Las Crónicas de El Gráfico

1937. ¡100 Triciclos a fondo!

Por Redacción EG · 27 de febrero de 2019

Tercera edición de la competencia organizada por el Gráfico de estos particulares rodados a pedal. Una crónica entretenida de lo que supo ser una competencia frenética a lo largo de sus 12kms.

¡Cien triciclos!... Mirábamos la formación, en el lugar de la largada, junto al gran estadio de River Plate en construcción, y pensábamos en el espectáculo que el centenar de cajoncitos con ruedas brindaría a lo largo de las avenidas, hasta llegar aquí, a Ingeniero Huergo y México. Ahora los veíamos en orden. Cuando esa "fábrica de triciclos" se extendiera, con su nutrida escolta de ciclistas, motos, autos, etc., ¡lo que iba a ser!

Juan Acevedo, ganador de la carrera de triciclos de reparto disputada el sábado último. Este muchacho, que por vez primera intervenía en nuestra carrera, demostró poseer excelentes condiciones, y buen temple, ya que ganó a pesar de haberse accidentado.

Juan Acevedo, ganador de la carrera de triciclos de reparto disputada el sábado último. Este muchacho, que por vez primera intervenía en nuestra carrera, demostró poseer excelentes condiciones, y buen temple, ya que ganó a pesar de haberse accidentado.

¡Cien triciclos a fondo! La fiesta se debía a El Gráfico, es verdad, pero no podemos olvidarnos de que la iniciativa nuestra encontró colaboraciones tan inestimables como la que nos prestó la Municipalidad, al autorizar la prueba, la Sección Tráfico de Policía, cuyo jefe, el comisario De Bellis es un admirable propagandista del deporte, y tuvo dos activos representantes en los patrulleros Antimo Espósito y Horacio Videla. ¿Y los otros? ¿Los amigos que trabajaron a la par nuestra? Eduardo Gobbi, Antonio Mayo, Rogelio André, el infaltable Silvio Innocenti, el "alemán" Albarellos, cine realizó con energía una labor de fiscalizador, pegándoles el grito de "¡Pajarones!" a los ciclistas que entorpecían la prueba. Hasta nuestros colegas Bellón, Varela y Zampicchiatti hicieron algo más que tomar notas...

12kms en 22' 40"

Juan Acevedo ganó la tercera edición de la carrera de El Gráfico

¡ABRAN CANCHA!

Los alineadores han cumplido su trabajo  en tiempo record. Ya está todo listo, faltando aún cinco minutos para largar. Desde el auto de Claudio Sáez, ese deportista chileno que si fue guapo como boxeador es grande como amigo, dará la señal de partida el director de El Gráfico, Gastón Martínez Vázquez. Pero... llegan los rezagados. Daremos los números nada más, para que no se avergüencen, pero instándolos a abandonar esa costumbre de llegar tarde: primero son el 114 y el 43; después, llega el 27 haciendo pruebas. Y en ese momento, cuando se va a largar, ¿no se le ocurre al 94 ponerse a inflar las gomas? Lo anotamos: 94. ¿Quién nos iba a decir que estábamos apuntando por adelantado el número del ganador?

—,¡Atención! ¡Larguen! Bajó la bandera roja. El auto delantero abrió la marcha y en seguida tuvo que acelerar. El 2, el 8 y el 10 — Lionel Gómez, Carlos Bianchini y Emilio Castro se venían encima. ¡Qué manera de disparar, y de salida nomás! Desde el fondo de la Avenida Maciel, los tricicleros tenían que seguir por ella hasta la Avenida Centenario. El camino se hacía un tanto angosto y aparecieron los imprudentes de siempre: automóviles particulares y bicicletas que se ponían por delante. El "alemán" Albarellos, parado en el estribo del auto, gritaba dando órdenes.

 

EL MANQUITO

Fue la nota emotiva de la carrera. Idilio Togni vino desde Rosario expresamente para participar en la prueba de El Gráfico. Dos veces nos visitó para que le dijéramos el recorrido. Iba a actuar en un ambiente completamente desconocido. No traía más bagaje que su fe y su entusiasmo. Y nos resultó, por lo tanto, hondamente satisfactorio que ese muchacho pusiera el N° 70 de su triciclo en el tercer puesto de la clasificación general. Tiene un solo brazo. El izquierdo termina poco después del codo. Pero con la derecha. nada más, llevaba su triciclo sereno, firme, recto. Esa mano derecha hizo más que noventa y siete pares de manos jóvenes. ¡Manquito bravo! Le sobra corazón para suplir la falta de un brazo.

