¡Habla memoria!

Historia del fútbol argentino, por Juvenal. Capítulo XVII (Mundial 78, parte I)

Por Redacción EG · 16 de diciembre de 2019

Asume Menotti en la Selección, a la cual se la empieza a priorizar. Debuta Diego con la celeste y blanca, se conforma el plantel que disputará el Mundial 78 y se detalla lo sucedido en la primera ronda.

En julio de 1974 había terminado la actuación del equipo argentino en el Mundial de Alemania Federal. El 8 de julio, en Munich, los dueños de casa capitaneados por el Kaiser Franz Beckenbauer derrotaban a los holandeses de Johann Cruyff, favoritos del torneo, y alzaban la Copa del Mundo.

Franz Beckenbauer y Johan Cruyff jugando la final del Mundial de Alemania 1974.

Franz Beckenbauer y Johan Cruyff jugando la final del Mundial de Alemania 1974.

El miércoles 27 de setiembre de 1974 en horas de la noche, David Bracuto, el entonces presidente de la AFA, se encontraba con César Luis Menotti y sellaba con un fuerte apretón de manos y un abrazo su ingreso al cargo de seleccionador nacional. A partir del 1° de octubre, el técnico rosarino se hacía cargo del plantel de la AFA con un contrato que tenía vigencia hasta la finalización de la Copa del Mundo de 1978. Es decir: casi cuatro años más tarde.

Eso era lo novedoso, lo distinto, lo inédito. Lo que venía a conferirle continuidad y coherencia a un trabajo de conducción y preparación que hasta ese momento se había caracterizado justamente por todo lo contrario.

 

Un poco de historia

Después de nuestro fracaso de 1969, cuando no pudimos clasificarnos para participar en las finales del Mundial de México, eliminados por Perú y Bolivia, la Selección Nacional quedó en manos de Juan José Pizzuti. Cuando llegó el momento de pensar en las eliminatorias para el Mundial de 1974 fue designado Enrique Omar Sívori, con quien conseguimos el pasaporte para intervenir en la Copa del Mundo y Sívori fue borrado para encargarle la participación mundial propiamente dicha a un triunvirato dirigido por Vladislao Cap.

Se repitió así, con Alemania '74 a la vista, lo que había ocurrido en vísperas de Inglaterra '66. El proceso de clasificación estuvo a cargo de José María Minella, fue reemplazado a comienzos del año mundial por Osvaldo Zubeldía y a menos de dos meses de la iniciación de la Copa renunció y su lugar fue ocupado por Juan Carlos Lorenzo.

En la Selección Argentina previo al Mundial 1966. lo escuchan Albretch, Mas, Perfumo, Santoro, entre otros

En la Selección Argentina previo al Mundial 1966. lo escuchan Albretch, Mas, Perfumo, Santoro, entre otros

Esa falta de continuidad, lo más normal en materia de Selección Nacional, se cortó de raíz el 1° de octubre de 1974. Asumió un hombre que, desde ese momento hasta finalizar el Mundial de 1978, iba a tener la responsabilidad exclusiva en el acierto o en el error, en el éxito o en el fracaso.

 

César Luis Menotti.

César Luis Menotti.

 

 

Las ideas claras

Uno de los fines fundamentales de la estrategia es, según la definición del diccionario, "PONER EN ORDEN LAS IDEAS". En ese aspecto, el hombre elegido aseguraba ideas claras.

Menotti creía, por sobre todas las cosas, en el futbolista argentino. Apreciaba sus virtudes y, al mismo tiempo, conocía sus defectos.

Nos lo había anticipado cuando lo encontramos en Alemania, ya terminado el Mundial, al que había concurrido como observador: "Seguimos hablando de nuestra falta de velocidad, como si ése fuera el principal déficit del fútbol argentino. Yo he visto pocos partidos tan lentos, tan pensados, como la final entre alemanes y holandeses. Tengo miedo de que nos sigamos equivocando y atribuyamos a falta de velocidad lo que en realidad es falta de conceptos..."

