Las Crónicas de El Gráfico

1960. Táctica es idea. Por Panzeri

Por Redacción EG · 30 de marzo de 2020

Muchas ideas (o Tácticas) hacen la mejor táctica (muchas tácticas en una sola). Un recorrido por nuestro fútbol y atendiendo a la opinión de destacados para tratar de entender mejor el juego.

En esta misma entrega de El Gráfico se pone término a un ciclo de notas que nuestra revista se ha enorgullecido de poder ofrecer AL FUTBOL (mucho más que al lector) argentino y extensivamente al de los demás países americanos donde ya las vemos reproducidas: las de Carlos Peucelle sobre "Táctica y Estrategia del Fútbol". Ellas forman parte de un plan que nos hemos trazado: la difusión técnica del fútbol que entendemos ignorado, en ese aspecto, por una gran mayoría de los adeptos al mismo, privados de acercamiento directo a las fuentes idóneas o de algún saber en ese rubro; privadas de traducciones más frecuentes, a nuestro idioma, de tratados específicos; privadas de un diálogo directo con las auténticas fuentes del fútbol. Sustentamos, sin duda, una esperanza y nos mueve una ilusión. Ellas son las llamas más ardientes de esta empresa, de aquel plan. La esperanza es que algo de todo esto "llegue" a sus destinatarios; la ilusión es ver, acaso en el andar de muchos años, multitudes que gocen el fútbol en los estadios (sin perjuicio de estallar en el universal coro supremo del gol) en lugar de sufrirlo como hasta ahora por ignorancia técnica del juego colectivo del que son apasionadas, pero no demuestran ser idóneas.

 

Jorge Orth, autoridad mundial en fútbol por lo bien que lo jugó y lo bien que lo enseña, sostiene que nunca vio tan mal al fútbol argentino (y lo viene viendo desde 1930) como en el Sudamericano que Argentina cayó en 1959 en Buenos Aires. Su definición es ésta: "Desposeído de los talentos "pederneros y pontoneros", el fútbol argentino nos descubre ahora la verdad: era bueno por los jugadores que tenía a pesar de lo mal que se lo dirigía". Para Orth "las tácticas" tienen otro nombre: "lo revés del adversario".

Jorge Orth, autoridad mundial en fútbol por lo bien que lo jugó y lo bien que lo enseña, sostiene que nunca vio tan mal al fútbol argentino (y lo viene viendo desde 1930) como en el Sudamericano que Argentina cayó en 1959 en Buenos Aires. Su definición es ésta: "Desposeído de los talentos "pederneros y pontoneros", el fútbol argentino nos descubre ahora la verdad: era bueno por los jugadores que tenía a pesar de lo mal que se lo dirigía". Para Orth "las tácticas" tienen otro nombre: "lo revés del adversario".

 

Como lo decimos en la propia acotación anexa a la cuarta y última nota de Peucelle en este ciclo (ya escribirá otros... ¿verdad que sí, Carlos?) no ha estado ausente en esas publicaciones un egoísmo particular, que afortunadamente creemos sano y positivo: mostrarle al público que "nuestro" idioma futbolístico no es arbitrario ni tampoco "nuestro": es el de la cancha, es el del jugador, es el del técnico; ciertamente no es el de calle, puesto que seguimos creyendo que nuestra función va más allá de una supuesta obligación de hablar o pensar "como la calle", para remontarse a la más difícil misión de orientar a "la calle" en lo que la calle no tiene sabido, no tiene tiempo de aprender o no tiene oportunidad de conocer. En trance de poner aún más al descubierto las intenciones y fines de éste "nuestro frente" levantado en una, sin duda, minoritaria representatividad, podemos decir mal: con la misma finalidad que publicara las notas de Carlos Peucelle, El Gráfico incorporó como crítico de fútbol permanente a Ernesto Lazzatti, "adquisición de oro" como "el pibe" que fuera en la cancha. Y si sabido es nuestro plan y sabido es el fin (que acertado o equivocado es noble porque persigue el bien común o el mejoramiento de los demás), es preciso que también se conozca el pormenor íntimo de su ejecución: JAMAS EL GRAFICO SEÑALA UNA SOLA DIRECTIVA DE OPINION en ninguna de las notas que solicita de estos sus "ex futbolistas puestos a periodistas" (sí, colegas, afortunadamente para honra del periodismo), porque en tal caso, además de renegar una línea de conducta basada en el respeto de las opiniones de sus colaboradores, estaríamos forzando lo que en el ex futbolista de la línea de Lazzatti o Peucelle es rico precisamente por espontáneo y por sentido. La coincidencia que se produce entre sus opiniones y las que llamaríamos "más internas" de El Gráfico no responde jamás a una premeditación sino a una escuela común, que la suspicacia se resiste muchas veces a suponer que es accidental o "no fabricada". Pero lo es. Por eso ni necesidad tendríamos de "fijar directivas de coincidencia", porque la coincidencia es ingénita en cada uno. Se trata de una identificación de principios antes que de intenciones.

