Las Crónicas de El Gráfico

1973. ¡Sexta..! ¡Con el Globo en la punta...! ¡Sexta..!

Por Redacción EG · 28 de marzo de 2019

Cuando tras 45 años Huracán, que es lo mismo que decir un barrio, se encaminaba a ganar un campeonato, Osvaldo Ardizzone escribe este artículo, uno los mejores textos de El Gráfico de todos los tiempos.

De todos modos, te seguirás quedando ahí. Ahí donde naciste. Empaquetado en esa dulce gayola como es el sentimiento de tu gente. Desde aquel lejano y lírico despertar, allá detrás del Patronato, por el mil novecientos ocho. Hasta que los afectos que te ligaban a Pompeya te llevaran más al sur. Que Sur será siempre tu destino... Aquel baldío de Chiclana y Alagón por el mil novecientos catorce, donde fuiste inquilino rante por algunos largos años.

 

Huracán Campeón 1928.

Huracán Campeón 1928.

 

Después, la ciudad que va cambiando. Los sueños de progreso. Pero, al cabo, te seguiste quedando ahí. Ahí, donde naciste. Que el metejón bacán de ese cemento diquero del estadio ni alcanzó para cambiarte el alma. Apenas si fue la pilcha nueva para el domingo feliz de un laburante. Que las piedras desparejas de Acorta, desde Luna hasta que se pierde en el fondo brumoso de tu cielo industrial, te siguen deschavando tu cálido y proletario origen. La vocación de tu gente para seguir siendo barrio. Para sentirse barrio en las simples costumbres que vienen de lejos. El corazón del Parque, el cacho grande de Pompeya, el catastro espiritual que te junta con Soldati, el amago hacia el lado de San Cristóbal, algunas conquistas por el sur de San Telmo... Pero, al cabo, la misma gente. La misma histeria. El sabor de las esquinas apacibles. La quietud de los atardeceres. La añeja estirpe de los trasnochados boliches con estaños y mesas ya negras de tiempo, aunque un "gallego" con grupos de empresario moderno pretenda abatanarlas con la irreverencia de una fórmica en colores. O con yoni bautismo de grill, justamente allí, allí, donde la confusa y grasienta lista del menú se mantenía fiel a la "ternerita al horno con papas" por un puñado de millonarias chirolas. Y a un troli de la casa, tan áspero como la gola brenca y aguadentosa del destinatario...

 

Huracán Campeón 1973.

Huracán Campeón 1973.

 

Sólo que, mañereando, gambeteándole a este nuevo balurdo del cambio, te aguantas. Todavía le seguís poniendo un poco el pecho al grito prepotente del progreso. Por eso, junto con esta nueva Esthercita seductoramente enfundada en su estrechísimo Levis que te pifia en la Chiclana de la otra, se juna alguna punta veterana con lenghe y gacho gris que no quiere entregarse. Que todavía se desliza con el andar sigiloso y el perfil ladeado como en la nostalgia de un tango... Por eso cuando aterrizo al bardo en algunos de tus boliches, descubro la antigua y pintoresca religión por el cinzano con fernet de los anocheceres, o la caña a cuarenta y tantos grados con la que se astilla algún solitario con el café de la sobremesa... La partida de tutte de la media tarde o la insólita actitud de los dos intelectuales que se amasijan la sabiola en la taciturna búsqueda del jaque mate definitivo...

