¡Habla memoria!

1983. ¡U-ru-guayos!

Por Redacción EG · 30 de septiembre de 2019

El Gráfico reunió a varios jugadores que habían cruzado el charco para triunfar en Argentina, algunos lo lograron como el caso de Francescoli en River y Malvarez en Estudiantes, la rica historia de los uruguayos en nuestro país.

Vinieron. Menos Acosta, con entrenamiento inevitable en Newell's, menos Julio César Jiménez, gestionando en España su desvinculación de Ferro. Vinieron. Algunos un rato antes, como Malvárez. "Me tomé el Río de la Plata y bajé en Constitución. ¿Es temprano, no?" Como Alles, con ropa deportiva porque estaba concentrado con Argentinos Juniors, como Bueno, Sosa y Navarro, los tres de San Lorenzo que viven en el mismo edificio de la avenida Juan B. Justo.

A la una de la tarde estaban todos: Mario Gualberto Alles Jorcin nacido en Colonia —en el pueblito de Rosario—, el 14 de noviembre de 1954; Ariel José Krasouski Silva, de San José, del 31 de mayo de 1958; Luis Enrique Malvárez Portillo, montevideano del 26 de febrero de 1959: Carlos Mario Goyén Prieto, 14 de agosto de 1955 también en Montevideo; Rubens Enrique Navarro Catani, nacido en Durazno el 28 de setiembre de 1958: Eber Bueno Almada, de Artigas, del 13 de setiembre de 1959; Alberto Viller Bica Alonso, 11 de febrero del '58; Enzo Francescoli Uriarte, 11 de diciembre del '61, los dos de Montevideo; Hugo Nelson Lacava Schell, del 30 de agosto de 1955 en Colonia; Hernán Fernando Sosa Rivero, también de la capital uruguaya, nacido el 18 de diciembre de 1956.

El almuerzo, más de dos horas en el cuarto piso de la Editorial durante las cuales se habló de jugadores, equipos, países, campeonatos, recuerdos, anécdotas y anhelos. Los diez muchachos uruguayos vivieron un rato feliz, nosotros los acompañamos.

El almuerzo, más de dos horas en el cuarto piso de la Editorial durante las cuales se habló de jugadores, equipos, países, campeonatos, recuerdos, anécdotas y anhelos. Los diez muchachos uruguayos vivieron un rato feliz, nosotros los acompañamos.

Fueron llegando, casi todos se conocían. "Yo jugué prácticamente con todos los muchachos que están en la reunion —comentó Krasouski —. Con Francescoli alcancé a estar un año en Wanderers, él recién empezaba y en los primeros partidos ya se veía lo que es. Con Bueno y con Malvárez compartimos ratos muy lindos en la Selección, en las eliminatorias del Mundial '82. Con Navarro y con Bica estuvimos en el Juvenil. Estoy almorzando con ellos y me parece como si estuviera repasando mi vida futbolística." Los pasos estaban previstos: reunión en la redacción, comida en el cuarto piso de la Editorial, viaje a la cancha de Boca para completar las fotos, despedida. Vinieron, fueron llegando.. .

MALVAREZ: —¿Cómo ando, eh? ¿No  me vieron la otra noche contra Ferro en el partido de la Copa? Las cosas que me decían los de Ferro... "Che, carne de paloma, no jugás nunca y hoy te venís a matar contra nosotros"...

NAVARRO: —¿Cómo, a vos también te dicen carne de paloma?

MALVAREZ —Claro, a todos...

Luis Malvárez al ataque, cabeza levantada. El ex jugador de Danubio fue animador permanente de la reunión, contó chistes y anécdotas, prometió un asado. No se sabe si le creyeron...

Luis Malvárez al ataque, cabeza levantada. El ex jugador de Danubio fue animador permanente de la reunión, contó chistes y anécdotas, prometió un asado. No se sabe si le creyeron...

NAVARRO: —¿Y por qué? Del grupo sale la aclaración. El insulto, que eso pretende ser, viene desde hace cincuenta años, cuando durante la crisis mundial se supone que en Uruguay se llegó a comer carne de paloma.

