan cómo van a festejar. El año pasado, cuando dirigí a Universitario de Perú, en el túnel bailaban y ensayaban la coreografía. Yo los miraba y me reía.
33 ¿Quién fue el más parecido a vos de todos los que viste? Crespo y Kempes pueden ser. A mí me gustaba participar, no quedarme esperando.
34 El mejor delantero que viste y el mejor actual. Batistuta y Crespo fueron de los mejores; Kempes también, y Bianchi ni hablar, además a Bianchi lo rompieron por todos lados, y el tipo siguió embocándola. Un monstruo. De la actualidad, Palermo no admite discusión. Puede no ser vistoso, pero es un tipo que lee bien el juego, inteligente y metió más de 200 goles, ¿qué más se puede decir?
35 ¿Argentina debe jugar con un 9 de área? Para mí, tener un referente de área siempre es importante. No me interesa responder cómo debería jugar la Selección porque hay que dejar a Diego tranquilo, pero si me preguntás por mi gusto personal, soy partidario de un 9 de área. Habría que ver cómo llegan Crespo y Palermo, creo que todavía están a tiempo.
36 ¿Recordás tu primer llamado a la Selección mayor? Fue en el 80, con el Flaco Menotti. Me agarraron Kempes, el Pato Fillol, el Conejo Tarantini y me llevaron a su habitación a tomar mate. Me hablaron y me aconsejaron. Unos fenómenos. En la cancha me fue muy mal: jugué un solo partido, contra Polonia, perdimos, el Flaco me sacó al comienzo del segundo tiempo y la gente me silbó largo y tendido. Igual, no le reprocho nada a Menotti: sevenía el Mundial 82 y él tenía que resolver, no había muchas pruebas. Anduve mal y fue mi único partido.
37 Te querías matar. Fue un golpe, sí. Esa misma noche fui a comer con amigos y entró al bar el Beto Alonso. Se acercó, se sentó un rato y me habló. Me dijo que había estado en la cancha pero que no me volviera loco, que mi carrera recién empezaba. Fue un gesto bárbaro que siempre valoré, por eso al Beto lo tengo allá arriba. Passarella también se portó bien cuando me llamó después de México 86 y me dijo: “Mirá que esto también es tuyo”. Esas cosas no me las olvido.
38 ¿Quiénes te marcaron en tus comienzos? El León Espósito y Pancho Sa fueron dos que se me acercaron a hablar, ahí vos ves la calidad de persona. Sos un pibe y vienen figuras que ganaron todo y te aconsejan, uno percibe cuando te están hablando bien.
39 ¿Vos con quién hiciste eso? Habría que preguntárselo a ellos, pero sí siento que hice eso mismo con otros chicos; en definitiva lo que uno traslada es consecuencia de lo que recibió. Quien me designó entrenador de Vélez fue compañero mío con 18 años.
40 ¿Tenés todavía el Rolex de oro? ¿El que me regaló Diego? No, me lo robaron en Independiente. En una práctica se metió la barra brava en el vestuario mientras nos entrenábamos y nos desvalijaron. Me dolió en el alma.
41 ¿Cómo fue la historia de ese reloj? En la gira que hizo Boca por China, en 1982, yo compartía la pieza con Diego. Un día pasé por un negocio y comenté, al pasar: “¡Qué lindo reloj!”. Unos días después, para el 10 de febrero, que es mi cumpleaños, me lo regaló. Diego es así. Conmigo fue muy generoso, aunque creo que es generoso con casi todos. A mí me invitaba a todos lados, me quería sumar a su círculo, pero yo fui un tipo muy quedado. El me quiso llevar al Barcelona, a todos lados… por ahí el hecho de que pasara de Boca a River no le gustó mucho, pero igual mantuvimos el feeling.
42 ¿Mantuviste el contacto después? No muy frecuente, pero una vez por año, más o menos, lo veía. Cuando yo viví en Córdoba y le hicieron la despedida a Valencia, Diego estuvo. Fuimos con Hugo Alves, el hotel era un mundo, pero nos hizo pasar a su suite, dejó toda la gente con la que estaba, trajo una mesa y armó una picada con nosotros, como si hubiese estado el día anterior con él. Diego es así. Conmigo se portó 10 puntos siempre.
