Las Crónicas de El Gráfico

1980. Vélez defendió su sueño

Por Redacción EG · 20 de septiembre de 2019

Por Ardizzone. River y Vélez llegaron con la misma cantidad de puntos al finalizar el Grupo 1 de la Copa Libertadores, por eso debieron jugar un partido desempate en Avellaneda. EL Fortín a semifinales.

Esta etapa de especulaciones terminó. Que si el Cristal, que si el Chalaco, que si ellos tal cosa nosotros tal otra, que los goles, que ese punto en la cancha de River... Terminó a los 4 minutos del primer tiempo suplementario, cuando las ganas de Damiano subieron interminablemente, se estiraron sobre Saporiti y empujaron con la oreja, el pelo y la sien esa pelota llovida que el hombro (no la cabeza) de Castro mandó como si cayera del cielo.

Ahí, en ese momento, el sueño de Vélez, defendido hasta el agotamiento en 120 minutos de lucha infernal, se hizo realidad: era semifinalista de la Copa Libertadores de América.

Ya no había lugar para teoría alguna. Ni para analizar si fue más o menos que River. Ni siquiera para recordar el gol de Ramón Díaz, porque este partido, aunque la estadística diga lo contrario, será, históricamente, TRIUNFO DE VELEZ.

Pero analizar es nuestra tarea. Y una vez terminada debemos decir que VELEZ NO FUE MAS QUE RIVER... VELEZ SE CLASIFICO, que es otra cosa. Pero también hay que decir que VELEZ EMPEZO A GANAR ESTA CLASIFICACION DESDE AQUEL PRIMER PARTIDO EN EL MONUMENTAL. Vélez terminó ganando el grupo 1 porque —aunque con la exigua diferencia final de un gol— impuso su orden, su estructura sólida donde no hay nadie, absolutamente nadie, que ignore cuál es su tarea en estricta' función de conjunto. Se fijó metas y las cumplió constantemente. Mientras tanto, River, el de la abundancia, el que derrocha talentos capaces de crearlo todo sobre la marcha, se dio el lujo de usar como reemplazos a Carrasco y Ramón Díaz, mientras, por lesión de Sanabria, Vélez utilizó a su único delantero, el muy inexperto Da Fonseca.

José Jorge González, la figura estelar de la noche. Inteligencia y habilidad al servicio de Vélez. Aquí despeja ante la amenaza de Ramón Díaz mientras Ruíz mira. Una actuación para el recuerdo.

José Jorge González, la figura estelar de la noche. Inteligencia y habilidad al servicio de Vélez. Aquí despeja ante la amenaza de Ramón Díaz mientras Ruíz mira. Una actuación para el recuerdo.

En aquel minuto 61 (entradas de Carrasco y Da Fonseca al unísono) está patentizada la diferencia. Dos "monstruos" en River, un pibe de apariencia endeble, un desconocido absoluto, en Vélez.

Pero Da Fonseca lucha, pelea, hasta se atreve a crear una jugada que pudo haber sido gol suyo, si le hubiese dado con más justeza el zurdazo. Mientras Carrasco se pierde, se confunde, no juega, desaparece en la desesperación de querer y no poder. Y Ramón Díaz, que produce cuatro situaciones de gol y convierte el tanto del empate, pierde en el banco 45 minutos preciosos, increíbles teniendo en cuenta el tremendo bajón que sufren Alonso y Luque.

La única manera de Moquear a River es quitarle su natural capacidad de ataque. Y Vélez lo consiguió presionando en todos los sectores, pero muy especialmente del medio hacia atrás. Gran trabajo conjunto de Quinteros-Rotondi y de un Ischia que, pese a no jugar todo lo que puede, supo entregarle a su equipo todas las energías que los jugadores inteligentes ofrecen cuando no logran imponer su bagaje técnico. Y atrás, un arquero casi sin fallas, que tapó todo lo que debía tapar y cuatro hombres de excelente nivel: la brillantez de José Jorge González, la enjundia de Bujedo y la seguridad de Piazza-Jorge. Pero lo fundamental fue la tarea colectiva de los cuatro, que no mostraron ni una sola duda cuando se trató de presionar en el medio, de jugar al off-side o de resolver situaciones quemantes dentro del área.

Es cierto: en el segundo tiempo, River pudo definir. Lo tuvo Díaz y se interpuso Piazza; hubo dos tiros libres de Passarella, uno de los cuales salvó Falcioni y el otro que lo dejó clavado al piso mirando cómo la pelota rozaba su poste izquierdo; Piazza le cometió penal a Díaz que el juez no vio; Falcioni tapó un tiro franco de Alonso y le sacó otro por sobre el travesaño.

Empata River, pero no alcanza... Pase de Carrasco a Diaz y entrada veloz del riojano que le da de zurda ante el achique de Falcioni y el cierre tardío de Ruíz. Faltaban dos minutos.

Empata River, pero no alcanza... Pase de Carrasco a Diaz y entrada veloz del riojano que le da de zurda ante el achique de Falcioni y el cierre tardío de Ruíz. Faltaban dos minutos.

Del otro lado, Héctor López se encargaba sin problemas de Castro, Sanabria dejaba el campo sin haber aportado más que su interminable serie de caídas en la jugada del off-side y Damiano, que había empezado bien, terminó equivocando pases o apresurándose en el remate de tres jugadas propicias.

Pero se llegó al final de los 90 minutos Y VELEZ CREYO COMO NUNCA. Porque el uruguayo González lo agrandó y le dio seguridad con cada quite limpio, con cada toque sereno y preciso. Porque los de atrás empujaron sin errores. Y PORQUE RIVER TENIA LOS BRAZOS CANSADOS DE TANTO GOLPEAR CONTRA UNA PARED.

El gol de Damiano terminó con todo. El "viejito" González mostró más piernas que Merlo, Saporiti y Commisso juntos (los tres ya sin reacción a esa altura), y llegó al fondo después de un excelente pase de Ischia. Vino el centro al primer palo, vino el "hombrazo" de Castro, la pelota que subió y la definición del puntero izquierdo. Y aunque River siguió queriendo con Passarella dedicado exclusivamente al ataque, con Juan José López redondeando una muy buena tarea (le ofreció a River el ejemplo de su espíritu para jugar y luchar durante todo el desarrollo) y con Díaz demostrando que no debió faltar 45 minutos del partido, ya no quedaba tiempo. Del otro lado había todo un equipo defendiendo su sueño y en esos 15 minutos finales, Castro logró finalmente un mano a mano con Fillol que ganó el arquero, Da Fonseca remató débil después de una excelente jugada personal y José Jorge González se perdió el gol por centímetros a pocos segundos del final.

River ya es historia. El dolor producto de un desgarro, también. Jorge, en andas, festeja a grito limpio.

River ya es historia. El dolor producto de un desgarro, también. Jorge, en andas, festeja a grito limpio.

De aquí en más, Vélez dirá. Con un plantel reducido logró lo que se proponía. Volverán Larraquy y Jiménez para apuntalar esto que ya es realidad.

River se quedó otra vez en el camino. Quizá encuentre la explicación, aunque le resulte muy duro.

 

 

Por CARLOS FERREIRA (1980).

Notas: JUAN JOSE PANNO, GUILLERMO BLANCO, JOSE LUIS BARRIO, EDUARDO RAFAEL y NATALIO GORIN.

Fotos: FORTE, ALFIERI (padre e hijo), NORBERTO MOSTEIRIN, GIMENEZ. MAFFUCHE, FIGUERAS, LOPEZ, SALTO, CONESA y LAZARIDIS.

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