¡Habla memoria!

1990. Cuestión de pelotas

Por Redacción EG · 16 de enero de 2020

En Liniers se enfrentaban Vélez y San Lorenzo, el árbitro del partido era Juan Bava. Las pelotas se iban a la tribuna y los hinchas nos las devolvían, cuando ya no había más. El colegiado decidió suspender el partido.

Vélez y San Lorenzo no sólo no conseguían embocarla en el arco sino que estaban muy lejos. Las dos primeras pelotas que se escaparon fueron a la popular del Cuervo y jamás volvieron. La tercera aterrizó en la platea velezana y, para no ser menos, decidieron no devolverla. Cuando a los 40' del PT, el arquero local, Miguel Salinas, desvió un disparo de Víctor Hugo Ferreyra y la cuarta pelota superó el alambrado y fue a la tribuna de San Lorenzo, pocos imaginaron que sería la última acción de la tarde. Así fue nomás. Juan Bava, un árbitro de pocas pulgas, hizo gestiones para que los jugadores del Ciclón le pidieran los balones a su gente, pero como no pasó nada, esperó ocho minutos y dio por terminado el partido. Con el tiempo, Bava admitió que fue un error haberlo suspendido.

 

Juan Bava, el árbitro del encuentro.

Juan Bava, el árbitro del encuentro.

 

 

El Gráfico (1990).

Temas en esta nota:

Imagen de 1935. Un match de fútbol de hace medio siglo
¡Habla memoria!

1935. Un match de fútbol de hace medio siglo

Hace casi 150 años, un partido de fútbol no tenía nada que ver con los de la actualidad. Jugaban dieciséis jugadores por bando, los arcos eran más grandes, había amontonamientos y heridos de gravedad.

Imagen de 1929. Rosario cuna de campeones
¡Habla memoria!

1929. Rosario cuna de campeones

Rosario se consagró campeón argentino y la ciudad estuvo de fiesta. Ya se comenzaban a mostrar los grandes jugadores que serías los primeros cracks del profesionalismo.

Imagen de Maradona, mito viviente
¡Habla memoria!

Maradona, mito viviente

Miles de hinchas se afiliaron a su iglesia, otros utilizan sus fotos como amuleto, algunos ven sus goles para levantar el ánimo, los turistas ofrecen millones por sus botines. Maradona ya no juega, pero sus devotos se multiplican.

DEJÁ TU COMENTARIO