Las Crónicas de El Gráfico

El problema del referato

Por Redacción EG · 03 de diciembre de 2018

En 1959 Laureano Villamañán, profundizaba los motivos que llevaron a que, desde la iniciación de nuestro fútbol, el tema de los arbitrajes sea un problema... (que todavía no solucionamos).


 

SEGUNDA PARTE DEL ARTÍCULO "EL CAOS DEL FÚTBOL SE GESTA EN LA ORGANIZACIÓN"

La alarmante anarquía que impera en los estadios alrededor de los más intrascendentes fallos de los árbitros nace de la continua desautorización que el dirigente hace de los representantes de la ley del fútbol.

Desde la iniciación del fútbol el referato ha sido un problema. Problema es toda cuestión que no se puede resolver. En todas las actividades de la vida las dificultades deben ser superadas por personal suficientemente capacitadas para ello. Así, por ejemplo, las que se vinculan a la vida castrense deben ser consideradas por militares; las de economía por un experto en esta ciencia y del mismo modo en los demás órdenes de la vida, apelando, en todos los casos al simple razonamiento de que los problemas habrán de hallar solución en personas que entienden en ellos y no recurriendo al absurdo de que también podrán resolverlos personas con mucha, poco o ninguna voluntad, pero que nada entienden en la materia

En el referato esta lógica nunca se ha tenido en cuenta, Todos los aspectos relacionados con la actividad referil han sido considerados por quienes están doblemente imposibilitados por su incapacidad y su parcialidad: los dirigentes. Los resultados están bien a la vista. El referato sigue siendo una dificultad sin solución. Y seguirá así hasta que no se resuelva encarar este asunto con seriedad, encargando de esa misión a quienes hayan acreditado idoneidad y méritos necesarios que respalden la función a desempeñar. Veamos cómo está regimentado en la A. F. A todo lo vinculado al referato.

Esta fue la tapa de El Gráfico N° 2076, con el árbitro Nai Foino y el texto "El árbitro siempre tiene razón (aunque se equivoque)".Esta fue la tapa de El Gráfico N° 2076, con el árbitro Nai Foino y el texto "El árbitro siempre tiene razón (aunque se equivoque)".



Diferentes cuerpos se encargaron de dirigir a los árbitros. Mejor dicho, diferentes nombres para denominar a esos organismos. En su época se llamó Comisión Técnica y ésa sí fue constituida por verdaderos técnicos, en su mayoría ex referees. Entre otras: Germán Guassone, Gerónimo Repossi. Julio Cúneo, José Antonelli Lorenzo Martínez, Conrado Fernández Otario. Nicolás Nápoli, etcétera.

Después se llamó Comisión de Neutrales, con participación de representantes de clubs. Luego se denominó Comisión Neutral de Referees, de la que formó parte el árbitro Juan P. Barbera. Esas comisiones elegían y designaban a los árbitros. En aquella época sólo era necesario tener algunas nociones de las leyes de Juego y el coraje indispensable para atreverse a entrar en una cancha y convertirse en el Juez del partido. Se le tomaba un sencillo examen de competencia y ya estaba el hombre en condiciones de ser referee.

Don Juan Antonelli, gran estudioso de las leyes de juego. Primer profesor de la Academia de ÁrbitrosDon Juan Antonelli, gran estudioso de las leyes de juego. Primer profesor de la Academia de Árbitros



En 1939, el 9 de octubre, se resolvió, por proyecto del doctor Damián Ciancio, la creación de la "Academia de Árbitros". Inició su labor en 1940 con la dirección del señor Ponciano Souto y como profesor don José Antonelli, gran estudioso de las leyes de juego y autor del mejor de los libros técnicos editados en nuestro medio. Los jueces actuantes debieron dar una prueba de suficiencia para revalidar sus conocimientos. Más de cien fueron reprobados u optaron por retirarse. Todavía quedan actuando en la A. F, A. algunos árbitros de aquella etapa previa a la Academia de Árbitros.