Poco tiempo después de hacerse cargo del cuadro nacional, el 2 de octubre de 1974, Menotti redondeó y clarificó aquellas ideas: "Terminaré con un vicio: el jugador argentino, cuando corre no piensa y cuando piensa no corre. Hay que lograr que haga las dos cosas a la vez. Lo primero que buscaremos será precisión. Después, velocidad. Y en última instancia., una permanente movilidad. Cuando tengamos todo eso le sumaremos las variantes tácticas para su funcionamiento. Yo quiero que sepamos jugar la pelota cuando la tengamos y que sepamos defender cuando no sea nuestra. A mí no me interesa ganar 1 a 0 con un gol de tiro libre. Quiero que ganemos porque somos capaces de superar futbolísticamente a nuestro rival".

 

Menotti venía de ser campeón con Huracán en 1973.

Menotti venía de ser campeón con Huracán en 1973.

 

Completó esa apreciación general con algunas reflexiones que iban al detalle de los hombres y la estructura: "Aclaro que elegiré jugadores hábiles, con inteligencia y buen gusto, como único argumento en la búsqueda del gol. Eso en el aspecto deportivo. Y con sentido de solidaridad respecto a los compañeros y noción clara de la responsabilidad en el aspecto humano".

 

Diez días después, a la cancha

El 12 de octubre estaba previsto un partido contra España por la Copa Hispanidad. Sin tiempo para efectuar ningún trabajo de adiestramiento técnico o táctico, Menotti armó este equipo: Rubén Omar Sánchez, arquero de Boca; Pernía (Boca), Paolino (Huracán), Rogel (Boca), Carrascosa, Brindisi, Francisco Faustino Ruso, Carlos Babington, Houseman (todos de Huracán), Edgardo Di Meola (River), Piqui Ferrero (Boca). En la segunda etapa entraron Osvaldo Potente y Marcelo Trobbiani, ambos de Boca.

El técnico había optado por lo más coherente. Elegir jugadores conocidos —los que había dirigido en Huracán—, y sumarle dos de Boca que podían armonizar con ellos, tratando de armar una estructura con esos dos bloques. La actuación fue discreta y estuvimos a punto de perder cuando Pirri anotó para los españoles en el minuto 82, pero una corajeada de Roberto Domingo Rogel nos permitió empatar con un cabezazo.

—El trámite no me sorprendió —confesó Menotti después del encuentro—. Sabía los problemas que tenemos cuando enfrentamos a los europeos. No nos acercamos al fútbol que pretendo para la Selección. Sería ridículo pedirlo hoy. —Y agregó lo que iba a ser su tema obsesivo de los próximos tres años y medio—: El día que comprendamos que debemos jugar en permanente movilidad y no nos moleste que siempre tengamos el marcador encima, podremos hacer valer nuestra mayor capacidad para el toque.

En noviembre y diciembre se jugó frente a los chilenos por la Copa Dittborn, con un triunfo en Santiago y un empate en Buenos Aires. 1975 iba a ser el año dedicado a ver jugadores, aquí y sobre todo en el interior del país, el banco de pruebas. 1976 sirvió para ir armando la Selección mayor y confrontar internacionalmente.

 

A Europa en 1976

1976 fue provechoso para el seleccionador nacional. Vio más de cien jugadores, trabajando con cuatro selecciones casi al mismo tiempo y así fue pasando el cedazo, de modo que quedaban nombres y apellidos para conformar el plantel.

En 1976 Menotti afrontó un problema. River quería sus jugadores para jugar la Copa Libertadores y la Selección iniciaba su participación en la Copa del Atlántico frente a Paraguay. El entredicho, que incluyó la renuncia a la Selección de los futbolistas de River (Fillol, Passarella, Juan José López, Luque y Norberto Alonso), desembocó en la firma de un reglamento por parte de los dirigentes y el técnico estableciendo que, por fin, la Selección pasaba a ser prioridad número uno, pero en serio.

