Las Entrevistas de El Gráfico

1977. Gatti: ¨En Boca me siento imbatible¨

Por Redacción EG · 09 de enero de 2020

El arquero analiza a su equipo, habla de la Selección, de las ¨repatriaciones, de su rodilla y lo dice como es habitual en él, con claridad y sencillez. Una entrevista imperdible con un ícono xeneize.

—Señoras y señores, una multitud tensa, expectante, se halla lista a presenciar un hecho único en el fútbol mundial. Por favor, nuestros compañeros en vestuarios de Boca, ¿qué pasa allí...?

—Boca ya va camino a la cancha.

—Gracias. Señoras y señores, ahí aparece el primer equipo de Boca Juniors ¡con diez jugadores! Así es: falta nada menos que su artillero, Hugo Orlando Gatti. Y oigan ustedes ese ronroneo que se encima con la gritería del público. Es un helicóptero amarillo y azul que va descendiendo lenta-mente sobre la mitad del campo, para detenerse a diez metros del piso... ¡Ahí está Gatti, ahí está! ¡Ante el delirio de las tribunas comienza a descender por la escalerilla de soga hacia el campo de juego. Así llega Gatti, así se irá, así lo hará siempre desde hoy...

—Vos te reís, pero si pudiera llegar en helicóptero tres minutos antes de cada partido y salir en helicóptero apenas termina, jugaría diez años más. Debo estar viejo...

—Ahora me querés hacer reír de verdad...

—No, no, lo digo muy en serio. Estoy cansado, creo que ya lo dije alguna otra vez. Me aturde la importancia que se le da a todo esto. Demasiada. Es una exageración. No existe un solo partido que no haya que ganar. A Chacarita hay que ganarle porque es Chacarita, a River porque es River, al rival de turno en la Libertadores porque la Copa es la Copa. Siempre hay que ganar. Nunca aparece nadie para decir que tenemos que jugar. Eso termina por agotarte.

—¿Querés decir que seguís pensando en largar? ¿Que no llegás al Mundial?

—Físicamente llego, en eso no hay problema. Lo que me siguen faltando son ganas.

 

Gatti recién llegado a Boca.

Gatti recién llegado a Boca.

 

Son inútiles las presentaciones. Hugo Orlando Gatti es inmodificable. Sólo cambia en el concepto de la gente: genio cuando acierta; "cómico" (peyorativamente) cuando falla. Parece que nadie está demasiado dispuesto a reparar en su negativa a abandonar el país. Este país que no perdona a los notables como él, a un hombre que siendo como es, lleva quince años de estrellato absoluto yendo de Atlanta a River, de River a Gimnasia, de Gimnasia a Unión y de Unión a Boca. A Gatti le duele todo esto. Y a veces, ese dolor se transforma en palabras.

—Decís que te faltan ganas, pero jugás pese a no estar del todo bien.

—Y si no juego ahora, ¿cuándo? Dentro de dos años se acabó Gatti. Mirá: después del partido con Libertad en nuestra cancha me sentí viejo. No podía moverme como quería por la rodilla. En ese momento decidí no jugar en Paraguay. Pero el fútbol puede más que yo. Durante la semana comencé a entrenar y a sentirme mejor. En Asunción hice la última práctica el día anterior al partido y no sentí nada. Por eso jugué. Volví a ser Gatti, a tener ganas.

—Esa actitud es la de un gran profesional, pero al mismo tiempo ¿no creés que es una inconsciencia?

—Puede ser, también lo pensé. Yo sé que todavía no puedo girar bien la rodilla; sé que si me llegan a dar un golpe puede terminar mi carrera. Sí, lo acepto. Pero es más fuerte que yo. Además, con la defensa de Boca tengo la sensación de que nunca me van a hacer un gol. Y me estoy recuperando bien. La prueba es esa pelota que le saqué a Morel en Asunción. Cuando vi que picaba al medio y que me miraba, le dejé un espacio, el único, para que tirara. El pibe la hizo bien. Le pegó ahí y se la tapé. ¿Sabés por qué se perdió el gol? Por patear bien. La mayoría de los goles se hacen pateando mal.

