Las Crónicas de El Gráfico

1935. Carrera de triciclos de reparto

Por Redacción EG · 25 de marzo de 2020

Por Ricardo Lorenzo. Fue un verdadero éxito la competición sobre tres ruedas a pedal organizada por El Gráfico. Alberto Enríquez ganó, cubrió los 8 kilómetros en 14' 49" al notable promedio de 32,6kms por hora.

Media hora antes de efectuarse la largada de la gran carrera de triciclos de reparto organizada por El Gráfico, en la Avenida Sarmiento junto a los puentes del ferrocarril ya se encontraba la mayoría' de los 132 inscriptos de los cuales sólo seis faltaron a la cita. Un público cada vez más numeroso se fue juntando en el lugar para presenciar la partida de la interesante competencia.

Pacientemente fuimos colocando a los corredores en filas de veinte, las que ocupaban todo el ancho de la avenida, de manera tal que fue preciso hacer seis hileras y una pequeña fracción observando en ello el orden establecido en las inscripciones.

 

Alberto Enríquez acaba de ganar la carrera de triciclos de reparto organizada por Gráfico, y es rodeado por una gran cantidad de hinchas que festejan su victoria. Desde la Avenida Sarmiento, de Palermo, hasta nuestra casa hay justo ocho kilómetros de recorrido. El repartidor de la panadería “La Pureza" los cubrió en 14 minutos 49 segundos, al notable promedio de 32 kilómetros 620 metros por hora. Esta competencia tuvo 132 inscriptos, de los cuales sólo seis faltaron a la cita, El vencedor es de nacionalidad español y tiene 23 años de edad, habiendo declarado luego de esta performance que se dedicará al ciclismo.

Alberto Enríquez acaba de ganar la carrera de triciclos de reparto organizada por Gráfico, y es rodeado por una gran cantidad de hinchas que festejan su victoria. Desde la Avenida Sarmiento, de Palermo, hasta nuestra casa hay justo ocho kilómetros de recorrido. El repartidor de la panadería “La Pureza" los cubrió en 14 minutos 49 segundos, al notable promedio de 32 kilómetros 620 metros por hora. Esta competencia tuvo 132 inscriptos, de los cuales sólo seis faltaron a la cita, El vencedor es de nacionalidad español y tiene 23 años de edad, habiendo declarado luego de esta performance que se dedicará al ciclismo.

 

A las 15 horas en punto se bajó la bandera de largada y vimos así un espectáculo jamás presenciado en Buenos Aires. Los 126 triciclos comenzaron a moverse, a buscar colocación, y pronto se extendieron en más de cien metros. En esos instantes recordamos aquel viraje del Autódromo de San Martín cuando se extendieron a su largo más de 200 ciclistas. Acudieron a nuestra mente otras organizaciones de El Gráfico y experimentamos la satisfacción de comprobar una vez más el arraigo que tiene nuestra revista dentro de la masa popular deportiva. Ya los 132 anotados significaban un índice por de más elocuente, y lo sumábamos a los 392 inscriptos en aquella carrera ciclista mencionada, a los 389 corredores de La Maratón de los Barrios, a los 400 boxeadores del Campeonato Relámpago, a los 609 jugadores del Campeonato de Basketball, a los 1028 pibes de las pruebas mecánicas de la Costanera, a los 135 de la última carrera ciclista que hicimos en el circuito de Don Torcuato, a los pelotones que lanzamos a lo largo de los 437 kilómetros que nos separa de Mar del Plata.

En medio de aquel torbellino de ruedas, de aquella columna de triciclos de reparto, experimentamos la satisfacción de haber hecho más en favor del deporte, de haber brindado a la nutrida cantidad de espectadores, un espectáculo que Buenos Aires no había visto a lo largo de la Avenida Alvear. Centenares de ciclistas atraídos por la carrera invadieron la zona de los competidores y, en su afán de ver todo, molestaron ostensiblemente, al punto de que en una nueva edición de esta carrera procuraremos que tal cosa no se repita.

 

Se han corrido ya los primeros metros por la Avenida Sarmiento, y cada uno de los 126 competidores procura buscar colocación para enfilar por la Avenida Alvear. La largada se verificó en pelotón y en filas de 20.

Se han corrido ya los primeros metros por la Avenida Sarmiento, y cada uno de los 126 competidores procura buscar colocación para enfilar por la Avenida Alvear. La largada se verificó en pelotón y en filas de 20.

