¡Habla memoria!

El fútbol se está nublando

Por Redacción EG · 21 de agosto de 2019

En 1999, El Gráfico encuestó a 962 chicos de inferiores de 21 clubes diferentes. Los resultados aseguran que hay acomodo, que sólo se piensa en llegar arriba como sea y que con representante es más fácil acceder a la Primera División.

Están allí, en el centro, indefensos como el viejo Tupac Amaru sometido a los tironeos salvajes de diferentes personajes del mundo del fútbol. Son pibes, chicos de 13, 14 o 16 años, inermes casi todos por la inmadurez propia de su edad frente a las presiones que sobre ellos ejercen las cifras millonarias que se pagan por los jugadores ya consagrados, a técnicos que usan las inferiores como una plataforma para ascender y por eso sólo exigen triunfos en lugar de propiciar el desarrollo de sus habilidades, a representantes inescrupulosos que deben buscar criaturas cada vez más tiernas para asegurarse los servicios de su futura estrella y hacen lo imposible (muchas veces lo indecente) para que “su” inversión sea rentable y a una familia que pretende encontrar en su hijo el salvoconducto a una realidad económica que los agobia.

Vale aclararlo: no todos los entrenadores desatienden su rol de docentes, no todos los empresarios se mueven en forma espuria y no todos los padres transfieren las frustraciones propias a sus hijos. No todos, pero sí una gran mayoría. Por lo menos así lo demostró esta encuesta que arrojó resultados sorprendentes (sólo las autoridades de San Lorenzo se negaron a participar de ella).

El potrero y la ilusión de los chicos que sueñan en llegar a primera.

El potrero y la ilusión de los chicos que sueñan en llegar a primera.

“El acomodo” fue uno de los temas que picó en punta. El 66 % de los consultados (633 chicos) opinó que se trata de una práctica usual en las inferiores. Se habla de chicos que juegan porque son hijos de algún dirigente o allegado o porque su representante los ubica a través de sus contactos y le tapan el lugar a otro que juega mejor. “En cualquier actividad en la que se desarrolla una competencia –admite Claudio Morresi, coordinador del fútbol amateur de Huracán y técnico de la Reserva– y donde decide una especie de juez que en este caso es el técnico, se instala en el imaginario colectivo la idea de que si uno no juega es porque el otro está acomodado y así transfiere la culpa. Eso tal vez influye en la respuesta, pero tampoco se puede dejar de lado que en muchísimos clubes siempre está el ‘hijo de’ que cuenta con algunos favores especiales, así sea el hijo de un dirigente o del que consigue el micro. Eso siempre existió. Cuando yo ingresé como entrenador a las inferiores de Huracán, la tercera estaba integrada por muchos chicos que eran hijos de dirigentes. Y luchamos para terminar con esos favoritismos.”

Ese es uno de los grandes temas que angustia a los pibes de las inferiores. “Todos los técnicos que están a mi cargo me deben entregar una planilla detallando la actuación de los chicos: si yo me llego a enterar que alguien favorece a uno, lo echo inmediatamente”, asegura Rubén José Rossi, el ex defensor que fue campeón mundial juvenil con la Selección Nacional en 1979, y que hoy conduce el fútbol amateur de Unión de Santa Fe, donde efectúa un trabajo interdisciplinario que incluye a cuatro asistentes sociales.

Claro que el tema del “acomodo” se enlaza con la idea de que los chicos proyectan sobre los empresarios. Resulta llamativo que el 60 % de los consultados crea que un futbolista de inferiores con representante tiene más posibilidades de llegar a Primera que uno que no lo posee (58% contestó “sí” y un 2% se inclinó por el “depende”). Las frases que los mismos chicos volcaron a la hora de contestar el por qué, apuntaron al “contacto” y a la “presión” que los representantes suelen ejercer sobre técnicos y también dirigentes.

