Las Crónicas de El Gráfico

1934. En La Plata nos robaron la ídem

Por Redacción EG · 04 de junio de 2019

Por Sobrepique. Crónica y fotos de un clásico platense que sólo duró 15 minutos. Un encuentro que había generado gran expectativa por la calidad de los planteles terminó abruptamente y con escándalo.

Yo quisiera ser uno de esos muchachos "libres" de la Capital, sin preferencias de teams, ni obligaciones de oficio, ni privilegios de carnet; un muchacho que el domingo resolvió ir a La Plata porque le gustaba el partido, y pagó su pasaje de tren y se estrujó frente a las boleterías para formar un peso y veinte de entrada. Entonces, después de suceder lo del domingo — o, mejor dicho, porque no sucedió lo que debía suceder, — yo le escribiría al Director de El Gráfico para decirle:

"Señor: le habla uno del montón que se fue hasta La Plata para ver jugar al fútbol, porque le gusta como espectáculo y porque sabe que Estudiantes y Gimnasia han hecho siempre grandes partidos.”

 

Una parte del público que ocupó la tribuna oficial y que, junto con los otros espectadores, que sumaron 25.000, asistieron perplejos a la burla de que se le hacía objeto al ofrecerles quince minutos de un espectáculo cine debía durar noventa. La correcta conducta de ese público contrastó evidentemente con la actitud asumida por: el capitán de Estudiantes.

Una parte del público que ocupó la tribuna oficial y que, junto con los otros espectadores, que sumaron 25.000, asistieron perplejos a la burla de que se le hacía objeto al ofrecerles quince minutos de un espectáculo cine debía durar noventa. La correcta conducta de ese público contrastó evidentemente con la actitud asumida por: el capitán de Estudiantes.

 

“Yo, señor Director, he admirado el año anterior la clase estupenda de los "triperos", que hasta en las malas se portaron bien, y fui también un rendido "abriboca" de aquella línea celebérrima de Estudiantes, reducida ahora, por culpa del profesionalismo, a sólo dos de los cinco que le dieron fama. Yo creo, señor, que Miguel Ángel Lauri es el mejor de todos los wingers derechos que se florean en nuestras canchas y, todavía más, estoy seguro de que es uno de los más firmes valores que hay hoy en el fútbol argentino. Una maravilla, señor Director, ¡una verdadera maravilla! Yo sería capaz de trompearme con el tipo que, delante mío, se permitiera dudar de la estupenda capacidad de futboler que tiene el puntero derecho de los pinchas. Él es medio cuadro de Estudiantes y es él toda su delantera. Lo aprecio en mi condición de hincha de fútbol sin distinción de teams y confieso que le tenía simpatía, a él y a Zozaya, porque en él se encarna el recuerdo de aquello que pasó. Yo, señor Director, le "tenía" simpatía y admiración. Ahora... he tenido que rebajar el cincuenta por ciento. Uno del montón se permite decir que ha sufrido el domingo una dolorosa decepción: Miguel Ángel Lauri no es más que un gran winger... Hubiera preferido no estar el domingo en la cancha de Gimnasia, para ahorrarme esta comprobación.

 

El único goal del match, conquistado a los 12m de juego por Sande, insider derecho de Estudiantes. La pelota entra a la valla impulsada por el forward visitante, burlando la vigilancia de Herrera v de Recanatini, en tanto que Montanez y Haedo siguen la trayectoria de aquélla.

El único goal del match, conquistado a los 12m de juego por Sande, insider derecho de Estudiantes. La pelota entra a la valla impulsada por el forward visitante, burlando la vigilancia de Herrera v de Recanatini, en tanto que Montanez y Haedo siguen la trayectoria de aquélla.

 

No hay derecho

En La Plata nos robaron la ídem, señor Director. Y fue por culpa de Lauri. ¡No hay derecho! Estábamos todos magníficamente dispuestos para presenciar el partido. Nunca vi en una cancha portarse al público con mayor corrección. Los pibes de las cuartas — ¡que no son tan pibes! —nos habían aburrido con sus líos repugnantes y esperamos la salida de las primeras como se espera un remedio que haga olvidar los males pasados... Tuvimos aplausos para los dos cuadros. Silbamos a Estudiantes porque tardó en aparecer, pero apenas vimos al rubio del lío asomar por el subte escaleras arriba, la espera pasó al olvido. ¡Con qué gusto nos prendimos los veinticinco mil que éramos al zarandeo juvenil de la pelota! Empezaba lindo el partido. Gimnasia, mejor armado, con más trabazón y elegancia, se fue pausado y justo al arco de Capuano y ahí se lució el Angelito platense, repitiendo dos o tres veces más sus atajadas, demostrando estar a tono con la fiesta. Rodríguez lustraba y Dañil imponía respeto, pero a pesar de eso Estudiantes no ofrecía la misma sensación de solidez que su adversario. Y por ahí, señor, se dio la ilógica del fútbol: el winger Lauri dejó parado a Miguens con una de sus jugadas estupendas, tiró el centro, la recogió De la Villa y éste puso la pelota en los pies de Sande. Serenito, sin titubeos, el suplente mandó un puntazo y saltaron en un grito las populares.

 

La última jugada del encuentro: Capuano sale airoso de un entrevero frente a su valla, apoderándose de la pelota. Inmediatamente se ejecutó un foul que, con anterioridad había hecho Dañil a Farías, sin que los jugadores oyeran el silbato, y la protesta del centre hall hizo que el juez lo expulsara.

