Las Crónicas de El Gráfico

1937. Copa Lipton: Argentina 5 – 1 Uruguay

Por Redacción EG · 08 de junio de 2019

Con una sobriedad periodística proverbial, Chantecler analiza la goleada sobre Uruguay por la Copa Lipton 1937. Herminio Masantonio hizo tres de los goles. Con fotos inéditas.

Indudablemente que dos causas influyeron  para restar concurrencia al clásico match por la Copa Lipton: el haberse disputado en día feriado, día en que muchos aficionados trabajan y la seguridad de que nuestro team vencería al uruguayo luego de la superioridad evidenciada en el reciente cotejo por la Copa Newton.

El team argentino, vencedor por 5 a 1. Arriba, de izquierda a derecha: Herrera (cap.), Rodolfi, Sastre, Montáñez. Gilli y Martínez. Agachados: Peucelle, Moreno, Fidel, Masantonio y García.

El team argentino, vencedor por 5 a 1. Arriba, de izquierda a derecha: Herrera (cap.), Rodolfi, Sastre, Montáñez. Gilli y Martínez. Agachados: Peucelle, Moreno, Fidel, Masantonio y García.

Hace mucho tiempo que juzgamos que nuestros teams son más poderosos que los uruguayos, pero la estadística de las contiendas con nuestros vecinos, no lo demuestran, ya que el balance arroja un número parecido de triunfos para unos y otros y con el agregado de que las victorias de mayor significación internacional favorecen a los de Montevideo, puesto que ellos se Clasificaron tres veces campeones mundiales y nosotros ninguna.

La fe y esperanza del público argentino se han satisfecho hasta en forma insospechadamente fácil en esta oportunidad, superando todas las previsiones de resistencia que podían oponernos los celestes que, fuertes, regulares o débiles, siempre resultaron adversarios difíciles para los blanquicelestes.

Recuérdese si no que en el sudamericano extra a principios de 1935 en Lima nos derrotaron por 3 a 0 y en el último realizado en el field de San Lorenzo nos ganaron por 3 a 2, cuando en ambas ocasiones creíamos ciegamente que los venceríamos sin mayores esfuerzos.

Las victorias uruguayas fueron juzgadas muchas veces como obra de la suerte y nuestros triunfos de ahora se disminuyen con el concepto de que "no le ganamos a nadie".

Argentinos y Uruguayos se enfrentan en Buenos Aires, en el marco de la Copa Lipton.

Argentinos y Uruguayos se enfrentan en Buenos Aires, en el marco de la Copa Lipton.

Siempre se exagera y a veces se desfigura la verdad. Antes no influyó tanto la suerte como se dice, sino una organización superior de parte de los vecinos frente a la falta de tino nuestra que lógicamente tenía que resultar beneficioso en fuerzas de análogo poderío, para quienes sabían prepararse mejor. Ahora, las fuerzas son más dispares; pero, aun así, los uruguayos no son tan malos como para sostener que no son ni pueden ser enemigas. "No tan calvo que se le vean los sesos".

Algo hay que dejar en favor de la feliz composición y espíritu de lucha del actual once representativo argentino. Si se les deja hablar, son muchos los que sostienen que el team es mediocre y hasta que no podría resistir una comparación con la mayoría de los teams representativos de otras épocas que resultaban vencidos por los uruguayos, pero acontecía porque éstos eran entonces mucho más poderosos y tenían un Dios aparte.

El goalkeeper uruguayo tuvo abundante labor en el partido por la copa Lipton. En esta imagen, aprestándose a recoger un shot de Peucelle.

El goalkeeper uruguayo tuvo abundante labor en el partido por la copa Lipton. En esta imagen, aprestándose a recoger un shot de Peucelle.

Voy a poner las cosas en su lugar respecto de este team argentino de 1937 que en las dos clásicas competencias, sin realizar ningún esfuerzo extraordinario y hasta jugando con soltura y displicencia, registró el elocuente record de 8 goals a 1, record que en 2 matches oficiales no registró nunca una representación argentina frente a otra de la vecina orilla.

COMPARACIONES ENTRE LOS DOS MATCHES

Tanto en Montevideo como en Buenos Aires, el correcto comportamiento del público y el desempeño eficaz de los referee qué dirigieron los matches por las Copas Newton y Lipton, Tejada y Caswell, no resultaron factores influyentes en las contiendas que quedaron libradas exclusivamente a la labor y méritos de los teams en lucha, con sólo ligera ventaja en virtud del ambiente normal, en favor de los teams que fueron locales en uno y otro cotejo.

