Las Crónicas de El Gráfico

1968. Racing – San Lorenzo: Merecían cinco goles cada uno

Por Redacción EG · 03 de enero de 2020

La crónica de uno de los mejores partidos del año. Situaciones de gol en las dos áreas, ida y vuelta constante. San Lorenzo con su toque, Racing con su contraataque.

Si ganaba San Lorenzo, está bien. Pero si ganaba Racing, también, aunque le pudo sobrar algún margen favorable a los de Boedo. Pero aun admitiendo la igualdad, nos rebelamos contra ¨la injusticia¨ de ese marcador, de esos dos únicos goles. Esos últimos cuarenta y cinco minutos, aun admitiendo las imprecisiones, aun cuando la baja actuación de algunos hombres, se hacían acreedores a una recompensa mucho más generosa. A un empate, sí, pero en cuatro, en cinco o en seis goles... Porque se corrió para eso, se transpiró para eso, a tal punto que todas las deficiencias quedaron disimuladas en un ir y venir constante. En el arranque y la llegada de San Lorenzo sobre el inmediato contraataque de Racing, que también tenía llegada. Sobre el remate que pega en los palos contra otro remate que encuentra el mismo destino. Y siempre corriendo, siempre en el mismo nivel de esfuerzo colectivo. Siempre arriesgando la pelota en la intención ofensiva, bien realizada, mal elaborada, con aciertos, con desaciertos, pero la mente y la generosidad física ardientemente proyectada a ese único objetivo. Fueron cuarenta y cinco minutos para someterse a una intensa gimnasia cervical, donde el caudal emotivo y el suspenso en las áreas, incluso a favor de algunos graves errores defensivos, expulsaron la fría preocupación de la crítica técnica. Esa es la extraña conclusión: pocas veces vimos un partido con tan bajos rendimientos individuales alcanzar una atracción de este tipo. Tal vez porque los mismos desaciertos recíprocos, los mismos errores mutuos posibilitaron ese gran final a todo ritmo, donde sólo faltó la gran goleada, también recíproca...

El gol da Racing. Al minuto de juego. Foul de Rosl. Centro shot del "Chango" Cárdenas desde la derecha. Salta el "Panadero". Salta Basile. Chaldú explota la situación metiendo el cabezazo. Desconcierto en San Lorenzo. El "Panadero" sembró la confusión. Y el único que reacciona es Rendo. Los demás miran... Así era antes...

El gol da Racing. Al minuto de juego. Foul de Rosl. Centro shot del "Chango" Cárdenas desde la derecha. Salta el "Panadero". Salta Basile. Chaldú explota la situación metiendo el cabezazo. Desconcierto en San Lorenzo. El "Panadero" sembró la confusión. Y el único que reacciona es Rendo. Los demás miran... Así era antes...

 

TOQUE Y CONTRAATAQUE

El gol "fantasma" de Racing, sobre el primer minuto. Después, el tránsito pausado de San Lorenzo. La pelota en el piso, salir jugando, llegar jugando, pero... apenas hasta la media luna... Rendo manejando el ritmo, prevaleciendo en esa media cancha, donde Racing perdía siempre, donde sólo quedaba la presencia de Rulli, por momentos "heroica". Con Basile sin encontrar el partido y con el "Bocha" sin pesar en la obstrucción. San Lorenzo, con su clásica concentración de mediocampistas, siempre juntándose. Rendo, Cocco, Telch, por pizarrón, Tojo por vocación. Y ya son cuatro. Y arriba queda Pedro González tirado sobre la raya derecha, pero sin sentirla... Y queda Fischer como único delantero especializado, sin poder encontrar la posición que le gusta, porque Telch sube por la izquierda y Rosl sube por la izquierda. Y Fischer anda por el medio, donde pierde más del 50 por ciento de su importancia. San Lorenzo prevaleciendo en toda la cancha, no encuentra nunca claridad en su llegada. A favor de ese gol fantasma, Racing sólo pretende jugar contraataque, pero únicamente Salomone es el protagonista. Porque el "Bocha" no acompaña. Porque Cárdenas no va a los costados. Y Chaldú no acelera... Pero hay problemas de marca en el fondo de San Lorenzo. Albrecht comete dos errores sucesivos arriesgando la pelota en la salida. Todo San Lorenzo se compromete con la pelota cada vez que pasa al ataque. Y, como se supera la media cancha con mucho toque, con Villar, Albrecht y Rosl, queda toda la responsabilidad defensiva para la presencia solitaria de Calics...