ALLES: —Sí, quieren decir que somos pobres. Pero no saben que la mejor carne de vaca es uruguaya...

NAVARRO: —Así que se lo dicen a todos... Menos mal, yo creí que me lo decían a mí porque tengo las piernas blanquitas. ¿No me las viste? Parecen de yogur...

El primer rato se fue con los abrazos, los recuerdos más notables o recientes, las preguntas indispensables, las bromas telúricas con raíz y esencia uruguayas. El "Indio" Malvárez fue desde el primer momento animador de la charla. Recordando sus duelos con Navarro, en las respectivas épocas de Danubio y Bella Vista, cuando "antes de cada partido nos mirábamos a cara de perro y después nos matábamos. Pero un día se nos ocurrió saludarnos y desde ahí cambió, nos hicimos amigos. Amigos... afuera de la cancha, porque adentro nos seguíamos dando con todo". O las ironías para tocarle el amor propio a Goyén: "A Carlos, siempre le digo, es hijo mío. Allá, con River, no me pudo ganar nunca; cada vez que venían a La Curva —así se ubica familiarmente la cancha de Danubio, a una cuadra del hipódromo de Maroñas—, boleta... Y ahora con Independiente ni hablemos. Es hijo mío, Carlitos".

Rubens Navarro tampoco le escatima a la comunicación, con una gracia chacarera que entra y se queda en el afecto. "Yo me salvo porque no tomo mucho mate, la yerba de acá... ¿Mala? No, eso es elogiarla. Viene con palos de escoba adentro del paquete. La nuestra es molida, suavecita... Igual el que va para allá de los tres siempre se trae unos kilitos, para ir tirando. El que tiene problemas es el 'Loro' Bueno, cada semana va quedando más flaco."

Hace un rato apenas que estamos juntos y sin embargo ya nos conocemos: la sonrisa semiamarga del Negro Sosa, cargando con sus muletas y un pronóstico que extiende aún por un mes la ansiedad; el silencio de Francescoli; la soltura de Bica: la seriedad de Alles, apasionado y memorioso de todo lo que sea fútbol: la actitud expectante y hasta curiosa de Lacava Schell, ajeno a los entretelones: "Yo me vine a las inferiores de Boca cuando tenía 13 años y estoy medio en banda en un montón de cosas. Me vieron allá en Colonia, en las Cruzadas que se hacían entre equipos uruguayos y argentinos, y aparecí en la novena de Boca, y salvo dos años que jugué en Universidad Católica de Chile el resto de mi vida le pasé en la Argentina. Hoy me estoy enterando de casi todo".

El vestuario de Boca, el encuentro de los dos "planteles". Bica atándose los botines, Goyén, Tamer, Denis Ramírez y Córdoba. "¿Vio, Carmelo? —decían varios jugadores boquenses—, ¿vio que los dirigentes le trajeron refuerzos?" Faraone se reía...

El vestuario de Boca, el encuentro de los dos "planteles". Bica atándose los botines, Goyén, Tamer, Denis Ramírez y Córdoba. "¿Vio, Carmelo? —decían varios jugadores boquenses—, ¿vio que los dirigentes le trajeron refuerzos?" Faraone se reía...

Alles redondea el tema: "Alguna vez de pibes jugamos en contra, yo para Rosa-rio y él para Colonia; después se vino para La Candela. Siempre le digo, es un mal uruguayo porque nunca más volvió".

La atajada cumbre de Mario Alles, el penal rematado por Delgado que determina el descenso para San Lorenzo y la salvación para Argentinos. "Recién comprendí todo cuando me luí a dormir, valoré lo que había conseguido."

La atajada cumbre de Mario Alles, el penal rematado por Delgado que determina el descenso para San Lorenzo y la salvación para Argentinos. "Recién comprendí todo cuando me luí a dormir, valoré lo que había conseguido."

Subimos. Ya está también Víctor Hugo Morales, la mesa espera.

