Las Crónicas de El Gráfico

1974. Hasta el cielo se tiñó de verde. Por Ardizzone

Por Redacción EG · 01 de octubre de 2019

Los hinchas de Ferro, de 50 largos para arriba, saben que la tarde que se le ganó a Racing en el último minuto para clasificar a la ronda final del Nacional ’74, fue una de las más emotivas de la historia verdolaga. Crónica y fotos.

Un minuto. Nada más que el último minuto que ya corre en el reloj. Y entonces la transformación total. Cambia la escena, cambia el decorado, cambian las caras... Un taco, nunca tan oportuno como el que metió Ibáñez. El Goma Vidal que encara y se va a buscar los tres palos, ya dentro  de ¨las 18¨. El cruce de Domínguez. El Goma por el piso. El silbato de Comesaña. Y el índice de Comesaña que acusa la marca del penal. Y el minuto noventa que ya se fue definitivamente. Que sólo puede prolongarse nada más que para eso. Para eso que palpita en todo el estadio. Que después del grito que acompañó a la sentencia se hizo angustioso silencio. Ese que encierra la nerviosa espera, la más nerviosa alternativa. Y ahí, un hombre. Ese de la barba poblada que va a jugarse toda la tensión a un derechazo. Ese Papandrea elegido para la última decisión. La del todo o nada. La de seguir o no seguir creyendo en esa recompensa de fortalecer el sueño de las finales... Ahí, en esa última escena, está el partido. Ese que van a decidir Papandrea y Barbieri, con el solemne fondo del abrumador silencio...

 

Cuando todo, bruscamente, se cambia. Cuando la tarde del domingo se hace de Ferro. Papandrea, Barbieri, el penal. La pelota, la red que decide con su veredicto.

Cuando todo, bruscamente, se cambia. Cuando la tarde del domingo se hace de Ferro. Papandrea, Barbieri, el penal. La pelota, la red que decide con su veredicto.

 

Después... Después, todos los gritos. Todos los abrazos. La tensión que encuentra el cauce para hacerse avalancha desenfrenada. La pelota en la red con su inapelable veredicto. Todo es verde. Todo es Ferro. Dentro y fuera de la cancha. Los que saltan adentro y los que saltan afuera. Los que se abrazan adentro y los que se abrazan afuera. Sólo queda el silencio de la tribuna de Racing. Un minuto para todo eso. Nada más que un minuto, que ya también partió en el requisito reglamentario de mover la pelota en el medio. Por eso ni se alcanza a quebrar el clima. Por eso siguen los gritos, sigue el monopolio total del verde, siguen los abrazos, las lágrimas. Adentro y afuera. Afuera y adentro.

 

El sueño de Ferro, la pena de Racing. El gesto y la actitud de Saccardi. El abrazo de Luraschi en el piso.

El sueño de Ferro, la pena de Racing. El gesto y la actitud de Saccardi. El abrazo de Luraschi en el piso.

 

Un minuto. Nada más que un minuto. Justamente, el último. Y eso es lo que me llevé conmigo. Esa conmoción que trae lo inesperado. Lo que no estaba previsto. Lo que se desencadena bruscamente... Y además, Ferro. Lo que significa Ferro, con su modestia, con esa fachada de simpática discreción. Con esa sensación de festejo distinto, ese que tiene el sabor de una emoción no muy frecuentada... Por eso después el vestuario rumoroso, por eso la expresión temblorosa de don Victorio, por eso la gente que no quiere irse, que pretende perpetuar ese domingo, ese minuto final de ese domingo que trajo esta fiesta "privada", exclusivamente teñida de verde.

 

El conmovido y afectuoso reconocimiento e Rocchia a Papandrea. Festejo de Ferro. Festejo distinto. Con otras caras. Con otra gente. Con otros pibes...

El conmovido y afectuoso reconocimiento e Rocchia a Papandrea. Festejo de Ferro. Festejo distinto. Con otras caras. Con otra gente. Con otros pibes...

 

 

LOS RESTANTES OCHENTA Y NUEVE...

