Las Crónicas de El Gráfico

1950. El estilo es el hombre. Por Borocotó.

Por Redacción EG · 24 de junio de 2019

Siempre existieron tácticas o modalidades en fútbol, pero las impusieron los jugadores con sus virtudes y por propia gravitación de su juego. No al revés, como en ocasiones pretende imponerse.

La rueda es de automovilismo, pero también en ella se habla de fútbol en presencia de corredores y periodistas italianos. Uno de ellos nos dice:

—El juego argentino es muy vistoso, pero la cantidad de pases horizontales para avanzar demora muchísimo el ataque y se expone más la pelota, porque cuanto más pases se realicen más peligro corre de que alguien intercepte. En Italia se hacen dos o tres pases y ...

—¿Usted vio jugar a Orsi y a Cesarini en Italia?

—¡Sí que los vi! ... Orsi entraba y tiraba ...

—Lo mismo hacía aquí antes de irse. Le cortaba la pelota Seoane y aparecía Mumo acribillando la valla.

 

Luis Monti y Carricaberry, centro medio el uno y puntero derecho el otro, muchas veces lograron en colaboración goles por el camino más simple: un pase largo del eje medio al extremo y el vasco que entraba a toda carrera para rematar con suma violencia.

Luis Monti y Carricaberry, centro medio el uno y puntero derecho el otro, muchas veces lograron en colaboración goles por el camino más simple: un pase largo del eje medio al extremo y el vasco que entraba a toda carrera para rematar con suma violencia.

 

Por ese camino enrumbamos. Las tácticas pueden ser muy interesantes, pero siempre necesitarán de los hombres capaces de llevarlas a la realidad. Y puede acontecer que se malogre a muchos jugadores por obligarles e un juego que no es el suyo, que no lo "sienten".

Como penetración nada más simple que el expediente que utilizaron muchas veces Monti y Carricaberry. El centro medio cruzaba largo a la derecha y entraba el vasco para fusilar. ¿Cuánto hace de eso? Va para el cuarto de siglo. ¿Se hablaba entonces de tácticas, de tipos de avance de penetración? De ninguna manera. Los hombres mencionados hacían ese juego porque ellos eran así, porque Monti tenía aquel pase largo maravilloso y Carricaberry su entrada a fondo con un cañón en su pie derecho.

***

Por aquellos días los equipos mantenían por más tiempo su alineación y de ahí resultaba que la modalidad de los integrantes daba una fisonomía determinada a los cuadros a que pertenecían. Cada uno jugaba a su manera porque ese era "su" manera de jugar. ¿Cómo actuó el San Lorenzo moderno? Con Lángara hizo un tipo de avance, con Pontoni otro. ¿Por qué? Porque esos ejes delanteros han sido diametralmente opuestos e igualmente eficaces. De ahí que con Isidro se avanzara en "doble ve" y con Pontoni en abanico. En ambos casos surgió la efectividad. Ella emanó de la capacidad de sus jugadores. Con Lángara marcó goles San Lorenzo; con el terceto Farro, Pontoni y Martino también. Llegó a los tres tantos por partido en el campeonato de 1946.

 

Línea de ataque de River Plate que mereció el mote de "La máquina". La compusieron Deambrosi, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau. Antes de ser sometido el eje a intervenciones quirúrgicas jugaba adelantado, luego bajó y se produjo la variante de jugar Labruna como punta de lanza.

Línea de ataque de River Plate que mereció el mote de "La máquina". La compusieron Deambrosi, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau. Antes de ser sometido el eje a intervenciones quirúrgicas jugaba adelantado, luego bajó y se produjo la variante de jugar Labruna como punta de lanza.

 

Un ejemplo muy al pelo nos lo ofrece el ataque del viejo Independiente, aquel compuesto por Canaveri, Lalín, Ravaschino, Seoane y Orsi. Ya lo hemos utilizado más de una vez para demostrar que lo heterogéneo puede aportar la homogeneidad. Y volvemos al mismo: nada más opuesto que las mencionadas alas. Una "jugadora", la de Canaveri y Lalín; la otra penetrante, con Seoane y Orsi; en el centro un hombre algo inadvertido, pero que tuvo la virtud de unirlas: Ravaschino. ¿Cómo jugó después el terceto de la Meta, Erico y Sastre? En forma muy diferente. ¿Y por qué ganó y goleó? Porque tenía capacidad. Nadie infiltró a la primera el tipo de juego que tenía que realizar como tampoco nadie decidió que el terceto histórico actuara como lo hizo. Los hombres jugaron así porque ellos eran así. Cierto es que la dirección es necesaria, que son efectivas algunas tácticas, pero ellas requieren los hombres que se amolden a las mismas. Y siempre será el hombre. Porque tácticas o maneras de actuar hemos tenido y el fútbol argentino llegó a grande por la grandeza de sus cultores, puesto que se jugó de tal o cual manera sin saber qué nombre tenía la modalidad. Se sabía que con Fulano iba bien Zutano porque "se entendían". Por ello se juntaba a Fulano con Zutano. Por ejemplo, Mutis formó con Bidoglio une pareja de zagueros inolvidable. Brilló más el derecho, pero Vico siempre se quejaba, y se queja todavía, cuando no se le reconocen a su compañero las virtudes que tuvo. Nos dijo no hace mucho:

—Cuando jugábamos contra Racing "el gallego" me decía: "A Ochoa lo cuido yo". Ya estaba la marcación de hombre a hombre.