Rianchini, Saravia y Castro, con los números 8, 53 y 10, que se clasificaron sexto, séptimo y octavo, en el mismo orden en que aquí aparecen, por la Avenida Alvear, cerca de Pueyrredón.

Rianchini, Saravia y Castro, con los números 8, 53 y 10, que se clasificaron sexto, séptimo y octavo, en el mismo orden en que aquí aparecen, por la Avenida Alvear, cerca de Pueyrredón.

1 EL 24 Y EL 94

Cuando desembocamos por Centenario, el 2, el 8 y el 10 ya habían sido desplazados de los primeros puestos, precisamente por los dos que iban a disputar la prueba como si fuera un duelo: el 24 y el 94, Eleodoro Sebastián y Juan Acevedo.

El tercero y cuarto lugar, a esa altura, eran ocupados por Eduardo Gorgojo e Hipólito Saravia. Pero los dos punteros apretaban y aunque no consiguieran sacarse ventaja entre sí, iban alejándose del resto de los competidores. A poco de la largada sufrió un accidente Juan Álvarez, el N° 3, que le restó chance, pero aun así, cuando llegamos a la meta, oímos que un amigo de este triciclero le decía a un compañero:

—¡Che! Yo creía que Juancito era otra cosa. ¡Tanto hablar, ahí!...

 

CLASIFICACIÓN GENERAL

Los doce kilómetros de la carrera de triciclos de reparto, organizada por El Gráfico, fueron cubiertos por el ganador en 22' 40", a un promedio de 32 kms. 650 por hora.

La clasificación final fue la siguiente, en los 30 primeros puestos:

1°            Juan Acevedo

2°            Eleodoro Sebastián

3°            Idilio Togni

4°            Antonio Formigo

5°            Aldo A. Caimi

6°            Carlos Bianchini

7°            Hipólito Saravia

8°            Emilio Castro

9°            Félix Iglesias

10°         Eduardo Gorgojo

11°: Pedro R. Didyme; 12°: Manuel Maciel; 13°: José M. García; 14°: Manuel Rosales; 15°: Fermín Soriano; 16°: Manuel Garita ; 17°: Salvador Gheggi; 18°: Manuel Fuentes; 19°: Eduardo Pereiras ; 20°: Costantino Goyanes; 21°: Antonio Campastri; 22°: Valeriano Carral; 23°: José R. Bouso; 24°: Miguel Rodríguez; 25°: Juan Astieri ; 26°: Manuel Fernández; 27°: Jesús Izarzugaza ; 28°: José Golstein; 29°: Ricardo García; 30°: José Manuel.

Acaba de largarse la carrera y los cien triciclos, que un instante antes se hallaban en correcta formación, se extienden ya, rumbo a la meta, de donde los separan 12 kilómetros, distancia que el ganador cubrió en 22' 40". La tercera carrera de triciclos organizada por El Gráfico constituyó un nuevo éxito, como competición deportiva y como espectáculo.

Acaba de largarse la carrera y los cien triciclos, que un instante antes se hallaban en correcta formación, se extienden ya, rumbo a la meta, de donde los separan 12 kilómetros, distancia que el ganador cubrió en 22' 40". La tercera carrera de triciclos organizada por El Gráfico constituyó un nuevo éxito, como competición deportiva y como espectáculo.

Al pasar bajo el puente del Pacífico, Acevedo, el 94, lo pasó a Sebastián, pero éste no lo dejó ir y en el Monumento de los Españoles pasó a la vanguardia. Era linda la lucha entre estos dos muchachos de buen físico, de piernas fuertes y firme pedaleo. Más apilado Acevedo, pero dando la impresión Sebastián de tener más soltura. Este, el 24, intentó varias escapadas, una de ellas a la altura de Avenida Alvear y Tagle, pero Acevedo volvió a darle alcance y a pasarlo.

La carrera exigía una atención constante. En esa recta que es Leandro Alem, desde Pueyrredón hasta el Retiro, los "duelistas" apretaron a fondo, yendo Acevedo pegado casi detrás de Sebastián. ¡Qué manera de andar, llevando setenta kilos!

Nos trajeron algunas noticias. Más atrás venían el manguito Idilio Togni, Antonio Formigo, el veterano y siempre luchador Carlos Bianchini, Aldo Caimi, Saravia, Iglesias, Castro, Solari, Gorgojo, Didyme, Maciel, etc.