 

Numerosos automóviles también siguieron a los tricicleros, pero si bien algo de ello entorpeció la acción de los contendientes, no cabe duda alguna de que aquello fue un espectáculo grandioso y cuyo recuerdo quedará grabado en quienes pudieron presenciarlo.

 El 40 en punta

Al doblar en la Avenida. Alvear junto al Monumento de los Españoles apareció en punta el 40, Serafín Correderas, quien llevaba una acción violentísima. Antes de la largada habíamos recomendado no se apresuraran en demasía en los primeros momentos porque era conveniente que administraran bien sus energías, por lo que nos sorprendió mucho el tren de marcha impuesto a poco del arranque. José Sánchez Gómez, Juan Antonio Desimone, José Doldán, Pedro Petruolo y Manuel Yeyra seguían de cerca al puntero, que corría a buen promedio. Esa fue la primera visión que tuvimos. Teníamos el propósito de quedarnos a tomar más apuntes, pero ante la violencia del tren decidimos seguir a los primeros porque corríamos el riesgo de quedarnos sin ver la acción de los vanguardistas. El recorrido de ocho kilómetros y la violencia de la carrera no daba tiempo para anotar detalles, de ahí que habrán de disculparnos aquellos a quienes no podremos citar en el comentario de esta prueba. Por la altura de la calle Cavia teníamos a Petruolo en punta. Este pibe de Florida corría fuerte. Pero se le acercaba Jaime Roig, un entusiasta lechero de Ramos Mejía.

 

Poco después de la largada se tomó esta fotografía en la cual se observa cómo ya se ha extendido el nutrido batallón de repartidores.

Poco después de la largada se tomó esta fotografía en la cual se observa cómo ya se ha extendido el nutrido batallón de repartidores.

 

--¡Fuerza, fuerza, muchachos!... — eran los gritos de aliento que partían de las aceras. Los emitían aquellos que se habían apostado para ver pasar a los competidores, mas también eran sorprendidas por el inesperado espectáculo tranquilos paseantes de Palermo que quedaban con las bocas abiertas, asombrados, pensando, acaso, que se trataba de un sueño. Las motos de los oficiales de la Policía de Tráfico, Abel Amarante y Héctor Foti, iban adelante parando el tránsito para que nuestros valientes muchachos pudieran seguir su marcha sin interrupciones.

—¿A cuánto corren? — preguntó en un momento el viejo Innocenti asombrado de ver que en cuanto semideteníamos la marcha del auto ya los teníamos encima.

—Andan cerca de los 35 por hora — le respondimos.

Como no se había realizado una carrera igual por ese recorrido, no era posible calcular con exactitud el posible promedio a marcarse. Algunos nos habían dicho que se cubriría el recorrido en 16 minutos, lo que nos pareció muy difícil. El mismo Enríquez, que resultó vencedor, en una de sus sesiones de entrenamiento había llegado hasta las puertas de la Editorial Atlántida diciendo lo mismo, y el vigilante de facción, acostumbrado en esos días a ver llegar triciclistas marcando tiempo, le dijo que si empleaba 16 minutos se comía el uniforme.

 

Ya por avenida Leandro Alem y cuando pedro Petruolo y Jaime Roig luchan entre sí.

Ya por avenida Leandro Alem y cuando pedro Petruolo y Jaime Roig luchan entre sí.

 

Teníamos la idea de que no se llegaría al promedio de 30 kilómetros por hora, que vendría a requerir 16 minutos sobre los ocho kilómetros, más al verlos pedalear y tomar tiempos, comprendimos que ello era posible a menos que los punteros decayeran en los tramos finales y la velocidad media disminuyera sensiblemente.

PETRUOLO HACE UN CARRERON

Por River Plate seguía en punta Petruolo, pero ya Jaime Roig estaba más cerca. Allí vimos también entre los primeros a los 86 y 87, créditos de "La Superiora", Carlos Bianchini e Hipólito Saravia. Manuel Yeyra se conservaba entre los punteros, y allí cerquita, por vez primera en ese breve trecho, vimos aparecer al 73, a Alberto Enríquez, quien se había caído en la salida en un choque sin consecuencias. Observemos, pues, que números como el 73, 86 y 87 se encontraban en las líneas de avanzada, con lo cual quedó demostrado que el hecho de largar con unos escasos metros a favor en la salida no era ventaja si no se tenían piernas capaces de sostenerla frente a los temibles adversarios que pedaleaban sin tregua. Hablemos en presente. También anda por las líneas de vanguardia Cándido Sobral, corredor a quien descalificamos del quinto puesto por haber sido empujado por Anastasio de Miguel, que iba en bicicleta, actitud que nos extraña profundamente en un hombre que sabe de estas cosas y que tiene una interesante historia deportiva ahora empañada.