En marzo llegó la primera gran exigencia: la gira por Europa para enfrentar a Unión Soviética en Kiev (triunfó por 1 a 0 en la nieve con gran actuación de Hugo Gatti), a Polonia en Chorzow (victoria por 2 a 1), a Hungría en Budapest (derrota 0 a 2), al Herta de Alemania Federal en Berlín (otra caída, 1 a 2) y cierre en Sevilla con el club de la ciudad, empate sin goles. Al regreso, la Selección ya estaba metida en el alma de la gente. El 8 de abril de 1976 jugó en Vélez Sársfield contra Uruguay por la Copa del Atlántico y ofreció el gran espectáculo, con un 4 a 1 contundente y un formidable impacto de Kempes.

Hugo Gatti, con el atuendo más extraño vestido por un jugador de Selección en la historia, cumple una de las actuaciones de su vida para que Argentina venza 1 a 0 a la URSS bajo la nieve.

Hugo Gatti, con el atuendo más extraño vestido por un jugador de Selección en la historia, cumple una de las actuaciones de su vida para que Argentina venza 1 a 0 a la URSS bajo la nieve.

Pero cuando parecía que tocábamos el cielo con las manos, la Selección comenzó a desangrarse: el éxodo se llevó a Kempres, Alonso, Scotta y Trobbiani.

En lo que resta de 1976, Argentina domina el panorama sudamericano con holgura. Vuelve a vencer a Uruguay, esta vez en Montevideo, jugando buena parte del encuentro con diez hombres, ya que el juez expulsa a Gatti, y por cifras contundentes: 3 a 0. Pero seguíamos sin poder ganarle a Brasil. Cerramos el año empatando sin goles el 28 de noviembre con Unión Soviética.

 

Los visitantes de 1977

El razonamiento de Menotti era sencillo: el Mundial se iba a jugar en la Argentina, la mayoría de nuestros adversarios serían equipos europeos y debíamos acostumbrarnos a tolerar y superar su marca pegajosa si queríamos vencerlos como locales.

Detrás de ese objetivo, se organizó para 1977 un importante calendario de juegos que incluyó la visita de ocho selecciones europeas, algunas de las cuales serían participantes de nuestra Copa del Mundo. El escenario elegido para esa serie de encuentros fue Boca Juniors, donde se estimaba contar con apoyo masivo y caluroso.

El 27 de febrero, contra Hungría, la Selección de Menotti dio un festival de juego y goles, venciendo por 5 a 1. Con el score asegurado, Menotti hizo debutar a un chiquilín de 16 años: Diego Armando Maradona.

 

Maradona debuta en la Selección.

Maradona debuta en la Selección.

 

Tras una corta gira a España en marzo, sin ningún éxito —empate con Irán, derrota 0 a 1 con Real Madrid—, el 29 de mayo en Boca derrotamos por 3 a 1 a Polonia. Una semana más tarde, Alemania Federal, último campeón mundial, nos batió por el mismo score al cabo de un partido espectacular en el que los dos equipos terminaron ovacionados. El 12 de junio empatamos 1 a 1 con Inglaterra, el 18 por el mismo tanteador con Escocia, el 26 sin goles contra Francia, el 3 de julio se le ganó 1 a 0 a Yugoslavia y el 12 de julio por 2 a 0 a Alemania Democrática. Estábamos, evidentemente, en el buen camino.

 

Se va definiendo el equipo

—La serie internacional me sirvió para saber que no estoy solo, que la Selección está acompañada, que sigue siendo el equipo de la mayoría, que hay muchos que creen en el fútbol argentino —fue el saldo que extrajo Menotti de esos partidos.

En diciembre viajaron a Europa tres dirigentes para negociar las repatriaciones de Quique Wolf, Mario Kempes y Osvaldo Piazza.

 

Carrascosa en la Selección de Menotti, luego renunciaría.

Carrascosa en la Selección de Menotti, luego renunciaría.

