LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

"Estuve al borde de ser DT de la Selección"

- por Diego Borinsky: 29/10/2009 -

El ex jugador devenido en panelista de Fox Sports contesta las cien preguntas de El Gráfico.

 

Nota publicada en la edición octubre de 2009 de la revista El Gráfico.

1 ¿Quién es Carlos Daniel Aimar? Alguien que vino de un pueblito del interior de Córdoba a la gran ciudad y está orgulloso de las vivencias con las que se crió. Me inicié en Sporting, de Corral de Bustos; y, a los 19 años, ya de grande, pasé a Rosario Central.

2 ¿Por qué no empezaste antes? Me había probado en Boca y en River, por recomendación de dos coterráneos que jugaron en esos clubes: Nicolau y Dreyer. En Boca no quedé; en River sí, pero no me daban la pensión. Después, fui campeón con Sporting y jugamos contra los mejores de la zona. Llegamos a la final contra Rosario Central, me vieron y me tomaron una prueba.

3 ¿Recordás quién te tomó la prueba? ¡Cómo olvidarlo! Fue un tal Carlos Timoteo Griguol. El Viejo recién dejaba el fútbol y había agarrado las Inferiores de Central. Su comentario fue: “Ese flaco tiene cosas interesantes”. Me dieron la pensión, empecé en la Cuarta y al año siguiente, en 1971, Angel Labruna me hizo debutar en la Primera.

4 ¿Cuáles eran las cosas interesantes? Yo era cinco, me posicionaba bien, era fuerte para cortar, muy parecido al Timoteo jugador. A lo mejor se vio reflejado en mi manera de jugar.

5 ¿A los 19 pensabas que te había pasado el tren del fútbol? A mí siempre me encantó el fútbol y en todo momento quise ser jugador, mi viejo era muy futbolero y nos llevaba a ver a los equipos grandes cuando jugaban en Rosario. Después volvía, comentaba en el pueblo y sacaba chapa con eso. Igual, me había puesto a estudiar. Hice dos años de abogacía en Córdoba y luego dos de Medicina en Rosario, con Eduardo Solari. Como DT, cuando un jugador se lesionaba, veía las operaciones.

6 Hincha de... En la familia éramos todos de Boca. Mi ídolo era Valentim. Con mi papá escuchábamos los partidos por radio. No me olvido más el penal de Roma a Delem del 62. Yo tenía 12 años y escuchaba el partido en el auto, en los pueblos te acostumbrás a escucharlos en el auto: esa tarde atajó Roma y entré a mi casa gritando por el pasillo hasta el patio. Son imágenes que te quedan marcadas, congeladas en el tiempo.

7 ¿Se pierde el hinchismo cuando uno se hace profesional? Cuando pasás por varios equipos y empezás a conocer la cocina del fútbol, vas perdiendo ese fanatismo. Si me preguntás hoy, me siento más hincha de Central que de Boca.

8 ¿No sentiste nada especial cuando te tocó dirigir a Boca? Yo tuve la suerte de estar en River y en Boca, viví experiencias muy fuertes en los dos, pero lo de Boca puede ser que tuviera otro gustito por lo vivido en la infancia y porque mi viejo había fallecido un tiempo antes de que asumiera y yo imaginaba qué hubiera pensado él.

9 ¿Quién te puso Cai? Desde chiquito me dicen así, por deformación del nombre: Carlitos, Calito, Cai. El apellido no tiene nada que ver, no es apócope. Nadie me dice “Carlos”. En mi familia me llaman Daniel; y el resto, Cai.

10 ¿Te costó mucho superar la muerte de tu madre tan joven? Tenía un fibroma y se murió cuando yo tenía 16 años. Son esos golpes tremendos. Mi papá también murió joven, cuando yo tenía 35. Eramos muy familieros y hacíamos todo en grupo. Igual, a los 19 años me fui a vivir a la pensión de Central y empecé a compartir historias en común con otros chicos. Eso te hace madurar a la fuerza.

11 ¿Qué te dijeron los padres de Sonia cuando se casó con vos, con sólo 17 años? Nos casamos muy jóvenes, pero no hubo ninguna oposición de su familia. Fue una mujer estupenda. El golpe de su muerte fue durísimo y tanto yo como mis tres hijos lo sufrimos cada uno a su manera. Falleció en el 2000, con 44 años, por un cáncer de pecho. Es increíblemente cruel: mis hijos vivieron el mismo proceso que viví yo con mi madre. Lo único que intenté fue tratar de seguir dándoles el sentido de la familia con una unión muy fuerte.

12 ¿Dónde empezaste a jugar al fútbol? De chiquito estudiaba piano. El problema es que la casa de la profesora quedaba a dos cuadras de la canchita de Sporting y eso me mató. O mató al gran pianista que llevaba adentro. No sé si ganó el fútbol o perdió la música.

13 ¿Se puede decir que eras un volante raspador y rústico? Era un volante de marca, tipo Mascherano o Braña, hacía los relevos y cabeceaba muy bien, todos los años metía 5 o 6 goles, tengo 32 goles en 300 y pico de partidos. Formábamos una doble contención con Eduardo Solari, éramos muy corredores. Jugábamos un 4-2-1-3. Y decían que Timoteo era defensivo... ¡por favor!