 

Por frente al Correo Central ya Alberto Enríquez se halla punteando, pero seguido a muy escasa distancia por Jaime Roig, Manuel Yebra y Pedro Petruolo, en quienes encontró sus más serios rivales. Petruolo, que en esos momentos viene cuarto, atropellará para ubicarse segundo y exigir aún más al vencedor.

Por frente al Correo Central ya Alberto Enríquez se halla punteando, pero seguido a muy escasa distancia por Jaime Roig, Manuel Yebra y Pedro Petruolo, en quienes encontró sus más serios rivales. Petruolo, que en esos momentos viene cuarto, atropellará para ubicarse segundo y exigir aún más al vencedor.

 

Buscamos a Prieto y Doldán, hermanos de los ciclistas de estos apellidos y quienes se tenían mucha fe para la prueba. Buscamos a otros cuyas performances en los entrenamientos habían sido muy buenas, pero ¿cómo ver si en cuanto uno da vuelta la cabeza se encuentra con una nube de triciclos y luego, al volverla, advierte que los primeros se han alejado? Es imposible buscar a todos para hacer aquí una crónica como las de las largas carreras de bicicletas. No es el caso detenerse en un paso a nivel para tomar diferencias de tiempos, ni es posible allegarse hasta un boliche amigo para tomar la grapita de rigor. No es una carretera que se extiende por medio de los maizales. Estamos en una de nuestras más hermosas avenidas detrás de los triciclos de reparto, los mismos que llevan diariamente la carne, el pan, la leche, los artículos de almacén. El doctor Mariano de Vedia y Mitre nos ha dado permiso para que El Gráfico trasplante a Buenos Aires un espectáculo parisiense, y es de ver con qué alegría es recibido por todos; por el Público que está apostado en las veredas, por los automovilistas que siguen a los competidores, por los ciclistas que, en su entusiasmo y ansias de ver, estorban a los corredores. Las avenidas que en los sábados Por la tarde tienen un tránsito muy limitado, se han estremecido al paso de los triciclistas. Todo es ruido, emoción, velocidad. Nosotros mismos, acostumbrados a cosas parecidas y sintiendo siempre la responsabilidad de quienes organizan, estamos un poco asombrados ante ese resultado.

 

Cándido Sobral, que entrará quinto, pero será descalificado.

Cándido Sobral, que entrará quinto, pero será descalificado.

 

 

Enríquez está a cinco cuadras de la llegada y continúa pedaleando enérgicamente.

Enríquez está a cinco cuadras de la llegada y continúa pedaleando enérgicamente.

 

MUCHAS GRACIAS

Después de cada prueba deportiva por nosotros organizada estamos obligados a agradecer la colaboración prestada por esos decididos amigos que siempre están incondicionalmente, dispuestos a secundarnos. Cumplimos, entonces, con la amable satisfacción de mostrarnos agradecidos, lo que ya hicimos en el número anterior al referirnos a las autoridades municipales que nos habían extendido el permiso correspondiente para hacer disputar el certamen de triciclos. Los oficiales de la Policía de Tráfico, Abel Amarante y Héctor Fati; los agentes Sabas Navarro, Fernando Ledoux, Pedro Negri, A. Descalzo y J. Rumacho; los ciclistas Cosme Saavedra, Antonio Carballedo, Justo Veiga, Eduardo Gobbi, Alfredo Ciccarella y Antonio Mayo; los señores Alberto Mazzetti, Claudio Saez, Juan Cassero y Silvio Innocenti; los motociclistas hermanos Bellón y hermanos Astori; los periodistas que nos han brindado amables elogios y todos aquellos que en uno y otro sentido trabajaron en favor de la carrera, son acreedores de nuestro agradecimiento. Y lo hacemos constar con la satisfacción que semana de sabernos acompañados de voluntariosos amigos.

 

He aquí a nuestros buenos amigos y eficaces colaboradores: oficiales Abel Amarante y Héctor Foti, y los agentes Sabás Navarro, Fernando Ledoux, Pedro Negri, A. Descalzo y J. Rumacho, quienes trabajaron mucho en favor del desarrollo de la carrera.