Todos los temas. Charlas cruzadas, diálogos, alguna vez la atención general descansando en una voz. Pero aisladamente. Predomina el desorden, el espontáneo desorden de una barra que se encuentra lejos por un rato de sus apuros y obligaciones profesionales. Todos los temas.

SOSA: —Me lesioné en el partido que San Lorenzo fue a jugar a Corrientes a beneficio de los inundados. Me la tiró Quinteros en profundidad, pisé la pelota y fui al piso. Cuando entró el doctor Lóbbe le dije que me había fracturado, que había sentido el crujido. Resultó ser rotura de ligamento y desprendimiento del bíceps de la pierna derecha. No veo la hora de empezar los trabajos de recuperación.

FRANCESCOLI: —El fútbol allá es fuerte pero acá se pega más de atrás, te barren enseguida, a veces es imposible darse vuelta. Aunque el problema era yo, recién ahora me estoy teniendo confianza para encarar.

GOYEN: —Muchas veces me dan ganas de tomar un avión para ver Peñarol-Nacional... Muchas veces reflexiono una cosa también: somos un país de dos millones y medio de habitantes y siempre andamos prendidos en el fútbol, sobre todo en juveniles. Hay una tradición, una jerarquía...

BUENO: —Acá la gente es de locos, veníamos habituados a jugar con cinco o seis mil personas y cuando enfrentamos a Estudiantes, en Mar del Plata, nos encontramos con el estadio repleto. Nos mirábamos los tres. Eso ayuda y también crea responsabilidad, sobre todo a los que venimos de equipos chicos: allá solamente veíamos gente cuando nos tocaba con Nacional o Peñarol.  

BICA: —El otro día fuimos con mi mujer, caminamos un rato por Montevideo. La vi tan solitaria, tan triste... Yo no sé si es por la comparación con Buenos Aires. Acá vine por primera vez cuando tenía ocho años con el equipo de baby de Deportivo Oriental. Nos trajo Juan Carlos Vitale, que ahora trabaja en las inferiores de Vélez, y Rubens Navarro era compañero mío. Me acuerdo que vinimos en vapor, que jugamos contra un equipo que se llamaba Santiago de Liniers y que me hice amigo de un chico, Gabriel... Si me dejan en la puerta del club ese seguro que encuentro la casa, vivía a la vuelta, en una cortada. Ese viaje es inolvidable.

MALVAREZ: —El uruguayo que no sabe hacer asado no es uruguayo. En Danubio nunca hice pero en Estudiantes me mandé uno para quince personas, me salió fenómeno, puse la vaca entera.

KRASOUSKI: —Estos se ríen, pero en el Juvenil del '77 yo jugaba de diez. Lo que hacía era pasársela a Bica y a Venancio Ramos, pero jugaba de diez. A mí me pusieron la etiqueta de que pego patadas pero no es cierto, me echaron solamente dos veces de la cancha. Jugar fuerte sí, si los volantes no juegan fuerte no agarran la pelota nunca.

ALLES: —Una anécdota amarga es de un partido contra Newell's, el año pasado. Un hincha nuestro nos insultaba, decía que pusiéramos voluntad... Me indigné tanto que le contesté que alentara, que eso es lo que hacía falta. El asunto es que el referí, Fecha, me expulsó en el entretiempo. Lo recuerdo como una experiencia verdaderamente fea.

NAVARRO: —Yo soy de Durazno, el mismo pueblo del "Hormiga" Alzamendi. Estuve poco allí, siempre digo que mi mamá fue sólo a tenerme, pero ojo que hay una partera famosa con los futbolistas: Alzamendi, Carrasco, yo...

LACAVA SCHELL —Soy hincha de Peñarol, tengo guardada una camiseta de Pablo Forlán, de esas caladas. Y acá estaba muy feliz en Boca, la amargura más grande de mi carrera fue cuando me vendieron. ¿Sabés con qué la compenso? Con el ascenso de Temperley, ésa fue la gran alegría.

