Las Crónicas de El Gráfico

1934. Lucha de emociones entre Rojos y Boquenses

Por Redacción EG · 06 de enero de 2020

Por Chantecler. El 12 de agosto se enfrentaron Independiente y Boca por la Fecha 20. El encuentro finalizó igualado en 1, con goles de Benítez Cáceres por la visita mientras que Erico igualó las cosas.

SI NO BRILLANTE, FUE LUCHA DE EMOCIONES ENTRE ROJOS Y BOQUENSES

El oportuno goal de Benítez Cáceres, a poco de comenzado el juego, obligó el repetido esfuerzo de los leaders para conquistar el empate. El mayor virtuosismo de Independiente se estrelló frente a la eficacia de Boca Juniors, y gracias que empató un match en que hizo méritos para vencer. Las jugadas más notables del cotejo y actuación de teams y jugadores. — Por Chantecler.

La primera vez que se encontraron estos calificados rivales en el field de Boca, el candidato al triunfo era Independiente, cuya campaña resultaba superior a su oponente, en la regularidad de sus performances y en la enjundia conjunta. Sin embargo, después de jugado el encuentro, nos encontramos que, aunque no injusto el empate en dos goals con que terminó, Boca había realizado méritos superiores y que, contrariamente a lo anticipado, su defensa había sido más armónica que la contraria y el ataque rojo no había sido inferior al auriazul. Al encontrarse nuevamente, esta vez en field de Independiente, las perspectivas volvían a ser favorables a los rojos, sobre todo porque las ausencias de Bibí y Arito Suárez significaban demasiado handicap frente, al team que lleva cumplida la mejor campaña de la temporada. Defensa notable la roja, integrada como lo estuvo el domingo, lo mismo que con la inclusión de Fazio y Celestino Martínez, sólo le falta como pendant, para constituir la más alta expresión de nuestro fútbol profesional, un quinteto ofensivo que esté acorde con sus quilates. Sólo Sastre y Martínez, magnífica realidad el primero y excelente promesa el segundo, forman un ala digna de un team campeón. Del centro a la derecha no hay más que esperanzas que le esfuman, salvo el caso de Erico que, al reintegrarse a las filas activas, vuelve a ser la base más sólida de un futuro afianzamiento ofensivo. En esto lo sobraba Boca Juniors: en el ataque más trabado y penetrante; en una delantera, con menos malabarismo, pero de más precisión y envergadura.

EL MATCH

Cuando ante el silencio imponente de casi 60 mil espectadores Erico puso en juego la ball, las acciones no fueron rápidas y precisas. Hubo tanteos, fintas y lentitud. La intervención exitosa de los halves y backs impedía que los forwards llegasen a las extremas posiciones. Por eso, recién a los 7 minutos se creó la primera situación difícil para una valla, y fue la de Independiente la que corrió riesgo ante un centro medio de Sánchez, que Bello interceptó espectacularmente arrojándose al suelo sin retener. Los pocos minutos que se llevaban jugando no podían reflejar superioridades, pero ya se adivinaba la tendencia de los locales en atacar a pases cortos y centralizados, mientras que Boca lo hacía en base de más velocidad, pases largos y con empuje vigoroso e impresionante. Cuando las figuras de los players aún no pueden adquirir tintes precisos, hubo una que descolló, por la notable peligrosidad de sus movimientos: Benítez Cáceres: el paraguayo estaba como pistola de bolsillo.

EL GOAL PREMATURO

Justo a los 8 minutos, Coll le hizo foul en el centro del field a Martínez. El free-kick lo ejecutó Sueco y la pelota fue a poder de Cherro, cuyo esquive a Corazzo resultó exitoso, adelantando de inmediato la ball a Benítez Cáceres. El impetuoso Boquerón perdió a medias la pelota y trastabilló, dando la sensación de que la perdía, y Renganeschi, a su frente, pudo rechazar, pero titubeó. Esta vacilación le fue fatal, porque reaccionando en seguida, Benítez Cáceres consiguió la redonda y antes que nadie se le interpusiese le dio un puntazo rasante y recto, sin que Bello pudiese impedir que sacudiera los piolines. El goal entonó a los boquenses y puso ardor nervioso en los rojos. Estos aceleraron el ritmo del juego y atacaron con mayor persistencia, pero la defensa rival, aplomada y serena, respondía en forma a las exigencias.

