Las Entrevistas de El Gráfico

1968. Juan Carlos Rulli: voluntad y disciplina...

Por Redacción EG · 20 de noviembre de 2019

Luego de un año consagratorio en Racing, el volante oriundo de Catriló y que debutara profesionalmente en Estudiantes, compartía con El Veco parte de su vida en esta entrevista.

El mundo de Rulli

A las 9 de la mañana "inauguramos" el sobretodo para verlo practicar. A las 11 tomamos un café en la cocina de "Tita". Al mediodía marchamos en su Valiant hacia su casa de Villa Elisa, a quince kilómetros de La Plata. A la una charlamos junto a la pileta. A las dos de la tarde almorzamos. A las cinco nos acompañó hasta el camino cuando emprendimos el regreso. Y de esas horas pasadas junto a Juan Carlos Rulli, pampeano, campeón del mundo, quedan estas confesiones para que usted pueda redondear una imagen. Un hombre feliz junto a su señora y su hija. Un hombre así...

 

Rulli con su mujer, Eloísa, y con María Luján en los brazos.

Rulli con su mujer, Eloísa, y con María Luján en los brazos.

 

• Es un MUNDO de orden, de objetivos y de etapas que se cumplen en una planificación cuidadosa, sin leche que se va por el fuego... "¿Se acuerda del 66, cuando Racing «mataba»? De lunes a sábado salía de la práctica y me iba derecho a la Facultad, sin comer, y el domingo, cuando todos mis compañeros de estudio descansaban, yo tenía que jugar en Racing... En marzo de ese mismo año me casé, después de un partido con Quilmes, aquel de los cuatro goles de Martinoli. Los muchachos me dieron una despedida ese mismo domingo por la noche, me casé el lunes, el jueves volví a practicar y el domingo jugué contra Banfield... ¿Sabe cuántos jugadores ha habido mejores que Rulli? 10.000. Sí, diez mil, pero que hayan trabajado como yo creo que algunos me-nos..."

• Es un MUNDO de disciplina, de una conducta privada que ha sido el sostén de aquel orden casi absoluto. "Cuando jugaba en quinta me cuidaba como hoy. Llegaba el sábado y a las 10 de la noche estaba en la cama... Jamás cometí un exceso antes de un partido... Jamás tuve que enfrentarme al remordimiento de algo que hice sin pensar en mis compañeros, en el dinero que ellos también se jugaban, sin pensar en el equipo... Hasta que me casé almorzaba con leche, porque en mi casa nunca se tomó alcohol, y así me crie desde pibe. Ahora apenas un vaso de vino, pero no me saca de dos vasos y de algún whisky en una fiesta o en una reunión familiar..."

 

Jugó para Racing por cinco años (1965-1970), ganó el Campeonato de Primera División de 1966 y también la Copa Libertadores e Intercontinental de 1967.

Jugó para Racing por cinco años (1965-1970), ganó el Campeonato de Primera División de 1966 y también la Copa Libertadores e Intercontinental de 1967.

 

• Es un MUNDO de voluntad, de un amor propio positivo, no de terquedad, sino de lucha por llegar. "Cuando volvimos de Escocia sabíamos que el título de campeón del mundo no podía irse de América, que teníamos que dejar la vida para lograrlo... Y fui campeón del mundo. Ahora he dejado de estudiar, pero por un tiempo. El año pasado fue un infierno para nosotros: el Metropolitano, la Copa, los viajes... Y las escasas horas libres había que dedicarlas a dormir bien. No podía agarrar los libros. Hoy sé que me voy a recibir de odontólogo de cualquier manera. Sé que esas tres materias que me faltan las voy a rendir, quizá el año que viene..."

