Las Crónicas de El Gráfico

1977. Gracias, Bochini, por tu vuelta

Por Redacción EG · 29 de noviembre de 2018

Después de la eliminación de Independiente en la Copa frente a River en el ‘76, el Bocha se alejó de la pelota. Pero en el 77 volvió y TODOS, admiradores y adversarios, celebraron su retorno.

La pelota ya se escapó de la foto. Su amante burla la marca de Benítez. Una tarde con sol. Un domingo con Bochini,

La pelota ya se escapó de la foto. Su amante burla la marca de Benítez. Una tarde con sol. Un domingo con Bochini,

 


¿Acaso nunca se fue un amigo entre lágrimas y abrazos hacia algún pueblo lejano? Con Ricardo Bochini ocurrió lo mismo. Sólo que él no ancló en ninguna ciudad con calles y veredas y chicos correteando. El prefirió volar quién sabe por qué nube densa y complicada. Pero en el fondo es igual, porque así como aquel amigo formal un día emprendió la vuelta en el mismo tren de antes, Bochini descendió en Avellaneda un domingo a la tarde y volvió a saludar a todos. Como si nada hubiera ocurrido. Y no hubo ni paracaídas ni helicóptero arremolinando el césped. Hubo una tribuna llena avalando su vuelta y una camiseta roja apretándole el pecho. Acaso para preanunciarle que otra, blanca con rayas azuladas, también aguardaba el momento de encontrarlo de nuevo. Volvió Bochini y el fútbol se lo agradece. Porque estaba haciendo falta su presencia entre tanta rutina de fricciones.

Y ahí está, tan Bochini como siempre. Con la risa y las ganas atrapándole el rostro. Un cuarto piso con balcón a la calle. Un televisor rojo. Un hermano. Y el fútbol.

—Me siento tranquilo, volví a mi peso, porque estaba en 71 kilos y normalmente ando por los 67, como ahora. Yo pienso que rindiendo bien en Independiente también tengo que rendir en la selección, por eso esperaba que Menotti volviera a llamarme. Ahora se acerca una etapa demasiado importante para todos con esta temporada internacional. Vendrán los seleccionados más fuertes del mundo, salvo Holanda, y sinceramente tengo muchas ganas de jugar. Esto será un pre-mundial. Andando bien y ganando vamos a ver hasta dónde damos. Yo ya jugué contra Polonia y pude comprobar que estamos igual. Podemos ganar o perder, es lógico, pero no creo que nadie nos pase por arriba. Y si se juega bien y se pierde el balance también tiene que ser bueno. Yo siempre pongo el ejemplo de Holanda en el Mundial de Alemania. ¿No fue el mejor equipo, lejos, y perdió la final con Alemania? De perder jugando bien, nosotros tendremos la tranquilidad de saber cómo andamos y además con el tiempo suficiente para ajustar detalles.



(En lo posible, ni se mueva. Deje que el duende le fluya, que siga hablando de su razón de ser, que sus ojos se mezan y que dejen traslucir su estado de ánimo. No vale la pena recordarle ese viaje abstracto que lo dejó en penumbras entre agosto y diciembre del '76. Bochini ha vuelto; su voz lo anuncia.)

—Ahora me preguntan por Villa (Julio Ricardo), y yo pienso que es buen jugador, siempre me gustó. El tiene fuerza y buen dominio de pelota, se destaca por eso. También me dicen si podemos jugar juntos los dos y creo que sí, que eso es posible. Si él juega de media cancha para atrás puede marcar bien por su físico privilegiado, y yo podría utilizar mi fuerte, que es encarar por adentro, gambetéando, buscando la pared o metiendo pases en velocidad. Eso me puede hacer distinto a Villa, quizás yo juegue más para adelante y por mi condición física lo haga con rapidez. En la selección hay buenos jugadores, no sólo Villa, y yo creo que andando bien no le tengo miedo a nadie. Ojo que esto no es subestimar a mis compañeros. En absoluto. Ocurre que si mi físico responde y mi estado anímico también, mi seguridad y mi confianza aumentan.

(Mientras Ricardo Enríque Bochini -23 años, nueve hermanos, uno de los cuales, Fermín, juega en la 5a de Independiente- prosigue demostrando su regreso, se puede rebobinar la historia para que la claridad se perciba sin problemas. Llegó en 1969 a Independiente, procedente de Zárate, donde jugaba en Belgrano y ayudaba a su padre en la dura tarea de albañil. La séptima división lo vio pasar fugazmente. Actuando en la sexta, EL GRAFICO lo rescató para una columna futurista: "Recuérdelo", se llamaba.



Su técnica comenzaba a incentivar el murmullo. "En Independiente hay un pibe que la rompe ...".  En 1971 vivió en la pensión del club junto a Galván, Saggioratto, Gay, Carrica. El 25 de junio del '72 (218 fecha del Metro), un día después de haber convertido dos goles en la quinta contra Estudiantes, debutó en primera frente a River. Entró faltando 16 minutos. Era el tiempo de la Minicopa. No estaban en el equipo Santoro, López, Raimondo, Semenewicz y Pastoriza. El 25 de enero de 1973 cumplió 19 años cuando Humberto Maschio tomó la dirección técnica. Ignomirielo lo eligió entre los 16 juveniles que fueron a Cannes representando a Argentina, que perdió por un córner ante Brasil. El mediocampo formaba con Scotta, Trobbiani y Bochini y la delantera con Bertoni, Kempes y Rocha. Al regresar, jugó ante Vélez y convirtió su primer gol en primera. Iba madurando el duende en el interior de Ricardo. El se daba cuenta. Justamente ahora anda hablando del tema. Eso es. Silencio.)

