Las Crónicas de El Gráfico

1934. Supercásico: River 0 - 1 Boca

Por Redacción EG · 17 de enero de 2020

Por Chantecler. Con gol de la figura Xeneize, Roberto Cherro, Boca le vuelve a ganar a River y el club tomaría, luego de esta victoria, un impulso clave para quedarse finalmente con el Campeonato.

LA HABILIDAD DE CHERRO LE DIO UN GRAN TRIUNFO A BOCA

En el clásico match contra su eterno rival, River Plate, el team boquense no reeditó su brillante performance de la primera rueda del campeonato, en que venció holgadamente. La lucha fue poco atractiva, debido a la nerviosidad de los adversarios, que se preocuparon de buscar los goals de la victoria fracasando. Sólo Cherro, merced a su oportunismo, consiguió aprovechar una demora de Santamaría para vencer notablemente a Bosio con un tiro de "cuchara". Diversas impresiones sobre el apasionante match.

 

Cuadro de Boca Juniors, que se impuso por un goal a cero a River Plate. Dominados por excesiva nerviosidad, los clásicos rivales no pudieron realizar un juego lúcido.

Cuadro de Boca Juniors, que se impuso por un goal a cero a River Plate. Dominados por excesiva nerviosidad, los clásicos rivales no pudieron realizar un juego lúcido.

 

Cuando los eternos rivales de la Boca se midieron por la primer rueda del campeonato profesional, la campaña cumplida hasta entonces era similar, pero River Plate iba a la lucha con algo más de categoría, de manera que la ventaja de Boca de actuar en su field, se equilibraba en las probabilidades. El desarrollo y resultado de ese match, ampliamente favorable a Boca, no estuvo de acuerdo con los cálculos anticipados, y de ahí que en la nueva confrontación de valores no se podía emitir un juicio categórico, por más que actualmente River Plate viene cumpliendo performances tan desgraciadas como poco efectivas. En efecto; en las últimas fechas, el team de los millonarios acusó una baja alarmante en sus acciones: venció a duras penas a Atlanta-Argentinos Juniors y perdió ante Huracán, dos de los teams más flojos del certamen. El desempeño de los players, había motivado censuras de los socios y el disgusto de los directivos, dispuestos a adoptar represalias contra los que actuaran contradictoriamente, ya sea por falta de eficacia o de voluntad. El mismo Bernabé Ferreyra, demasiado imbuido en su papel de crack, había creado una alarma con su amenaza de deserción. En vísperas del gran match, pues, todo eran dificultades y desorientación en River Plate, que debía jugarse su última carta en las aspiraciones al primer puesto.

 

Ferreyra y Suárez, capitanes

Ferreyra y Suárez, capitanes

 

En Boca Juniors, todo era optimismo, en cambio. El team estaba jugando bien y hasta con suerte, como lo demostró su match con Racing, y para mejor, el sorteo de la tercera rueda del campeonato le resultó más favorable que a ninguno de sus más serios competidores al primer puesto.

En condiciones muy distintas, entonces, iban los tradicionales contrarios a la clásica lucha, y si la lógica indicaba a Boca como el seguro vencedor, era de suponer que iría al cotejo con el temor que representaba la seguridad del supremo y desesperado esfuerzo de su rival por rehabilitarse ante su comisión y parciales y no perder su última chance para el certamen de que, en muchos momentos, fue el candidato más firme a juicio de la crítica y los aficionados.

ANTE LA GRAN CONTIENDA

El field de River presentaba mucho antes  de comenzar la lucha principal un aspecto imponente, porque no había un solo claro en las tribunas y veredones, en que se apeñuscaba una multitud ansiosa de no perder detalles de lo que iría a suceder momentos más tarde. Aunque por la nueva e inconsútil resolución de la Liga no había divisiones de popular y oficial, sino que era libre la circulación por todas las instalaciones, los hinchas de Boca tomaron ubicación en la parte de tribuna que antes era popular y los de River en la oficial; las dos barras, igualmente numerosas, pusieron una nota de vibrante colorido con sus voces entusiastas y flamear de insignias partidarias. Pero, a fuer de imparcial, debo consignar que la de River Plate era más circunspecta en sus manifestaciones, mientras que la de Boca, con su característica adhesión incondicional, llenó el espacio con sus rumores. Así, al aparecer los teams en la cancha, durante la lucha y al término de la misma, esa barra boquense dio la nota impresionante de la jornada, esa nota de colorido que, precisamente, faltó en el cuadrilátero de césped. No es que la hinchada de River Plate haya permanecido indiferente, sino que fue sobrada por la otra, que en el campeonato del aliento a sus players y demostraciones de, partidismo, hace rato que va cortada en la punta...

