Las Crónicas de El Gráfico

1950: El clásico rosarino fue para Central

Por Redacción EG · 19 de marzo de 2020

La crónica de un partidazo en el cual Rosario Central venció por 4 a 3 de visitante a Newell’s que llegaba como claro candidato. La gran figura del clásico fue L'Epíscopo.

Esta vez se le quemaron a Newell's los papeles. La lógica lo indicaba con más posibilidades en el clásico rosarino que se disputó en su estadio, pues además de contar en su favor con mejor campaña y una reciente victoria sensacional sobre Racing, Central, en cambio, llegaba al partido de referencia después de haber sufrido dos derrotas consecutivas ante Independiente y River. Cuando a los 3' de juego Contini, en la primera carga de Newell's, sometió el arco de Quatrochi con un remate de zurda —a pesar de ser derecho — muchos centralistas pensaron que habían hecho mal en ir a la cancha para ver caer a su equipo por cifras abultadas. Esta opinión, naturalmente, no la compartían los jugadores, pero no solamente tenían esa idea, sino que la llevaron a la práctica y así fue que sólo dos minutos después el marcador ya estaba igualado cuando L'Epíscopo — que ya es una cosa seria en nuestro fútbol —puso término con éxito a una combinación que llevaron Aguirre y Mur. El comienzo no podía ser mejor y en pocos instantes habíamos vivido en dos oportunidades la emoción máxima que tiene el fútbol.

L'Episcopo, el hábil entreala centralista, pone exitosamente remate a una acción conjunta de Aguirre y Mur, conquistando el primer gol de Central y empatando con ello posiciones.

L'Episcopo, el hábil entreala centralista, pone exitosamente remate a una acción conjunta de Aguirre y Mur, conquistando el primer gol de Central y empatando con ello posiciones.

Se emparejó luego la lucha, después durante algunos instantes jugó mejor Newell's, se recuperó más tarde Central y dentro de todo esto observábamos que mientras en el cuadro local ere la línea media la que mejor accionaba en el campo sin encontrar reflejo adecuado en su ataque, en el equipo centralista en cambio el fuerte estaba precisamente en sus forwards, con un respaldo equilibrado en su defensa, donde Aresi, Altomonte y Pérez compensaban magníficamente las defecciones de Brito y Cuello.

Segundo gol de Rosario Central, mercal a un tiro de emboquillada ejecutado por Waldino Aguirre al recibir un medio rechazo de Musimessi. Ni Cabrera ni Miotti pueden evitarlo en su postrera defensa del arco desguarnecido.

Segundo gol de Rosario Central, mercal a un tiro de emboquillada ejecutado por Waldino Aguirre al recibir un medio rechazo de Musimessi. Ni Cabrera ni Miotti pueden evitarlo en su postrera defensa del arco desguarnecido.

No puede decirse que un equipo haya superado netamente al otro. Las variantes que experimentó el "score" lo dicen en forma más expresiva y la verdad es que no se tuvo visión de un ganador hasta las postrimerías de la lucha y aun en esos instantes Newell's amenazó con un empate que muchos consideran tendría que haber sido el resultado final. No comparto esta opinión y por el contrario afirmo que Central ganó bien, con lo justo y por el resultado justo. Ese gol de diferencia — el resultado fue 4 a 3 — establece lo que fue exactamente el partido. Podrá decirse: ¿y si Newell's hubiera hecho el cuarto gol?... Pues en ese caso hipotético, y si el equipo rojinegro hubiera jugado en la parte final con el mismo aplomo que tuvo Central, entonces tampoco vacilaría en afirmar que había ganado bien. No es difícil explicar esto, Repito que la lucha fue vivaz, ardiente y sostenida en todo el correr del juego. El partido era uno de esos encuentros que necesitaba tener un ganador porque se jugó — de los dos bandos — para ganar. Cuando Central tuvo el 4 a 3 en su favor no se conformó con eso. Faltaban todavía 12 minutos de juego, pero no cayó en el error de otras oportunidades de defender la ventaja y por el contrario trató de afirmarla, Lejos estuvo en esos momentos de dominar a su adversario, que luchó desesperadamente por el empate, y considero precisamente que cuando un equipo mantiene posiciones ante un rival que no se entrega gana bien y hace todavía más honrosa su victoria.

El tercer gol de Newell’s. El shot de Montaño no puede ser retenido por Quatrocchi, con quien salta Benavídez.

El tercer gol de Newell’s. El shot de Montaño no puede ser retenido por Quatrocchi, con quien salta Benavídez.

El triunfo de Central, en consecuencia, no tiene reparos, como tampoco debe considerarse deshonrosa la caída de Newell's.

