Diego Eterno

90 FIGURAS DEL DEPORTE HABLAN DE MARADONA

Por Redacción EG · 25 de noviembre de 2021

Historias mínimas, anécdotas, definiciones. La vida de Diego resumida en la voz de sus compañeros, entrenadores, rivales y amigos. Un repaso imperdible de los testimonios recogidos en el tiempo por El Gráfico.

Este 25 de noviembre de 2021 se cumple un año del fallecimiento de Diego Maradona y a modo de homenaje desde El Gráfico reconstruimos su vida, pero contada por aquellos que lo siguieron de cerca.

Desde sus comienzos en Argentinos, hasta tocar el cielo con las manos en 1986, incluyendo la frustración de no ir al Mundial 78, su paso por Boca y su fuerte vínculo con la Selección Argentina.

El fútbol, la amistad y la vida misma. 90 testimonios que podrían resumirse en un “No importa qué hiciste con tu vida, sino lo que hiciste con las nuestras”. 

 

CARLOS BILARDO

¿Cuán­tos tran­qui­li­zan­tes se to­mó el día que Ma­ra­do­na lo in­sul­tó en el Se­vi­lla?

En la can­cha no me di cuen­ta. A la no­che, en la te­le­vi­sión, veo que me pu­tea cuan­do lo cam­bio. Fummmm... Me fui a la ca­sa. No es­ta­ba, ha­bía ido a Ma­drid. Lo cuen­to por­que ya lo con­tó él, eh. El mar­tes a la ma­ña­na, cuan­do lle­gué al en­tre­na­mien­to, les di­je a los mu­cha­chos: “Hoy ha­cen la par­te fí­si­ca, la pri­me­ra vez que ha­cen la par­te fí­si­ca una ma­ña­na, yo me que­do acá pa­ra­di­to mi­ran­do”. Es­pe­ra­ba a Die­go. A la tar­de me fui pa­ra la ca­sa y nos pe­lea­mos, nos aga­rra­mos a trom­pa­das. En­se­gui­da Clau­dia y Fran­chi nos se­pa­ra­ron. Pe­ro esos días, en­tre do­min­go y mar­tes, no dor­mí.

 

Maradona y Bilardo, de campeones en 1986 a este desahogo por lograr la clasificación al Mundial 2010

Maradona y Bilardo, de campeones en 1986 a este desahogo por lograr la clasificación al Mundial 2010

 

 

JORGE BURRUCHAGA

¿Qué se te pa­sa­ba por la ca­be­za a me­di­da que Die­go iba es­qui­van­do in­gle­ses, en Mé­xi­co 86?

Yo es­tu­ve cer­ca des­de el arran­que de la ju­ga­da e iba pa­ra­le­lo a él en la ca­rre­ra. Cuan­do en­ca­ró al lí­be­ro, pen­sé que iba a dar­me la pe­lo­ta, por­que ve­nía ha­ma­cán­do­se, a pun­to de caer­se. Pe­ro, ob­via­men­te, no me la dio. Igual, yo di­go que fui ac­tor prin­ci­pal, por ha­ber es­ta­do tan cer­ca. Só­lo el Die­go de ese mo­men­to po­día ha­cer eso.

¿Es cier­to que lo pu­teas­te en el fes­te­jo?

Sí, le di­je: “Qué pe­da­zo de gol hi­cis­te, hi­jo de pu­ta”. Lo pu­tea­ba por­que no po­día creer lo que ha­bía he­cho. Aún hoy, al ver esa ju­ga­da, uno se pre­gun­ta có­mo lo hi­zo. Pa­re­ce un bai­la­rín lle­van­do una pe­lo­ta de fút­bol.

  

El Mundial 86, el momento más alto en la carrera de Maradona, con Burruchaga con un gol decisivo

El Mundial 86, el momento más alto en la carrera de Maradona, con Burruchaga con un gol decisivo

 

 

HÉCTOR ENRIQUE

¿Jugaste el Mundial con botines prestados?

No, porque en México estaba en la habitación de al lado del Diego, le comenté del tema y él enseguida habló con la gente de Puma y no sólo me dieron botines, sino que me pagaron unos pesos por usarlos.

 

 

El Negro Enrique fue ayudante de campo de Maradona en el Mundial 2010

El Negro Enrique fue ayudante de campo de Maradona en el Mundial 2010

 

SERGIO BATISTA

¿Có­mo es com­par­tir la ha­bi­ta­ción con Die­go? Te to­có en el 90.

A Die­go hay que en­ten­der­lo. Pa­ra mí, es me­jor ti­po que ju­ga­dor. Se que­da en bo­las, pe­ro te da to­do. Y cuan­do lo ne­ce­si­té, él es­tu­vo. Siem­pre.

 

Gol de Burruchaga, Argentina a minutos de tocar el cielo con las manos

Gol de Burruchaga, Argentina a minutos de tocar el cielo con las manos

 

CLAUDIO BORGHI

¿Ma­ra­do­na de Ar­gen­ti­nos o de Mé­xi­co 86?

El de Ar­gen­ti­nos, no ten­go du­das, lo que pa­sa es que nos veía muy po­ca gen­te. Del mis­mo mo­do te di­go que no eli­jo el gol a In­gla­te­rra co­mo el me­jor. Los dos go­les a Bél­gi­ca son me­jo­res, pa­ra mí. El de In­gla­te­rra tie­ne mu­chos erro­res. ¿Vos creés que Die­go le hu­bie­se me­ti­do ese gol a Ita­lia o a Uru­guay? Lo ba­ja­ban an­tes. Si ves los go­les a Bél­gi­ca, cuan­do él de­ci­de pa­tear los de­fen­so­res re­cién es­ta­ban sa­can­do la pier­na. Eso te da una idea de la ve­lo­ci­dad men­tal de Die­go. Igual, su me­jor gol en la Se­lec­ción, pa­ra mí, fue el que le me­tió a Leao, en 1979, de Res­to del Mun­do, con una com­ba per­fec­ta.

 

 

RICARDO BOCHINI

¿Es cierto que cuando entraste con Bélgica, Diego te dijo: “Pase, maestro, lo estábamos esperando”?

La verdad, la verdad... no me acuerdo. Yo lo único que quería era entrar, el partido estaba lindo para jugar, 2-0 arriba y me sentía 10 puntos, en las prácticas andaba una barbaridad y sabía interiormente que si entraba podía rendir bien. De hecho, entré, tiramos unas lindas paredes y pensé que en la final repetía, pero ni siquiera fui al banco. Ahí sí me fastidié.

¿Alguna vez Diego te confesó que eras su ídolo?

Sí, alguna vez me lo comentó y a través de Hugo Saggiorato, que era amigo mío y estaba en Argentinos, armamos una reunión porque Diego quería compartir un almuerzo. En 1979, por el aniversario de Argentinos, jugamos juntos para el Bicho por pedido de Diego: ganamos 5-4 y metimos los 5 goles entre los dos.

 

NERY PUMPIDO

¿Ar­gen­ti­na hu­bie­ra si­do cam­peón sin Ma­ra­do­na?

En el 82 tam­bién es­tu­vo Diego. Eso quie­re de­cir que a Ma­ra­do­na, apar­te de su gran ni­vel, ha­bía que ro­dear­lo con un muy buen equi­po. Te­ner­lo a Die­go fue fun­da­men­tal, pe­ro al­re­de­dor de él hubo un gran equi­po co­mo el del 86. De lo con­tra­rio, Ar­gen­ti­na hu­bie­ra si­do cam­peón en Es­pa­ña 82, Ita­lia 90 o USA 94.

 

 

JOSÉ LUIS BROWN

¿Cómo viste desde atrás los goles de Diego?

La mano, ni la vi. Y el segundo, cuando: engancha y se abre sobre el arquero digo: “Dios mío”. Va al banderín y pienso: “Ma sí, andate de la cancha, monstruo, ya está, ¿qué más vas a hacer?”

¿Fuiste a abrazarlo?

No, no, los defensores no podíamos ir a ningún lado si no, Carlos nos mataba. Pensá que para nosotros eran 100 metros de ida y 100 de vuelta. Y en la altura había que guardar las energías.

 

 

RICARDO GIUSTI

¿Cómo era el Maradona de Argentinos?

El mejor Diego que vi fue ese. ¡Y mirá que fui su compañero en México 86, estuvimos más de 60 partidos juntos en la Selección! Jugábamos a pegarle al travesaño desde mitad de cancha y le daba en 8 de 10. Los picados de los jueves eran tremendos, terminaban siempre con 8 o 10 goles de diferencia. No era solo habilidad o pegada, físicamente era un bestia. El Zurdo López, por ejemplo, nos hacía saltar una soga y cuando la ponía a determinada altura, el único que la pasaba era Diego. Con el cabezazo lo mismo, una potencia de piernas única. Diego era completo.