 

Carlos Sosa. Regresó de Francia y dio aquí, a muchos, una sorpresa diciendo: "¿Ustedes están con 4-2-4? Allá lo abandonaron.

Carlos Sosa. Regresó de Francia y dio aquí, a muchos, una sorpresa diciendo: "¿Ustedes están con 4-2-4? Allá lo abandonaron.

 

Por lo demás, ninguno de estos modestos pedagogos de un arte con el que nacieron (el jugador al fútbol) admitiría ejercitar este otro arte (escribir) renunciando o sacrificando en parte sus propias convicciones, sobre todo cuando del escribir en El Gráfico no hacen un lucro, mucho más un placer de seguir sirviendo a lo que tanto aman y mucho más agradecidos le están: el fútbol. Recuérdese, por lo demás, que ésa fue la primera (y única) condición impuesta por Lazzatti al incorporarse a nuestro personal de redacción (la hicimos pública en su oportunidad, ver El Gráfico 26/2/59). Y bien; hemos cumplido la primera temporada en esta campaña proyectada hacia varias temporadas. Es, apenas el primer peldaño de una larga Sucesión de peldaños que quedan por superar en este propósito de "informarlo técnicamente mejor" (a usted). Nos interesa, mientras tanto, hacer una especie de repaso general de conclusiones trazadas en este año de trabajo. Un repaso de premisas surgidas de este discutir permanente entre nosotros mismos (En El Gráfico se discute mucho el fútbol).

 

CONCLUSIONES

Entendemos haber dejado muy en claro que las virtudes que hoy el fútbol argentino desprecia o subestima de la condición natural de sus jugadores (podríamos decir también de uruguayos y brasileños) han pasado a ser las que los europeos desesperan por dotar a los suyos. Y, viceversa, q los sistemas que los argentinos intenta imponer en el fútbol argentino son los q los europeos están eliminando de su fútbol, para substituirlos por los que convencionalmente podríamos llamar "nuestros" por el fundamento de la habilidad e improvisaciones realmente "nuestras" que tiene el fútbol de tácticas movedizas o cambiantes que los europeos tratan de imponer en su juego (tomándolo de nosotros). Creemos haber demostrado también (Por sucesivas declaraciones y episodios concretos) que todo europeo que sabe distinguir entre la ductilidad creadora del futbolista argentino y la ductilidad para obedecer instrucciones del futbolista europeo, se lamenta de que pudiendo nosotros jugar brillante y positivamente al fútbol lo estemos haciendo como los mismos europeos consideran que es jugar mal al fútbol... al propio tiempo que los europeos se siguen valiendo de jugadores argentinos para sembrar en sus equipos la corriente de habilidad con que ellos no nacen dotados (en general) en la medida de los nuestros y que sus campos (más pesados y más frondosos en césped) no siempre permiten asimilar en la edad formativa del jugador.

