Memoria emotiva

EL COLOSO MARADONA

Por Redacción EG · 13 de septiembre de 2020

Un día como hoy pero en 1993, Diego Maradona fue presentado como jugador de Newell’s Old Boys y realizó su primer entrenamiento. Una tarde de lunes y un estadio explotado, con hinchas deseosos de ver al mejor jugador del mundo con sus propios ojos.

¡Sevilla nunca más!

Diego está enojado, caliente, como se pone cuando algo no le gusta. En el empate ante Burgos 1 -1, el 13 de junio de 1993, Bilardo decidió sustituirlo y Maradona estalló.
La aventura en Sevilla había comenzado diez meses antes frente al Athletic Bilbao, el mismo equipo que lo había despedido cuando militaba para el Barcelona en la década del '80.
Bilardo, tras los quince meses de suspensión por el doping en Napoli, lo convenció de mudarse a España nuevamente. El astro argentino precisaba un destino menos “hostil” y sin tantas exigencias deportivas.
A pesar de tener un buen rendimiento en Sevilla, la relación con los dirigentes se deterioró por la presión de Maradona para jugar la Copa "Artemio Franchi" con la Selección Argentina. Más allá de las amenazas de la directiva, el Diez hizo caso omiso. El 24 de febrero de 1993, en Mar Del Plata, Argentina le ganó por penales a Dinamarca y se quedó con el trofeo con Diego como capitán. 

Bilardo y Maradona en Sevilla. Lealtad y trompadas. Foto Fabián Mauri

Bilardo y Maradona en Sevilla. Lealtad y trompadas. Foto Fabián Mauri

 
Maradona arrastrando una lesión en la rodilla y Carlos Bilardo le pidió que se infiltrara contra el Burgos. "¡Hijo de puta, la puta madre que te parió!" le gritó sin que el entrenador lo advirtiera en ese momento.
Más adelante, recordó esa jornada en nuestra revista: “En la cancha no me di cuenta. A la noche, en la televisión, veo que me putea cuando lo cambio. El martes a la mañana, cuando llegué al entrenamiento, les dije a los muchachos: 'Hoy hacen la parte física -era la primera vez que hacían la parte física una mañana-, yo me quedo acá paradito, mirando'. Esperaba a Diego. Después me fui a la casa. No estaba, había ido a Madrid. Lo cuento porque ya lo contó él, eh. Y nos peleamos, nos agarramos a las trompadas. Claudia y Franchi enseguida nos separaron, pero esos días -entre domingo y martes- no dormí". La sociedad en Sevilla, había terminado.

Mi Buenos Aires querido

Ya en Buenos Aires, Diego estaba con ganas de revancha. Faltaba poco más de un año para el Mundial de Estados Unidos y tenia que convencer a Alfio Basile de volver a convocarlo. Argentinos Juniors picó en punta para el operativo repatriación; también se sumó el San Lorenzo del “Bambino” Veira en el que jugaba su amigo Oscar Ruggeri y allá a lo lejos, tímidamente aparecía Newell’s.
Lo de Argentinos no prosperó. Tampoco avanzó la posibilidad de San Lorenzo por diferencias con Fernando Miele; y tomó fuerzas el equipo rosarino. Por intermedio de Ricardo Giusti, Jorge Solari se puso en contacto con Marcos Franchi, su representante en ese entonces y después de varias reuniones, todo quedó acordado: Diego volvía al fútbol argentino.
El 9 de septiembre firmó su contrato, y todo quedó listo para la presentación el lunes 13 en el Parque Independencia.

Diego en su primer entrenamiento. 40.000 personas alentando. Foto Rodolfo Solari.

Diego en su primer entrenamiento. 40.000 personas alentando. Foto Rodolfo Solari.

 

Rosario siempre estuvo cerca

El aeropuerto de Rosario fue un verdadero infierno de pasión y locura. Banderas, gorros, vinchas, nada que Maradona no causara a cada destino que elegía para jugar. Bajó del avión privado que lo transportó a Rosario con Claudia, Dalma y Giannina. Un rato más tarde, entró al vestuario del "Coloso" de impecable traje celeste, sin corbata. Saludó con la mano uno por uno a sus nuevos compañeros y a algunos -como Norberto Scoponi- se animó a darles un beso en la mejilla. Se cambió ante propios, extraños y curiosos para salir a la práctica.
El estadio estalló con la presencia de más de 40.000 personas, que convirtieron el lunes en una tarde de fútbol de domingo. Diego salió caminando, mirando incrédulo, quizás sintiendo alguna reminiscencia napolitana. La primera práctica transcurrió con la música del fútbol como banda de sonido, sus nuevos compañeros lo empezaron a tirar para arriba, como si fuera un novio en el festejo de un casamiento. Antes de arrancar, el astro ensayó una vuelta olímpica para saludar a los presentes. Tras el clásico “reducido” de Solari, que consistió en dividir la cancha en cinco, armando enfrentamientos de 4 contra 4, Maradona compartió equipo con Juan Manuel Llop, Norbero Scoponi y Gerardo Martino, los referentes de ese Newell's. La práctica cerró con un fútbol informal, para el delirio de la gente presente.

Jorge Solari había pedido que no lo "tiren por el aire". La emoción pudo más que la orden del técnico. Foto Rodolfo Solari.

Jorge Solari había pedido que no lo "tiren por el aire". La emoción pudo más que la orden del técnico. Foto Rodolfo Solari.

Diego y la gente, un romance inmortal. Foto Rodolfo Solari.

Diego y la gente, un romance inmortal. Foto Rodolfo Solari.

 

Más tarde -en conferencia de prensa- Diego no escondió su sorpresa: “Pocas veces en mi vida viví una emoción como la de esta tarde cuando me recibieron en el estadio. No esperaba un reconocimiento como este y me hubiera gustado abrazar a cada uno de los hinchas que estuvieron ahí gritando”.

Diego en conferencia post práctica, la revolución en persona. Foto Rodolfo Solari.

Diego en conferencia post práctica, la revolución en persona. Foto Rodolfo Solari.

 

Un puñado de partidos

Maradona debutó en un amistoso ante Emelec de Ecuador, el 7 de octubre de 1993, anotando el gol de la victoria. Ese partido tuvo un visitante especial, Lionel Messi y su familia. Claro, Leo por ese entonces tenía solo 6 años y recuerda que estuvo. Nada más. El debut oficial fue tres días después frente a Independiente, con derrota por 3 a 1. Ese Newell’s padecía mas de lo que disfrutaba. La irregularidad de su campaña se llevó puesto a Jorge Solari, clave en su llegada, y asumió Jorge Castelli como reemplazante. No duró mucho más su estadía en Rosario. El 26 de enero de 1994, en un amistoso frente a Vasco Da Gama, Diego dijo adiós.

Después de 5 partidos oficiales y sin convertir goles, Maradona dejó Newell´s, con otra marca en su recorrido con la pelota a los pies. La mitad de la ciudad lo gozó y lo sufrió, la otra todo lo contrario. En 2007, Jorge Fontanarrosa en una entrevista con El Gráfico resumió lo que sintió con el paso de Maradona por el “vecino”: "Lo de Maradona en su enunciación pareció que iba a ser muy grave. Y después casi resultó una broma al revés. Es como si el más encarnizado de tus vecinos comprara un Rolls Royce. Te mató. Y después no lo puede sacar del garaje".

La llegada de Diego a Rosario.

 

Maradona, el otro coloso del Parque.

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