¡Habla memoria!

PALERMO POR TRIPLICADO

Por Redacción EG · 23 de noviembre de 2020

Un día como hoy pero en 1997, el "Titán" convertía el primer Hat Trick en su carrera. Sin saberlo comenzaba un camino de gloria con la camiseta "Xeneize". Otra joya del archivo de El Gráfico.

“Todo depende de Boca”

Suena Radio Continental en la camioneta Grand Cherokee de Martín Palermo. Víctor Hugo termina de relatar una jugada de gol de San Lorenzo. El delantero de Boca cierra los ojos, suspira y se aferra bien fuerte al volante.
Las luces de Buenos Aires comienzan a prenderse. Son las 19:36 del domingo y es tiempo de regresar a La Plata para ver a los suyos. También es hora de recordar los tres goles con la boca bien abierta –”El que más me gustó fue el segundo. Por la jugada, el centro preciso de Guillermo y el cabezazo al palo más lejano de Guzmán”– e imaginar el viaje xeneize al campeonato soñado.

   

El Gráfico nro 4077 - 25 de noviembre de 1997

El Gráfico nro 4077 - 25 de noviembre de 1997

   
–Martín, seguro que por unos minutos te convertiste en un fanático hincha de San Lorenzo...
–Más o menos... No, en realidad, depende de Boca. Somos nosotros, con actuaciones como las de hoy, los que vamos a terminar definiendo el campeonato. Hay que seguir demostrando que el equipo va creciendo, que estamos por el buen camino.
–Faltan cinco fechas, ¿creés que van a poder mantener el nivel del segundo tiempo ante Español?
–En eso estamos. El otro día, con Ferro, no se dio porque no pudimos definir. En cambio, contra los Gallegos, hicimos los goles en los momentos justos. Esa fue la diferencia. Por mi parte, estoy satisfecho porque el rendimiento colectivo funcionó y porque es la primera vez en mi carrera que convierto tres goles en un partido.
Su tercer gol ante Español fue el sexto que hace en Boca, el número 40 de su carrera y el 400 de este Torneo Apertura. El “Tren” se relaja, aunque siga concentrado en el manejo. Muy cerca de él, Guillermo Barros Schelotto escucha atentamente las respuestas de su compañero. ¿Quién lo hubiera dicho? Una relación que parecía imposible, hoy es de compañerismo.
–En otro momento, quizás lo pisabas antes de llevarlo hasta La Plata, ¿no?
–(Risas) Cada día nos vamos entendiendo más y mejor. Afuera y adentro de la cancha. Contra Ferro le di el pase gol y esta tarde él me tiró el centro del segundo mío. Nos concentramos en la misma habitación y con el pasar del tiempo tenemos más diálogo. Aunque, de vez en cuando, obviamente aflora la rivalidad...
Guillermo se ríe, mientras asiente con un gesto pícaro. La radio sigue sonando, se aproxima el desenlace. Faltan pocos minutos para el final de River–San Lorenzo. Siguen 0–0 aunque Víctor Hugo ruegue por un gol.
–¿Les vino bien quedar al margen da la Supercopa tan pronto?
–Por un lado, sí. Porque el equipo tenía lesionados y no se terminaba de armar. Y por otro, no. Estar en dos campeonatos importantes a la vez me hubiera gustado. Aunque –eso seguro– nos habría costado más mentalizarnos para dos objetivos...
–Sin embargo, a River parece que no le cuesta mucho.
–Que River haga lo que quiera, yo estoy en Boca y me preocupo por lo nuestro, que no es poco.
–¿Estás llegando a tu verdadero nivel o podés dar más?
–Mucho más. Todavía no di todo lo que puedo dar. Con Estudiantes tuve algunas seguidillas interesantes que aquí no pude repetir.
–¿Te sentís cómodo siendo el pivote aéreo o preferís que se juegue más por abajo?
–Ya había jugado de esta manera. No es que hoy esté más de espalda y me pierda. En Estudiantes tenía que terminar la jugada, acá tengo compañeros que llegan conmigo al gol, como Guillermo, Latorre, Solano... Hay más variantes. Sé que puedo adaptarme a cualquier sistema, porque son tipos que te la devuelven redonda...
–¿Por qué les cuesta tanto ser locales? En La Bombonera regalaron cinco puntos en dos partidos...
–Por nada en especial. Contra Lanús y Ferro no jugamos bien, no creo que sea un tema de presión. En mi caso particular, veo gente y me agrando.
Horas antes, Palermo se reencontró en una cancha con Eduardo Luján Manera, quién lo dejó de lado en Estudiantes. En esa oportunidad, los oídos del “Tren” oyeron una frase terminal: “Si te querés quedar, es para cortar el pasto”.
–¿Estos goles también fueron para él?
–No, ni hablar. Aquello ya pasó. Es más, hasta pensé en ir a saludarlo después del partido. Pero se llenó de gente.

Repentinamente, la charla se interrumpe con el relato del gol de Solari. River le gana 1-0 a San Lorenzo y Palermo se agarra la cabeza con una mano, sin descuidar el volante.
“Depende de nosotros, depende de Boca”, dice con tono seguro. Palermo no descubre nada. La historia se repite y él comienza a entenderla.

Por: MATIAS ALDAO
Fotos: ALBERTO RAGGIO

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