 

JULIO OLARTICOECHEA

Hay videos del 86 en los que se te ve en el micro al lado de Diego, ¿eran muy amigos?

En el primer asiento, era una cábala. Ahí, una vez que el primer día te sentabas en un asiento, chau, no te cambiabas más. Igual, yo iba del lado de la ventana, me senté primero, Diego fue el que me eligió a mí, eh (risas).

 

¿Diego se daba cuenta de lo que estaba haciendo durante la Copa?

Diego se preparó especialmente para ese Mundial, para que sea su Mundial, lo veíamos recontra enchufado, como lo está hoy Messi, por la edad y la experiencia se motivan de una manera especial. La cabeza te ayuda un montón, más con la calidad que tienen estos tipos.

 

¿Sin Diego hubieran sido campeones?

Y… hubiera sido complicado, viste, muy complicado, pero así como te digo eso no te olvides de que Diego jugó cuatro mundiales y ganó sólo uno. Por algo lo ganó, eh, porque detrás de él había un equipo muy sólido, muy fuerte mentalmente, que se ponía en la cabeza un objetivo e iba detrás de eso.

 

CARLOS TAPIA

¿Qué onda tenías con Maradona?

Mi primer partido fue contra Chile en Mendoza, en 1980. Estábamos en el hotel y me llamó el padre de Diego, que me esperaba en su habitación. Llegué y esa pieza era como un museo, con posters y cajas de botines hasta el techo. “Tapita, ¿cuál querés?”, me dijo. Yo usaba los Ocelotte, unos botines cuyos tapones eran clavos con madera. Me los habían dado en River. “Probate esto”, me dijo. Y me llevé unos Puma que todavía tengo guardados.

 

RAÚL MADERO

¿Cómo consiguieron que Maradona estuviera tan bien en ese Mundial?

Fue una decisión de Diego. Recuerdo un día que el Narigón dio unas horas libres, y me quedé solo en la concentración. Me di un baño, les escribí una carta a mis hijos. “Por fin solo, nadie me pide nada”, pensé. Igual, yo tenía a mi parajito guardián, con su walkie talkie, y estaba al tanto de todo. Diego andaba con una actriz mexicana. Me puse a comer algo y de golpe cayó Diego, solito. “Ey, qué pasa”, le pregunté. Me consultó si podía comer conmigo. Le dije que sí, claro. “Diego, ¿por qué se volvió?”, le pregunté. “Bueno, podría estar con una mujer preciosa, pero en situaciones así uno toma una cervecita o whisky y la verdad, lo que yo quiero es ser campeón del mundo”. Cuando escuché eso dije: “Ya está, no le van a sacar la pelota”.

 

MIGUEL GALÍNDEZ

Yo a Die­go lo co­no­cí en Ar­gen­ti­nos cuan­do él te­nía 17 años. Me ofre­ció via­jar con él a Eu­ro­pa y yo di­je que sí, pe­ro a mi mu­jer no le gus­tó. Así que es­tu­ve con Die­go dos años en Bar­ce­lo­na y dos años en Ná­po­les. Die­go que­ría un pro­fe­sor de edu­ca­ción fí­si­ca, y lo pu­so a Sig­no­ri­ni, y a un fi­sio­te­ra­peu­ta, y fui yo.  Es­tu­dié allá, ha­blo muy bien el ita­lia­no. Cuan­do lo que­bra­ron a Die­go en el Bar­ce­lo­na lo aten­dí yo jun­to con el doc­tor Oli­va, que es un mé­di­co muy bue­no que vi­ve en Mi­lán. El asun­to es que, cuan­do al fi­nal vol­ví a Bue­nos Ai­res, me ha­bía se­pa­ra­do y no te­nía dón­de vi­vir. Me ha­bían sa­ca­do el de­par­ta­men­to. Os­car (Rug­ge­ri) vi­vía en Ra­mos Mejía y Bo­re­lli a tres cua­dras. Me die­ron su ca­sa y con el tiem­po pu­de com­prar un de­par­ta­men­to, que ha­brá cos­ta­do 9.000 dó­la­res, y ahí vi­ví has­ta ha­ce un año y me­dio. Aho­ra es­toy aquí...”

 

¿Fue Diego quien lo bau­ti­zó Ga­lín­dez?

Bue­no, lo que pa­sa es que Ga­lín­dez, el bo­xea­dor (Víc­tor, el que fue cam­peón mun­dial  me­dio pe­sa­do) era de Bo­ca y muy ami­go de Mou­zo. Te­nía­mos la mis­ma ca­ra con el fi­na­do, y él iba y me car­ga­ba y a ve­ces me da­ba ca­da gan­cho al hí­ga­do que me de­ja­ba do­bla­do. ‘No me pe­gués más’, le de­cía y Mou­zo se ca­ga­ba de la ri­sa. Así que Ma­ra­do­na me pu­so Ga­lín­dez, pe­ro ya me lla­ma­ban así de an­tes, yo era muy ami­go del fi­na­do. Y hoy soy Ga­lín­dez, a se­cas.

 

 

Maradona campeón del mundo: Galíndez estuvo allí

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CÉSAR LUIS MENOTTI

¿Dudó mucho en dejar a Maradona afuera del 78 o no tanto?

Dudé mucho ¡y me dolió mucho! No solamente por Diego, también por Bravo y a Bottaniz. Lo de Diego fue muy duro, pero Diego era chico y tenía tiempo por delante, para Bravo y Bottaniz era la última oportunidad. En ese momento la duda era Maradona o Alonso y quedó Alonso.

 

 

Menotti y Maradona, un diálogo bien futbolero para El Gráfico

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MARIO KEMPES

¿Maradona nunca te despertó celos?

Hasta su aparición vos eras la gran estrella de la Selección. Cuando apareció Maradona tapó a todos, incluso a mí. Yo seguía teniendo mi fama... Pero con él siempre hubo buena onda. Cuando vine de España para jugar en River, en 1981, Diego estaba en Boca. Sin embargo, apenas llegué al país me fue a buscar al hotel y me llevó con mi familia a comer a su casa.

 

 

 

Maradona y Kempes, en una producción histórica de El Gráfico

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DANIEL BERTONI

Una anécdota napolitana con Maradona.

Diego opacó la figura de San Genaro, no es verso. Nunca vi nada igual. Donde estaba Diego era una locura total. Un sábado sin fútbol vino a mi casa para comer milanesas, porque Mabel, mi señora, las hace bárbaras. Yo vivía arriba, en la zona de Posilipo, un paraíso enfrente de Capri. Pero se enteraron los de abajo y... ¡para qué! Aparecían los hinchas por todos lados. Hasta en el patio de mi casa se metieron. Saltaban el muro como gatos con tal de verlo a Diego.

 

 

Bertoni, Passarella y Maradona, embajadores argentinos en Italia

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AMÉRICO GALLEGO

–¿Te emocionaste cuando Maradona te invitó a su fiesta privada el día del homenaje?

–Sí. Hacía como diez años que no estaba con él. Fue muy bueno. Lo que pasó es que yo trabajaba con Daniel y tenía que seguir laburando, por eso me distancié. Diego es un tipo muy sensible, de buen corazón, que te da lo que no tiene. A mí me ha ayudado mucho. Yo también lo defendí en los partidos de las patadas que le daban. Aparte, tengo la suerte de haberle dado la primera pelota en su debut con la Selección, contra Hungría en cancha de Boca.

 

Visita a Juan Pablo II en el Vaticano

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OMAR LARROSA

¿Estuvo bien Menotti en excluir a Maradona?

Nos podría haber pasado a cualquiera. Unos 20 días antes de que anunciara la lista definitiva, el Flaco nos dio un día libre y lo traje a Diego en auto, porque se iba a Fiorito y yo vivía cerca. Diego no hablaba nada, ¡para sacarle una palabra era una lucha! Y le comentaba eso: que se acercaba el momento en que Menotti dejaría a tres afuera y que nos podía pasar a cualquiera, que había que estar preparado. Había muchos números 10.

 

LEOPOLDO LUQUE

¿Y Diego?