14 Dijiste 32 goles, ¿cuántas rojas? Pocas, porque era vivo y hablaba con el árbitro antes de empezar: “Si se me va la pierna, hábleme, por favor”.

15 ¿Te mandaban a marcar el fenómeno del otro equipo? Ese era un poco mi fuerte. En esa época había un montón de 10 y me tocaba bailar con la más fea: Alonso, Bochini, Potente, Legrotaglie, Babington, Zanabria...

16 ¿Con Zanabria había una pica especial? Se daba algo gracioso: si a los dos nos venía bien el empate en el clásico y empatábamos, decían que lo arreglábamos entre Mario y yo. Y nada que ver: mientras fue jugador, nunca hablé con él, me hice amigo cuando yo estaba en Ferro y Mario venía a ver los entrenamientos porque recién empezaba como DT.

17 ¿Qué aprendiste de Labruna? Tengo recuerdos muy lindos de él. Me hizo debutar en Primera, yo era su pollo. Angel por ahí no laburaba mucho pero no era ningún boludo: vivo para elegir jugadores, para armar pequeñas sociedades y para hacer los cambios.

18 El día del gol de Poy, en 1971, ¿tomaban conciencia de lo que había en juego? Para nada, se agigantó con el paso del tiempo. Era un clásico muy importante, porque el que perdía quedaba eliminado y porque terminó siendo el primer título de un equipo del interior. Fue durísimo y nuestro arquero salvó tres jugadas bravas al final. El gol nació en una falta que saqué rápido mientras el resto protestaba. Se la pasé al Negro González, el Negro tiró el centro y Poy la metió. Yo vendría a ser un poco el Negro Enrique del gol de Poy.

19 ¿Labruna los hizo ir al vestuario visitante del Monumental porque el local estaba mufado? Esas eran las cábalas que tenía Angel. Venía de ser técnico de River y de perder un par de finales, entonces fuimos al otro.

20 ¿Eran muy distintos Central del 71 y del 73? El del 73 era más compacto quizás. Menutti y Biasutto fueron los arqueros de cada uno; el Negro González y Pascuttini en ambos; Fanesi y Carrascosa en el 71, Killer y Killer en el 73; en el medio: yo, Landucci y Colman (71) y yo, Solari y Poy (73); arriba Bóveda, Poy y Gramajo (71) y Bóveda, Cabral y Aricó en el 73. El festejo del primero fue increíble: nos tocó jugar la final con San Lorenzo en cancha de Newell’s, por sorteo, y dimos la vuelta en el Parque. Mejor, imposible.

21 ¿Cómo era vivir en Rosario con un equipo que tenía dos títulos y el otro, ninguno? Rosario es asquerosamente futbolera. La diferencia con Córdoba o Santa Fe es que en Rosario sos de Central o sos de Newell’s, no hay otra. Y si sos de uno, odiás al otro; en otras ciudades por ahí sos de un equipo y también de River o Boca, por eso es tan salvaje la disputa, son tan brutales las cargadas. Al ser todo tan comprimido, salís a la calle y te cruzás a uno de la contra seguro. Igual, antes era más tranquilo que ahora.

22 ¿Venían en tren para jugar en Buenos Aires? Sí, porque no estaba la autopista y cuando viajábamos en ómnibus era peor: salíamos a las 2 de la tarde y llegábamos a las 9 de la noche. Parábamos en La Serena a tomar la merienda y seguíamos. En tren era mejor.

23 ¿No te da bronca que Newell’s haya dado vuelta la tortilla: pasó de 1-4 a 5-4 en campeonatos locales? Yo estoy muy contento porque viví la mejor etapa de Central. Además de los dos títulos, Central fue subcampeón en el 70 y en los dos torneos del 74. Sí me quedó la cuenta pendiente como entrenador de poder darle algo.

24 ¿Por qué tu carrera fue tan corta, de 8 años? Sufrí una artrosis de cadera y a los 28 años no pude jugar más, porque mi juego se sustentaba en el despliegue físico. Estaba por abandonar y Bilardo me insistió para que fuera a San Lorenzo. Bilardo siempre me había querido llevar a Estudiantes, me ponía como ejemplo ante sus jugadores cuando daba las charlas técnicas. Eso me lo contaban los jugadores. Tanto insistió que firmé el contrato por un año, probé, y a los 6 meses rescindí porque no podía. A los cinco meses me llamó Timoteo para que lo acompañe: lo habían convocado de Ferro. El confiaba mucho en mí.

25 Tu día más feliz en el fútbol. No puedo elegir menos que tres: el primer título con Central, que fue el primer campeonato de un equipo del interior, la Supercopa como DT  de Boca a los 39 años y salvar al Logroñés del descenso. Me sacaron en andas.

