¡Habla memoria!

Las amenazas del Nene Sanfilippo

Por Redacción EG · 20 de febrero de 2020

El 12 de octubre de 1962 se enfrentaban San Lorenzo y Boca. El letal artillero le prometió a su amigo Antonio Roma que le convertiría dos goles y el primero de arranque, veinte segundos tardó en cumplir su promesa.

Surgió del archivo mental de un memorioso futbolero, a propósito de la polémica desatada con respecto a los goles más rápidos de la historia. Que si fue el de Seppaquercia a Huracán o aquel que le marcó Percy Rojas a Unión Española de Chile jugando por Independiente en la "Copa Libertadores de América"; el de Alfredo Di Stéfano con la camiseta de Huracán a Soriano, de River, en 1946; o el de Coscia con la de Colón a Quintabani, de Argentinos Juniors, en 1974... Hasta que la computadora del hombre de la tribuna se detuvo en el 12 de octubre de 1962, 20a fecha, cancha de San Lorenzo. El local recibía a Boca, líder del campeonato con cuatro puntos de ventaja sobre Gimnasia y Esgrima. Conocida era la predilección que tenía José Francisco Sanfillppo para hacer víctima de sus bromas a Antonio Roma. Por entonces los dos estaban en la Selección y Sanfilippo contaba con la sociedad de Norberto Menéndez para cargar al arquero. Sin embargo, cuando se vestía con la azul y oro el Beto prefería parar la mano "porque Roma se pone muy nervioso y comienza a hacer macanas". Esa tarde al goleador de San Lorenzo se le ocurrió esperar que Boca entrara primero a la cancha, por una cuestión de cábala. Como tenía gran ascendencia sobre sus compañeros, éstos obedecieron y aguardaron que los visitantes ingresaran al campo. Los de Boca, advirtiendo la maniobra, también se estacionaron en el pasillo que conduce al túnel. Afuera, las hinchadas perdieron la paciencia y comenzaron a silbar. Ni uno ni otro equipo se decidía a abandonar la postura. El árbitro Luis Spinetto conminó entonces a los de San Lorenzo para que ingresaran primero, por su condición de locales. Ahí fue cuando Sanfilippo, de un extremo a otro del pasillo, le gritó a Roma: "Tano, hoy te hago dos goles. El primero de salida nomás..." Roma, engranado por la amenaza, le respondió: "En cuanto te vea por el área me tiro encima tuyo y te aplasto, petiso canchero".

Sanfilippo cumple su amenaza venciendo a Roma a los veinte segundos... y de taquito.

Sanfilippo cumple su amenaza venciendo a Roma a los veinte segundos... y de taquito.

Al Nene le gustó la idea y la conversó con Oscar Rossi para tratar de hacer un gol enseguida de comenzar. Pero Coco se molestó: "¡Ya querés empezar a correr! ¡Dejate de embromar!" Sanfilippo lo apalabró entonces al pibe Capdevila para que cambiara provisoriamente su posición en la cancha y se colocara de ocho, en lugar de Rossi, y que ni bien recibiera el pase del centrodelantero Pérez se la tirara larga, a espaldas del brasileño Orlando. Así lo hizo el negrito, coincidiendo con el pique de Sanfilippo al área para buscar el pase. El arquero se avivó y abandonó la valla presintiendo el peligro. Sanfilippo, a su vez, recordó la amenaza de Roma ("Me tiro encima tuyo y te aplasto") y como la pelota, después de picar, le quedó un tanto atrás, se jugó y la enganchó de taco, justo cuando el Tano se le venía como una locomotora. El balón describió una parábola por arriba de la cabeza del corpulento guardameta y entró pegadita al travesaño. La profecía de Sanfilippo ("Hoy te hago dos goles. El primero de salida nomás...") comenzaba a cumplirse. Roma regresó a los palos murmurando: "Tenía que ser el petiso... Tenía que ser él..." Habían transcurrido apenas veinte segundos de juego. Después empató Rattín y marcó el segundo Gonzalito, para igualar definitivamente el infalible goleador con un tiro penal.

 

 

El Gráfico (1979).

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