Las Crónicas de El Gráfico

1994. El mejor partido de Diego como DT de Mandiyú

Por Redacción EG · 05 de septiembre de 2019

20 de noviembre, Diego Maradona visita el Monumental dirigiendo a Mandiyú. El equipo correntino daba el batacazo ganando 2 a 0, pero finalmente el River de Gallego lo empató 2 a 2.

Llegó al estadio envuelto en gritos hostiles y agredido por algún salivazo tan anónimo como cobarde. Lo aceptó con calma, corno parte de las reglas de juego:

"Es lógico que la gente de River no me quiera, porque me identifica con Boca..." Mostró el primer rasgo de astucia cuando su equipo pisó la cancha, emergiendo de la manga de protección: recién hizo entrar a sus jugadores, junto con River, de modo que la habitual silbatina que sabe recibir a los visitantes se perdiera entre la ovación que saluda al conjunto de Gallego.

La tribuna, totalmente local, lo recibió con silbidos e insultos. Diego rescató entonces el gesto señorial de un adversario: "Francescoli corrió sesenta metros para venir a darme un abrazo. Una actitud de las que no se olvidan..."

 

Empate en el Monumental, Diego abaraza al uruguayo Morán.

Empate en el Monumental, Diego abaraza al uruguayo Morán.

 

Cuando la pelota empezó a rodar, se siguieron acumulando puntos positivos en el casillero de Maradona. Mandiyú fue un equipo bien puesto en la cancha. Con un planteo claro y una actitud definida. Un jugador libre para barrer en el fondo de la defensa: Baena. Dos stoppers dispuestos a aplicar marca tipo ventosa sobre los puntas Amato y Francescoli, para impedirles la recepción y, si la reciben, no dejarlos darse vuelta: Jorge Martínez y Umpiérrez. Más adelante, un bloque de tapones para que River no pueda salir ni progresar libremente en media cancha: Héctor Morán, Angel Ramón Bernuncio, Cristaldo, Obregón y Alvarenga. Estuvo tan armada esa muralla de contención que no sólo quedaron atrapados Berti, Cedrés o Toresani, cuando quisieron arrancar también resultaron taponadas las subidas de Hernán Díaz.

¿Fue nada más que un planteo defensivo? A primera vista, parece así. Pero hay tres jugadores de Mandiyú que se las ingeniaron para contragolpear y agredir. El de mejor manejo, el de ideas más claras es Alvarenga. El moreno uruguayo Wilson Nuñez es el más vivo. MuIler apareció a los 12 minutos, hizo pasar de largo a Rivarola y definió espectacularmente arriba, al ángulo superior izquierdo de Burgos. El cuadro de Maradona ganaba 1-0. La fórmula del contraataque por sorpresa seguía funcionando. Hasta que llegó, sobre la media hora, el perfecto tiro libre de Alvarenga, al ángulo superior derecho de Burgos para sellar el 2-0. Diego tocó el cielo. Tuvo al alcance de la mano su primera victoria y en la cancha de River...

 

Diego Maradona y sus colaboradores festejan el 2 a 0.

Diego Maradona y sus colaboradores festejan el 2 a 0.

 

Pero Mandiyú se asustó de la facilidad con que iba ganando. Se tiró atrás, se dejó embotellar, Obregón cometió un penal inútil ante un rival que estaba de espaldas, y en tres minutos, la doble ventaja se le escurrió a Diego como agua entre los dedos. Después, River lo apretó y le pudo haber ganado. Pero Mandiyú no dejó de pensar en el arco de Burgos. Una vez Alvarenga, robándole la pelota a Ayala y tocándola apenas afuera frente a Burgos, y otra vez Casartelli, tirando a manos del arquero, se perdieron la gran oportunidad de llevarse los dos puntos para Corrientes. El saldo final fue totalmente positivo para Maradona. Y así lo destacó en la conferencia de prensa: "Este puede ser el puntapié inicial para la recuperación. Durante cuarenta minutos le pasamos por arriba al puntero del campeonato. Es más: Mandiyú hizo callar a la hinchada de River. Y cuando la gente se calla es porque respeta. Al final, yo también me sentí respetado".

 

 

Por JUVENAL y GONZALO ABASCAL (1994).

Fotos: EDUARDO FORTE, GERARDO HOROVITZ, HECTOR VILLALBA, ANTONIO LEGARRETA, DANIEL ROTHENBERG y HUGO LAZARIDIS.

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