LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

"Regresar a Boca me devolvió la vida"

- por Diego Borinsky: 05/05/2009 -

Roberto Mouzo contesta de todo en el 100x100. El hombre record de presencias en el club de La Ribera cuenta sobre su historia, su retorno y los recuerdos del equipo del Toto Lorenzo.

Nota publicada en la edición abril de 2009 de la revista El Gráfico


1 Sin repetir y sin soplar: cantidad de partidos en la Primera de Boca.
Me los sé de memoria: 396 por torneos locales y 423 si se suman los internacionales. No se computan amistosos. Me quedaron marcados a fuego.
2 ¿Qué significa ser el hombre que más veces usó esa camiseta? Un honor, un orgullo. Jamás imaginé que alcanzaría este récord. Tuve suerte, porque debuté joven, a los 18, y sufrí pocas lesiones. Y mala también, porque cuando Boca me dejó libre tenía para jugar dos años más. Recién tomé noción de lo que significa el récord cuando dejé de jugar.
3 ¿Creés que te van a pasar? Es difícil, pero me gustaría que me pasara alguno de los chicos que tuve en Inferiores en el club.
4 ¿Como quién? Sebastián Battaglia.
5 ¿Por qué creés que sos récord de presencias en Boca? Porque tomé la profesión de una manera particular. De chico supe que quería ser jugador de fútbol y como tenía un físico con tendencia a engordar, le dediqué mucho esfuerzo y sacrificio. Yo vivía para el fútbol, me entrenaba el doble que mis compañeros y me cuidaba muchísimo.
6 ¿Nunca pensaste irte del club? Estuve muy cerca de irme a España y a México, pero Armando no me largaba. En 1980 me quiso San Lorenzo y por suerte no se hizo: zafé del descenso, y en el 81 viví la emoción de jugar y ser campeón con Maradona.
7 ¿Qué significa que vivías para el fútbol? Que cuando todos se iban a bañar yo me quedaba solo haciendo velocidad, reacción y saltos. “Basta, Roberto, termínela”, me pedían los técnicos. Los lunes, mientras mis compañeros descansaban, yo corría 8 kilómetros por Palermo. En mis vacaciones, antes de arrancar las pretemporadas, me iba a los médanos de Gesell y le daba 8 km todos los días. Me mentalicé de chiquito: sabía que tenía que trabajar un poquito más que el resto por mi físico.
8 ¿Tus compañeros no te tildaban de alcahuete? En Inferiores, sí. Cuando terminaba la práctica, iba al gimnasio, me ponía pesas en el estómago y hacía abdominales. Mis compañeros pasaban, duchados, y me gritaban: “Alcahuete, vamos de una vez”. Yo, ni bola. Si llovía, se iban todos; yo, no. “¿Dos horas de viaje para no hacer nada? Noooo”, pensaba. Hoy llueve y salgo a correr igual, y estoy solo en el Parque Saavedra.
9 ¿Seguís corriendo? Sí, el mismo circuito que antes, pero de 6 km en vez de 8 y dos veces por semana. Me pongo la ropa de Boca y salgo, es la ropa que me identifica, como si fuera mi traje. Y uso un par de reliquias, como las medias del 81. Esas también las uso para los entrenamientos con los chicos del club. Me cargan porque son finitas, pero me vienen bárbaro porque las de ahora son gruesas y se me hinchan los pies. Tengo tres pares nuevos de esas amarillas con las tres tiritas azules, ¡no sabés cómo las cuido!
10 ¿Dónde te criaste? Nací en Avellaneda, pero crecí en Barracas. Vivíamos todos en una casa, como se acostumbra en La Boca: el baño afuera, al aire libre, y los distintos departamentos donde dormían mis abuelos, mi tío, mi tía... inolvidable. Esa casa fue el nido de la familia Galeano-Mouzo.
11 ¿Siempre fuiste defensor? No, en el baby era delantero y metía muchos goles. Yo jugaba 3 o 4 partidos por día en Barracas y La Boca con distintos equipos: Bohemio, Terremoto... Jugábamos en la villa. Dejé cuando empecé en las Inferiores de Boca.
12 ¿Por qué te hiciste hincha de Boca? Mi viejo era de Independiente, pero mi abuelo materno, de Boca. Andrés Galeano. Me llevaba a pasear por La Boca y todos lo paraban a saludar. Jugó en Sportivo Buenos Aires con los hermanos Evaristo. Y me regaló la camiseta. A los 8 años me decidí por Boca.
13 ¿Tu papá no usó la patria potestad? Fue sin problemas. Roberto José Mouzo, mi viejo, era arquero y jugó en la cuarta de Independiente hasta que se lastimó la muñeca y los padres le dijeron que tenía que laburar, porque en esa época no te curabas rápido.