Otro tiempos, 1976. Lacava Schell con la camiseta de Boca, rodeado por Mastrángelo, Mainonis y Mílozzi. "Cuando me vendieron sentí una pena profunda, muy grande."

Otro tiempos, 1976. Lacava Schell con la camiseta de Boca, rodeado por Mastrángelo, Mainonis y Mílozzi. "Cuando me vendieron sentí una pena profunda, muy grande."

El almuerzo se va yendo. Queda el café, se suman los juicios, los comentarios, las opiniones: la condición de indiscutible de Maradona, la inadaptación de Brindisi al medio uruguayo, la posible vuelta de Alzamendi a Independiente, la importancia de Ardiles, la clase de Márcico, la personalidad de Juan Ramón Carrasco...

"Ese sí que es un loco lindo —comentaba Bica —, loco lindo y jugadorazo. Pero era difícil de pelearse con él, en cualquier entrenamiento y por cualquier cosa enseguida engranaba. Siempre de frente, pero enseguida engranaba, se quería agarrar a piñas. Ahora está en Montevideo, se vino de Guadalajara y dice que no vuelve más. Es un fenómeno, andaba en la casa revolviendo papeles y se encuentra con un documento de Racing por 30.000 dólares, se tomó el avión y vino a reclamar el pago. Ni se acordaba..."

Y después salió lo de la guapeza, también en relación con Carrasco y a propósito del duelo que tuvo con un compañero. Juan Ramón tiene un hermano que hace trabajos de albañilería y se lo recomendó al otro, pero al parecer el albañil no terminó con la obra. El compañero de Juan le reclamó por el incumplimiento de su hermano, Juan le contestó con desgano y a partir de ese momento se agarraron a trompadas cuatro o cinco días seguidos. En los entrenamientos los ponían enfrentados, se tocaban y ahí se armaba. Bica tiene otro candidato: "Aguirregaray, a ése le gusta más pelearse que tener una estancia a medias".

Eber Bueno y Rubens Navarro, los dos punteros de San Lorenzo antes compañeros 01 Bella Vista. Bueno todavía no se ha curado de un molesto desgarro, Navarro tuvo sobre 101 la marcha la idea de un partido contra Agremiados y todos estuvieron de acuerdo.

Eber Bueno y Rubens Navarro, los dos punteros de San Lorenzo antes compañeros 01 Bella Vista. Bueno todavía no se ha curado de un molesto desgarro, Navarro tuvo sobre 101 la marcha la idea de un partido contra Agremiados y todos estuvieron de acuerdo.

Y después... el clásico. Peñarol-Nacional. A la hora de confesar predilecciones Bica dijo Nacional, Bueno y Lacava Schell dijeron Peñarol. El resto se quedó con su equipo de profesional: Sosa y Navarro, Bella Vista —el puntero izquierdo pasó fugazmente por las inferiores de Peñarol Francescoli y Krasouski, Wanderers; Alles, Central Español —también jugó en Nacional y Fénix—: Goyén, River de Montevideo; Malvárez, Danubio. Pero, claro, en algunos casos con una sonrisa y un gesto pícaro, porque es notorio que en Uruguay casi todo el mundo es de uno de los dos grandes. "Sí —confesó uno de los comensales sin nombre ni apellido—, pero si llegás a decir que sos de uno el otro no te contrata por nada del mundo".

Nacional-Peñarol, una rivalidad increíble. Krasouski acerca una anécdota: "¿Sabes lo que hacían en Nacional? ¿Viste esos botines que vienen con las rayitas amarillas? Bueno, los hacían pintar todos de negro, para que no quedaran los colores de Peñarol". Francescoli completa con un concepto: "Ojo que cuando salen del estadio no es tan fácil, no ganan así nomás. En Cerro, en Rampla, en los jardines del hipódromo..."

LACAVA SCHELL: —Le presté a Temperley mi pase por este año, en diciembre veremos. ¿Jugadores? En Chile tuve como compañero a Ignacio Prieto y enfrenté a Elías Figueroa. Los dos buenísimos, de los mejores con que estuve en una cancha.

