Las Crónicas de El Gráfico

1935. San Lorenzo 4 – 1 Platense

Por Redacción EG · 24 de marzo de 2020

Por Chantecler. Fue un match intenso, recio y de valor técnico apenas discreto, ofreció muchos aspectos de interés, pero muy escaso brillo. Los Santos ganaron con un score excesivo.

Al aproximarse el final de la primera rueda, los matches van adquiriendo mayor interés para las perspectivas del campeonato. No obstante ello, el fixture se mostró tan pobre en su decimotercera jornada que apenas si nos ofrecía las perspectivas de uno que otro match de relativo interés. Por de pronto los punteros temían matches fáciles a resolver, y si Tigre dió el campanazo del día al igualarle a Independiente sin score, la misma sorpresa provocada por resultado tan inesperado dice bien que él no estaba en los cálculos previos de la cátedra ni siquiera como posible lance.

Quedaban como mejores luchas, fuera de los que por ahora mantienen los tres primeros puestos, las que efectuarían Vélez Sársfield y Estudiantes de La Plata y San Lorenzo y Platense. De ellas me decidí por esta última porque Platense estaba actuando con planes muy homogéneos y el team de San Lorenzo, algo modificado en su composición, tenía sobre sí pendiente la espada de Damocles por el úkase de su comisión directiva que le imponía una reacción categórica después de sus recientes contrastes.

Un ataque de San Lorenzo ha concentrado a todos los defensor es de Platense. Constantino detiene el tiro alto, bien defendido por Ibáñez y Spitale, mientras Pajoni cubre la valla. Los santos actuaron con su centre-forward lesionado, no obstante lo cual se mostraron más decididos, haciéndose acreedores a la victoria, pero no por un score tan elevado.

Un ataque de San Lorenzo ha concentrado a todos los defensor es de Platense. Constantino detiene el tiro alto, bien defendido por Ibáñez y Spitale, mientras Pajoni cubre la valla. Los santos actuaron con su centre-forward lesionado, no obstante lo cual se mostraron más decididos, haciéndose acreedores a la victoria, pero no por un score tan elevado.

 

LAS PERSPECTIVAS DEL MATCH

Platense iba al field con todos sus titulares después de haber producido un excelente desempeño frente a Independiente y otro mediocre ante Tigre, en tanto que San Lorenzo lo hacía con algunas modificaciones luego de dos derrotas sucesivas. Aun jugándose el match en el field de avenida La Plata, las mejores perspectivas estaban por Platense, pero no en vano los gauchos de Boedo han echado fama de ese indómito coraje de entrar a cinchar apretando los dientes, cuando los vaticinios le son adversos o cuando la necesidad con su cara de hereje le obliga a reverdecer viejos y marchitados laureles.

Cuál ganaría. ¿El más regular Platense o el desconcertante San Lorenzo? Eso es lo que yo me reservé para decir una vez que terminara el match, único sistema para no fallar y que pongo gratuitamente a disposición de mis amables lectores...

 

COMIENZA LA LUCHA

Favorecido por el viento, así al menos podía suponerse apreciando que soplaba con regular intensidad hacia el arco de Platense, San Lorenzo llevó la mejor parte en los primeros 10 minutos, en que contó con el concurso íntegro de Waldemar. El popular forward brasileño, cuyas intervenciones hábiles eran todas subrayadas con el aplauso de la hinchada local, se resintió de la dolencia que lo tenía alejado de los fields desde el match con Boca al recibir un ligero golpe de Esperón. Desde entonces cuando volvió a la cancha su acción no fue de protagonista, sino de partiquín, ya que la lesión lo hacía actuar con dificultad y el resto lo disminuyó en un lógico temor.

No obstante el perjuicio que le ocasionaba la natural defección de Waldemar, siguió San Lorenzo llevando la mejor parte en cuanto se refiere a las situaciones más peligrosas porque pasó la valla visitante.

Ello fue una demostración más del espíritu combativo de los santos, cuya actuación estuvo muchas veces reñida con la lógica.

 

¿FUEO NO GOAL?