La pelota en la red. Irusta vencido. Albrecht, Cocco, Villar, testigos: Salomone con el 10…

La pelota en la red. Irusta vencido. Albrecht, Cocco, Villar, testigos: Salomone con el 10…

No hay gol en San Lorenzo. Porque no hay puntas. Porque se achica el frente. Porque arriba no se rota y Rendo y todos buscan la cabeza de Fischer como única carta de triunfo, metido allá adentro y tapado entre media docena de casacas de Racing... San Lorenzo controla el partido, monopoliza el terreno y la pelota, incluso el ritmo, pero todo el esfuerzo es gratuito. Buenos jugadores, gran habilidad, buen toque, pero al cabo se transforma en una empresa de transporte. Van a buscar la pelota, la llevan, la dejan y se van a reaprovisionar... Racing, con menos posibilidades técnicas, con menos contacto con la pelota, adquiere más contundencia, más peso físico y más claridad en la sencillez de su contraataque... A tal punto que, en una proporción de ataques de diez a uno, Salomone revienta un cabezazo en los palos con Irusta ya vencido en la salida...

 

EL PARTIDO QUE VALE

Últimos cuarenta y cinco. El cambio fundamental. Telch se tira más atrás v se olvida del N° 11 que lleva en la espalda. Fischer va a la raya que le gusta. Donde es Fischer. Donde se transforma en Fischer, buscándole la espalda a Juan Carlos Díaz. Obligando a Perfumo a salir hacia el costado, arriesgando la posición central.

Sigue ganando en la pelota San Lorenzo, pero acelerando más el tránsito. Y a los 4 minutos llega el empate de Pedro González, después de un error de Chabay, y la ausencia del "Panadero" Díaz.  Y a partir de allí, los dos equipos se sueltan. No hay marcas fijas y hay muchos errores. Errores en Perfumo, errores en Albrecht, pero se corre. Se busca el gol. A un ataque de Racing, otro de San Lorenzo. Fischer ya complica por la izquierda, Basile se olvida de la marca y va a buscar allá adelante. Y no vuelve. Salomone corre toda la cancha. Y se muestra en toda la cancha. Y ya en plena actividad todos se olvidan de defender y van al ataque. Tojo debe perder nueve pelotas de cada diez que recibe. Maschio lo mismo. Pero corre Tojo, y el "Bocha" arranca diez veces al contraataque desde el fondo. Ya caducaron las ideas y el talento. Caducaron las especulaciones y las preocupaciones defensivas. Aciertan todos y se equivocan todos.

Perfumo saca con zurda y le regala la pelota a Pedro González y casi gol. Cocco se olvida su tranco lento y va a chocar con Cejas en un comer. Rulli no la agarra pero sigue corriendo. Y Rendo ya también entró en la lucha y mete pelotazos de treinta metros para Fischer que de arriba las agarra todas. Y a los 20' juega el palo de Cejas ante un remate del misionero. Y a los 23' el "Bocha" pierde el gol entrando en velocidad a dos metros de Irusta. Y a los 25', en otra vacilación de Perfumo, Fischer encuentra otra vez el poste y golpea frenéticamente el cesped. Y a los 32' un tiro libre de Perfumo que apenas para Irusta. Y sigue el vértigo. Nadie se para. Calics las devuelve todas. Muy bien Villar. Y muy bien Rosl. Todos los jugadores levantan su entrega física aunque bajan las ideas. Pero todos quieren el gol. Y todos van a buscarlo. Ni Racing quiere el empate, ni tampoco lo quiere San Lorenzo. Aunque ya Basile trota y Rendo busca los costados y mira pasar el contraataque. El único que guarda poca relación con el juego es el árbitro Cruces que comete un error detrás de otro. Que no sanciona fouls de gran calibre y luego se indemniza con otro de minúscula importancia. Es el único que paraliza el voltaje cuando no debe paralizarlo. Y sobre ese mismo remate de Perfumo que Irusta no puede retener, después del centro de Cárdenas hay penal de Rosl a Chaldú, que no se sanciona. Y sobre el final, otra entrada del "Bocha" en un tiro libre de Cárdenas, con jugada de pizarrón, que casi concluye en gol.

Allí están todos los protagonistas, menos el "Chango". Basile, el "Panadero" y Chaldú que gritando va a abrazarse con Salomone. Después lo dijo el mismo Chaldú: "Yo exploté la entrada del "Panadero" y de Basile... Fueron todos a ellos y me quedó para mí". Así era antes...

Allí están todos los protagonistas, menos el "Chango". Basile, el "Panadero" y Chaldú que gritando va a abrazarse con Salomone. Después lo dijo el mismo Chaldú: "Yo exploté la entrada del "Panadero" y de Basile... Fueron todos a ellos y me quedó para mí". Así era antes...