He aquí a nuestros buenos amigos y eficaces colaboradores: oficiales Abel Amarante y Héctor Foti, y los agentes Sabás Navarro, Fernando Ledoux, Pedro Negri, A. Descalzo y J. Rumacho, quienes trabajaron mucho en favor del desarrollo de la carrera.

 

EL VENCEDOR

Alberto Enríquez nació en España, pueblo Sampayo, provincia de Orense, el 7 de marzo de 1913. A los 13 años de edad llegó a Buenos Aires en compañía de sus padres y pronto comenzó a trabajar colaborando en el sostén del hogar. Hace ya algún tiempo que está empleado en la panadería "La Pureza", en la calle Humberto I 962, y de la cual es dueño Aquiles Damasso. Hacía un año que había dejado de repartir con triciclo pasando a hacerlo en jardinera, pero ante el anuncio de la competencia organizada por El Gráfico comenzó a entrenarse y en uno de los ensayos sobre el recorrido empleó 16 minutos, lo que le sirvió de gran aliciente. Se entrenó y corrió con una multiplicación de 4.80.

Es un muchacho dotado de un buen físico y dueño de una moral deportiva muy estimable, lograda ya por honestidad natural en él, pues nunca había competido en ninguna prueba. “Petruolo fue un competidor muy difícil. Corrió admirablemente", tales son sus palabras para el segundo. Además, nos contó que en la salida se había caído, detalle éste que lo indujo a correr con mucha prudencia y a apurar cuando viera el camino despejado.

—Ahora pienso hacerme ciclista — nos dijo. — No sabía que era capaz de eso. — Y todo en tono muy calmo, sin alardes, sencillamente, al punto de que ni parecía el vencedor.

SE ACERCA ENRIQUEZ

Por Pueyrredón vemos que Enríquez se acerca. Jaime Roig ha pasado a Petruolo, quien ahora tiene a su lado al futuro vencedor. Luchan los dos y en esa batalla sostenida hasta Retiro, Petruolo se defiende del ataque, pero sin impedir que Enríquez pase adelante en busca de Roig, que va cerca. En Retiro es cuando por vez primera el de la panadería "La Pureza" está a la vanguardia. Su acción es fácil. Ha calculado bien toda la carrera. Lleva un triciclo con 4 metros 80 de multiplicación. Usa punteras, tiene un cajón de chapa bastante pesado, pero el españolito posee dos piernas fuertes, un tórax desarrollado y 23 años. Es un panadero repartidor que sabe lo que es levantarse bien temprano y rodar por nuestras calles con el cajón lleno de pan. Monserrat, San Telmo, Constitución, esos barrios los han atravesado en todas direcciones y con cualquier temperatura. Bajo la lluvia, el sol; con frío, con calor, siempre el pan ha llegado a hora.

 

Hipólito Saravia recorre los últimos metros y llega a clasificarse sexto para luego quedar definitivamente en el quinto lugar. Fue el mejor colocado del equipo de La Superiora.

Hipólito Saravia recorre los últimos metros y llega a clasificarse sexto para luego quedar definitivamente en el quinto lugar. Fue el mejor colocado del equipo de La Superiora.

  
Llegada del vencedor, Alberto Enríquez. Desde hacía un año que no trabajaba con el triciclo porque andaba en jardinera, pero ante el anuncio de la carrera obtuvo autorización de su patrón para entrenarse y en poco más de una semana se preparó para el certamen, en el cual corrió a alto promedio. Petruolo y Roig vienen a pocos metros.

Llegada del vencedor, Alberto Enríquez. Desde hacía un año que no trabajaba con el triciclo porque andaba en jardinera, pero ante el anuncio de la carrera obtuvo autorización de su patrón para entrenarse y en poco más de una semana se preparó para el certamen, en el cual corrió a alto promedio. Petruolo y Roig vienen a pocos metros.

 

—¡Coraje, Alberto! — le grita el hijo del dueño de la panadería.

El españolito sonríe. Hay cien pesos de premio, acaso un doble sueldo del patrón, una medalla para el reloj, una copa... y la foto en El Gráfico. Hay todo eso que ya es mucho, y hay también la satisfacción personal de vencer entre los 126 que largaron.

