¡Habla memoria!

EL ARQUERO DEL MAÑANA

Por Pablo Bomarito · 22 de octubre de 2020

Hoy Lev Yashin cumpliría 91 años, la “Araña Negra” marcó un antes y un después en la historia de los arqueros mundiales, inclusive Amadeo Carrizo. Dueño de un talento natural único y de una constancia prodigiosa, repasamos la vida del mejor arquero del siglo XX.

Encuentro en Lima

La guerra fría estaba en pleno auge, la Unión Soviética era un gigante misterioso que pujaba palmo a palmo el dominio mundial con Estados Unidos. Poco se sabía en ese entonces, pero de a poco se fue acercando a América Latina. En febrero de 1969 comenzaron las relaciones con varios países, incluso con Perú firmó un tratado comercial.
Dínamo de Moscú era el equipo de fútbol más poderoso del fútbol soviético y su capital más preciado era su arquero: Lev Yashin. Quizás el partido amistoso frente a Alianza Lima en tierras incaicas fue un acto de buena fe para el acuerdo que vendría. El 5 de febrero de 1969, el destino enfrentó a dos grandes arqueros que entendían el puesto con las mismas premisas: jugar con los pies, sacar rápido, achicar hacia adelante y no quedarse atascado bajo los tres palos. Amadeo Carrizo admiraba a Yashin, el primer arquero en el mundo en usar guantes para atajar. El histórico guardameta millonario fue el primero en calzárselos por estas tierras.

Carrizo y Yashin, titanes del arco

Carrizo y Yashin, titanes del arco

Carrizo reforzó por dos partidos a Alianza Lima, que tenía como estandarte a Teofilo Cubillas, unas de las figuras de la selección de Perú que dejó afuera a la Argentina en La Bombonera, del Mundial de México.
El amistoso terminó 2 a 2, con Amadeo como figura y con Lev Yashin solo atajando el primer tiempo, pero con valla invicta. Al término del partido, los titanes del arco se saludaron afectuosamente e intercambiaron sonrisas y algún elogio, vaya a saber en qué idioma. El ruso le regaló sus guantes al argentino, quien después del partido declaró: “Fue algo casual pero que tuvo gran importancia para mí”.

Si con uno en el arco no podías, imaginate con los dos. Carrizo y Yashin, marcaron para siempre el puesto de arquero.

Si con uno en el arco no podías, imaginate con los dos. Carrizo y Yashin, marcaron para siempre el puesto de arquero.

La forja del ídolo

Rusia hacia finales de la década del '20 estaba en una fría ebullición. El país había comenzado la transición de una sociedad agraria a otra industrializada. El pueblo era feliz por las cosas que no le faltaban, más que por lo que no tenían.
Lev Yashin nació el 22 de octubre de 1929, en medio de esa revolución llamada Piatiletka (el primer plan quinquenal para modernizar el país). Desde muy joven empezó a trabajar en una fábrica de herramientas para ayudar a la familia, como todos en la Unión Soviética.
Yashin, de pequeño, buscó refugio en el deporte, siendo arquero de hockey sobre hielo, nada de pelotas, ni picados ni rodillas ensangrentadas.
En la segunda guerra mundial, la industria soviética fue redireccionada para poder suplir al ejército Rojo de los pertrechos necesarios para su funcionamiento. Allí comenzó a atajar para el equipo de la fábrica, llamando la atención de los altos mandos que -como la policía y el ministerio de seguridad- estaban relacionados con el Dínamo de Moscú.

Lev Yashin en una práctica, antes de un amistoso contra Argentina en 1961, la "araña negra" en su mejor momento.

Lev Yashin en una práctica, antes de un amistoso contra Argentina en 1961, la "araña negra" en su mejor momento.

Al cabo de la segunda guerra mundial, la carrera de Lev estuvo atada al deporte, debutando en la primera del equipo soviético en 1950, compartiendo el arco de hockey y fútbol. Recién logró consolidarse en 1953.