Por eso nuestra alusión en el título. Podía haber ganado Racing o San Lorenzo. No nos preocupa la ecuanimidad de la balanza en la adjudicación de méritos. Nos resignamos ante el empate pero nos rebelamos contra esa "mentirosa" pobreza de gol que arroja el resultado. Desde la reanudación de este torneo no habíamos asistido a un espectáculo de esta intensidad. Y lo más notable que lo hemos saboreado sin hombres que monopolicen exageradamente el elogio. Sin nombres estridentes ni figuras extraordinariamente destacadas. Tal vez haya ocurrido todo lo contrario, tal vez se hayan equilibrado las posibilidades a favor de un promedio discreto en valores individuales, donde el error de Albrecht encontró el eco en Perfumo. Donde la falta de marca de Cocco se asoció a la de Basile, el talento de Rendo se niveló la generosidad de Rulli...

 

LO QUE DEJAN LOS DOS...

RACING:

Es evidente el repunte físico. Y siguen en vigencia la riqueza de temperamento y la capacidad de lucha. Pero todavía está lejos aquel antiguo funcionamiento... Y volvemos a reiterar nuestra opinión de fines del último año. Otra vez volvemos a expresarlo justamente en homenaje al "Bocha". Hoy corrió, se asoció a la "fiesta" de la movilidad y de traspiración. Pero es pieza demasiado fundamental para que ahora pueda tributar su talento en dosis tan espaciadas. Ese es el factor fundamental del descenso del equipo, en la importancia de su calibre intelectual para regular la pausa y la aceleración, para ordenar la subida, para provocar los claros, para proyectar los cambios de frente. Ahora sigamos con Rubén Díaz que tampoco encuentra su nivel, aunque delate la ambición de proyectarse como antes, sin finalizar como antes, sin el regreso de antes y sin la claridad de antes. Lo mismo que la vuelta de Basile a la posición de volante, donde sólo exterioriza la elocuencia de su temperamento, pero donde desnuda sus deficiencias físicas para la traslación y sobre todo para el regreso, normalmente contemplando las espaldas del contraataque... Se extraña la antigua aceleración. Se extrañan los desbordes por las puntas y sólo son visible los piques de Salomone, el hombre nuevo que más está en lo viejo. Porque Cárdenas se queda de "media puntada" y cada vez va menos a la zona de definición. Y Chaldú no abandona la raya, de tal manera que no aparece la importancia desconcertante de aquel desmarque en velocidad... Se advierte un ascenso muy pronunciado, pero es más atribuible al aspecto físico que a los valores relacionados con el fútbol. Aunque queda el germen de ese temperamento de equipo, de ese vigor espiritual que le sigue dando fisonomía.

El gol del empate. Fischer recibió sobre la izquierda. Lo superó a Juan Carlos Díaz y convierte. Y a nuestro juicio nos dio la sensación que la intención del "Lobo" fue volea. Pero salió "mordida" y fue al palo izquierdo de Cejas.

El gol del empate. Fischer recibió sobre la izquierda. Lo superó a Juan Carlos Díaz y convierte. Y a nuestro juicio nos dio la sensación que la intención del "Lobo" fue volea. Pero salió "mordida" y fue al palo izquierdo de Cejas.

 

SAN LORENZO

Hay calidad en el plantel. Los mejores jueces son los propios rivales que lo reconocen. "Juegan bien y se juntan bien", nos decía Rulli en los vestuarios, lo mismo que Cejas... Pero se nos ocurre que todas esas destacadas individualidades, necesitan encontrarse en un mayor sentido de equipo. Nos referimos a la ubicación de los hombres, muchos de ellos en la misma función, y lo que es peor, en la misma ubicación. Hay funciones repetidas. Y tal como lo vimos en el primer tiempo, San Lorenzo tendrá serios problemas de gol cada vez que enfrente a un equipo que espera. Porque al cabo de la sesión de toque, bien realizado, con pelota asegurada, se concluye buscando la receta exclusiva del "Lobo" Fischer para llegar a la red. Recién en los últimos 45' Rendo buscó la apertura antes de llegar a los tres cuartos de cancha, y de esa manera impidió la aglomeración que había fomentado en los primeros cuarenta y cinco con el toque lateral sin acelerar el ritmo para cambiar el compás de marcha e imprimir sorpresa a la llegada...

San Lorenzo dispone de los elementos para jugar cualquier táctica ofensiva. Puede "hacer" contraataque y puede atacar con pelota. Pero necesita comprometer a más hombres adelante y, sobre todo, agrandar el frente de maniobra. Cocco muy pausado en los movimientos físicos. Y Tojo no abrevia para jugar allá adelante. Y queda Fischer. Siempre Fischer como carta única. Y hay buenos jugadores como para intentar mucho más...

 

 

Por Osvaldo Ardizzone (1969).

Fotos: Alfieri y Pellizzeri.

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