¡Habla memoria!

1960. Los Reyes de la fuerza

Por Redacción EG · 13 de enero de 2020

Atletas de gran poder físico que han realizado hazañas solo posibles en hombres excepcionales, sobrehumanos. Un repaso de los referentes más fuertes con curiosas anécdotas. Por Francisco Loiacono.

LOS HERMANOS SAXON

Durante la primera década de este siglo los atletas especialistas en ejercicios de fuerza, encabezados por Eugene Sandow, constituían la atracción máxima de los teatros de variedades y los estrados de las ferias. De entre el grupo de "estrellas", algunas pálidamente reflejadas en ese firmamento donde imperaban verdaderos Reyes de la Fuerza, se destacaban los hermanos Saxon; Hermann, Kurt y Arthur,  tres atletas alemanes cuya potencia natural fue realmente extraordinaria, especialmente del gran Arthur, posiblemente el hombre más fuerte de los tiempos modernos.

 

Los tres hermanos Saxon, Hermann Kurt y Arthur

Los tres hermanos Saxon, Hermann Kurt y Arthur

 

La presentación ante el público de aquellos que cultivaban esta suerte de género artístico era revestida en todos los casos de ribetes muchas veces legendarios, queriendo hacer comprender constantemente – para magnificar su efecto — que la fuerza es un flujo misterioso que algunos hombres han podido conquistar luego de mefistofélicas tratativas con algún arcano mitológico.

Los Saxon se presentaban con un número que era la mayor atracción circense de entonces: el llamado "Puente de la muerte".

Dicho artefacto era una construcción de hierro y madera que medía 18 metros de largo y pesaba alrededor de mil kilos. Al comenzar acto el Puente se veía  descansando sobre cuatro pilares. Arthur y Kurt se ubicaban entonces debajo de la estructura, se retiraban los pilares, y cuando todo el puente apoyaba ya sobre los pies de ambos lo levantaban hasta la completa extensión de las piernas. Era ese el momento en que comenzaba a cruzarlo por uno de los extremos un automóvil cargado con nueve robustos luchadores, lo que en determinado instante hacía que Arthur y Kurt soportaran con sus piernas la friolera de tres mil kilos.

Esta hazaña la realizaron por primera vez en el Heglers Circus, de Londres —donde hoy se halla el Palladium—; pero en Bruselas fue donde habría de resultarles fatal el no querer escuchar a su mánager, quien sugería que se dejaran los pilares, en vez de retirarlos, mientras durara el acto. Otra vez sugirió también que Kurt fuera reemplazado por Hermann, porque, según decía, había visto vacilar las piernas del primero durante las últimas representaciones.

Una noche, mientras el auto comenzaba a cruzar el puente con su pesada carga, toda la estructura se inclinó hacia un costado, cayendo encima de los atletas y los espectadores. Arthur resultó con varias costillas fracturadas y Kurt con un pie atravesado por un enorme tornillo.

Semanas después volvieron nuevamente al tablado e introdujeron una variante: Hermann fue incorporado al acto, de modo que esta vez la prueba comenzó a ser realizada por los tres. Un párrafo especial merece Arthur Saxon, atleta de casi un metro ochenta de altura, cuyo peso oscilaba en los 95 kilos (el primero de la izquierda en la foto). Todas las pruebas a nuestro alcance nos dicen por ahora que fue el más grande atleta de la fuerza de todos los tiempos. Levantó con ambos brazos, sobre su cabeza, en lo que hoy se denomina "segundo tiempo del Envión", nada menos que 200 kilos. El segundo atleta en el mundo que llegó a hacer un levantamiento semejante fue Swoboda, pero este ya era bastante más pesado... Los pesistas que más tarde prosiguen intentando ese levantamiento, a pesar de pertenecer a una era deportiva donde impera la especialización, no pueden pasar de los 196 kilos, pero todos pesando más de ciento diez kilos. Quienes se están acercando a ese levantamiento de 200 kilos, hoy, son el ruso Vlasov y el estadounidense Ashman; es decir, cuarenta años más tarde.

 

Yury Vlasov

Yury Vlasov

 

 

KARL SWOBOOA

Este atleta de origen austriaco era especialista en levantar grandes pesos por encima de la cabeza, hasta la completa extensión de los brazos.- Fue el primer gran levantador de pesas de principios de siglo. Modelo de figura mastodóntica que luego veríamos en Cyr, Anderson y Selvetti.

