Las Entrevistas de El Gráfico

1988. Senna, un campeón genial

Por Redacción EG · 13 de enero de 2020

Ayrton Senna obtenía su primer título en la Fórmula 1 y en esta entrevista con El Gráfico habla de todo, incluida su relación con resto de los pilotos y su vida en Mónaco.

Los elogios y los reconocimientos de los pares en cualquier profesión suelen ser los más legítimos, los más auténticos. Y pocos tienen tanto valor o importancia como aquellos que, en el automovilismo, provienen de los pilotos rivales.

Recuerdo que en 1981 vi en Brands Hatch las evoluciones de un joven delgado y moreno que era la única preocupación y sombra de Enrique Oscar Mansilla en la Fórmula Ford. Quique ganaba carrera tras carrera en su campeonato, el "P and O Ferries". Pero, ocasionalmente, ambos se cruzaban con sus Van Diemen del mismo equipo oficial y similar motor en las carreras del RAC (Royal Automobile Club).

Nos decía Mansilla: `Ayrton anda muy fuerte. Este pibe sabe lo que hace. Prácticamente no tiene rivales..."

Esa jornada en Brands Hatch observé cómo Senna partía desde atrás para alcanzar a Mansilla en la vanguardia y superarlo. Senna se había especializado en una dificilísima maniobra: doblar a fondo en la superveloz primera curva, por afuera y con el coche en un perfecto deslizamiento cruzado. Así superó a tres rivales antes de alcanzarlo a Mansilla y así arrancó exclamaciones de estupor al muy aficionado espectador inglés. Nadie, excepto él, era capaz de hacer eso.

Su estilo tenía —y tiene— mucho del de Jim Clark y algo del de Jochen Rindt. Y su carácter, la vehemencia y agresividad de Gilles Villeneuve con una clara ventaja: su porcentaje de accidentes o despistes es hasta más bajo de lo normal, apenas 10 en cinco temporadas y sólo 4 en los últimos dos años.

Ayrton Senna y todo su talento sobre el McLaren, una combinación brillante para ganar el campeonato.

Ayrton Senna y todo su talento sobre el McLaren, una combinación brillante para ganar el campeonato.

 

La escalada más difícil

Han pasado siete años y aquel muchacho que tan alegremente compartiera sus días de carrera con muchos que no han podido seguir una trayectoria fulgurante, hoy es la estrella de la F1. El campeón de la categoría tope del automovilismo mundial. Estaba llamado a ser un elegido y jamás podía ocultarlo con sus espectaculares carreras y maniobras.

Senna ha escalado la cima por su cara más difícil: derrotando a un doble campeón, a otro monstruo sagrado en plena vigencia que expresó en Bélgica el elogio más valorado, más significativo; cuando Senna derrotó a Prost en esa carrera, el pequeño francés dijo: "Senna es superior. Para mí el campeonato terminó. No he podido con él...".

El sucesor de Niki Lauda en el equipo Mc Laren acababa de entregar el diamante más precioso para la corona del brasileño. Una corona que difícilmente pueda ser imitada: tiene las singulares virtudes de haber sido obtenida en un absoluto duelo mano a mano con otro grande, con los mismos motores, con los mismos medios económicos, sin órdenes de equipo atrás en una lucha que fue siempre estrictamente deportiva y limpia.

Por ello, Ayrton Senna, 28 años, natural de San Pablo, aunque todavía tiene mucho camino por recorrer, será considerado campeón entre campeones.

Y resulta imposible no hablar de Senna a través de Prost, vara patrón de los últimos años...

—La temporada ha terminado, ya eres campeón, ¿cuál es el balance de tu trabajo junto a Alain Prost?

—Ha sido una temporada increíble para mí: jamás estuve tan motivado. Alain es un piloto muy competitivo, me ha obligado en todo momento a dar lo mejor de mí. He aprendido de él y él debe haber aprendido algo de mí. Creo que la relación ha sido beneficiosa para ambos.

—Cinco temporadas en F1, pasaste por Toleman, Lotus y ahora Mc Laren, ya tienes lo que tanto buscabas, ¿qué sientes en estos momentos?

—Tranquilidad, una enorme tranquilidad. Recuerdo los primeros tiempos cuando no tenía ni victorias ni potes, ni siquiera buenos resultados. La gente no sabe demasiado de pilotaje, entonces cree en las estadísticas. Yo creía en mí mismo... Por suerte, pude hacerme ver. La historia podría haber sido diferente. Cuando llegué a Mc Laren, sabía que no iba a ser fácil. Pensé dos veces antes de firmar. Alain tiene un carácter fuerte. Después de varias carreras me fueron conociendo y me dieron más lugar. Pero ha sido duro, muy duro. Para Alain y para mí. De estar solos, en el equipo podríamos haber ganado el campeonato con mucha menor tensión. Pero ése es el juego. La F 1 no debe ser un 'paseo' y me alegro de que haya sido así.