El team argentino experimentó un solo cambio que fue el de Masantonio reemplazando a Marvezy, con lo que ganó algo en agresividad ofensiva. En cuanto al uruguayo sufrió bastantes cambios, tantos que alcanzaron a 8 hombres. Del primer partido sólo quedaron para el segundo, Besuzzo, Muñiz y Porta. En los demás, Morales sustituyó a Clulow, Peláez, a Carreras, Galvalisi a Gestido, Martínez a Chanes, Chirimino a Ciocca, Arispe a Fager, Villadóniga a Varela y Camaití a Amarillo.

Herminio Masantonio (izquierda), centre forward argentino, que señaló tres goles, junto a Rodolfi.

Herminio Masantonio (izquierda), centre forward argentino, que señaló tres goles, junto a Rodolfi.

Equivale esto a decir que fueron dos team uruguayos distintos frente a uno mismo argentino. Podría decirse que para la Lipton, por esta causa, el team argentino llevaba la ventaja de su trabazón. Pero la realidad fue otra: como acción de conjunto, armónica e inteligente fué superior nuestra representación en el partido de Montevideo que el jueves pasado, pero en el match de la Lipton fué mayor su peligrosidad ofensiva. Recordarán los lectores que en mi juicio acerca del match por la copa Newton dije que el primer período había sido equilibrado y que en el segundo dominaron los uruguayos en su mayor parte, no obstante lo cual había ganado el team que demostró más evidente superioridad técnica, Poseedor de líneas armónicas y equilibradas, unidas entre sí por un magnífico terceto de baivel. Que con serenidad, cálculo e inteligencia neutralizó el esfuerzo de un rival entusiasta y, sobriamente, "sin despeinarse" halló la resolución de un triunfo que no recordaba hubiera alcanzado nunca en forma tan rotunda y clara otro team representativo nuestro en cancha uruguaya.

 

El segundo gol de la Selección.

El segundo gol de la Selección.

 

Aquella tarde el público del estadio Centenario vió a un equipo organizado y consciente frente a otro que era su favorito, minando las energías del rival hasta vencerlo por la ley del mejor. Vió lo que significa frente a un cuadro que sólo tiene la virtud de la tenacidad y entusiasmo, accionar al otro con método, parsimonia e inteligencia. Una extrema defensa segura y rendidora y un ataque armónico y aplomado servidos por una línea media notable en todos sus aspectos, ganar sin mayores esfuerzos.

EL MATCH POR LA LIPTON

No ocurrió lo mismo en el field de Avellaneda, en que el primer período resultó parejo y en el segundo dominó ampliamente el vencedor. Esta vez existió igual o mayor superioridad individual si cabe, del team argentino, pero la acción conjunta del equipo uruguayo en la etapa inicial fue más armónica y su táctica más ordenada aunque de ineficacia ofensiva. Es que tanto el quinteto como la línea de halves argentinos armonizaron su acción y sin defeccionar no repitieron su performance recordada. Pero no bien se asentó la línea media local, terminó el partido virtualmente y mostrando una mayor codicia que en la Newton asedió el campo rival.

La valla del combinado uruguaya cae por tercera vez. En esta ocasión nada pude hacer Besuzzo, porque el autor del tanto, Fidel, lo engañó hábilmente, amagando de derecha para luego shotear de izquierda.

La valla del combinado uruguaya cae por tercera vez. En esta ocasión nada pude hacer Besuzzo, porque el autor del tanto, Fidel, lo engañó hábilmente, amagando de derecha para luego shotear de izquierda.

Hubo diferencia entre uno y otro match. Más atildado fué entonces el team argentino; más resuelto en esta última ocasión. En el de la Newton, Besuzzo y Herrera se lucieron por igual en magníficas intervenciones; en el de la Lipton, Herrera no tuvo necesidad de mostrar sus habilidades y en cambio el arquero uruguayo se lució tanto que no obstante los cinco goals que le marcaron, fue una figura de singular relieve en la cancha y el mejor hombre de su team.