26 ¿Y el día más triste? Cuando quedé afuera del Mundial 74. Antes de ir al Mundial, la Selección jugó contra un combinado rosarino. El medio era Carlovich, yo y Zanabria. Ganamos 4-1 y la rompí. Poy, que era mi compañero en Central y estaba en la Selección, me pedía: “Cai, dejame tocarla, ¡por favor!”. Viajaron y les fue muy mal en la gira previa. Les faltaba marca y yo estaba en pleno apogeo en Central. En ese viaje, Avallay se rompió la rodilla y se volvió. Todos decían que debía ir yo, Muñoz me hacía notas desde allá, y de golpe viajó Babington, que era de otra característica. Me dolió un montón.

27 Si ibas, por ahí no nos comíamos el baile de Holanda. No sé, pero le hubiera podido contar a mis hijos que estuve en un Mundial.

28 El mejor DT que tuviste. Timoteo, un maestro en todos los aspectos. La prensa no ha sido justa con él. Estaba adelantado. En los entrenamientos, si te tirabas, te cobraba en contra; el arquero tenía tres segundos para sacar, su intención era mejorar el juego, incentivar el Fair Play. Y además te apretaba con la casa y el auto, porque lo primero que hace el jugador es comprarse el coche más largo, y eso ya lo predisponía de otra manera. El decía: primero, ayudar a los padres a comprar la casa, después comprar la casa propia y último el auto. Organizaba charlas e iba preguntando qué hacía cada uno con la plata.

29 ¿Alguna anécdota? Arias, un muchacho de Central, contestó que se había comprado un Valiant, la marca de un auto de esa época. Para qué. “Hacé una cosa: ahora comprate el videt y el inodoro, ponelos en el baúl y cuando la gente te vaya a visitar y tenga ganas de ir al baño, los sentás ahí”, le dijo Timoteo. No podíamos parar de reírnos. El Viejo también se preocupaba porque los chicos fueran al colegio. En Ferro, yo fui tutor de 18 chicos: de Fantaguzzi, Oscarcito Acosta, de tantos... También les pedíamos ropa a los jugadores de Primera para darles a los más chicos. El Viejo se preocupaba de todo eso, iba mucho más allá y aparte era un adelantado tácticamente.

30 ¿Por qué? Con él y Luis Bonini, que además de PF era entrenador de básquet, íbamos a ver los partidos de básquet. Timoteo era amigo de León Najnudel, lo conocía de Atlanta. El nos filmaba los partidos a nosotros y nosotros a él e intercambiábamos los videos. De ahí sacamos las cortinas para los centros, los movimientos para que Cúper saliera del fondo con cuatro opciones de pase. Terminábamos de entrenar, íbamos a comer y seguíamos hablando de jugadas. También venía Adrián Paenza, que traía de Estados Unidos los videos de la NBA, y veíamos nuevas jugadas. Al Viejo le pusieron la etiqueta de defensivo y nada que ver: en el 73 ya jugaba 4-2-1-3.

31 ¿Por qué Griguol te hizo su ayudante? Apenas llegué a Central, él justo había dejado de jugar y asumido en las inferiores. Y hubo feeling de entrada. Lo tuve en Inferiores, después en la Primera, fuimos campeones en el 73 y después me quiso llevar a México, cuando dirigió al Guadalajara.

32 ¿Cómo definirías a Griguol? Un revolucionario. En organización, en la educación del jugador, en sus ideas tácticas... En Ferro no concentrábamos. Le dábamos total libertad al jugador, el mensaje era que si salía se estaba jodiendo solo. Los citábamos al mediodía, almorzábamos en el club y nos íbamos para la cancha caminando, de local. A nivel social, vivíamos al club como nadie: íbamos a la sede, charlábamos con los socios, hacíamos participar a los jugadores en olimpíadas del club. Se formaban equipos de 50 personas y se competía en paleta, ping pong, truco, basquet, voley, durante todo el año. Era una manera de integrar a toda la gente que le daba vida al club. Fue extraordinario. Además Ferro tenía 50 mil socios y unos dirigentes espectaculares, como Leyden, Echeverri y Kriskautzky.

33 ¿Es cierto que si perdían un partido con Racing, en 1980, los echaban de Ferro? Sí, los resultados eran malos, y ese partido con Racing era clave. Esa tarde perdíamos 3-1 y ganamos 4-3. Encima yo estaba en Europa, porque había ido con el equipo de un amigo, Palito Socas, a dirigirlo en una gira por Europa. Ya lo había firmado en mi contrato y llamaba por teléfono desde Europa todos los días a ver qué pasaba. Al año siguiente fuimos subcampeones de Boca y de River y un año más tarde ganamos el primer título en la historia de Ferro.

34 ¿Cuál era la clave de ese equipo? Primero, la calidad de los jugadores. Después, todos tenían muy claro qué debían hacer. En el fondo estaban Cúper, Rocchia y Saccardi como triángulo defensivo; Mario Gómez subía y bajaba en el minuto 0 y en el 90; Garré, lo mismo. Carlitos Arregui salía bien por afuera y con Fino Cañete el equipo descansaba, le dábamos la pelota y no se la podían sacar. Márcico y el uruguayo Jiménez cubrían la bola de manera extraordinaria y Crocco y Juárez metían diagonales por todos lados. Los laterales mandaban centros de chanfle muy precisos y teníamos muchas jugadas preestablecidas. Aparte, sacábamos diferencias con pelota parada.