De todos modos, te seguirás quedando ahí. Ahí, donde naciste. Con tu origen de tango. Con las leyendas de tus guapos, cuando los viejos Mataderos del Centenario. Con el perfume de tus viejas casas de largos zaguanes, de patios con parrales y fondos con higueras. Con el eco de tus chatas rechinando en los repechos de Centenera. Con el tributo espeso y turbio de tus chimeneas que prolongan hacia el cielo la estirpe "quemera" de los sabios y anónimos alquimistas del trapo, el hueso y la hojalata... Huracán. Nunca pudiste alcanzar el refinado abolengo de "los grandes" que alguna vez fueron tus iguales. Desde aquel casi olvidado veintiocho campeón, desde alguna que otra liviana alegría, desde hace casi cuarenta y cinco años, viviste el desconsuelo de muchos domingos grises. Algunos, tristemente grises... Pero, ahora, de pronto hasta el humo "quemero" parece menos turbio, menos espeso. Ahora allá arriba hasta queda un hueco para el cacho de sol de un sueño nuevo. Para este despertar ruidoso. Huracán en la punta. Que es lo mismo que el barrio en la punta. Que toda tu gente en la punta. Que tus calles, tus boliches, tu esquina de Rioja y Caseros donde rumorean las muchachas en los atardeceres de estos domingos distintos, después de tanta resignada mishiadura... Este Huracán de los goles. Este Huracán de la pelota jugada. Este Huracán ya un cacho de toda la gente. Por ese misterioso gancho de la simpatía. Por ese solidario homenaje a los años pobres. Por eso de ir para adelante con las manos limpias, de atreverse a un resultado con el piante todavía otario, sanamente otario de una romántica postura con que el seco se juega entero a la grandeza taura de un gesto... Por esta revolución que germina en la gente, a despecho del color partidario...

 

Oscar Bonavena y Carlos Babington.

Oscar Bonavena y Carlos Babington.

 

Por eso es que escribimos todo esto. Por eso te caminamos el barrio palpitando el sueño nuevo. Por eso transitamos las esquinas. Le miramos la cara a tu gente. Nos metimos en tus boliches. Nos solidarizamos en la hora del aperitivo. Compartimos la caña a cuarenta y tantos grados aunque la gola se queje...

Hablamos de Roque, de Russo, de Basile, de Carrascosa. Fuimos a la casa de Buglione, a la de Roganti, de Cantú, de Carlitos Babington... Nos sentamos a la mesa con los amigos de Brindisi... Porque hasta eso conservas. El viejo hábito de contar con jugadores nacidos y criados en tu barrio. Que siguen perteneciendo a tu gente... Por eso, por todo eso, es que nos contagiamos de todo esto...

 

"LA LECHERIA" DE RIOJA Y CASEROS

La esquina más tradicional del Parque. Y, tal vez, con más historias... Allí, sobre Rioja, estaba el famoso café de Benigno. Tentación de los debutantes al primer cigarrillo y al naipe. Hábito inveterado de los mayores. De la noche y de las madrugadas. Clientes de filiación laburante y de la otra... Tinglado para el cantor de pinta gardeliana acompañado de sus guitarristas. El tablero con el resultado de los partidos como gentileza especial del propietario. Y también el resultado de las carreras de Palermo y La Plata para el que puede ser un tres y dos clandestino... Así llega el relato en los recuerdos de don Domingo Juan Soto... Setenta años caminándole las calles a todo el Parque. Biógrafo infalible de todas las crónicas del barrio. Y mucho más de Huracán, donde alguna vez llegó a ser medio regular como jugador, según su propio testimonio. Hijo de don Américo, el panadero. Repartidor de todas las mañanas al pescante de la jardinera paterna en los años de purrete. Después, funcionario de la administración pública. Ahora, jubilado. Y todos esos matices de su formación se denuncian en los contrastes pintorescos del lenguaje. Desde las palabras cultas y el pulcro lunfardo con que ilustra las imágenes...

 

1908. Rioja y Caseros - Cuando Huracán nace.

1908. Rioja y Caseros - Cuando Huracán nace.

  