14 ¿Cómo llegaste a Boca? Me habían bochado en Independiente y Racing y mi abuelo fue a ver a los hermanos Evaristo. “Les traje a mi nieto, pruébenlo. Si anda bien, fíjense; si no, me lo llevo sin problemas”, les dijo. ¡Qué ejemplo! Ahora viene cualquier padre y te dice: “Este es mi hijo, un fenómeno”. Yo tenía 13 años y me probaron con chicos cuatro años más grandes. Vieron que me la bancaba y me mandaron a La Candela con Gandulla. Y quedé.
15 ¿Laburaste de chico? A los 13 años no quise estudiar más y laburé para una perfumería: me levantaba a las 5, cargaba el camión en Flores y lo bajaba en destino. Eran 300 bultos, llegué a cargar con los dientes. Era parte del entrenamiento. Almorzaba a la una en la fábrica, me tomaba el tren a Morón y el colectivo a La Candela.
16 ¿Algun recuerdo en particular, de Inferiores? Yo era un obsesivo: siempre andaba con los botines lustraditos y una cajita con distintos tapones. Un día vino un pibe de mi edad a probarse a La Candela, por 1967. Sacó sus botines y le faltaba un tapón. El pibe se quería morir, no tenía otros. Y en una prueba es fundamental usar los botines propios. “Yo tengo un tapón, tomá”, le dije. El pibe me agradeció, se probó de tres y no quedó. Hace un par de años, leyendo una entrevista en Clarín, este personaje contó: “Roberto es un tipazo, cuando fui a probarme a Boca me prestó un tapón”. Era Passarella. Me enteré hace un par de años.
17 ¿Eras tan fanático para armar un mural? Sí, todo lo que salía de Boca en las revistas lo pegaba en la pared de mi cuarto. Iba a ver Primera, reserva y tercera con un amigo de mi papá, que era socio de Boca. Ese mural lo tuve hasta el día que me casé, ya habiendo debutado en la Primera. Era tan fana que tenía un poco de pasto de la Bombonera guardado en una cajita.
18 Tu ídolo. Julio Meléndez, el peruano. Un fenómeno: no necesitaba pegar, tenía velocidad y una recuperación extraordinaria. En mi época eran él y Perfumo, con dos estilos opuestos: uno pegaba y el otro no. El mismo caso que Passarella conmigo. En La Candela iban los grandes a vernos. Estaba Madurga, el Tanque Rojas y Meléndez. Un día lo invité a comer a mi casa y aceptó.
19 ¿Con qué menú lo agasajaste? Mi vieja hacía muy rica pizza, y los sábados, después de los partidos, siempre me traía a casa a 5 a comer. Un sábado vino Julio y me dijo que yo iba a ser su sucesor. Fue tal cual: yo debuté cuando él y Nicolau estaban lesionados y me quedé en el centro de la defensa por 13 años. ¡Cómo se perdieron esas costumbres de comer juntos, por Dios! Había otros valores, ahora raja cada uno por su lado.
20 ¿Ibas a la cancha? A socios, en la calle Brandsen. Tenía la costumbre de verlo seguido campeón a Boca y me costaba aceptar las derrotas. También iba de visitante: estuve el día que fue campeón en la cancha de River con dos goles de Madurga. El día de la Puerta 12 me salvé, creo que no había entradas.
21 ¿Afuera también ibas? A Rosario. Iba solo. Me guardaba la guita que me daba mi vieja para el sánguche y la Coca en el colegio y me compraba el boleto de tren. Volvía a la medianoche, cuando me buscaban por todos lados. “Estuve jugando por ahí”, les mentía. La verdad se la conté a mi viejo justo antes de que muriera, en el 95. No lo podía creer. Era fanático de verdad.
22 El primer partido en Boca. Contra San Martín, en Mendoza, por el Nacional 71, por una huelga de profesionales, pero yo tomo como debut el Boca-Vélez en Liniers de 1972. Ganamos 4-1 y me tocó marcar a Bianchi. ‘¿Y yo tengo que marcar a esta bestia?’, pensé. Lo marqué bien, pero me distraje un segundo y metió un gol de cabeza al final.
23 ¿Con Bianchi eras amigo? No, pero teníamos una relación cordial. Nos juntábamos en un local de venta de ropa, con el Toti Veglio y varios más.
24 El último partido. Contra Central en Huracán, la Bombonera estaba clausurada. Ganamos 2-0 y le di la camiseta al utilero, ni sospechaba que era mi último partido en Boca.