CASI OTRO COAL

En circunstancias en que la seguridad  defensiva boquense y la imprecisión nerviosa de los forwards rojos impedía el goal del empate, casi se produce el segundo de los visitantes, que hubiese sido premio excesivo y por de más afortunado, pero que pudo decidir la suerte del cotejo. En efecto; por un error de colocación los backs rojos quedaron fuera de distancia, en un pase sorpresivo de Cherro al paraguayo, quien, atacando con notable rapidez y de improviso, consiguió la pelota solo frente al arco de Independiente. Cuando la obtuvo, la sensación del goal fue inminente, más el forward precipitó el shot, y Bello, con su notable serenidad, atenaceó la ball en medio de una explosión de aplausos de sus parciales.

DOMINA INDEPENDIENTE

Tras un breve momento de equilibrio,  en que el ataque boquense resultaba más rápido e incisivo, Independiente, merced a la labor de apoyo de sus halves, buscó nuevamente en el asedio el anhelado empate. El titubeo en las jugadas, el exceso de pases cortos y rasantes y los repetidos errores del ala derecha, le impidieron no sólo el éxito buscado, sino hasta la impresión de que él tardaría en producirse. Apenas si Yustrich tenía una que otra intervención sin real apremio e inquietud.

LA VENTAJA NO FUE INJUSTA

Cuando se cumplieron los 45 minutos de lucha, Independiente estaba en desventaja, pese a los esfuerzos que había realizado y a que había llevado una cantidad de ataques mayor que su oponente. Sin embargo, la situación del score no era injusta, porque Boca se había mostrado más práctico, veloz, efectivo y armónico en la ofensiva, y tenaz, enérgico y seguro en la defensa. La falta de compensación había radicado en los defectos acentuados de la táctica roja, y sólo a ella debía achacársela la culpa.

EL SECUNDO PERÍODO

Como se había perfilado en las postrimerías de la etapa anterior, al reanudarse el juego se presuponía, por la situación del score y la modalidad característica de la línea de halves de Independiente, que el team se iba a lanzar resueltamente a la ofensiva. La lucha iba a tener entonces como principales protagonistas, el ataque rojo y la defensa auriazul. Las presunciones no resultaron equivocadas, porque, salvo algunos momentos de equilibrio en la reciprocidad de los avances, el campo boquense fue escenario frecuente del juego. El terceto medio rojo y en particular, en grado creciente, Ferrou y Corazzo, formaron una segunda línea atacante, y al abrirse el juego ofensivo hubo más puntos de penetración hacia el área chica boquense. Salvo pequeños pasajes favorables a Boca, cuyo ataque se fue minando por la presión rival, y otros parejos, en general, los avances rojos menudearon. Pero Erico, un tanto cansado, buscaba más colocación que deseos de intervenir en el juego, y Coll y Martínez eran más lentos y menos activos que otras veces. Los que desplegaban actividad y repetición de esfuerzos eran Sastre, que se excedía en dribblings complicados, y Rojas, cuyo empuje y vitalidad se anulaba por atolondramiento. Así, la indiscutible mejor parte que llevaba Independiente se esterilizaba en una falta de orientación técnica, coordinación y remate decidido. Boca Juniors atacaba mucho menos, pero sus avances siempre llevaban impresos una armonía, penetración y positivismo superiores. Con todo, el incesante trabajo de los forwards rojos iba minando la energía y el aplomo defensivo de los visitantes, algunos de los cuales, en particular Sueco, comenzaron a despejar fuerte y fuera del field, ante las protestas de los parciales rojos, que no cesaban en alentar a sus players.

NOTABLE GOAL DE ERICO

Llegó el medio tiempo en circunstancias  en que Boca había retomado brevemente la ofensiva y zafándose de ella la defensa roja apoyó. Ferrou fue objeto de un foul y tomó el free-kick sirviendo a Sastre. Este atacó hacia el centro, en rápido dribbling y aproximándose a Erico, sobre el área penal, le pasó a éste, en circunstancias en que el eje se hallaba acosado de cerca por tres adversarios. Cuando parecía que el hábil paraguayo no podría abrirse camino, jugó rara y hábilmente la pelota con el taco, dándole efecto, de manera que, teniendo la ball de costado, ésta se puso a su frente, con un claro que aprovechó el ágil con rapidez, para avanzar y dirigir el puntazo recto y a media altura, que Yustrich no pudo evitar llegase a la red. Notablemente marcado el goal y largamente esperado, motivó una explosión de regocijo.