Cuando se creó la Academia se pretendió que ese organismo se ocupara también de las designaciones y promociones, pero sus autoridades prefirieron ocuparse únicamente de la formación y preparación de Jueces, dejando esas tareas en manos de un cuerpo que se llamó Colegio de Árbitros y posteriormente Consejo. Esos cuerpos estaban integrados por dos representantes del Consejo Directivo, dos del Tribunas de Penas y uno elegido por los árbitros inscriptos, En 1953, con la presidencia de Valentín Suárez, se creó el actual Colegio de Árbitros y se reactualizó la Escuela de Árbitros, con la dirección del ex juez José Bartolomé Macías y como profesor otro popular referee, "Jota Jota" Alvarez, que han ido instruyendo y preparando técnica-mente a la mayoría de los jueces que figuran inscriptos en los registros de la A, F. A. en la actualidad.

Humberto Dellacasa explicaba a El Gráfico una jugada que dio motivo a que fuera recusado por uno de los clubs que tuvo que dirigirHumberto Dellacasa explicaba a El Gráfico una jugada que dio motivo a que fuera recusado por uno de los clubs que tuvo que dirigir



Hay algunos hechos que es interesante destacar en este breve resumen que presentamos de la historia del referato en nuestro fútbol.

En 1937 se contrató al Juez británico Caswell, que dejó valiosas enseñanzas a los árbitros locales, pero que de ninguna forma solucionó el problema. Dos años más tarde actuó entre nosotros un referee húngaro llamado Braun, y el problema siguió sin solución. En 1946, a iniciativa del entonces presidente de Huracán y miembro del Consejo Directivo, teniente coronel Ducó, se llamó a concurso para un curso especial de árbitros de primera división, que después de llenar las formalidades correspondientes serían contratados por cinco años, con un sueldo mensual de $800, suma muy importante en aquella época. Para ingresar en dicho curso era necesario ser, por lo menos, bachiller. Se inscribieron varios profesionales, profesores de educación física y algunos deportistas de reconocido prestigio, entre ellos el actual presidente del Tribunal de Penas de la Unión Argentina de Rugby, señor Aurelio Guglielmini. Ese intento quedó también inconcluso por informalidad de los directivos del fútbol. Los aspirantes a ese curso optaron por retirarse al darse cuenta de lo difícil que era que en la A. F. A. se cumplieran los compromisos contraídos.

Juan José Álvarez en una de sus clases de perfeccionamiento docente para referees.Juan José Álvarez en una de sus clases de perfeccionamiento docente para referees.



Los incidentes en las canchas continuaban y se vivía un clima de caos y descomposición. Los dirigentes desconfiaban unos de otros, y habla casos comprobados de jueces que se prestaban al Juego de los dirigentes poderosos que gravitaban en su elección y promoción. Ese estado de cosas provocaba en el público una desconfianza  colectiva, aumentada por la venalidad periodística, que culpaba, a los árbitros de todas las anormalidades que se producían en el fútbol.

Eran necesarias caras nuevas para hacer desaparecer todo vestigio de corrupción, y en esa intención se resolvió contratar árbitros extranjeros, En 1948 vinieron a la Argentina los primeros ocho jueces británicos, Entre ellos había buenos, regulares y malos, como después lo demostraron al actuar entre nosotros. Pero.. aparentemente estaba solucionado el problema. Los incidentes no se repitieron en Igual intensidad que antes y no se discutía la autoridad de los árbitros.

En un "pacto de caballeros" los dirigentes se comprometieron a "aguantar" esa nueva situación, que consideraban indispensable para normalizar nuestro desprestigiado fútbol.

Respetando a los jueces lograban jerarquizar al fútbol. Pero lamentablemente los dirigentes, los malos dirigentes, porque no todos deben ser considerados igual, volvieron a las andadas cuando no pudieron justificar su propia incapacidad. Pasaron esos primeros jueces británicos y vinieron otros pero sin hacerse en tanto nada efectivo y organizado para ir preparando los propios planteles. Cada vez venían árbitros de menor calidad, tanto que no es difícil probar que algunos ni siquiera eran referees reconocidos y otros sólo aficionados de buena voluntad... En 1955, para intervenir en el Campeonato Sudamericano de Chile, era necesario llevar un juez local. Se envió en esa oportunidad a Juan Brozzi, que aquí sólo había actuado uno o dos partidos en primera división Y resultó que en Chile fue considerado el mejor del torneo. Y aquí seguían actuando jueces extranjeros porque los nuestros no merecían confianza, los árbitros locales sabían que como Brozzi había veinte o treinta jueces de similar y aún superior capacidad. Era necesario demostrarlo. Los argentinos comenzaron a reemplazar a los extranjeros y no se notaba la diferencia.