25 Si tenés que elegir uno. El más importante fue la final del Nacional 76 contra River. Ganamos un campeonato por una avivada.
26 ¿Cómo fue la historia del tiro libre? Iturralde habló con los capitanes en el vestuario y dijo que si había un tiro libre, lo iba a hacer jugar rápido. Ellos se durmieron y no fue nadie a la pelota. Habíamos hecho lo mismo en el Metro del año anterior y Potente la clavó mientras Fillol armaba la barrera. Lo insólito es que en la final lo iba a patear yo: acomodé la pelota y cuando tomé carrera, Veglio me corrió, vino Suñé y pateó. Si lo tiraba yo la historia habría sido otra, porque le pegaba fuerte y a la barrera.
27 ¿Es verdad que no querías salir ni con hepatitis? Dos veces jugué con hepatitis. La primera fue en Inferiores. Había orinado oscuro, y como me sentía afiebrado, me tomé una aspirina y fui a jugar contra Quilmes. Me olvidé de tirar la cadena y cuando mi viejo vio el pis oscuro, salió a buscarme. “Robertito, orinaste Coca Cola, ¿no te sentís desganado?”, me preguntó en el entretiempo. Yo pensé que estaba engripado y le pedí que no le dijera nada al técnico. Terminé el partido y fuimos a ver a mi médico. Tenía cuatro dedos agrandado el hígado. “Se pudo haber muerto en la cancha, se salvó por su contextura física”, dijo. Era hepatitis: 50 días en cama.
28 ¿Y la segunda? El clásico del 80 que perdimos 5-2 en la Bombonera. Rattín me pidió que jugara de cinco, marcando a Carrasco. Me saqué una foto con Tarantini, que todavía tengo: estaba amarillo. No le di bola porque decían que la hepatitis no se repetía. A mí se me repitió. Me sentía terible, pero no quise salir. Perdimos 5-2 y Carrasco fue figura.
29 ¿Cómo te tratan en Villa Urquiza, un barrio riverplatense? Los hinchas de River siempre me demostraron un respeto impresionante. Debe ser porque yo también siempre los respeté, jamás me burlé.
30 ¿Nunca pensaste ir a Hair Recovery? Me llamaron hace poco y les dije que no, mi imagen es así, medio pelado, y quedaría muy mal. Igual, mejoró todo un montón. Antes, Silvio Soldán tenía una alpargata ahí arriba.
31 ¿Cuál era tu verdadero puesto: 2 o 6? Hice todas las Inferiores de 2, y en un partido que echaron a Rogel por un codazo a Morte, Domínguez me puso de 6 porque no tenía otro y quedé ahí para siempre.
32 ¿Es un invento que el central debe pegar? Vos no pegabas. A veces me dejaba la barba para impresionar (risas). Yo trabajaba mucho en función de la marca que me tocaba cada domingo. Si me tocaba Luque me quedaba con un compañero que hacía de Luque: otro tiraba la pelota y yo intentaba anticiparlo. El técnico no me tenía que decir nada del rival de turno, porque ya lo tenía estudiado. Para mí no es imprescindible que el central pegue. Fijate Forlín ahora, le pasa lo mismo que a mí, no necesita pegar.
33 ¿Cuántas veces te expulsaron? Dos, ambas con Argentinos. La primera, en 1981, en la Bombonera. Salinas me agarraba abajo todo el tiempo. “Dejate de embromar, Loco, si fuimos compañeros”, le dije. “Fuimos”, me contestó. Y no me quedó otra que darle un coscorrón. Loustau me dijo: “Roberto, lamentablemente lo tengo que echar”. Cuando llegué al vestuario y me saqué la ropa me dio una vergüenza tremenda, no podía creer estar fuera del campo antes de tiempo. La otra roja fue en el 83, en River: el Pepe Castro me empujó y me dijo: “Levantate, gordito”. Lo dejé ir por la punta y cuando pasó, lo tiré a la pista de atletismo. Se dio cuenta hasta mi vieja.
34 Lindo personaje el Loco Salinas, ¿no? Tremendo. De River lo echaron porque en un clásico le pidió la camiseta a Zanabria y después se paseaba por la concentración del Monumental con la de Boca puesta. Se armó un escándalo de novela.
35 Para los chicos que no te vieron jugar, ¿a quién te parecés? A Juan Simón, a Walter Samuel, al chico Forlín.
36 El delantero más difícil de marcar. ¿Te hago una lista de las bestias a los que les hice marca personal? Kempes, Luque, Bianchi, Fortunato, Andreuchi, Irigoyen, Saldaño, Dertycia, Trama, Obberti, Poy. Puedo seguir.
