Las Crónicas de El Gráfico

1950. Ligero y potente, volvió Alfredo Prada

Por Redacción EG · 30 de abril de 2019

En la ciudad de Buenos Aires, el recordado boxeador argentino volvió a la victoria ante el peruano Grimaldo Urlich por KO. Reponiéndose de dos derrotas y un empate, el pugilista le apuntaba nuevamente a Gatica.

Era esta la primera presentación de Alfredo Prada ante el público de Buenos Aires después de su conocida actuación en Estados Unidos, donde cumpliera una discreta campaña. Existía real interés por apreciar la forma actual del campeón peso liviano, como quedó certificado con la cantidad de espectadores que acudieron al estadio de Ferro Carril Oeste.

  

Alfredo Prada con su entrenador P. Melero

Alfredo Prada con su entrenador P. Melero

  

Se medía allí Prada con el peruano Grimaldo Urlich, es decir que a la reaparición del campeón se agregaba, pera mayor curiosidad de la concurrencia, la presentación de una figura desconocida. De tal puede calificarse a quien como profesional no había actuado nunca entre nosotros y que como amateur ostentaba un antecedente que todavía exhibía a manera de recomendación o certificado de aptitud: le había ganado a José María Gatica en un campeonato sudamericano. Urlich, que es hermano del peso pesado del mismo apellido — y por cierto que bastante parecido fisonómicamente, ya que no en el tamaño del cuerpo, — venía de cumplir en Chile algunas performances aceptables y se le suponía con aptitudes para exigir del campeón argentino una seria prueba de suficiencia.

 

La atenta expresión del referee señor Escudero, alerta siempre, es detalle de importancia en esta foto que muestra a Urlich tratando de contener el ataque impetuoso de Prada mediante un doble golpe simultáneo, "a lo Cachetada".

La atenta expresión del referee señor Escudero, alerta siempre, es detalle de importancia en esta foto que muestra a Urlich tratando de contener el ataque impetuoso de Prada mediante un doble golpe simultáneo, "a lo Cachetada".

 

Si consideráramos a Urlich un valor alto dentro de su categoría, si admitiéramos que su desempeño de esta oportunidad fue en él completamente normal y nos basáramos en el desarrollo y el desenlace de este combate, encontraríamos sobradas razones para afirmar que Prada ha progresado mucho. Pero la experiencia aconseja no dejarse llevar por el entusiasmo cuando se trata de formarse un juicio para transmitirlo. Sabemos que se impone detenerse a contemplar los factores negativos con la misma atención que los favorables, no con espíritu o intención derrotista, desde luego, sino precisamente a manera de freno, de balance, de equilibrio.

 

El peruano Grimaldo Urlich, vencido en la cuarta vuelta del match concertado a diez.

El peruano Grimaldo Urlich, vencido en la cuarta vuelta del match concertado a diez.

 

Urlich no es, por lo menos no accionó en el ring de Oeste como un boxeador de primera categoría. Es probable que la circunstancia del debut haya influido en su estado de ánimo y en su rendimiento; aceptamos que sea más de lo que pareció. Urlich es un hombre de limitados recursos, de escasa o nula imaginación, de poca habilidad. Habría que verlo con otro rival, quizá, que le permitiera desplegar medios que frente a Prada hayan quedado ocultos. De acuerdo con lo hecho en este caso, Urlich impresiona como buen pegador y hombre aguerrido, pero no pudo triunfar porque careció de destreza para colocar sus golpes y mostró muy poca defensa. Hizo sentir una vez, en el primer round, el poder de su punch, al colocar una derecha muy justa y potente que hizo caer al campeón argentino y conmovió al estadio. Sin embargo, no pudo repetir ese impacto. Pareció lento y pasivo, evidentemente anulado y arrollado por un adversario que lo acosó de continuo.

 

Tocado con potencia y precisión, cae Prada ante la sorpresa del público. Urlich consiguió ubicar un contragolpe de derecha al mentón que provocó un efecto fulminante, pero el campeón se repuso de inmediato.

Tocado con potencia y precisión, cae Prada ante la sorpresa del público. Urlich consiguió ubicar un contragolpe de derecha al mentón que provocó un efecto fulminante, pero el campeón se repuso de inmediato.

 

 

El ímpetu característico del campeón argentino de peso liviano puede apreciarse de manera cabal en esta instantánea. Jugándose entero, con potencia arrolladora, Prada avanza descargando fortísimos golpes de ambas manos, preferentemente de izquierda al cuerpo de Urlich. El peruano tuvo que ceder posiciones.

