Las Entrevistas de El Gráfico

1995. El otro uruguayo

Por Redacción EG · 01 de agosto de 2019

Gabriel Cedrés se asentaba en River, en esta entrevista habla de la responsabilidad de jugar en el club de Núñez siendo uruguayo, de su relación con Passarella y Babington y además pone al Millonario como el mejor equipo del país.

-Hola? ¿Quién habla?

-Gabriel, te llamo de la revista EL GRAFICO. Queremos hacerte una...

-Pará, pará que no hay nadie. Después del pito te escucho, chaaaau...

Un dato para conocer mejor al personaje: dialogar en serio con Néstor Gabriel Cedrés puede convertirse en una quimera. Es que, a los 24 años, este uruguayo de Mina Lavalleja es capaz de frotarse las manos festejando una de sus últimas ocurrencias, para decir: "No me digas que vos también entraste... ¿Sabés cómo me divierto con el contestador automático? Le dejé un pedacito de silencio y todos caen como los mejores..."

En Argentinos, partido que consagró a River campeón del Apertura 93. Lo sigue Fabián Albornoz. Luego pasaría al Millonario.

En Argentinos, partido que consagró a River campeón del Apertura 93. Lo sigue Fabián Albornoz. Luego pasaría al Millonario.

Él es así, frontal, sin vueltas, puro. Es nada menos que el otro uruguayo de River Plate (no pregunte quién es el restante: le dicen el Flaco y usa la camiseta número 9). El mismo que en estas noches coperas de verano se ha convertido en un ingrediente fundamental en el esquema ofensivo de Carlos Alberto Babington. El mismo que, por única vez en la nota, frunce el ceño y habla en serio cuando se trata de plantear las diferencias entre Passarella y Gallego, los dos técnicos que tuvo en River hasta la llegada del Inglés...

-Sí, claro que había diferencias, pero eran mínimas. En realidad, la línea la empezó marcando Daniel con todo eso del pelo y la disciplina. Y yo creo que tenía razón: a un jugador en River tenés que exigirle todo. ¡Pensar que si no me lo cortaba no jugaba!

-¿Le tenían miedo a Passarella?

-No, miedo no se le tiene a nadie. Ya estoy bastante grande para tener miedo. Pero Daniel era una persona que marcaba bien la diferencia entre quién mandaba y quién no...

-¿Con Babington es distinto?

-Con él suceden cosas distintas. De repente al hombre se le puede entrar más, escucha al jugador y comparte sus ideas. En cambio, a Daniel le había dado resultado otro sistema: quizás porque en River cada cosa que hizo le salió bien, tenía pie para mandar él. No es que el diálogo fuera malo, pero siempre terminábamos haciendo lo que decía Passarella.

-No hablás de Gallego... ¿Sentís que te perjudicó al ubicarte en una posición que no era la tuya?

-No, pero también digo que ése no es ni será nunca mi puesto. Él me dijo que jugaba allí o no lo hacía en ningún otro lado, porque arriba tenía muchos jugadores y una gran cantidad de variantes. Acepté porque lo contrario significaba estar parado todo un año y yo quería ser campeón con River. Pero tengo claros mis principios: no voy a pegar patadas ni a correr toda mi vida, yo quiero jugar al fútbol.

Primer gol en River: frente a Vélez, ante la marca de Federico Domínguez y la mirada del Turco Husaín.

Primer gol en River: frente a Vélez, ante la marca de Federico Domínguez y la mirada del Turco Husaín.

-Y después no entraste en los últimos partidos del Torneo Apertura...

–Eso es lo que más bronca me dio. ¿Sabés qué sentí? Que después de haber jugado todo el año de ocho necesitaba un respaldo en los partidos dicisivos. Pero Gallego me sacó del clásico con Boca en la Bombonera y de la fiesta con Vélez en el Monumental. No me bancó... Ojo, yo me siento campeón como todos, pero también soy consciente de que me quitaron algo...

-¿Cómo es eso?

-Sí, la diferencia con Passarella es que él me bancaba, desde que me vio por primera vez en la Supercopa '91 jugando para Peñarol hasta que se fue. De Daniel aprendí muchísimo: lo principal es que a veces tenés que resignar pequeñas cosas para llevarte otras más grandes. Le debo todo, estoy muy agradecido.

-¿Qué ocurre si Babington viene en la primera fecha del Clausura y te dice "Cedrés, usted va de ocho..."?

Por primera vez una pregunta lo incomoda. Hace un gesto inequívoco como diciendo "justo eso me venís a preguntar". Se toma su tiempo...

-Hay que esperar que venga y me lo pida. Esas son cosas que se deciden sobre la marcha. Pero estoy seguro de que Carlos sabe que de ocho yo no le aporto nada al equipo y que tiene jugadores que le pueden rendir diez veces más. En esa posición debo asegurar la pelota, no puedo hacer una moña (léase gambeta), un sombrero o un caño, porque si la perdés, dejás desprotegida a toda la defensa...