—Hablemos de la selección.

—¡Uh!, el gran tema, el gran drama.

De rodillas, brazos extendidos en forma de cruz, pecho inflado y rostro firme esperando el pelotazo, la descripción técnica de la más famosa de las invenciones del "Loco" Hugo Orlando Gatti.

De rodillas, brazos extendidos en forma de cruz, pecho inflado y rostro firme esperando el pelotazo, la descripción técnica de la más famosa de las invenciones del "Loco" Hugo Orlando Gatti.

—¿Por qué drama?

—Felizmente creo que el saldo fue bueno. En mi país siempre se rinde examen y nosotros rendimos uno que salió bien. Pero no sé qué hubiese pasado si perdíamos más partidos. Este es un medio muy bravo, difícil, complicado. Y el Mundial mismo va a ser un drama si la selección no consigue estar en los primeros puestos. Es lo que te decía antes: por un motivo o por otro, siempre hay que ganar. El que no gana está liquidado. Lo que hizo el equipo en la serie me gustó. Hay que trabajar mucho más, pero se está en el camino. A mí, personalmente, me hizo muy bien lo de Batey. Demostró que está entre los arqueros de primerísimo plano. Eso fue muy importante. De cualquier manera no hay que perder de vista una cosa: aquí, los europeos vinieron a sacar partidos. Para ellos, un amistoso es eso, no pasa de ahí. Cuando vengan a jugar el Mundial seguramente van a rendir mucho más porque van a estar mucho más motivados. En cambio, nosotros pusimos todo porque había un ambiente que nos obligaba a ganar jugando muy bien. Pero eso sí: Argentina también va a rendir más durante el campeonato. Primero, porque sé que vamos a progresar, y segundo, porque también vamos a estar más motivados. Fijate qué detalle: yo pienso que hubiese sido mejor jugar en la cancha de River que en la de Boca. En La Bombonera el público ayudó, creó un clima que a cualquier equipo visitante se le hace difícil de aguantar, pero en el Mundial vamos a jugar en el Monumental, una cancha fría, donde el público está a cincuenta metros de la jugada más cercana. Ahí vamos a ser once contra once. Esa es la experiencia que tendríamos que haber pasado.

—Supongo que tenés una opinión formada sobre los jugadores argentinos que podrían venir desde Europa a reforzar el equipo.

—Creo que no tiene que venir nadie. Argentina puede llegar afirmar un equipo con posibilidades sin necesidad de llamar a los que están en Europa. Para mí, el único que podría integrarse a la selección es Kempes. Mario se fue, pero estuvo siempre con nosotros. Lo conocemos, nos conoce, formó parte del equipo. Todos nosotros tenemos la sensación de que no puede jugar por alguna lesión y no porque se fue a España. Kempes es un pibe bárbaro, un gran compañero y además ni te cuento la clase de jugador que es: un goleador como hay pocos.

En el estadio Centenario de Montevideo, Gatti le ataja el remate decisivo a Vanderley, del Cruzeiro, y le da a Boca la primera Copa Libertadores de su historia en la dramática definición del tercer partido.

En el estadio Centenario de Montevideo, Gatti le ataja el remate decisivo a Vanderley, del Cruzeiro, y le da a Boca la primera Copa Libertadores de su historia en la dramática definición del tercer partido.

—Quisiera volver al tema de las presiones que sufrió y sufrirá la selección. ¿Esas son las que durante el Mundial se van a convertir en "motivaciones"?