La Araña Negra

Yashin construyó toda su carrera en el Dínamo de Moscú, desde 1949 hasta 1971. Ganó cinco ligas y tres copas locales. Su capacidad y destreza lo catapultaron a la selección nacional, llevándola a ganar los Juegos Olímpicos de Melbourne en 1956.
Atajó en cuatro mundiales: Suecia 1958, Chile 1962, Inglaterra 1966 y México 1970. En todos, los soviéticos quedaron eliminados en cuartos de final, excepto en Inglaterra donde finalizaron en la cuarta colocación.
En 1960, se coronó campeón de la Eurocopa disputada en Francia, logrando que todos pusieran sus ojos sobre él. En los festejos por la obtención del título en el restaurant de la torre Eiffel, el mismísimo Santiago Bernabeu -Presidente de Real Madrid- intentó ficharlo para la “Casa Blanca”. La hija de Yashin, Irina, reprodujo años después lo que su padre le contó: “A todos los propusieron un contrato con el Madrid, pero a mi padre le ofrecieron un cheque en blanco. Los directivos del equipo español consideraban que no tenía valor”.

Unión Soviética 1 - Italia 0, en Inglaterra 1966, Yashin destruía la moral de los delanteros, parecía invencible.

Unión Soviética 1 - Italia 0, en Inglaterra 1966, Yashin destruía la moral de los delanteros, parecía invencible.

Claro está, en esa época con la guerra fria en marcha, el “partido” no le hubiera permitido emigrar, más allá de su profundo patriotismo y su incondicional amor por la Unión Soviética.
No todas fueron rosas en la carrera de Yashin. A los 32 años, en el Mundial de Chile 1962, fue profundamente criticado por su actuación en la eliminación ante el local y estuvo muy cerca de dejar el fútbol. De vuelta en su casa de Moscú, y tras un par de meses de encierro, Lev volvió a los entrenamientos.
Su regreso fue en tan alto nivel, que en 1963 se convirtió en el primer y único arquero balón de oro de la historia. Después de obtenerlo -austero como era- declaró: "No soy el mejor portero del mundo, el mejor es Vladimir Beara". Beara era un arquero yugoslavo, quien desarrolló su carrera principalmente en el Hajduk Split y Estrella Roja de Belgrado.

En 2019, la FIFA instauró en su honor el premio que lleva su nombre y apellido para distinguir al mejor arquero de la temporada. El primer ganador fue el brasileño Alisson Becker, dueño del arco del Liverpool.

10 de agosto de 1960, Yashin festjando el día de los deportistas en el Estadio Lenin: Dynamo 2 vs Tbilisi 1.

10 de agosto de 1960, Yashin festjando el día de los deportistas en el Estadio Lenin: Dynamo 2 vs Tbilisi 1.

Se retiró en el año 1971, dejando unos números difíciles de superar. Disputó 326 partidos en la liga soviética, en los cuales mantuvo el arco invicto en 270 oportunidades. Además, atajó en 78 ocasiones para la selección soviética: “Siempre he procurado ser un buen trabajador y un gran amigo de mis compañeros, y creo que lo he conseguido”.

El Gráfico llegaba a Moscú: Lev Yashin ojeando la edición 3304, en febrero de 1983

El Gráfico llegaba a Moscú: Lev Yashin ojeando la edición 3304, en febrero de 1983

Gagarín, Yashin y más allá

Tras el retiro, Gagarin siguió ligado al deporte, al principio como entrenador del Dínamo y después como miembro del comité de deportes de la Unión Soviética. Su salud no le dio muchas oportunidades, sufrió una hemorragia cerebral en 1983 y por una flebitis debieron amputarle una pierna en 1986. Falleció cuatro años más tarde, víctima de un cáncer de estómago.

La maquinaria de propaganda soviética siempre tenía “hijos” preferidos que servían para mostrar las bondades del sistema. En un podio compuesto por dos, estaban el primer hombre en el espacio, el cosmonauta Yuri Gagarin (eterno enamorado de Lolita Torres) y Lev Yashin, el deportista ejemplo de la Unión Soviética: "Solo una buena parada en un penalti supera la alegría que me produce ver a Yuri Gagarin" declaró alguna vez la "Araña Negra”.
Quizás, en otro cielo o en una dimensión que no conocemos, Lev Yashin vuela de palo a palo, intentando contener los penales que Yuri Gagarín le patea, mientras recuerdan una historia terrenal llena de gloria.

 

 

Diseño y edición de fotografía
Matias Di Julio

 

Imagen de 1984: MARADONA HACE TEMBLAR AL SAN PAOLO
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1984: MARADONA HACE TEMBLAR AL SAN PAOLO

Alrededor de 80.000 hinchas del Napoli recibieron a la estrella argentina en el Estadio San Paolo. El pequeño club del sur se ilusionaba y el tiempo le daría toda la razón para que así fuera.

Imagen de MARADONA, MITO VIVIENTE
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MARADONA, MITO VIVIENTE

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