43 ¿En esa gira por China, Diego ya no aguantaba más el acoso? Ahí ya se vislumbraba su popularidad, tenía a la gente encima todo el tiempo. Pero en esa etapa era un nene, siempre divirtiéndose y feliz, lo manejaba bien. Creo que con los años, sobre todo después de Napoli, lo abrumó la situación.
44 De los que compartiste equipo, ¿quién fue el mejor después de Diego? Willington Ortiz fue un fenómeno, se cansó de ponerme pelotas de gol; Miguelito Brindisi, también.
45 Los mejores amigos del fútbol. Ruggeri, Hugo Alves, Sotelo, Cacho Córdoba, el Gallego González, Falcioni, Carlos Román, el León Espósito, hay muchos…
46 ¿Por qué te dieron 19 fechas de suspensión? En realidad fueron 8 y 11, estuve casi un año sin jugar. Las dos fueron por insultar al árbitro: una en primera y la segunda, en la reserva, cuando volvía de esa suspensión. Increíble. Debo reconocer que era muy impulsivo y cada tanto me saltaba la térmica, con los años aprendí a serenarme.
47 A Abel Gnecco le revoleaste la tarjeta. Sí, está la foto de El Gráfico: Gnecco parado y la tarjeta roja como a 5 metros de él. Por suerte me salvó en el informe y dijo que se le cayó la tarjeta; si no me daban un año seguro, porque yo venía con antecedentes. Antes teníamos muy buena comunicación con los árbitros, te hablaban, te calmaban.
48 ¿En Colombia te pegaban mucho? Al principio sí, pero yo era guapo y me gané el respeto, porque había cada moreno brilloso que te mataba... Eran muy fuertes. Había un tal Maya, de Nacional de Medellín, que en un partido me pegó tres trompadas en la cara. Yo le respondí con tres goles.
49 El mejor gol y el mejor partido. El gol a Brasil en cancha de River que cortó 13 años de no ganarle, me gustó; en Colombia hice uno de chilena increíble. El mejor partido fue con la camiseta de Boca, contra Estudiantes en La Plata: El Gráfico me puso 10, ganamos 2-1 con un jugador menos al equipo que terminó siendo campeón.

Se despidió del fútbol en Independiente, en noviembre de 1994. Acababa de morir su amigo, el Gallego Jorge Vázquez.

50 Tu día más triste en el fútbol. Cuando me enteré de que quedaba afuera de México 86. Estaba en Chile, concentrado con el América. Los medios colombianos ya me daban adentro de la lista, pero a mí no me llamaba nadie de Argentina. En un momento entré al comedor, y todos los muchachos hicieron un silencio… Vinieron y me contaron. Después me fui a la habitación y lloré como un condenado.
51 ¿Y el día más feliz? Elijo dos momentos, ambos como técnico: cuando ascendimos con Talleres, ganándole por penales a Belgrano en la final, y ahora, cuando fui campeón con Vélez. Era mi regreso al país después de mucho tiempo, sabía que me miraban de reojo, era una apuesta fuerte de Bassedas. También porque pensaba mucho en mi viejo, que era hincha de Vélez y falleció en septiembre del año pasado.
52 ¿Por qué no quisiste irte de Boca al exterior a pesar de las ofertas? Si se lo contás a tus jugadores, se te matan de risa. Tuve ofrecimientos de donde te imagines: Alemania, Italia, España, México. Pero era otra época, y me postergué demasiado, por eso cuando estaba en River y veía que se me pasaba el tiempo, me fui enseguida a Colombia. Había llegado un ofrecimiento de Suiza que nos daba más plata al club y a mí, pero yo ya le había dado mi palabra a la gente del América. Y ahí sí que me fui.
53 No entiendo por qué no te quisiste ir antes. Es difícil pensarlo con la mentalidad actual, pero me quería quedar para triunfar en Boca y en la Selección, son esos berretines que a uno le agarran. Mirá que vino el Atlético de Madrid, el Sevilla, el Torino, el América de México varias veces. Una mañana cayeron en mi casa Marcos Franchi y Carlos Heller. Recién me levantaba de dormir, ellos dos estaban al lado de mi cama para convencerme de ir al Sevilla, que tenían todo arreglado, y yo me negaba. Después me agarró Carmelo Faraone, que era el técnico. “¿Usted sabe lo que es Sevilla? Me parece que usted no tiene ni idea de lo que está haciendo”, me decía. Y era así, porque coincidió con una época pésima de Boca.
