Las Crónicas de El Gráfico

1973. Jugar bien, ser amigos, creer en las cábalas

Por Redacción EG · 18 de febrero de 2019

El Gráfico se adentra en la intimidad de Huracán para descubrir los secretos e intimidades del equipo, puntero del Metropolitano 73, que brindaba espectáculo todos los domingos.


En un equipo donde todos le pegan bien puede admitirse la inclusión de alguien menos dotado mientras no pretenda oponer su dureza como mejor argumento futbolístico. O mientras demuestre que está de acuerdo con la filosofía oficial y se esfuerce por adherir. El profesor Ricardo Pizzarotti, que también es preparador físico de la primera de rugby de San Fernando llegó a Huracán arrastrando los vicios de todos los rugbiers que se improvisan como futbolistas ante la tentación de un picado. Cuando tenía que tirar un penal, tomaba carrera en puntas de pie, llegaba a la pelota y le pegaba un puntazo hacia arriba. Cuando se proponía mantenerla en el aire al menos durante cuatro o cinco toques, fracasaba al primer golpe de empeine. Pero después de compartir un tiempo de prácticas con habilidades como las de Carlos Babington, conoció la verdad. La historia de su redención es breve: "Aunque ni yo lo puedo creer, de tanto estar con esta gente aprendí a hacer jueguito con la pierna derecha sin que la pelota se me caiga en seguida. De los consejos de Russo supe cómo hay que hacer para pisarla con la derecha y levantarla con la zurda. Y de la didáctica de Menotti estoy aprendiendo a hacer jueguito con las dos. El Flaco me tiene prohibido pegarle con la derecha sola..."

La guitarra de Russo, el grabador de Carlitos Babington, la mirada de Houseman. Las sonrisas de toda la barra.

La guitarra de Russo, el grabador de Carlitos Babington, la mirada de Houseman. Las sonrisas de toda la barra.



EVOLUCION

Los progresos del profesor Pizzarotti no representan los únicos cambios que Huracán muestra en los últimos tiempos. Es sabido que las prácticas en el estadio siempre se hicieron con la presencia de muchos hinchas blasfemando desde las plateas. Entre ellos los mitológicos viejos de piyamas y pantuflas, que antes de iniciarse la nueva época llegaban a la cancha para maldecir a los jugadores después de cinco derrotas seguidas. Un par de años después, ocurre que los gritos que interrumpen el entrenamiento reprueban cada jugada de un delantero que en el partido contra Racing malogró un sexto gol por tirarse a una gambeta de más en el área chica. Es probable que la derrota contra River haya intranquilizado y aportado argumentos nuevos a los hinchas que habitualmente reclaman cuarenta formaciones distintas para un mismo equipo en el café de la avenida Amancio Alcorta, junto a la entrada a los vestuarios. Pero, en cambio, es seguro que la personalidad del equipo se mantendrá inalterable.

• Para Roque Avallay "el cuadro está jugando igual que el año pasado. Pero ahora tenemos un poco más de experiencia, por supuesto. Además„ tuvimos la suerte de ganar los primeros partidos y así ganamos también confianza. Huracán va a jugar igual todo el año".

• Omar Larrosa cree que "esa racha de triunfos terminó de asentar al equipo. Yo tengo veinticinco años y me parece que la última temporada fue buena para mí. Este año arranqué en el mismo nivel. Sobre todo gracias a que el equipo sigue en la suya y ya nos estamos conociendo casi de memoria. Yo jugué siempre en la raya o con el diez. Así lo hice en Argentinos Juniors, en Guatemala, en México, y en mis comienzos en la tercera de Boca. Cuando estaba en Boca fui compañero de Menotti..."

César Luis Menotti encabeza una charla con los jugadores de manera distendida, todos en cuero.César Luis Menotti encabeza una charla con los jugadores de manera distendida, todos en cuero.



En parte por ser jugador "contemporáneo" a la mayoría del plantel, el técnico no es "Don César", ni el "Maestro", ni el "Profe". Simplemente "César", como uno más del grupo que se tutea espontáneamente: "El plantel tiene que vivir la amistad; que el marcador de punta no haga un cierre por obligación, sino para cuidar la espalda de un amigo. Yo largué el fútbol hace poco, por eso conozco a casi todos los muchachos desde antes. Y no me parece que la confianza en el diálogo pueda resentir el respeto. En Huracán, por lo menos, lo fortalece".

Que el plantel de Huracán no tiene esas grietas lo puede probar el diálogo con cualquiera de los muchachos relegados al banco por los partidos brillantes de los titulares. Es tan viejo como el asiento al costado del campo que el jugador al que se nota molesto por figurar como suplen te aparezca como protagonista de trascendidos e intrigas de vestuario, víctima de camarillas y falta de oportunidades. Leone y Roma, por ejemplo, que ya probaron estar para afirmarse en primera, viven los compromisos del cuadro con la misma intensidad que los que entran de titulares.

• "Yo cumplí recién veinte años —se ubica el Tano Roma—, y con haber pasado de la quinta a la primera de golpe ya estoy en las nubes. Además este año cayó Chabay y nos hicimos tan compañeros como si lleváramos dos años de concentración."

• "A lo mejor es porque se dan así las circunstancias. Uno no puede saber cómo serían las cosas en otro plantel. Pero para mí el equipo es bárbaro, está jugando muy bien y quedarme en el banco mientras juegan los fenómenos que están arriba mío no me preocupa. Siempre va a haber oportunidad de patear un rato. Además hay un par de cábalas que únicamente se pueden cumplir desde el banco..." (Leone).

Babington y el utilero Raúl Simanskas, en el rito previo a la práctica. Babington y el utilero Raúl Simanskas, en el rito previo a la práctica.