 

Uno de los tercetos más famosos de nuestro fútbol lo compusieron de la Mata, Erico y Sastre. Por gravitación de las condiciones de los mismos el ataque rojo exhibió una fisonomía determinada, por lo ya muy conocido de que el estilo es el hombre.

Uno de los tercetos más famosos de nuestro fútbol lo compusieron de la Mata, Erico y Sastre. Por gravitación de las condiciones de los mismos el ataque rojo exhibió una fisonomía determinada, por lo ya muy conocido de que el estilo es el hombre.

 

Siempre existieron tácticas,  pero ellas emanaron de los hombres, y cuando se quieren imponer algunas, suele mandarse al fracaso a aquellos que no pueden realizar determinada tarea porque no son para ella, porque la modalidad, la manera de "sentir" el fútbol es distinta. En basketball Stroppiana realizó la media vuelta. Esperaba la pelota de sus compañeros. La recogía de alto aprovechando su elevada talla, daba media vuelta y gol. Vinieron los norteamericanos de 1938 y nos mostraron la media vuelta. ¿Por qué? Porque los encargados de realizarla eran altos y en aquellos días no regía la ley de los tres segundos en el área. Stroppiana, por alto, buscó el juego que más le convenía. Ya vemos que también en este caso aparece la gravitación del hombre.

 

Vernos al vasco Lángara, en una de sus acciones características. Fue un scorer magnífico, uno de los llamados "hombre gol". Actuó adelantado recibiendo los pases de sus compañeros para colocarle la rúbrica del remate que le valiera a su equipo sonados triunfos.

Vernos al vasco Lángara, en una de sus acciones características. Fue un scorer magnífico, uno de los llamados "hombre gol". Actuó adelantado recibiendo los pases de sus compañeros para colocarle la rúbrica del remate que le valiera a su equipo sonados triunfos.

 

Los viejos aficionados al fútbol que recuerdan el Racing de antes saben muy bien que con Marcovecchio en el centro el ataque actuó en "doble ve" cuando no sabíamos que así se llamaba. Y saben muy bien que con Albarico Zabaleta tuvo otra fisonomía. El cambio de un solo hombre obligaba al cambio de juego, a utilizar otra táctica en el avance. River Plate jugó hasta el memorable año de Adolfo Pedernera, el 43, con este hombre al frente metido como cuña en la defensa adversaria. Era la "doble ve". Adolfo tenía pique y shot; pero cuando debió ser sometido a intervenciones quirúrgicas y ya no tuvo el pique tuvo que bajar. Entonces se planteó otro juego: Labruna como punta de lanza. Y así siguió, así continúa después de sucesivos cambios. Ya no se trata, en este caso, de la suplantación de un hombre que determina la variante. Con el mismo hombre, Pedernera, fue preciso variar porque el jugador ya había variado.

 

Ya fuera con Tarasconi como con Varallo al centro, quien vemos en la foto en acción característica suya, Boca Juniors actuó con su avance en "doble ve" porque la pujanza y shot de los ejes mencionados obligaron a esa táctica.

Ya fuera con Tarasconi como con Varallo al centro, quien vemos en la foto en acción característica suya, Boca Juniors actuó con su avance en "doble ve" porque la pujanza y shot de los ejes mencionados obligaron a esa táctica.

 

Muy discutido fue Evaristo Barrera. Tuvo tardes felices y de las otras, como decía el negro que vendía uvas y solamente citaba las blancas. Sin embargo, resultó scorer en los años 1934 y 1936, y pasó el tiempo antes de que Racing volviera a poseer capacidad de goles. En 1944 el paraguayo Mellone fue el goleador. Que no sabía jugar, que era esto o aquello, pero con él Huracán ganaba. Hace años Ferro Carril Oeste trajo al uruguayo Young. No era técnico pero los adictos verdes esperaban el gol de su eje delantero. Y casi siempre llegó.

 

En tiempos en que no se hablaba de tácticas Manuel Seoane pasaba largo a Raymundo Orsi, quien hacía valer su velocidad y su fuerte y bien dirigido shot. He aquí al magnífico insider agasajado por el piberío. La línea de Independiente la completaban Canaveri, Lalín y Ravaschino.

En tiempos en que no se hablaba de tácticas Manuel Seoane pasaba largo a Raymundo Orsi, quien hacía valer su velocidad y su fuerte y bien dirigido shot. He aquí al magnífico insider agasajado por el piberío. La línea de Independiente la completaban Canaveri, Lalín y Ravaschino.

 

Por estos pocos ejemplos comprendemos que jugadores sin mayor habilidad, pero con una virtud necesaria al equipo, pueden convertirse en elementos utilísimos, porque ellos completan las virtudes de la línea. En tales casos hay que jugar para ellos, pero jamás se hubiera podido plantear en "doble ve" un ataque con Pontoni al centro. De manera que si bien se consigna la eficacia de tales o cuales tácticas, en lo que hay de cierto, todo está supeditado a los hombres. Lo certificarían viejos aficionados al fútbol que agregarían ejemplos a los aquí consignados.

Por Borocotó

 

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