Me acerqué a él, le puse la mano sobre el hombro y nos fuimos caminando. Le dije: “Me imagino lo que podés sentir en este momento, o no, pero si me pasara a mí, ¿sabés lo que tengo que hacer, Diego? Pegarme un tiro en los huevos, porque ya estoy con 28 años y otra chance no voy a tener de jugar un Mundial. Vos sos un pibe y vas a jugar 2 o 3 Mundiales”. (Le erró: fueron 4).

 

¿Qué te decía?

“Sí, maestro, gracias”. Estaba muy triste, pero no lloraba. Y hasta me atreví a decirle: “La vas a romper y vas a salir campeón del mundo”. (En esta no erró).

Con el tiempo, ¿volviste a hablar con Diego de aquel momento?

Diego siempre se acordó de eso. Una vez, después del Mundial, yo venía con una racha mala en la Selección, sin meterla. “Va a descansar un par de partidos”, me dijo Menotti, y quedé afuera contra Irlanda, año 1979. Pero afuera en la tribuna, eh (risas). Para el partido siguiente contra Escocia, el Flaco me avisó la noche anterior que iba a ser titular. Me fui para mi habitación y pasé por la puerta de la de Diego, estaba entreabierta, se escuchaban risotadas. Golpeé y entré.

¿Le fuiste a mendigar una asistencia?

“Diego, Menotti me dice que mañana juego yo, y hace rato que no meto goles… vos sabrás”, le dije. Diego me miró: “Maestro, olvídese, mañana hace mínimo dos goles”. ¡Y vos podés creer que cumplió! Dos goles metí por pases de él. No lo hice de camarilla, eh, solo por la confianza que tenía con Diego…

 

 

Luque, uno de los grandes delanteros en la historia de la Selección Argentina

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ROBERTO SAPORITI

¿Vos le discutiste a Menotti la exclusión de Maradona?

Cuando me dio los tres nombres que salían le comenté que no estaba de acuerdo con lo de Diego, incluso le di mis tres nombres. El día anterior, Diego había hecho 4 goles en la práctica, la había recontra descocido. Defendí a muerte mi posición, pero él me dio la suya: que era pibe y que sentarlo en el banco podía ser una presión para el resto.

 

OSCAR RUGGERI

¿Cómo te enteraste del doping de Diego en el 94?

Apenas llegamos al estadio para hacer el reconocimiento, nos comentaron que había un caso de doping, que era Vázquez. Los padres lo llamaron y fue un drama. Después Redondo se enteró de la posta y nos comentó a nosotros; además, estaba lleno de periodistas, Diego caminaba solo, apareció Grondona en el entrenamiento, hmmmmm… Hablamos con Diego , lloraba él, llorábamos todos. Nadie imaginó que podía pasar eso con él: en un Mundial, con todos los cañones apuntándole, ¿cómo no iba a estar controlado? Nos sorprendimos todos.

 

SERGIO GOYCOCHEA

¿Cómo manejó el grupo lo del doping de Maradona en USA 94?

Fueron horas durísimas, inmanejables. Al mazazo anímico se le sumó la pérdida futbolística irreparable. Basile había sido clarito: “Voy a armar el equipo alrededor de Maradona”. Que no era el del 86, obvio, pero que seguía siendo un as de espadas. Y Coco le encontró la vuelta perfecto. Nunca me voy a olvidar cómo lloraba Diego en su pieza. Estábamos como en un velatorio. Contra Bulgaria jugamos con la cabeza en otro lado. Fuimos de Boston a Dallas con un pantalón corto y dos remeritas porque creíamos que volvíamos, que salíamos primeros o segundos y jugábamos en Boston. Nadie pensó que la derrota nos iba a dejar terceros para tener que ir a San Francisco. Con Rumania levantó el ánimo, pero no fuimos lo que éramos. Estábamos nocaut parados.

 

PEDRO MONZÓN

Nombraste a Maradona entre los que te ayudaron, ¿qué hizo?

A Diego lo amo con toda mi alma, yo y mis hijos lo amamos. Tuve la suerte de conocer al jugador pero más que nada a la persona. Yo estaba mal, ya retirado, no tenía sustento para darle algo a mi mujer, entonces ella se fue a Tucumán a vivir con sus padres y a tener a María Luz, mi quinta hija. En ese momento no me daba cuenta de que estaba enfermo, pensaba que era una adicción y que se me iba a pasar, pero después te das cuenta de que es una enfermedad.

¿Qué hizo Diego?

Nació mi hija, pasaron dos meses y no había podido conocerla. Llamé a Diego, vino al local que tenía, una remisería, se sentó en el piso, no tuvo problemas, y enseguida entendió cómo venía la mano. Se portó tremendamente bien. A todo el mundo que necesita, Diego le da. Un abrazo. O dinero, si necesitás, y se da cuenta de que no es para otra cosa. Y gracias a él pude viajar a Tucumán a conocer a mi hija.

 

 

Monzón compartió plantel con Maradona en el Mundial 1990

Monzón compartió plantel con Maradona en el Mundial 1990

 

 

PEDRO TROGLIO

¿Có­mo fue la Na­vi­dad que pa­sas­te en Ná­po­les con Ma­ra­do­na, en 1990?

Un sue­ño. Ver la pa­sión de la gen­te afue­ra de su ca­sa, que en vez de es­tar con los su­yos es­pe­ra­ba a que Die­go sa­lie­ra a sa­lu­dar… Inol­vi­da­ble.


JUAN SIMÓN

Conviviste en un plantel con Diego en el 79 y en el 90, ¿cambió mucho en el trato?

En el trato diario con los compañeros, Diego siempre fue un fenómeno, no creo que encuentres uno que te hable mal de él. Hoy, si me lo cruzo por la calle no sé cómo puede reaccionar, porque en una época dijo que yo le tomaba la leche al gato, nunca entendí por qué lo dijo, así que no sé si me saludaría.

 

La arenga de Maradona antes de la final del Mundial 1990, con Juan Simón al lado de Goycochea

La arenga de Maradona antes de la final del Mundial 1990, con Juan Simón al lado de Goycochea

 

NÉSTOR FABBRI

 

Una anécdota vinculada a Maradona.

Cada minuto que estuve con él es inolvidable. Me quedo con el partido que le ganamos 1-0 a Alemania, en cancha de Vélez, en 1987. Ese día debuté en la Selección mayor y me dí el lujo de jugar con Diego.

 

ENZO TROSSERO

¿Qué recordás del día que le pegaron una patada a Maradona bajando del micro por las Eliminatorias del 86?

Fue terrible: bajaba del colectivo para el hotel, ahí no había seguridad ni vallas ni nada y de repente aparece un muchacho y le da una patada en la rodilla. Le tuvieron que sacar líquido para que pudiera jugar. Esas cosas hoy son inimaginables.


 

PATRICIO HERNÁNDEZ

 

Contate alguna de Diego….

Cuando Maradona agarraba esas rabietas de gambeta, que no se la podías sacar e iba levantando tierra, Menotti gritaba: “Jueguen, participen, no miren, muchachos”, porque nos quedábamos mirándolo. Y una increíble se dio antes del partido contra Hungría del 82. Diego se levantó a la madrugada y fue al baño, y suele pasar que cuando uno hace eso, el compañero también se levanta a la misma hora y va al baño. Actúas en dupla (risas). Ahí en la mesita de luz teníamos la caja de Havanna, el mate, y recuerdo que había una moneda de una peseta. Una moneda grande y pesada. Diego fue al baño, después fui yo y cuando volví, Diego agarró la peseta y empezó a hacer jueguito, ¡descalzo! Una moneda que dolía, eh, y empezó tic, tic, tic, hizo 4 o 5 jueguitos, la moneda iba siempre derechita, después la dejó en la mesita de luz. “Uy, Patri mañana la rompo”, me dijo. Yo apagué la luz y los ojos me quedaron como dos de oro, pensaba si lo que había visto era verdad o lo había soñado. Tardé en dormirme. Al otro día Diego, metió sus primeros dos goles en mundiales y ganamos 4-1 con una actuación espectacular.