CEREMONIAS

Y hay más de un par de cábalas en este equipo. Religiosamente respetadas. Y aumentadas cuando ni el vudú ni los fetiches alcanzan para detener los goles contrarios.

• Leone entra a la cancha los domingos con una gorra de visera. No se la quita en toda la tarde ni se atrevería a apagar la radio portátil de Daniel Buglione, por la que siguen la información de las otras canchas.

• Es impostergable un partido de truco a equipos sorteados en la primera hora de la concentración del sábado. En la mesa, Basile, Houseman, Quiroga, Leone, Pizzarotti y Roque Avallay.

• Roque lleva a la concentración una remera blanca con los muñecos que simbolizan el Mundial de Alemania 74. Además se encarga de dejar en la habitación de Babington un paquete de chocolates para repartir entre el plantel.

• Andrés Do Campo, un uruguayo hincha de Peñarol que se encarga del mantenimiento de la concentración, cumple con Basile en la mañana del día del partido. "Ya se volvió también cábala. A las diez lo despierto a Basile con facturas y mate cebado a la uruguaya, con termo y no con pava, como acostumbran aquí. Yo llevo más de dos años en Huracán. Estuve un mes con el equipo de Zubeldia y después con Menotti. Y me hice hincha del cuadrito. Sobre todo porque estos muchachos de ahora son perfectos. Buenísimos. Los de antes también, claro. Pero algunos eran casi locos. Me acuerdo de Veira o Doval, que eran buenos muchachos, pero por ahí agarraban una bola de billar, la sacaban de la mesa y la llevaban a cincuenta metros para dejarla al otro lado del pasillo, apoyada en el suelo, sin decir nada, sin que fuese una broma ni nada. Como haría un loco. Acá, por la avenida Alcorta, pasan muchos camiones en los días de semana, pero los sábados es silencioso. Antes a la concentración le decían "Indianápolis". Ahora, con los burletes que metimos en las ventanas, el circuito quedó cerrado."

• El año pasado, después de brindar por el cumpleaños de Basile, Huracán perdió el partido del domingo siguiente. Desde entonces se suprimieron los festejos. Hasta que hace un mes el nacimiento de Ariel Roganti, primer pibe del arquero, volvió a la vieja costumbre.

• La distribución de las habitaciones es inamovible: 2, para Houseman y Russo; 3, Avallay y Roma; 4, para Babington; 5, para Basile y Larrosa (segundo año consecutivo); 6, Del Valle y Quiroga; 7, Brindisi y Leone; 8, Chabay y Leyes; 9, Buglione y Roganti; 10, Pizzarotti; 11, Carrascosa.

• Roque Avallay es siempre el último en salir a la cancha. Y en el túnel Miguel Brindisi reparte sus medallitas entre los compañeros. Una de ellas es para Roganti, que la apoya durante todo el partido junto a la base de su poste derecho.

El Loco Houseman, que también juega al vóleibol en el club Huayra, con Carlos Babington, en una de las habitaciones de "Indianápolis".El Loco Houseman, que también juega al vóleibol en el club Huayra, con Carlos Babington, en una de las habitaciones de "Indianápolis".



PERFIDIA

La concentración de los sábados suele recibir la visita de un grupo de músicos amigos. Las guitarras de Alejandro Antonio y Fortunato Galarza y las historias de Juan y Rodolfo Truzzi. Ocasionalmente, la guitarra puede pasar a las manos de Fatiga Russo: "Aprendí a tocar cuando estaba en Platense. Era compañero de un chico de la tercera, Villanueva, que andaba siempre con la guitarra encima. Me enseñó tres o cuatro acordes y durante un mes me la pasé cantando "Perfidia". Cuando me fui de Platense, Villanueva me regaló la guitarra, y aunque siempre sigo tocando, la única canción que sé es la misma de siempre. Por eso dejé de traerla a la concentración. Porque ya me da vergüenza que todo el mundo me conozca el repertorio". Pero cuando Russo se decide a llevar la guitarra "Carlitos Babington me sigue todo el día. Le gusta escuchar cantar y él mismo tiene una en la casa, pero como es zurdo le puso las cuerdas al revés. Siempre está tarareando alguna canción. La música lo vuelve loco. Brindisi también tiene una en la casa, pero nunca toca en público".

CONVICCION

"El fútbol es un juego y no la guerra. Cuando se pierde un partido no se justifica lamentarlo como el drama de una derrota en batalla." La frase que orientó un estilo ganó vigencia después de perder con River. "Vamos a seguir jugando igual", se afirmó, para pronunciarse otra vez en favor de una forma de interpretar el fútbol. Con que se siga interpretando igual la forma de manejarse en el grupo será suficiente.

Chabay y la carambola con el guitarrero Galarza, uno de los amigos que cantan para el equipo concentrado. Atrás, Jorge Carrascosa.

Chabay y la carambola con el guitarrero Galarza, uno de los amigos que cantan para el equipo concentrado. Atrás, Jorge Carrascosa.

 El equipo de Menotti, en pleno. En la fila de arriba, de izquierda a derecha, e! kinesiólogo Cerviño, el doctor Trilnik, Barrios, Buglione, Roganti, Russo, Leyes, Cantú, Leone, Basile, Fanesi, el utilero Cattáneo y el profesor Pizzarotti. En la fila del medio, Zeballos, Tolenzano, Carrascosa, Tello, Lavorato, Fierro, Chabay, Roma y el masajista Lopiano. Abajo, Menotti, Scalise, Houseman, Del Valle, Quiroga, Avallay, Babington, Larrosa y Brindisi. Las mascotas son los pibes del doctor Trilnik.

 

HORACIO DEL PRADO (1973)

Fotos: ALFIERI y MESTICHELLI

 

 

 

 

 

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