Hacia los 15 minutos, por foul de Esperón, Arrieta dirigió un free-kick desde más de 30 metros con un shot magistral de potencia y dirección: la ball fue rechazada por Constantino ya dentro de la valla —esa fue la impresión general en las tribunas, — pero el referee, ante las protestas de algunos jugadores y público local, hizo señas categóricas negativas e indicando que el juego continuase. En mi opinión el goal se había producido, pero reconozco que la posición de Galli a escasos metros de la valla era mucho más favorable que la mía para apreciarlo, por lo que corresponde acatar su fallo, si bien no estuvo en un buen día, incurriendo en diversos errores y mostrándose poco enérgico.

Ese goal del que San Lorenzo se creyó despojado y la lesión sufrida por Waldemar, fueron nuevos acicates a la acción ardorosa de los players locales, quienes en base a entusiasmo y reciedumbre pasaron francamente a dominar el juego provocando situaciones difíciles al arco custodiado por Constantino, pero sin shots efectivos por su potencia y dirección. Hubo un cambio en el ataque local pasando Cavadini al centro y Waldemar de winger, y él fue favorable para mantener el ímpetu ofensivo.

Una jugada que fue discutida. Arrieta ejecutó un tiro libre hacia el arco rival. Constantino entró en acción, pero falló en su propósito de apoderarse de la ball, la cual siguió su trayectoria en dirección a la valla; en ese instante el arquero imprimió a su cuerpo un rápido giro que le permitió alejar la pelota, cuando, según Cavadini, que se halla junto al poste, y mucho: espectadores, aquélla ya había traspuesto la línea del goal.

Una jugada que fue discutida. Arrieta ejecutó un tiro libre hacia el arco rival. Constantino entró en acción, pero falló en su propósito de apoderarse de la ball, la cual siguió su trayectoria en dirección a la valla; en ese instante el arquero imprimió a su cuerpo un rápido giro que le permitió alejar la pelota, cuando, según Cavadini, que se halla junto al poste, y mucho: espectadores, aquélla ya había traspuesto la línea del goal.

En una ocasión, al promediar el período, Ibáñez se lució al evitar que su valla resultase vencida, efectuando una chilena hacia atrás, y en otra, Alarcón, en briosa entrada, shoteó raspando el parante en circunstancias muy propicias.

 

REACCIONA PLATENSE

Pasada la media hora, Platense, que había realizado algunas incursiones a base de la utilización de los wingers y en particular por la actividad del ala izquierda, emparejó la lucha y paulatinamente fue llevando la mejor parte y el arco defendido por Jovert pasó por una situación crítica que éste salvó muy bien tirando a comer. Otra angustiosa situación pasó la valla local ante una jugada comenzada por Beristain, cuyo centro puso en juego a Spitale y éste, realizando un gran esfuerzo, gambeteó con eficacia llegando frente al goal, donde la defensa del Ciclón salvó a duras penas con un corner.

Se aproximaba el final de período entre parejo y favorable a Platense, cuando se produjo el único goal de éste a los 43 minutos: Molinas pasó a Campilongo y el medido centro de éste fue alcanzado por Sánchez muy cerca del arco y su certero cabezazo no encontró obstáculo para abrir el score.

El goal de Platense. Al recibir un centro de Campilongo cabecea hacia la red, venciendo a Jovert, quien parece que atajaría el tiro.

El goal de Platense. Al recibir un centro de Campilongo cabecea hacia la red, venciendo a Jovert, quien parece que atajaría el tiro.

 

SEGUNDO PERÍODO

Prácticamente con 10 jugadores, un goal en contra y hasta el viento desfavorable, eran factores que hacían pensar en que la lucha estaba virtualmente decidida para Platense. Pero ahí, en esas situaciones es cuando surge todo el espíritu de lucha que caracteriza al team de Boedo. Tan fue así que apenas reanudado el juego, las acciones le fueron enteramente favorables dentro de un relativo equilibrio en la reciprocidad de los ataques. Más vigoroso, tenaz y decidido, el once de Boedo obligó a la defensa calamar a extremar sus recursos, entre los que no sé escatimó el juego violento que se fue haciendo frecuente por ambas partes.

 

EL GOAL DEL EMPATE

A los 11 minutos, y cuando ya las  esperanzas perdidas renacían en los hinchas de San Lorenzo, éste logró el empate merced al feliz aprovechamiento de Alarcón en una oportunidad en que se había originado un gran entrevero frente al arco de Platense. Desde entonces, la lucha se hizo más vigorosa e interesante, aun con desmedro de la calidad técnica del juego. Cada cual largó el rollo de sus entusiasmos y energías y la acción fue recia y vivaz con alternativas de frecuente peligro para los dos arcos.