37 Si tuvieras que marcar a Palermo. Hace poco me preguntaron en una peña a quién soñaba marcar, y yo dije que a Martín. Por mi estilo de juego, que siempre intentaba anular al nueve, y porque él es un goleador tremendo, me hubiera encantado tener que marcarlo y anularlo. Porque yo pensaba así cuando jugaba: cómo iba a anular al nueve rival.
38 ¿Es cierto que fuiste un precursor de los videos? En 1980 empecé a grabar y a seguir a los delanteros que tenía que marcar. También les pasaba datos a mis compañeros. Al Flaco Rodríguez le canté que Jota Jota le estaba pegando de lejos y no me dio bola. A los 15 días le clavó un gol de mediacancha.
39 ¿Qué recordás de la primera charla de Lorenzo? “Lo primero que les pido es que me llamen maestro. Y después les digo que a mí me gusta que laburen, viejo, y la unión del grupo es fundamental”. Un Maestro.
40 Tenía un catálogo de cábalas. Miles, pero él decía que no tenía. La famosa gorra escocesa, no quería pasar por ciertos lugares, regaba siempre la cancha. Eramos un equipo “barrero”, nos entrenábamos seguido en barro y creo que perdimos un solo partido en cancha embarrada.
41 ¿No te pedías que pegaras? Un día me comentó: “A ver viejo, si pega un poco, eh”. Le contesté: “No pretenda que haga algo que no hice nunca y no sé hacer. Si quiere alguien que pegue, ponga a otro”. No lo hizo.
42 ¿Cuál era la clave de ese equipo? Cada uno sabía lo que tenía que hacer. Zanabria metía el pelotazo para las diagonales de Mastrángelo; Suñé era el gran capitán; lo mío, anticipo y marca; Pernía, el temperamento; Bordón, la pegada y la subida. Y era un equipo de hombres.
43 Era complicado entrarles. Entre las dos Libertadores que ganamos nos metieron 5 goles. Nos entendíamos de memoria. Suñé sabía que yo iba a su espalda y salía a romper tranquilo. Yo sabía que detrás de mí, Sa manejaba los tiempos por su experiencia y porque carburaba muy bien de arriba y nos hablaba. Pernía era pura fuerza y yo era de estarte encima, ganaba por cansancio, te respiraba en la nuca. Yo no sabía hacer lo de Zanabria, por eso cada vez que pasaba el medio, el Toto gritaba: “¿Adónde va, viejo?” (imita la voz de Lorenzo).


44 Con las mañas coperas del Toto se puede hacer un libro, ¿no? Sacaba las bombitas de los vestuarios, ponía vaselina en el piso para que se resbalaran, tiraba sal. Pero a nosotros nos hacían muchas también. En la final con el Cali de Bilardo nos pincharon la rueda del micro y nos tiraron 8 mujeres por el hotel. Las minas no eran buenas, ¡eran buenísimas! Y veníamos de estar un mes concentrados, ¡imaginate! Las vimos y armamos una reunión: nos comprometimos a no hacer nada, a no defraudar a nuestra familia ni al hincha. Nos juramentamos aguantar. Sacamos un 0-0 y los matamos de local.
45 En cancha, ¿qué les hacían? En el reconocimiento de campo, nos apagaron la luz. Después, el Chapa lo vio a Bilardo espiando y Lorenzo suspendió la práctica. En el partido, a Mastrángelo le metieron Fonalgón en los ojos, una pomada que ardía como la puta madre. La peor fue en Asunción, contra Olimpia, la final del 79: cerraron la entrada al vestuario y tuvimos que pasar por el medio de la hinchada. Nos tiraban de todo, nos metían el dedo en el culo, nos defendimos a las trompadas. Así era la Copa antes.
46 ¿Por qué no jugaste la final Intercontinental en Alemania? Lorenzo dijo que a Sa y a mí nos sacó para tener una defensa más rápida, pero eran cosas del Toto. Yo me había desgarrado el aductor contra Unión, un partido que ganamos 1-0: él me quiso sacar y yo no quise salir. Después, lo pagué: viajé a Alemania, probé y no pude jugar. Al volver, me operaron.
47 Eras suertudo con los penales importantes. La verdad es que sí. En el debut en la Copa del 77, la primera que ganamos, jugábamos contra River y en el minuto 43 del ST nos dieron uno. Ibamos 0-0, pelota pesada por el barro, Fillol del otro lado. Dos compañeros míos no quisieron patearlo y tuve que ir yo. Intenté cambiar la pelota y Arpi Filho no me dejó. Diez minutos antes, el Pato me había sacado una pelota del ángulo, era un gato el hijo de puta. Me acordé de esa jugada y le di abajo: la tocó, pegó en el palo, en su espalda y quedó en la línea, mansita para empujarla. La revista Goles tituló: “Un gol Hermouzo”.
