Las Entrevistas de El Gráfico

El Mellizo se da todos los lujos

Por Redacción EG · 24 de diciembre de 2019

Guillermo Barros Schelotto jugó a ser James Bond. La pilcha de categoría, la coupé convertible de diseño sofisticado, sueños de una noche especial donde enfrentó a Estudiantes.

Bond, James Bond.  
Es un popular agente inglés que trabaja en el servicio secreto a la orden de Su Majestad y siempre es interrumpido en sus vacaciones para realizar una difícil misión. Se lo conoce como 007 y tiene licencia para matar. Siempre viste en forma elegante y lo acompañan bellísimas mujeres.

Barros Schelotto, Guillermo Barros Schelotto.

Es un popular jugador argentino que trabaja al servicio y sin secreto de Su Majestad, la pelota. Casi sin descansos, semana a semana, cumple una difícil misión en el ataque xeneize. Se lo reconoce por el número 7 en la camiseta y lo acompaña una bella y seductora amante, la hinchada de Boca.

Este Boca espía, que juega el sábado y después contempla el andar de sus rivales, se puede dar ciertos lujos y correr riesgos que ni el eterno héroe creado por Ian Flemming logra superar aun con dobles de riesgo. Primero sufre, siempre sufre, es la sal del suspenso. Después goza y cómo. Como este domingo cuando San Lorenzo, su archienemigo íntimo, quiso frenarlo con balas de fogueo. Como en el recordado filme Boca, el Mellizo Barros Schelotto, el equipo de Carlos Bianchi sabe Vivir y dejar morir. Es una buena forma de llegar al Bi.

Dolores Moreno y Lorena Cericioli, las dos top models argentinas, juegan a ser las chicas Bond o Barros Schelotto para ser estrictos. Se dejan seducir, es parte del juego. Y lo agarran de la corbata y comienzan a sacarle el saco. El Mellizo Guillermo las mira y no se inmuta, los agentes secretos tienen sangre fría –esto no se lo cree ni Sean Connery, que jamás tuvo que marcarlo–. Empuña la .9 mm y deja, muy disimuladamente, que suelten sus impulsos las infartantes compañeras. Se nota que está en ganador. Como Boca, que empata y gana. Son lujos que pueden darse los número uno. Digamos James Bond, Guillermo Barros Schelotto, este Boca.

Acción en San Telmo. Guillermo Barros Schelotto se convierte en un agente secreto. Lo denuncia la patente del coche. Dolores Moreno y Lorena Cericioli, dos modelos top, completan el sueño: las chicas Bond.

Acción en San Telmo. Guillermo Barros Schelotto se convierte en un agente secreto. Lo denuncia la patente del coche. Dolores Moreno y Lorena Cericioli, dos modelos top, completan el sueño: las chicas Bond.

¿Qué dirían el viejo Connery, Roger Moore o Pierce Brosnan al ver a su flamante competencia, el 007 argentino? El que responde es el delantero de Boca.

–Seguramente se morirían de envidia...¡Qué complicado agarrar este revolver!

Y sonríe abiertamente. Algo que no pudo hacer en la noche de sábado platense donde tuvo que pelear contra la hinchada de Estudiantes, Ricardo Rojas y una defensa amaestrada para no dejarle sacar el arma. En una misión que ni el verdadero James Bond hubiera podido solucionar. Aunque, y gracias a una obra de arte de Juan Román Riquelme –los héroes tienen un Dios aparte–, estuvo cerca. Pero el villano de esta película fue Bruno Giménez. Un villano de ficción porque el domingo todo volvió a la normalidad. Boca es así, capaz de darse esos lujos.

–Guillermo, ¿por qué no ganó Boca?

–El partido fue parejo, sin situaciones claras de gol. Lo tuvimos y se nos escapó.

–¿La gente de Estudiantes no se olvidó de vos? Te tuviste que ir en un patrullero con Martín Palermo y tu hermano Gustavo. No como James Bond, más bien como un delincuente de prontuario extenso.

–Fue todo muy exagerado. Pienso que se puede jugar lo más tranquilo en La Plata, pero no puede ser que tardemos una hora y media en llegar. Nos hicieron desviar para evitar el cruce con los hinchas, algo que te rompe la cabeza. Fue todo muy contradictorio.

–Guillermo, ¿Boca es un equipo de película?

–Si lo fuera, seguramente protagonizaría una película de acción. Con muchos tiros y escenas fuertes. Boca es un muy buen equipo que a lo largo de toda la era Bianchi, en estos 37 partidos, tiene méritos sobrados. ¿De película ? Si todavía no está filmada la de Diego, así que para qué nos vamos a adelantar nosotros. Cuando Dios tenga su propia película, que seguro va a ganar un montón de Oscar, entonces sí vamos a hacer la de este Boca.

El Melli engancha hacia afuera y se le va a Azconzábal. No pudo pasar, pidió penal.

El Melli engancha hacia afuera y se le va a Azconzábal. No pudo pasar, pidió penal.

 

Entonces se apoya sobre el BMW Z3, cedido gentilmente por la concesionaria Bremen, y vuelve a entregarse a las fotos. La chapa GBS OO7 marca el momento del Mellizo. Se nota que el no es el profesional del tema, por eso las modelos lo guían. La esquina de Balcarce y México, en pleno corazón de San Telmo, ya está colmada de espectadores. Algunos le piden un autógrafo de lejos. Otros dudarían entre abrazarlo a él por un gol o a una de las modelos. Claudio Lanzetta, eficaz asistente de las chicas, da unas indicaciones. Entonces el Mellizo comienza a aflojarse. Algo que se le complicó mucho en La Plata donde debió sufrir otro tipo de marca. Una cancha chica y pierna fuerte complicó a todo Boca, que solamente pudo llegar con el gol de tiro libre. Pero acá, lejos de la hinchada de Estudiantes, que lo hostigó toda la noche, es otra persona.