35 ¿Cuáles eran tus tareas al lado de Griguol? Trabajábamos juntos en la Primera y yo manejaba Cuarta, Quinta y Tercera. Llevaba a los chicos a la pretemporada a Córdoba y con el Profe Polola hacíamos los mismos trabajos tácticos que con los grandes. Después, Timoteo era tan seguro en lo suyo que me hacía participar mucho. Eso es de un grande. Así como muchos te frenan y no dejan formar al de al lado, por miedo o inseguridad, Timoteo era al revés. En los partidos, iba a la platea, bajaba rápido en el entretiempo, cada uno decía lo que veía y corregíamos.

36 En esos ocho años en Ferro, ¿nunca los fueron a buscar de otros clubes? Un montón de veces. Timoteo era candidato a todo, pero rechazaba las ofertas si las pautas no estaban claras. No aceptaba. Nos vinieron a buscar un montón de veces, pero en Ferro estábamos cómodos y con mucha libertad para conducir, entonces preferíamos quedarnos.

37 ¿Con Griguol seguís hablando? Lo voy a buscar todos los fines de semana para ver a Atlanta. Mi hijo menor, Jerónimo, está como profe ahí y Atlanta también es el club donde se inició Timoteo como futbolista. El ya no dirige, está para pasear ahora, y con la excusa de Atlanta vamos los sábados a ver fútbol.

38 ¿Por qué les golpeaban el pecho a los jugadores? Timoteo lo hizo desde que empezó, en Central. Y yo se lo copié. El golpe era en el pecho o en la cara, una forma de despertar al jugador antes de saltar al campo, de que saliera con bronca. A veces ardía el golpe, después te acostumbrabas.

39 Cuando agarraron Ferro, ¿se les cruzó que podían ser campeones? No, porque Ferro subía y bajaba todo el tiempo, pero después del primer año empezamos a trabajar como nos gustaba y se fue armando el equipo

40 ¿Por qué decidiste abrirte de Griguol? En Ferro todos los años tenía ofrecimientos pero estaba muy cómodo con Carlos, yo era muy joven y quería hacer un buen aprendizaje. Hoy eso cambió, y apenas el jugador se retira, se pone a dirigir. Me parece que primero se debería hacer un aprendizaje como ayudante, equivocarse en esos lugares sin tanta trascendencia, para crecer. Volviendo a la pregunta, cuando a Carlos lo llaman de River, yo me iba a quedar en Ferro, pero él quiso que fuéramos todos juntos, era la condición para ir, y seguí un año más junto a él. Después, me abrí.

41 ¿Es muy importante el ayudante de campo? Te pregunto por la novela Maradona-Ruggeri. Es importante el equipo de trabajo, que cada especialista sepa cumplir bien su función. Los grandes objetivos se consiguen a partir de grandes equipos de trabajo.

42 ¿Qué enseñanza te dejó León Najnudel? León fue un maestro, un genio. Estabas comiendo con él, veía por la ventana a un pibe alto y lo llamaba, le miraba las manos a ver si iba a crecer y lo reclutaba. Una vez me dijo: “Cuando sos conductor tenés que ir más allá de lo que analizan todos. Te doy un ejemplo. Cuando entro al cine, lo primero que hago es mirar dónde están las salidas de emergencia, porque si hay fuego debo tener una estrategia para salir rápido antes que otros”. ¡Cómo me quedó ese ejemplo! Trasladado al fútbol, sería: si te quieren sorprender con algo, debés tener preparada una alternativa. León era el único que entraba a Harlem o el Bronx en Estados Unidos y no le hacían nada, porque todos los años se traía 2 o 3 negros para jugar al básquet en Ferro.

43 Te animás a decir de memoria tu trayectoria como DT. Claro: Ferro 7 años y medio y River un año, ambos como ayudante de Timoteo. Después, solo: Deportivo Español, Logroñés tres veces, Rosario Central dos veces, Boca, Celta de Vigo, San Lorenzo, Tenerife, Lanús, Leganés y Quilmes.

44 ¿Los jugadores les hicieron la cama en River? Los jugadores pensaron que llegábamos como vigilantes a cortar cabezas y necesitaron más de seis meses para darse cuenta de que no era así, que pretendíamos mejorarlos. Cuando se dieron cuenta, nos empezaron a apoyar, pero ya era tarde. A fin de año hacíamos fiestas de disfraces con los jugadores y sus familias. El que no venía disfrazado no podía entrar. En la última fiesta, los jugadores terminaron llorando. Y un tiempo después, Ruggeri y Alzamendi fueron al Logroñés y me recomendaron a mí como DT.

45 ¿No se podían quedar? No nos dejaron, el club ya había resuelto otra cosa. Fue una lástima, era una posibilidad muy buena para Timo, porque después le quedó el karma de que era técnico para equipo chico. Eso le dolía mucho. Yo, que lo viví desde adentro, lo puedo decir. El periodismo le puso una etiqueta y lo perjudicó. A veces, el periodismo hace mucho daño.