Era carnicero de profesión y su tremenda fuerza física llegó al máximo cuando orgullosamente tomaba de los cuernos a las reses más grandes para degollarlas.

Más tarde sus hazañas como levantador fueron tan trascendentes que no solo logre que su nombre figurase entre los Reyes de la Fuerza, sine que Austria mando emitir una serie de sellos de correo en su honor.

Nació en Viena el 20 de Julio de 1882. Con sus poderosos brazos de cincuenta centímetros de circunferencia levantó en una suprema demostración de su excepcional potencia 200 kilos; y el pesaba 150, siendo su estatura de un metro setenta y cinco centímetros.

La evolución de su peso es tan interesante que no puede faltar en esta remembranza: en 1908 pesaba 90 kilos, y cada año la abundante cerveza ingerida iba engrosándolo al punto que llegó a pesar, en 1914, ¡180 kilos! Claro que entonces fue cuando hubo de reducir a 130. Pero mantuvo su afición a la cerveza, como si ella constituyera el mejor tónico para producir su fuerza física.

Llegó a jugar, prácticamente, con 190 y 200 kilos. Muchos se preguntan todavía qué altura colosal hubiesen alcanzado sus performances de haber vivido atléticamente en la actualidad, donde las técnicas de entrenamiento y la higiene física difieren de las que él conocía.

Comía mucho y bebía más aún. La cerveza alemana, de gran cuerpo y muy nutritiva, era el irremplazable compañero de aquellos días de juerga deportiva, cuyo escenario eran las cervecerías vienesas, donde siempre había un juego completo de pesas para que los muchachos se dieran el gusto. Eran competencias de forzudos que se hacían nadando —tal la impresión— en un mar de líquido rubio.

Swoboda falleció el 19 de abril de 1933. De la popularidad que llegaron a alcanzar sus habilidades físicas nos hablan sus funerales, que duraron cinco días, acompañando sus restos hasta el cementerio local una, multitud calculada en cincuenta mil personas.

 

A la derecha, en una pose muy ajustada a la publicidad de la época, y en el dibujo a gran tamaño, en una demostración de fuerza de las que más entusiasmaban.

A la derecha, en una pose muy ajustada a la publicidad de la época, y en el dibujo a gran tamaño, en una demostración de fuerza de las que más entusiasmaban.

 

LOUIS CYR

Era tan fuerte como Swoboda y poseía una figura física bastante semejante. En el año 1896, a los 33 de edad, en la cumbre de su carrera, medía 1,77 y pesaba 145 kilos. Su cuello medía 53 centímetros; tenía brazos de 51 cm., antebrazos de 40; muñecas de 23; un pecho de 142, muslos de 79, pantorrillas de 56 y sus hombros de un lado al otro medían 65 cm. Su especialidad como hombre fuerte eran los levantamientos con la espalda, llegando a hacerlo con un peso de 1.850 kilos. Con una sola mano se llevaba hasta el hombro un barril lleno de agua y arena que pesaba 200 kilos. Con el dinero que ahorró de sus exhibiciones circenses se retiró a su país —Canadá— y abrió una cantina. Allí solía entretener a los parroquianos haciendo sentar a su esposa, que no pesaba más de 45 kilos, sobre su mano, y con el brazo extendido la paseaba por todo el salón mientras madame Cyr llevaba al mismo tiempo una bandeja con jarros de cerveza. Por el simple gusto de verlo mucha gente tomaba más de lo necesario; y el negocio ¡viento en popa! -

 

Paul Anderson

Paul Anderson

 

GOERNER, El PODEROSO

De las numerosas pruebas de fuerza y habilidad física que caracterizaban la presentación circense del alemán Hermann Goerner, se destacaba la que vemos en el grabado. Goerner sostiene con sus piernas a 16 hombres. Era necesario que el corpulento alemán poseyera una gran fuerza en sus extremidades inferiores y una no menos exacta noción del equilibrio para que el número "surtiera efecto en el público.