 

A comienzos de 1978 se producen algunos problemas. Renuncian al plantel Jorge Carrascosa y Hugo Orlando Gatti. En su reemplazo, Menotti convoca a Víctor Bottaniz y Ubaldo Matildo Fillol. Mientras aguarda la decisión del Saint Etienne de Francia sobre la cesión de Piazza, convoca al santiagueño Luis Galván, de Talleres de Córdoba. Se inicia el trabajo en la Villa Marista de Mar del Plata, se juega un mal partido contra Uruguay (4 de marzo) y luego se consiguen dos triunfos sobre Perú, 2 a 1 en Buenos Aires y 3 a 1 en Lima. Llega de Francia Osvaldo Piazza, pero un accidente sufrido por su esposa lo obliga a volver de inmediato. Queda descartado. Llega una nueva y positiva serie internacional en Boca Juniors: 3 a 1 contra Bulgaria (29 de marzo), 2 a 0 con Rumania (5 de abril) y 3 a 1 con Irlanda (25 de abril). Se reincorpora Mario Kempes a la Selección y tras un inesperado traspié contra Uruguay (0 a 2 en Montevideo el 25 de abril), se suma Norberto Alonso, autor de un hermoso gol en el desquite contra los uruguayos, 3 a 0 en cancha de Boca el 3 de mayo. Ya estamos a las puertas del Mundial.

 

Cuatro números diez

Cesar Luis Menotti debe tomar una decisión. Ha trabajado, a lo largo de esos tres años y medio, con seis posibles "manijas": Ricardo Bochini, Mario Kempes, José Daniel Valencia, Ricardo Julio Villa, Norberto Alonso y Diego Armando Maradona. Bochini quedó en el camino. Maradona, a los 17 años, quiere una oportunidad.

El técnico opta por la experiencia. Le comunica a Diego que está fuera de los 22 convocados para la Copa del Mundo. Maradona recibe la notificación con lágrimas en los ojos. Menotti se queda con Kempes, Valencia, Alonso y Villa. El plantel se completa con Fillol, Baley y Lavolpe, arqueros; Olguín, Luis Galván, Daniel Killer, Passarella —designado capitán—, Tarantini, Oviedo y Pagnanini, defensores. En la media cancha estarán Ardiles, Larrosa, Gallego y Rubén Galván. Adelante, Bertoni, Leopoldo Jacinto Luque, René Houseman y Oscar Ortiz.

Luque, Bertoni y Villa en la tapa del último número de El Gráfico de 1977.

Luque, Bertoni y Villa en la tapa del último número de El Gráfico de 1977.

Todo está listo para comenzar el torneo. Los ojos del mundo están puestos sobre la Argentina cuando el 1° de junio de 1978 el último campeón, Alemania Federal, y el último tercero, Polonia, inaugurarán el Mundial en la cancha de River.

El grupo que arrancó en José C. Paz: Passarella, Olguín, Larrosa, Luque, Menotti, Bertoni, Pagnanini, Oviedo. Medio: Villa, Bottaniz, Baley, Lavolpe, Fillol, Tarantini, Killer. Abajo: Bravo, Gallego, Ortiz, Ardiles, Houseman, R. Galván, Valencia y L.Galván. Falta Maradona luego desafectado con Bottaniz y Bravo. Kempes y Alonso se sumaron al final.

El grupo que arrancó en José C. Paz: Passarella, Olguín, Larrosa, Luque, Menotti, Bertoni, Pagnanini, Oviedo. Medio: Villa, Bottaniz, Baley, Lavolpe, Fillol, Tarantini, Killer. Abajo: Bravo, Gallego, Ortiz, Ardiles, Houseman, R. Galván, Valencia y L.Galván. Falta Maradona luego desafectado con Bottaniz y Bravo. Kempes y Alonso se sumaron al final.

 

El debut contra Hungría

El 2 de junio debuta el cuadro argentino contra Hungría. En la ruta hacia la Copa nos habíamos enfrentado dos veces: perdimos en Budapest 2 a 0 y goleamos en la Bombonera 5 a 1.