 

Era también "táctica" la de Pedro Ochoa gambeteando indefinidamente. Equivocada, negativa, pero táctica... ¿O acaso son positivas todas las que diciéndose tácticas configuran ahora la unilateralidad del pensamiento llevado al fútbol?

Era también "táctica" la de Pedro Ochoa gambeteando indefinidamente. Equivocada, negativa, pero táctica... ¿O acaso son positivas todas las que diciéndose tácticas configuran ahora la unilateralidad del pensamiento llevado al fútbol?

Los italianos, por ejemplo, Ye están especulando a priori acerca de su gran chance para el Campeonato Mundial de 1962 pensando que a partir de abril entrante podrán utilizar en sus selecciones a Angelillo, Sívori o Maschio y desde el año próximo al brasileño Altafini, Más conocido por "Mazzola". Desde luego que tales especulaciones giran en lo optimista con el fundamento de la habilidad y no de la rigidez sistemática del fútbol de esos sudamericanos (atesorado ya por Italia en dos campeonatos del mundo que ganaron, 1934 y 1938).

Retornemos al Fútbol “Libre” sin interpretar que “Fútbol libre” es todo improvisación. Por el contrario, ése es el fútbol más difícil de lograr (y por lo mismo el más brillante efectivo cuando se logra) porque mucho más que el fútbol "sistemista" o "metodista" impone a los jugadores ataduras (obligaciones en realidad) del compromiso de la inteligencia que demuestren tener para jugar y en tal caso para cambiar de táctica o estrategia tantas veces como en el partido cambie la suya el adversario, que eso, mucho más que un cambio de táctica, es la mentada improvisación, porque la improvisación también es táctica y táctico también es el juego que dice jugar sin ella: en ese caso con todas las tácticas habidas y por haber, con ninguna en particular o en preferencia, lo que también es táctica: la táctica de ninguna y todas las tácticas. —Donde hay habilidad impera este fútbol. —Donde a la habilidad, se la quiere metodizar ella pasa a confundirse con lo mediocre o le cuesta demostrar que es mejor.

Y nosotros, en tanto, seguimos creyendo que "La verdad" en el fútbol está en el fútbol de fuerza y lucha que los europeos desechan. Como ocurre siempre, en todos los órdenes, con los pueblos jóvenes carentes de convicciones firmes, el extravío en que anda nuestro fútbol en su orientación técnica (de las demás orientaciones o desorientaciones no nos ocuparemos aquí...) ofrece incluso el contrasentido de que los mismos sostenedores de ese fútbol rígido, más defensivo que creador, más pujante que jugador, con el que venimos retrocediendo de 15 años a esta parte... vacilen y muestren "renuncios" dentro de la propia línea del fútbol de fuerza que ellos han elegido. Así, por ejemplo: Preguntémosle a un director técnico que ofensivamente lo supedita todo a un rígido punta de lanza (ahora generalizado en el N° 10) por qué forma su ataque con un eje delantero hábil, capaz de jugar arriba o abajo, desde atrás como organizador o adelante como rematador... y un interior izquierdo que solamente sabe concretar con los servicios que otros transpiran en el medio campo para brindárselos arriba a su ubicación de "pescador". Muy probablemente nos conteste así, y muy bien contestado:

—Porque el fútbol es un juego colectivo donde la homogeneidad es fruto de la heterogeneidad, y en el que si todos jugaran igual todos tirarían al arco o todos estarían en el medio campo como "organizadores".

Pero le preguntamos en seguida:

—Y cuando al cabo de tres partidos o unos minutos de juego el adversario descubre que anulándole a su N° 9 queda anulado el N° 10... ¿puede contar usted con que el 10 bale a hacer el trabajo del 9 y éste deje en blanco a los adversarios regimentados a cuidarlo en media cancha? ¿Cuenta usted con que el 10 puede zafarse del enredo que le crea el poco espacio para jugar si el adversario opta por esperar a su equipo en el embudo y entonces entra a contar la habilidad para jugar corto dentro del área?

