Las Entrevistas de El Gráfico

1972. José Jorge González, capitán y campeón

Por Redacción EG · 19 de febrero de 2020

Siguió una infalible tradición en nuestro fútbol: uruguayo y marcador de punta. Tras conquistar el primer campeonato Canalla en la historia del club, “El Negro” conversa con El Gráfico.

 

El equipo titular que se enfrentó a Newell´s en las semifinales del Nacional 71 Parados: Mario Killer, Norberto Menutti, Aurelio Pascuttini, Ángel Landucci, Alberto Fanesi, José Jorge González; hincados: Ramón Bóveda, Carlos Aimar, Aldo Poy, Carlos Colman, Roberto Gramajo.

El equipo titular que se enfrentó a Newell´s en las semifinales del Nacional 71 Parados: Mario Killer, Norberto Menutti, Aurelio Pascuttini, Ángel Landucci, Alberto Fanesi, José Jorge González; hincados: Ramón Bóveda, Carlos Aimar, Aldo Poy, Carlos Colman, Roberto Gramajo.

 

La sonrisa de Fanesi. La satisfacción que se denuncia en el poco demostrativo Pascuttini. El abrazo con Mencho Balbuena, que se presenta a practicar en Arroyito otra vez. Los elogios del Chino Mesiano. El concepto elevado de Morongo Poy. El respeto que le guarda el Flaco Landucci... El agradecimiento de Carlitos Biasutto... Esa exteriorización común de todo el equipo de Rosario Central que alcanzó la cúspide del Nacional. Porque e los halagos de estos muchachos apenas si son la prolongación de los que emitieran ya hace siete años aquellos que lo recibieron apenas llegó de Montevideo... Esa es la razón de la alegría que flota en el vestuario de Arroyito cuando todos se enteran que vamos a hacerle una nota a José Jorge González. Hay coincidencia: nadie sabe con quién quedarse, si con el jugador o la persona. Y recordamos entonces el juicio futbolístico de don Manuel Giúdice cuando se adelantó a decir que era un "nuevo Pavoni". Y reproducimos mentalmente  algunos diálogos con Ignomiriello o con el profesor Cancela referidos a su capacidad como profesional. Y la confianza que le guardaban el  Cabezón Sívori, don Angel Zoff... Es la cosecha prolífica de ese vínculo generalmente efímero y que ya se ha hecho costumbre... Una costumbre nutrida casi en el anonimato, en ese destino cronométrico que disponen quienes siempre están presentes, quienes son los últimos en abandonar el barco que se hunde, quienes injustamente son postergados en la hora de gloria por el brillo de otras luces...

José Jorge González Silva nació el 27 de junio de 1944. Tuvo una trayectoria, ejemplar dentro y fuera de la cancha

José Jorge González Silva nació el 27 de junio de 1944. Tuvo una trayectoria, ejemplar dentro y fuera de la cancha

 

