Las Crónicas de El Gráfico

1929. Una multitud presenció el triunfo de San Lorenzo sobre Boca

Por Redacción EG · 16 de marzo de 2020

El clásico fue para San Lorenzo, que en su estadio de Avenida La Plata le ganó al poderoso Boca. Lo más destacado fue que al estadio concurrieron más de 55 mil personas, algo poco habitual para la época.

Hicimos el domingo dos interesantes comprobaciones; que la concurrencia de los aficionados a los fields no es sino la resultancia de un pensamiento colectivo, y que todas las propagandas o sugestiones no tienen sino un éxito muy relativo.

No podíamos menos que reflexionar esto, cuando, empequeñecidos y atónitos, contemplábamos desde un ángulo incómodo, que la escasa gentileza del club local dispensa para ubicación de los periodistas, la inmensa tribuna circular de San Lorenzo de Almagro, conteniendo en sus esqueletos de hierro y maderas a una multitud enorme que, con ayuda de la estadística de boletería, podemos estimar en 55.000 espectadores, cifra jamás alcanzada por espectáculo alguno en Buenos Aires.

 

Colmadas las tribunas del estadio de San Lorenzo de Almagro.

Colmadas las tribunas del estadio de San Lorenzo de Almagro.

 

Cantidad de público no alcanzada toda vía, decimos, en espectáculos donde se precisa abonar la entrada para presenciarlo. Podría discutirse que, en 1924, cuando en el field de Sportivo Barracas debieron competir Argentinos y Uruguayos y el match fue suspendido por exceso de espectadores, había más público aún, pero esto no pasa de conjetura, pues, dado el desorden reinante y la falta de control, no fue posible calcular sobre base firme el número de personas allí congregadas.

Pero, sea lo uno o lo otro, es el caso que jamás se ha podido saborear un aspecto tan imponente y ordenado como el ofrecido por la multitud reunida alrededor del campo de juego de la avenida La Plata, y cuyas tribunas, haciendo alarde de una capacidad real y efectiva, reclamaban en los pequeños claros y comodidad general la presencia de un número mayor de personas.

35.520 entradas vendidas; 15.000 socios de San Lorenzo; mujeres, niños, colados subrepticiamente y colados oficiales con carnets, significan, a poco que se extreme el cálculo, más de los 55.000 espectadores que tomamos como número más aproximado a la verdad y que acudieron a presenciar una lucha común entre dos teams, altamente populares en verdad, pero en circunstancias en que ningún factor excepcional forzaba la afluencia extraordinaria de aficionados.

 

LA ENORME POPULARIDAD DEL FÚTBOL

Más que la lucha en sí — que no pasó de lo vulgar — la asistencia de tanto público debe preocupar primordialmente al crítico deportivo para deducir conjeturas de interés general. Por ello es que insistimos en un punto que, juzgado superficialmente, debía ser secundario y hasta ajeno al deporte mismo.

¿Cuál puede haber sido la causa de que concurriera un número tan elevado de espectadores al field de San Lorenzo de Almagro? Analicemos el pro: la popularidad de las instituciones en pugna, que nadie puede discutir. La posición de los teams en la tabla de la sección par, en que ambos ocupaban un puesto de vanguardia, y el ganador podía ser, a la larga, el vencedor de la sección, ya que el único rival serio —Independiente — parece descartarse de antemano.

Defensa de San Lorenzo, que actuó "a piacere" contra la línea atacante boquense, debilitada por la ausencia de Cherro y Kuko, y la nación decorativa de Tarasconi, víctima prolongada de aquel match con el Bologna, al que nuestra generosa y exuberante hospitalidad presentó como un cuadro de angelitos.

Defensa de San Lorenzo, que actuó "a piacere" contra la línea atacante boquense, debilitada por la ausencia de Cherro y Kuko, y la nación decorativa de Tarasconi, víctima prolongada de aquel match con el Bologna, al que nuestra generosa y exuberante hospitalidad presentó como un cuadro de angelitos.