"Porque cuando cerró el Benigno, recalamos aquí algunos amigos... A esto que llamamos «La lechería» porque en los comienzos era nada más que eso... Lechería con mesas de mármol, usted se debe acordar..." Ahora es boliche de mercaderías varias y de bebidas generales... Estoy aquí, en la hora previa a la cena Y se observa gran afluencia de parroquianos. Porque hace un par de días ocurrió eso de los cinco goles a Central, allá en Rosario... Y ése es el tema. El único gran tema. Huracán y Huracán. Leer todo lo que se publica. Esperar la sexta de los domingos en el quiosco de la esquina... Con Domingo sigue viajando con sus evocaciones... "¡Si yo le cuento!... Porque usted debe saber que el origen fue bastante atorrante... Bueno, le digo atorrante por la mishiadura, ¿se da cuenta? Imagínese lo que era esto hace más de sesenta años... Por algo le decían el Barrio de las Ranas... Pajonales, zanjarles, baldíos, chacras... No se olvide que aquí nomás estaban los viejos mataderos antes de emigrar a donde están ahora... Así que era hasta medio peligroso caminar de noche... Gente de cuchillo... Como le digo, otros tiempos... Bueno... Y, como le decía, se juntan unos cuantos muchachos y deciden fundar un club... Fue en la calle de la Ventana a lo que le podemos decir la Secretaría... El presidente, el primero, fue un tal Giansalles. Pero lo pintoresco viene ahora. ¿Cómo se consigue la afiliación? Resulta que por aquí andaba Jorge Newbery, sí, el famoso... Era algo así como inspector de la Compañía de Gas... Se movía a caballo el hombre porque aquí no había otra manera de hacerlo... Y como la asociación era medio inglesa o por ahí toda, se le habló para la gestión... Y medio cajetilla que era Newbery y el apellido inglés solucionaron el trámite enseguida... Eso era por el mil novecientos ocho... Bueno. Y de ahí sale Huracán. Pero hay un detalle bastante gracioso... Resulta que los muchachas van para hacer fabricar un sello a un tal Riccono que tenía un negocio para esas cosas. Medio imprentero también... Toma las medidas y les da el precio... Quince centavos, dice el hombre... Pero como no se disponía más que de diez centavos le piden una rebaja... ¿Y sabe cómo se arregla el asunto? Los muchachos deciden sacarle la H... Por eso, en el primer sello figura Huracán sin H... Y esto no es broma, aunque lo parezca... Pregúnteme lo que quiera de esos tiempos que le puedo contestar —sigue don Domingo...— Del primer campeonato, ese del veintiocho. Bueno, del único... Cereseto, Stábile, Federici, Onzari, Chiesa... No le "Voy a decir que no vivo esto que está pasando ahora, pero que le hablen los más jóvenes. Yo estoy más en el otro tiempo..." Y aquí importa hablar de este tiempo. De este Huracán. Porque aquello se fue. Y esto se toca, se palpa, se vive... Por eso las opiniones se cruzan entre los nostálgicos y los más realistas... "¿Acaso un puntero como este pibe Houseman no podía jugar antes? Si es un fenómeno... Para mí un jugador que podría jugar en cualquier tiempo... Y te digo que no sé cuántos habrán sido mesares antes... Y por ahí aparece el nombre del uruguayo Perdomo o la potencia de Salvini... Aunque gana la posición contemporánea... "¿Y las satisfacciones que te da este equipo? Vas a Rosario y resulta que ganás por cinco goles y encima te aplauden... Vas a Santa Fe y ganás con exhibición... ¿Y eso pasa siempre? Ahora, la cancha de Huracán se llena otra vez con muchos de los que habían dejado de ir, ¿o no es así?..." Gana la posición contemporánea. Gana este Huracán. No sé si porque será mejor que los de antes, pero esto es el sueño nuevo.

 

Don Domingo Soto.Don Domingo Soto.

 