 

Un centro de Laterza alejado por Yustrich a costa de un ponderable esfuerzo, cuando Perinetti cargaba decididamente. Fue este un instante de mucho peligro para la valla de los vencedores.

Un centro de Laterza alejado por Yustrich a costa de un ponderable esfuerzo, cuando Perinetti cargaba decididamente. Fue este un instante de mucho peligro para la valla de los vencedores.

 

Un paseante cualquiera que hubiese escuchado desde la calle los rumores y explosiones de las tribunas, pudo haber creído que se estaría desarrollando un match estupendo, como para electrizar así a la multitud. Y, sin embargo, nada tan lejano de la realidad. Pero no nos adelantemos a los comentarios.

LAS PRIMERAS JUGADAS

Cuando la iniciación del juego rompió el gran silencio de las tribunas, la lucha cobró inmediata animación por el decidido afán de River Plate de ir en busca de una prematura ventaja. La urgen-cia local era esperada, así como el recelo del visitante, que actuaría lo que en box se llama de contragolpe.

 

Perinetti hace un centro que provoca otra excelente intervención de Yustrich, contra quien carga Ferreyra, haciéndolo víctima de un foul que cobra el árbitro.

Perinetti hace un centro que provoca otra excelente intervención de Yustrich, contra quien carga Ferreyra, haciéndolo víctima de un foul que cobra el árbitro.

 

Los primeros ataques fueron de la casa, con más actividad que acierto, pues 130 había conexión, armonía ni justeza. A lo sumo, voluntad y premura, cuya suma de eficacia moría ante la acción bien trabada de los defensores boquenses. La repetición del esfuerzo se neutralizó cuando las líneas visitantes, más sólidas, mejor trabadas y de superior aplomo, empezaron a responder con eficacia, con menor rapidez, pero mayor técnica. Aun impresionando mejor Boca en la urdimbre de sus avances, ni uno ni otro llegaron a inquietar mayormente a las defensas, pues, indudablemente, sobraban ansias de conquista, pero había también exceso de nerviosidad que impedía la terminación feliz de las jugadas y planes preconcebidos, si los hubo...

 

Yustrich abandona el arco para salvar un córner, en momentos en que Bernabé iba a cabecear.

Yustrich abandona el arco para salvar un córner, en momentos en que Bernabé iba a cabecear.

 

SENSACION DE GOAL

Poco después de los 10 minutos, River Plate dio la sensación de que iba tener un goal, porque, al efectuar Perinetti un centro largo, la ball fue a Poder de Laterza, a no más de cinco metros del arco, y el shot final de éste, indudablemente precipitado, fue de puntería deficiente y dio con la pelota en la parte exterior de la red, cuando, con un poco más de tino, pudo serlo en la interior.

La inminencia del peligro fue un toque de alarma para Boca, cuyas filas adquirieron mayor actividad y, en consecuencia de ella, no solo equilibraron, sino que atacaron algo más y mejor, más sin apremiar tampoco al guardavalla adversario. Poco a poco el calor de la lucha, lejos de sosegar los nervios de los jugadores, los agudizó, y así hubo más reciedumbre que precisión en las intervenciones, en particular de parte de los locales, cuyo empeña de vencer a toda costa era evidente.

DIVERSOS INCIDENTES

Lago y Suárez anduvieron en un poco plausible contrapunto de jugadas sucias, y así, a los 25 minutos, después de varios toreos, éste le hizo foul a aquél, quien replicó con un puntapié, intentando irse a las manos, lo que no se hizo efectivo por intervención de otros jugadores. En seguida, por discutir un out-ball, se acaloraron Sánchez y Cuello, y cuando intervino Benavídez, la cosa se agravó, porque éste se trabó en riña con el back riverplatense. Nay Foino, que había contemplado la incidencia anterior, llamó a los jugadores y los conminó a un comportamiento más correcto. Proseguido el juego no perdió en ningún momento su característica de animosidad e imprecisión en las acciones, muy animadas, mas poco lucidas y efectivas.

 

Todo el match se desarrolló en un ambiente caldeado, al que no fue ajeno la pasión de los parciales, de la cual da idea la foto, momentos después de producirse un incidente en la tribuna reserva da a las mujeres, del que salió seriamente lastimada una hincha de Boca que sacó a relucir una banderita con los colores de ese club, al producirse el goal.