48 ¿Y el de la final con Cruzeiro? Lorenzo me puso primero porque me tenía confianza. Pateé a un costado, el arquero fue al otro, la pelota dio en el palo y volvió hacia mí. No podía hacer nada, pero el línea lo invalidó por adelantamiento. Increíble. Después la puse arriba en el otro palo y fue gol.
49 ¿Qué es más difícil: ganar la Libertadores ahora o antes? Ahora son más partidos, pero antes era más jodida la previa. No sé.
50 En el Metro 81 fuiste el mejor promedio de Boca, según El Gráfico. Saqué unas centésimas más que Maradona. Incluso Diego dijo que yo había sido el de mejor rendimiento.
51 ¿Cómo era tu relación con Maradona? Tuvimos una amistad muy linda en el 81, después dejamos de hablarnos; pero para mí la amistad sigue, yo no voy a olvidar lo que viví con él. Ese año, Diego me prestaba su BMW para ir a Morón a comprar La Razón los sábados a la noche. Lo hicimos una vez, ganamos, y quedó como cábala.
52 ¿Cómo fue la apretada de la barra en La Candela? Fue antes de jugar con Estudiantes, en el 81. Entraron 50 de repente; Perotti hablaba por teléfono con los pies arriba, se los bajaron de un manotazo y le cortaron. Estaban preocupados por el equipo. Diego intentó responder, le dijeron que no era con él. Saltó Ribolzi. “Cerrá el culo”, le mandaron. “Acá, el único que puede hablar es Roberto”, dijeron. Les expliqué que nos jugábamos una parada brava pero que íbamos a ganar. “Mejor que ganen mañana, si no después del partido nos volvemos a encontrar”, dijo El Abuelo, con un tonito medio jodido. “No hay problema, vamos a ganar, pero si quieren venir igual, vengan”, les contesté.
53 ¿Nunca te asustaste con la barra? No, porque nos respetábamos mutuamente. Nuestro contacto era para juntarles plata. A mí me pedían para un sanguche y un vino en los viajes al Interior, y yo como capitán recolectaba el dinero. Siempre alguno se quejaba y no quería poner, entonces les explicaba que nadie exigía a nadie, que era a sobre cerrado y nadie se enteraba quién ponía y quién no. Siempre fue así, a mí nunca me pidieron plata para alentar. Es otro de mis orgullos: nunca tuve que comprar el aliento.
54 En Boca viviste la época de gloria y también la otra. El colmo fue Boca-Atlanta en La Bombonera, cuando estábamos de huelga. En el verano, Faraone había tenido que poner plata de su bolsillo para ir a la pretemporada. Era un caos total y una de todas era que no había camisetas. Los chicos se pusieron unas blancas y pintaron los números con marcador. En el ST se destiñeron. Yo estaba en la cancha, ¡qué tristeza! Si se lo contás a los pibes de ahora, no te lo creen.
55 ¿Por qué te dejaron libre de Boca? Fue inesperado porque un año antes, en 1983, yo había jugado en la Selección. Todo empezó por la huelga de Gareca y Ruggeri. En ese momento, la mayoría mandó el telegrama para quedar libre y yo quise seguir en el club. Les fui de frente a mis compañeros: “Si quieren irse, váyanse, yo quiero terminar mi carrera en Boca”. Mi postura era no jugar hasta no cobrar y por eso paré con todo el grupo. No fui un carnero, como me gritaron después. Cuando Boca pagó la deuda, volví a jugar. Al terminar ese año, el 84, cambió el gobierno y al primero que dejaron libre fue a mí. No sé por qué. Mi sueño era terminar mi carrera en Boca como Alonso en River.
56 ¿Quién te bajó el pulgar? No lo quiero ni nombrar, pero fue Heller. Era amigo de Coppola, y como él representaba a casi todos los jugadores de Boca y yo pensaba distinto, me hicieron la camucha y quedé afuera. Heller me mandó el telegrama para dejarme libre y al mismo tiempo me llegó la renovación mandada por Polak, el interventor. O sea que, si quería, le podría haber hecho juicio a Boca, pero decidí firmar e irme.
57 ¿Por qué no fuiste a otro equipo importante? Porque quedé como el malo de la película y pactaron entre los dirigentes. Yo llegaba a mi casa y le preguntaba a mi señora si había sonado el teléfono. Y nada.
58 ¿Nunca habías tenido problemas de contrato? Jamás. Cada pretemporada me iba con el contrato firmado para trabajar tranquilo. Más de una vez, lo firmé en blanco.