Posó con la camiseta de River con pelo largo y por eso casi se le cae ese pase.

Posó con la camiseta de River con pelo largo y por eso casi se le cae ese pase.

Hay varias fotografías en el living de su departamento ubicado en Belgrano. Pero lo más curioso es que todas pertenecen a la misma persona. "Ella es mi hija María Victoria -cuenta y uno adivina un brillo distinto en sus ojos-, tiene 6 años y vive en Maldonado con su madre desde que nos divorciamos. En las vacaciones estuve todo el tiempo con ella y, cuando tengo un día libre, me rajo a Uruguay para verla".

Gabriel vive con Aníbal Servando Marrero, un compatriota que vino a préstamo de Defensor Sporting y que juega de volante en Chacarita Juniors. "¿Sabés cómo la extraña? -dice Servando-. Vive pensando en su hijita..."

Juntos se prenden todas las tardes en la rueda de mate ("lo cebamos con yerba uruguaya "Canaria", porque la argentina tiene los palos muy grandes y se te lava enseguida"), juntos organizan las salidas. Porque algo debe hacer un uruguayo suelto en Buenos Aires.

"¿Qué hago? Vida tranquila el botija. Leo mucho a Buscaglia, García Márquez y Mario Benedetti, también miro videos y salgo a cenar con el Manteca Martínez, Soca y el Enzo. ¿A bailar? Por supuesto, pero más en Uruguay. Acá voy con los solteros del equipo, pero no me pidas nombres porque después los ponen en el 'Si lo sabe'..."

El departamento luce desordenado y el televisor está prendido: justo aparece el Beto Márcico. "Este sí que es un fenómeno, ¿no? ¿Sabés que con los jugadores de Boca en general está todo bien? Son buenos tipos..."

-Gabriel, ¿es una responsabilidad especial para un uruguayo jugar en River?

-Seguro, acá hubo gente como el Enzo, Alzamendi o Wálter Gómez que dejaron una marca. Los hinchas se encariñan fácilmente con nosotros y valoran cosas como el sacrificio. Cómo será que yo jugaba por la derecha y me aplaudían porque corría una pelota y me tiraba a los pies. Además, ¿sabés qué lindo es no estar en tu tierra y que te griten "¡U-ru-guayo! ¡U-ru-guayo!"?

-En esta temporada todavía no jugaron Crespo, Gallardo, Ortega y Roberto Ayala, pero River sigue ganando... ¿Cuál es el secreto?

-Es que todos somos jóvenes y tenemos un hambre bárbara. Se logró un torneo y ahora se convirtió en una obsesión la Copa Libertadores, porque es una linda oportunidad de quedar en la historia grande de River. Además, Boca la ganó dos veces y nosotros podemos empatarlos. El problema es que jugamos con los uruguayos. Y encima con Peñarol, del que soy hincha.

El otro Gabriel Cedrés es un cocinero muy capaz. "Mis especialidades son el asado y el pollo al escabeche y con arroz. ¿Quién me enseñó? Aprendí solo, me gustaba cocinar en Uruguay para la familia. Ahora, acá en Buenos Aires, es un poco más difícil, porque llego tarde de los entrenamientos, pero cuando puedo me meto en la cocina y... hago algo complicado".

Una de las virtudes de Néstor Gabriel Cedrés que pocos conocen: su habilidad para la cocina. Como lo demuestra en esta producción, en su departamento de Belgrano.

Una de las virtudes de Néstor Gabriel Cedrés que pocos conocen: su habilidad para la cocina. Como lo demuestra en esta producción, en su departamento de Belgrano.

En la habitación no tiene cuadros, solamente cuelgan banderines y una camiseta argentina con el número 19. "Me la regaló Hernán Díaz, es del Mundial de Estados Unidos". ¿Lo reconocerán cuando camina por la calle? "Deja, siempre hay uno de Boca que te grita 'iGallina!' ¿Qué feo que es eso, te dejan duro...!"

-¿Sabés que la hinchada de River piensa que el club compró un futbolista que no sabe patear?

-¡¿En serio?! La verdad es que los últimos goles en vez de darme alegrías me están dando una tristeza bárbara. ¿Los hago todos de cabeza! Ni siquiera ligo de penal, porque los erro como contra San Lorenzo el año pasado. Es una racha, espero que se corte, porque ya llevo cinco convertidos de esa manera.

 

Cedres supera a Quiróz de Racing.

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- La última, Gabriel. ¿Cuál es el mejor equipo de la Argentina?

-River...

-¿Por qué?

-Porque juego yo... Sí, ya sé, el botija te la dejó picando y ahora lo ponés en la nota.

 

 

Por GUILLERMO GORROÑO

Producción fotográfica: GERARDO HOROVITZ.

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