El ímpetu característico del campeón argentino de peso liviano puede apreciarse de manera cabal en esta instantánea. Jugándose entero, con potencia arrolladora, Prada avanza descargando fortísimos golpes de ambas manos, preferentemente de izquierda al cuerpo de Urlich. El peruano tuvo que ceder posiciones.

 

Interesaría, repito, verlos de nuevo a los dos contra otros rivales para colocarse en terreno firme. Entonces sabríamos con seguridad si Prada se vio favorecido porque frente a sí tenía muy poco enemigo o si las buenas condiciones de Urlich fueron insuficientes para contener a un Prada muy mejorado.

Aisladamente, el desempeño de nuestro compatriota tiene que ser calificado de impecable, Hasta el trance de peligro arrojó un saldo favorable para él porque le permitió demostrar su capacidad de resistencia y su poder de reacción.

 

Pasaje da violencia en el que los punches del argentino llegan con mayor eficacia, ya que ataca cubriéndose y el golpe de Urlich va a dar en los brazos de Prada. El rostro de éste refleja toda la energía que imprimió a su acción.

Pasaje da violencia en el que los punches del argentino llegan con mayor eficacia, ya que ataca cubriéndose y el golpe de Urlich va a dar en los brazos de Prada. El rostro de éste refleja toda la energía que imprimió a su acción.

 

Repuesto de ese tropezón — caída sin cuenta, — Prada se lanzó al ataque con intensidad arrolladora, pero bien pensada. Moviéndose con rapidez muy superior a la conocida antes en él, asumió la ofensiva castigando a la línea baja. Demoledor fue el castigo que a través de tres vueltas aplicó el argentino al peruano. Urlich, dominado, sometido, desconcertado, sólo atinaba a trabar cuanto podía, pues sus intentos de responder a los golpes de Prado ni siquiera llegaban a concretarse porque su ritmo resultaba muy lento en contraste con la velocidad del púgil local. No hubo casi lucha en cuerpo a cuerpo; todo se concretó a la repetición de una misma situación: avanzaba Precia pegando, retrocedía Urlich recibiendo los golpes, hasta que se producía el clinch; separados, se reproducía el mismo proceso. La única variante consistía en algunos restregones ineficaces aplicados por los dos en esos fugaces abrazos. Segundo y tercer round constituyeron lo que podríamos llamar la tarea de demolición. En la cuarta vuelta entró Prada resuelto a terminar la cuestión. Minada la resistencia del adversario, sólo faltaba ponerle remate a la obra. Y ese remate debería llegar desde lo alto, Así fue. Bastaron pocos golpes a la cabeza, serie concluida con un impecable gancho de derecha, para que Urlich se derrumbara, definitivamente vencido. Le contó los diez segundos el referee señor Escudero y no reaccionaba aún el peruanito. Tuvieron que levantarlo sus ayudantes y el mismo Prada.

 

Demasiado cerca de nuestro fotógrafo cayó Urlich, en un rincón neutral, Prada todavía no se apartó. Se produjo el epílogo en el cuarto round, cuando el argentino remató, pegando arriba, su castigo a la línea baja.

Demasiado cerca de nuestro fotógrafo cayó Urlich, en un rincón neutral, Prada todavía no se apartó. Se produjo el epílogo en el cuarto round, cuando el argentino remató, pegando arriba, su castigo a la línea baja.

 

 

Los efectos del punch decisivo duraron un rato. El vencedor acude en ayuda del rival caído, que todavía está en la zona de lo inconsciente. La concurrencia, muy numerosa, ovacionó a Prada.

Los efectos del punch decisivo duraron un rato. El vencedor acude en ayuda del rival caído, que todavía está en la zona de lo inconsciente. La concurrencia, muy numerosa, ovacionó a Prada.

 

 

Falta agregar que Alfredo Prada impresionó muy bien al público. Se le esperaba con una idea fija: la de su próxima pelea con José María Gatica. Existía, pues, verdadero interés en apreciar el estado en que se hallaba el campeón. Parece que su experiencia en Estados Unidos lo ha favorecido. Dos aspectos aparecen muy mejorados en él: la velocidad y la soltura de movimientos. Dejó la sensación de que aumentó también la potencia del golpe. Además, he corregido su posición de ataque. Avanza más cubierto, con giros de cintura. En resumen: Prada ha progresado. Esto no hace más que aumentar la expectativa en torno a su nuevo match con Gatica, acontecimiento que no por repetido deja de apasionar.

 

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