54 Te llegaste a probar la camiseta del Torino. El secretario técnico vino un par de semanas al país para seguirme, pero yo era un irrespetuoso. El tipo me iba a ver a los entrenamientos y yo me ponía a atajar; venía a comer a casa y le fumaba adelante, una cosa de locos. Guillermo (por Cóppola) se agarraba la cabeza. Así era yo, un muchacho rebelde que me iba a ir cuando quisiera. Estaba muy apegado a mis amigos, a mis costumbres, y quería ser más importante en Boca, ser alguien importante en la Selección, no tenía la conciencia de ser alguien importante en el exterior y después volver a la Argentina, quería hacerlo al revés, paso a paso.
55 ¿El gol a Perú que clasificó a Argentina al Mundial 86 fue tuyo? Claro que sí. La pelota no entraba más y si yo no la empujaba, la agarraba el arquero, que estaba ahí detrás de mí.
56 ¿No creés que en el inconsciente colectivo quedó que ese gol fue de Passarella? Y... puede ser, Passarella jugó un partido bárbaro, fue a buscar el empate y protagonizó la jugada pero el gol es mío. Está la foto de El Gráfico...
57 Cuando Diego levantó la Copa, ¿te sentiste parte del éxito? Sí, pero más que por el gol, por lo que te decía antes: siento que fui un valor importante en el comienzo del ciclo por defender una causa. Una vez fuimos Ruggeri, Trossero y yo a hablar con varios periodistas de los medios más renombrados para defender a Bilardo, fuimos a poner la cara nosotros. Yo siento que fui un tipo importante en esa Selección, no tanto adentro del campo pero sí defendiendo la causa.
58 Metiste dos de los goles más importantes del ciclo y te perdiste el Mundial. Es verdad: ese gol con Perú y el que le metí a Brasil que cortó una racha de 13 años sin ganarles fueron muy importantes. Y me perdí el postre. Son las cosas que quedan como saldo negativo. Me puse contento por todos los amigos, aquel fue un grupo que luchó mucho pero... pero me hubiese gustado estar ahí adentro. Estuve muy cerca, viste.
59 ¿Lo hablaste con Bilardo alguna vez? No, charlamos en varias ocasiones pero no tocamos el tema. Con Carlos tengo una buena relación.
60 ¿Quién fue el mejor DT que tuviste? Yo tuve a los mejores: Menotti, Bilardo, Basile, Veira, Ochoa Uribe, Brindisi, Manera. De todos saqué algo, pero si me apurás y me pedís uno, te digo el Bambino. Es práctico, directo, veía bien la situación, trabajaba lo indispensable.
61 ¿Te arrepentís de haber ido a River? No.
62 ¿Y de haberte ido al exterior justo antes del Mundial? Quizás me jugó en contra porque después, Olarticoechea y Tapia, que fueron dos muy buenos jugadores pero que pasaron a Boca como parte de pago de la operación mía y de Oscar, de relleno digamos, terminaron yendo al Mundial. Creo que si hubiera estado en el país quizás me habría sostenido más, al irme quedé medio desprotegido.
63 Vos declaraste que Bilardo había sufrido presiones para no llevarte, ¿a qué te referías? Yo era medio impulsivo y con los años me amoldé. Me daba bronca haberme bancado la peor etapa, cuando había que dar la cara para sostener un proceso, porque Bilardo era cuestionado por todos lados, y después quedarme afuera.
64 ¿Cuál era tu hipótesis de por qué no te llevó? Con los años uno entiende que el técnico tiene que tomar decisiones, pero en la lista aparecieron jugadores que nunca habían estado antes, como Enrique, Borghi, Almirón, Tapia, otros que habían renunciado. No sé, en mi vida no fui buchón, ¿me entendés? Y no voy a ser buchón ahora después de tantos años. Me lo voy a llevar adentro.
65 ¿A vos nunca te tocó tomar decisiones así? Sí, claro, en ese sentido puedo entender a Bilardo. A mí me pasó con Oste en Talleres: nos dio el ascenso con el último penal y después no lo tuve en cuenta para Primera y respaldé a Astudillo.