59 Ruggeri te tenía de ídolo y al final se peleó con vos, ¿hoy cómo estás? Fue muy feo lo que dijo de mí: que era un ídolo de barro y otras cosas. Es doloroso, ya está.
60 ¿Cómo renaciste después de Boca? Quedé libre, me declararon persona no grata y no me llamaban de ningún club. Sobre el cierre, firmé para Estudiantes de Río Cuarto. ¿Qué marcó el sorteo? Primera fecha contra Boca en Córdoba. ¡Qué raro me sentía! Miraba la camiseta, que era como la de Gimnasia y me decía: ¿qué pasa? ¿se destiñó el amarillo? Fue 1-1.
61 ¿Y la revancha acá? Jugamos en Huracán y perdimos 7-1. Metí el gol de mi equipo de penal. Y la gente de Boca lo gritó como propio. Es una de las emociones más lindas que me tocó vivir.
62 ¿Después de retirarte quisiste volver? De Río Cuarto fui a Ecuador y terminé en Atlanta, en Primera B. Dejé por un problema en la rodilla, pero al poco tiempo fui a jugar el Mundialito de veteranos a Brasil y salimos campeones; les ganamos la final al Brasil de Zico y anduve tan bien que el Vitoria me contrató por seis meses. Haciendo la pretemporada se me trabó la rodilla, me tuve que operar y me volví. Tenía 35 años.
63 Ahí dijiste basta. Me rehabilité y jugué regionales dos años en el Urrinarrain de Gualeguaychú y en el Deportivo Villa Gesell.
64 ¿Qué hiciste los años posteriores al retiro? Vendí seguros para la Federación Patronal. Tenía una oficina, pero no vendía nada, no lo sentía. La gente venía y de lo que menos hablaba era del seguro, siempre caíamos en el fútbol. También tuve escuelas de fútbol.
65 ¿El Boca de Lorenzo o el de Bianchi? Las comparaciones son odiosas. Son equipos  parecidos pero si tengo que elegir uno, elijo el de Lorenzo, porque es el que integré.
66 Tuviste un buen paso por las selecciones juveniles. Fui dos años a Cannes y me eligieron como el mejor defensor. Una final, la perdimos con Brasil por un corner, porque se definía así. No se podía creer.
67 ¿Por qué jugaste tan pocos partidos en la Mayor? Estuve con Menotti y con Bilardo, pero sólo jugué 4 partidos. En el 76 viajé a la gira por Europa, la del famoso partido en Kiev, pero fui el único que no jugó ni un minuto. De regreso, Menotti declaró que era el mejor compañero. Ahí empezó el problema entre Lorenzo y Menotti.
68 ¿Te ilusionaste con el Mundial? Sí, era uno de los más pedidos por la gente, con Jota Jota y Pernía. No sólo me pedía el hincha de Boca sino el de los otros equipos.
69 ¿Te bajoneaste? Desde el día que salió la lista fui un hincha más. En la final contra Holanda estuve en la popular del tablero. Fui solo, antes de que abrieran las puertas. Me reconoció un policía en la cola y me pidió que le firmara la gorra. Después me dijo: “Tenés que ser el primero en entrar”. Preguntó a la gente si les molestaba dejarme pasar, y como dijeron que no, fui el primero en entrar al Monumental. En la popu, la gente me hizo sentir como si hubiera estado en la cancha, como si fuera uno más del plantel.
70 ¿Por qué te echaron como DT de Boca? Todavía no lo sé: en ocho años pasé por todas las divisiones y no falté ni una sola vez. El 30 de diciembre del 2003 me llegó el telegrama sin una explicación. Me fueron por atrás, me quisieron ensuciar y no encontraron los motivos. O hice todo bien. Y hacer todo bien a veces no es bueno.
71 ¿Qué significa eso? A lo mejor, en este país, te tildan como un tipo derecho, y sin querer chocás con cierta gente que está del otro lado de la vereda.
72 ¿Quién te echó? Zidar se hizo responsable, pero no le tengo rencor, el de arriba es el que hace justicia. Zidar ya no está en Boca, somos todos aves de paso, en Boca y en la vida. Que lo juzgue el Señor.
73 ¿No lo hablaste con Macri? Vos habías trabajado duro para su campaña. Mauricio me llamó al año para invitarme a la fiesta del Centenario y le contesté que no estaba con ánimo, era más fuerte el dolor. El día de la fiesta me encerré en mi pieza, destrozado, y me puse a llorar. Les pedí perdón a los hinchas por radio, pero no me sentía bien para ir.
74 ¿Qué habías hecho en la campaña de Macri? Con Mastrángelo hicimos algo espectacular: visitamos 2.500 casas en dos meses. Nos ponían un remise desde las 8 de la mañana hasta las 11 de la noche e íbamos casa por casa explicando el proyecto de Mauricio.
