¡Habla memoria!

1991. Hugo Sánchez, la obsesión del gol

Por Redacción EG · 20 de diciembre de 2019

Entrevista exclusiva con el goleador mexicano estrella de Real Madrid. Una charla imperdible con El Gráfico en la que habla sobre sus inicios, conquistas, su presente y el sueño de jugar el Mundial de 1994.

 

— ¿De EL GRAFICO, de la Argentina? ¿Y de qué vamos a hablar?

—De todo un poco.

—Necesitaríamos muchas horas...

—Y hablemos muchas horas.

—Yo encantado, lo que ocurre es que no siempre tengo tiempo... Pero, bueno, venite mañana, te espero después del entrenamiento. Algo saldrá. Tiene un tic permanente: arreglarse con las manos los rulos negros que le invaden la frente. También varias costumbres inalterables: salir último del vestuario, casi media hora después de que se hayan retirado todos sus compañeros, para maldición de los colegas españoles que lo esperan a diario en la puerta de la Ciudad Deportiva del Real Madrid para hacerle las clásicas preguntas "¿cómo está?, ¿cómo te sientes?, ¿qué pasa en el Madrid?".

 

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Preguntas que él contestará hablando despacio y mirando al suelo, como buscando en sus pies las respuestas apropiadas. Luego se prestará feliz a complacer los pedidos de autógrafos que aguardan impacientes y partirá a bordo de alguno de sus tres automóviles —un Mercedes Benz, un Jaguar, un Audi— a la intimidad de su casa en el exclusivo barrio Pozuelo de Alarcón. Allí recibirá de nuevo más muestras de cariño, pero esta vez serán de dos boxers de terrible aspecto, que vendrán juguetones a su encuentro.

Este es Hugo Sánchez, nacido el 11 de julio de 1958 en el Barrio Jardín Balbuena, al sur de la ciudad de México; un tipo solitario —más solo desde que hace un año decidió iniciar los trámites de divorcio— al que muy pocos conocen. El otro, el "Botín de Oro", el "Goleador de Europa", nos sonríe día a día desde cualquier portada.

—Empecé en el fútbol casi por herencia. Un hermano mayor y mi padre jugaban, así que apenas nací me tropecé con un balón. Mis comienzos son como los de todos. Me gustó el balón y recuerdo que estaba casi todo el día dándole patadas. Rompía todo lo que había en mi casa a pesar de los enfados de mi madre. Buenos tiempos aquellos. Desde ahí, desde la cuna creo que fue creciendo en mi mente la idea de ser una estrella de este deporte. Mi casa era humilde. No es que nos faltara para comer, pero el caso es que no teníamos para mucho más. Yo era el más pequeño de mis seis hermanos y aún perdura en mí la impresión que me causó ver al mayor —Horacio— participar en las Olimpíadas que se realizaron en México. Allí descubrí la fama, lo que significaba ser perseguido por la prensa y la televisión y seguramente me dije: yo también lo voy a lograr.

— ¿Y la vida privada de Hugo Sánchez?

—La vida privada es de cada cual. Todos tenemos problemas: en el trabajo, en la vida... No obstante, soy de los que piensan que las dificultades se han inventado para resolverlas, para superarlas.

Me cuenta que desde muy pequeño nació su amistad con el gol y con los libros. Se inició en las Fuerzas (divisiones) Inferiores de la Universidad de México y muy pronto fue llamado para integrar los equipos mexicanos que por esos años jugaban en Cannes y en Toulon —"en Cannes jugué en 1974, 1975 y 1976; en Toulon en 1975 y 1976; estuve en los Panamericanos de México en 1975 y en los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976"al mismo tiempo que seguía sus estudios de odontología.

