¡Habla memoria!

2008. Siempre en la cumbre

Por Redacción EG · 11 de marzo de 2020

Manu Ginóbili tuvo una temporada asombrosa en los Spurs. Votado por el periodismo, fue elegido el mejor sexto hombre de la NBA. Fue goleador de San Antonio por encima de un crack como Tim Duncan.

Hay 212 pai­ses afi­lia­dos a la Fe­de­ra­ción In­ter­na­cio­nal y, en­tre ellos, Ar­gen­ti­na es hoy el ter­ce­ro en apor­tar la ma­yor can­ti­dad de ju­ga­do­res a la es­te­lar NBA, el súm­mum del bás­quet­bol mun­dial. Cin­co al­can­za­ron los pla­yoffs tras la ex­te­nuan­te se­rie re­gu­lar de 82 par­ti­dos por equi­po. Por or­den al­fa­bé­ti­co: Car­los Fran­cis­co Del­fi­no (To­ron­to Rap­tors), Ema­nuel Da­vid Gi­nó­bi­li y Fa­bri­cio Raúl Je­sús Ober­to (San An­to­nio Spurs), Wal­ter Herr­mann (De­troit Pis­tons) y Luis Al­ber­to Sco­la (Hous­ton Roc­kets). So­la­men­te An­drés Mar­ce­lo No­cio­ni (Chi­ca­go Bulls) no pu­do ha­cer­lo.

La am­plia­ción de la fa­mi­lia com­pa­trio­ta mul­ti­pli­có el há­bi­to: “Cuan­do nos en­fren­ta­mos, el lo­cal pa­sa a bus­car al vi­si­tan­te por el ho­tel, pa­ga la ce­na y lo lle­va de vuel­ta. Esa es la re­gla”, con­tó Herr­mann.

La Na­tio­nal Bas­ket­ball As­so­cia­tion re­gis­tró den­tro de su ám­bi­to un to­tal de 76 ju­ga­do­res in­ter­na­cio­na­les, pro­ve­nien­tes de 31 paí­ses, com­pi­tien­do en la ac­tual tem­po­ra­da. Den­tro de esa can­ti­dad, nues­tro país (6) so­lo fue su­pe­ra­do por Fran­cia (8) y Ser­bia (7). Bra­sil se que­dó con 4.

La pri­me­ra edi­ción de 1946/47 ya tu­vo ex­tran­je­ros. Fue­ron cin­co: dos ca­na­dien­ses, un ale­mán, un ho­lan­dés y un ita­lia­no.

Suspensión mágica, propia del bahiense. Ante Phoenix Suns por los playoffs.

Suspensión mágica, propia del bahiense. Ante Phoenix Suns por los playoffs.

La NBA es la or­ga­ni­za­ción que más cla­ra­men­te tu­vo el con­cep­to de glo­ba­li­za­ción o mun­dia­li­za­ción. En­se­gui­da se dio cuen­ta de que el ne­go­cio se po­ten­cia­ba ven­dien­do el pro­duc­to más allá de sus fron­te­ras, y ata­có con én­fa­sis y un enor­me mar­ke­ting pa­ra im­po­ner un de­por­te que ter­mi­nó sien­do atra­pan­te en to­das las la­ti­tu­des. En esa cam­pa­ña pro­mo­cio­nal, bus­can­do cap­tar mer­ca­dos, el vier­nes 2 de no­viem­bre de 1990 la tem­po­ra­da se inau­gu­ró ofi­cial­men­te en To­kio, Ja­pón. Fue un he­cho his­tó­ri­co ya que por pri­me­ra vez el co­mien­zo tu­vo lu­gar en otro con­ti­nen­te. Phoe­nix Suns le ga­nó 119-96 a Utah Jazz.

La jus­ta ex­pli­ca­ción del fe­nó­me­no la dio Ma­nu Gi­nó­bi­li: “Que­dó de­mos­tra­do que la NBA ya no es al­go inal­can­za­ble. Hay ju­ga­do­res de mu­chos paí­ses. Por eso, aho­ra, es más un ob­je­ti­vo que un sue­ño o una uto­pía co­mo era an­tes. Es una li­ga mun­dial, y eso es bue­no pa­ra to­dos”.