El gol de Ferro a los 8 minutos del arranque. ¿Los protagonistas? Los dos mejores hombres del partido. El Negro Ibáñez y el Goma Vidal, que metió el toque final con zurda... Pero a partir de ahí, el mismo Ferro que "se cambia" el partido. Que se amontona exageradamente atrás, incluidos Saccardi, Arregui y Rocchia. Toda la cancha para Racing, para Squeo, el pibe Bianchini y Jorge. Y en esa concesión que otorga Ferro, hasta le concede a Racing el lateral derecho para que Sangenis se vaya al ataque. Porque De Filippo cierra con exceso preocupado por las diagonales que mete Gottardi, sin pelota. Sólo que Racing se repite. Llega con seis y siete hombres, pero en vez de provocar la apertura a los laterales antes de pisar los tres cuartos de cancha la lleva a cabo sobre el final del ataque. Y entonces es centro. Siempre centro por García Sangenis, o por Trueba, o por el pibe Alvarez. Y con algunos errores Ferro resuelve. Porque Scotta no dispone de espacios para trabajar cuando lo buscan Jorge o Squeo... Racing sólo puede prosperar con algún rebote o con la media distancia de Squeo y del pibe Bianchi, que le pega bien a la pelota.

 

1. Ibáñez y Paolino. Paolino queda superado. El Negro Ibáñez cuando toca para la entrada de Vidal, todavía ausente. El que ya tampoco juega es García Sangenis...

1. Ibáñez y Paolino. Paolino queda superado. El Negro Ibáñez cuando toca para la entrada de Vidal, todavía ausente. El que ya tampoco juega es García Sangenis...

 
 2. El Goma Vidal se junta con la pelota con García Sangenis a la espalda... Y ahí se va a buscar la raya de fondo. De Racing no aparece nadie...

2. El Goma Vidal se junta con la pelota con García Sangenis a la espalda... Y ahí se va a buscar la raya de fondo. De Racing no aparece nadie...

 
3. Ahora sí aparecen... Bianchini con el cinco y el otro es Domínguez. Pero Vidal ya tocó con la zurda.

3. Ahora sí aparecen... Bianchini con el cinco y el otro es Domínguez. Pero Vidal ya tocó con la zurda.

 

4. Y nadie alcanza. Barbieri está en lo indicado: tapando el primer palo...

4. Y nadie alcanza. Barbieri está en lo indicado: tapando el primer palo...

 

5. Y sin embargo es gol. Contra todas las lógicas. La pelota seguirá hasta el otro palo. Después rebota y en el regreso traspone la raya. Un Golazo por la maniobra de Vidal, al margen de "la lógica"...

5. Y sin embargo es gol. Contra todas las lógicas. La pelota seguirá hasta el otro palo. Después rebota y en el regreso traspone la raya. Un Golazo por la maniobra de Vidal, al margen de "la lógica"...

 

Ferro se vuelca decididamente por el contraataque. Nada más que con el buen trabajo de Ibáñez y el Goma Vidal, los dos buscándose en los laterales, aunque muy lejos del resto. Muy lejos incluso -de Lorea, siempre ubicado a cuarenta metros de los dos. Ferro no trabaja con los volantes en función ofensiva. Los usa para tapar y para achicar en el fondo. Después, la búsqueda de los tres de adelante para que los de adelante resuelvan por su cuenta. Y lo vi muy bien al Negro Ibáñez, con capacidad para correrlo a García Sangenis en la subida y para irse en gambeta y en pique en el contraataque. Y lo vi muy bien al Goma Vidal, en especial en los prime-ros cuarenta y cinco, con la pelota y en el desmarque. Y hasta en esa condición para encarar dentro del área y buscar el fondo, como en la maniobra del primer gol que consiguió y en la jugada -que provocó el penal de Domínguez. Y me importa destacarlo porque en los últimos tiempos se perdía excesivamente por los costados sin decidirse por la línea recta apurando al defensor. Esta vez lo vi delantero, bien delantero, con buen trato de pelota, pero principalmente con vocación y esencia de atacante...

 

RACING TUVO LA PELOTA...