 

Moisés Alves do Río y Felipe Jorge Bibí, zagueros del Boca Juniors

Moisés Alves do Río y Felipe Jorge Bibí, zagueros del Boca Juniors

 

DOMINIO INTENSO Y ABRUMADOR

El empate achicó a Boca y motivó una formidable reacción de los rojos que, no conformándose con la igualdad, buscaron la decisión del triunfo. En medio de un griterío ensordecedor se reanudaron las acciones con un aceleramiento impresionante de las jugadas, y el ataque de Independiente fue a la carga con el apoyo inmediato de sus tres halves. La doble cintura ofensiva anudó las gargantas boqueases, y su defensa, reforzada con Cherro y Benítez Cáceres, se azaró defendiéndose con energía pero evidente desorganización. Fueron 10 minutos largos de embotellamiento, en que el nuevo goal no sobrevino porque, en medio de todo, no desmayó la extrema zaga visitante, porque repitieron algunos forwards locales sus lamentables yerros y porque un cabezazo de Sastre dio en un poste cuando Yustrich parecía vencido.

LOS 10 MINUTOS FINALES

La extraordinaria presión roja cesó ante  la falta de éxito en el repetido esfuerzo y cuando Boca encontró desahogo, equilibró el juego definitivamente. Los 10 últimos minutos fueron casi dramáticos, porque por el ala izquierda Boca estuvo a punto de modificar el score e Independiente tuvo en los pies de Rojas dos veces la solución de su victoria, pero Bello anuló con su eficacia la precisión de Cusatti y Rojas se esterilizó en sus propios errores.

LUCHA EMOCIONANTE

El primer tiempo no pasó de discreto, y en su transcurso el protagonista principal resultó el ataque de Boca, que estuvo magnífico de precisión, armonía y empuje. El segundo, en cambio, fue vivísimo y emotivo, y en él Independiente en masa fue el factor positivo de su brillo con la intensidad repetida de su derroche de energías y habilidades. El ritmo del juego acelerado y las más frecuentes y mayores situaciones de peligro para los arcos, le dieron a este período un aspecto de renovada emoción, que mantuvo tensos los nervios de los espectadores. Boca Juniors, más sobrio, con menos material y un prodigarse inferior que su adversario, consiguió mantener la paridad del score y no resultar vencido. Por eso hizo merecimientos para el empate, pero de haber como en el box un vencedor por puntos, debió ser Independiente, que tomó en general la iniciativa e hizo un derroche impresionante a través de toda la lucha. Boca Juniors, que se prodigó mucho menos, quizá debido a que fue el team que durante, gran parte del match estuvo en ventaja, jugó con más serenidad que su contrario y graduó su esfuerzo con un sentido más práctico. Su defensa, inferior a la adversaria, soportó más el peso de la lucha, valiéndose de. recursos sencillos pero seguros y aprovechó cumplidamente los errores frecuentes de algunos ágiles contrarios. Por necesidades del juego, su quinteto ofensivo fue superior en el primer tiempo y disminuyó mucho en el segundo; pero aun dentro de éste, con sus escapadas rápidas y precisas dio buena cuenta de su positivismo. Independiente todo fue defensa, pero no defensa en el sentido estricto de la palabra como pudo serlo la de Boca, sino defensa beligerante, de esas que hacen jugar al ataque quieras que no. En este sentido fue considerablemente superior a la de Boca y a cualquier otra defensa a pesar de algunos yerros visibles que cometió el domingo, porque, justo es decirlo, no estuvo impecable. Hubo corrección general en el estadio y es grato consignarlo. Ya en el match contra River, jugadores y público dieron un ponderable ejemplo de cultura que esta vez se repitió con la misma elocuencia y ojalá se repita siempre para bien del fútbol. Y así como en el score no hubo vencidos, en este sentido todos fueron vencedores.