Veamos ahora, el reverso de la medalla: Ninguna circunstancia excepcional daba realce al match, pues, en primer lugar, el torneo que se disputa carece de seriedad deportiva y no es otra cosa que la simulación de unos matches amistosos hasta terminar n la temporada. En segundo término, no era el match decisivo para la sección, pues recién se inicia el concurso y no es posible hablar seriamente de partidos decisivos cuando apenas se ha recorrido la tercera parte del camino.

Y a todos los factores contrarios se agregaba la seguridad de que ambos conjuntos no podrían presentarse con todos sus titulares, entre los que había varios lesionados.

Bajos de juego los teams; con falta de titulares y visibles fallas; cansados por el esfuerzo consecutivo de tres o cuatro temporadas sin descanso necesario, y más que necesario, imprescindible y reparador, nadie, ni los más optimistas y entusiastas partidarios, podían abrigar por anticipado la esperanza de una lucha brillante y de indudable valor técnico. Lo único que daba al más ligero análisis como atractivos del encuentro, eran la acentuada rivalidad de los contendientes, la incertidumbre de quién sería el vencedor y las alternativas de una lucha brava y sostenida que, si no de exhibición técnica, podía resultar muy interesante.

Es, después de haber analizado y pensado todo lo que antecede, cuando al con: probar el enorme público que presenció el clásico match, alcanzamos en su verdadera grandeza toda la difusión e incremento Popular alcanzado por el fútbol en nuestra gran capital. Y el factor principal de que vayamos vislumbrando la verdad, está en el aumento de capacidad y comodidades en nuestros mejores estadios, que nos permitirán, en plazo no lejano y cuando se realice una contienda de caracteres excepcionales que, repetimos, no tuvo el match del de mingo, se registre un número de espectadores tan alto que la mayoría no se atreve a vaticinar.

Verdad comprobada también es que hoy la inversa de ayer, interesan más los encuentros interclubs locales que las luchas de carácter internacional con teams extranjeros venidos sin otro propósito que el de explotar la afición popular y que, con toda inteligencia, nos demuestra que no se ha dejado sugestionar por la novedad ni la propaganda. El público del domingo, en el ro field de San Lorenzo, realizándose en otros fields simultáneamente 16 partidos de primera A y 10 de primera B, significa una lección más elocuente que todos los argumentos periodísticos para los dirigentes que, engañados por falsos espejismos de ludo, se empeñaban en entorpecer la marcha regular de los campeonatos, para dar lugar a los partidos internacionales que, haciendo comparaciones, merecieron un vacío pronunciado.

La línea de ataque de San Lorenzo de Almagro, que le dió un "paseo" a la defensa boquense, a la cual pudo dejarle uno de los recuer4 amargos, de no encontrarse con mi Merello en el día de su santo. Este arquero realizó atajadas que convirtieron en posibles los imposibles.

La línea de ataque de San Lorenzo de Almagro, que le dió un "paseo" a la defensa boquense, a la cual pudo dejarle uno de los recuer4 amargos, de no encontrarse con mi Merello en el día de su santo. Este arquero realizó atajadas que convirtieron en posibles los imposibles.

 

LO QUE FUÉ EL MATCH

Dijimos que el match en sí era secundario ante la reflexión que sugería la presencia de tantos espectadores. Y en efecto; fue un match más, en que compitieron dos teams con fallas pronunciadas y en que el entusiasmo de los players disimuló algo los defectos colectivos e individuales. Nada extraordinario pudimos apreciar en la competencia, ni se mantuvo a un nivel firme él juego superior que podía esperarse en cuadros que constituyen hoy las fuerzas más representativas de nuestro fútbol. En la comprobación momentánea de valores, San Lorenzo, sin descollar ni desmerecerse, reveló un poderío apreciablemente superior a su rival, que puede estimarse en una diferencia que el score no reflejó por esos azares inexplicables que tiene el fútbol y que, sin embargo, responden a una lógica un tanto compleja.