Y la ganó en la mitad de la cancha. Porque en esa zona fue donde no lo encontré a Ferro. Tal vez, la más rica, por la calidad de los nombres. Pero no la ocuparon nunca ni Arregui, ni Saccardi, ni menos Rocchia. Ni trabajaron en la obstrucción ni consiguieron la pelota. Nada más que el retroceso para esperar adentro. Y después, la salida muy lenta, muy lenta física y mentalmente. Rocchia se tiró sobre la derecha y no encontró nunca ni la posición ni el partido, con los mismos problemas de Arregui y Saccardi para salir con claridad y con sorpresa. Por eso Racing pareció el protagonista del trámite. Porque siempre dispuso de salida en Paolino, en Domínguez, siempre desenganchó a los marcadores de punta para acompañar en la intención del ataque. Pero fue el proceso monótono por lo reiterado y por lo ingenuo. Usar la pelota y la cancha hasta la media luna. Un centro. Un disparo de media distancia. Y volver para reaprovisionarse para volver a malgastar el esfuerzo y la pelota con el mismo repetido argumento... Siempre sin sorpresa. Con los volantes en los tres cuartos de cancha esperando y palpitando el final...

Y me fui convencido de que Ferro es mucho más de lo que produjo en esta oportunidad. Como lo vi en el último Metropolitano, con la enorme importancia del medio campo, que esta vez no prevaleció ni en la obstrucción ni en el armado.

Después, ese minuto, ese último minuto que cambió bruscamente la escena...que se hizo verde hasta en el cielo…

 

 Saccardi y Vidal abrazados por un sueño verde. Saccardi y Vidal amurados en Sáenz y Roca, esquina de La Blanqueada, popular pizzería. Saccardi y Vidal nadando en el dudoso petróleo del Riachuelo para juntar las pelotas de fútbol pateadas por el destino a ese eterno "augol" fluvial, para que al Club Crisol de Villa Soldati nunca le faltara una número cinco de cuero.

Saccardi y Vidal abrazados por un sueño verde. Saccardi y Vidal amurados en Sáenz y Roca, esquina de La Blanqueada, popular pizzería. Saccardi y Vidal nadando en el dudoso petróleo del Riachuelo para juntar las pelotas de fútbol pateadas por el destino a ese eterno "augol" fluvial, para que al Club Crisol de Villa Soldati nunca le faltara una número cinco de cuero.

 

 

LOS DOS NOMBRES: IBAÑEZ Y VIDAL

 

Y, además de ser los mejores jugadores del partido, los dos se asociaron en los dos goles del equipo. En el primero con gran maniobra previa de Ibáñez para habilitar a Vidal, sobre la izquierda. Después, la obra fina del Goma de alcanzar el fondo y sacar el zurdazo. "Tenía la intención de sacar el centro atrás. Después vi el hueco y me animé a tirar..." Y en el segundo, en el del último minuto, volvieron a ser los principales protagonistas... La pelota que gana Ibáñez sobre la izquierda y, ya dentro del área, sorpresivamente mete un taco para la entrada de Vidal. El Goma repite la intención del primer gol. Encara a buscar el fondo, cuando lo cruza Domínguez cometiendo el penal. Muy bien los dos. Este Negro Ibáñez con tantas casacas a cuestas... Independiente, Argentinos Juniors, Atlanta, Banfield... Ahora Ferro. "Si es por mí, de aquí no me iré nunca... Me siento cómodo y bien... En una de ésas, es el último...", me dijo con una sonrisa. Y es buen jugador. Hábil y "vivo" para defender la pelota. Con buen manejo y claridad para resolver. A Vidal le faltaba sentirse más delantero. Con más decisión para encarar al gol. Porque puede trabajar en espacios chicos. Y no repetirse tanto por los laterales. Partir del costado para buscar por el medio en vez de partir del medio a buscar los costados.
En la segunda parte vi otro buen jugador: Papandrea. "¿Cómo me sentí antes de tirar el penal...? Mire..., bien. Estaba tranquilo. Decidido a tirar a la derecha del arquero. Después... ¿Qué le puedo decir? Ganas de llorar, de abrazarme con los muchachos, de gritar... ¡Qué sé yo!" Cuando me fui de los vestuarios hacía más de media hora que había concluido el partido. Todavía nadie se había

 

Por OSVALDO ARDIZZONE (1974).

Fotos: SPERANZA, HIGINIO GONZALEZ y GRUBEN.

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