Todo el match se desarrolló en un ambiente caldeado, al que no fue ajeno la pasión de los parciales, de la cual da idea la foto, momentos después de producirse un incidente en la tribuna reserva da a las mujeres, del que salió seriamente lastimada una hincha de Boca que sacó a relucir una banderita con los colores de ese club, al producirse el goal.

 

EL GOAL DE LA VICTORIA

Se aproximaba la terminación del primer tiempo, cuando River Plate intensificó su ofensiva, y Perinetti, con un medido centro, provocó una situación difícil al arco boquense, que conjuró Moisés, cediendo un comer. Del entrevero producido sacó partido Sánchez con un pase a Benavídez y éste a Benítez Cáceres, que efectuó una veloz corrida por el costado derecho; cuando Cuello le salió al encuentro, el paraguayo envió un centro que interceptó Santamaría dentro del área penal. Cuando todo permitía suponer que efectuaría el rechazo, se entretuvo con la pelota, circunstancia que aprovechó Cherro, que se hallaba detrás de él, para quitársela y con un tiro de "cuchara" la hizo describir un semicírculo y penetrar en la valla por el ángulo superior derecho, sin que Bosio, descolocado, pudiera intentar una defensa. Así, sorpresivamente, pero con sentido magnífico de oportunidad, Cherro construyó el goal de la victoria, tan preciado para Boca Juniors por el rival que tenía enfrente, como por su posición en el campeonato. Un minuto después terminó el período.

 

Pedro Arico Suárez en el Superclásico de 1934

Pedro Arico Suárez en el Superclásico de 1934

 

LA SECUNDA ETAPA

A River Plate, que se había prodigado más, le correspondía actuar con el viento en favor, y como la diferencia era de un solo tanto, se presumía que seguiría esforzándose por lograr el empate. No ocurrió así en los primeros 10 minutos, en que Boca Juniors, jugando con más precisión y tino, predominó en la ofensiva y tuvo indiscutiblemente la fiscalización del juego, sin que, empero, llegara a inquietar mayormente a Bosio, por falta de empuje, puntería y decisión final.

Pasado ese tiempo, River Plate, con su esforzada actividad, requirió para sí la ofensiva y la llevó con los mismos planes defectuosos del primer tiempo, aunque con su característico empuje. Un free-kick por hand de Benavídez en el centro del field, fue ejecutado por Cuello, con un shot violentísimo que Bibí interceptó con la cabeza hacia su propio arco, de manera que la ball dio en un poste y al correr a posesionarse Ferreyra del rebote, a no más de un metro, la tiró afuera por precipitarse. Ahí perdió River la mejor ocasión de obtener el empate.

A medida que avanzaba la lucha, cundía la desorganización en las líneas y la nerviosidad de los jugadores. Si el juego había sido hasta entonces deficiente, después fue peor. A los 29 minutos un centro shot de Perinetti motivó la intervención de Yustrich, quien embolsó la pelota, a tiempo que acometía Laterza, cuyo impulso hizo que intentara despojarlo, tirándole un puntapié. La jugada, algo vehemente, fue repelida por el arquero, quien, con toda tranquilidad, aplicó un puñetazo al forward. Pasada esta nueva incidencia, se produjo en seguida otra, entre Juárez y Suárez, que interrumpió la lucha por un momento, e instantes más tarde Benavídez y Santamaría dieron un espectáculo de boxeo y catch as catch can. Así se llegó a los minutos finales, en que, como era presumible, mientras River Plate buscó el empate en desesperados esfuerzos, Boca Juniors sólo se cuidó de mantener invicta su valla, recurriendo a reforzar la defensa y despejar fuerte y a las tribunas.