Tendidas las líneas en el campo, poco tardó en apreciarse que, siendo más uniformes las fuerzas de cada línea local, el team de San Lorenzo iba a superar en la acción colectiva, en tanto que había profunda diferencia entre el quinteto ofensivo visitante y el resto del cuadro. Ausentes Cherro y Kuko, que son los animadores del ataque boquense, la línea, integrada por dos chicos que serán promesa, pero están lejos de ser realidad, con Tarasconi, receloso y lesionado, y Evaristo fuera de su Puesto y cooperadores habituales, iba a quedar reducida, o poco más, al esfuerzo de un solo hombre: Penella. Vale decir que, Ya al cuarto de hora de juego, todo el poder de Boca Juniors estaba radicado en su acción defensiva, en tanto que el ataque quedaba librado a la sorpresa de un esfuerzo individual o a la falla de la defensa contraria. La falta de score y la mala dirección del quinteto de San Lorenzo hicieron posible que hubiese lucha en el primer Período. En el segundo, apreciando los locales la posibilidad cada vez más cercana de un triunfo seguro, acometieron con mayor denuedo, y el relativo equilibrio del primer tiempo se quebró para transformarse en una ofensiva local, tan acentuada como Mal aprovechada. Anotó San Lorenzo un goal merced al acierto de Carri, que completó Arrieta al dirigir aquél un comer con justeza extraordinaria, y, a poco, se entregó Boca Juniors totalmente desorganizado a la ofensiva contraria. ¿Cómo fue que los santos no supieron o no pudieron aumentar la exigüidad de la cifra favorable? La pregunta puede y debe tener su respuesta: La acción múltiple de Fleitas Solich, al desbaratar ataques y apoyar inútilmente a sus forwards; el empeño, eficacia y serenidad de Bidoglio, bien acompañado por Mutis, no exento éste de alguna brusquedad, y Merello, en un buen día de acierto y de fortuna, impidieron en gran parte las lógicas proporciones del score adverso. El resto lo hizo la falta de decisión y justeza en el remate de los ágiles locales, mejores, mucho mejores en la acción hasta el área penal que dentro de ésta.

Otra feliz intervención de Merello, que salvó, puede decirse, de un desastre a Boca Juniors, que, sin el concurso de Cherro y Kuko, y modificada su línea delantera, no repitió sus mejores performances. Maglio y Monti contribuyeron en proporción crecida al triunfo de los locales, especialmente el primero, que rayó a gran altura.

Otra feliz intervención de Merello, que salvó, puede decirse, de un desastre a Boca Juniors, que, sin el concurso de Cherro y Kuko, y modificada su línea delantera, no repitió sus mejores performances. Maglio y Monti contribuyeron en proporción crecida al triunfo de los locales, especialmente el primero, que rayó a gran altura.

 

GANÓ BIEN SAN LORENZO

Por primera vez San Lorenzo ha batido oficialmente a Boca, y esto ha llenado de júbilo a sus parciales, pero la victoria fue escasa en relación a los méritos demostrados en el field. El handicap, que vino inesperadamente a otorgarle Boca con la desmembración de la línea de ágiles, hacía posible un triunfo más rotundo y la realidad fue ésa. Ante el resultado, no faltó el pensamiento en los partidarios de la divisa azul y oro de que, con Cherrito solamente, el score pudo inclinarse en su favor, y esa reflexión generalizada sirvió para atemperar el entusiasmo de los vencedores y consolar la tristeza de los vencidos.

 

CORRECCIÓN EJEMPLAR

La jornada tuvo un relieve singular en el comportamiento ejemplar de todos, ya que se hicieron acreedores por igual, el público y los jugadores de ambos bandos. Ni una nota discordante — más que la le-ve incidencia con un particular sin trascendencia alguna — se registró en todo el match, ya sea partiendo de los jugadores, que acataron bien los fallos del referee y se condujeron con hidalguía con los adversarios, o bien de la enorme masa del público en que se sindicaban bien, por su estrepitoso entusiasmo, los muchos partidarios de los dos bandos agitando insignias, aplaudiendo y alentando a los suyos, sin silbar ni burlarse del adversario. El público sabe comportarse bien cuando los jugadores no dan motivos para enardecerlo, y esto lo deben tener presente las autoridades para castigar con mano firme y severa a los malos elementos que exasperan a las multitudes con sus gestos antideportivos.