66 ¿Cómo se explica que perdieran tres finales seguidas de Libertadores? ¿Le faltaba garra a ese América? Le faltó esa dosis de suerte que necesita todo equipo. Es difícil de explicar. Nos enfrentamos con la historia de Peñarol, la urgencia de River y con un Argentinos espectacular. A veces te toca un rival débil; otras, no.
67 ¿Cuál te dolió más? La última, contra Peñarol. Sólo un milagro típicamente uruguayo podía quitarnos la Copa. Ibamos 0-0, se jugaba el último minuto del suplementario y con el empate éramos los campeones por diferencia de gol. En la última jugada la agarró Diego Aguirre y la clavó. Yo estaba en el banco, porque me había desgarrado en la primera final, y no lo podía creer. Jugué pero tuve que salir porque me habían infiltrado, y por eso después estuve como 3 o 4 meses sin jugar porque con cada infiltración se agrandaba el desgarro.
68 Cuando vas a Colombia, ¿te reprochan las finales perdidas? Nooooo, nada que ver, al revés. Aquel América hizo historia en el fútbol colombiano, porque fue 6 años consecutivos campeón, jugó tres finales de Copa y marcó el camino. Volví a Colombia, en 2005, para dirigir al América, tras 16 años sin pisar Cali. Cuando llegué al aeropuerto vi banderas rojas, una multitud, y pensé que había una manifestación de protesta. No. Eran 1.500 personas dándome la bienvenida. En mi época íbamos a Medellín o Bogotá y nos acompañaban 100  hinchas. Ahora, cuando dirigí, estaban las tribunas llenas, los aeropuertos llenos, todos me recordaban lo que hizo nuestra generación. Estuve sólo cuatro meses y fue increíble.
69 ¿Por qué sólo cuatro meses? De 10 partidos, ganamos 8, íbamos primeros cómodos, pero se dio una serie de circunstancias que no me gustaron y me fui. Avisé una vez, avisé dos, en la tercera no se dio y me fui. Y hasta acá llego.
70 ¿Al América lo manejaba el cartel de Cali? Los Rodríguez Orejuela conmigo se portaron sensacional pero yo no vi nunca nada raro. Jamás nos faltó nada, cumplían siempre; sólo había relación dirigente-jugador
71 ¿Se pegaban con Ruggeri cuando se enfrentaban a pesar de ser amigos? Ruggeri me ganó siempre que nos enfrentamos. En general era yo el que le hablaba y lo puteaba, él se reía y me agarraba. Ahora, si Ruggeri te tiene que entrar, te entra sin problemas, él no mide esas cosas, pero lo que nunca fue Ruggeri es “mala leche”.
72 ¿Por qué creés que ganó todo como jugador y no logra trasladarlo como DT? Pero armó grandes planteles, ¿eh? Acá se mide mucho por el éxito: si ganaste sos voz autorizada; si no, no. Para mí, Ruggeri hizo grandes trabajos en San Lorenzo, en Las Chivas de México y en Independiente, pero esa manía de rotular a la gente lo perjudicó en el Rojo, lo tenían relacionado con Bilardo y nunca entró bien en el hincha. Para mí ve bien el fútbol pero como fue un exitoso toda la vida, entonces si no gana campeonatos como técnico, es un fracaso. A los exitosos, el fútbol no los perdona, cualquier traspié que tenga se lo resalta.
73 Si Argentina clasifica al Mundial, ¿creés que Ruggeri va a ir o ya se resignó? Debería ir al Mundial… Grondona es un tipo inteligente y si analiza se va a dar cuenta de que Oscar tiene mucho más a favor que en contra, le dio muchas más satisfacciones que sinsabores por alguna declaración que le pudo haber caído mal.
74 ¿Por qué creés que Diego insiste tanto por él? Porque lo conoce y sabe que es un ganador. Hay algo que la Selección te da y no lo podés comprar: Ruggeri y Maradona estuvieron toda la vida con la Selección, eso es un plus que no tenemos casi nadie. Para Ruggeri, la Selección fue siempre una debilidad. Yo he sido testigo de situaciones en las que los clubes no lo dejaban ir, y él decía: voy igual. No le importaba nada, era su prioridad. El otro día estuve con él, y sigue siendo la prioridad.