JOSÉ BASUALDO

”Bi­lar­do me lla­mó pa­ra la Co­pa Amé­ri­ca del 89. En una me­sa de la con­cen­tra­ción es­tá­ba­mos sen­ta­dos los más jó­ve­nes, los pen­de­jos de esa épo­ca: Pe­dri­to Tro­glio, Sen­si­ni, Bal­bo, Her­nán Díaz y yo. En un mo­men­to se acer­có Bi­lar­do y me pre­gun­tó: ‘Ba­sual­do, ¿us­ted co­no­ce a Ma­ra­do­na?’. ‘No’, le di­je. ‘Ah, bue­no, bue­no’, di­jo y se fue. En la con­cen­tra­ción se co­men­ta­ba que iba a lle­gar Die­go. En un mo­men­to en­tró con to­do el show y en­ca­ró la me­sa don­de es­ta­ban el Che­cho, Rug­ge­ri y Ca­nig­gia. En­ton­ces Bi­lar­do aga­rró una si­lla y le di­jo a Die­go que se co­rrie­ra. Die­go se co­rrió pen­san­do que se iba a sen­tar Bi­lar­do. Los otros pi­bes y yo mi­rá­ba­mos de reo­jo to­do lo que pa­sa­ba. En­ton­ces se acer­có a mi me­sa, me aga­rró del bra­zo y me di­jo: ‘Ve­ní, ve­ní, sen­ta­te acá. Die­go, Ba­sual­do; Pe­pe, él es Die­go’, nos pre­sen­tó el Na­ri­gón. ‘Si, ya sé’, le res­pon­dí. Y ahí Ma­ra­do­na me lar­gó: ‘Ahh, vos sos el ído­lo de mi vie­ja. Us­te­des as­cen­die­ron a Man­di­yú. Mi vie­ja es fa­ná­ti­ca de Man­di­yú, a us­te­des los quie­re mu­cho, son sus ído­los’. Yo es­cu­cha­ba eso y no lo po­día creer: Ma­ra­do­na me co­no­cía.“


JORGE BORELLI


En el Mundial 94 compartí habitación con Diego. Cuando dijeron “Borelli-Maradona”, yo dije: “La puta madre...”. Y a las dos horas, yo parecía Maradona, y él, Borelli. Es de esos compañeros que, cuando estás durmiendo, pone la televisión despacito, les pide a los demás que no te molesten. Uno piensa que todo le importa un carajo, pero es una excelente persona. No estoy de acuerdo en un montón de cosas que dice, pero es un gran compañero. Y adentro de la cancha, él se cargaba todas las presiones.

ROBERTO SENSINI

¿La mejor camiseta que tenés guardada?

Una de Maradona de entrenamiento que me dio cuando fui de sparring al Mundial 86. Después, Diego me dio una del Napoli, pero la otra fue la que más quise.

 

 

Maradona encabeza el enérgico reclamo a Codesal luego del penal de Sensini en la final del Mundial 90

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DIEGO SIMEONE

 

¿Una ma­no ne­gra sa­có a Ar­gen­ti­na de USA 94?

Hay al­go que siem­pre me lla­mó la aten­ción. Des­pués de Ni­ge­ria, el Co­co nos dio cua­tro ho­ras li­bres pa­ra co­mer con la fa­mi­lia. Yo fui con Die­go, Goy­co y las mu­je­res. Y Die­go era el hom­bre más fe­liz del mun­do. Me cues­ta creer que un ti­po pu­die­se es­tar con­ten­to si ha­bía he­cho al­go mal.

¿Cuál fue tu pri­me­ra reac­ción al en­te­rar­te?

Una enor­me tris­te­za, se nos iba el hom­bre de re­fe­ren­cia. Llo­ra­mos con él, lo abra­za­mos. Vi­vi­mos un po­co lo que se vi­vía en Ar­gen­ti­na, pe­ro allá.

Una anéc­do­ta con Die­go.

Cuan­do fui­mos de Se­vi­lla a Mar del Pla­ta pa­ra ju­gar un amis­to­so con la Se­lec­ción. El pre­si­den­te no nos de­ja­ba ir, nos ha­bían ro­ba­do el au­to pa­ra que no fué­ra­mos, así que aga­rra­mos un ta­xi, via­ja­mos, mi­cro a Mar del Pla­ta, y Die­go la rom­pió. Así te mar­ca­ba con he­chos lo que era pa­ra él la Se­lec­ción, nun­ca un “no”.


 

La Copa Artemio Franchi 1993, la última conquista de Maradona en la Selección

La Copa Artemio Franchi 1993, la última conquista de Maradona en la Selección

 

HUGO PÉREZ

¿Qué pensaste cuando viste a la enfermera llevándose a Maradona de la mano?

Nada, ¡qué voy a pensar! Yo veía a Diego practicar tres veces por día, comer lechuga y rabanito, nunca imaginé que podía darse un doping positivo.

 

RAMÓN MEDINA BELLO

¿Lo que pasó con Diego les pegó más en lo anímico o en lo futbolístico?

No jugamos tan mal los partidos sin Diego, pero el equipo estaba mentalizado para hacerlo con él. Recuerdo que volvíamos del reconocimiento al estadio, al cual Diego no iba, y nos encontramos con la noticia. Estaba hecho mierda... El golpe fue igual de fuerte en lo anímico como en lo futbolístico. Con Maradona no parábamos hasta el final. Sabíamos que en cualquier momento podía hacer alguna jugada o dejarnos mano a mano. Faltó ese plus. Tuvimos situaciones, pero no las concretamos.

 

 

ALEJANDRO SABELLA

¿Tenés relación con Maradona?

Poca. Nos enfrentamos en un River-Argentinos y también compartimos un par de entrenamientos con la Selección. La primera vez que practiqué con él fue un bajón. Me volví a mi casa totalmente deprimido, pensando que yo no sabía jugar al fútbol. Un tiempo después, cuando Diego les metió los goles a los ingleses y escuché a Valdano, me sentí identificado. Maradona había declarado que mientras eludía ingleses, miraba de reojo a Valdano para pasarle la pelota. Jorge después contó: “Encima de la jugada que se mandó tuvo tiempo para mirarme a mí”. Y yo sentí algo parecido: me veía practicar a mí y Diego era de otro planeta. La última vez que lo vi fue cuando vino al country a hablar con Sebastián. Me saludó y charlamos unos minutos.

 

JAVIER MASCHERANO

 

Cuando Maradona dijo “Mascherano más 10”, ¿no te dio un poco de vergüenza por Messi?

¡¿Un poco?! Me dio una vergüenza terrible, como cuando anunció que sería el capitán. Siempre me dio vergüenza que la gente me alabe desmedidamente, lo digo con sinceridad, no por demagogia ni falsa modestia. Pero bueno, lo tomé como parte de la forma de hablar de Diego, con sus exageraciones, y como una muestra de cariño más que nada. Nunca me lo creí.

 

MAXI RODRÍGUEZ

De todas las muestras de afecto que recibiste en tu vuelta a Newell’s, ¿cuál fue la que más te conmovió?

Todas las demostraciones de afecto superaron mis expectativas. A lo mejor me quedo con el llamado de Diego (Maradona) para felicitarnos por el campeonato. Yo tenía mucho diálogo con Diego cuando era el técnico de la Selección, me preguntaba cosas de Newell's, y siempre le decía que cuando volviera, iría a Newell's. Me felicitó por ser un hombre de palabra y por el título.


 

ENZO FRANCESCOLI

¿Por qué Maradona no fue a tu partido despedida?

Iba a venir, pero en los foros los hinchas de River empezaron a pedir que no viniera. Y Diego, para no causarme ningún problema, no vino. No hubiera sido ningún problema. Para mí hay tres cosas que no les discuto ni a mis mejores amigos: la religión, la política y el fútbol, cosas en las que uno, equivocado o no, defiende una causa. 

 

HERNÁN DÍAZ

¿Alguna vivencia en particular, con Maradona?

En el 88 fuimos con Central a jugar contra el Napoli, porque habíamos salido los dos campeones. Apenas lo conocía a Diego, de haber compartido unos días en una gira con la Selección. Bajamos y el conserje del hotel vino a preguntar por mí. Me asusté. “Tiene una comunicación telefónica”, me dijeron, en una época en la que no existían los celulares. Era una persona cercana a Diego, que me avisaba que Diego se ponía a mi disposición para lo que quisiera. Se me cayeron las medias y salí corriendo a llamar por teléfono a mi viejo: llorábamos los dos, no podíamos hablar. El partido lo ganamos 1-0 y Diego me dio su camiseta. La tengo bien guardadita: es la más sagrada que tengo.


MIGUEL ÁNGEL RUSSO

Una vivencia vinculada a Maradona.

En la época de Selección a mí me gustaba comer naranjas, y él me las ablandaba haciendo jueguito. Por ahí se ponía a hablar y se olvidaba y seguía haciendo jueguito, y yo tenía ganas de comer la naranja. Hasta que se apiadaba y la bajaba.

 

ROLANDO SCHIAVI

¿Tu ídolo?

Maradona. Tampoco me olvido cuando Boca vino una vez a Lincoln y yo me saqué fotos con Pernía y Gatti.