La metodología es sencilla: el técnico le marca a su empresario amigo un par de jugadores y después ese mismo empresario le asegura al chico que si firma con él, va a llegar a Primera. Después el técnico lo promueve a la categoría superior y recibe a cambio un porcentaje sobre el monto del contrato o de una futura venta. No es la única forma de corrupción, claro, existen muchas variantes. Tampoco todos actúan así, claro, pero aun los empresarios más honestos deben ir a buscar cada vez más abajo para no quedar fuera del mercado el día que lleguen a Primera. En cualesquiera de los casos, sobre todo si la familia del futbolista es muy humilde, el representante hace firmar al chico un poder a cambio de 200 pesos de viáticos mensuales o de indumentaria o incluso de comida. De esta forma, el empresario explota un nicho vacío que debería ser ocupado por el club al cual pertenece pero que por cuestiones presupuestarias queda a merced de los hombres de negocios. Miguel Micó, encargado del fútbol amateur de Lanús, realiza un análisis claro al respecto: “Los chicos están confundidos, sienten la necesidad de un ascenso muy rápido y los representantes les vienen como anillo al dedo”.

El mensaje que emana desde quienes conducen resulta vital. Y el mensaje de hoy –se ve todos los días– ha exacerbado al triunfo como único valor. Casi la mitad de los consultados (473, el 49%) asegura que en las inferiores sólo se piensa en llegar arriba como sea. Todos los entrenadores de inferiores que fueron requeridos aseguran sin titubear que de cada 100 chicos que arrancan en la novena división de un club sólo 4 o 5 consiguen llegar a la Primera División. Ese cuello de botella tan angosto, que tiene su culminación en las categorías más grandes, puede generar en los chicos, además de un deseo de ganar sin reparar en los medios, un shock fuerte si no son tratados convenientemente cuando se les comunica que van a quedar libres. “Los chicos sienten una gran presión para asegurar el futuro económico de sus familias –explica Graciela Maestri, asistente social de Argentinos Juniors–. En algunos casos esa presión resulta contraproducente: no estimula el rendimiento sino que lo frena. Por eso hablamos mucho del tema”.

Para Juan Barbas, técnico de las inferiores de Racing, la cuestión pasa por otro lado. Y resume: “Para mí, lo que falta es vocación. Cuando yo jugaba tenía dos horas de viaje para ir a entrenar y me tenían que pegar un tiro para que faltara; hoy, en cambio, caen dos gotas y no vienen. El otro día, uno me dijo que estaba estresado y por eso faltó”.

Más allá de las opiniones, son demasiados los datos que instalan un sabor amargo a partir del pensamiento de quienes mañana serán los valores del fútbol argentino. Cada vez más mimetizados con una realidad cruel que los acosa desde varios sectores pese al esfuerzo de muchos entrenadores (con José Néstor Pekerman a la cabeza) para que el mensaje cristalino prevalezca por sobre la voracidad económica, da la sensación que la tendencia se profundizará cada día más. Hace un par de meses el poderoso Milan hizo viajar a Italia a Leandro Depetris, un niño santafesino de 11 años. A este ritmo, la próxima encuesta de EL GRáFICO no podrá concretarse sencillamente porque los chicos en cuestión aún no habrán aprendido a escribir.

 

 

DIEGO BORINSKY, HERNAN GIL Y MARTIN DE ROSE (1999).

Fotos: MAXIMILIANO DIDARI

Infografía: CRISTINA GAMBACCINI

 

PREVENIR ANTES QUE CURAR

Por MARCELO ROFFE (Psicólogo del fútbol amateur de Ferro, autor del libro “Con la cabeza hecha pelota”).

 

Marcelo Roffe.

Marcelo Roffe.

 

Hay un caso que siempre guardo en mi memoria: el de un arquerito de 19 años que se consagró atajando dos penales para la 4a. de Ferro contra Boca y quedó libre a fin de ese año. Quedar libre en cuarta división es casi “la hoguera”, es muy difícil reinsertarse. Hace poco me enteré de que, ya en su provincia, no consiguió club y hoy trabaja de ayudante de albañil. Mi única satisfacción es que en Ferro volvió a estudiar después de tres años de haber abandonado y terminó el primer año del secundario. El estudio es un modo de prevención porque, entre otras cosas, disminuye los niveles de ansiedad en el juego. Sólo entre 2 y 4 de cada 100 jugadores que se inician llegan a Primera. Por eso, cuando dicen “probamos 2.000 y quedaron los 20 mejores” no se detienen en pensar ¿a quién le importan las ilusiones de los 1980 restantes? Muchos tampoco reparan en las formas. Es determinante cómo se le comunica esa decisión al jugador, sobre todo si lleva varios años en el club: de acuerdo a cómo se lo digan pueden salir ileso, pero si falla la contención ese chico puede derivar en un caso de depresión, alcoholismo y hasta intento de suicidio.