Pero volvamos a las alternativas del marcador Habíamos quedado en el 1 a 1 del comienzo y en esas variantes del juego que por momentos lo ponían a Newell's en situación favorable y Por momentos a Central. Después de ese empate fue el team auriazul el que "primereó" en tres oportunidades hasta lograr el triunfo. Al promediar la primera etapa ante un medió rechazo de Musimessi fue Aguirre el encargado de señalar el segundo tanto con un tiro de "emboquillada" sobre el arco sin guardavalla y que ni Cabrera ni Miotti pudieran evitar que se convirtiera en gol. Se levantó el entusiasmo centralista Y con un juego sobrio de sus forwards, entre los cueles Aguirre fue el positivo conductor, trató de llegar nuevamente a las últimas posiciones locales, pero no hubo renunciamiento en la lucha y Lombardo, Faina y Puissegur los mantuvieron convenientemente alejados de la zona de peligro. Ya casi al final de la etapa repuntó el cuadro local y simultáneamente se produjo el empate, lo que ocurrió a los 40' cuando frente a Contini volvió e fallar Cuello y entonces el wing, que no estaba en situación favorable para tirar al arco, optó por dar hacia atrás a Benavídez que remató fuerte, pegando la pelote en la mano de Aresi, para desviarse y llegar al fondo de la red. Pero no fue ése el gol. El referee había sancionado el penal antes que se convirtiera el tanto e hizo ejecutar la pena máxima que, a cargo de Contini, estableció nueva igualdad de cifras, siendo ese el resultado del primer período.

En el segundo tiempo Newell's comenzó muy bien. Por su parte Central lo tenía lesionado a Brito que durante algunos minutos salió de le cancha. Más adelante también quedó resentido Benavídez y hasta en esto hubo paridad en la cancha Pero Newell's, y en esto tenemos otro por qué para justificar la victoria de su rival, no supo aprovechar esos momentos de desorientación en la defensa auriazul, un poco desorganizada, y que por momentos contó con el aporte de Mur, quedando el ataque reducido a cuatro hombres. Vuelto Brito a la cancha y pesado ese momento difícil, Central fue a la ofensiva y Aguirre a los 16' con un shot desde fuera del área venció por tercera vez a Musimessi, pero esta no sería la última emoción del clásico, ya que siete minutos después Montaño registraba el tercer empate y dejaba nuevamente las cosas como al comienzo.

Después de muy buena maniobra en su costado ha centreado el puntero izquierdo de Central, Portaluppi, y de cabeza remata el otro extremo, Dezorzi, pero rechaza con seguridad Puissegur.

Después de muy buena maniobra en su costado ha centreado el puntero izquierdo de Central, Portaluppi, y de cabeza remata el otro extremo, Dezorzi, pero rechaza con seguridad Puissegur.

A la media hora de juego de la etapa final las acciones se habían equilibrado y luego, poco a poco, comenzaban a inclinarse en favor de Central, produciéndose inmediatamente, a los 33', el gol que fue de la victoria. A un comer de Lombardo, a quien apremiaba Aguirre, sucedió otro de Miotti que lo hizo efectivo Dezorzi a media altura, recibiéndolo L'Episcopo, que con un cabezazo limpio y certero venció por cuarta y última vez e Musimessi. Ya he dicho que ni aun en ese momento el match quedó definido. Newell's había igualado dos veces el marcador y no escapaba de sus ambiciones y posibilidades hacerlo une vez más. Pero en esta última tentativa ya encontraron más firme a la defensa centralista, se agrandó Pérez, siguió jugando bien Altomonte y descolló magníficamente la labor de Aresi. Y junto con eso la delantera de Central en varias oportunidades más fue en busca nuevamente del arco de Musimessi, pero sin alcanzar el éxito.

Cuando en los minutos finales los pañuelos blancos en manos de los centralistas saludaban la victoria de su equipo, una ráfaga de esperanza sacudió al sector newllista en una carga a fondo de los forwards que tuvo un final desafortunado y que hizo pensar a muchos como Martín Fierro cuando dice "Nunca cantés victoria, aunque en el estribo estés...".

Jubiloso festejo de su triunfo hicieron los jugadores centralistas al finalizar el match.

Jubiloso festejo de su triunfo hicieron los jugadores centralistas al finalizar el match.

Menos mal que no se quedaron de a pie.

Como párrafo final corresponde elogiar la corrección y el espíritu deportivo de los jugadores y el público. A un vencedor que supo ganar gallardamente, se opuso un vencido que cayó con todos los honores y con altura. Los roces insignificantes que hubo en el juego no disminuyen esta apreciación, que es exacta y que es justa.

El clásico rosarino fue un clásico con todas las de la ley.

 

 

Por Juan Pascual (1950).

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