Ya en la primera etapa con impresionar mejor la acción de conjunto uruguaya se advirtió que era su valla la que pasaba por las situaciones más difíciles y que a poco que asentara su juego Rodolfi y ocupara más su puesto Sastre que acudía en ayuda de aquél, la victoria argentina se iba a pronunciar decididamente. Tardó empero en salir del 2 a 1, y hasta los uruguayos con un poco más de decisión pudieron haber logrado en los primeros minutos de la etapa final el empate. No es que lo mereciera, pero la oportunidad de igualar el score siquiera momentáneamente la tuvieron; pero en cuanto Rodolfi se asentó y cubrió notablemente el centro de la cancha a tiempo que Galvalisi decaía, entonces aquello no fue ni partido. Con codicia y. habilidad el team argentino dominó el campo y Besuzzo dió el magnífico espectáculo de sus repetidas y brillantes intervenciones. El tercer goal de Fidel fue brillante y después vinieron los otros dos, de Masantonio y García que fusilaron de cerca al gran arquero de la vecina orilla que, no obstante los cinco goals, rayó a elogiosa altura ratificando la bondad de sus cualidades.

PÁRRAFOS FINALES

No fue una gran lucha ni bastante menos; quizás en el primer tiempo le dió aspectos emocionantes la alternativa del ataque y el score sin definición. Después tuvo como único factor de interés el despliegue de una ofensiva habilidosa que ter-minaba en el duelo directo con un arquero que supo brindar emoción y mantener en parte la belleza del espectáculo y un ala sutil como la izquierda argentina que concibió jugadas magistrales. El vencedor categórico de la Newton lo fué más aún de la Lipton y ratificó que se trata de un team respetable. Quizás es de todos los teams que nos representaron, de los eficaces, el más lúcido y de los lucidos, el más eficaz. Hermosa amalgama de brillo y eficacia que, de continuar rindiendo así puede deparar muchas satisfacciones al fútbol argentino. Le mejor es su defensa sin que el ataque deje de tener virtudes. Herrera es un hombre de confianza para el puesto; Montáñez, un back magnífico y Gilli, un digno compañero. La línea media es un punto altísimo. Rodolfi rinde extraordinariamente cuando calza el juego del rival; Martínez se prodiga en habilidosos esfuerzos, y Sastre actúa con la prestancia del crack que está por encima de la categoría de la lucha por importante que sea. Sin esforzarse rinde mucho y maravilla con sus pases matemáticos.

 

El cuarto gol argentino, la goleada ya era un hecho.

El cuarto gol argentino, la goleada ya era un hecho.

 

El ala izquierda supera a la derecha en entendimiento y habilidad y la derecha tiene a dos hombres difíciles, tesoneros y positivos. Masantonio, sin ser el hombre ideal, jugó bien y resultó una figura de mucho más relieve y peligrosidad que Marvezy.

El team uruguayo que jugó con más táctica que el de la Newton fué menos resistente y terminó por entregarse a merced de un rival que lo fué minando hasta arrollarlo. Exceptuando a Besuzzo y a Muñiz, que fué el gran zaguero que conocíamos, sólo Galvalisi en el primer tiempo, los demás no pueden comparar sus méritos con los argentinos, ni aún Villadóniga y Porta que fueron sus mejores forwards. Baste decir para establecer su innocuidad que el único gol lo obtuvo el back Muñiz. Lo mismo ocurrió en Montevideo, pero por lo menos Varela y Ciocca le dieron más categoría al quinteto.

 

Gol de la Selección uruguaya.

Gol de la Selección uruguaya.

 

EL REFEREE

Caswell no conformó a los jugadores uruguayos, porque sin ser impecable su arbitraje fue muy bueno. El penal por foul a Moreno fué muy bien acordado y su decisión de anularlo porque Besuzzo no se mantuvo en la raya de goal, después que comprobó que éste había rechazado en prímera jugada, fue correcta. La nueva ejecución del penal que Masantonio pudo errar luego de que García había anotado el goal, si perjudicaba a alguien era al team argentino y sin embargo, Muñiz la protestó. Esto demuestra que se protesta por el solo prurito de protestar. En el segundo tiempo hubo reclamaciones a mi juicio infundadas y, en cambio, no se le protestó un claro yerro reglamentario. Dió un Pique y como Moreno alcanzara la pelota antes de llegar al suelo, lo penó con free-kick olvidando que la reciente reforma reglamentaria de la ley 16 como doy a conocer en otro artículo de este mismo número, establece que si un jugador toca la ball antes de llegar al suelo, el pique se dará nuevamente. Para el árbitro uruguayo que vino expresamente a ver a Mr. Caswell su desempeño fue óptimo e igual opinaron los entendidos en general. No cabe duda que el referee británico ha comenzado su actuación en nuestros fields con un éxito halagüeño.

 

Por CHANTECLER.

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