Nuestro rol preventivo también funciona para evitar las expulsiones. Existen estrategias de anticipación y educación: este año Ferro y River salieron primeros en el Fair Play (nuestra 9a. división no tuvo un expulsado en 38 fechas). Para cerrar digo que en el fútbol amateur de hoy falta lógica, justicia y planificación y sobra arbitrariedad, inseguridad e inestabilidad.

 

Exitismo, sedentarismo y estafas

Por JOSÉ PEKERMAN

 

José Pekerman.

José Pekerman.

 

La verdad, no me sorprende para nada que la mayoría de los chicos encuestados piense en que la idea predominante en las inferiores pasa por llegar arriba como sea antes que disputar una competencia en forma leal. No me sorprende, pero sí me preocupa y debería llamar a la reflexión a todos los que trabajamos con chicos en el fútbol argentino.

¿Por qué se instaló esta idea? En principio, por el mensaje cruel que baja de todo el entorno. Ese mensaje dice que sólo sirve el que gana y entonces el chico empieza a no jugar por placer y va dejando cosas de lado en su formación. Abandona el compañerismo, no valora las amistades, se torna muy individualista y se cierra. De esta forma, un grupo numeroso de chicos se transforma desde muy pequeño en seudoprofesional cuando a esa edad están para disfrutar del juego y nada más.

Creo que también influye muchísimo el miedo a la frustración, el miedo a no llegar, la principal angustia del jugador de divisiones inferiores. Y se origina una situación en la que los chicos sólo se preocupan por cumplir las órdenes del técnico, porque en caso contrario –siguiendo con sus razonamientos– pueden quedar marginados del equipo, primero, y del club, después. No hablo de todos los técnicos, por supuesto, porque hay muchísimos que trabajan bien y con las ideas claras, pero otros necesitan del resultado para después exhibir los logros públicamente. Yo ya lo expresé muchísimas veces: en las inferiores no se debe apuntar a ganar títulos sino a conseguir la maduración de los chicos y aportar cosas a su crecimiento. Lamentablemente, muchos no lo entienden así.

También está el caso opuesto, igualmente perjudicial para el chico. Hablo de los técnicos que no se sienten realizados entrenando a las inferiores y que sufren de sedentarismo, que cumplen su tarea como si se tratara de un empleo administrativo. Los que estamos en la docencia sabemos que para desarrollar cualquier función educativa es necesario contar con gente que demuestre entusiasmo, que detone en los chicos sus virtudes, que los impulse a crecer, que los estimule, que les marque el camino de la creatividad y contenga sus facetas agresivas.

Pero volviendo al tema de “llegar como sea y cuanto antes”, es una pena que la tendencia se acentúe cada día más. Desde muchos sectores se bombardea con la idea de que el camino más fácil para llegar a una categoría superior es un buen resultado. El chico sabe que si juega bien un partido en Quinta División, por ejemplo, puede en la siguiente semana estar en la Primera. Ese salto puede significarle a él y a su familia un importante crecimiento económico, aunque sin darse cuenta esté quemando etapas. Y no todos los chicos tiene la misma fortaleza para asimilar esos impactos. Después, pagan  las consecuencias.

Respecto al tema de los representantes, nuestro mensaje a los chicos es clarísimo: nadie va a influenciar en sus carreras más que ellos mismos. Si el representante cambia ese mensaje, si le dice al chico que a partir de sus contactos él va a llegar más rápido, si hace valer eso para que firmen, estamos en presencia de una burda estafa. Es otra realidad que lamentablemente existe y contra la que debemos luchar.

 

NO QUEREMOS REPRESENTANTES EN EL CLUB

Por DANIEL ROBERT (Vicepresidente 1° de Gimnasia y Esgrima de La Plata en 1999;  encargado del fútbol amateur del club).

 

Daniel Robert.

Daniel Robert.