NAVARRO: —El fútbol de acá es más rápido pero allá se marca a muerte. Incluso creo que la preparación física es más intensa empezando por una pretemporada muy fuerte. Lo que pasa en la Argentina es que jugando los miércoles no se puede exigir demasiado en los entrenamientos.

ALLES: —Tengo el recuerdo de muchos técnicos. En Uruguay,Walter Roque, y aquí, el Zurdo López, Varacka, que es todo un caballero, y ahora Angel Labruna. Yo tenía otra imagen de Labruna por los problemas que hubo con Carrasco y De los Santos, pero me di cuenta de que es una excelente persona. Y no lo digo porque sea mi técnico, lo siento así.

FRANCESCOLI: —Una cosa que me enseñó el fútbol fue a valorar la importancia del grupo. Me pasó en el Sudamericano Juvenil de Ecuador: perdimos el primer partido, empatamos el segundo y teníamos en contra a la gente y al periodismo. Ahí nos unimos, luchamos y salimos campeones. Me quedó para siempre.

 

Enzo Francescoli.

Enzo Francescoli.

 

SOSA: —Vine a la Argentina porque es una plaza fuerte y siempre soñé con jugar en un equipo grande de acá. En Bella Vista estuve once años felices, pero inter-nacionalmente no me conocía nadie. , Además, con el pase nuestro el club podía, pagarle a los muchachos que se quedaban y eso era importante.

KRASOUSKI: —La infraestructura de la mayoría de los clubes uruguayos es pobre. Si a un partido Wanderers-Defensor, que son medianos, van 5.000 personas es para hacer una fiesta. Y con otros equipos la gente que va todavía es menos.

MALVAREZ: —Yo vivía frente a la cancha de Danubio y me llevó Héctor Salva, que me vio en el barrio y estaba en ese momento como director técnico. Después lo tuve a Lito Silva, al Pardo Abbadie, que lo había admirado como jugador y también a Luis Cubilla. ¿Maestros no me faltaron, no?

BICA: —Encontré algunas diferencias. Una, por ejemplo, es que acá los marcadores te siguen más allá de la mitad de la cancha. Otra, la concentración después del partido. Yo soy casado y me gustaría irme a casa, pero reconozco que es muy útil.

GOYEN: —Nunca hice divisiones inferiores, empecé en River a los 18 años, directamente en primera. Un momento emocionante que me dejó el fútbol fue cuando jugué con la celeste contra Italia, en Milán. Le pedí la camiseta a Zoff y me dijo que únicamente si yo le daba la mía: él era figura y yo un desconocido.

BUENO: —En el Mundial Juvenil de Japón jugué contra Maradona, Ramón Díaz, Barbas... Un montón de grandes jugadores que están en el mejor nivel del mundo. Desde el '80 estuve con la Selección mayor y en el '82 participé de las eliminatorias para el Mundial de España. Quiero desmentir que vine a la Argentina porque Bella Vista me debía plata, vine simplemente porque era una gran posibilidad.

Los autos en marcha, nos vamos a la — cancha de Boca para las fotos finales. En el camino breve siguen los recuerdos, las anécdotas, las risas.

Krasouski, Francescoli y Rica antes de la foto. Los de River siguen con sus camisas puestas, Ariel ya miró dónde le va a pegar al diez. Y se lo dijo.

Krasouski, Francescoli y Rica antes de la foto. Los de River siguen con sus camisas puestas, Ariel ya miró dónde le va a pegar al diez. Y se lo dijo.

Bica dice que WiImar Cabrera, el delantero central de Nacional, es un verdadero tractor, y también que no puede olvidar la jerarquía del inglés Trevor Francis, que lo impresionó mucho cuando jugaron la final de la Copa Europeo-Sudamericana. Goyén cuenta que Montevideo pasa por un mal momento, lo ilustra con algo que vió: "Un cartel, en la puerta de un negocio. ¿Sabés qué decía? 'Cerrado, porque abierto es lo mismo'. Está brava la cosa". Navarro comenta algo que le preocupa: "Acá nos desgarramos todos, se hace poco precalentamiento y en la mayoría de los vestuarios no hay lugar; es un problema". Malvárez se rió de una ocurrencia propia: "En un partido allá se me escapaba Bueno por la raya, lo alcancé, le agarré los bigotes y le dije: ¿adónde vas Loro...?"