LAS FIGURAS DESTACADAS

Varios fueron los jugadores de los dos teams que tuvieron un desempeño elogioso. Figuras consagradas en el ambiente, no hicieron sino ratificar sus notables condiciones para la práctica del popular juego y realzar los espectáculos con su exhibición. Bello no tuvo tarea frecuente, pero ante la decisión y puntería de los forwards visitantes mostró sus recursos brillantes para defender tan difícil puesto como es el de guardavalla. Seguro, arrojado, de buena condición y con unas manos como tenazas, realizó atajadas arduas y espectaculares que provocaron lógica admiración y entusiasmo. Lecea fue el mejor back de la cancha por sus oportunos desplazamientos, en particular en el segundo tiempo en que estuvo solo para cuidar el ala izquierda boquense. Corazzo, verdadero catedrático de su puesto, maniobró con su tranquilidad y tecnicismo ponderables. Sastre, múltiple, dinámico y generoso en habilidades, fue el iniciador de todos los avances de su quinteto, aunque demoró en demasía el juego. Erico, que, todavía fuera de forma, estuvo en general un tanto apagado, mostró su rara maestría de pases y esquives y, sobre todo, su notable agilidad para buscar de cabeza las pelotas de alto. Lazzatti, novel centre-half, pero ya definitivamente consagrado por sus repetidos aciertos, fue entusiasta e inteligente, tanto en el juego de bajo como en el alto y distribuyó eficazmente su labor entre secundar a la defensa y apoyar al ataque. Benítez Cáceres, espléndido de velocidad, empuje y decisión, resultó un forward incontenible, que dio pesadilla a la defensa rival. Cherro, maestro consumado en pase y dribbling, siempre sacó provecho de los yerros adversarios, y Cusatti, veloz y oportuno, colocó centros ajustados y tiró con violencia y puntería singulares.

LOS DEMÁS JUGADORES

Yustrich cumplió una labor excelente. Tuvo tanto trabajo como Bello, pero fue menos obligado y no pudo lucirse como éste, dando la sensación de que hubiera conseguido salir airoso en situaciones más riesgosas. Moisés fue un zaguero sereno, limpio en sus quites y mesurado en los rechazos. Sueco, enérgico y trabajador. Martínez resultó el half incansable y eficaz que conocemos y aunque no apoyó, defendió sin desmayos valientemente. Vernieres, con el ala más difícil de cuidar, tuvo un comportamiento meritorio y contribuyó en mucho a la ardua labor de sus compañeros, con quienes supo entenderse muy bien. Benavídez, aunque lento en sus desplazamientos, fue hábil en el esquive y oportuno en el pase, y Sánchez lució su gran velocidad y decisión, aunque fue poco servido por sus compañeros.

 

Arsenio Erico, goleador y figura de Independiente

Arsenio Erico, goleador y figura de Independiente

 

Renganeschi secundó bien a Lecea, si bien cometió algunos errores que desniveló el mérito de su tarea, comparada con otras recientes performances exitosas y consagratorias. Ferrou, notable en el apoyo a Corazzo y a los forwards, descuidó un poco aventuradamente al winger confiado a su custodia. De Jonge cuidó su puesto y fue muy parejo en su acción, que pareció realizar sin esfuerzos. En dos o tres ocasiones mostró la notable potencia de su shot. Adolfo Martínez no fue el gran compañero de Sastre de otros partidos y si no fracasó, su labor no llamó mayormente la atención: estuvo apagado. En cuanto al ala derecha fue el punto débil del team. Mejor Coll que Rojas, los dos trabajaron con destacado entusiasmo, pero sus errores esterilizaron su eficacia.

ACTUACIÓN DEL REFEREE

Antes de ingresar al field, el referee Enrique Liñeyro se mostraba francamente optimista: Me siento capaz de sacar a flote este difícil match por peludo que se presente — me dijo. Y su optimismo no resultó exagerado. Los jugadores y el público, tan fácilmente dispuestos a la pro-testa de los fallos, no tuvieron mayores motivos para observarlo. Seguro en sus decisiones, severo y con ojo avizor, Liñeyro fue otro triunfador en la jornada.

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