 

Pedro Lago en el Superclásico de 1934

Pedro Lago en el Superclásico de 1934

 

 

SÍNTESIS DEL MATCH

La sucinta relación del jugo, ya habrá dicho a los que no vieron el match que éste defraudó toda expectativa y se la recordará a los que presenciaron la lucha. Por poco que se pudiera esperar del encuentro, ninguno pensó que iba a tener un desarrollo tan mediocre y poco lucido. Hubo insuficiencia general desde el punto de vista técnico, y si en este concepto Boca Juniors calzó algunos puntos más que el rival, no fueron muchos ni corresponden a un team poderoso, que brega con grandes probabilidades de obtener el campeonato. River Mate, fue el protagonista de la ofensiva, en un partido que, en general, fue de relativo equilibrio, y en ella, nada o muy poco hizo de bueno y valioso. Con ser malo, el primer tiempo fue mejor que el segundo, pues en su transcurso hubo más reciprocidad en el juego, menos acción sucia y más alternativa, además de que en él se produjo la única jugada de mérito, que significó para Boca el goal del triunfo. No fue éste producto de una acción conjunta y brillante, sino el aprovechamiento feliz de un viejo canchero, que sabe que, en un segundo se pue-de elaborar un éxito sonado, con el error de un adversario, si no surge de la propia eficiencia. Por esto, es justo el triunfo de Boca, que tuvo en Cherro el único hombre capaz del field para realizar un impacto. Por lo demás, no. Es cierto que mostró sus líneas mejor trabadas que las del contrario y que su juego fue siempre, más ordenado, pero su nerviosidad y apatía permitió que lo dominase un team, cuyo único mérito estribó en la multiplicación de esfuerzos tan repetidos como estériles. Si consignamos que rara vez intervinieron los guardavallas en verdaderas situaciones de apremio y que el goal, como consigno, fue producto simple de una viveza, convendremos en que el fracaso de los ataques fue absoluto y que el predominio de las defensas fue más bien debido a esa insuficiencia que a sus propias virtudes. Hubo, por sobre todo, demasiada nerviosidad y apasionamiento ofuscante en la cancha y en las tribunas. 37 fouls sancionó el referee, y otros que le pasaron por alto, son muchos fouls para un match. Y hasta por la falta de corrección el partido fue opaco y no enriquecerá, por cierto, el historial de las clásicas competencias de los eternos rivales de la Boca...

 

Arico Suárez

Arico Suárez

 

ACTUACIÓN DE LOS VENCEDORES

Yustrich detuvo once tiros, la mayor parte de ellos fácilmente interceptables. Con esto, está dicho que su labor no fue muy ardua, pero sí satisfactoria. Moisés y Bibí, han confirmado que forman una buena pareja de backs. De distintas características, se complementan bien, y si Moisés tiene más recursos de quite, en su juego más simple, Bibí es enérgico y seguro en el despeje. Actualmente puede decirse que la línea de halves, es excelente. El domingo fue el punto fuerte del conjunto, y en su labor descansa el éxito primordial del team, más que en la posible eficiencia de su peligroso quinteto ofensivo. Vernieres es la única gran adquisición feliz que ha realizado Boca Juniors. Es difícil apreciar en todo su mérito la eficacia de este sobrio jugador, que juega para el team y no para las tribunas. Sin poses estudiadas ni recursos aparatosos, guarda una colocación excelente, y si es puntal en su colaboración para con los backs, no deja de apoyar con gran acierto, cuando su team se sitúa en el ataque. Así lo hemos visto defendiendo en última instancia como tirando al arco rival, cuando las circunstancias lo requieren. Por lo demás, es poco aparatoso, callado y limpio en su juego de quites variados. Lazzatti y Arico Suárez formaron con aquél un terceto de gran utilidad y homogéneo. Si Suárez fue algo más efectivo que Lazzatti, en cambio fue más incorrecto y no se perdió una, en los entreveros... El forward que estuvo menos en el juego, pero que hizo las cosas mejor, fue Cherro, sin duda alguna. Aún le queda su maestría y gran cancha. Benítez Cáceres le siguió en méritos por su empuje, Pero careció de efectividad. Benavídez, lento y apagado; y en cuanto a los wingers, poco hicieron, siendo superior Cussatti a Sánchez, aunque éste resultó muy olvidado.

 

El match sufrió varias interrupciones por incidencias producidas entre los rivales. La que aquí reproducimos tuvo por protagonistas a Cuello, a quien sujetan dos agentes de policía, y Benavidez, que aparece en primer término, con gesto adusto. El lío se armó por un out-ball que cada uno de esos jugadores decía corresponderle tomar a su equipo.

El match sufrió varias interrupciones por incidencias producidas entre los rivales. La que aquí reproducimos tuvo por protagonistas a Cuello, a quien sujetan dos agentes de policía, y Benavidez, que aparece en primer término, con gesto adusto. El lío se armó por un out-ball que cada uno de esos jugadores decía corresponderle tomar a su equipo.