—Fue muy extraño ver a Senna, que no quería saber nada de compartir la prioridad con otro piloto en su equipo, de aceptar entrar en Mc Laren, donde ya había un campeón muy bien instalado...

—Esto vale la pena aclararlo: hasta que llegó el momento de Mc Laren, yo no quería compartir el espacio con otro piloto de punta porque sabía que mi equipo (Toleman o Lotus) no estaba en condiciones de entregar a dos pilotos el mismo material. Pero Mc Laren sí. Y no me equivoqué, por suerte.

 

Cada uno a su juego

—Es sabido por todos que la información técnica se compartía también en el equipo. Sin embargo, en algún momento cada piloto habrá hecho su jugada para intentar ganar...

—Alain y yo hablamos mucho sobre cómo dar a cada coche el mejor rendimiento técnico. Nuestros enlaces radiales con nuestros ingenieros de pista fueron siempre monitoreados por Gordon Murray, el director técnico, y el mismo John Barnard, director general del equipo. Algunas veces, después del ¨warm-up¨ del domingo a la mañana cada uno aplicó su criterio sobre cómo regular los alerones o cambiar algún resorte de suspensión.

—Como sucedió en Bélgica cuando Alain quitó alerones traseros prácticamente en la grilla de salida...

— (se ríe), es cierto, Alain intentó allí obtener algo más de velocidad, pero eso no dio resultados.

—¿Había algún convenio sobre el comportamiento en pista?

—Algo así. Se trataba de no agredimos en la primera curva o durante la primera vuelta, respetar al otro. Esos son los momentos más peligrosos de una carrera. En ningún momento debíamos olvidar que corríamos para un equipo. (Sin embargo, en Portugal, Ayrton apretó alevosamente a Prost contra la pared de boxes...)

 

Fue su primer título en la Fórmula 1. Luego vendrían dos más.

Fue su primer título en la Fórmula 1. Luego vendrían dos más.

 

 

Una nueva vida

—Has logrado muchas victorias este año y toda la atención de la prensa. Se dice que es mucho más difícil acceder a ti, alguien que siempre estaba dispuesto a hablar con los periodistas. ¿Puedes decir algo sobre este tema?

—Yo respeto a los periodistas y considero que su trabajo es esencial para nosotros. Pero este año estaba en un nuevo equipo y tenía a un rival de la talla de Alain. Ello me ha exigido total concentración. Sinceramente, en el ambiente de una carrera no quería distraerme, ni relajarme demasiado. Pido disculpas si alguna vez he dicho que no. Pero inclusive hasta algunas veces he evitado ir a compromisos con los patrocinantes, es casi inevitable con tanta presión encima. No he sido el único piloto que pasa por un buen momento que debe limitar sus conferencias de prensa y entrevistas...

—Te hemos visto quedarte en el circuito hasta la noche después de los entrenamientos vigilando el trabajo de los mecánicos sobre tu coche. ¿Eso representa alguna ventaja? Prost no lo hace...

—Creo que sí: hacerles sentir a mis mecánicos que me preocupo tanto como ellos por el coche. Estar disponible para muchas preguntas que surgen en el curso de los trabajos. La gente no se imagina los interrogantes y dudas que se plantean. Si el piloto está presente, entenderá mejor a su ingeniero y a su coche. Es verdad que Alain ahora se retira luego del ¨debriefing¨, pero también en su momento habrá hecho lo mismo que yo hago ahora...

—¿Tienes amigos entre los pilotos, compartes algún tiempo con ellos?

—Hablo bastante con Berger, con Thierty Boutsen y con Nakajima, mi anterior compañero de equipo. Pero no tengo amigos entre mis rivales. No veo por qué ha de ser así. La F1 es terriblemente competitiva y egoísta y no es el ambiente más adecuado para hacer amistades. Con Alain hablamos mucho de temas técnicos, inclusive telefónicamente entre las carreras, pero eso es todo.

 

Senna, el tranquilo

—En ocasión del Gran Premio de Mónaco, luego de tu despiste, no se te vio especialmente compungido o enojado...