La tem­po­ra­da del ré­cord fue la an­te­rior con 85 fo­rá­neos ori­gi­na­rios de 37 paí­ses. Diez años an­tes hu­bo 32 de 18, co­mo pa­ra com­pro­bar que en es­ta dé­ca­da trans­cu­rri­da el alu­vión fue arra­sa­dor e im­pa­ra­ble.

 

MA­NU Y LOS SPURS

Las pre­dic­cio­nes,  aná­li­sis pre­vios o con­je­tu­ras es­tán a la or­den del día en to­dos la­dos. Qui­zás en la NBA abun­den más. En esa lí­nea, el pa­no­ra­ma pre­vio idea­li­za­do pa­ra es­ta 62ª tem­po­ra­da si­tua­ba a los Spurs, cam­peo­nes vi­gen­tes, co­mo los can­di­da­tos al tí­tu­lo. Por con­ser­var una ba­se fi­ja amal­ga­ma­da en va­rios años, por sus ta­len­tos, por su fir­me y ce­rra­da de­fen­sa, por el res­pe­to a una dis­ci­pli­na tác­ti­ca de jue­go co­lec­ti­vo, por su mís­ti­ca ga­na­do­ra en los pla­yoffs. Ter­mi­nó ter­ce­ro en el Oes­te con 56 triun­fos y 26 de­rro­tas (68,3 %).

La ex­pe­rien­cia aqui­la­ta­da por el plan­tel era un pun­to úni­co y dis­tin­ti­vo: en­tre sie­te ju­ga­do­res se reu­nían 75 años de ofi­cio en la NBA. A sa­ber: Ro­bert Horry (15), Brent Barry (12), Mi­chael Fin­ley (12), Bru­ce Bo­wen (11), Tim Dun­can (10), Jac­que Vaughn (10) y Ema­nuel Gi­nó­bi­li (5).

To­ni Ku­koc, croa­ta, úni­co eu­ro­peo en ga­nar tres ani­llos de la NBA, ha­bía de­ja­do es­ta opi­nión: “Oja­lá que San An­to­nio re­pi­ta por­que jue­ga en equi­po en un cam­peo­na­to de egoís­tas”.

Ma­nu Gi­nó­bi­li com­pa­ró: “His­tó­ri­ca­men­te, des­de que es­toy en San An­to­nio, nues­tros arran­ques de tem­po­ra­da fue­ron un po­co len­tos. Era co­mo que nos cos­ta­ba em­pe­zar. In­clu­so, ca­si siem­pre su­fría­mos al­gu­na pe­que­ña cri­sis en di­ciem­bre o ene­ro, y re­cién en fe­bre­ro des­pués del All-Star Ga­me em­pe­zá­ba­mos a me­jo­rar nues­tro ré­cord. Por eso sor­pren­dió es­te arran­que”. Que fue de 17 triun­fos y 3 de­rro­tas. Sin em­bar­go, los al­tos y ba­jos sig­naron su cam­pa­ña. “Es­ta fue la tem­po­ra­da más irre­gu­lar que tu­vi­mos des­de que lle­gué a los Spurs. Los ba­jo­nes fue­ron muy pro­nun­cia­dos y los mo­men­tos bri­llan­tes du­ra­ron bas­tan­te”, re­co­no­ció Ma­nu.

”La pelota, mi amiga”, se intuye en el gesto del crack argentino. Cumplió otra extraordinaria temporada en la NBA.

”La pelota, mi amiga”, se intuye en el gesto del crack argentino. Cumplió otra extraordinaria temporada en la NBA.

Pe­ro hu­bo un equi­po que su­pe­ró aquel arran­que con 20-2: Bos­ton Cel­tics. Ade­más, mar­có el com­pás de la com­pe­ten­cia. Es el se­gun­do re­gis­tro de la his­to­ria, com­par­ti­do con otros sie­te equi­pos que ac­tua­ron en­tre 1948 y 1996. El to­pe, con 21-1, es­tá en po­der de New York Knicks (1969) y Hous­ton Roc­kets (1993).

El ilus­tre cam­peo­ní­si­mo de an­ta­ño (tie­ne 16 tí­tu­los), con Ma­ssa­chus­sets co­mo bas­tión, se apo­yó aho­ra en el tri­den­te que com­pu­sie­ron Ray Allen, Paul Pier­ce y Ke­vin Gar­nett, apo­da­dos en con­jun­to “The Big Th­ree”.

