Diego Eterno

LA CASA DE D10S, EN DONDE LA HISTORIA VIVE

Por Panqui Molina · 18 de noviembre de 2021

Alberto Pérez fue el dirigente de Argentinos que le firmó a Maradona su primer contrato como profesional. Años después, compró la casa de La Paternal en donde vivía Diego y la transformó en un museo imprescindible para todos los fanáticos. El Gráfico estuvo allí.

 

Maradona en la puerta de Lascano 2257

Maradona en la puerta de Lascano 2257

 

Con la firma de su primer contrato como profesional, Diego Maradona vivió en la calle Lascano 2257, barrio porteño de La Paternal. 40 años después, su histórica casa es “La casa de D10S” y pasó a ser un museo, en donde la historia habla.

 

 

 

El dueño es Alberto Pérez, quien, en su condición de Secretario General de Argentinos, acompañó a Maradona en aquella firma. Al sueldo de 80 mil pesos de aquel entonces se le sumaba una vivienda cerca del estadio, que resultó la de la calle Lascano, lugar en el que residió entre 1978 y 1980.

 

 

La Paternal, la primera casa de Maradona

La Paternal, la primera casa de Maradona

 

 

Fue un período tan fugaz como intenso, con momentos inolvidables que lo marcaron a fuego para el resto de su carrera. Durante esos años, Maradona recibió a Pelé, le dieron la noticia de que no iba a ser tenido en cuenta para el Mundial 78 y su familia vibró con el Mundial Juvenil 1979, en Japón, en donde se consagró campeón.

 

 

Lascano 2257, la dirección de la emblemática primera casa de Maradona

Lascano 2257, la dirección de la emblemática primera casa de Maradona

 

A fines de 1980, Maradona acordó su pase a Boca y dejó La Paternal para mudarse a Villa Devoto. Luego la casa de Lascano cambió de dueños y hasta llegó a ser una fábrica de carteras. En 2008, Pérez desembolsó 100 mil dólares con la promesa de hacerse cargo de una deuda del dueño anterior por otros 100 mil dólares más. Sus conocimientos de Derecho le jugaron una buena pasada: habían vencido los plazos y la exigencia del pago ya no tenía efecto por prescripción, tal como lo indica el Código Civil y Comercial.

Desde 2015 es un museo y un centro de atracción para turistas de todo el mundo. Hay obras de arte, muebles de la época, recortes periodísticos y muchísimas fotos. Cuando se cumplieron 40 años de su debut, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires colocó una placa en la puerta, a modo de homenaje. “Sueño Bendito”, la serie de Amazon que se estrenó hace unos días, dedicó largas horas de rodaje en el domicilio. Un visitante del museo llegó a ofrecer un millón de dólares para comprarla, pero para Pérez no hay valor que iguale ser propietario del lugar en donde Diego dio sus primeros pasos como futbolista.

 

Los recortes con publicaciones de la época, con El Gráfico como protagonista

Los recortes con publicaciones de la época, con El Gráfico como protagonista

 

El barrio conserva su ritmo, los vecinos se conocen de toda la vida y se saludan al cruzarse. La invasión de desarrollos inmobiliarios todavía no llegó a La Paternal. Las casas de poca altura y tejas en los techos se mantienen a pesar del paso del tiempo. Es una parada obligatoria para todos los que circulan por la zona. “Grande Diego”, grita el colectivero de la línea 24 que pasa por la puerta. “Vení a conocer la casa de D10S”, reza un cartel en la entrada, a modo de invitación para que todos los fieles puedan conocer el museo. La tarifa tiene un precio diferencial: 1000 pesos para los locales y 15 dólares para los turistas del exterior.

 

La intimidad de la familia Maradona en La Paternal

La intimidad de la familia Maradona en La Paternal

 

El año pasado, miles de fanáticos se congregaron en la puerta y armaron un santuario el día del triste 25 de noviembre. Los dueños debieron suspender las visitas al museo por un tiempo porque no daban abasto con tantos llamados, notas y consultas.   

Cada rincón es una historia personal de Maradona y una ofrenda de sus fanáticos. Tomando como referencia las fotos de la época, los dueños se dedicaron a reconstruir a imagen y semejanza cada lugar de la casa. El lujo está en los detalles y resulta fácil imaginarse cómo vivían en aquel entonces. La nostalgia está en el aire.  

