Las Crónicas de El Gráfico

1952. El accidente que casi le cuesta la vida a Fangio

Por Redacción EG · 24 de enero de 2020

“El Chueco” llega a Italia sin dormir para correr el GP de Monza. En la segunda vuelta pierde el control de la Maserati y tras varios vuelcos sale despedido del auto para caer de cabeza en la pista. Esta es la crónica de Borocotó.

En la pista que le dio ¨el dulce¨ y luego se le negó siempre

Las circunstancias determinaron el recuerdo de unas palabras de Fangio emitidas en su box en la pista de Monza, después de haberse detenido su Alfetta durante el Gran Premio de Italia del año pasado: "Parece mentira que este Autódromo de Monza me haya dado el dulce la vez que debuté en él y luego se me negó en todas". Era verdad y es verdad. Ahora acaba de sumar otra "negada", y la más peligrosa, es decir, la única que puso su vida seriamente en peligro. Aquel debut promisorio que el balcarceño evocaba se produjo el 26 de junio de 1949 con una Ferrari de 2.000 c.c. para la carrera de fórmula 2 que ganó. Horas antes entró en posesión de la máquina que habría de conducir en las pruebas de clasificación, pues hasta el momento su campaña se venía realizando con Maserati de litro y medio. Conquistó en ella el record de vuelta en carrera con una marca de 165,306 y la victoria con 160,146. Fue el debut en la pista que consagre, en el escenario más trascendente de Europa.

 

Así quedó el Maserati del Chueco.

Así quedó el Maserati del Chueco.

 

Al año siguiente vuelve a la pista histórica para una prueba de fórmula 2 y allí su Ferrari experimenta un desperfecto en las primeras vueltas. Fue el 28 de mayo de 1950. Corre ese mismo año con Alfette en el Gran Premio de Italia, certamen que le brinda la posibilidad de conquistar los puntos que necesita para ser campeón mundial. Hace el record en las vueltas preliminares con una marca de 191,228; en carrera realiza la vuelta más veloz a 189, pero otra vez Monza se le niega.

Juan Manuel Fangio en el hospital de Monza asistido por el doctor Carlos Parenti. Luego de unos primeros momentos sumamente inciertos y no del todo optimistas, la salud del campeón mundial ha ido mejorando sensiblemente hasta quedar fuera de peligro, aunque no puede adelantarse cuándo volverá a actuar en las pistas.

Juan Manuel Fangio en el hospital de Monza asistido por el doctor Carlos Parenti. Luego de unos primeros momentos sumamente inciertos y no del todo optimistas, la salud del campeón mundial ha ido mejorando sensiblemente hasta quedar fuera de peligro, aunque no puede adelantarse cuándo volverá a actuar en las pistas.


 

El 13 de mayo de 1951 compite en fórmula 2 y experimenta un nuevo fracaso. El 16 de septiembre otra vez en Monza. El Gran Premio de Italia le brinda la enorme posibilidad de conquistar el título. En las preliminares conquista un nuevo record: 200,353, pero su veloz Alfetta se detiene en carrera y Fangio debe postergar sus anhelos de campeonato hasta Barcelona, en donde lo conquista. Ahora, el 8 de junio vuela desde Irlanda a Monza para intervenir con una nueva Maserati de dos litros en seis cilindros en certamen de la fórmula 2. Se ve obligado a partir en la última fila, pues no hizo tiempo para llegar a las pruebas de clasificación.
Desde atrás comienza a pasar máquinas en le esperanza de llegar al frente. Cubre la vuelta inicial exigiendo a fondo a su nueva máquina y en la segunda vuelta sufre el accidente que colocó su vida en gravísimo peligro. "Parece mentira que este Autódromo de Monza me haya dado el dulce la vez que debuté en él y luego se me negó en todas", son palabras que ahora adquieren una mayor significación que obligan hasta a ser supersticioso, cosa muy común en quienes se juegan la vida en un deporte de tantos riesgos como el automovilismo.

 

Fangio recuperandose en Italia junto a Froilán González.

Fangio recuperandose en Italia junto a Froilán González.

 

No nos es posible informar acerca de la salud de Fangio con la precisión con que pueden hacerlo diarios que se escriben horas antes de ser lanzados a la circulación. Solamente nos es factible decir que hemos participado de la conferencia telefónica realizada en Suixtil y en la cual escuchamos informaciones directas de los amigos Cholo Montes y Juan Carlos Guzzi. Eso aconteció en la tarde del viernes 13, en la que los citados amigos nos dijeron que el estado de Juan Manuel Fangio no inspiraba peligro alguno pero continuaba siendo delicado por la mancha en la cuarta vértebra cervical. Lo tenían inmovilizado y se esperaba que el lunes o martes sería factible tomarle una radiografía, y en el caso que ella respondiera al optimismo de los médicos el volante argentino podría abandonar el hospital a fines de la semana siguiente, es decir en estos días en que nuestra revista sale a la calle. Entre los médicos que asistieron y asisten a Fangio se encuentra el compatriota Bernardo Schajmann, quien se hallaba de paseo per Europa e la vez que en gira de estudios, precisamente de su especialidad: traumatología. Como aconteció a otros turistas, el médico argentino no se resistió a la tentación de ir a ver correr a Fangio y González, lo que determinó que se encontrare en Monza y sus servicios pudieran ser útiles, ya que así lo resolvió el destino.