• Es un MUNDO de honestidad consigo mismo, que parece no admitir desvíos. "Todos quieren quedarse en Boca, jueguen o no. Muchos piensan en durar antes que en jugar, en que los mantengan en el grupo aunque no vean la primera. Yo quería irme de Boca, se lo juro... Estuve tres años y nunca tuve la oportunidad de sentirme titular. Me ponían contra la raya..., y contra la raya no puedo jugar ni en el potrero. Una noche, en Montevideo, por la Copa, fui al medio a marcar a Rocha, y creo que cumplí, que esa noche Rocha no anduvo tan bien como otras veces. Al volver a Buenos Aires, en el mismo avión, iba pensando: «No largo más la primera; llegó la mía». Y el domingo, cuando faltaban tres horas para el partido, me avisaron que no jugaba. No critico la decisión del técnico, ¡ojo! Comprendo perfectamente que un hombre que trabaja con 30 jugadores tiene que elegir y decidirse. Sólo planteo el drama anímico que viví en aquel momento. Me vine al suelo, quedé muerto, y ya no pude levantar cabeza... Otra cosa le quiero confesar: una sola vez «me fui» del partido en una cancha. Estábamos concentrados en el hotel Sheraton, y Pizzuti atendió el teléfono. Llamaban de mi casa... «Rulli, —me gritó—, es para vos». Del otro lado de la línea me dijeron: «Sos padre de una nena...» « ¿En serio?», pregunté... «Sí, una nena». Esa tarde (perdimos con Quilmes) no hice una bien. Tenía la cabeza en mi casa, en el hijo que habíamos perdido un año atrás, en la alegría de mi señora... Flotaba, no podía meterme en el partido; fue la única vez que me olvidé de Racing..."

 

El pibe de la foto es Gustavo Adolfo Costas, quien fuera con el tiempo capitán y también símbolo de Racing Club.

El pibe de la foto es Gustavo Adolfo Costas, quien fuera con el tiempo capitán y también símbolo de Racing Club.

 

• Es un MUNDO de recuerdos pampeanos, de emoción permanente al evocar a su pueblo de Catriló, a su gente, su infancia, sus amigos, sus travesuras...

"Nací en Santa Rosa (11-4-38), pero soy de Catriló, porque allí me crie, porque allí viví hasta los trece años." El padre, empleado de comercio y dueño del cine Cervantes. La escuela N° 10. Tardes interminables de fútbol. Colectas, rifas, junto a "Yeye" Carnicero, "Fito" Vega y el "Ruso" Vargas, para que el "Taponazo" tuviera camión para jugar en Lonquimay, Murature, en cualquier chacra donde hubiera seis palos. Hincha de Boca, de Boyé, de Pescia. La espera del micro que el lunes por la mañana llegaba con la "sexta" de los domingos. Ese paisaje abierto del pueblo que sigue en su pensamiento y en el futuro, "porque mi sueño es tener una estancia, trabajar en el campo..."

 

La vida de todos los días. De los días que le deja la obligación del fútbol. Su casa en Villa Elisa. Su mujer, Eloísa, con María Luján en los brazos.

La vida de todos los días. De los días que le deja la obligación del fútbol. Su casa en Villa Elisa. Su mujer, Eloísa, con María Luján en los brazos.

 

• Es un MUNDO que toca La Plata, sus horas de estudiante, y su fútbol de Estudiantes, con mayúscula, porque allí salió al fútbol grande.

"Estuve dos años pupilo en el Colegio San José. Vivía en el barrio del hipódromo y mi hermano Néstor estaba en la novena de los "Pinchas"... Él me llevó a probar y quedé. En el 58 debuté en la primera, de puntero derecho. El ataque formó así: yo, Negri, Infante, Bracamonte y Ruggero. Creo que salimos 2 a 2. Anduve dos años jugando en casi todos los puestos, «tapando agujeros». En el 60, Negri era el DT y él me mantuvo en primera. En el 61 viví la emoción imborrable: le hice un gol a Lanús, y con ese gol Estudiantes se salvó del descenso. ¿Otro recuerdo? Sí, el gol del triunfo frente a Gimnasia —¡qué «bronca» nos teníamos!— en un 3 a 2 en cancha de Estudiantes..."