 

TOTO LORENZO

¿Marzolini tiene personalidad para manejar este Boca?

-Tiene que negociar con Maradona. Debe llevarse bien con él sí o sí. Con otros jugadores no lo haría, pero con Diego está obligado. 

-¿Usted hubiese negociado con Maradona?

-Si. Es la única solución posible con él. Maradona tiene razón siempre, aunque se equivoque.



CARLOS MAC ALLISTER

 

¿Podrías contar la charla de mingitorios con Maradona, antes de que llegara Bilardo a Boca?

Estábamos meando, y Diego había dicho que si venía Bilardo, se iba. Entonces, le dije: “Dejalo que venga, Diego, qué te hace, si a vos no te va a joder”. Yo quería trabajar con Bilardo, quería ver cómo era laburar con él, porque tenía orientaciones bilardistas, entre comillas. Lo gracioso es que terminé convenciendo a Diego para que dejara venir al Narigón, y el otro terminó echándome a mí.


NELSON VIVAS

Usaste la “10” de Diego.

Una vez, y daba para la joda. Fue un partido que Diego no jugó y me dieron la “10”, no sé por qué. Obviamente, no jugué en su posición.

 

KILY GONZÁLEZ

¿Por qué ele­gis­te Bo­ca en vez del Real Ma­drid en el 96?

Ha­ce diez años no se sa­bía tan­to del fút­bol eu­ro­peo co­mo aho­ra. No ha­bía tan­ta te­le­vi­sión por ca­ble ni in­ter­net. De pe­do te­nía los ca­na­les de ai­re de acá de Ro­sa­rio. Yo no sa­bía có­mo era el Real Ma­drid co­mo equi­po. Y ade­más se me­tió Ma­ra­do­na,  lo má­xi­mo co­mo ju­ga­dor y per­so­na pa­ra mí. Que él te di­ga: “¿No que­rés ve­nir a ju­gar con­mi­go?” fue al­go in­creí­ble. Lla­ma­ba a mi ca­sa pa­ra que fue­ra a Bo­ca y ha­bla­ba una ho­ra con mi vie­jo pa­ra con­ven­cer­me.

¿Te acor­dás qué fue lo pri­me­ro que te di­jo Die­go cuan­do lle­gas­te a Bo­ca?

Fui a fir­mar a la se­de y me di­jo que me es­ta­ban es­pe­ran­do con los bra­zos abier­tos. Y que me sin­tie­ra im­por­tan­te, por­que pa­ra ju­gar en un lu­gar co­mo Bo­ca te te­nés que sen­tir im­por­tan­te.

Una vez Ma­ra­do­na te pre­gun­tó quién era tu ído­lo y vos le di­jis­te que era el Ne­gro Pal­ma. ¿Cuál fue su reac­ción?

Me man­dó a la mier­da (ri­sas). Pe­ro pa­ra mí Omar es úni­co. Yo lo dis­fru­ta­ba to­dos los do­min­gos co­mo hin­cha y des­pués ju­gué con él. Fue un sue­ño cum­pli­do.

 

 

 

JUAN SEBASTIÁN VERÓN

¿Cómo es ser amigo de Diego?

Diego tiene un imán. Es raro, pero ya me acostumbré un poco a hablar con él. Igualmente, me llena de satisfacción cada vez que me llama y todavía me pongo a pensar, en serio, si realmente es Maradona el que está del otro lado …

 

CHICHO SERNA

¿Ya co­no­cías a Ma­ra­do­na cuan­do lle­gas­te a Bo­ca?

No, y fue in­creí­ble. Ape­nas lle­gué, se me acer­ca un pe­rio­dis­ta y me di­ce: “¿Sa­bés lo que di­jo Ma­ra­do­na de vos?” ¿De mí? ¿Die­go ha­bló de mí? Uuuuhhh, tre­men­do, no lo pue­do creer, ¿y qué di­jo? “Que no en­ten­día có­mo te ha­bían con­tra­ta­do, que vos no eras ju­ga­dor pa­ra Bo­ca”. Yo me que­ría mo­rir. Si lo di­jo, ten­drá ra­zo­nes, res­pon­dí, yo só­lo ven­go a de­mos­trar por qué es­toy acá, ven­go a pe­lear­la. La co­sa es que al ra­to me lla­ma Cóp­po­la y me di­ce: “Lo ten­go a Ma­ra­do­na en el te­lé­fo­no y quie­re ha­blar con vos”. Yo ja­más ha­bía cru­za­do una pa­la­bra con él. Atien­do, y Die­go me ex­pli­ca: “No di­je na­da ma­lo, Chi­cho, que­da­te tran­qui­lo. A mí me gus­ta­ba Re­don­do, pe­ro no ten­go na­da con­tra vos. Te­nés to­do mi apo­yo y es­toy pa­ra lo que ne­ce­si­tes, mi ca­sa es tu ca­sa”.

 

HUGO IBARRA

¿Cuándo fue tu primera vez en La Bombonera?

En el 95, la tarde en que Maradona volvió al fútbol. Yo no conocía la Bombonera ni como turista. Llegamos a Almirante Brown, antes de la vía, y ya veías la cancha que explotaba. Entré y quedé tildado. Empecé a mirar para arriba, las tribunas de ese coliseo, y después me quedé cerquita del túnel, elongando, a la espera de que saliera Diego, para ver la reacción de la gente. Al Mundial 86 lo había vivido con 11 años, a Diego lo tenía de ídolo. Y la vida me lo cruzó en ese momento increíble. Entró Boca y ya no se vio nada. Sentí que tocaba el cielo con las manos: jugar en La Bombonera, en contra de tu ídolo, del mejor jugador de la historia. Y encima tener que marcarlo…

 

¿Le pegaste?

En una lo crucé a destiempo, sin intención. “Seguí así, no pasó nada”, me dijo, cuando le fui a pedir disculpas. Ese día nos metieron en un arco. Lamolina empujó con las dos manos, con el pito, con todo. Me acuerdo de que Caniggia le fue con la plancha a Unali, y el tumulto terminó con amarilla para Cani y roja para Toresani. Insólito. Y el gol del 1-0 nos lo metieron en el minuto 93, ya había pasado el tiempo adicionado, y si no entraba esa nos hacían jugar 90 minutos más. Además, Scotto metió el gol ensangrentado, no podía estar en la cancha, pero ese día valía todo.

 

OMAR ASAD

¿Por qué Maradona te adoptó como amigo y siempre habló de vos con mucho cariño?

No sé, quizás porque se vio identificado con mis orígenes. En la luneta de mi camioneta yo tenía la firma gigante de Diego y dos caras suyas. El día que me invitó a la presentación de su libro, me puso quinto para subir a recibirlo.“El Turco era un jugador para Boca pero no lo dejaron venir y le cortaron la carrera”, dijo y empecé a transpirar. Subí y me temblaban las patas.

 

CLAUDIO GARCÍA

 

¿Vos llevaste a Maradona como técnico a Racing?

Sí. De Stéfano me decía: “Hay que hacer algo para que la gente venga a la cancha”. Y le propuse llevar a Diego. “¿Cómo lo pagamos?”, me dijo. “Se paga solo”, le contesté y le di la idea de los sponsors en las conferencias. Lo llamé a Diego, a Franchi, a Juan; y los tres se reunieron en mi casa, en Devoto. Del lado de afuera. A las dos horas habían arreglado todo. Franchi me quiso hacer un regalo. “Ni en pedo”, le dije. Yo era amigo de Diego.

 

BLAS GIUNTA

¿Por qué le decís “Armando” a Diego?

Siempre le dije así. Otros le dicen Diegote. Le digo así porque se llama igual que yo. Armando era un monstruo y jamás en mi vida, delante de mí, te lo juro por mis hijas, lo vi haciendo algo malo, ni nada por el estilo.

¿Cómo eran esas reuniones en la habitación de Diego?

Ibamos con el Kily, Verón, Armando… Claro, nos juntábamos ahí porque él tenía una cama de dos plazas y una tele de 42 pulgadas. Nosotros teníamos una de 20, así que imaginate. El tenía el equipo de música, entonces el Kily jodía, se ponía a bailar...

 

RICARDO GARECA

¿Cómo fue la historia de ese reloj?

En la gira que hizo Boca por China, en 1982, yo compartía la pieza con Diego. Un día pasé por un negocio y comenté, al pasar: “¡Qué lindo reloj!”. Unos días después, para el 10 de febrero, que es mi cumpleaños, me lo regaló. Diego es así. Conmigo fue muy generoso, aunque creo que es generoso con casi todos. A mí me invitaba a todos lados, me quería sumar a su círculo, pero yo fui un tipo muy quedado. El me quiso llevar al Barcelona, a todos lados… por ahí el hecho de que pasara de Boca a River no le gustó mucho, pero igual mantuvimos el feeling.