EL SEGUNDO

Pedro Petruolo es argentino, nacido en Florida, y trabaja allí en el almacén "El Señorial", de Ulises Carbasare. Sus únicas actividades deportivas anteriores a la carrera de triciclos las cumplió en el club Unión y Progreso de Florida, actuando de half y de back. Una semana antes de la carrera largó desde Vicente López y llegó hasta Azopardo y Méjico en 45 minutos. Fue un duro ensayo en el que probó ampliamente su velocidad y su resistencia. Tenía confianza en sí mismo, la que estaba perfectamente justificada. En los tramos decisivos y al verse pasado por Roig y Enríquez, siempre creyó que aun podía ganar. Esa esperanza suya se desvaneció cuando frente a la Aduana, y en momentos en que iniciaba su atropellada, el asiento de su vehículo bajó repentinamente y le impidió un normal pedaleo. No obstante, pudo arrebatar a Roig el segundo lugar en la clasificación general. Ahora va a cumplir veinte años y asegura que pronto lo veremos en las competencias ciclísticas.

 

POR EL CORREO

La carrera va llegando a su fin. Si en la largada la primera fila estaba de veinte metros de la última, ahora los corredores se extienden a lo largo de diez cuadras. Al llegar al Correo anotamos a Enríquez adelante, Roig segundo, Petruolo tercero, Yeyra cuarto y también vienes José González, Carlos Bianchini, Hipólito Saravia, Hugo Russo, Eduardo Figueira, Francisco Rodríguez, Serafín Correderas, Cándido Sobral y otros. Unas cuadras más y atropella de firme el lecherito Roig.

Está muy cerca de Enríquez, da la impresión de que lo va a pasar, pero éste se desprende y conquista más ventajas. Es el momento en que Petruolo busca reconquistar el primer puesto y a la altura del edificio de la Aduana fuerza su pedaleo. Allí le ocurre un accidente: el asiento de su triciclo se baja y le imposibilita el pedaleo. Ya no puede luchar mano a mano con Enríquez, a quien, nos parece, igual no podría vencer. Pero Petruolo está segundo... y el segundo gana 50 pesos.

 

JAIME ROIG, el clasificado tercero, uno de los más bravos competidores que tuvo la carrera, va en estos momentos punteando, perseguido por Petruolo y Enríquez.

JAIME ROIG, el clasificado tercero, uno de los más bravos competidores que tuvo la carrera, va en estos momentos punteando, perseguido por Petruolo y Enríquez.

  
EL VENCEDOR, Alberto Enríquez, es rodeado de muchos admiradores después de la brillante performance cumplida. Aparece indicado con una X.

EL VENCEDOR, Alberto Enríquez, es rodeado de muchos admiradores después de la brillante performance cumplida. Aparece indicado con una X.

 

Las motos policiales abren una brecha en el público. La carrera llega a su fin. Millares de espectadores la han seguido, millares la vieron pasar, millares la esperan. Y llega Alberto Enríquez triunfador en medio de nutridos aplausos. Detenemos la aguja del cronógrafo, miramos el tiempo empleado: ¡14 minutos 49 segundos! Hacemos cálculos: el promedio llega a 32 kilómetros 620 metros por hora. Nos quedamos asombrados. En medio del cansancio producido por la nerviosidad de esa intensa lucha a la que hemos asistido, pensamos en la velocidad media que estaba fuera de nuestros cálculos.

—¿Habrá en este españolito un futuro gran ciclista?

 

 

* * *

Ya la gente se ha ido. La calle vuelve a la quietud de los sábados por la tarde. Mirándola semidesierta reconstruimos aquel momento de la llegada. Luego salimos en dirección a Palermo. Algunos triciclos se van rumbo a los lugares de donde vinieron para intervenir.

—¡El año que viene!... ¡el año que viene!... — nos dicen manifestando que la esperanza ha renacido con la perspectiva de una nueva edición de esta sensacional carrera. Y les sonreímos apuntalando con la promesa de otra prueba la esperanza que los anima. La volveremos a hacer. Pero entonces, tendremos toda la experiencia recogida en esta oportunidad. La prueba "salió" mucho mejor de lo que habíamos previsto.

 

EL VENCEDOR ENRIQUEZ ha desaparecido en hombros de sus admiradores que lo parean aclamándolo, mientras otros, al no tenerlo conforman con llevar en triunfo su triciclo.

EL VENCEDOR ENRIQUEZ ha desaparecido en hombros de sus admiradores que lo parean aclamándolo, mientras otros, al no tenerlo conforman con llevar en triunfo su triciclo.

 

El tiempo, la policía y las circunstancias nos ayudaron. Pero siempre se aprende algo y para el año próximo sabremos más.

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