 

LOS VENCIDOS

Si le quitáramos el valor de su denodado esfuerzo, poco habría que decir del team vencido, y, sin embargo lo fue con todos los honores, porque bregó sin desmayos hasta el último minuto, derrochando energías. Hubo mucha desorganización en sus líneas y de ahí la lógica esterilización de sus esfuerzos.

Bosio, tuvo menos trabajo que Yustrich y fue vencido en un shot inesperado, pero que, de cualquier modo, lo encontró descolocado.

Juárez y Cuello emplearon en su juego más vigor que eficiencia. El gran back izquierdo, ofuscado por los nervios, no hizo el juego de clase que tanta fama le procurara e iba más al cuerpo del rival que a la pelota.

Como en el team contrario, lo mejor fue su línea media, y de ella, el más activo, quien estuvo más en el juego de todos, fue Santamaría, que incurrió alternativamente en jugadas de mérito y de yerros, uno de los cuales costó el goal a su team. Con todo, fue la figura estimable de su cuadro, por el derroche de dinamismo. Wergifker, más técnico que Malazzo, lo superó, aunque su actividad resultó inferior.

En la línea de, forwards, que no supo entenderse, el elemento que se prodigó con su juego desordenado e incesante, de ir de atrás para adelante, fue Peucelle. A él le debió River la iniciativa en el ataque, que lo salvó moralmente en la derrota. Bernabé Ferreyra fue también activo y empeñoso, pero nunca estuvo en la oportunidad y no supo orientarse para tirar al arco contrario. Cuando lo hizo, mostró una falta de puntería desconsoladora.

Perinetti estuvo desparejo, y a pesar de ello, fue quien tiró más al goal y el gin, lo apremió en forma más angustiosa. Con todo, su acción fue de relativo valor. Lago se preocupó más en hacer mulerías que en la utilidad de su línea. A veces mostró su maestría, pero se anuló en su propia ansia de embarullar el juego limpio. Queda Laterza. Este fue una nulidad completa, porque la suerte hizo que tuviera en sus pies la ocasión de empatar más de una vez y no supo hallar, hasta en la simpleza de un shot medido, la solución del problema.

EL REFEREE

Cometió algunos errores de interpretación reglamentaria el referee Nay Foino, pero, en general, sus fallos fueron buenos. Donde radicó su falla como director del lance, es en su actitud contemplativa para los muchos desplantes que tuvieron los jugadores y su incumplimiento a las estrictas instrucciones que le diera el Tribunal de Penas para expulsar del Field a los que se agredieran. Alentados por su tolerancia, los jugadores riñeron varias veces, y el match terminó con los 22 jugadores en el field.

La cosa ya pasó; pero quisiera saber yo qué autoridad le quedará a Nay Foino en lo futuro para hacerse respetar y hacer valer las normas de orden y disciplina impuestas actualmente para los Partidos. Sinceramente, está inhabilitado para expulsar a nadie del field, a menos que mida las cosas con muy distinto rasero…

¿Qué les parece, señores del Tribunal de Penas, que han presenciado el match: si le dan un sosegate al bueno de Consolato?

Temas en esta nota:

Imagen de Fórmula Uno: El triunfo más triste
Las Crónicas de El Gráfico

Fórmula Uno: El triunfo más triste

Se cumplen 39 años de la última vez que se vio a un argentino en el podio de la máxima categoría del automovilismo mundial. El 17 de mayo de 1981, a bordo de su Williams FW07C, Carlos Reutemann se impuso en Bélgica. Sin embargo, durante el fin de semana, había atropellado accidentalmente a un mecánico del equipo Osella, causándole la muerte poco tiempo después. Una tragedia que empañó su último festejo.

Imagen de 70 años de velocidad y pasión
Las Crónicas de El Gráfico

70 años de velocidad y pasión

En la ciudad británica de Silverstone se llevó a cabo el primer Gran Premio de la categoría. El periodista Ricardo Lorenzo fue el encargado de narrar la crónica de una carrera que tuvo a Juan Manuel Fangio como protagonista hasta tener que abandonar a 7 vueltas del final, mientras marchaba en segundo lugar.

Imagen de 1987. Independiente 3 – 3 Boca
Las Crónicas de El Gráfico

1987. Independiente 3 – 3 Boca

Los equipos regalaron un clásico para el recuerdo. Vimos goles de excepcional factura, actuaciones individuales de alto nivel y una emotividad que no cesó hasta que terminó el encuentro...

DEJÁ TU COMENTARIO