 

Hay cosas que deben cambiar sí o sí en el fútbol amateur porque se está transformando en una selva. La situación socioeconómica del país genera un caldo de cultivo peligroso en las inferiores y lo terrible es que, a través de muchos representantes, a los chicos se los toma como mercaderías que se compran y se venden y se presiona a los clubes a través de la patria potestad. En los últimos tiempos están surgiendo mercados como Libia o Kuwait, que se llevan chicos muy jóvenes. En Gimnasia nos oponemos a que los representantes manejen el fútbol y para ello estamos delineando un proyecto, que estará listo el próximo mes, mediante el cual proponemos que  los jugadores –sus familiares– firmen un convenio con el club para establecer los derechos sobre el jugador hasta los 16 o 17 años por lo menos. Tenemos que encontrar jurisprudencia para lograr proteger al chico y al club, que es el que los forma, y se transforma en uno de los más perjudicados. Si tenemos éxito, enviaremos el proyecto a la AFA para que se aplique en todos los clubes.

Mientras tanto, con los chicos del club buscamos que eviten a los representantes, a través de varias charlas. No estamos en contra de ellos, sólo los queremos para los profesionales. Una de las razones es que los representantes incitan y presionan a los padres para que ejerzan la patria potestad y se lleven al chico a cambio de una ayuda económica que le brinda el empresario. Eso no nos parece sano.

 

ASÍ SE HIZO

La encuesta incluyó a 962 chicos de las divisiones inferiores de 21 clubes del país, tanto de Primera División como de la “B” Nacional. Cien cuestionarios con 16 preguntas cada uno fueron acercados por EL GRAFICO a los coordinadores del fútbol amateur (en la mayoría de los casos). La encuesta fue anónima para que pudieran responder con la mayor libertad posible. Les pedimos en la misma “que contesten con la mayor sinceridad, seriedad y libertad posibles porque la idea es sacar conclusiones que sirvan para mejorar la situación de las inferiores en el futuro”.

De los clubes requeridos, sólo San Lorenzo se negó a participar. Según explicó Fernando Santos, integrante de la Subcomisión de Fútbol: “Estudiamos el caso y decidimos no aprobarlo porque recientemente nosotros efectuamos una encuesta en el club y no queremos que los chicos se confundan”. Las preguntas, por lo tanto, ni llegaron a ser leídas por los chicos de San Lorenzo. Por su lado, con Omar Palma (Rosario Central) se produjeron desencuentros involuntarios que nos impidieron recoger los cuestionarios del club rosarino. A continuación, el detalle de las encuestas que recibimos de cada club: All Boys (48), Argentinos (60), Banfield (10), Belgrano (95), Boca (76), Colón (46), Chacarita (35), Estudiantes La Plata (25), Gimnasia La Plata (38), Ferro (71), Huracán (35), Independiente (39), Instituto (26),  Lanús (38), Newell’s Old Boys (74), Platense (55), Racing (60), River (34), Talleres de Córdoba (35), Unión (34) y Vélez (28).

 

NOSOTROS NO LES ABRIMOS NINGUNA PUERTA

Por JUAN ERNESTO SIMON (Representante de jugadores, tiene a su cargo entre 60 y 70 juveniles.)

 

Juan Ernesto Simón.

Juan Ernesto Simón.

 

No coincido para nada con la creencia de los chicos de que el jugador con representante tiene más posibilidades de llegar a Primera. Yo estoy seguro de que todo lo que consigan dependerá de ellos, de su capacidad, su esfuerzo y también un poco de la suerte, porque siempre ha habido grandes futbolistas que por ahí no rinden en el partido que puede decidir su futuro y ahí se quedan. Por otro lado, estas cosas son las primeras que les aclaramos a los chicos que firman con nosotros, siempre delante de los padres. Aun cuando son del interior, a la hora de firmar les decimos a los chicos que tienen que venir con sus padres. Y ahí les aclaramos: nosotros no les abrimos ninguna puerta, la puerta se la tienen que abrir ellos solos. Es una mentira creer que van a llegar a Primera por nosotros.

En mi época como jugador no existían representantes en las inferiores, pero los tiempos cambiaron. Nuestro objetivo es claro: invertimos en ellos porque queremos tenerlos cuando lleguen a Primera. Con el dinero que se mueve cada vez se fue bajando más en la edad. A muchos de ellos nosotros les ofrecemos un viático, les conseguimos ropa y botines y también les prestamos nuestros oídos para que puedan descargarse, los acompañamos. Igual, creo que más que la plata a los chicos les interesa tener alguien bien considerado en el mercado futbolístico y que haya vivido lo que les está tocando vivir ahora. Y nosotros les ofrecemos eso.

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