La vida nueva... "Tres goles de promedio en un tiempo donde todo el mundo se queja de que no hay goles... Yo quisiera saber cuántos delanteros como Brindisi hubo en la historia... ¿Cuánto hace que no se hablaba de nosotros en los diarios, en las revistas?... Ahora salimos todas las semanas... Y vamos a reconocer que este muchacho Menotti lo lleva bien al equipo... ¿Cuándo tuvimos nosotros a un técnico más de dos años...?" Y está el afectuoso recuerdo para la importancia de Seijo. Y hay que seguir hablando de Huracán... La proposición de Antonio Otero. Un bife en Salcedo y Rioja. Allá seguirá Huracán en la sobremesa larga. Huracán hasta la madrugada bien alta... Don Domingo Soto con nostalgia del viejo Parque, del Café de Benigno, de la Eslava, del Cine Rivas, de la habilidad para el naipe del Negro Laguna, de las funciones de los Hermanos Podestá, de Loizo, de Nobile, Prato... Los de ahora con el descaro del loco Houseman con el afecto por Miguel por Carlitos por la personalidad de Cárrascosa, por la personalidad de Coco... Al cabo, el barrio, al cabo, siempre Huracán... Ah y don Domingo Soto, me agrega el último dato histórico... "¿Usted me preguntaba por el símbolo del globo? Sí, fue como homenaje a Jorge Newbery por aquello del Pampero... Claro, uno a veces se pregunta por qué en vez de Huracán no se llamó así. Pampero... Pero son esas cosas de los bautismos que nacen porque sí... Fíjese que a un tipo se le había ocurrido nada menos que "Verde Esperanza que nunca se pierde". Mire qué lío para gritarlo... Y cuánto le hubiese cobrado aquel don Riccono para hacer el sello...!"

 

EL CÍRCULO PATRICIOS

En el Circulo Patricios... Oscar Del Bueno y Nino Díaz, también protagonistas de la historia... Ahora, con los nuevos domingos, metidos en la historia nueva...

En el Circulo Patricios... Oscar Del Bueno y Nino Díaz, también protagonistas de la historia... Ahora, con los nuevos domingos, metidos en la historia nueva...