75 ¿Por qué en una época (1990) usabas un look “punk”? Tuve algunos cambios vinculados a mis estados de ánimo, por ahí me agarraba la loca y me hacía cualquier cosa. Con mi mujer miramos algunas fotos y nos reímos tanto...
76 Si pudieras volver el tiempo atrás, ¿qué cosas de tu carrera cambiarías? Nada, ¿sabés por qué? Porque hacer las cosas como las hice me permitió llegar donde estoy. Quizás podría haber sido más reconocido como jugador, pero no me quejo.
77 Hasta la llegada de Bianchi, en 1993, Vélez peleaba los torneos y se caía al final. ¿Puede un DT transformar tanto la historia de un club? Cuando Bianchi llegó a Vélez, yo estaba en el plantel, y me pareció un tipo carismático, que irradiaba mucha tranquilidad, mucha paz, se veía que podía tener ascendiente sobre el jugador. Al mes, yo me fui a Independiente pedido por Marchetta, pero aquel Vélez ya venía coqueteando con la gloria.
78 El tema es si se le puede cambiar la mentalidad a un club, porque después de Bianchi, Vélez ya no tuvo más complejos y ganó muchos títulos. Yo creo que sí, que puede pasar que venga alguien y les cambie la mentalidad a todos, ¿por qué no? Los entrenadores somos transmisores permanentes de cosas: de nerviosismo, de tranquilidad, de inseguridad, de seguridad, y el jugador percibe. Lo de Bianchi en Vélez fue muy fuerte en ese sentido, y también lo hizo en Boca, porque Boca es un club ganador pero hasta ese momento sólo tenía dos Libertadores, y con su llegada empezó a ganar Copas a rolete. La llegada de él y de Macri, que también tuvo mucho que ver.
79 El jugador con el que mejor te entendiste en una cancha. El Gallego Vázquez. Jugué con él en Vélez, poquito, pero me miraba y sabía para dónde me iba a mover. Igual jugué con cada uno: con Diego, con Alonso, con Bochini.
80 ¿Adelantaste tu retiro por la muerte del Gallego, no? Incidió, sí, no me agarró bien parado, yo ya estaba haciendo el curso de técnico, me tocaba pelear el puesto con Rambert, con Gustavito López, y era muy complicado jugar, y bueno, podría haber seguido un poco más pero para colmo se mata el Gallego en un accidente y no quise saber más nada.  Con Oscar (Ruggeri) y él andábamos los tres siempre juntos, pensá cómo era la relación que yo soy padrino de su nena y Oscar del nene. El día que me retiré, en cancha de Platense, estaba muy emocionado, y por eso me puse la mano en el corazón. Lloré mucho. Para la hinchada de Independiente tengo sólo agradecimiento: me recibieron y me despidieron muy bien.
81 También se te murió otro compañero muy cercano: Funes. Claro, con el Búfalo no era tan amigo como con el Gallego, pero éramos cercanos. Un tipo sensacional. El siempre decía que yo era uno de sus ídolos. Lo conocí en Sarmiento, él era un gordito que fue a probarse, después lo crucé en Colombia y al final compartimos equipo en Vélez.
82 ¿Es verdad o mito que eras el verdadero técnico de Independiente? No, el técnico era Brindisi. Miguel es un amigo y me respaldó, yo lo  ayudé en no complicarlo cuando iba al banco, llevaba al grupo, estimulaba permanentemente a los chicos, les estaba encima, y por ahí eso puede confundir, pero Miguel la tenía muy clara y decidía las cosas del equipo.
83 ¿Por qué dirigiste tantos años en el ascenso? El derecho de piso. Me sirvió para foguearme.
84 ¿El hincha de Talleres recuerda más el ascenso o la Copa Conmebol? El hincha de Talleres conmemora tres fechas clave: el 5-0 a Belgrano después de 15 años sin ganarle, el ascenso a Primera venciendo a Belgrano por penales y la Copa Conmebol. Las tres fechas me las recuerda siempre.
85 ¿Va a desaparecer Talleres o creés que puede resurgir? Va a volver, no tengas dudas. Talleres es uno de los clubes más convocantes de la Argentina. En Primera nunca jugamos con menos de 25 mil personas en el estadio, pero malas administraciones lo llevaron a esta situación.