—Recuerdo que jugué varios partidos contra Selecciones Argentinas. Siempre fueron rivales muy fuertes, pero no me acuerdo de los jugadores que las integraban. En 1976 terminó mi campaña amateur, jugué 80 partidos internacionales y convertí 65 goles. Al regresar de Montreal me hice profesional y ya en la temporada 76-77 era el titular del equipo. Jugué cinco años en la Universidad antes de venirme a España y logré dos campeonatos, dos subcampeonatos y un tercer puesto. También una Copa Interamericana —le ganamos a Nacional de Montevideo— y fui goleador en México. Me recibí por esos años de odontólogo. El primer gol de mi carrera se lo hice a un arquero del América, que luego fue compañero mío en el Mundial de Argentina, porque mi primera Copa del Mundo con sólo 18 años fue allá en tu tierra. Pero el gol más lindo que hice fue en México, se lo convertí a La Volpe, que fue el tercer arquero argentino en 1978.

—Hablando de Mundiales, creo que ésa es una asignatura pendiente que tiene Hugo Sánchez. En 1986 todos esperaban mucho más...

—No, en absoluto. Estoy tremendamente tranquilo y feliz por mi participación en los Mundiales. En México logramos la mejor clasificación en toda la historia del fútbol de mi país. Esa es una gran realización, una tremenda realización, porque no nos olvidemos que estamos hablando de México. Si yo he trascendido es gracias a mi esfuerzo personal, porque detrás mío no hay ninguna empresa, nadie me facilitó nada. Jamás tuve que pagar a alguien para que hablara de mí, todo lo que tengo es en base a mi sacrificio, a lo que entregué dentro de los campos de juego. Por eso digo que lo de México 86 fue muy bueno, por la trascendencia internacional que tuvo y por el falso apoyo promocional que existe. Hacen muchas cosas mal.

— ¿Qué cosas?

—La Copa Libertadores de América, por ejemplo, donde se considera que participan todos los equipos americanos y no es así. Sólo interviene el fútbol sudamericano. Y cuando el ganador disputa la Intercontinental contra el equipo europeo, dicen que es Europa contra América y tampoco es así. Se salpica a todo el continente sin que haya participado, es un grave problema de dirigentes que no se saben movilizar para encontrar una mejor realización de esa Copa. Si se lograra, sería un éxito y no se engañaría al fútbol mundial cuando se disputa la Copa Intercontinental. No sé cuál sería la solución, quizá que se sienten a conversar los de la CONCACAF y los sudamericanos. Y cuidado, aquí no culpo a los sudamericanos, sino a los dirigentes mexicanos y de la CONCA-CAF que deberían moverse para arreglar este problema.

 

Ya miró, ya tocó, ya definió. Gol. Gol de Hugo Sánchez. Después vendrá la cabriola del festejo, infaltable.

Ya miró, ya tocó, ya definió. Gol. Gol de Hugo Sánchez. Después vendrá la cabriola del festejo, infaltable.

 

— ¿Estarás en el Mundial de Estados Unidos?

—Esa es mi meta. Creo que ahí cerraré mi carrera. Quiero estar. Ya participé en 1978 y en 1986 y los viví intensamente, por eso como cierre me gustaría jugar en Estados Unidos, pueda ser que Dios me lo permita.

— ¿Cómo te explicas este mal momento del Real Madrid?

—Muy simple: estamos muy mal de moral, muy caídos anímicamente. Pero no creo que haya acabado ningún ciclo...

—Las sucesivas derrotas le costaron la cabeza a Alfredo Di Stéfano, nada menos.

—Es lo que más me apena: nada de culpa ha tenido él; ha sido toda nuestra.

— ¿Te vas de la llamada Casa Blanca?

—No me gusta jugar en equipos perdedores. Pero yo, como buen mexicano, me identifico con la palabra "macho". . . Y si viene un "macho" a reemplazarme, bienvenido sea. . . Pero no creo que haya uno que meta treinta y cinco goles por año.

Aterrizó por Madrid en agosto de 1981, traía en sus maletas 99 tantos como presentación —"pero sólo en partidos de Liga, con amistosos fueron muchos más"— y vino a reemplazar a Rubén Cano en el Atlético de Madrid. En la primera temporada —sin ser titular— logró sólo ocho goles, que luego con el correr de los años se multiplicarían por cientos. De nueve temporadas en España, en cinco fue el máximo goleador del torneo y en esta 1990-1991 —cuando el Real Madrid padece en la mitad de la tabla— sigue siendo el jugador que más goles señaló para el equipo blanco. El gol es su obsesión.

— ¿Qué es el gol, Hugo?

