Notas de la revista

Diego Placente: "Me sorprendió que se filtraran los problemas en San Lorenzo"

- por Redacción EG: 05/10/2009 -

Desde Francia, el admirador de Ramón Díaz recuerda su paso por Boedo y critica la actitud de sus ex compañeros. También habla del jucio con el Celta de Vigo y sus deseos de volver a River o la Paternal.

Nota publicada en la edición septiembre de 2009 de la revista El Gráfico.

-¿COMO TE SENTIS jugando en el Bordeaux, que no es un club de los considerados grandes?
-Cuando vine conocía muy poco del equipo. Está varios escalones debajo del Paris Saint Germain, del Olympique de Lyon y del Marsella. Pero es un club muy serio, ordenado y su pretensión es luchar por el campeonato.

VERSION francesa de Placente, en el Bordeaux.


-¿Te costó la adaptación?
-Si bien tuve experiencias anteriores en Alemania y en España, el fútbol en Francia es muy distinto. No es tan ofensivo y el hecho de que haya tantos jugadores africanos hace que sea una liga donde prevalece el aspecto físico. Juegan todos muy atrás y cuesta encontrar espectáculos lindos. Para el equipo que tiene como objetivo atacar, se le complica. Es difícil encontrar espacios.
-¿Y eso no te favorece, por tu posición en la cancha?
-La verdad es que no. Prefiero el fútbol alemán, donde se ataca más. Los jugadores se mueven más sueltos y a mí me gusta mandarme al ataque por mi banda. En Francia me cuesta hacerlo. Otra gran diferencia es que los árbitros acá son sumamente permisivos. Dejan pegar a lo loco.
-¿Y cómo resolvió tu familia el hecho de cambiar tanto de destino siguiendote a vos?
-El cambio más duro fue la llegada a Alemania para jugar en el Bayern Leverkussen. Yo venía de la Argentina y nos encontramos con un país de costumbres totalmente diferentes a las nuestras. En España no me costó nada. Estoy convencido de que es el país ideal para el jugador argentino, tanto para jugar como para vivir. Pero en Francia estamos bien. La ciudad es muy hermosa y tanto mi señora como mi hija de dos años se sienten cómodas. Tenemos playa, tenemos montaña. No nos podemos quejar. Además, compartimos mucho tiempo con Fernando Cavenaghi, a quien yo conocía de antes pero acá nos hicimos grandes amigos. Muy cerca de Bordeaux hay unos viñedos muy importantes y cada tanto nos invitan a alguna degustación. ¡Ja, ja! Es imposible decir que no.
-Cuando volviste a la Argentina para jugar en San Lorenzo, ¿creíste que te quedarías definitivamente en el país?
-Yo tenía pensado jugar hasta los 33 años en Europa y después regresar. Lo que pasó fue que terminé muy mal con el Celta de Vigo y fui a juicio. Estuve cuatro meses sin jugar en ese período y no quería seguir inactivo. Ahí vino la oferta de San Lorenzo. Yo prefería ir a River, pero Ramón Díaz, que me conoce desde hace mucho y a quien le debo gran parte de lo que soy, empezó a moverse para mi pase. Lo convenció a Tinelli de que había que traerme para pelear la Copa Libertadores. Pasé seis meses muy lindos en el club, pero yo tenía la espina de haber terminado mal en Europa y quería una revancha.
-¿Tu paso por Boedo se puede catalogar como fracaso?
-No, porque si no perdíamos por penales con la Liga de Quito, podíamos haber sido campeones de la Libertadores. Teníamos un equipazo y un técnico capaz y ganador como Ramón. Fue una lástima que no hayamos podido aprovechar la hazaña de eliminar a River en el Monumental en aquel partido que había comenzado muy adverso.
-¿Fue un error de aquel grupo dejar que trasciendan las diferencias que había dentro del plantel?
-Sí, totalmente. Estábamos jugando etapas decisivas, y teníamos que concentrarnos solo en eso. Me sorprendió que los problemas se hayan filtrado hacia afuera. A mí me daba vergüenza comprar el diario y leer textualmente las cosas que se habían dicho el día anterior en el vestuario o en una reunión entre jugadores y cuerpo técnico. Me daba mucha bronca ¿cómo podía el periodista saber tal cual lo que había pasado en una charla supuestamente privada?