 

Juan Manuel Fangio siempre corría con casquete de género, como el que lleva en esta fotografía, que le fuera tomada cuando el mismo año del accidente probaba la B.R.M. Pero en carrera se hizo obligatorio el uso del casco, que Juan se reusaba a usar, y el casco le salvó a vida en Monza.El Doctor Terrico y Juan Manuel Fangio.

Juan Manuel Fangio siempre corría con casquete de género, como el que lleva en esta fotografía, que le fuera tomada cuando el mismo año del accidente probaba la B.R.M. Pero en carrera se hizo obligatorio el uso del casco, que Juan se reusaba a usar, y el casco le salvó a vida en Monza.El Doctor Terrico y Juan Manuel Fangio.

 

Los lectores han de saber ya más que nosotros en el momento de escribir estas líneas, una semana antes de que sean leídas. Albergamos la esperanza de que el balcarceño haya acentuado en forme definitiva su mejoría en el curso de la semana; que la mancha ye referida no tenga consecuencia alguna y que su mano derecha, afectada, se encuentre ya bien. Por lo que nos comunicaron los amigos Montes y Guzzi desde el hospital de Monza, "la cosa salió barata", es decir que el accidente, aunque muy grave, fue afortunado porque la vida de Fangio corrió muy serio peligro. No nos quejemos, pues.

Los días irán corriendo y, como esperamos, traerán la mejoría absoluta del campeón mundial. Lo demás, lo que pudo haber sucedido, es terreno que nos está vedado. Si queremos penetrar en él vamos a llegar a compartir la impresión de los amigos citados y que estaban en el teatro del accidente, en esa piste que dió a Fangio "el dulce" y luego se le negó siempre.

 

Por Ricardo Lorenzo (1952)


 

El doctor le saca el yeso a Juan Manuel Fangio.

El doctor le saca el yeso a Juan Manuel Fangio.

 

Fragmento de la carta de Juan Carlos Guzzi a Borocotó referida al grave accidente de Fangio.
Querido Boro:
Ya pasó el susto. Hemos vuelto todos a la tranquilidad. Fangio ríe, conversa animadamente; sus ojos han vuelto a tener el brillo de vida y movilidad y se han aclarado sus pupilas. La puede contar, pero te aseguro que hemos pasado momentos amargos... instantes de incertidumbre, pero, a Dios gracias, Fangio sigue con nosotros y volverá a correr.
Para aclarar cualquier mal entendido que hubiese habido en ésa te contaré lo que, testigos oculares que me merecen mucha fe por ser amigos de Juan y míos, me han contado.
Fangio, tras un azaroso viaje, llega a Monza faltando dos horas para largar la carrera. El cansancio muestra sus huellas implacables en su curtido rostro y sus ojos tienen ansias de cerrarse para dormir. Ha manejado toda la noche para llegar a tiempo y dar así cumplimiento a su palabra. En esas condiciones toma su puesto en la última fila de los que van a largar.
Se bajó la bandera y comenzó a pasar gente como si estuvieran paradas en la pista. Iba en busca del puntero. Quería pasar ade-lante cuanto antes. Manejaba como sólo él sabe hacerlo: con estilo depurado, sereno y sentado en el volante con esa pose tan característica en él y que los italianos le dicen "autoritario".
Viró la primera vez en forma que hizo poner de punta los pelos a todos. Espectacular aunque preciso en la maniobra, Pero cuando iba a cerrar la tercera vuelta toca el cordón interno de la pista y antes que pudiera enderezar la máquina va sobre un fardo de pasto y comienza a dar saltos mortales en el aire. Al segundo salto Fangio fué arrojado del coche ca-yendo de cabeza en el costado interno de la pista. La máquina siguió dando vueltas hasta que un árbol  la detuvo y contra el cual se estrelló.
 Los pocos testigos que se encontraban allí lo subieron a un camión para llevarlo a la sala de primeros auxilios. Bernardo Pérez, que se encontraba en el puesto, presintiendo algo corrió hacia la sala de primeros auxilios del autódromo y alcanzó a llegar justo en el momento en que lo metían dentro de la ambulancia. Me contó Bernardo que, antes de salir del autódromo, ya en viaje a Monza, Fangio abrió los ojos y le preguntó qué había pasado y hacia dónde lo llevaban; luego se adormeció despertando de a ratos.
El primer diagnóstico fué conmoción cerebral con posible lesión en la columna vertebral. Fracturas visibles no había. Sólo el dedo pulgar de la mano izquierda…
El lunes, después de conocerse los resultados de la radiografía, el médico nos dijo que ya todo había pasado. Que se veía una lesión en la vértebra cervical, pero era vieja. La de Caracas.
Con respecto a las causas del accidente: Cansando; mucho cansancio y cambio brusco de peso en la máquina. La B.R.M. pesa casi mil kilos con una potencia de 400 burros. La Maserati 520 casi menos de la mitad de potencia.
Allí está la explicación de todo. Hoy ya todo está en calma, como dice el tango. Un himno a la vida cantamos todos, pues nuestro amigo está con nosotros amena-zándonos ganarnos al truco. Todo es alegría en la barra, dan ganas de escribir v decirle a los amigos que desde lejos vivieron amargos momentos de incertidumbre que Juan Manuel Faneio vive. Que vuelve a correr. Que está aquí, junto a nosotros, diciendo: le hice pito catalán a la parca. Todo ello gracias a Dios, al casco que utilizaba y al físico privilegiado de Juan.
Juan Carlos Guzzi

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