46 ¿Los jugadores voltean a los técnicos? Si un par de jugadores no está tan conformes con el técnico, por ahí no hacen el máximo esfuerzo. Si no ponés toda la ilusión en cada entrenamiento, se va generando un clima malo. Después, convengamos que el jugador es muy egoísta: nosotros dos estamos en el mismo puesto y tenemos que ser competitivos, entonces por adentro esperás que me lesione y te ponés contento si pasa. Eso mismo cae sobre un entrenador del que te pueden no gustar sus maneras.

47 ¿Te sentís partícipe de la historia copera de Boca? Claro, ¿qué te parece? Si ganamos 2 de las 18 Copas de Boca, es algo que me hace sentir orgulloso, aunque no vivo recordando el pasado. Muchos minimizaron la Supercopa, pero eliminamos a Racing, a Gremio y a Independiente en su cancha.

48 En la final, hiciste la gran La Volpe, ¿nadie te dijo nada? ¿Por la camisa blanca y la corbata roja? Se dio así, fuimos ganando y la mantuve. Un amigo de Corral de Bustos me hizo un mural con esa foto en la que estoy gritando desaforado con un papel en la mano y la corbata roja al viento.

49 ¿Qué tan cerca estuviste de ser el DT de la Selección después de Bilardo? Estuve al borde: venía de ganar dos torneos con Boca y el rumor comenzó a circular. Yo estaba en Italia, viendo el Mundial con Antonio Alegre, y se rumoreaba que podía ser el sucesor de Bilardo. El problema es que a la vuelta Boca empezó a perder y se fue diluyendo mi candidatura.

ANALIZA las jugadas con espíritu didáctico en 90 Minutos de Fútbol, por Fox Sports, los mediodías.

50 También influyó el conflicto que tuviste con Marangoni. Claudio fue una de nuestras claves en el primer año, pero en el segundo tuvo una lesión, no sabía si dejar de jugar y hasta le ofrecí sumarlo al cuerpo técnico. Después decidió seguir un año más, pero yo tenía a Villita, que venía pidiendo cancha, entonces se originó un pequeño conflicto y como no nos acompañaron los resultados, todo se potenció y nos tuvimos que ir.

51 ¿Te agarraste a piñas alguna vez con un compañero o dirigido? No, siempre fui un tipo muy respetuoso, tengo la personalidad suficiente para hacerme valer sin tener que llegar a las piñas.

52  “Algún día volveré”, dijiste al irte de Boca en 1990. ¿Lo mantenés? Siempre se conserva una luz de esperanza, porque esos son clubes a los que en el fondo uno siempre quisiera volver.

53 ¿El panelista mató al entrenador? Para nada, el entrenador sigue vigente. Si bien en  Fox me tratan de diez, mi intención es dirigir. Eso sí: con un proyecto serio, no esto payasesco de ahora, que perdés medio partido y te echan.

54 ¿Por qué analizás las jugadas sin nombres propios? Porque la idea no es mandar en cana a un jugador que se equivocó; a mí me gusta que esto sea didáctico y que todos los días la gente aprenda algo para que pueda opinar con más criterio.

55 Con el monitor es más fácil que en la cancha, ¿no? Acá es refácil, gano todos los partidos... Empato uno cada tanto para disimular (risas).

56 ¿Vas a las canchas? Voy a ver todos los partidos que me dé el tiempo, 5 o 6 por fin de semana. Me gusta estar solo, concentrado, que nadie me hable. No miro la pelota, sino cómo quedan atrás cuando atacan o si se repiten algunos movimientos coordinados.

57 ¿Cuánto tiempo te lleva preparar un programa? Tres horas. Son tres horas para cinco minutos. Primero, miro el partido en directo, en casa. Al día siguiente, voy al estudio y lo miro todo de nuevo en una isla de edición, y cuando veo algo anoto el minuto. Después repito lo mismo con el productor y el editor y le voy marcando: acá poné cámara lenta, acá un congelado, acá moveme un jugador. Llego justo para el comienzo del programa.

58 ¿Hacés deportes? Voy todos los días al gimnasio: un rato de aparatos, 400 abdominales y 7,5 kilómetros de caminata rápida en Plaza Devoto. Del lado de afuera... por ahora.

59 De todos los ex deportistas que comentan, ¿quién te gusta? Diego Latorre. Y me llama la atención, porque en general el jugador talentoso al que le salen las cosas no se preocupa tanto por lo táctico, y Diego se da cuenta de un montón de cosas.

60 ¿Como jugador también las veía? Yo no pude aprovechar al mejor Latorre en Boca, aunque nos dio una Recopa. Lo estaban por vender a Italia y le hacíamos trabajos específicos para cubrir la pelota, con uno atrás que lo empujaba. Cuando explotó con Batistuta me tuve que ir del club.

61 ¿Por qué ponías a Batistuta por los costados? Eso es mentira. Yo llevé a Batistuta a Boca, lo conocía de Newell’s. Los dirigentes de Boca querían traer al Gallego González y a Boldrini, y yo insistía con Bati. “Pero si no juega en River”, me decían los dirigentes. Y yo insistía. El problema fue que le costó seis meses adaptarse a Boca.