De este personaje se han difundido muchísimas anécdotas. Pero ninguna —por lo verídica y espectacular— es tan importante para nosotros como ésta que nos dice de su extraordinario poder en sus antebrazos:

En el campeonato europeo de lucha libre disputado en 1934 desafió en pulseada a seis mastodónticos luchadores; éstos se situaron en línea a lo largo de una mesa mientras Goerner, del otro lado, la recorrió en el tiempo record de ¡un minuto!, aplastando el antebrazo de cada luchador sobre la tabla. ¡Como para darle un apretón de manos!

 

Reyes de la fuerza

Reyes de la fuerza

 

APOLLON

Fue la figura hercúlea más popular de Francia en la última década del siglo pasado y primera del presente.

Uno de sus números circenses más espectaculares le consistía en entrar en la jaula de los leones por entre los barrotes, doblándolos como si fuesen de goma. Luego caminaba entre los animales hasta una plataforma situada en el centro, allí tomaba al león principal, que se hallaba acostado, levantándolo en vilo y paseándolo por la pista, hasta que llegaba a su rincón, lo echaba en el suelo y se acostaba utilizando al felino de almohada. Otro acto que lo hizo famoso, allá por 1889, era el que realizaba en el Folies Bergére de París. Representaba el papel de prisionero escapando de un castillo medieval. En el escenario se lo veía huyendo por una cloaca y separado de la libertad por gruesos barrotes de hierro. En un momento determinado comenzaba a separarlos doblándolos uno a uno, hasta arrancarlos. La parodia continuaba con la persecución a cargo de los guardias del "castillo" y el enfrentamiento de Apollon empleando los barrotes como arma. Tenía unos antebrazos extraordinariamente poderosos.

 

Louis Cyr

Louis Cyr

 

GEORGE HACKENSCHMIDT ("El León Ruso")

No sólo fue un gran levantador de pesas sino que, además,  llegó a constituirse en el luchador profesional más temido de su tiempo. El médico ruso Krajewski, que introdujo el levantamiento de pesas en Rusia, tomó una vez a George bajo su protección y lo sometió a un cuidadoso entrenamiento. Al poco tiempo hizo de él un verdadero gigante de fuerza. Haciendo el puente de luchador levantaba con mucha facilidad 145 kilos. Pesaba nada más que 90 kilos y medía 1,71. Llegó a levantar en Arranque 115 kilos, cantidad  fabulosa para ese entonces, sobre todo para quien no era especialista en levantamiento de pesas. Pero su fuerza de empuje era tan grande, y tan veloces sus movimientos, que sin proponérselo fue el primer atleta en el mundo que hizo un Arranque poniendo en práctica principios que hoy son fundamentales: fuerza y velocidad íntimamente ligadas. Sus proporciones Físicas eran de las más perfectas de principios, de siglo, comparables a las de Sandow. Vive actualmente en Londres y cuenta 81 años de edad.

 

Louis Cyr Con una sola mano se llevaba hasta el hombro un barril lleno de agua y arena que pesaba 200 kilos.

Louis Cyr Con una sola mano se llevaba hasta el hombro un barril lleno de agua y arena que pesaba 200 kilos.

 

LOS MODERNOS

El criterio atlético va progresando y modificándose. Ahora las pruebas circenses de fuerza física van paulatinamente desapareciendo de los tablados del "varieté" y del picadero del circo. Hemos hecho hincapié en algunos ejemplos de poder muscular que han señalado diferentes épocas. La lista proseguiría con una extensa nómina de reyezuelos —Rolandow, Jowet, etc.— y cortesanos que forman una abigarrada y entretenida familia de hombres fuertes, cada uno con sus especialidades y sus trucos.

Bajo la égida del francés Desbonnet lo que más tarde sería el levantamiento de pesas fue adquiriendo personalidad de especialidad atlética, presentada en las competencias olímpicas de principios de siglo, con las características que hoy le conocemos. Las técnicas de entrenamiento llegan a tal grado de perfeccionamiento que la potencia física que antes se gastaba en pruebas simplemente espectaculares hoy es volcada enteramente en los gimnasios. Por otra parte, la afición por ser un profesional de la fuerza ha pasado de moda.