Allí en Caseros. Antes de desembocar en Rioja. Allí está el otro ilustre reducto... Lo fundó don Mariano Díaz, un gallego laburante que había echado buena con el negocio de los trapos... Origen medio cajetilla en el barrio... Club Social Patricios, figuraba en la chapa lustrosa allá por el año veinte... Don Mariano, padre de Nino Díaz, hombre con historia de Huracán... Porteño del centro en los años locos, como dice Cátulo Castillo en la evocación de Homero Manzi… Presidente de la Subcomisión de Fútbol por el cincuenta y tantos... Cien pesos viejos por mes es la cuota del Círculo... Y la vida es alguna partida de naipes, el billar, la copa y la mesa que se tiende todas las noches según la cantidad de comensales... Y, antes que nada, Huracán. Que de la nómina de socios salieron algunos presidentes como Seijo. Marotta y Campolonghi... Allí también frecuenta Oscar Del Bueno... Otro de los más ilustres biógrafos, con varios años menos que don Domingo Soto... Otro personaje pleno de pintoresquismo, nutrido en los vaivenes de la calle... Fue representante del cantor Alberto Gómez... Bailarín de tangos. Formó parte de una compañía de revistas de un tal Mr. Davis... Pero, Huracán siempre. Huracán antes que nada. De esos que siempre están en la trastienda íntima. Enemigo político del coronel Ducó, a quien combatió en toda su trayectoria... Famoso en las broncas cuando jugar como visitante era una aventura... "Yo le puedo hablar paso a paso de todos los momentos de Huracán... Pero ahora vale esto para todos nosotros... Lo que estamos viviendo... Ha vuelto gente que ya no iba más a ver a Huracán... Le puedo hablar del equipo del treinta y nueve... Ese que llamaban La Aplanadora... No sé si usted se acuerda... Con Barrionuevo, Marinelli y Alberti... La línea media, con Villagra, Giúdice y Titonel... Y, adelante, con el uruguayo Perdomo, Guerra, Herminio, Baldonedo y el otro uruguayo, el Chifle Rodríguez... Y después, el del año cincuenta y dos... Cuando pudimos salir campeones... Es lo más reciente... Con Marcelo al arco... Gallino y Filgueiras... Naya, Sola y Cerioni... De Zorzi, Ameal, Héctor López, Ricagni y Quiñones... Fíjese... Estábamos ahí no más y se juega un partido decisivo en nuestra cancha... Justamente contra River, que iba en la punta... Uno a uno termina el primer tiempo. Y, en el descanso anuncian por los altoparlantes que se iba a comprar a Infante, Pellegrini, Ogando, Giosa y Rodríguez... ¿Cómo podía caer eso en el ánimo de los jugadores...? Y perdimos por siete goles en el segundo tiempo... Así se acabó la posibilidad... Tuvimos buenas equipos y buenos jugadores... Pero, siempre hemos sufrido... Yo le digo a usted que Huracán tuvo siempre grandes centro delanteras... Por ejemplo... Mire, se los nombro... Stabile, Masantonio, Mellone, Infante, Erico, cuando dejó Independiente, Di Stéfano, el peruano Valeriano López, Pedernera, el Colorado López... Y defensores como el Cacho Alberti, para mí el verdadero ídolo de Huracán... Por todo, par jugador y por persona... Más que el Flaco Federici. Más que Herminio... Aunque también está el Tucho, Emilio Baldonedo... Pero para mí Alberti fue más que todos. A éstos los conozco a la mayoría desde purretes... A Miguel, a Carlitos Babington, a Roganti, Lavorato, Buglione, Cantú... Todos del barrio. Los vi crecer a todos desde las inferiores... Porque fíjese que en Huracán siempre se dio eso... verdad, Nino?" Y Nino colabora en la nómina..." "Buglione padre, Alberti, Onzari, Federici, Baldonedo, Tucho, Corso, Belfiore, Stábre, el Negro Laguna... Desde hace unos años va cambiando un poco... Pero antes nos conocíamos todos... Como ahora, que nos volvemos a encontrar todos en la cancha... En Rosario, en Santa Fe, en La Plata, en todas partes... Oscar del Bueno recuerda toda la bohemia ya pasada... "¿Usted oyó hablar de 'Los locos del 4° Piso'? Era una especie de atelier en los altos del Club Bristol que también fundó el papá de Nino, don Mariano Díaz... Allí frecuentaban el escultor Riganelli, Juan de Dios Filiterto, Discepolin, Charlo, Barbieri, el guitarrista de Gardel, papá de este que es actor... Y hay muchos artistas del barrio... Harnero Manzi. Marianito Bauzá, Luis Tasca, José Correale, Tomás Simari, Alicia Bruzzo, Violeta Rivas y creo que también Anchad..." ...Y Nino Díaz recuerda cuando compartía con Manzi los bancos de la escuela Lupi, allá en Centenera y Esquiú... "Uno se acuerda de todas estas cosas, pero ahora se actualizan por este Huracán... —sigue Del Bueno—Porque es el barrio, es el equipo que vivió siempre aquí, en la gente de aquí... Es como resucitar y ponerse de moda... Mire el caso de Avallay. Gente que no iba a ver a Huracán porque jugaba Roque... ¿Y ahora? Roque es el ídolo, es el jugador de la tribuna, al que la misma gente le perdona cualquier error... Y la verdad que es un tipo noble... Como Miguel, que usted lo ve cómo siente al club, cómo lo siente Carlitos Babington, como todos los que nacieron aquí...

 

LA LECHERIA DE AMARRETTI

 Pompeya... Y más allá la inundación... Avenida La Plata y Chiclana... La gráfica fonética de los nombres… Barrio Sur, el de Homero. Allí está la vieja lechería de Amarretti... Según la etimología rea traducida del italiano, algo así como "picotero". Personaje de bolsillo no muy precisamente generoso... Ahora el boliche, más rejuvenecido, se llama Tarzán... Mueca burlona del progreso en eso de asociar cruelmente la pinta tanguera de Pompeya con la atlética apostura del hombre de las selvas... Amarretti, y digo así porque le encuentro más sabor al apodo... Que más tiene que ver con los puntos ilustres que lo frecuentan desde hace larguísimos años...

Ahora, los tiempos modernos, le inventaron el nombre de Tarzán... Antes y siempre será la lechería de Amarretti. .. Avenida La Plata y Chiclana... Donde "para" Carlitos Gaggero, un personaje que sale de la casa envuelto en la bandera. .