 

FE­BRE­RO DE EN­SUE­ÑO

Des­tro­zó el dic­cio­na­rio de elo­gios. Cual­quier ad­je­ti­va­ción de­bió ser in­cre­men­ta­da en­se­gui­da, por­que la ha­bía de­ja­do in­su­fi­cien­te. Lo de Ma­nu Gi­nó­bi­li re­sul­tó mo­nu­men­tal en con­ti­nuos pa­sa­jes.

Hi­zo es­ta con­fe­sión: “La cla­ve es que des­can­sé du­ran­te el ve­ra­no y que vol­ví a San An­to­nio cua­tro se­ma­nas an­tes, pa­ra em­pe­zar a en­tre­nar­me. Tra­ba­ja­mos du­ro por lo me­nos tres ho­ras dia­rias, de lu­nes a jue­ves, y los vier­nes iba só­lo a ti­rar un ra­to al aro. El he­cho de com­pro­bar­te más fuer­te y po­ten­te per­mi­te ha­cer me­jor to­do y cre­cer en la con­fian­za. Nun­ca me sen­tí me­jor des­de que lle­gué a la NBA”.

Su mes de fe­bre­ro fue inol­vi­da­ble, ganando 10 de 11 partidos con los Spurs. Le cla­vó 46 tan­tos a Cle­ve­land Ca­va­liers (miér­co­les 13) y 44 a Min­ne­so­ta Tim­ber­wol­ves (jue­ves 21), am­bos de vi­si­tan­te. Pro­me­dió 24,3 pun­tos; 5,7 re­bo­tes; 6,5 asis­ten­cias y 47,6 % en tri­ples. Fue ele­gi­do en una oca­sión ju­ga­dor de la se­ma­na en el Oes­te. 

Manu en nuestra tapa. Desde que El Gráfico tiene aparición mensual, un solo deportista no futbolista ocupó la portada en forma individual: Emanuel Ginóbili. Lo hizo dos veces, en octubre de 2004 (después de ganar la medalla de oro olímpica) y en julio de 2005 (tras haber logrado su segundo título con San Antonio Spurs).

Manu en nuestra tapa. Desde que El Gráfico tiene aparición mensual, un solo deportista no futbolista ocupó la portada en forma individual: Emanuel Ginóbili. Lo hizo dos veces, en octubre de 2004 (después de ganar la medalla de oro olímpica) y en julio de 2005 (tras haber logrado su segundo título con San Antonio Spurs).

El cor­do­bés Fa­bri­cio Ober­to, com­pa­ñe­ro y ami­go, ha­bló des­de la in­ti­mi­dad: “Lo de Ma­nu no me asom­bra, su ta­len­to ya lo co­noz­co a la per­fec­ción. Sé que, pa­ra los de­más, son co­sas in­creí­bles, pe­ro yo ya le vi to­do y pa­ra mí es al­go na­tu­ral. Lo com­pe­ti­ti­vo que es, ha­ce que Ma­nu mu­chas ve­ces resulte un ju­ga­dor in­tra­ta­ble pa­ra los ri­va­les. Pue­de ve­nir de una gran ac­tua­ción pero, al par­ti­do si­guien­te, va a que­rer más. Siem­pre es­tá lis­to pa­ra ha­cer lo que el equipo ne­ce­si­te pa­ra ga­nar”.

Su en­tre­na­dor Gregg Po­po­vich tam­po­co se sor­pren­de: “Ma­nu es un bas­quet­bo­lis­ta de grue­so ca­li­bre, del ca­li­bre del Jue­go de las Es­tre­llas. Des­de ha­ce tiem­po es im­pa­ra­ble. Es uno de los de­por­tis­tas más in­creí­bles con el que es­tu­ve. Es por eso que lo­gró to­do en la his­to­ria del bás­quet­bol”.