 

Sobre la calle Lascano dos autos en desuso descansan y recrean la imagen tantas veces vista de Diego posando en el capot de la mítica Coupé. Pérez, que también es Presidente de la Junta de Estudios Históricos, cuenta que pagó 10 mil pesos y lo hizo traer en una grúa. A los costados de la puerta, dos ventanas completan la fachada, que pese a los permanentes arreglos en las baldosas que dan a la calle mantienen las réplicas de la época. Al entrar, una imponente escultura dorada en tamaño real de Maradona, con una pelota en sus pies, da la bienvenida a los visitantes.

 

La obra que da la bienvenida en "La casa de D10S"

La obra que da la bienvenida en "La casa de D10S"

 

Entre todas las piezas históricas, llama la atención una foto en una de las paredes del living. Allí se ve a un pequeño Maradona con el plantel de Argentinos, en su primera pretemporada en Tandil, de la que Pérez fue protagonista como delegado. A su lado, un banderín con el escudo del equipo de La Paternal firmado por todos los que fueron parte de aquel viaje, que fue entregado a las autoridades del hotel. Años después, un barrendero se puso en contacto con Pérez para hacérselo llegar y, pese a la desconfianza inicial, pudo constatar la veracidad del mismo al certificar su propia firma. Además de la de Diego, que todavía firmaba como “Maradona”, a secas, también estaba la suya. Pagó por el banderín 150 dólares.

 

Las ediciones de El Gráfico, infaltables entre los objetos de la época

Las ediciones de El Gráfico, infaltables entre los objetos de la época

 

Saliendo del living está el patio con techo de lata, ese que hace inevitable imaginar a Maradona pateando la pelota y construyendo su sueño de futbolista. Las manijas para abrir y cerrar los toldos, esas que tantas veces deben haber usado Don Diego y Doña Tota, resisten el paso del tiempo y lucen impecables. Allí también descansa una moto Zanella, que despertó el interés y la inquietud de los propios dueños de la marca en una de las tantas visitas. Acompañan la escena camisetas, cuadros y múltiples fotos. Al fondo del patio está la cocina, uno de los lugares más emblemáticos según sus propios dueños. Allí se respira la definición de familia.

Subiendo por la escalera, en el primer descanso, se encuentra la habitación de Diego, con una cama simple con acolchado azul y una serie de discos y auriculares tirados en el suelo. Pegado al cuarto se encuentra el baño, curiosamente el sitio más solicitado por todos los visitantes, sobre todo por los Napolitanos, que no tienen vergüenza en pedir sentarse en el trono de D10S.

 

La habitación de Diego recreada a la perfección 40 años después

La habitación de Diego recreada a la perfección 40 años después

 

 

Maradona, en su habitación

Maradona, en su habitación

 

 

La música y un viaje en el tiempo

La música y un viaje en el tiempo

 

Ya en la terraza, los dueños armaron un santuario en donde se reciben todo tipo de ofrenda y hay desde estampitas hasta billetes, pasando por los míticos botines Puma, barbijos, fotos, cuadros y camisetas de todos los clubes. En ese diminuto espacio oscuro y silencioso conviven el cariño, la admiración y la devoción de todos los fanáticos. Hay también espacio para dejar el registro de los visitantes del museo en las paredes. Allí conviven diversos idiomas y la palabra que más se repite es GRACIAS. La frase “No importa lo que hiciste con tu vida, importa lo que hiciste con la mía” también pica en punta. Dos murales enfrentados completan la escena en la parte superior. 

 

Maradona, en una producción histórica de El Gráfico en su casa en La Paternal

Maradona, en una producción histórica de El Gráfico en su casa en La Paternal

 

Aunque Maradona nunca más volvió, sus dueños saben que allí está la historia viva. Desde noviembre de 2020, cada vez que el museo abre sus puertas para los visitantes, un gato dice presente en la terraza. El jueves, en el primer aniversario de su muerte, le rendirán homenaje con una celebración religiosa.

 

 

Un gato dice presente en la terraza cada vez que alguien va a visitar el museo. Atrás, el imponente mural

Un gato dice presente en la terraza cada vez que alguien va a visitar el museo. Atrás, el imponente mural

 

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