—Cometí un error. Y lo pagué muy caro: nueve puntos. Si eso me hubiera ocurrido un par de años antes, me habría enfurecido. Pero he aprendido. Es imposible ser perfecto en todas las carreras. A veces se cometen errores y no pasa nada. Pero en Montecarlo, diez centímetros de más en un frenaje y te estampas contra el guardrail... He aprendido que si uno se mantiene frío y calmo, es posible conservar un mejor control de todo.

—Prost ha dicho varias veces este año que no estaba dispuesto a afrontar los riesgos que tomas en la carrera al pretender superar a los rezagados para imponerte. En Monza, al pasar a Schlesser, ambos coches se tocaron y perdiste la carrera. ¿Eso no le da la razón a Prost? ¿No se podría lograr lo mismo corriendo menos riesgos?

—No hay respuesta para eso. En efecto, yo he corrido más riesgos que Prost. Pero, ¿quién ha ganado el campeonato? De todas maneras, no he tenido casi accidentes en toda mi carrera... Un toque o un leve despiste no cuentan en eso... Alain ya fue campeón dos veces y él ahora mide sus prioridades. A mí me faltaba el título, ahora lo tengo. Veremos si me pasa lo mismo que a él o no.

—Ahora que eres el campeón suponemos que habrá una renovación más suculenta con Mc Laren. Ya con Lotus habías logrado muy buenos contratos. ¿Qué significa disponer de tanto dinero?

—Seguramente Ron Dennis no estará tan de acuerdo con eso... (sonríe), pero sí quiero decir que los pilotos de la Fórmula Uno que mejor son pagados reciben el reconocimiento de lo que valen. Nuestro oficio no sólo es exigente, sino también peligroso, y debemos tener cubiertas las espaldas si algo desagradable ocurre. Ninguno de nosotros está seguro de llegar a jubilarse.

—Tienes ya un departamento en Mónaco y un avión Lear Jet. ¿Por qué adoptar ya esos símbolos de riqueza?

—Elegí vivir en Mónaco simplemente porque me agrada. Tiene un buen clima todo el año y a nosotros, los brasileños, no nos gusta mucho el frío. En cuanto al avión es, para mí, simplemente una herramienta: hay que ir y volver de las carreras y los ensayos. Sinceramente, extraño mucho a mis familiares y amigos. Brasil es una nostalgia permanente para mí. Y el avión me permite ir y volver todas las veces que hace falta con la necesaria libertad.

—Un avión como el tuyo cuesta unos tres millones de dólares. ¿Es posible saber cuánto has ganado hasta ahora en la Fórmula 1?

—Sí, cómo no: lo suficiente como para no tener problemas si se vive con sencillez, como yo lo hago. Lo que más me cuesta es mantener el avión. Por lo demás, gasto muy poco... (Senna no gusta hablar de dinero, pero se dice, no sin fundamentos, que ya lleva ganados más de ocho millones de dólares desde que pasó de Toleman a Lotus, y ahora, sumando lo que consiguió de Mc Laren.)

—Cuando uno ha llegado a la, cumbre, dice que se debe pensar en seguida en el inevitable descenso... La idea del retiro, del futuro lejano, no suele estar ausente tras el logro del máximo título. ¿Qué has pensado para tu vida posterior al automovilismo?

—He pensado en ello, pero es algo que no comparto con nadie por ahora. No es éste el momento más oportuno de concentrarse en eso. Tengo varios años por delante en plenitud todavía: quiero seguir ganando, mejorando...

Entre el final de la década del 80 y el comienzo de la del 90, tuvo grandes duelos contra Alain Prost.

Entre el final de la década del 80 y el comienzo de la del 90, tuvo grandes duelos contra Alain Prost.

La corona de Ayrton tendrá las joyas más brillantes porque muy pocas veces se han dado situaciones como las de este año: Fangio fue muy superior a Farina en 1951 cuando compartieron por segundo año el equipo Alfa Romeo. Andretti se consagró campeón con Lotus, pero Ronnie Peterson debió dejarle la prioridad absoluta siendo manifiestamente más veloz. Dennis Hulme superó a Jack Brabham en 1967, aunque así se había acordado en el seno del entonces dominante equipo Repco-Brabham. Con 28 pole-positions ya superó a Lauda (25), igualó a Fangio y está en plenas posibilidades de alcanzar las 33 de Jim Clark. Ahora, para este tranquilo y sencillo brasileño que entrega la totalidad de su vida y tiempo a las carreras, sólo queda la conquista de las estadísticas. La gloria ya, llegó para él.

 

 

Por ORLANDO RIOS (1988).

Fotos: GILLES LEVENT / GAMMA y NAOKAZU OINUMA / AP.

Imagen de 1988. Senna, un campeón genial
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