Desde Retiro, Juan Acevedo, con el N° 94, apilado siempre, con la cabeza gacha, siguió en la delantera y así llegamos hasta el Correo, donde había, que doblar. ¡Y se produjo lo inesperado! Contra un automóvil que se detuvo imprudentemente, chocó el triciclo de Acevedo. Desde nuestro auto lo vimos dar una vuelta y caer al suelo. Se le saltó la tapa y uno de los pedales. ¡Qué lástima! Después de haber hecho casi toda la carrera. La primera impresión fue la de que no podría seguir, pero con el alivio imaginable lo vimos enderezar el triciclo, montar en él y seguir viaje con gran tesón.

Ahí, en ese trecho, desde Sarmiento hasta México, fue donde Acevedo hizo el esfuerzo magnífico que justificó ampliamente su victoria. Sebastián le había sacado más de cincuenta metros, pero el otro no se dio por vencido. Pese a haberse lastimado algo, cargó a fondo y, sobre el empedrado de Ingeniero Huergo, no sólo dio alcance al 24 de Sebastián, sino que lo pasó para adjudicarse la victoria con holgura. Lo aplaudimos, contagiados de entusiasmo, porque lo habíamos visto en trance dramático. ¡La tercera carrera de triciclos de reparto organizada por El Gráfico la había ganado un excelente pedaleador que era, a la vez, un guapo!

Realizó un esfuerzo magnifico y obtuvo una clasificación que lo distingue, este muchacho, Idilio Togni, a quien no obstante faltarle un brazo le sobró clase para llegar tercero.

Realizó un esfuerzo magnifico y obtuvo una clasificación que lo distingue, este muchacho, Idilio Togni, a quien no obstante faltarle un brazo le sobró clase para llegar tercero.

SIN DISCUSION

En el primer momento, Eleodoro Sebastián, en un gesto poco simpático, planteó la protesta. Juan Acevedo había llegado a la meta sin la tapa del triciclo y, en consecuencia, le faltaban dos kilos para llegar a los 70 que marcaban como mínimo los reglamentos. Nos disgustó eso profundamente. ¿Podía hacerse cuestión de dos kilos a un hombre que, después de chocar y caer, tenía el valor de reponerse para descontar ventaja y llegar con un solo pedal a la meta? ¡Imposible! Todos los que presenciaron la llegada y, más aún, los que vieron a Acevedo en el momento del accidente, asintieron sin discusión que le correspondía el primer puesto. Después, el propio Sebastián reconoció el error en que había incurrido y se disculpó, agregando que pudo haber aprovechado mejor la caída de Acevedo, pero de pronto notó que no podía andar mucho. Una rueda no accionaba bien. Iba en llanta. Y se vio vencido. Después de cruzar la meta victorioso, Juan Acevedo recibió el cálido aplauso y las ovaciones del público que, en gran cantidad, llenaba la calzada de Ingeniero Huergo, deseoso, como todos los años, de asistir al epílogo de la competencia que agrega a su interés deportivo el colorido espectacular.

Una cuadra antes ha caído el 94, Acevedo, y entonces Eleodoro Sebastián pasa a la vanguardia, confiado en el triunfo, pero quedará en llanta y Acevedo volverá a pasarlo. Sebastián se clasificó segundo después de haber disputado palmo a palmo la victoria.

Una cuadra antes ha caído el 94, Acevedo, y entonces Eleodoro Sebastián pasa a la vanguardia, confiado en el triunfo, pero quedará en llanta y Acevedo volverá a pasarlo. Sebastián se clasificó segundo después de haber disputado palmo a palmo la victoria.

UN BUEN CHISTE

La disputa del primer puesto había estado reducida, a partir del kilómetro inicial, a una lucha entre los hombres que finalizarían ocupando lasa dos colocaciones de vanguardia, pero corresponde agregar que la carrera no se redujo a eso. Todos los otros, aunque sin esperanzas de vencer, lucharon con denuedo y sin aflojar.

Podemos traer a colación el buen chiste de un ciclista, que marchaba delante de un triciclero que avanzaba trabajosamente en uno de los últimos puestos. Viendo que el ciclista — bastante voluminoso — ayudaba en cierto modo al triciclero, le gritamos:

— ¡Che, gordo, salí de ahí, hacete a un lado!

Y nos contestó:

— ¿Ah, sí? ¿Y a este pobre quién le corta el aire?

EL GRAFICO

 

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