—No, claro que no, porque mi N° 10 no sabe hacer ninguna de las dos cosas. Sólo es rápido para entrar y tirar. (Esta ha sido la honrada, única posible, respuesta que henos recibido, de muchos técnicos que mandan a jugar así.)

Que es como la confesión de que cuando eso les ocurre a sus equipos entonces sus hombres ya saben que numéricamente están en desventaja potencial, puesto que no son un bando de once sino de diez jugadores. Ese es un ejemplo frecuente en las discusiones que sostenemos con quienes piensan que el fútbol puede jugarse con lo que ellos llaman UNA táctica.

 

Tácticas hubo siempre. Tácticas son todas. Era una táctica la que se aplicaba en aquel fútbol de la época de los Brown. Sus bigotes y sus largos pantalones no excluían entre esos jugadores la presencia de ideas para jugar, que es como decir tácticas.

Tácticas hubo siempre. Tácticas son todas. Era una táctica la que se aplicaba en aquel fútbol de la época de los Brown. Sus bigotes y sus largos pantalones no excluían entre esos jugadores la presencia de ideas para jugar, que es como decir tácticas.

 

El desacuerdo mayor no estriba en la táctica que ellos elijan, que puede ser la de avanzar al 8 como punta de lanza, adelantar al 4, abrir al 2 a marcar una punta, meter al 5 de back centro... y acaso tener mucho éxito mientras el adversario no repare en la zona libre que su 6 está dejando al 8 y el 2 al 10 adversarios... y todo el consiguiente disloque que por “herencia" se produzca en la defensa sometida a la disposición en estos momentos clásica de 4-3-2 y 5-6. Que también puede ser la de la doble punta de lanza con doble línea de zagueros (Jim López) o cualquiera de las cien variantes que Carlos Peucelle (sin ninguna simpatía por todas ellas mientras seso rígidas) nos ha venido mostrando durante cuatro semanas (no faltan los que suponen que Peucelle es "pizarrista" pese a que Peucelle usa la "pizarra' para todo lo contrario).

El desacuerdo no está en "esa" táctica.

El desacuerdo estriba en que nosotros creemos que todo fútbol de UNA táctica, de una limitada estrategia (UNA), es malo, aun siendo el de la táctica o estrategia que a nosotros nos guste... si ella pasa a ser estática, invariable de 90 minutas (y todo un campeonato también, como entre nosotros sucede).

ESTÁN. NO LOS DEJAN SER

Estas reproducciones de páginas, títulos aislados y sueltos del colega italiano "Football", es toda una lápida de contraste de un fútbol que retrocede siendo rico (el argentino) y otro que progresa siendo técnicamente pobre y, más aún, lo hace con elementos argentinos que allá pueden jugar como aquí no se les consentiría (a no olvidarse nunca de lo que dijo Peucelle: "Loustau y Pedernera eran recriminados cuando iban a buscar la pelota atrás"). El fútbol italiano está en plena "operación Chile" (1962). Y en la prensa italiana empiezan a ser frecuentes expresiones conceptos que antes no lo eran. La razón es simple: el fútbol italiano empieza a descubrir la parte positiva de una escuela que en otra época se creyó "nada más que vistosa". Es la escuela de los jugadores de importación que pisan la pelota, se movilizan en zonas distantes de los arcos, hacen de motores ("polmone") y gestan, en suma, el fundamento del gol. Eso requiere calidad, habilidad, fútbol cambiante, el que juegan hombres como el austríaco Ocwirk, los argentinos Angelillo y Sívori, el sueco Liedholm. Italia despierta, así, hacia un nuevo fútbol, que recibe alborozada porque confía en que a corto o largo plazo también lo practicarán sus jugadores, los legítimamente italianos. Y contrariamente a nosotros, que llegamos a silbar o creer "de cómodos" La función de los jugadores que juegan fuera de las áreas de peligro... Italia exalta la misión capitalísima de ese jugador que aquí se silba si juega parado. Así se explica que en la prensa italiana se lean todos estos títulos que aquí vemos:

"Cómo juegan nuestros equipos: el pulmón Mora-Ocwirk-Vicini da oxígeno a todo el juego de la Sampdoria". "Un polmone a centro campo".

