
Pocas personas se pueden imaginar a un jugador de Primera División ligado al rastafarismo. El ejemplo: Sandro Guzmán. El arquero que adoptó esta cultura, luego de un paso frustrado por el fútbol argentino.
Llegó a Boca, luego de haber sido suplente de José Luis Chilavert en Vélez, entre 1994 y 1996. En la Bombonera, hizo su presentación en el arco ante Huracán, por el Apertura ‘96. Tuvo un par de buenas intervenciones y la gente lo alentó. De todas maneras, la buena racha no iba a durar demasiado.