 

¿Mantuviste el contacto después?

No muy frecuente, pero una vez por año, más o menos, lo veía. Cuando yo viví en Córdoba y le hicieron la despedida a Valencia, Diego estuvo. Fuimos con Hugo Alves, el hotel era un mundo, pero nos hizo pasar a su suite, dejó toda la gente con la que estaba, trajo una mesa y armó una picada con nosotros, como si hubiese estado el día anterior con él. Diego es así. Conmigo se portó 10 puntos siempre.


 

MIGUEL ÁNGEL BRINDISI

¿El Bo­ca del 81 era Ma­ra­do­na y diez más?

–Sin du­das. Yo ju­gué en un gran ni­vel, pe­ro era Ma­ra­do­na y diez más. En to­dos los equi­pos don­de Die­go es­tu­vo fue así. Era una mo­ti­va­ción in­creí­ble. Ade­más, los gran­des car­go­sos iban to­dos con él y los de­más es­tá­ba­mos más tran­qui­los.

 

ROBERTO MOUZO

¿Cómo era tu relación con Maradona?

Tuvimos una amistad muy linda en el 81, después dejamos de hablarnos; pero para mí la amistad sigue, yo no voy a olvidar lo que viví con él. Ese año, Diego me prestaba su BMW para ir a Morón a comprar La Razón los sábados a la noche. Lo hicimos una vez, ganamos, y quedó como cábala.

 

VICENTE PERNÍA

¿Y es cierta aquella otra anécdota en La Candela cuando al entrar te dijeron que no hicieras ruido, porque Dieguito estaba durmiendo?

Sí, es cierta. Yo salí a hacer unos trámites con un dirigente y como yo tenía un Torino bajito, escape libre, más vale que hacía ruido. Al volver, en la puerta me dicen que entre despacio, porque estaba Dieguito durmiendo. Imaginate, pregunté quién era Dieguito y quién había dado esa orden. Me contestaron Maradona y los dirigentes. Y mi respuesta fue : "Deciles a los dirigentes que mientras yo sea el capitán de Boca, el que descansa es el plantel".

¿Alguna vez hablaste de esa anécdota con Maradona?

Esa misma tarde vino Jorge Cysterpiller a preguntarme si Diego podía hablar conmigo y le dije que sí. Y Diego estuvo correctísimo y tuvo una buena actitud, porque me dijo que se había enterado y no quería que el plantel pensara que había sido una orden de él. Le contesté que se quedara tranquilo, que estimábamos que no había sido él y que en el plantel sabíamos quiénes eran los mejores y los menos mejores, pero mientras estuviéramos en Boca todos éramos iguales.

 

HEBER MASTRÁNGELO

¿Cómo te llevabas con Maradona?

Un fenómeno Diego, buena gente, igual que Claudia, que venía a La Candela. Estuve en su casamiento. Varios años después, en su segunda etapa, yo estaba de técnico de inferiores y cuando me veía a 200 metros, se acercaba a saludarme.

 

CARLOS MORETE

¿Maradona?

El pibe que conocí en el 81, que estaba siempre con Claudia en La Candela, un tipo puro, jugador excepcional, el único del mundo capaz de jugar a la pelota con los cordones desatados sin pisárselos.

 

QUIQUE WOLFF

¿Cuándo lo conociste a Maradona?

En Argentinos. Yo venía de jugar en el Madrid y él me decía maestro, me trataba con mucho respeto, y yo me permitía decirle cosas que otros no: por qué no venía a algunos entrenamientos, por ejemplo. Hicimos una muy buena relación y después estuvimos ocho años sin hablarnos.

 

ROBERTO AYALA

¿Cómo es ser el primer argentino después de Marardona en el Nápoli?

 

En cada rincón por donde pasaba, salía el tema Diego. No me dejaban pagar en los restaurantes…

 

ANTONIO MOHAMED

¿Cómo fue conocer a Maradona?

Impresionante. Fue en el 90 o 91. Hoy soy amigo, es una de las personas más lindas que conocí en mi vida. Estando bien, como ahora, es un libro abierto. Y estando mal, se acuerda de todo igual. Un día estábamos en México, llega él y me dice: “Hace tres partidos, erraste un gol que no se puede creer”. ¡El estaba en Cuba y había visto un partido del que no se acordaba nadie! Te deja asombrado, te pone la piel de gallina.

 

MARCELO GALLARDO

 

¿Decir que Maradona era tu ídolo no te generó problemas con Passarella, cuando él era DT de la Selección?

Escuchame: ¡si Maradona fue el ícono futbolero de todos los argentinos! Y aparte acá estamos hablando de fútbol, yo jamás tuve relación con Maradona, y nunca presté atención a la pelea que tenía con Passarella, él tampoco me dijo nada.

 

JOTA JOTA LÓPEZ

¿Por qué em­pe­zó tu amis­tad con Ma­ra­do­na?

Co­mo gen­te de fút­bol nos en­con­tra­mos en un ca­fé, des­pués ju­gan­do en con­tra, ha­bía un gran res­pe­to. En el 87 fui de pa­seo a Ita­lia con Cop­po­la, y Die­go me qui­so lle­var a Fiu­mi­ci­no a ha­cer el cur­so de téc­ni­co: eran seis me­ses in­ten­si­vos, el me­jor cur­so del mun­do. Te­nía que es­tar de lu­nes a vier­nes aden­tro y só­lo sa­lía el fin de se­ma­na. Ni lo­co.

 

 

Maradona y Jota Jota López, una amistad más allá de la rivalidad

Maradona y Jota Jota López, una amistad más allá de la rivalidad

 

 

PABLO AIMAR

¿Creés que con la pelota en los pies Messi superó a Maradona?

A mí me pasa algo cuando veo a Messi en cualquier partido:“Ninguno jugó como este”, digo. Y cuando veo videos de Maradona, me pasa lo mismo. Y cuando veo otra vez a Messi, me pasa lo mismo (risas). El tema es que Messi lo hace todos los partidos, no sé cuántos de los grandes monstruos de la historia del fútbol jugaron así todos los partidos, realmente no sé. Después, el hecho de “la pelota en los pies” es un aspecto importante pero hay miles de otras cosas que determinan lo bueno que es un jugador. 

 

MATÍAS ALMEYDA

A Diego pasaste de tenerlo de ídolo a amigo, ¿cómo lo viviste?

Una de las cosas más lindas que me dio el fútbol fue conocer a Diego como persona, compartir charlas profundas con él. A veces trato de ponerme en su lugar y pienso: “¡Qué difícil es ser Maradona!”. Por eso cuando declara algo y lo critican, creo que nadie se pone en su piel. El tipo no puede hacer nada de lo que hace la gente normal: ir a un shopping, a comer a un restaurante. Y le sigue pasando a los 49 años. Con el Showbol hemos llegado a Perú a las 4 de la mañana y había mil  personas en el aeropuerto. Fuimos a Noruega, Suecia y Dinamarca y estuvo 18 días en la habitación: bajaba sólo a comer, mientras nosotros disfrutábamos paseos en barco, caminatas, monumentos.

 

ESTEBAN FUERTES

El futbolista que más te maravilló en una cancha.

Maradona, lejísimos, una cosa es verlo afuera y otra desde adentro. Y eso que lo enfrenté ya en el final de su carrera. 

 

GABRIEL AMATO

 

Cuando vivías en Mar del Plata, ¿ibas a ver los torneos de verano?

Siempre. Y tengo un recuerdo inolvidable: jugando para Kimberley, en un preliminar de Boca-Independiente, clavé un gol de lejos en el último minuto. Cuando iba al vestuario, justo entraba Boca. Yo era petisito. “Bien, cartucho, lindo gol”, me dijo Maradona y me apoyó la mano en la cabeza. Estuve tres días sin dormir.

 

RUBÉN CAPRIA

Una anécdota con Maradona.

En el 98, un fin de semana que no jugaba, me fui a Mar del Plata. Me enteré de que Diego estaba en el mismo hotel que yo y para no hincharle las bolas le escribí algo y se lo pasé por debajo de la puerta. Le puse que lo admiraba y que deseaba que estuviera bien. A los tres meses lo encontré en un restorán y lo fui a saludar. Me abrazó y me dijo: “Gracias por lo que hiciste en Mar del Plata, de esas cosas siempre me acuerdo. Y seguí rompiéndote el orto así porque te dejé la diez de la Selección en la percha”.