Ahora, los tiempos modernos, le inventaron el nombre de Tarzán... Antes y siempre será la lechería de Amarretti. .. Avenida La Plata y Chiclana... Donde "para" Carlitos Gaggero, un personaje que sale de la casa envuelto en la bandera. .

 

 Huracán en la pinta. Huracán en la bandera que adorna el boliche. Huracán de los tiempos malos. No de ahora, es la protesta de todos... Huracán de las broncas con San Lorenzo... Porque ahí no más a la vuelta estaba la cancha de antes... Cuando allá por el veintiuno, dos gringos quinteros competían en ofrecer la mejor comodidad a los hinchasen dos lomas de tierra que ellos mismos habían fabricado... Don Emiliozzi cobraba veinte centavos por cabeza. Y don Solanilla, por mejor ubicación y más altura, treinta centavos... Ahora, el dueño del Amarretti es Rugerito, un personaje que se viste con el equipo de Huracán para servir a los clientes en la noche de los domingos ganadores... Pero ya perdió el Rugerito por el cristiano apodo: de Jesús, según dicen porque en esta cruzada de Huracán lleva su generosidad "hasta bancar y aguantar una mesa cuando los muchachos están fayo a oro..." Y, como en todos los boliches, está que "puede quedarse con toda la guita de Odol" —dice la barra—, Rómulo Varrone... Ebanista de primera, me informan. Herencia del arte paterno... Pero ni ante el premio de entregar un juego de muebles a una pareja de novios despilfarra un domingo en el taller...

.. El otro gran personaje, el del gesto vehemente, es Rómulo Varrone. Es como la enciclopedia de Huracán. Todo lo sabe de cuarenta años para acá... Y cuando recuerda un partido, los muchachos siempre le preguntan por los grados de temperatura, porcentaje de humedad y la presión barométrica... Y, cuidado, que en una de ésas también lo sabe..

.. El otro gran personaje, el del gesto vehemente, es Rómulo Varrone. Es como la enciclopedia de Huracán. Todo lo sabe de cuarenta años para acá... Y cuando recuerda un partido, los muchachos siempre le preguntan por los grados de temperatura, porcentaje de humedad y la presión barométrica... Y, cuidado, que en una de ésas también lo sabe..

 

 

 El otro personaje con aire teatral es Rugerito, el dueño del boliche. Tal como está vestido sirve a los comensales cuando gana Huracán. Y ahora anda muy seguido con esa pinta....

El otro personaje con aire teatral es Rugerito, el dueño del boliche. Tal como está vestido sirve a los comensales cuando gana Huracán. Y ahora anda muy seguido con esa pinta....

 