"El fracaso de Sívori ha representado el fracaso de los blanquinegros" (por el contrario, cuando Sívori anda bien el Juventus anda bien).

"Lindskog y Firmani, ángeles custodios de Capitán Angelillo" (no los preocupa que Angelillo no haga tantos goles como el año pasado, no hablan de que Angelillo está en decadencia porque no haga goles, advierten que es acaso igualmente o más importante haciéndolos hacer).

"El goleador del pasado campeonato puede jugar tranquilo si convierten sus amigos" (entre nosotros pierde La tranquilidad el jugador que habiendo sido goleador deja de serlo porque cambia de función). Que los alumnos superen a los maestros, es natural. Pero que los maestros desciendan a la ignorancia de los que fueron sus alumnos, no. Eso sin embargo implica el curioso fenómeno de estos años: Argentina juega al fútbol como los europeos no lo quieren seguir jugando, los europeos (concretamente italianos, españoles, franceses y portugueses). tratan de jugar el fútbol que los argentinos desechamos creyendo las vivimos la "era del fútbol de fuerza". Para volver a jugar con nuestra escuela... ¿será necesario que Europa evolucionar hacia una etapa de concepción de otra escuela hasta ahora desconocida? Pareciera que sí. ¡Pobre fútbol argentino! de creador pasó a copiador. De original Pasó a imitador. De personalista pasó a rebañista. ¿Dónde están los herederos de nuestros "geniales rebeldes"? (Pontoni, El Chueco García, Moreno, Loustau, Peucelle, Nolo Ferreira, Pedernera, Antonio Sastre, Carlos Sosa, Néstor Rossi, José Marante, Ángel Perucca, Martino, Gualco, Masantonio, Ramos, Salvini, Méndez, Sarlanga o Antonio Báez).

¿Dónde están? Están. NO LOS DEJAN SER. No los deja ser un medio que cree que el jugador más calmo, más importante es el que hace los goles. Ese medio se conforma de hinchas Y dirigentes que atienden ese clamor. Y de directores técnicos que no lo comparten, que incluso lo sufren, pero que no se atreven a caminar por otro camino y también optan por el cómodo de seguir al hincha que no sabe… pero que constituyen mayoría. Una mayoría tras la cual se siente más cómodo que en las incómodas luchas por las ideas. Pero aquéllos...ESTAN. No los dejan ser. Pero ESTAN.

 

 

Maschio, Angelillo y Sívori. Los italianos ya hacen cuentas, por anticipado, de su "ITALIA ONU" (Naciones Unidas) y la fuerza que a ella de darle el fútbol de la escuela de estos jugadores.

Maschio, Angelillo y Sívori. Los italianos ya hacen cuentas, por anticipado, de su "ITALIA ONU" (Naciones Unidas) y la fuerza que a ella de darle el fútbol de la escuela de estos jugadores.

 

El fútbol es, esencialmente, una cosa que Incluye tácticas, pero niega la sistematización de cualquier táctica: el fútbol bien jugado es el FÚTBOL CAMBIANTE. Es el que se gritan tres o dos jugadores que inician una acción en el medio campo y vociferan: ¡Cambio!" (orden de que uno releve las funciones del otro). Eso es el fútbol de habilidad, el fútbol CON ESCUELA: un constante cambio de juego tantas veces como el adversario cambie su manera de ubicarse. Esa fue y es nuestra virtud natural para el fútbol, ésa es la virtud que estamos renegando, ésa es la virtud que los europeos nos envidian y tratan de inyectar en sus jugadores valiéndose incluso del recurso de llevarse a los nuestros para allá a que enseñen esa escuela, que pudiendo ser una táctica ( es táctica) no debe ser llamada táctica, sistema, ni método, puesto que todo esto es lo que se aprende y escuela es “lo que que se trae", lo que se siente. La táctica es una. ejercitación del intelecto. La escuela es una virtud del talento.