86 ¿Agarrar Independiente tan rápido como DT fue un error? El León Espósito siempre me lo dijo: andá despacio, empezá por la segunda, asentate ahí, quemá etapas de a poco. Fue un previsor. Yo empecé en San Martín de Tucumán, después ascendí con Talleres, me asenté en Primera y pasé enseguida a Independiente. Ahí me encontré con ex compañeros y tal vez me faltó mejor preparación para estar en un club así. Para colmo tuve que suceder a Menotti, que venía de hacer un campañón, y sin Calderón, Matute Morales y Acuña, recién vendidos, pero como yo le hacía frente a todo, fui. Igual, todos los golpes te hacen crecer, para mí no existen las malas experiencias, todas son buenas experiencias.
87 Que ahora ganaras el título en Perú y en Vélez, ¿es porque hubo una evolución o siempre fuiste el mismo y recién ahora se dieron los resultados? Se dio porque me preparé para esto, no fue de casualidad. Yo estoy preparado para arrancar y salir a Perú o a Colombia sin problemas, hay otros técnicos que sólo dirigen en Capital Federal y si no les sale algo se quedan dos años sin trabajar. El hecho de llegar solo a otro país, sin amigos ni familia, te hace crecer. Después de 14 años en la profesión me siento más asentado, creo que si Independiente lo agarraba ahora hubiera sido distinto. Siempre voy a cometer errores, pero con los años uno va reduciendo el margen de error.
88 ¿No sentís que todo te costó demasiado? Recién ahora se te empieza a reconocer. Sí, sí, es así: todo me cuesta mucho, incluso como técnico. En esta profesión es importante tomar buenas decisiones y en algunas me equivoqué. Después de mantener a Talleres en Primera y tomar Colón bajé al Nacional B para dirigir a Quilmes. Fue una locura. Eran 6 partidos de un octogonal y me jugué a tratar de ascenderlo.
89 ¿Sentís que con tu título en Perú y este de Vélez se relanzó tu carrera como DT? Esto es tan cambiante… Fijate que cuando ganamos el ascenso con Talleres, enseguida nos consolidamos en Primera, ganamos la Conmebol, y pasé a ser uno de los candidatos para dirigir a Boca, por lo menos es lo que se comentaba en la prensa, que estaba entre las opciones la primera vez que se fue Bianchi. Y después viste… volví al Nacional B. Por eso, mi respuesta es que vivo el momento. Y no me va a sorprender ni debilitar si la cosa no me sale bien, porque de estos reveses tuve muchos en mi carrera, estoy acostumbrado. Por ahí no se acostumbran los que viven en el éxito y entonces un revés lo bajonea, pero como yo siempre la peleé y todo me costó demasiado en mi carrera, no pasa nada.
90 ¿Cuánto influyó Bianchi para que seas el técnico de Vélez? Ayudó, igual que Gámez. Los consultaron y su opinión fue positiva, y se lo agradecí. Aparte de enfrentarlo como jugador, hace unos años lo llamé a Bianchi para tomar un café y charlar de fútbol. Me atendió el tiempo que quise. Carlos es muy claro, muy directo, un tipo que está en los detalles. Ahora me llamó para felicitarme. Además, está Coppola de por medio, que es amigo de los dos.
91 Honestamente y sin desmerecer lo que hizo Vélez: si eras hincha de Huracán y veías en la cancha el gol de Maxi Morales, ¿qué hacías? Para mí, en la cancha, los hinchas de Huracán ni se dieron cuenta de la jugada, no viste cómo se fueron. Yo insisto: para mí no hubo falta, Larrivey también quedó en el piso tirado, fue una pelota dividida que no estuvo ganada de ninguna parte, y no se ve el contacto. Aparte, Larrivey retrae la rodilla. Te digo la verdad: nunca me quedó la sensación de falta, ni en la cancha ni después cuando la pasan por la tele.
92 De Boca te fuiste 6 meses y Boca fue campeón; de River te fuiste en el 85 y en el 86 ganó todo; de Vélez te fuiste a principios del 93 y enseguida ganó todo. ¿Nunca maldijiste por tu mala suerte? No, más allá de vivir a destiempo en ciertos momentos, soy una persona que creo en mí mismo.