Merello, que se lució ampliamente salvando tiros que parecían inatajables, le quita la pelota a Cortecce cuando éste se disponía a chotear. San Lorenzo, que dominó en forma sensible por momentos, mereció el triunfo.

Merello, que se lució ampliamente salvando tiros que parecían inatajables, le quita la pelota a Cortecce cuando éste se disponía a chotear. San Lorenzo, que dominó en forma sensible por momentos, mereció el triunfo.

 

DESTACANDO ALGUNOS JUGADORES

Ardua fue la labor de la defensa boquense, ya que resistió todo el peso del match. A ella le corresponden, entonces, los mayores honores de la jornada. Fleitas Solich, aun con los yerros que cometió, fue columna fuerte y capaz en los momentos difíciles, no porque defendió bien, sino porque apoyó con eficacia extraordinaria. Bidoglio, sereno, experimentado, confiado en sus grandes recursos, nos evidenció que está todavía en condiciones de defender con éxito nuestros colores en las contiendas internacionales. Mutis fue útil para despejar las situaciones difíciles. A Médice le faltó aliento y perseverancia para renovar esfuerzos, pues se trata de un jugador ya cansado; Moreyras, muy bueno en el apoyo, descuidó bastante la defensa, y Merello, a quien dejamos para juzgar el último, fue el más destacado defensor. Este arquero, que no es nada excepcional, ha sido, empero, juzgado con injusticia general hasta por los propios parciales de su team. Por lo común tiene poco trabajo, está frío en el arco y, cuando se le vence tras pocas intervenciones, resulta para muchos un punto débil del team. Pero eso no es más que un engaño. Cuando Merello se ve obligado a trabajar, duro y de firme como el domingo, entonces se pueden apreciar sus buenas cualidades.

En la línea delantera sólo cabe juzgar a un hombre: Penella. Por luchar casi librado a su solo esfuerzo, el tucumano demostró ser muy peligroso por sus cortadas y centros justos y adelantados. Fue un forward temible, cuyos esfuerzos sólo resultaron infructuosos, debido a la acción segura de la defensa contraria.

La defensa de Boca Juniors en plena acción. La victoria obtenida por San Lorenzo lo coloca inmejorablemente en la tabla de posiciones, y empieza a perfilarse ya como uno de los probables ganadores del Torneo Estímulo.

La defensa de Boca Juniors en plena acción. La victoria obtenida por San Lorenzo lo coloca inmejorablemente en la tabla de posiciones, y empieza a perfilarse ya como uno de los probables ganadores del Torneo Estímulo.

En San Lorenzo no hubo valores de relieve, y en eso estuvo su principal fuerza: fue homogéneo. Una comprobación auspiciosa fue la actuación del viejo Carri. No estuvo como en sus buenos tiempos, pero superó en mucho todas las actuaciones de la temporada; hizo algunas jugadas realmente maestras qué, de haber sido aprovechadas, pudieron significar dos o tres goals para su team. A la habilidad con que dirigió el córner debió su cuadro el único tanto. Cortecce, el novel forward, está progresando a pasos gigantescos; es sereno, de, buen estilo y tiene un rush peligroso y efectivo. El ala izquierda continúa siendo hoy el crédito del quinteto.

La línea de halves, ante una línea de ágiles tan baja como la boquense, cumplió bien su cometido, pero, en verdad, no pueden inspirar mayor confianza los halves de ala; Monti, tranquilo y sereno, tuvo un excelente y correcto comportamiento.

Los backs, buenos, superando Tarrio a Fossa, quien evidencia más pasta de zaguero que de half. Orio, con poco trabajo, estuvo, como de costumbre, muy inseguro de manos y con tendencia a exhibirse en las piruetas, que tantos disgustos le ha costado.

 

 

El Gráfico (1929).

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