Los domingos son de Huracán. Desde la mañana. Mejor, desde el lunes anterior, desde que ya empieza a vivir la incertidumbre del domingo que va a llegar... Lo sabe todo. Año veintitrés. Domingo 27 de junio... —sentencia Varrone. Un hombre todavía joven, de unos cuarenta y cinco años. Delgado, de cara enjuta y el bigote ralo... "A ver... Ese domingo Huracán hizo el primer gol a los..." Y salta la pregunta burlona de alguien de la rueda... "¿Cuántos grados de temperatura? ¿Llovía?" Pero nadie pregunta por la recaudación porque eso el Flaco Varrone lo sabe... Por ahí sale con que ese día había en la cancha de Honor y Patria mil trescientas cuarenta y siete personas... Y se recaudaron en concepto de entradas populares dos mil cuatrocientos setenta y uno con veinticinco... Aunque de la rueda no faltará quien se anima con el único recurso que le queda... "Flaco... ¿menores cuánto?"... Y el Flaco Varrone habla de Galateo, del pibe Wilde, del Oreja Rivarola, de Bálsamo, de Enrique Cerioni... De la edad, de los goles, de visitante, de local... "Claro que ahora... Ahora es otra cosa... ¿Qué quiere? ¿Cómo nos vamos a sentir? Desde el veintinueve que no podemos gritar un campeonato... Pero nosotros aquí somos de la fulera... Yo desafío a Baca, a River, que tienen una gran hinchada, a ver si bancan cuarenta años sin ganar un campeonato... Hasta ahora Huracán fue nada más que para nosotros, ¿o no es así? Nada más que para la gente del barrio... Y ahora, gritamos... Y mire que yo veo bien el fútbol... Que es lo que más siento en la vida... Y jugamos bien... Eso me importa. Prefiero salir perdiendo que ganar jugando mal... ¿Vio los goles que hacen estos tipos?... También está en la mesa don Juan Soppi... Muchos, muchos años en el club, Medio delegado de inferiores. También técnico de la primera cuando le pidieron que se hiciera cargo. Y, ¿cómo le dice don Juan que no a Huracán? "Lo agarré en el sesenta y uno cuando llegaron Pipo Rossi, el Beta Menéndez... Toda la vida anduve en esto... Pero siempre me interesaron más los pibes que los grandes... Uno los vio de pibes a estos mocosos. Por eso la satisfacción es más grande... A veces vienen por aquí Babington, Brindisi, a comer... Esta es barriada de Huracán. Está cambiada ahora, pero aquí siempre nos juntamos... Calcule que la cancha vieja estaba aquí a la vuelta... Donde vive doña Sara, la señora de Onzari... Alagon y Chiclana..."

 

MIENTRAS SIGUE EL SUEÑO…

 

Doña Sara, con Horacio, el hijo. Doña Sara es uno de "los trofeos" de Huracán. La mujer de Cesáreo Onzari, puntero del equipo campeón del veintiocho. Autor del famoso gol olímpico... La foto prolonga los sentimientos... "Yo soy de Huracán —dice doña Sara—, pero no quiero que Boca pierda porque mi marido integró el equipo en la famosa gira del año veintiocho... Y, además, me siento orgullosa que por reconocimiento Boca me pasa una pensión..."

Doña Sara, con Horacio, el hijo. Doña Sara es uno de "los trofeos" de Huracán. La mujer de Cesáreo Onzari, puntero del equipo campeón del veintiocho. Autor del famoso gol olímpico... La foto prolonga los sentimientos... "Yo soy de Huracán —dice doña Sara—, pero no quiero que Boca pierda porque mi marido integró el equipo en la famosa gira del año veintiocho... Y, además, me siento orgullosa que por reconocimiento Boca me pasa una pensión..."

Sé que por ahí quedarán postergados muchos puntos célebres... Como el Chocho —así, simplemente: el Chocho—, el de la imprenta. El Chiche Otero, transeúnte nocturno de todos los rincones del Parque. La barra de "los turcos" que aparece inadvertidamente en todas las citas... Zacarías, Nosi, Jacinto —el cuñado de Pipo—, el mismo Pipo Rossi, también con historia del Parque... Sé que también faltarán en esta cita muchos de los jugadores que también hicieron la historia, como el Turco Simes, Marinelli, Estrada, Balsamo, el Negro Vidal, Unzué... Y sé que también faltará el vecino anónimo, ese que también está asociado a la larga historia de las horas grises... Y este pibe que llegaahora, éste de este tiempo, éste que allá en lo alto del cemento de Luna, envuelto en una bandera, le da la espalda al pasado para entregarse entero a este sueño del Huracán nuevo, ese del toque, ese de los goles... El de Miguel, el de Carlitos, el de Roque, el de Coco Basile, el del "loco" Houseman...

De todos modos, vos te seguirás quedando ahí. Ahí, donde naciste... Empaquetado en esa dulce gayola como es el sentimiento de toda tu gente. Mientras el sueño sigue…

 

OSVALDO ARDIZZONE Colaboraciones de HORACIO DEL PRADO, CARLOS ARES Y JORGE FERNANDEZ

Fotos: RODRIGUEZ, KLENK, ALESSANDRINI, SOLARI, PREGO

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