Es importante insistir en una prevención para con las malas interpretaciones: cuando se habla de jugar fútbol de habilidad, de escuela, de CAMBIO, la imaginación vuela hacia el "fútbol de antes". Puede ser. Puede no ser. Para saberlo necesitaríamos saber cuál es "el fútbol de antes", el de qué año, el de qué época, si el de Jorge Brown, el de Alberto Ohaco, el de Bidoglio, el de Bernabé o el de Pedernera. Aclaramos por las dudas que el llamado fútbol de antes (de cualquier época, incluso la de Pedernera) también tenía cosas muy malas y defectos muy graves. No propiciamos entonces ningún retorno total (parcial sí). Sustentamos la explotación de lo que sabernos hacer muy bien por una especie de posesión natural de medios, con arreglo a todo lo mucho más que hoy se sabe técnicamente de fútbol respecto de “antes", incluso del último de "los antes" (el de Pedernera). No quede la menor duda que aun señalando lo MUY MAL QUE HOY SE JUEGA creemos que HOY SE SABE mucho más que ayer. Es ley de la vida. Mañana se sabrá más que hoy. Pero táctica, eso que ahora se llama táctica, es todo lo que configure un plan para determinada realización. Táctica hay incluso en el más empírico de los improvisadores (por el que no abogamos); táctica tiene el más rebelde a las tácticas (por el que tampoco abogamos); táctica tiene el fútbol que decía no tener táctica (o no sabía de su existencia) y que se jugaba según el principio de atacar con todos, defender con todos, jugar la pelota en todos los sectores del campo mientras haya lugar, bartolearla en el agudo apremio si el riesgo supera la chance de dominarla, jugarla siempre que se pueda de bajo, usando el pase corto si el terreno está muy obstruido y el pase largo en la trayectoria libre de adversarios o distante a la recuperación del adversario. ESE ES "NUESTRO FUTBOL". Ese es el fútbol también llamado "libre", pero a la vez muy presidiario de la obligación de que todos tengan habilidad personal con la pelota, inteligencia para moverse sin ella buscando el sitio donde recibirla libres, talento para cambiar sobre la misma jugada por otra jugada que se supone no espera el adversario, zonas y funciones PREDETERMINADAS (tácticas) en las que se movilizará cada uno... lo que a la postre no lo hace muy "libre"... puesto que también configura una táctica. Acaso LA MAS DIFICIL DE LAS TACTICAS, puesto que ella incluye lo que se puede planificar y lo que nadie puede prever, parte esta última que configura la ejecución (librada a la creación de cada jugador) de la habitualmente mal llamada "improvisación". Decimos mal llamada improvisación porque no sabemos hasta dónde improvisa quien en sus planes lleva el cálculo de la ejecución y los efectos de una improvisación que puede abrir un hueco, un shot y un gol en la más cerrada de las formaciones. Estas pueden ser, repetimos, las conclusiones de este "ciclo de prédica". Estas no son ciertamente todas nuestras ideas en punto a fútbol asociado, infinitas todas ellas porque en estas especulaciones es bueno pensar que el adversario será tan hábil, tan ducho, tan astuto y tan pícaro para jugar... como "nuestro" equipo. Por eso conviene repetir: "El Gráfico cuenta con que sus lectores han leído El Gráfico anterior". Y "el anterior" son todos, incluido este que usted tiene en la mano...