62 ¿Qué te sorprendió al pasar como analista a este lado del mostrador? Hay una pelea entre el jugador o entrenador y el periodista, un resentimiento incubado. Pero se exagera de ambos lados. Eso descubrí.

63 ¿Nunca te tentaste en cámara? Sí... y me río. Lo aprendí de Adrián Paenza. El decía que había que ser lo más natural posible en un programa: si te tenés que rascar la nariz, rascátela, y si te dan ganas de reirte, reíte.

64 ¿Qué actividad te gusta más: jugador, DT o panelista? Jugador, sin dudas. Si al 99 por ciento de los hombres les preguntás cuando nacen qué quieren ser, contestarán: “jugador de fútbol”. Es una profesión con un montón de privilegios: hacés lo que te gusta, te pagan bien, viajás por el mundo, vas a los mejores hoteles, cambiás tu estatus social, te piden autógrafos, comés gratis. Siempre se lo recalcé a mis jugadores. Me sentaba con ellos y les decía: “Son las once de la mañana, terminan de hacer un trabajo físico para ustedes, estamos tomando sol, piensen en sus padres, que por ahí salen a las 6 de la mañana y vuelven a las 10 de la noche, y quizás no se pudieron comprar una casa en toda su vida”.

65 No me gustaría estar hoy en la piel de un jugador de la Selección Argentina. Y bueno, si te dan todo eso, alguna cosa en contra debés tener. Igual, esa adrenalina de jugar por algo grande en ciertos momentos está incorporada a las reglas de juego.

66 ¿Por qué la Selección llegó a esta situación tan crítica? Si tenés tiempo de laburo y tenés claro el sistema que vas a usar y la función que va a cumplir cada uno en ese sistema, le podés sacar el máximo provecho a cada jugador y le escondés sus defectos. Por ejemplo, yo era un volante defensivo y no picaba al vacío para quedar mano a mano con el arquero porque me nublaba, entonces el entrenador me decía: “Quedate atrás así agarrás de frente al que viene, y si querés atacar, hacelo en pelota parada”. Entonces explotaba lo que mejor sabía hacer y escondía lo que menos sabía hacer. Eso se consigue con trabajo.

67 ¿Cómo explicás lo que le pasa a Messi? En Barcelona juegan con un sistema y lo hace de memoria. En la Selección, como no tiene claro qué hacer, quiere hacer más de lo que le corresponde y termina no haciendo nada. Y si no rendís, te vas desmoralizando. No es como dicen algunos: “Eh, son millonarios, no les interesa la Selección”. Nada que ver, el jugador viene a la Selección por el orgullo, no por la plata. ¿Sabés lo que significa ser campeón con tu Selección?

68 ¿Llega Argentina al Mundial? Si hacés un razonamiento lógico, está dificilísimo, lo veo negro, porque no hay funcionamiento, no se sabe a qué juega Argentina. Ahora, si ves el vaso medio lleno, te puede salvar la genialidad de cualquier jugador.

69 ¿Firmás el repechaje? Con las dos manos.

70 ¿Qué cambios harías para estos dos partidos? Al no estar adentro, no podés saber cómo están los jugadores. Sí pienso que tendrían que sentarse los integrantes del cuerpo técnico, incluyendo a Bilardo, que tiene mucha experiencia, y decir: “ ¿Qué hicimos mal en estos partidos? ¿Qué nos faltó? ¿Qué no pudimos hacer?”. Después de eso, sí, plantearse: “¿Cómo conviene jugar estos dos partidos? ¿Quiero defenderme bien y salir de contra o quiero presionar más arriba?”. Una vez que tenés clara la idea, elegís los intérpretes que más te convienen.

71 ¿A Bielsa cuándo lo conociste? En las cenas que se hacían en la Cantina de David. Iban Timoteo, Najnudel, Luis Bonini, Paenza, Tití Fernández, Niembro, Araujo y Alejandro Fabbri. Fue en la época de Ferro. Unos años más tarde se sumó Marcelo.

72 ¿Y qué fue lo que más te sorprendió de Bielsa? Que siempre quiere aprender y que no se pone en el papel de sabelotodo. Al contrario: vive preguntando. Cuando estaba en las Inferiores de Newell’s, le mandaba videos de nuestro trabajo con Timoteo, porque nosotros recibíamos videos de Europa. Me llamó la atención que Marcelo tratara a todos de usted. Siempre le digo: “Dejate de romper los huevos, tuteame”.

73 ¿Seguís hablando con él? Sí, en Chile están felices y me alegra, porque uno se identifica con su manera de trabajar, uno tiene ese estilo, el de ser profesional, serio, innovador. Yo adhiero a esa teoría, eso no quiere decir que los otros no sirvan. Esa es la antinomia estúpida que nos gobernó tanto tiempo: lo que hace uno está todo bien y lo que hace el otro está todo mal. No. De acuerdo a la formación, uno tiene cierta inclinación, pero sin dejar de reconocer lo bueno del otro.

74 ¿Estuviste cerca de agarrar todo el fútbol de Central hace unos años? Usandizaga me ofreció ser manager antes de las elecciones, pero como yo tenía el contrato con Torneos, lo fuimos relegando. Además, más que el del manager, Central debía resolver antes el problema del promedio.