—Es el clímax deportivo máximo. Es como cuando en la Universidad logras una buena nota, cuando en tu trabajo recibes una felicitación o como cuando te besa la mujer que amas. Es también la culminación del cúmulo de esfuerzos de todo el equipo, el momento cumbre del espectáculo llamado fútbol.

— ¿También es suerte?

—No, es una suma de cosas: cualidades, virtudes, inteligencia, don, olfato. Por supuesto también entra la fortuna, pero valen más los otros ingredientes. Con suerte puedes hacer un gol de vez en cuando, con los otros ingredientes conseguirás muchos más.

—Recién me dijiste cuál fue el primero, ahora te pregunto cuál fue el mejor.

—Hace dos años contra el Logroñés en el Bernabeu. Vino un centro de Michel, me tiré en chilena y la clavé en un ángulo. Desde ese día la "chilena" en España pasó a llamarse "Huguina" en mi homenaje. Yo desde chico practiqué la chilena viendo a mi hermana —Carlinda—, que también, como yo, fue a la Olimpíada de Montreal. Ella era gimnasta y después de los entrenamientos la observaba practicar. Mirando sus piruetas aprendí a tirar las chilenas y también el festejo de mis goles. Una vez en México lo hice y esa especie de "vuelta carnero" gustó mucho, de ahí quedó también como sello. Al fútbol hay que darle siempre espectáculo, para eso van los espectadores a un campo.

 

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— ¿Cuándo será el último gol?

—Está lejos todavía ese día. Quiero jugar en el Mundial de Estados Unidos y después veremos. Tengo sólo 32 años y me siento entero, fuerte. Hay Hugo Sánchez para rato. Deseo lograr muchas más cosas en el fútbol, aunque los que nos dedicamos a esto sabemos que nuestro trabajo es efímero, menos duradero que otras actividades, pero por eso no hay que apresurar el retiro, aunque debemos estar preparados. Para mí el fútbol es la mitad de mi vida, la otra mitad son mis padres a quienes les debo el estar acá y gozar de este presente. Creo que seguiré vinculado al fútbol cuando termine como profesional. Quiero dedicarme a los chavales, trasmitir a las nuevas generaciones mis conocimientos. Eso es muy importante, no me gustaría romper definitivamente con el deporte.

— ¿Qué es lo que más te molesta en el mundo del fútbol?

—El jugador es muy noble, pero hay tres defectos que no aguanto: la hipocresía, la envidia y la maldad. Por desgracia he tenido que soportar demasiadas veces esos tres defectos y los considero los más desagradables de todos.

Su fortuna asciende hoy a más de diez millones de dólares —"pero no contesto esas preguntas, ni mi vida privada, ni mis temas económicos me gusta ventilarlos"— y sólo en propiedades la lista incluye en España: el chalet que habita (2.000.000 de dólares), una oficina céntrica, ocho pisos, seis cocheras y dos casas quintas. Hace rato que ingresó en el "Club de los Cien" (quienes cobran más de 100 millones de pesetas anuales; al cambio, un millón de dólares) junto a Butragueño, Michel y Schuster y cada fin de temporada siempre saca una sustancial mejora. Es que como los vinos: mientras más viejo, mejor.

—Nunca hay que estar satisfecho con lo que se gana. Nunca lo he estado, porque siempre creo merecer más. Es verdad que me pagan muy bien, pero no tanto como valen Tos goles, los títulos y los años, eso no tiene precio.

—Si te pido que te definas como futbolista, ¿qué es Hugo Sánchez?

—Un goleador, eso está claro.

—Y como persona.

—Soy tremendamente sensible. Para mí los sentimientos suponen el eje principal de la existencia del ser humano. Sin ellos es difícil plantearse el seguir luchando. El ser sensible es lo que te permite vivir más intensa-mente esta maravilla que se llama vida. Además, siempre tienes que darte prisa, ya que tristemente uno no sabe cuánto tiempo va a poder seguir disfrutando de este don que tenemos todos los mortales. . .

Desde Madrid, España: ENRIQUE ROMERO

Fotos: JAVIER SOSA y "DON BALON"

Estadísticas: JUAN YANKILEVICH

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