URUGUAYO

Si. Uruguayo y marcador de punta. Y no podía fallar, no tenía por qué sepultar esa tradición charrúa que año a año nos pone un ejemplo distinto, pero igualmente positivo. Siempre reiterándonos en el aplauso a ese hombre que cruzó el Río de la Plata para asfixiar a un puntero nuestro contra la raya. María Emilia Maneiro, su señora, sin ningún lazo familiar con el volante de Nacional aunque los dos sean de Mercedes, acopia testimonios de sus primeros pasos en el fútbol con un álbum de fotos que guarda en Montevideo. "Allá jugué nada más que en Racing. Y tuve mucha suerte, tanta como acá en Central: estando Milton Davoine como técnico un día me ascendió de la cuarta división a la primera y nunca más me movieron. Sí, yo tuve mucha suerte, en los  últimos nueve años habré jugado sólo cuatro o cinco partidos en reserva, totalizando los siete que ya llevo en Rosario y los dos que jugué en Montevideo... Había jugadores capacitados en aquel equipo de Racing. Y buenos muchachos: Calla, Rabecca, Julio César Fernández, entre los argentinos. En seguida me designan para la selección juvenil que jugó en Lima. ¿Se acuerda de aquel desastre, se acuerda el equipazo que tenía Argentina? Nosotros teníamos a Viera, Carlos Paz, Techara, Bertocchi, Alfano, Roberto González. Varios de ellos anduvieron bien. También alcancé el honor de estar en la preselección que después fue a Londres en el Mundial del 66. Éramos varios marcadores de punta: Mario Méndez, Caetano, Pavoni, Ubiñas, yo… Ni por casualidad podía pensar que me pondrían como titular, Con esos tipos adelante era imposible, me conformaba con que me tengan en cuenta, nada más. Y alcancé a jugar un par de partidos, uno de ellos contra los rusos. En esa época sonaba mucho como futuro integrante de Peñarol o de Nacional. Todos los días salía una versión parecida. Imagínese, soñaba con ir a algún club grande de allá, estaba muy entusiasmado, hasta los mismos dirigentes de Racing me informaban que la gente de Peñarol andaba detrás de mí y que en esos días habría conversaciones oficiales. En los primeros días del 65 esperaba la noticia de un momento a otro hasta que el  4 se produce la novedad, pero no era lo que yo esperaba: el empresario Spiño vino a buscarme para incorporarme a un club de A.F.A. No, no voy ni loco, fue lo primero que atiné a decir. Tal vez porque ya me había hecho la ilusión de ir a un grande de allá, que es la ilusión de todos los chicos de Uruguay. Quedé en contestarle, pero apenas se fue Spiño mi «viejo» me dio una tremenda lavada de cabeza haciéndome cambiar de idea. Después se convino la entrevista entre los dirigentes de Racing y Rosario Central, arreglándose la transferencia por cinco millones y medio. Era una cifra importante. Me vine a Rosario, hice todo cuanto fue posible para que vinieran mis padres y fui a vivir con ellos a una casa de Almafuerte 1022. Un par de años después me casé en Montevideo, el 20 de diciembre del 67. Y tuve la desgracia de perder a mi padre acá en Rosario, el 24 de julio del 70, por ataque al corazón. Alicia Laura, la mayor de mis pibas, todavía no tenía dos años. Ahora está pasando unos días en Montevideo junto a la abuela y nosotros nos quedamos con la más chica, María Alejandra, que tiene un mes y veinte días... Es que mi única hermana, Graciela, de 17 años, está estudiando secretariado. Entonces mi madre la acompaña en Uruguay. Y mirá lo que son las cosas, todas mis inversiones las tengo allá, en Montevideo: dos casas, un departamento, un Wolkswagen. Acá me movilizo con una cupé Fiat. Hay veces que siento ganas de vender todo para invertir en Rosario. Así que te imaginás lo conforme que me siento en la Argentina. Menos mal que le hice caso a mi padre. ¡Qué justo vino ese lavado de cabeza!".

Marca, térrea y una llamativa regularidad, principales atributos del uruguayo. Fue uno de los pilares del Central campeón 1971. . .

Marca, térrea y una llamativa regularidad, principales atributos del uruguayo. Fue uno de los pilares del Central campeón 1971. . .

 La sonrisa limpia, la pureza de sus gestos iluminando la cara morena, dándole un acento candoroso a su pelo ensortijado. Y la voz que se cuela fina en la charla para acompañar esa sonrisa en la que todavía lleva metido al pibe. Todo suena con esa transparente fragilidad de los primeros años. Todo, menos el concepto, menos la opinión, menos el juicio ya maduro.

 

CENTRALISTA

Piso 12 acá en Corrientes al 1100. Plaquetas juguetes, un cuadro de Jorge a todo color, sobre una pared, muñecos auriazules. La sonrisa de María Alejandra que festejan sus padres. La plaza Sarmiento allá abajo, en pleno centro, con el sol del verano que se pega a las hojas, con la gente que se mueve agobiada, con el pulso caliente del fútbol...

El capitán centralista, José Jorge González, en la intimidad del hogar junto a su esposa e hija.

El capitán centralista, José Jorge González, en la intimidad del hogar junto a su esposa e hija.