La última jugada del encuentro: Capuano sale airoso de un entrevero frente a su valla, apoderándose de la pelota. Inmediatamente se ejecutó un foul que, con anterioridad había hecho Dañil a Farías, sin que los jugadores oyeran el silbato, y la protesta del centre hall hizo que el juez lo expulsara.

 

¡Quién lo iba a decir! Estaba tan lindo el match... Delovo se lucía, Minella abría el juego, Zoroza conducía la línea. Acaso Gimnasia, a la larga, hubiera ganado. Y se fueron otra vez hacia el arco de Capuano. Llegaron, se armó un lío, Naón y Peralta le disputaban la pelota al arquero, pero éste, como si estuviera en el día de su santo, salió con la número cinco entre sus manazas. Y ahí fue, señor, cuando vimos que el referee detenía el juego, se paraba a pocos metros del área visitante y señalaba la ejecución de un tiro libre contra Estudiantes. Los jugadores no habían oído el silbato; confieso que yo tampoco. Pero, si el hombre cobraba, algo debía haber pasado. Se le vio hacer una seña como si indicara un hand. Nadie dijo nada. Minella mandó un zurdazo bárbaro, que pasó por encima del travesaño. Y entonces, fue entonces, Director, cuando vimos que Dañil se le acercaba al referee, lo tomaba de un brazo y le decía algo. Yo pensé en seguida: "¡Dañil metió las de andar!" Estaba en lo cierto. El referee le dijo unas palabras más a Dañil, después llamó a Lauri, discutieron los dos y pidió el auxilio de los agentes de policía. En ese momento, Lauri perdió los estribos. En vez de achicarse un poco y agregar el asunto por las buenas, se le vio montar el picaso y empujar al referee. "¡Peor que peor!", volví a pensar para mí. Claro que al capitán de Estudiantes se le habrá pasado por la cabeza el desastre de su team en el partido si le echaban nada menos que al centre half. El goal de ventaja se iba a transformar en varios en contra... Había que defender la chance del equipo, discutir, buscar que el juez se volviera atrás. No hubo caso. El hombre estaba resuelto a mantenerse en sus trece. Me pareció muy bien. Ya era hora de que el referee fuera autoridad en la cancha; y ahora que tienen el apoyo del Tribunal de Penas, ahora que se está curando el fútbol, ¿cómo van a permitir que los manden los jugadores?

 

Los agentes, llamados por el Árbitro para hacer salir del field a Dañil, se ven obligados a intervenir en la discusión entre Solari, Lauri y los otros jugadores de Estudiantes.

Los agentes, llamados por el Árbitro para hacer salir del field a Dañil, se ven obligados a intervenir en la discusión entre Solari, Lauri y los otros jugadores de Estudiantes.

 

Hubiera sido honroso

Además, señor Director — seguiría la carta, — había otra cosa: antes de empezar el partido, Solari habló con Lauri y con Minella, en el centro de la cancha. ¡No lo habrá hecho para preguntarle por la familia...! Todos los jugadores, entre ellos Dañil, sabían que ahora ya no es cosa leve protestarle al árbitro un fallo. ¿Por qué, entonces, sabiéndolo, le dijo... lo que le haya dicho? ¡Si con eso no arreglaba nada!

 

Los futbolers de Gimnasia y Esgrima adoptaron una actitud de completa abstención, sin participar para nada en la incidencia. Aquí se ve a Farías, Neón y Miguens haciendo de espectadores.

Los futbolers de Gimnasia y Esgrima adoptaron una actitud de completa abstención, sin participar para nada en la incidencia. Aquí se ve a Farías, Neón y Miguens haciendo de espectadores.

 

Lauri, como capitán, se mandó mudar con sus compañeros. Antes que seguir con diez hombres, prefirió retirarse y dejarnos plantados a los veinticinco mil que éramos, entre los cuales estábamos los que habíamos producido más de doce mil pesos. Eso le ha costado a Estudiantes perder el partido, además del porcentaje, la multa, las suspensiones y todo lo demás que debe venir, si viene... Pienso yo: ¿No hubiera sido más honroso, y de más provecho, acatar como sportsman la decisión del árbitro, seguir con diez hombres y perder — quizás — en una forma que no honraría, por cierto, al adversario? También puede creerse que Minella, intercediendo en el acto, como capitán de Gimnasia, acaso hubiera arreglado el asunto. Pero eso entra en el terreno de lo que "pudo ser". En cambio, lo que fue, sin vueltas de hoja, es eso: que Dañil le dijo algo al referee, sin necesidad; que el árbitro cumplió con su deber y que, por último, Lauri nos embromó, ¡pero bien embromados... por no decir otra cosa! Señor Director: si usted va al teatro, paga su entrada para ver una obra en dos actos y resulta que en la primera escena el galán se pelea, por cuestiones personales, con el primer actor, y todo el mundo se va, bajándose el telón, ¿no le devuelven la plata? si no quieren devolverla, ¿no puede haber un abogado que plantee judicialmente la cuestión en nombre de los perjudicados?

 

Cuando Lauri hizo retirar a su equipo de la cancha, dando por finalizado el match, el referee Solari también abandonó el field.

Cuando Lauri hizo retirar a su equipo de la cancha, dando por finalizado el match, el referee Solari también abandonó el field.

 

¿Puede, no es cierto? En el teatro... Pero en el fútbol, todos corremos el peligro de que cada domingo aparezca en las canchas un gran jugador que, como mal sportsman, toma un "gesto" y nos deja bien en la palmera. Para terminar, yo le hago a Lauri y al club Estudiantes esta pregunta; ¿quién nos devuelve la plata?"

* * *

Una carta así le escribiría yo al Director de El Gráfico, si fuera un muchacho libres sin obligaciones ni privilegios...

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