 

EL REVULSIVO IDEAL

Quien in­gre­sa re­gu­lar­men­te en un equi­po pa­ra re­le­var a los cin­co ini­cia­les es con­si­de­ra­do el sex­to hom­bre. Es lo que ocu­rrió otra vez con Gi­nó­bi­li en los Spurs. Su en­tre­na­dor Gregg Po­po­vich ex­pli­có una es­tra­te­gia en­fa­ti­za­da des­de 2006, y que apun­ta a cui­dar­lo y a usar­lo co­mo re­vul­si­vo a la vez: “Hay que do­si­fi­car­lo por­que siem­pre jue­ga al má­xi­mo y es un ka­mi­ka­ze. Ten­go mie­do de que se rom­pa el cuer­po. Por eso tra­to de que no se can­se de­ma­sia­do. De­bo ad­mi­nis­trar­lo”. So­la­men­te en 23 de sus 74 par­ti­dos ju­ga­dos, Gi­nó­bi­li es­tu­vo en la for­ma­ción ini­cial de los Spurs. Re­fle­xio­nó: “Yo sé que vi­nien­do des­de el ban­co pue­do ser im­por­tan­te igual. No me afec­ta el ego en ab­so­lu­to. Ade­más, a la ho­ra de los re­co­no­ci­mien­tos de la gen­te y la pren­sa, siem­pre es­ta­mos los tres jun­tos, con Tim (Dun­can) y Tony (Par­ker)”. Com­ple­tó: “Lo re­pi­to una vez más: lo im­por­tan­te es ju­gar los mi­nu­tos de­ci­si­vos. Me en­can­ta­ría ha­cer­lo 32 mi­nu­tos por par­ti­do, pe­ro el plan­tel tie­ne mu­chos ju­ga­do­res pa­ra ro­tar y la fi­lo­so­fía de Gregg Po­po­vich es evi­tar el des­gas­te fí­si­co pa­ra lle­gar fuer­te a los pla­yoffs y sin le­sio­nes“.

Su gran se­rie re­gu­lar fue re­co­no­ci­da en las dis­tin­cio­nes de la NBA que se en­tre­gan cuan­do van em­pe­zan­do los pla­yoffs. Fue una suer­te, por­que no siem­pre hay jus­ti­cia con los pre­mios. Ma­tó en la elec­ción del me­jor sex­to hom­bre de la tem­po­ra­da 2007/08: 615 pun­tos con­tra 283 del ba­se bra­si­le­ño Lean­drin­ho (Phoe­nix Suns), úl­ti­mo ga­na­dor, y 44 de Ja­son Terry (Da­llas Ma­ve­ricks). De­mo­le­dor: sus 615 uni­da­des fue­ron so­bre 620 po­si­bles y lo­gró 123 de 124 vo­tos para el pri­mer pues­to en el pa­nel de los pe­rio­dis­tas se­gui­do­res de la NBA en­tre quie­nes se efec­tuó la elec­ción.

 

A San Antonio arribó en la temporada 2002/03.

A San Antonio arribó en la temporada 2002/03.

 

“No me preo­cu­pa ni me de­ses­pe­ra ga­nar­lo; tam­po­co se­rá un gran ha­la­go, en prin­ci­pio por­que, aun­que lo soy, no me sien­to un sex­to hom­bre”, fue la con­fe­sión del ba­hien­se en su pá­gi­na www­.ma­nu­gi­no­bi­li­.com an­tes de que se co­no­cie­ra al ga­na­dor. Tie­ne ra­zón. Por tiem­po efec­ti­vo en la can­cha fue el ter­cer hom­bre de San An­to­nio con 31,0 mi­nu­tos por en­cuen­tro, de­trás de Tim Dun­can (34,0) y Tony Par­ker (33,5). Ade­más, en los mo­men­tos cru­cia­les siem­pre es­tá; y con pro­ta­go­nis­mo de­ci­si­vo.

Es­ta vez Ma­nu se con­vir­tió en el go­lea­dor de San An­to­nio (19,5 pun­tos) -otra re­fe­ren­cia ex­traor­di­na­ria-, por en­ci­ma de Tim Dun­can (19,3), su lí­der ano­ta­dor des­de 1997, y del ba­se Tony Par­ker (18,8). Au­men­tó en 5,9 pun­tos el pro­me­dio his­tó­ri­co que lle­va­ba en cin­co tem­po­ra­das.