• Es este gran MUNDO de su consagración en Racing; de un título mundial; del record de los 39 partidos que quedó grabado en un anillo que no usa, porque le queda grande en su mano pequeña, pequeña como él: 1,67, 67 kilos, "tarros" número 40... Es esta satisfacción que compensa todo cuando echa la mirada hacia atrás en sus 30 años flamantes. "En el 65 llegamos a estar últimos. ¿Sabe la vergüenza que sentíamos? Nadie practicaba, nadie se esforzaba, todo andaba a la bartola. La llegada de Pizzuti cambió todo. José no se casa con nadie: esto es así y hay que hacerlo. Hoy se entrenan hasta los lesionados, no hay una sola falta. Todos se visten... y si uno está sentido por lo menos camina alrededor del campo. Impuso el hábito del trabajo, del sacrificio; hizo el equipo unido adentro y afuera. Y vino la larga racha, el campeonato de América, ese partido con Nacional en Chile que para nosotros era clave, por el primer título internacional. Las finales contra el Celtic. ¿Cómo quería la gente que jugáramos? Una final se juega con todo lo que tiene un hombre, CON TODO, aquí y en cualquier parte. ¿La gente se olvidó de las batallas de Londres?... Y ahora otra vez la semifinal, que para mí será brevísima, porque Estudiantes es un gran equipo, parejo, mordedor, donde todos sienten el fútbol como lo debe volver a sentir Racing. ¿Palmeiras y Peñarol? A Palmeiras no lo conozco, pero un equipo brasileño sin Pelé siempre disminuye en las finales, en la lucha fuerte. A Peñarol lo vi por TV frente a Emelec y no me agradó, pero no hay que engañarse. Yo entiendo que se le puede ganar, pero siempre es de cuidado... En fin, uno espera que Racing vuelva a ser el RACING aquél... y con aquél yo me la juego en cualquier cancha".

 

Rulli: "Si a mí me falta esto creo que no podría vivir..."

Rulli: "Si a mí me falta esto creo que no podría vivir..."

 

• Es este MUNDO de análisis que no quiere calar muy hondo, porque no quiere lastimar, porque sabe que las críticas duelen, pero igual se define...  "Hay dos tipos de jugadores. Los que son buenos para la vista, y los que son buenos para ganar, ¿me entiende? Yo me quedo con los segundos, con Albrecht, con Pachamé, con Pavoni, con Fischer, con Verán... En el fútbol de hoy no alcanza con ser talentoso si al talento usted no lo ayuda. Un genio que no corre se anula encimándolo con uno que sabe menos, pero que lo va a perseguir los noventa minutos. ¿Qué crack había en Estudiantes antes de llegar a lo que llegó?... ¿Qué figura llenaba los diarios de ese equipo? Dos giras por Europa me bastaron para comprender el camino. Allá lo chocan, lo tiran al suelo, nadie se queja, y todos "meten" como una cosa natural. ¿Cómo le vamos a dar ventajas? Aquí hay material para formar una buena selección, pero si se hace para GANAR no para JUGAR LINDO. ¿Técnicos? Ya nombré a Pizzuti... y no puedo olvidar a Scopelli, una enciclopedia del fútbol, el primero que enseñó acá, en Estudiantes, que cada jugador entrara en la cancha con una pelota para practicar... El primero que enseñó a preparar jugadas; un verdadero fenómeno...

• En este MUNDO feliz, de felicidad plena, que no se expresa con palabras, que se respira en su lujosa casa, con pileta de natación, con aire de mansión europea, con un jefe de familia paciente que se encarga de mantener el pasto parejo y de cortar el ligustro... Es este hombre metódico, que apenas traspone la puerta deja todas las asperezas de la cancha, todas sus rugosidades de jugador fuerte, para ser tan suave como esa voz aflautada que le queda casi mal al Rulli de la traspiración, pero que le cae muy bien a este padre dichoso... Esta casa, otra en La Plata, un departamento en Mar del Plata, el Valiant que cambiará por uno más nuevo en los próximos días, esa estancia que está en sus sueños, los libros de la Facultad todavía abiertos para seguir una carrera que está al final... Es la sonrisa de María Luján, con seis meses que jugueteaban entre los brazos del padre... Es el apoyo constante de su esposa.

Es un propósito que culminó a los 30 años. Es fútbol, estudio, sacrificio.

Es un vaso de leche. Es una vida sin "noche". Es un ordenado casi crónico. Es un hombre de la casa.

¡Cuántos defectos tiene Rulli!

¡Qué camino tan duro eligió!

(¿Usted cuál elige, pibe de la tercera?)

Por EL VECO

Fotos: SPERANZA

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