Es indudable que el recuerdo de esa última experiencia incide en el ánimo con que afrontan la lucha los jugadores que dirige Lajos Baroti. Le tienen miedo al toque argentino y a la posible goleada. Por eso, juegan un partido muy defensivo, muy duro, al borde del reglamento y más allá. No los tranquiliza siquiera el gol inicial que logra Csapó al tomar el rebote en Fillol de un disparo previo.

Luque convierte contra Hungría el primer gol argentino del Mundial 78.

Luque convierte contra Hungría el primer gol argentino del Mundial 78.

Hay foul favorable a Argentina en el minuto 14. Ardiles ejecuta el tiro libre con toque corto para Kempres, el zurdazo del cordobés es rechazado por el arquero Sandor Gudjar y atropellando Luque establece el empate.

Hungría redobló su violencia pero no pudo evitar el asedio argentino. El gol de la victoria se demoraba. Llegó recién cuando faltan 8 minutos para el silbato final, cuando Norberto Alonso había ingresado en reemplazo de Valencia en el minuto 73. Se la llevaron en pared Luque y Alonso, hubo un rebote en el área húngara, Daniel Bertoni —quien había entrado por Houseman a los 67 minutos de juego—, la mandó adentro. Esa conquista aumentó el descontrol de los futbolistas húngaros, quienes soportaron dos expulsiones por juego brusco: Torocsik y Nyilasi.

Bertoni recoge recibe de taco de Alonso y anota el 2 a 1 final frente a los húngaros.

Bertoni recoge recibe de taco de Alonso y anota el 2 a 1 final frente a los húngaros.

Estos fueron los equipos. Argentina: Fillol; Olguín, Luis Galván, Passarella, Tarantini; Ardiles, Gallego, Valencia (desde los 73', Alonso); Houseman (desde los 67', Bertoni), Luque y Kempes. Hungría: Gudjar; Torok (46', Martos), Koksis, Joszef, Toth, Zombori; Kereki, Nyilasi, Pinter, Csapó; Torocsik, Nagy. Arbitro fue Garrido, de Portugal.

 

Golazo de Luque contra Francia

Nuestro segundo rival, el 6 de junio, fue Francia, que había sido derrotado en Mar del Plata por Italia, no obstante el primer gol de la Copa anotado por Lacombe antes de cumplirse sesenta segundos de juego. Posteriormente había igualado Paolo Rossi, y Zaccarelli marcó el 2 a 1 para los "azzurri".

Argentina inició el partido con la misma formación que había arrancado contra Hungría: Fillol; Olguín, Luis Galván, Passarella, Tarantini; Ardiles, Gallego, Valencia; Houseman, Luque y Kempes. A los 65 minutos entró Alonso por Valencia y se lesionó, siendo reemplazado por Oscar Alberto Ortiz en el minuto 72. Francia se alistó con Bertrand-Desmanes (lesionado y reemplazado por Baratelli a los 56 minutos); Battiston, Cristian López, Tresor, Bossis; Michel, Bathenay, Platini, Lacombe; Rocheteau, Six. El árbitro fue Dubach, de Suiza.

Al juego más armónico de los franceses, los argentinos opusieron su mayor pujanza en procura de la victoria. Que arribó finalmente por mediación de un derechazo espectacular de Luque, lanzado desde afuera del área.

El misil de Luque para ganarle a Francia. Este es el momento que el bombazo de 25 metros de Luque está a punto de entrar en el arco galo, fue el 2 a 1 final. Leopoldo Luque fue sin dudas la figura de la Argentina en la 1ra rueda del Mundial 78.

El misil de Luque para ganarle a Francia. Este es el momento que el bombazo de 25 metros de Luque está a punto de entrar en el arco galo, fue el 2 a 1 final. Leopoldo Luque fue sin dudas la figura de la Argentina en la 1ra rueda del Mundial 78.