 

Humberto Selvetti

Humberto Selvetti

 

CHARLES RIGOULOT

Gloria del levantamiento de pesas francés, fue el primer peso pesado de levantamientos asombrosos. No pesaba más de 105 kilos y contaba 27 años de edad, en la segunda década de este siglo, cuando levantó en Envión —con la cargada al pecho, como hoy se estila— 186 kilos. Pero no se contentó y mandó cargar la barra con 195. Jueces y público titubearon, pero él, luego de bufar como un buey enfurecido, le dio un tirón tan violento a la barra que ésta fue proyectada demasiado alta, cayéndocele por atrás, fracturándole la cadera. El resultado fueron ocho meses de hospital.

JOHN DAVIS

Después de Rigoulot surgió el alemán Manger, que no llegó sin embargo, a lo que se le consideraba posible. Y a ambos les sucedió el estadounidense John Davis, el peso pesado más atlético que se haya conocido hasta el presente. Fue catorce veces campeón mundial, y durante 15 años reinó como el hombre más fuerte del mundo.

En Buenos Aires, durante los primeros juegos panamericanos, lo vimos en la noche cumbre de su carrera al totalizar 482,5 kilos. Davis es para las pesas lo que Joe Louis fue para el boxeo.

JAMES BRADFORD

Sucesor de Davis, recién ahora, en el campeonato mundial disputado hace unos meses en Varsovia y a los 34 años de edad, pudo demostrar cuánto hubiera podido emular a su compatriota de haberse entrenado siempre con la entereza que el deporte ahora exige. Es flamante subcampeón con un total de 492,5 kilos (170;145;177,5) y pesa 130 kilos.

 

Promoción de Apollon en el circo

Promoción de Apollon en el circo

 

DOUGLAS HEPBURN

Sucesor de su compatriota Louis Cyr, el canadiense Hepburn apareció un día en el ambiente de las pesas levantando 167,5 kilos en Fuerza. Jamás, hasta ese momento —y hablamos del campeonato mundial de 1953, en Estocolmo, cuando fue campeón mundial con 467,5 (167,5; 135; 165)—, se había registrado un levantamiento sobre la cabeza a fuerza pura de brazos y hombros. (Los 200 señalados a lo largo de esta nota requerían un ligero envión de todo el cuerpo). Inició una nueva era: la de los grandes forzudos modernos.

HUMBERTO SELVETTI

El segundo atleta en el mundo que 500 kilos (175; 145; 180). Su capacidad física podría haberle hecho llegar cómodamente a los límites de Anderson, pero la disciplina atlética del argentino es muy diferente de la que es habitual en Estados Unidos y en Europa.

PAUL ANDERSON

Un mastodonte de 163 kilos que llegó por primera vez a totalizar los 500, y fijó oficialmente varios records mundiales: el total con 512,5; el de Fuerza con 185,5 y el de Envión con 196. Esa fuerza es la demostración más cabal de su extraordinario poder en los brazos. Sus hazañas han superado todo lo imaginado.

 

Artur Saxon

Artur Saxon

 

ALEXEI MEDVEDEV

Rusia aspiró siempre a poseer en su equipo de pesistas un Rey de la Fuerza, y después de mucho tiempo pudo conseguirlo por intermedio de Alexei Medvedev.

En 1957 totalizó en el campeonato mundial de Teherán 500 kilos (165; 147,5; 187,5), mientras su peso era de 125 kilos. Quiere decir entonces que cada vez las figuras mastodónticas van dejando el paso a hombres de trabajo atlético más perfecto y cuyo peso corporal es cada, vez menor.

 

George Hackenschmidt

George Hackenschmidt

 

YURY VLASOV

Lo que decimos sobre Medvedev se confirma rotundamente con Vlasov. En el campeonato mundial de Varsovia, en octubre pasado, se adjudicó el título de campeón mundial de los pesados sumando 500 kilos (160; 147,5; 192,5).

Es decir que Vlasov es el cuarto pesista en el mundo que llega a los 500. Y como además en el curso de 1959 fijó en Envión el record mundial con 197,5 —superando el de Anderson— y el de Arranque con 153, y su peso corporal es de 115 kilos, se justifica entonces el progreso de esta especialidad atlética. Vlasov está haciendo levantamientos que superan a los de aquellos atletas que pesaban más de 150 kilos (Anderson, Cyr y Swoboda).

Un flamante Rey de la Fuerza en todo el sentido de la palabra.

 

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