93 ¿Seguís pensando que algún día vas a dirigir a Boca, como declaraste? No sé, con los años me acostumbré a vivir el presente, a no proyectarme. Aparte esta carrera es tan inestable, que hoy salí campeón y quizás no llego a fin de año en Vélez. Le pasó a Ramón Díaz en River, a Russo en Boca. En Talleres fui uno de los técnicos con mayor éxito y permanencia y en mi último ciclo duré 45 días. Esas situaciones complicadas que viví me han hecho no proyectarme. Yo tengo muy claro que en Vélez no tengo inmunidad.
94 Es muy ingrata esta profesión. Te da muchas satisfacciones pero también tiene sus sinsabores. Hay que acostumbrarse a convivir con eso.
95 ¿Quién es el mejor DT argentino, hoy? Bianchi es de los mejores: simple, claro, tiene una imagen intachable, sus equipos eran muy sólidos y muy seguros, como es él. También me gustan mucho Basile, está Gallego, Burruchaga entre los de mi camada; y Cagna y Simeone son los de mayor proyección. El Cholo debutó con 17 años, en el Vélez que yo integraba, y ya se veía que era un atrevido, un ganador, lo notaba en el carácter, era un pibe atorrante, contestador.
96 ¿Y en el mundo qué DT te gusta? Pellegrini me encanta. Ah, y me olvidaba de Bielsa, otro fenómeno. Quise hablar con él, lo intenté, pero no llegué.
97 ¿El DT tiene que saber más de fútbol o de grupos? Están ligados ambos conceptos: si sos un gran conductor pero tenés poco trabajo de campo, en definitiva te desmerece; si sabés mucho de fútbol pero chocás y no arreglás los problemas del plantel, no vas a ningún lado. Si tengo que elegir entre una cosa y otra, me parece más importante el rol como conductor, porque si el DT está bien con el plantel, las falencias que pueda tener, el grupo mismo se encarga de enderezarlas, forman como una comunión entre técnico y plantel y tiran y se respaldan. Si no hay una buena conducción, empiezan las divisiones y se complica todo.
98 ¿El serrucho es una herramienta básica en el kit del DT moderno? La verdad, no me vas a creer, nunca me detuve a pensar si alguien me está serruchando el piso o no. No me interesó nunca nada, siempre intenté tener buena relación con la gente de las Inferiores y nunca le negué información a nadie pensando en que por ahí me estaban serruchando el piso. Ya bastante presión tengo en mi trabajo para yo autopresionarme por si alguien quiere ocupar mi lugar o si habla mierda de mí.
99 ¿Cuál es el máximo orgullo de tu carrera? Que en un ambiente tan competitivo como el del fútbol, supe resolver los problemas puertas adentro y no entré en conflictos con nadie. No es fácil, eh. Eso me pone orgulloso.
100 ¿Y lo peor de tu profesión? Los escupitajos y las cosas que te tiran. A veces terminaba el partido y tenía el saco lleno de saliva y me lo tenía que cambiar. Una vez, en el clásico tucumano me tiraron un balde lleno de pis, tremendo, tenés que ser muy sangre de pato para no reaccionar en esos casos. O cuando te escupen, te das vuelta, igual uno trata de bancárselo y no meterse con la gente, pero es difícil, muy difícil.

Por Diego Borinsky / Fotos: Archivo El Gráfico.


IDENTIFÍQUESE
NOMBRE: Ricardo Alberto Gareca. NACIMIENTO: 10/2/1958 en Tapiales, Buenos Aires.  EDAD: 51.  
COMO JUGADOR. Boca (1978-80 y 1981-84); Sarmiento de Junín (Metro 81); River (1985); América de Cali (1985-89); Vélez (1989-93); Independiente (1993-94). SELECCION: 26 partidos (1 con Menotti, 25 con Bilardo) y 6 goles. TITULOS: 4 (2 con América y 2 con Independiente).
COMO DT. San Martín Tucumán (1995); Talleres de Córdoba (1996-97, 1998-00 y 2001 ); Independiente (1997);  Colón (2000); Quilmes (2002); Argentinos (2003-04); América de Cali (2005); Independiente Santa Fe, Colombia (2006); Universitario, Perú (2007-08); Vélez (2009). TITULOS: 4 (2 con Talleres, 1 con la U, 1 con Vélez).


Por Diego Borinsky: 02/11/2009

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