Ese impacto llegó cuando la lucha se había complicado para el cuadro de Menotti. El arco francés se había salvado en la primera etapa de un zurdazo letal de Kempes que devolvió el poste y, cuando terminaba el período, Tresor quiso interponerse ante un remate de Luque, la pelota dio en su mano derecha y el juez sancionó penal. Lo convirtió Passarella y nos fuimos al descanso ganando. Pero a la hora de juego, tras rebotar en el travesaño un tiro bombeado por Lacombe sobre la posición de Fillol, Michel Platini obtuvo el empate. Poco después estuvo a punto de llegar el segundo tanto visitante pero Six desvió el tiro, solo ante Fillol. Iban 70 minutos de juego. Tres minutos después, llegó el formidable remate de Luque para decidir el encuentro en favor de Argentina y, poco más tarde, el mismo Luque se lastimó un brazo al caer, viéndose obligado a dejar la cancha. Argentina ya había hecho los dos cambios. Entró Alonso, sufrió una lesión y debió dejarle su sitio a Ortiz, por lo que jugó casi diez minutos con diez hombres.

 

Italia nos manda a Rosario

Esos dos triunfos por idéntico score —2 a 1— nos clasificaban para la segunda ronda de la Copa. Nos faltaba jugar el tercer partido del grupo, contra Italia, para saber en qué zona nos tocaba seguir la competencia. Necesitábamos ganar para continuar en Buenos Aires, porque empatando, Italia nos llevaba un gol de ventaja.

Perdimos 1 a 0 ante un conjunto italiano que tenía muy buenos jugadores, hacía un fútbol de excelente nivel y nos superó gracias a un gol magníficamente elaborado en pared por Bettega y Paolo Rossi.

Esa noche del 10 de junio comprobamos lo que valía la presencia de Luque ahí adelante para romper defensas que se apretaban y hacían casi imposible la penetración por el medio. No estuvo Luque, lesionado, y quien más lo extrañó fue Kempes, a quien le faltaba el socio que le abría huecos en la retaguardia rival.

 

Tapa de El Gráfico del 13 de junio. Argentina vs. Italia.

Tapa de El Gráfico del 13 de junio. Argentina vs. Italia.

 

Ese resultado nos mandaba a jugar la segunda ronda de la Copa a Rosario. Allá, junto al Paraná, al calor del gigante de Arroyito, nos esperaban noches realmente inolvidables.

Argentina formó con Fillol; Olguín, Luis Galván, Passarella, Tarantini; Ardiles, Gallego, Valencia; Bertoni, Kempes y Ortiz (a los 73 minutos, Houseman). Italia, con Zoff; Bellugi (a los 6 minutos, Cuccureddu), Scirea, Gentile, Cabrini; Benetti, Tardelli, Antognoni (a los 73 minutos, Zaccarelli), Causio; Rossi, Bettega. El único gol fue señalado por Bettega a los 67 minutos, y el árbitro fue Klein, de Israel.

 

 

Por Juvenal (1990).

Imagen de El día que secuestraron a Fangio
¡Habla memoria!

El día que secuestraron a Fangio

Antes del Gran Premio de Cuba de 1958, un movimiento revolucionario tuvo cautivo al Quíntuple durante 48 horas. El Chueco cuenta uno de los hechos más increíbles de su vida.

Imagen de El destino, la pelota y yo - Capítulo II
¡Habla memoria!

El destino, la pelota y yo - Capítulo II

Por José Manuel Moreno. El crack del fútbol, considerado uno de los mejores jugadores de la historia, vuelve a sorprender relatando, con gran calidez, intimidades de su vida. En este capítulo nos cuenta su “tremendo fracaso”.

Imagen de El destino, la pelota y yo - Capítulo I
¡Habla memoria!

El destino, la pelota y yo - Capítulo I

En 1959 El Gráfico publica por entregas, la maravillosa autobiografía del legendario Charro, uno de los mejores de todos los tiempos. Compartimos nuevamente esta joya.

DEJÁ TU COMENTARIO