—Más o menos es así. Por eso te digo que de acuerdo a mi manera de pensar, el Mundial puede ser un drama. Todo el mundo con los ojos puestos en veintidós tipos, todos exigiendo, todos queriendo corregir como si fuésemos muñequitos que se puede manejar como en un metegol. Va a ser bravo... El otro día leí lo que hizo Luiz Pereira cuando terminó el partido de Brasil con Bolivia. Tiró la camiseta y dijo que no volvería a jugar para su país, que se volvía al Atlético Madrid, donde era querido y respetado como jugador y como persona. ¡Qué razón tiene! A veces tengo ganas de hacer lo mismo. Después de quince años en primera división todavía hay quienes piensan que no puedo estar en el arco, como si a Gatti le estuviese prohibido equivocarse. Esa misma presión es la que sufre Menotti. Por eso digo que a lo mejor la solución estaría en formar un trío de seleccionadores que se repartan un poco la responsabilidad. No sé, a lo mejor es imposible, pero... Creo que Menotti, Griguol y Lorenzo son los técnicos más capaces de nuestro fútbol, los hombres con más personalidad para poder soportar el ambiente que rodea a la selección.

—¿Y Boca? ¿Y la Copa?

—Las dos cosas son una sola. Boca gana la Copa, de eso estoy seguro. Boca es un equipo moderno. Quizá tenga menos movilidad que los europeos, pero su planteo tiene una gran actualidad. Además no hay que extrañarse. Yo estuve en el Mundial de 1966 y la selección que dirigía Lorenzo jugaba como Boca. En una de ésas le faltaba la proyección permanente de los marcadores de punta —Marzolini se iba al ataque porque era natural en él—, pero era casi lo mismo. Boca tiene un gran plantel y la suerte necesaria para hacer una gran campaña en el Metropolitano y en la Copa. Vos date cuenta de lo difícil que resulta hacernos un gol. No hay secretos: Boca arma una red defensiva terrible. Por eso digo que me siento imbatible. No se trata de que juegue Sa o no, Mouzo o no. El caso es que donde falla el oficio de Pancho aparece Mouzo sacando pelotas casi imposibles gracias a que es un atleta; y si Pernía llega a perder una sola vez la marca, va está Sa cubriendo, y a éste la releva Suñé, y a Suñé, Zanabria o el que juegue. Nunca hay espacios libres, nunca se le da tiempo al rival para que piense la jugada. Para hacerle un gol a Boca la jugada debe tener mucha exactitud y velocidad. Se habla de la defensa de Boca. Boca no tiene defensa: tiene un equipo que defiende y ataca; la defensa de Boca empieza en medio campo porque en esa zona comienza la red defensiva.

Una típica del Loco Gatti. La pelota mansa, la intuición a full, el show funcionando a pleno.

Una típica del Loco Gatti. La pelota mansa, la intuición a full, el show funcionando a pleno.

—En este momento se me ocurre preguntarte: ¿Te agobia la gente y sin embargo tenés debilidad por la de Boca?

—¡Eh bueno, pero la hinchada de Boca es única! Es algo aparte. Esa gente viajó veinticuatro horas hasta Asunción, fue directamente a la cancha, gritó y cantó durante tres horas más y salió de ahí para meterse en el micro y hacer veinticuatro horas de viaje a Buenos Aires. ¿Qué querés? Eso es de otro mundo. Hasta que llegué al club yo no tenía idea de lo que significa jugar con un respaldo como ése. Te sentís local en cualquier cancha. Ellos son los que saben entender a Gatti cuando se equivoca, los que siempre tienen un aplauso en las buenas o en las malas. Son de otro mundo.

—¡Terminooo el partido! Nadie se mueve de sus lugares. Ya se oye el ruido de los motores del helicóptero... Allí está, se acerca descendiendo suavemente, lanza la escalera de soga y Hugo Orlando Gatti comienza el ascenso. Una ovación acompaña la inédita salida del arquero. ¡Se va Gatti, señoras y señores, desaparece ya dentro del aparato y éste comienza a elevarse...!

 

 

Por CARLOS FERREIRA (1977).

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EL GRAN CAPITÁN FUI YO

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