75 ¿Un equipo de pibes como el de Central puede pelear un campeonato? El fútbol es un juego y tiene este tipo de cosas. Si arrancás ganando, ayuda un montón, porque los pibes empiezan a creer, tienen ilusión y corren como locos. El problema lo podés encontrar si sufren resultados adversos, ahí puede pesar la juventud si no hay referentes importantes para soportar eso.

76 ¿Qué rescatás de tus experiencias en el Logroñés? Los momentos felices que viví. En Logroño nos enseñaron a vivir: ellos se toman su tiempo al mediodía, se van del trabajo, paran dos horas, comen, se toman una copa de licor, se fuman un habano, y todo con una tranquilidad impresionante. Es la cultura de disfrutar la comida y la bebida, de no estar a las corridas. Eso aprendí ahí. Y también a comer unos costillones de carne casi crudos y saladitos, ¡sensacional!

77 ¿Mantenés contacto con la gente del club? Sí, hicimos muchos amigos. Ahora el Logroñés está en regional, por no pagar lo fueron bajando de categorías. Una pena. Yo lo salvé un par de veces de descender y me sacaron en andas. Una de las postales que más grabadas me quedaron.

78 ¿Por qué Pekerman te eligió como DT para su proyecto en el Leganés? Nos conocíamos de cuando él dirigía Inferiores de Argentinos y yo, de Ferro. Después hicimos juntos el curso de entrenador y cuando nació el proyecto Leganés, yo llevaba un par de años sin mi señora, no quería irme, pero me insistió y me convenció. Llevé a mi hijo más chico, que estudiaba abogacía y no sabía si seguir o no, empezó a hacer informes de los rivales y a partir de ahí se puso a estudiar para ser PF. Y hoy está metido en el fútbol. Fue el lado positivo de la experiencia.

79 ¿Y el negativo? Que no se cumplió el objetivo. El proyecto era a 3 o 5 años, para ascenderlo en el segundo o tercer intento. Trajimos a 18 jugadores argentinos de distintos países, una movida impresionante, y a los 4 meses Grinbank nos abandonó a todos. Una vergüenza. Nunca más lo vi a Grinbank. Ni me interesa verlo.

80 ¿Contra el Real Madrid sufriste un infarto? No, pero terminé en el hospital. Fue por la Copa del Rey. Un solo partido en cancha nuestra. Perdíamos 2-0, nos pusimos 3-2 y terminaba el partido. Estaba parado en la línea, me levanté para dar una indicación, se dio un contraataque, el juez de línea arrancó con todo y no me vio. Como era petiso, me incrustó un cabezazo tremendo en la costillas. Me tiró al suelo y me quebró una. No podía respirar, entonces fui a tirarme al banco, con las manos en el pecho. Muchos pensaron que me había agarrado un ataque al corazón. Yo le susurraba a Marchesini, que era mi ayudante: “Víctor, decile esto y esto”, para que dé indicaciones. Nos empató Solari sobre la hora y fuimos al alargue. Vinieron todos alrededor del banco y les di la charla como pude.

81 ¿Cómo terminó? No pude más y en el alargue me llevaron al hospital. En la ambulancia me enteré de que nos habían metido un gol. Raúl. Perdimos 4-3. En el hospital, me pusieron en cueros, en un saloncito, hacía un frío tremendo y yo sin poder moverme por el dolor en una camilla de hierro. ¿Qué carajo estoy haciendo acá?, pensaba.

82 ¿Te aportó algo ser Subsecretario de Deportes en Santa Fe? Nunca había estado en la política ni conocía a nadie, pero el gobierno de Obeid necesitaba un referente deportivo de Santa Fe y me eligieron. La actividad estuvo orientada a colegios, clubes, algo más social, ahí te das cuenta de la solidaridad de la gente del interior. Yo iba a clubes con 2.000 pesos de presupuesto y me lo agradecían. A mí me daba vergüenza. Es bueno salir del fútbol y darte cuenta de que estás capacitado para otra cosa.

83 ¿Llegaste a ver el lado oscuro de la política? La burocracia es tremenda. Yo estoy acostumbrado al fútbol, que es todo para ayer, y en la política, para sacar un subsidio, es una lucha..

84 ¿Qué tiene a favor y en contra la defensa de 3 y la de 4? A mí me gusta la línea de 4 pero con dos laterales que se proyecten permanentemente. En ese caso no jugás con 4 en realidad, podés defender con 2 o 3. A mí me gusta el 4-3-1-2 con un enganche tipo Márcico, o sea un 9 tirado atrás que te juega de enganche. Cualquier desbarajuste con ese sistema, siempre vas a estar cubriendo el ancho del campo. Con la defensa de 3 es más complicado, debe estar muy trabajado.

85 ¿Qué recordás de Deportivo Español? Un plantel con jugadores de la puta madre. Catalano era el arquero. Cuando lo vi tan grandote no le tuve confianza y quise contratar a Vivalda. Después, me tapó la boca. Atrás era Charly Batista, Luongo, Segovia y el hermano de Zanetti; en el medio Ortega y Correa, que te mataban; después Chicho Gaona, Martelotto, Cariaga y arriba el Puma Rodríguez, Parodi y Caviglia. Les ganamos 4-1 a Racing en Avellaneda y quedamos primeros. Fue el campeonato de los penales, al final terminamos terceros de Independiente.