La Boca, algunas cosas del Mundial de Túnez, la pregunta por Alfredo De los Santos, que está a préstamo de River en Defensor, la lista que va saliendo de otros uruguayos en la Argentina: Espala en Atlanta, Rodríguez Rodríguez en Gimnasia de La Plata, Daniel Godoy en Chacarita, Malaquín en Estudiantes de Buenos Aires, Tavarez en All Boys, Gardarián y Keosseián en Armenio... Y quién sabe cuántos en Primera "C", "D", divisiones inferiores, interior del país...

Ya es el vestuario, el tamaño descomunal que asombra a Navarro y los diálogos circunstanciales con los jugadores boquenses que van llegando para entrenar. El Gallego Vázquez se sorprende: "Me equivoqué..."; Osvaldo Perez advierte mirando de reojo a Bica y Francescoli: "Cuidado con los francotiradores..." Krasouski es el dueño de casa y cuenta otra de Malvárez: "La última vez que jugamos se me acerca, amaga sacarse la camiseta y me pide la mía. Se la doy y sale corriendo. 'No te puedo cambiar, no me dejan', me dijo. Si hoy no me la da, cobra".

Uruguayos en la Argentina. Arriba, desde la izquierda: Navarro, Francescoli, Krasouski, Sosa, Alíes. Abajo: Malvárez, Lacava Schell, Goyén, Bica, Bueno. Una embajada deportiva permanente.

Uruguayos en la Argentina. Arriba, desde la izquierda: Navarro, Francescoli, Krasouski, Sosa, Alíes. Abajo: Malvárez, Lacava Schell, Goyén, Bica, Bueno. Una embajada deportiva permanente.

Aparece Faraone, saludos. Lacava Schell conoce a todo el mundo. Los dos de River están cambiados pero no se deciden a ponerse las camisetas. Francescoli pregunta en voz baja: "¿No habrá problemas, no?". Un rato después un pibe le dice que cuando juegue contra Boca no haga goles. "¿Estás loco? Si yo también soy de Boca..."

Las fotos y se van. Malvárez se ofrece para hacer un asado y la sigue con Goyén, hasta que Carlos decide tomar la iniciativa: "Indio, ¿me vas a dejar ganar un campeonato?" Bueno y Navarro van a entrenar en la ciudad deportiva de San Lorenzo, el puntero izquierdo insiste con su idea: "Nosotros armamos un equipo y jugamos contra Agremiados a beneficio de los inundados. En serio, háganlo. De dos lo ponemos al Beto Acosta que allá era defensor". Krasouski despide a todos, Alles y Lacava Schell también van a moverse a sus clubes, Goyén y Malvárez salen en el coche del arquero hacia Quilmes, Bica y Francescoli a Belgrano, Sosa y su amigo-chofer a seguir pensando en el regreso a las canchas.

Francescoli, Bica y Krasouski junto al Falcon que Ford Motor Argentina ha puesto a disposición de EL GRÁFICO. Con él se movilizaron los jugadores.

Francescoli, Bica y Krasouski junto al Falcon que Ford Motor Argentina ha puesto a disposición de EL GRÁFICO. Con él se movilizaron los jugadores.

Es lunes. Por unas cuantas horas estuvieron más cerca entre ellos y al mismo tiempo más cerca de nosotros, repasando sus vidas, recordando su tierra cercana, las muchas cosas que nos unen y las pocas que nos separan.

La yerba, el río inmóvil y algún partido de fútbol, de vez en cuando.

 

 

Por JOSE LUIS BARRIO (1983).

Producción: RUBEN KUPA, GUSTAVO BELIZ y EDUARDO PERIMBELLI

Fotos: NORBERTO MOSTEIRIN y ARCHIVO "EL GRAFICO"

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