 "Ya te dije, no me puedo quejar de la suerte, al contrario. He tenido que cuidar a los "wines" más peligrosos y con todos ellos me he rebuscado bastante bien. Acá, ¿se acuerda?, vino ese yugoslavo Dzajic que todos lo ponen en el seleccionado mundial, que mucha gente lo da como el mejor en su puesto y prácticamente no pasó nada. Fischer creo que lo dijo en un comentario para EL GRAFICO. Sí, la verdad que tengo un record bárbaro, Verón tampoco me trajo nunca mayores problemas. El que era muy difícil era el brasileño Bezerra. Ese sí que me complicaba la vida. Para mí, Newell's perdió el cincuenta por ciento de su fuerza arriba cuando se fue Bezerra. Encaraba y nunca sabías por dónde se te metería. Y, además, fuerte, muy fuerte. Eso no quiere decir que Mendoza sea mal jugador, porque ya estando en Unión me daba algún trabajo. Como a veces Zibecchi o como Villagra cuando estaba en Los Andes o Boca. Ese tipo de wing es el que me complica, el que va al frente, el que desborda. ¿Ahora? Ahora el más peligroso es Pinino Mas, pero nunca me exigió tanto como Bezerra. Castiglia también es difícil, Neumann en el año que Chacarita salió campeón... Sí, tuve suerte con casi todos los punteros. Inclusive cuando marcaba en el otro costado, antes de que don Miguel Ignomiriello me ubicara sobre la derecha. Creo que mi mejor partido, sin dudas, fue uno en el que tuve que cuidar a Cubillas en 1966. ¿Sabe lo difícil que es marcar a Cubillas? Mucho más que Pinino, Es vivo, inteligente, hábil, es prácticamente imposible quitarle la pelota... Por eso le digo, tengo un record importante. Y a todos éstos hay que agregarles a los dos peruanos. No sé si se acuerda los partidos de la Copa el año pasado. Uno era Gallardo, el de Sporting Cristal. El otro era Cachito Ramírez, el de Universitario. Y me fue bien, me fue bien, me fue bien..."

 Quizás el centro más famoso de su vida: por el lateral derecho Bóveda se Internó. Jorge González avanzó por la punta, ylevantó el centro frente a Garrido…en el área esperaba Aldo Poy , quien definirá con palomita legendaria frente a Newell´s.

Quizás el centro más famoso de su vida: por el lateral derecho Bóveda se Internó. Jorge González avanzó por la punta, ylevantó el centro frente a Garrido…en el área esperaba Aldo Poy , quien definirá con palomita legendaria frente a Newell´s.

 El Pato Colman, hace pocos días, licenciado, habló por los micrófonos de LT10 Radio Universidad Nacional del Litoral en Santa Fe: “José González fue el jugador más regular que tuvimos en el año". Angel Labruna, mucho antes de la llegada al éxito de este Nacional, compartía el concepto del volante. Sin embargo, ese penal que Fenoy le atajó en el clásico pudo poner un manto de injusticia borrando todo lo bueno que había hecho... "Mejor ni hablemos de eso, menos mal que uno en Central tiene unos compañeros bárbaros que lo hacen olvidar de los momentos más amargos. Había andado bien en el 71, creo que fui uno de los pocos que no bajé el rendimiento en los peores partidos del Metropolitano, cosa que le sucede a todos los equipos que juegan la Copa. Pero nunca llegué al nivel del 66. Ese sí que fue mi mejor año y no creo que pueda repetirlo. Y estando don Miguel Ignomiriello tuve muchas satisfacciones. Anduvimos muy bien en el 68, cuando marcábamos. Lo único que teníamos era marca y pelotazo. La pelota iba para las puntas, para Gennoni y Giribet, que eran unos aviones. Y Poy, que jugaba al medio, no podía llegar nunca a tiempo por la velocidad de los otros... Y fijate lo que son las cosas, ahora Central se clasifica marcando mucho. No hay caso, Central tiene que marcar". Alguna incoherencia también se le desliza: "Nosotros no éramos, a mi juicio, candidatos a ganar el Nacional. Pero varios hombres tuvieron una levantada impresionante. El Flaco Menutti en el arco, principalmente en el partido que se jugó en River contra Newell's. La confirmación del Colorado Killer. El Pato Colman, que con la muerte de su padre tan reciente no sé como pudo sacar fuerzas de adentro: hizo cualquier cosa con la pelota, no se equivocó nunca en las entregas. Y Aldo, el talento que tiene Aldo... Un jugadorazo que, según mi opinión no debe ser juzgado de acuerdo al número que lleva en la espalda porque él baja mucho a recibir, corre mucho a los contrarios, colabora en todos los sectores de la cancha. Para mí, Aldo tiene que jugar con el «10» como volante ofensivo. Una vez lo hizo, estando Giúdice como técnico, y él solo le ganó un partido aquí en Rosario a Gimnasia y Esgrima La Plata por 3-1, ¿Sabe las cosas que haríamos con el Loco de «10» y Di Meola de «9»?"

Segunda Copa Libertadores de América. Otra vez a La Cumbre, a oxigenarse, conforme la modalidad impuesta por Ignomiriello-Cancela. Más experiencia, más familiarizados con el éxito, más acostumbrados a los compromisos importantes. La ingenuidad que ya se ha borrado. Aunque esa sonrisa todavía pura, cristalina, permeable, pareciera denunciar lo contrario... Es que esa sonrisa simboliza al verdadero José González. A Jorge González, el bueno...

 

ERNESTO PATRONO (1972)

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