86 ¿Cúper fue uno de sus discípulos más destacados? El Cabezón, muy bien. Cuando lo vinieron a buscar del Mallorca, me vino a preguntar cómo era, y le dije: “Andá tranquilo, estás muy bien preparado”. Es así: los profes y técnicos argentinos son muy buenos en relación a los de allá.

87 ¿Quién fue el mejor DT argentino de la historia y quién el mejor actual? Griguol y Bielsa, respectivamente.

88 El mejor dirigente con el que trataste. Tuve varios. Los de Ferro eran extraordinarios; también Alegre y Heller se complementaban a la perfección: Heller era el cerebro y Antonio la relación. Dos tipazos extraordinarios. Heller venía todas las noches a la concentración, traía al hijo y jugábamos a las cartas.

89 ¿Y el peor? Dejalo, lo tendría que haber dicho en su momento. Sí puedo decir que Ríos Seoane era un personaje, se quería meter a opinar de fútbol y no tenía la mínima idea.

90 El mejor tipo al que dirigiste. Marchesini, Klimowicz. Con Klimowicz se dio una situación particular: llegué a Lanús y venía con problemas, se quería ir del club. Llamé a su representante y le dije que me lo dejara 6 meses. Hablé con él, le puse las pautas claras y me respondió como un señorito.

91 ¿Qué significa para un DT poner “las pautas claras”? Le dije que lo iba a respetar como jugador y como persona, que lo iba a poner de capitán y que él me tenía que responder como gran profesional, que se pusiera las pilas, porque andaban comentando que era vago. Le aclaré que le iba a decir las cosas a él mano a mano, no delante del grupo, para generar una confianza directa entre los dos. En la pretemporada se ganó todos los premios y después la rompió: hizo un montón de goles, lo vendieron y nunca pudimos reemplazarlo. O sea: me cagó (risas).

92 ¿Qué premios ganó? En las pretemporadas armamos premios: al más divertido, al más trabajador, al más vago, etcétera. Hacemos una vaquita con el cuerpo técnico y compramos pavadas: una remera, una pelota, el regalo no es lo importante, sino que se involucren y queden identificados, porque los premios se ganan por votación del plantel. Entonces, si el plantel te identifica como el más vago, ojo, después tenés que sacarte esa mochila, eh...

93 Vos tuviste a Zubeldía en Lanús, ¿ya se veía que iba para DT? Lo tuve pero haciendo la recuperación. Se veía que era maduro para su edad y también aguerrido, con autoridad y personalidad para afrontar los problemas que tuvo. Muchas veces venía a las charlas técnicas. Creo que le quedaron cosas.

94 “Hay que saltar, hay que saltar, porque esta noche, se va Aimar”. ¿Qué se siente? ¿A qué entrenador no le cantaron eso? Son las reglas de juego, nuestra sociedad es así. En Quilmes, en mi último partido, me tiraron una piedra, me cortaron la cabeza; y un nenito, que estaba con su papá, aplaudía y aplaudía, ¿qué más podés decir?

95 ¿Qué se siente enterarse por radio que te echan de un club? Fue vergonzoso. Salí del entrenamiento, prendí la radio y escuché al presidente de Quilmes diciendo que no era más el técnico. El dirigente, en el momento, te dice “sí, sí, sí” pero después pega en el palo, sale afuera y te echa. Es en vano explicarle. Fijate dónde terminó Quilmes.

96 ¿Quién fue el futbolista que mejor interpretó tus ideas? Márcico. Le decías las cosas una sola vez y las cazaba.

97 Tus mejores amigos del fútbol. Con Hugo Zavagno y Eduardo Solari fuimos muy compinches en Central, después te vas separando, pero vivimos cosas muy fuertes. Marchesini es otro y Timoteo, obvio, que en realidad es como mi viejo, futbolísticamente hablando.

98 El mejor jugador que viste. Sacando a Maradona, elijo a Kempes y Márcico. Al Beto, acá lo empezaron a conocer en Boca, de grande, pero jovencito era extraordinario.

99 ¿Le harías algún cambio al reglamento de fútbol? Están bastante bien las reglas. Yo haría corner corto si sale entre el palo y el área grande, para que haya más posibilidades de gol. Los laterales, de mitad en adelante, los haría con el pie o con la mano, siempre buscando hacer más goles.

100 ¿Sentís que te ganaste una etiqueta de buen tipo en el ambiente? Sí, pero no hay que confundir: “Es un buen tipo... pero es un boludo”, decís buen tipo para no decir lo otro, ojo (risas). Yo siempre peleé los premios de mis compañeros desde joven, a mí me gusta pelear por lo que considero justo y no me callo la boca y digo las cosas de frente, y siempre soy muy respetuoso. Buen tipo puede ser, pero boludo, no, aclaralo bien.

Por Diego Borinsky.

Por Diego Borinsky: 29/10/2009

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