Al promediar la etapa final, Platense volvió por sus fueros y hasta dió la sensación de que a modificarse el score sería favorable para él. El buen entendimiento de Beristain y Pérez junto a la actividad de Sánchez y Molinas les procuraron algunas situaciones favorables que a su vez contrarrestó con bastante seguridad la defensa de San Lorenzo, en la que Gilli, Arrese y Chividini cooperaron con eficacia.

El primer tanto de San Lorenzo. Chividini tomó un puntapié abre por focal de Ibáñez a Arrieta, produciéndose un entrevero frente a la valla de Platense. Alarcón arremetió, decretando el goal con un tiro rasante.

El primer tanto de San Lorenzo. Chividini tomó un puntapié abre por focal de Ibáñez a Arrieta, produciéndose un entrevero frente a la valla de Platense. Alarcón arremetió, decretando el goal con un tiro rasante.

 

ÚLTIMOS MOMENTOS… LLUVIA DE GOALS

No habían terminado las sorpresas. Por el contrario, quedaba reservada la mayor. Si cualquier espectador hubiese dicho faltando 15 minutos que el match terminaría con el triunfo de San Lorenzo por 4 a 1, sin discrepancia de colores Partidarios, todos lo habrían calificado de loco.

Es que pasada la media hora, volvió San Lorenzo a sus chispazos de irresistible empuje con cargas impetuosas. En una de ellas, Blanco le hizo foul a Arrieta, cuyo free-kick tomó Chividini provocando un comer que ejecutó Cavadini un tanto abierto, de manera que Chividini apoderó de la ball y con n u violento shot esquinado y a media altura que apenas fue desviado por Ibáñez, conquistó el segundo goal de los locales en medio al clamoreo jubiloso de los hinchas.

Faltaban 13 minutos para finalizar la lucha y desde entonces el juego se hizo más vivo y emocionante, cargando ambas líneas delanteras con grandes bríos, frente a defensas recias y bien plantadas. Si el interés de la lucha cobró sus mejores características, también se hizo sentir la acción del juego brusco y hasta malintencionado de las defensas, que el referee Galli no supo reprimir sino pitando fuertemente para penar los fouls. Hubo rodadas de jugadores y suspensiones del juego con un saldo de caídos desfavorable a San Lorenzo, y cuando la lucha llegaba a su término un pase hacia adelante de Villalba, a los 42 minutos, sorprendió a Alarcón en posición off-side, quien desde cerca y con un fuerte tiro cruzado obtuvo el goal que Galli sancionó ante las protestas de los jugadores visitantes.

Chividini, autor del segundo tanto, al tomarse un correr contra. Platense. El tercer goal: fue señalado desde evidente posición off-side.

Chividini, autor del segundo tanto, al tomarse un correr contra. Platense. El tercer goal: fue señalado desde evidente posición off-side.

Platense se desmoralizó por completo y Spitale, enardecido, se dedicó a arrojarse al suelo para detener con ambas manos cuantas pelotas estaban a su alcance con evidente intención de protesta contra el referee, quien se limitó a penar los hands. Esta situación trajo el dominio de San Lorenzo y Alarcón, faltando un minuto, aprovechó un medido centro de Cavadini para obtener el cuarto y último goal. Poco después terminó la lucha saliendo el referee rodeado por los jugadores de Platense que protestaban vivamente su actuación.

 

 FUE UN MATCH ENTUSIASTA Y RECIO

He procurado ceñirme a relatar las incidencias principales de la lucha y la evolución sufrida por el juego en sus pasajes más salientes. Del análisis que surge del relato se puede deducir que San Lorenzo, aun no jugando bien desde el punto de vista técnico y dando el apreciable handicap de actuar prácticamente con 10 hombres, mereció el triunfo por su espíritu de lucha y su vigor y efectividad del segundo tiempo, en que supo sobreponerse a todas las contingencias. Platense, en cambio, no supo sacar provecho de las circunstancias que se le presentaron favorables y, sin jugar menos que su adversario, con una línea delantera mucho mejor integrada, perdió lejos un match que al terminar el primer tiempo tenía virtualmente ganado.