—A mí la gente me quiere, y yo me doy cuenta de eso. Me recibieron muy bien, gritando mi nombre. Lo que pasa es que yo siempre le rendí al equipo, Siempre pude darle satisfacciones. Me acuerdo en el 73 cuando en la final de la Copa contra el Colo Colo, en Uruguay, Independiente había llevado como 20.000 personas. Todos empezaron a pedir que entrara Maschio me puso en el segundo tiempo. Empatamos 1 a 1 y en el suplementario el gol de Giachello nos dio la Copa. Después, para el Nacional vino Ferreiro, entré de titular contra Atlanta y quedé. El 28 de noviembre de 1973 es un día que no voy a olvidar así no más. El Ajax no quiso jugar la Copa Intercontinental y entonces fuimos a Italia a enfrentar al Juventus. El gol que hice esa noche nos dio el título. Ese año EL GRAFICO me había dado el premio a la revelación futbolística y en el '74 me eligió como el mejor jugador. En Zárate tengo las plaquetas. Están en donde viven mis viejos y mis hermanos. Es una casa grande que les compré con lo que me fue dando el fútbol. Tengo dos departamentos y un Peugeot que acabo de cambiar porque el anterior tenía tres años. ¿Si me interesa mucho la plata? Nada más que para vivir bien. Si ni siquiera me preocupa la idea de irme a Europa. Vivo acá (Saavedra y San Juan, Capital) con Fermín y con Néstor, mi hermano mayor. Cuando deje el fútbol quizá decida quedarme en Buenos Aires. Al principio no me gustaba, pero conociéndola mejor estoy cambiando de idea.



Sería interesante que el protagonista terminara el racconto llenando el hueco que queda entre aquellos momentos y esta resurgente vuelta a todo Bochini. Pero la sensatez indica que no sería atinado. De qué vale hurgar en sus dudas pasadas, en sus miedos, en sus desazones, en sus pensamientos irreales. Basta con escucharle decir que en el '76 sufrió la mayor amargura de su historia al quedar eliminado Independiente de la Copa cuando perdió con River, que después apareció la gira por Venezuela, el regreso, el estado de ánimo por el suelo y el físico que parecía no responderle, esa angustia que lo tuvo un tiempo alejado de la pelota. Y basta. Ahora está en un 80 por ciento de su nivel óptimo según él mismo afirma. Los últimos vestigios de la crisis han iniciado su retirada abrumados con caños, toques y olés. el catador de fútbol, y el romántico habitante del cemento, y todos los que andan buscando un pedazo de alma en una cancha, le dicen, simplemente: Gracias, Bochini, por tu vuelta.

 

CINCO VECES BOCHA

OMAR PASTORIZA (su director técnico en Independiente): "Cuando llegué no lo conocí bien, porque andaba enfermito. Pero después, cuando entré en trato directo con él, comprendí que es un pibe excelente, de grandes sentimientos. Se recuperó, aún puede dar más y tiene una voluntad de fierro. Cuenta con condiciones de privilegio.

RUBÉN GALVÁN (compañero en el club y en la selección): "El plantel lo ha ayudado y es una gran alegría que Bocha haya vuelto mejor que antes. Se lo ve con más ganas. Ahora hasta lucha, traba y corre más. Sobre sus cualidades futbolísticas no creo que sea necesario abundar en detalles. Basta con decir que es un verdadero fuera de serie."

Viernes 18 de julio de 1975. Argentina vence a Uruguay 2-0 y rompe el hechizo del Centenario, donde no ganaba desde 1956.Bochini aporta su cuota de talento. Rivero y Silva le miran la espalda.

Viernes 18 de julio de 1975. Argentina vence a Uruguay 2-0 y rompe el hechizo del Centenario, donde no ganaba desde 1956.Bochini aporta su cuota de talento. Rivero y Silva le miran la espalda.



CESAR MENOTTI (su DT en la Selección): "Bochini nació para jugar al fútbol. Me alegro por su regreso al fútbol y a la selección. Está buscando su mejor nivel y lo incluí no por el bajón de Villa, sino por su propia subida. En la temporada internacional entrará el que esté mejor y, por qué no, se puede dar que entren juntos el mismo partido".

OSVALDO CARRICA (compañero en el club): "Al Bocha hay que conocerlo para poder comprobar su bondad. Y yo tuve la suerte de convivir con él un buen tiempo en la pensión de Independiente. En realidad me alegro por su vuelta, pero más que en el aspecto futbolístico, en el nivel humano de la cosa. El volvió en todo sentido, entonces mejor todavía".

JORGE DAGUERRE (su preparador físico en el club): "Desde hace cinco semanas anda bien. Hizo la pretemporada en enero trabajando mucho, cinco horas diarias, a veces forzando su cuerpo con tal de mejorar. Consiguió un nivel de integración interesante, y paulatinamente se puso en el mismo estado físico-anímico que el resto del plantel. Continúa su marcha ascendente".

GUILLERMO BLANCO. Fotos HECTOR MAFFUCHE (1977) 

 

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