75 ¿Te arrepentís de eso? No. Yo no puedo ser necio y negar todo lo que logró. Es como la Libertadores: gracias a Dios fuimos elegidos para ser el primer equipo de Boca en ganarla. Y después participamos con el Heber en un proyecto muy importante que se cumplió al pie de la letra. Y surgieron los chicos que surgieron.
76 ¿Hay muchos negocios sucios en las Inferiores? En ocho años de trabajo no vi nada, quizás por cómo me manejo yo. Sólo una vez un padre me ofreció plata para poner el hijo. “Te mandás a mudar ya mismo de acá y no hablás más conmigo”, le respondí. Yo logré una conducta: 14 años en la Primera de Boca no es chiste. Y a los pibes les puedo hablar porque no falté nunca a un entrenamiento, tengo autoridad.
77 ¿A qué se debe el éxito de las Inferiores de Boca? Fue por Macri y su proyecto, que se cumplió a la perfección. Fue por Griffa, por Maddoni y por los técnicos que trabajamos. Hoy siguen saliendo pibes que tuve en la novena: Forlín, Viatri, Gaitán. La mayoría de estos chicos tienen muy claro el valor de lo que significa Boca Juniors.
78 ¿Qué salida del club te dolió más? Tengo cicatrices de las dos. En la segunda estuve con psicólogo y psiquiatra, sin hablarme 10 días con mi señora, y sin poder defenderme. Tuve que iniciar acciones legales porque no me querían indemnizar. Macri se enojó, decía que no tendría que haberle hecho nada a Boca. No es así, Mauricio, ¿cómo defendía si no, ocho años de trabajo sin faltar un solo día?
79 ¿Cuánto tiempo estuviste sin ir a la cancha? Desde el 85 al 96, once años sin pisar La Bombonera. Había perdido el entusiasmo, no tenía ubicación ni estacionamiento. Y me ganaron por cansancio. También dejé de ir cuando me echaron como técnico.
80 ¿Es ingrato el fútbol con los ex jugadores? Es bravo el fútbol, lo que lo rodea, pero uno está en la selva y debe seguir. Hay muchos ex compañeros míos que la pasan mal. Yo también la pasé muy mal.
81 ¿Te quedaron pocos amigos del fútbol? Cuando sos jugador, pensás que tenés un montón de amigos, todos se te acercan. Hablás dos palabras con alguien y es “mi amigo Mouzo”. Con el tiempo me di cuenta de que quedaron muy pocos. Te das cuenta tarde. El ambiente del fútbol es muy falso.
82 ¿Quién te llamó para volver a Boca? El 2 de enero, Bianchi me dejó un mensaje en el teléfono: lamentaba mucho la muerte de mi señora, me acompañaba en el sentimiento y quería reunirse conmigo. Fui a Casa Amarilla y me ofreció ser técnico de la cuarta. “No soy amigo de Roberto –dijo después delante de los otros técnicos–, pero es un tipo muy profesional, un referente de este club, y quiero tenerlo cerca de la Primera”. Para mí, es hermoso volver al club y dirigir después de cinco años.
83 ¿Qué significa volver a Boca? Regresar al club me devolvió la vida, disfruto cada día con los chicos, me ayudó para tratar de superar este dolor insoportable que vivo.
84 ¿Quién fue el responsable de tu regreso: Bianchi o Ameal? Supongo que los dos. Cuando me echaron como DT en el 2003, Ameal me dijo que nadie en el club sabía explicarle el motivo. Estaba a cargo de las peñas y me dio una mano muy grande: la posibilidad de empezar a visitarlas. Me daban un viático, pero lo más importante era el significado emocional.
85 ¿Qué hiciste estos últimos cinco años? Divagué, estuve en Tristán Suárez como coordinador, dirigí en countries, trabajé en la captación de chicos para Boca. Viajaba mucho. En 2007 hice 20.000 kilómetros, casi todos en auto o micro, por pueblitos del Interior. Y también visitaba las peñas.
86 ¿Qué hacías en las peñas? Muchas llaman para preguntar si pueden ponerle tu nombre y te invitan a comer y a dar una charla. Hay 28 con mi nombre. Son reuniones a las que van 800 personas, me preguntan cosas, se rifan camisetas y hay un gran entusiasmo. Las visitas a las peñas me sirvieron para comprobar que el hincha de Boca del Interior es increíble, único.