 

EN LAS AL­TU­RAS

Ma­nu Gi­nó­bi­li si­gue cre­cien­do co­mo pro­ta­go­nis­ta glo­bal de la NBA. Su nom­bre ya tras­cien­de más allá del ám­bi­to de ha­bla his­pa­na en las la­ti­tu­des nor­tea­me­ri­ca­nas. Una prue­ba con­sa­gra­to­ria y dis­tin­ti­va la dio ese pre­mio co­mo me­jor sex­to hom­bre de la tem­po­ra­da. Es que en la can­cha ha­ce co­sas de ele­gi­dos, co­mo ser el úni­co bas­quet­bo­lis­ta de la com­pe­ten­cia en pro­me­diar 19,5 pun­tos ju­gan­do me­nos de 32 mi­nu­tos por par­ti­do.

 

De puño y letra, para que se nos infle el pecho

¡Felicitaciones por los 89 años! Les mando un abrazo grande y un sincero agradecimiento por fomentar algo tan lindo como el deporte durante todo este largo tiempo. En mi caso, especialmente por haber apoyado tanto la gran idea de León Najnudel para que se iniciara la Liga Nacional y también por hacernos sentir importantes en el 97 cuando el grupo principal de la “Generación Dorada” se estaba gestando y mostrando su potencial. En las dos cosas, momentos clave de la historia contemporánea de nuestro básquetbol.

¡Brindo con El Gráfico por muchos años más!

 

Desde San Antonio, Texas, U.S.A., con sincero afecto y respeto, MANU GINOBILI.

 

 

 

Sucesos argentinos

Otro he­cho dis­tin­ti­vo de Ar­gen­ti­na, el cam­peón olím­pi­co. Hu­bo ré­cord de seis com­pa­trio­tas com­pi­tien­do. Nues­tro país fue el ter­ce­ro en el apor­te de ju­ga­do­res a es­ta cús­pi­de del de­por­te mun­dial. So­la­men­te fue su­pe­ra­do por Fran­cia y Ser­bia.

 

Con los Spurs ganó 4 anillos.

Con los Spurs ganó 4 anillos.

 

En la NBA las es­ta­dís­ti­cas ge­ne­ra­les que se di­fun­den -si no se acla­ra pre­via­men­te- siem­pre co­rres­pon­den a la fa­se re­gu­lar de la com­pe­ten­cia. “Por­que -le acla­ró la or­ga­ni­za­ción a es­ta re­vis­ta- es el tra­mo don­de to­dos los equi­pos jue­gan la mis­ma can­ti­dad de par­ti­dos y con­tra los mis­mos ri­va­les”. Un ejem­plo: si us­ted lee que Ka­reem Ab­dul-Jab­bar tie­ne el ré­cord de to­tal de pun­tos con­ver­ti­dos en la his­to­ria con 38.387, es­tán com­pu­ta­dos so­la­men­te los de la lla­ma­da se­rie re­gu­lar. Los pla­yoffs, la rue­da de­ci­si­va de postem­po­ra­da, son una his­to­ria apar­te; sus nú­me­ros van por otro cau­ce.

A con­ti­nua­ción se con­fron­ta el de­sem­pe­ño de los ju­ga­do­res ar­gen­ti­nos con sus tem­po­ra­das an­te­rio­res. Son las su­pe­ra­cio­nes es­ta­dís­ti­cas lo­gra­das en 2007/08 (fa­se re­gu­lar), en los di­fe­ren­tes ru­bros que se com­pu­tan en la NBA. Luis Sco­la ju­gó por pri­me­ra vez, por eso no fi­gu­ra y es­tá apar­te.

 

 

El impacto de Luis Scola

Jugó por primera vez, tras demorarse en exceso su llegada a la NBA, y tuvo una actuación notable.

Pese a estar rodeado, ante Raptors de Toronto, el argentino se las ingenió para lograr el doble. Scola terminó tercero en la elección entre los novatos.

Pese a estar rodeado, ante Raptors de Toronto, el argentino se las ingenió para lograr el doble. Scola terminó tercero en la elección entre los novatos.