-¿Creés que vos entendías a Ramón porque lo conocías, pero a los demás les costaba comprenderlo?
-No creo, porque hacía ya un año que lo tenían como técnico y venían de sercampeones. Cuando yo llegué estaban todos muy contentos con Ramón. Después fueron surgiendo diferencias y el tema de los premios tuvo mucho que ver, pero no era para manejarlo de esa manera.
-¿Qué significa Ramón Díaz para tu carrera?
-Muchísimo. Fue él quien me eligió para jugar en River, nada menos. Yo llegué desde Argentinos Juniors muy joven, a un equipo que era una máquina de ganar, con jugadores importantísimos y él me dio toda su confianza. Si bien al principio era difícil jugar porque estaba Sorín, siempre me hizo sentir importante dentro del grupo y muchas veces cambió el esquema táctico para que yo pudiera jugar de entrada junto con Juanpi. Después terminé ganándome el puesto y me siguió bancando siempre. De esas cosas uno nunca se olvida.
-¿Te dolió el lío que tuviste con el Celta?
-Sí, porque nunca fui un jugador conflictivo. En Alemania no tuve ningún problema con nadie y aún hoy sigo hablando con dirigentes, compañeros y técnicos que tuve. En Celta se manejaron muy mal, por eso no es casualidad que el club esté donde está: en segunda división. Y los dirigentes parecen no escarmentar, porque siguen haciendo las cosas al revés.
-¿Qué cosas pasaron por tu cabeza cuando te avisaron en el calentamiento previo, que ibas a ser titular en el primer partido del Mundial 2002?
-No te digo que estaba relajado, pero como estaba mentalizado en que iba al banco, salí a la cancha a precalentar disfrutando del espectáculo que había en las tribunas, admirando el marco impresionante que daba un estadio en un partido por un Mundial. Cuando me dijeron que Roberto (Ayala) se había lesionado y que tenía que jugar yo, la cabeza me hizo un click, pero la verdad es que no tuve mucho tiempo para pensar. Había que ponerse los cortos y salir a comerse la cancha. Igual aunque no era titular, ya había visto como mil videos del rival. En eso, Bielsa no hacía distinción entre titulares y suplentes, ja, ja!
-¿Cuáles son las mayores virtudes de Marcelo Bielsa como entrenador?
-Honestidad, capacidad de trabajo e inteligencia. Tiene una idea de juego que al principio cuesta entender. Es muy metódico y confía plenamente en que su plan es el adecuado más allá de las circunstancias del juego.
-Vos lo tuviste en la Selección, donde lo ves cada tanto, pero si lo llegás a tener como DT en un club, todos los días, ¿te quemaría la cabeza, no?
-Tenerlo en un equipo es mucho más difícil porque es un obsesivo de los detalles. No creo que se relaje nunca, ja, ja! Yo creo que si lo tenés un año en un club te termina agotando porque todos los entrenamientos son a full. Igual es un monstruo de tipo.
-¿Dónde te gustaría terminar tu carrera, en Argentinos o en River?
-Desde que me fui de River mi sueño fue volver. Pasé años increíbles y estoy identificado con la institución. Pero no me olvido de que empecé en Argentinos y también me gustaría retirarme jugando en la cancha de la Paternal, ya que no pude disfrutarla.
-¿Sabés que el River de hoy está muy lejos del que vos jugaste, no?
-Sí y me da mucha lástima. Cuando me fui, River tenía un plantel con jugadores importantísimos, ganaba títulos y era muy ordenado. Estaba al nivel de las grandes potencias de Europa. Pero ahora sé que es un caos total, lo que termina afectando lo deportivo. Es muy difícil jugar con un clima tan adverso. Igual, River es tan grande que va a revertir este mal momento. No tengo ninguna duda.

Por Pablo Cancio/ Foto AFP

Por Redacción EG: 05/10/2009

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