 

JULIO CÉSAR FALCIONI

¿Chapeás con los dos penales que le atajaste a Maradona en un partido?

Eso fue un accidente del fútbol. Fue el día soñado por cualquier arquero: 1-0 y dos penales atajados. Y encima al Diego de Argentinos, que estaba en todo su potencial. También atajé dos en un partido contra Nacional, en Medellín, en 1987, y ese triunfo nos dio la clasificación a una nueva Libertadores.

¿Te cruzaste a Diego alguna vez después de los penales?

En la Selección. Me dijo: “¿Te acordás, Pelusa, que me atajaste dos penales un día?”. Le contesté: “Claro, vos te podés olvidar; yo nunca en la vida”. Sin ninguna duda, él es el Pelusa más famoso.


 

CARLOS BOSSIO

 

¿Qué sentís cuando Diego dice: “Y qué querés de Fulanito, si es arquero”?

Por ahí te duele un poquito pero tiene algo de cierto: el arquero es el boludo que la tiene que ir a buscar adentro; el boludo que se manda la cagada y el equipo pierde, porque si se equivoca el nueve o el cinco ni se acuerdan; el boludo que festeja solo los goles del equipo; el boludo que se mata con un entrenamiento específico cuando los demás juegan al fútbol tenis. Pero bueno, es como que ya lo terminamos aceptando. Ya está asumido.

 

JUAN CARLOS OLAVE

Quién era tu ídolo de pibe?

Mi máximo ídolo siempre fue Maradona, me despertaba los domingos a la mañana para ver al Napoli, atajaba Garella. Diego fue mi ídolo máximo, no sólo por cómo jugaba, sino por lo que transmitía. Y mis referentes en el arco fueron Navarro Montoya y Comizzo.

 

¿Diego era tu ídolo aunque dijera que los arqueros son boludos?

Ja, ja, ja, el Diego tiene esas cosas, las frases maradonianas… No somos boludos. Los arqueros debemos tener demasiado temple para soportar lo que todos festejan: el gol. Mucho huevo para sobreponernos a la situación más linda del juego, porque somos los que más la sufrimos. Nadie del equipo sufre un gol como el arquero. Nuestro nivel de exposición no lo tiene ningún otro jugador, porque una falla nuestra termina en gol y hay que recuperarse al instante. El arquero requiere de muchas cosas que en otros puestos se pueden obviar.

 

PABLO MIGLIORE

 

¿Qué te genera la frase de Maradona: “Qué querés... si es arquero?”?

Está bien, pienso lo mismo. Yo no soy arquero, eh, yo juego al arco, que es distinto. Yo no me siento arquero. Es una raza parecida a la de los centrales, que son todos brutos.


 

NÉSTOR ORTIGOZA

 Maradona también te quiso para la Selección Argentina, ¿o no?

Fue a fines de 2008, sonó mi celular. “Hola, Orti, soy Diego”, me dijo. “¿Qué Diego?”, le pregunté. “Diego Maradona”, me dijo. “Dale, boludo, ¿quién sos?”, la seguí, y me dijo otra vez “Diego Maradona”. De los nervios le corté y salí corriendo al taller donde labura mi viejo, a tres cuadras de casa: “Llamó Maradona, atendelo si llama de nuevo”. Volvió a llamar, me dio vergüenza pero atendí. Me dijo que me quería ver en los entrenamientos de la Selección local que iba a hacer a fin de año. Al final, se jugó el triangular entre Tigre, San Lorenzo y Boca y se suspendieron los entrenamientos, así que nunca pude practicar con Diego.

 

MAURO CAMORANESI

¿Messi o Maradona?

Maradona. Yo creo que el fútbol, como la música, son emociones. No los comparo futbolísticamente, no son para comparar, sino para admirar, pero si hoy yo veo un video de Maradona, me emociono. Tiene que ver con las vivencias de cada uno. Quizás le pase esto mismo a muchos pibes con Messi cuando vean sus imágenes dentro de 20 años. El tema de la emoción es clave.

 

ARRIGO SACCHI

 

Y después estaba Maradona, quien me quiso llevar a Napoli.

-¿Cómo es esa historia?

-Me decía: “Arrigo, conmigo y con Careca siempre empiezas con un gol de ventaja” (sonríe). Maradona nos dio una mano en el Milan, porque mis jugadores sabían que enfrente teníamos al mejor jugador del mundo y por eso nos hizo crecer como equipo.

 

 

Sacchi, uno de los técnicos más influyentes en la historia del fútbol italiano

Sacchi, uno de los técnicos más influyentes en la historia del fútbol italiano

 

 

CARLOS VALDERRAMA

 

¿Maradona?

Tenemos una buena relación.Pero más que nada de mi parte es admiración, por lo que le dejó al fútbol. Desde el Sudamericano del 79, en Uruguay, empecé a seguirle la carrera. En el 87 fue mi rival en la Copa América. Gracias a Dios tuve la oportunidad de enfrentarlo y de estar en su partido homenaje. Un momento inolvidable. Me saqué una foto con él, la agrandé y la tengo en mi casa.

 

GABRIEL CEDRÉS

¿Con Diego jugaste?

No, porque me sacó el puesto (risas)... A Diego lo conocí un día en Punta, yo estaba en Argentinos, se decía que iba a ir a River, y de golpe escucho que me gritan de una Montero: “Uruguayo, uruguayo”. Yo tenía moto de agua, estaba en Solanas, la camioneta frena y baja Diego a saludarme. Quedé flasheado. Cuando estuvo de técnico en Racing declaró: “A Cedrés lo quiero de alma”. ¡A la mierda! Yo iba con el recorte del diario de acá para allá en Maldonado: “Miren, miren”.

 

MARCELO SALAS

 

¿Quién era tu ídolo de chico?

Maradona. Me acuerdo muy bien que seguí con devoción el Mundial 86. Yo tenía 11 años y no me importaba que hubiera pica con Argentina, para nada, yo quería que ganara Argentina. Grité los goles contra Inglaterra. Y quería conocer a Maradona. Por aquel tiempo me agarró la loca de hacerme los rulos como los tenía Diego. Ya había decidido ir a la peluquería y todo, pero se enteró mi mamá y no me dejó. Ahí nomás murió la idea.

 

¿Cuándo lo conociste?

El día de mi debut en la Selección mayor. Fue en 1994, un partido que se jugó en Santiago, preparatorio para el Mundial de Estados Unidos. Empatamos 3-3 y apenas terminó, me acerqué a Maradona y le grité “Idolo, ídolo” y él me dijo: “Bien, Marcelo”. No podía creer que supiera mi nombre. Fue algo impactante que me conociera y que me llamara así. Un tiempo después, en un Boca-U de Chile, le pedí la camiseta y me la dio. Aclaremos que fue la única camiseta de Boca que pedí. Y la única que tengo.

DANIEL MONTENEGRO

 

Jugar en el Azteca debe ser groso, ¿o no?

¡Qué te parece! Hay mucha historia. Además, mi ídolo de chico fue Diego. Toda la gente que me iba a visitar quería ir a conocer el Azteca, querían ver desde dónde había arrancado la jugada. Pasé muchas veces por ahí y decís: ¿cómo hizo para llegar ahí y gambetear a los que gambeteó?

 

WALTER ERVITI

¿Qué sentiste el día que Maradona te dio la 10 de la Selección?

De las mayores emociones que viví.  Fue contra Costa Rica, con la Selección local. Conocer a Diego fue un flash. Entré al vestuario y estaba pegado el equipo y yo con la 10. Por un lado tenía ganas, por el otro pensaba: “No me puedo poner la 10 estando Maradona acá”.  Hice la entrada en calor y la arenga sin la camiseta y me la puse un minuto antes de entrar al campo.

 

DANIEL OSVALDO

 

-En twitter le rendís homenaje a Maradona. ¿Qué hizo Diego por vos?

 

-Nada personal, yo le agradezco por lo que hizo como jugador, porque te hace amar más y más a este deporte. Te pasa, y creo que a todos los jugadores les pasó, que un día pensás que estás podrido y que no querés jugar más a la pelota, y basta con ver 10 minutos un video de Maradona y te vuelven las ganas de jugar. Y no es porque querés ser Maradona, sino porque este deporte es hermoso, y dónde vas a ir, cómo vas a hacer otra cosa. Y él es el más grande de la historia. Yo creo que no habrá otro igual, por su carisma, por su personalidad, por cómo amaba la camiseta, sea la de Boca o la de la Selección Argentina… Para que no juegue un partido para el seleccionado argentino lo tenías que matar, y eso me parecía espectacular. Te genera algo en tu vida, una ilusión que pocos te generan. Incluso, no sé si alguien te genera más que Diego en ese sentido.