Tam­bien en Te­xas, otro ar­gen­ti­no, Luis Al­ber­to Sco­la, cum­plió una es­tu­pen­da tem­po­ra­da co­mo de­bu­tan­te en la NBA. Tu­vo un pro­ta­go­nis­mo pro­gre­si­vo y des­ta­ca­do en Hous­ton Roc­kets, que hi­zo tem­blar la ta­bla del ré­cord de la ma­yor can­ti­dad de triun­fos con­se­cu­ti­vos. Ha­bía si­do de­rro­ta­do por úl­ti­ma vez el do­min­go 27 de ene­ro de 2008: 89-87 con Utah Jazz. Cua­ren­ta y ocho ho­ras des­pués ini­cia­ba una es­pec­ta­cu­lar se­rie sin per­der que se ubi­có co­mo el se­gun­do hi­to de la his­to­ria, so­lo su­pe­ra­do por los le­gen­da­rios 33 jue­gos in­vic­tos de Los An­ge­les La­kers de 1971/72 con Jerry West, El­gin Bay­lor y Wilt Cham­ber­lain.

Has­ta el mar­tes 18 de mar­zo, los Roc­kets su­ma­ron 22 en­cuen­tros en fi­la, sin per­der. Ese día ca­ye­ron por 94-74 en su pro­pio To­yo­ta Cen­ter de Hous­ton an­te el equi­po Nº 1 de la fa­se re­gu­lar, Bos­ton Cel­tics. Los úl­ti­mos 12 en­cuen­tros de la ra­cha fue­ron sin su cen­tro ti­tu­lar, el chi­no Yao Ming, con frac­tu­ra en su pie iz­quier­do.

Fa­bri Ober­to, en ese mo­men­to, elo­gió a su com­pa­ñe­ro de la Se­lec­ción Ar­gen­ti­na: “Luis Sco­la ha te­ni­do un año tre­men­do, con bue­nos nú­me­ros, por lo que dis­fru­ta de mu­chos mi­nu­tos con los Roc­kets. Ha­blé con él… Es­ta­ba muy con­ten­to, so­bre to­do por­que han sa­bi­do ju­gar sin Yao Ming. Los Roc­kets lo hi­cie­ron muy bien y con una de­fen­sa in­creí­ble. En la NBA lo­grar 20 triun­fos con­se­cu­ti­vos es muy di­fí­cil, por la acu­mu­la­ción de par­ti­dos en ca­da se­ma­na”.

Sco­la ra­ti­fi­có su fi­lo­so­fía inal­te­ra­ble: “Es­toy con­ten­to con mi ren­di­mien­to in­di­vi­dual, pe­ro lo me­jor -siem­pre- es que ga­ne el equi­po. Mi ob­je­ti­vo des­de el prin­ci­pio era ayu­dar. Tu­ve que ga­nar­me el res­pe­to de to­dos, ha­cer­me co­no­cer y apren­der a ju­gar con nue­vos com­pa­ñe­ros. Lle­vó un po­co de tiem­po. Lo­gra­do eso, me sen­tí có­mo­do y par­te del equi­po”.

Fue el ar­gen­ti­no de ma­yor ci­fra ano­ta­do­ra de la his­to­ria en su tem­po­ra­da de roo­kie: 10,2 por co­te­jo, su­pe­rior a Herr­mann (9,2), No­cio­ni (8,4) y Gi­nó­bi­li (7,6).

Sco­la ha­bía si­do ele­gi­do por San An­to­nio en el draft de 2002, pe­ro la fran­qui­cia de los Spurs nun­ca tu­vo de­ci­sión de con­tra­tar­lo, has­ta que le ce­dió los de­re­chos a Hous­ton. Luis pien­sa de otra ma­ne­ra: “Creo que lle­gué en el mo­men­to jus­to a la NBA. Me ale­gro de que ha­ya tar­da­do lo que tar­dó, por­que así ha­llé la opor­tu­ni­dad de cre­cer an­tes co­mo ju­ga­dor y per­so­na. He te­ni­do la opor­tu­ni­dad de ser com­pe­ti­ti­vo en Es­pa­ña y de ga­nar tí­tu­los”.

El sue­ño de los Roc­kets se fre­nó en la pri­me­ra vuel­ta de los pla­yoffs: Utah Jazz se im­pu­so 4-2 en la se­rie.

Fi­na­li­zó en el ter­cer lu­gar en la elec­ción de me­jor no­va­to del año, a 399 pun­tos del ga­na­dor Ke­vin Du­rant, ale­ro de Seat­tle Su­per­So­nics. Luis tam­bién fue in­clui­do en el equi­po ideal de no­va­tos de la tem­po­ra­da.

 

 

Por O.R.O. (2008).

Fotos: Alejandro Del Bosco.

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