Por Dante Panzeri

 

 

 

Más que al oficio creemos conocer a los hombres. Y por eso creemos que la recepción de cualquiera de nuestras ideas, de cualquiera de las formulaciones técnicas que podamos hacer... exige repetirlas no una sino muchas veces. La gente tiene su mente ocupada en otros problemas, la gente suele mezclar lo que dice una publicación e o n lo que no dice la otra, el público tiene muy mala memoria también. Ocasiones hay en que dan ganas de ubicar en todas nuestras páginas un permanente anuncio que diga: "El Gráfico cuenta con que sus lectores han leído El Gráfico anterior". Decimos una misma cosa cien veces de cien maneras distintas para "llegar a todos" y frecuentemente (en una proporción que entristece por lo abundante) encontramos interpretaciones como las de este pobre hombre que padece amnesia, pues otra explicación no puede haber para que diga que le "extraña la trascendencia que le diera esa revista SOBRE TODO teniendo en cuenta que se viene pregonando allí HACE RATO que todo lo que dice ese muchacho (Bol, ver El Gráfico 6/1/60, págs. 8/12) es precisamente lo que NO debe hacerse". ¿Será posible que nuestro lenguaje sea tan confuso? Lo más curioso es que en la nota a que este lector se remite, el propio Enrique Bol dice (pág. 10, 19 columna): "Debo confesar que leyendo El Gráfico me sorprendí de cómo ustedes ven el fútbol. Me daba la impresión de que me hubieran "robado" mis teorías". He allí el gran dilema de nuestra prédica: "¿tendrán todos buena vista y buenos oídos?" En cuanto a la valentía de este señor que pretende entablar polémica (y ganarla...) sin darse a conocer, no viene al caso. Viene al caso "su tipo" de receptoría visual como destinatario que es de todo el diálogo que se libra alrededor de la marcha del fútbol. Si ése fuera el "nor-mo-tipo" sería para claudicar; queremos mantener la ilusión de que éstas son las excepciones.. pero no podemos substraernos a la realidad de que excepciones como ésta hay muchas. De allí la necesidad de insistir en nuestra prédica.

 

 

DIJO JOSE INGENIEROS

"Todo ensueño seguido por muchedumbres sólo es pensado por pocos visionarios que son sus amos" (en el fútbol debieran serlos los directores técnicos).

"No concebimos el mejoramiento social como un producto de La Uniformidad de todos los individuos, sino como la combinación armónica de originalidades incesantemente multiplicadas. Todos los enemigos de la diferenciación vienen a serlo del progreso; es natural, por ende, que consideren la originalidad como un defecto imperdonable".

"La imitación desempeña un papel amplísimo, casi exclusivo, en la formación de la personalidad social; la invención produce, en cambio, las variaciones individuales. Aquélla es conservadora y actúa creando hábitos; ésta es evolutiva y se desarrolla mediante la imaginación. La diversa adaptación de cada individuo a su medio depende del equilibrio entre lo que imita y lo que inventa. Todos no pueden inventar o imitar de la misma manera, pues esas aptitudes se ejercitan sobre la base de cierta capacidad congénita, inicialmente desigual, recibida mediante la herencia psicológica"

El predominio de la variación determina la originalidad. Variar es ser alguien, diferenciarse es tener un carácter propio un penacho, grande o pequeño: emblema, al fin, de que no se vive como simple reflejo de los demás. La función capital del hombre mediocre (en fútbol de los equipos mediocres, decimos nosotros) es la paciencia imitativa; la del hombre superior es la imaginación creadora. El mediocre aspira a confundirse en los que le rodean; el original tiende a diferenciarse de ellos. Mientras el uno se concreta a pensar con la cabeza de la sociedad, el otro aspira a pensar con la propia. En ello estriba a desconfianza que suele rodear a los caracteres originales: nada parece tan peligroso como un hombre que aspira a pensar con la cabeza". "Las rutinas defendidas hoy por los mediocres son simples glosas colectivas de ideales concebidos ayer por hombres originales. El grueso del rebaño social va ocupando, a paso de tortuga, las posiciones atrevidamente conquistadas mucho antes por sus centinelas perdidos en la distancia; y éstos ya están muy lejos cuando la masa cree asentar el paso a su retaguardia. Lo que ayer fue ideal contra una rutina será mañana rutina, a su vez, contra otro ideal. Indefinidamente, porque la perfectibilidad es indefinida".

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