 

CARLOS ALFARO MORENO

El día que Maradona volvió al fútbol argentino con Newell’s, le aguaste la fiesta con 3 goles, ¿no estuviste mal?

Me salieron todas esa tarde. Con Diego habíamos sido compañeros en la Selección, el estadio reventaba, Newell’s salió con la bandera de Independiente, había una amistad entre las dos hinchadas, pero cuando rodó la pelotita ganamos 3-1 y metí los tres goles de cabeza. Increíble.

 

¿Qué te dijo Diego?

Me felicitó cuando terminó el partido y cambiamos las camisetas. Lo quiero mucho a Diego, siempre destaqué el camino que marcó cuando éramos los chicos que nos sumábamos a la Selección campeona del mundo 86. En la Copa América estaba en la mesa de los pibes y de golpe aparecía y se sentaba con nosotros y sabía todo de nosotros. Me asombró su humildad.

 

 

Alfaro Moreno le arruinó el regreso al fútbol argentino con la camiseta de Newell's en 1993

Alfaro Moreno le arruinó el regreso al fútbol argentino con la camiseta de Newell's en 1993

 

 

RICARDO CARUSO LOMBARDI

¿Cuánto le debés a Maradona por recomendarte para Argentinos?

Sin el empuje de él no hubiera llegado a Primera, salvo que siguiera en Tigre y me sostuvieran después del ascenso. Me encontró en un bar de Las Cañitas una semana antes del fin de mi contrato en Tigre. “Vos ya estás para la A, voy a hablar con los dirigentes de Argentinos”, me dijo. Fue el gran espaldarazo. No soy de su grupo íntimo, hacía diez años que no lo veía. Seguro que tiene muchos amigos, pero me tiró esa soga a mí. Nunca lo voy a olvidar. Ese día, le pedí un autógrafo para mis hijos. Como no encontrábamos papel, lo firmó en un plato. Lo tienen colgado en la pieza.

 

 

Junto a Maradona en 1980, cuando Caruso integraba la Reserva de Argentinos.

Junto a Maradona en 1980, cuando Caruso integraba la Reserva de Argentinos.

 

JORGE RINALDI

Vos que fuiste compañero de Maradona, ¿Messi lo pasó?

Maradona es más bello y Messi es más práctico. Los amo a los dos: me crié con Diego y fue un sueño jugar con él. Con Messi me pasa que me pongo a ver partidos del Barcelona solo en mi casa y grito los goles, me levanto y lo aplaudo como un pelotudo. Leo tranquilamente se sienta en la misma mesa que Diego.

HUGO TOCALLI

-¿Qué significó haber sido compañero de Maradona en Argentinos?


-Un aprendizaje. Después de un año en el América de Cali, que me permitió entender más el fútbol, llegué a Argentinos en 1977 y fui compañero de Diego, que había debutado en octubre de 1976. Una vuelta, en la
cancha de Huracán, Maradona se gambeteó a todos; le amagó a Baley, le tiró la pelota por el otro lado y convirtió. Fue un fuera de serie. Pero aquello de Diego no es casualidad. Tres veces por semana, al terminar los entrenamientos, pedía la bolsa de pelotas y se quedaba una hora pateándome. “La voy
a colocar allá”, me decía. “No me digas que llego”, le respondía. Y yo no llegaba. Era una cosa de locos. Cuando jugaba lo miraba siempre: veía dónde se ubicaba para recibir, para dónde corría… Porque no solo se corre para recuperar la pelota, también se corre para recibir, para que el compañero que conduce tenga dos o tres opciones de pase. Entonces, eso lo aprendí en ese Argentinos de Diego, de Lucho Giordano. Era un equipo que tenía una técnica… En Quilmes, también aprendí esto. Tuve de compañero al Indio Gómez, un volante que siempre estaba libre y que era buenísimo. Incluso, en la Argentina, no trascendió porque se fue  jugar a Estados Unidos. En definitiva, haber sido compañero de Diego, conocer al Indio Gómez y haber traído a Messi a la Selección son mis campeonatos del silencio, de satisfacción.

 

CARLOS RANDAZZO

¿Cómo conociste a Maradona?

Con Diego nos cruzábamos en algún boliche, pero no nos saludábamos, hasta que un día hicimos juntos la publicidad de Flipper Jet, unos juegos electrónicos. Me contó que tenía un departamento en Avenida Las Heras, arriba de un boliche, y me dijo de salir esa noche. Pasé a la noche por su casa y cuando subí ya era… en ese momento ya había chicas, muchas chicas. A partir de ahí empezamos a salir juntos muy seguido y nos hicimos amigos.

 

CARLOS HORACIO SALINAS

¿Te quedaste con ganas de jugar con Maradona en Boca?

Le dieron una lista al Zurdo López, el técnico de Argentinos, para que eligiera jugadores que iban a ir en parte del pase de Diego, y a mí me eligió, con Marito Zanabria, Bordón, Randazzo… Arreglé un muy buen contrato y fui. Me hubiera gustado jugar con Diego, pero tampoco me volvía loco, ya había ganado mucho con Boca.

 

¿Con Diego tuviste relación?

Después del pase, nos juntamos varias veces con Diego en un departamento que él tenía en Santa Fe y Uriburu. Justo abajo había un boliche, Dover se llamaba, y nos llevábamos las mujeres del boliche al departamento. Andaban Coppola, Carlitos Randazzo, una banda, se armaban lindas fiestas. También íbamos a Africa, otro boliche, nos habremos juntado 4 o 5 veces…


 

PEDRO MARCHETTA

Hablame de Maradona en Los Cebollitas.

A Diego lo conocí cuanto tenía 13 años y fue a jugar los Evita a Embalse. Yo tenía los hoteles 2, 4 y 7, y viene un amigo, el Cabezón Sala, y me dice: “Hay un negro que juega un 10, no sabés lo que es, andá a verlo”. Año 1973. Lleno de gente estaba, mamita querida lo que era Diego. Le dije al dueño de mi empresa: “Vos que tenés mucha plata, hay que comprar a este pibe”. Recuerdo haber ido a hablar con el padre, con Don Diego, a ofrecerle 8 millones de pesos, pero quiso seguir en Argentinos, porque ahí estaba Francis Cornejo. Ese campeonato terminaron segundos porque Diego erró un penal con los chicos de Pinto de Santiago del Estero. Las fotos están en El Gráfico.

 

JUAN MARÍA TRAVERSO

¿Maradona?

El mejor jugador del mundo, con una habilidad espectacular. Es un tipo bien intencionado, amigo de sus amigos, pero cuando se lo quiere poner de ejemplo es difícil. Diego fue futbolista, si alguien quiere que hable como si hubiera estudiado en Harvard no lo va a lograr.

 

AGUSTÍN PICHOT

 

Cuan­do Die­go di­jo “si fue­ra ju­ga­dor de rugby se­ría Pi­chot”, ¿qué pen­sas­te?

Me lla­mó Ma­tías Al­dao y me lo con­tó. No lo po­día creer. Nos co­no­cía­mos con Die­go, pe­ro no tan­to co­mo pa­ra que di­je­ra eso. Ade­más me ban­có en las bue­nas y tam­bién en las ma­las, co­mo cuan­do me amo­nes­ta­ron con­tra Nue­va Ze­lan­da. Hay có­di­gos…

 

Maradona siempre se reconoció un fanático de Los Pumas

Maradona siempre se reconoció un fanático de Los Pumas

 

 

MARCOS MAIDANA

-¿Cómo es lo de la canchita?
 

-Es una canchita que estoy haciendo para alquilar por horas (“Cancha de fútbol 5 El Chino”, se llama). Con los colores de Colón. Y hay un dibujo grande con la imagen de Maradona. Lo admiro mucho aunque no lo haya visto jugar en su mejor momento. Pero mi viejo es muy fanático de él y siempre me decía que Maradona era como esos boxeadores que no se bajan del ring ni aunque estén quebrados, ¿viste? Por eso viene la admiración: a mí me gusta que un deportista tenga garra. Ojalá algún día haya un Maradona y yo lo pueda ver.

 

La devoción del Chino Maidana por Maradona

La devoción del Chino Maidana por Maradona

 

 

DISEÑO DE PORTADA: MATÍAS DI JULIO 

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