 26 de agosto de 1962, River 2 - 1 Boca. Nai Foino ordena la barrera de River manualmente. Foto Antonio Legarreta. 26 de agosto de 1962, River 2 - 1 Boca. Nai Foino ordena la barrera de River manualmente. Foto Antonio Legarreta.



Después de esperar pacientemente once años (desde 1948 hasta 1958) se produce la tan ansiada oportunidad de los jueces locales al no considerarse necesario contratar ningún árbitro extranjero. Este año actúan en nuestro medio exclusivamente referees argentinos y empiezan nuevamente a producirse situaciones que creíamos no se volverían a repetir. Pero los síntomas indican que muy pronta volveremos a esa época de desconfianza y descreimiento por la idoneidad e imparcialidad de nuestros referees.

Los clubs se permiten recusar a los jueces y pretenden influir en su posterior desempeño. Los dirigentes que forman el actual Tribunal de Penas no respaldan y, por el contrario, debilitan la investidura del Juez. Cierto sector del periodismo deportivo no conoce a fondo el problema confunde con juicios imprecisos la opinión de los "hinchas", que por ser pasionistas no alcanzan a apreciar los hechos, juzgándolos de acuerdo con la Pasión que los enceguece. Se une a ello la prédica sensacionalista de las revistas y las audiciones de los clubs, que en defensa de su medio de vida creen que culpando al referee benefician al club por cuya divisa subsisten.

Nosotros hemos necesitado historiar soberanamente la situación del referato de los últimos treinta años para poder llegar a explicar con posibilidades de que se comprenda la verdadera situación actual.

En la actualidad los árbitros dependen en todo de la A. F. A. Se pretende disimular esa dependencia con la Escuela de Árbitros dirigida por ex jueces y con la inclusión de un representante de los referees en el cuerpo directivo. La situación planteada por Boca Juniors al pedir la eliminación de Coerezza ha puesto en evidencia que los miembros que forman el Colegio de Árbitros son dirigentes interesados en defender al club que las designa. El señor Juan J. Buteler, cuestionado por los restantes miembros del cuerpo, ha llegado a admitir que "quiere a Boca Juniors como a su madre", Cuando se pone tanto tono afectivo para defender algo es Imposible integrar un cuerpo de esa naturaleza. Como experiencia personal recuerdo que siendo yo árbitro (1947-1958) tuve que expulsar de mi vestuario (Chacarita Juniors) a un miembro suplente del Tribunal de Penas, señor Carlos Capaccione (hermano del conocido dirigente) , que, colocado en trance de hincha de algún bando, pretendía exponer su disconformidad con fallos que le disgustaban. Así entiende nuestro dirigente, en general, la conducción del fútbol.
Luis Pestarino  amonestando a Telch en un clásico Huracán San Lorenzo de 1973. Foto Gabriel Alvarado

Luis Pestarino amonestando a Telch en un clásico Huracán San Lorenzo de 1973. Foto Gabriel Alvarado



En la dirección de los jueces radica gran parte del problema del referato. Nos atrevemos a opinar que todos los referees inscriptos desean depender de un cuerpo, de una entidad o de cualquier organismo totalmente INDEPENDIENTE de la A. F. A. La entidad directriz del fútbol siempre se ha opuesto a este temperamento porque sabe que "manejando" los jueces se puede, cuando las circunstancias lo requieren, regular situaciones o culpar a terceros de hechos a los que son ajenos. El actual presidente del Colegio de Árbitros, señor Fernández Barrio, ha declarado públicamente en varias oportunidades que está dispuesto, si es necesario, a "dirigir les Jueces desde la vereda de enfrente a la A, F. A.". No sabemos si ahora es el momento, pero si se desea realmente solucionar la crisis del fútbol, en lo que a los árbitros se refiere, la única solución es independizarlos completamente de la A. F. A.

Si existiera alguna duda de ello, sólo es necesario conocer la forma que están organizados los jueces ingleses, que nuestros dirigentes pusieron de modelo para el medio local.

LAUREANO VILLAMAÑÁN ( 22 julio de1959) 
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