87 Ahí uno toma conciencia de lo que hizo ¿no? Claro, sentís el cariño, el respeto y la admiración. Te bañás de afecto, es impagable. Hay pibitos que me piden un autógrafo y seguro que es porque se lo transmite el abuelo. Hace poco fui a La Carlota, en Córdoba, y había 1.200 personas. Llevaba 20 años sin ir y cuando entré, todos se levantaron para aplaudirme. Te digo la verdad, no sabía qué hacer. Estos últimos cinco años en que me quedé sin trabajo, cada visita a una peña me devolvía renovado, así que aprovecho esta nota para mandarles un saludo enorme a todas las peñas del país.
88 ¿Cómo es dirigir en countries? Bravísimo, si dirigís ahí podés hacerlo en el Real Madrid. Yo estuve en Highland y Campo Chico: tenía juveniles, seniors, de todo.
89 De los chicos que tuviste, ¿quién fue el que más te sorprendió? Tevez; ya se veía todo su potencial. Le dije que se pusiera canilleras atrás por cómo le pegaban.
90 ¿Les exigís mucho a los chicos? Igual que lo hacía conmigo. En esta pretemporada, pegaban vueltas de 500 metros en la playa y cuando llegaban los retaba por robarse unos metros. Ellos no entendían cómo me daba cuenta, pero yo veía el conito y el pie por delante. Entonces les explicaba: “Yo me comí un gol en cancha de Boca por no ir con zurda, un 2-3 contra River de 1981. Pateó Jorge García y fui a cerrar por atrás de Gatti, pegó en el palo y entró. Si iba con zurda llegaba”. Entonces les digo: “Cada metro que se roban, es una pelota a la que no llegan”.
91 ¿Los pibes saben quién sos? No son de preguntar mucho pero saben del Boca de Lorenzo y yo les pongo ejemplos. A mí, por el momento que me toca vivir, por la muerte reciente de mi señora, este vínculo con los chicos me ha ayudado muchísimo.
92 ¿Se conocían hacía mucho con tu señora? Graciela vivía a tres cuadras de casa, en Barracas, la conocí cuando tenía 14 años. Fue mi novia de toda la vida. El año pasado empezó con una molestia de estómago, de golpe se le despertó el cáncer y se me fue en seis meses, mientras yo veía cómo se consumía. Llegó a pesar 37 kilos, le iba a comprar la morfina para los dolores. No te das una idea de lo duro que es. Falleció el 2 de noviembre del 2008.
93 ¿Cuántos hijos tenés? Tres. Ariel Roberto (26) trabaja en el museo de Boca; Romina Rocío (28) se quedó sin laburo; los dos son de Boca. Y Lorena (31), la mayor, está casada y es de Independiente. Mi señora y mi suegro eran del Rojo. Y además, Lorena me pasa facturas, porque la conocí a los cuatro días de vida.
94 ¡¿A los cuatro días?! Siempre se acuerda de eso. Mi hija nació el 25 de diciembre y esa noche enfrentamos a Independiente. Y el 28 jugamos contra River. ¡No era la Libertadores, sino la Copa de Oro! Lorenzo recién me dejó venir el 29. Y un solo día. Nos volvimos con Ribolzi, que también había sido papá.
95 ¿Te arrepentís de algo en tu carrera? Por ahí, de no haber ido a la fiesta del centenario de Boca.
96 Como hincha de Boca, ¿quién es el máximo ídolo? Rojitas. Y el Mellizo, de los últimos tiempos.
97 El mejor técnico que tuviste. Lorenzo; estaba 10 años adelantado. Y por lo que ganamos con él. ¡Y ojo que era un tipo difícil!
98 Una instantánea de felicidad. El 2-0 a River en el Monumental, semifinal de la Libertadores 78. Jugamos en un nivel espectacular el equipo y yo. De ese partido quedó una foto impresionante de una chilena que tiro, entre Marchetti y Luque.
99 Y una frustración. El 5-4 que perdimos con River. En el último gol fui a cabecear de frente, pero la peinó mi compañero Peracca y le cayó justo a Morete para meter el 5-4.
100 Sos amigo de Suñé, ¿nunca tuviste miedo de terminar como él? Cuando dejé el fútbol, no, pero en estos meses, con la ida de mi señora, lo pensé en cierto momento, más cuando me quedo solo en mi casa. Nosotros fuimos una familia unida y nunca pasé una fiesta solo. Pero tengo a mis hijos y también a dos perros ovejeros que son mis amigos de fierro. Comparto mucho con ellos; si antes los quería, ahora los amo. Son como una terapia para mí, sólo les falta hablar. También volver a Boca y estar con los chicos me hace muy bien, y con eso la voy peleando. Es muy duro, pero la peleo con la frente bien alta.

Diego Borinsky

Por Diego Borinsky: 05/05/2009

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