–Estoy bien –dice con su clásica cara de póquer–. Esta no es una experiencia de todos los días. Mucho menos para un jugador de fútbol, que no está acostumbrado a este tipo de fotos. Pero todo bien, no me puedo quejar, ¿no?

–¿Realmente te sentiste James Bond, el agente 007?

–No, vi un par de películas y es un tipo un poco distinto de mí. Tenemos puntos en común, como la facha y el estilo; pero lo demás, nada que ver...

El Mellizo se prepara. En minutos, será el agente secreto 007, un Bond.

El Mellizo se prepara. En minutos, será el agente secreto 007, un Bond.

El Mellizo vivió un domingo diferente. Pudo disfrutar con su familia en el campo. Jugar con su sobrino Juan, hijo de su hermana Carolina y su cuñado Mariano, y, por sobre todas las cosas, descansar. También tuvo calma y tiempo para degustar alguna exquisitez cocinada por su madre, una verdadera experta culinaria. Pero, obviamente, y fiel a un estilo, quiso saber qué pasaba con San Lorenzo.

–¡Qué cosa de locos!

–¿Cómo te enteraste de la derrota de San Lorenzo?

–Escuché un pedazo del partido por la radio, pero después me fui a dormir un rato. Después, cuando me desperté no lo podía creer.

–Un resultado ilógico, demasiado sorpresivo. Qué te ibas a imaginar después de irte caliente de la cancha de Estudiantes que se podía dar un batacazo semejante.

–La irregularidad del fútbol te lleva a esos resultados. El 8-0 que les metió River a los jujeños, por lo que comentaron, fue bastante mentiroso. Ellos habían tenido varias situaciones en los primeros treinta minutos.

Pide un poco de agua, no como James Bond, que siempre lleva en su mano un Martini seco. El 007 también es famoso por los relojes exclusivos y una enorme variedad de encendedores. Nada que ver con el Melli, que no fuma. Pero que de vez en cuando, bastante seguido últimamente, se queda mirando obsesivamente la hora de que lo abandonen las lesiones y molestias que lo dejaron fuera en varios partidos.

–¿Te molestó la lesión? Estuviste hasta lo último en duda, igual que contra River.

–No, para nada. Sigo adelante. La última semana que entrené bien fue antes del partido con Gimnasia, en la cuarta fecha.

–¿Das ventaja? ¿Parar no sería una solución?

–Podría estar mejor. Si entrenara con la frecuencia debida seguramente estaría mejor.

–¿El resultado de San Lorenzo va a modificar la forma de juego de ustedes?

–Esta derrota nos va a dar la posibilidad de manejar el trámite de otra manera. Obviamente no es lo mismo estar a dos puntos que a seis.

–Se notaba que los insultos de la gente de Estudiantes te eran indiferentes. Ya debes estar acostumbrado.

–No me interesa contestarle a esa gente. Estoy más allá de esos comentarios hirientes y fuera de lugar.

Discutidor y provocador, Guillermo jugó un partido aparte contra todo Estudiantes.

Discutidor y provocador, Guillermo jugó un partido aparte contra todo Estudiantes.

–¿Cómo está Boca comparado con el campeonato anterior? Ahora tienen dos puntos más que en el Apertura pasado y una ventaja de seis puntos.

–La verdad es que las cosas se están dando de una manera bastante parecida. Pero nosotros tenemos que seguir ganando los partidos. Podemos empatar como contra Estudiantes, pero no hay que bajar los brazos. Mirá lo que le pasó a San Lorenzo. Acá el secreto es no aflojar ni un minuto. Puede haber mucha diferencia, pero perdés y te comen.

–¿Pasar la racha de partidos invictos es una obsesión?

–Nosotros pensamos en ganar el campeonato, no en pasar la racha de partidos invictos. No nos podemos dejar llevar por los números o un record. Pero ojalá lo empatemos y lo superemos.

–En la primera etapa de Bielsa tu rendimiento fue óptimo. Fuiste la figura contra Venezuela y México. ¿Cómo te ves en un emprendimiento a un plazo más largo como lo puede ser la Copa América?

–En uno de los mejores momentos por experiencia. La verdad es que me encantaría ser convocado porque siento que puedo rendir como lo hice en la primera gira. Ahora tengo confianza y sé lo que puedo dar. No me asustan los nombres. Si llega la oportunidad, no la voy a desaprovechar.

 

 Entonces enfunda el arma y se trepa en el convertible con las dos modelos a su lado. No todo es peligro en la vida de un héroe como el agente 007. Como Boca, puede darse todos los lujos. The End.

 

¿EL MELLI NO SE VA?

En La Plata se volvió a tocar un tema que ya es costumbre en las presentaciones de Boca. El posible desmantelamiento de su equipo. La presencia en el estadio de Estudiantes de Karl Heinz Rummenigge, vicepresidente del Bayern Munich, de Alemania, para observar a Guillermo Barros Schelotto y Walter Samuel, generó un diálogo entre los dirigentes boquenses y el Mellizo. La oferta extraoficial, pero reiterada, propone un nuevo vínculo contractual entre el delantero y el club de la Ribera. Tanto Carlos Bianchi como Mauricio Macri coinciden en la necesidad de prolongar la relación entre Barros Schelotto y el club. No hay nada firmado para que se quede por lo que habrá que reformular el contrato. Si se ponen de acuerdo y no llega una súper oferta, el jugador se quedará.

El año 2000 los encontrará unidos... ¿y dominando? 

 

 

Por MATIAS ALDAO (1999).

Fotos de producción: JUAN JOSE BRUZZA

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