Fue uno de esos partidos raros en que no se cumplen los cánones de la lógica y en que el team que va mostrando mejor trabazón conjunta y calidad individual se pierde sólo por falta de una orientación definida y práctica. Fácil resulta explicar el predominio de San Lorenzo cuando contó con todo su team por la acción habilidosa y acertada en la dirección del quinteto de Waidemar, pero cuando éste, lesionado, fue casi una figura decorativa y se destruyó la armonía y dirección del quinteto, no se explica cómo el adversario, que exhibía una defensa bien plantada y homogénea y un ataque rápido y armónico, no supo darle a la lucha un ritmo favorable.

San Lorenzo libró toda su chance en el vigoroso esfuerzo de sus hombres, que defendieron y atacaron como pudieron, sin desmayar en ningún momento de la lucha, y les resultaría a sus jugadores muy difícil explicar la táctica determinada que utilizaron, sencillamente porque no tuvieron ninguna, como no ser la de buscar el camino del arco según se lo permitía el rival. Platense contó con un ala izquierda excelente y una derecha irregular y un eje ofensivo que no supo aprovechar el juego de las alas ni les dió el juego oportuno.

No hubo, pues, acción táctica determinada en el field y ganó el team que supo emplear más efectivamente sus energías en una lucha entusiasta y recia de escaso nivel técnico y que debió definirse por un solo goal de diferencia, acreditando, como lo hizo, al lógico y meritorio vencedor.

 

ACTUACIÓN DE LOS JUGADORES

Joven defendió con acierto la valla de San Lorenzo, pues el único goal que le marcaron era de los inatajables.

Gilli superó en juego y actividad a su compañero Tarrío, cuyo desempeño fue un tanto apagado. La línea media del ganador jugó bien, siendo el más activo Arrese, el más canchero Chividini y Encina no estuvo mal, pero sus recursos son limitados y abusa de los golpes prohibidos.

En el ataque, mientras estuvo sano, brilló como el mejor Waldemar, pues se trata de un jugador de indudable categoría que maneja la pelota con suma habilidad y es consciente para distribuir el juego. Cuando Waldemar siguió estando en el field por compromiso, la línea en conjunto tuvo escaso valor, no así en la acción individual de sus integrantes, todos los cuales redoblaron sus bríos y velocidad. Más técnico fue Villalba, pero Alarcón, Arrieta y Cavadini, encomiablemente codiciosos, se constituyeron en un permanente peligro para la defensa rival.

Constantino custodió bien su arco, aunque a veces se manifestó temeroso y preocupado en los entreveros.

La pareja de backs se entendió bien, destacándose Ibáñez por la oportunidad de su colocación y mayor seguridad.

La línea media jugó con gran energía y actividad, y si Spitale fue más técnico, Pajoni no le fue en zaga. Esperón, de inferiores recursos, fue digno compañero. Esta defensa tuvo altibajos, pero su defección sólo ocurrió en los minutos finales.

Sánchez se esfuerza por alcanzar un pase de Pérez, lo que no consigue por la estirada a fondo de Gilli, que cae conjuntamente con él. Tarrío llega a tiempo para alejar el peligro.

Sánchez se esfuerza por alcanzar un pase de Pérez, lo que no consigue por la estirada a fondo de Gilli, que cae conjuntamente con él. Tarrío llega a tiempo para alejar el peligro.

Sánchez se mostró muy activo y rápido, pero fue un eje poco inteligente del quinteto, cuyo juego llegó a desorientar. Lo mejor de la línea fue el ala izquierda, donde Pérez se lució por su actividad y esquives, y Beristain por sus recurso espectaculares. Campilongo peligroso, pero con demasiada inclinación a colocarse offside. Molinos, hábil, veloz y activo, por momentos se malogró por falta de serenidad.

 

EL REFEREE

Me duele tener que censurar a José Galli, un referee de sólidos prestigios por su seriedad, pero el domingo tuvo un arbitraje que no es acreedor a elogios.

Cometió yerros visibles, como no castigar el off-side de Alarcón cuando marcó el tercer goal; no supo impedir el juego brusco y de mala intención al penar simplemente los fouls sin observar a los que golpeaban; castigó a veces infracciones de un bando en favor del mismo e insisto en creer que se equivocó en no sancionar el goal en que Constantino debió rechazar el tiro de desde dentro de la valla.

 

 

Por Chantecler (1935).

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