¡Habla memoria!

Trece clubes embrujados

Por Redacción EG · 07 de agosto de 2019

En 2007, El Gráfico edita una interesante nota sobre aquellos equipos que no tenían suerte, algunos supieron revertir esa situación en estos años y otros siguen hundidos en la pésima fortuna que los persigue.

No na­cie­ron un mar­tes 13 ni son un pro­duc­to ge­nui­no del vu­dú. Sus hin­chas tam­po­co rom­pie­ron una pro­duc­ción en ma­sa de es­pe­jos en el día de su fun­da­ción. O tal vez sí, por­que de ma­ne­ra ca­si inex­pli­ca­ble, es­tos clu­bes en­tra­ron en el ima­gi­na­rio po­pu­lar por ser víc­ti­mas de una es­pe­cie de con­ju­ra eter­na.

Son clu­bes en­ye­ta­dos, re­sig­na­dos a que les su­ce­dan las co­sas más in­creí­bles, clu­bes que se do­blan, se achi­can y se re­tuer­cen en un su­fri­mien­to no pe­re­ce­de­ro, pe­ro que no quie­bran (al me­nos, sen­ti­men­tal­men­te) y an­te ca­da fra­ca­so só­lo au­men­tan la pa­sión de sus hin­cha­das, to­das ellas mul­ti­tu­di­na­rias.

Son clu­bes que ven có­mo sus ri­va­les ga­nan mien­tras ellos pier­den de las for­mas más ri­dí­cu­las, que acep­tan que sus me­jo­res ju­ga­do­res se van y só­lo lle­gan peo­res, que si lle­gan a traer gran­des nom­bres ine­vi­ta­ble­men­te pre­sen­cian có­mo son de­vo­ra­dos por fan­tas­mas que na­die tie­ne idea de có­mo en­tra­ron, mu­cho me­nos de có­mo ha­cer que se va­yan.

Es la li­ga de la ma­la­ria. La mis­ma a la que per­te­ne­cía el Chel­sea que, has­ta la lle­ga­da de Mou­rin­ho en 2003, ha­cía 50 años que no ga­na­ba na­da, con plan­te­les ri­quí­si­mos.

Es la mis­ma li­ga a la que per­te­ne­cía –¿o per­te­ne­ce?– el In­ter, otro de plan­te­les ini­gua­la­dos, ges­tor de de­rro­tas in­creí­bles co­mo la del 5 de ma­yo de 2002 en la úl­ti­ma fe­cha, el mis­mo In­ter que se pa­só 16 años sin sa­lir cam­peón, que echó más téc­ni­cos que nin­gu­no (con Mo­rat­ti pa­dre e hi­jo), y que cuan­do por fin lo­gró el tí­tu­lo es­te año, tu­vo que can­ce­lar los fes­te­jos pre­vis­tos por­que el Mi­lan le arrui­nó la fies­ta al ga­nar otra Cham­pions con dos des­car­tes in­te­ris­tas: Pir­lo y See­dorf. Es la mis­ma li­ga por la que pug­nó pa­ra en­trar el Ba­yer Le­ver­ku­sen (2° en Bun­des­li­ga, Co­pa y Cham­pions 2002) y don­de es­ta­ría In­gla­te­rra, si se con­ta­ran se­lec­cio­nes: sien­do los in­ven­to­res del fút­bol, nun­ca pu­die­ron ga­nar ni una Eu­ro­co­pa, y el úni­co Mun­dial que fes­te­ja­ron, ha­ce 41 años, lle­gó co­mo país or­ga­ni­za­dor y con un gol que nun­ca cru­zó la ra­ya.

Los hin­chas de és­tos y otros clu­bes que no apa­re­cen aquí po­drían ar­gu­men­tar que sus equi­pos son más me­re­ce­do­res de fi­gu­rar en es­ta lis­ta. Y qui­zás ten­gan ra­zón: pue­den ser tan des­gra­cia­dos que ni si­quie­ra tu­vie­ron la suer­te de sa­lir pu­bli­ca­dos en es­ta no­ta.

 

1: Torino

 

Torino.

Torino.

 

En 1949, el avión en el que viajaba el pantel se estrelló en Superga. Ningún jugador sobrevivió.

En 1949, el avión en el que viajaba el pantel se estrelló en Superga. Ningún jugador sobrevivió.

Si ser ri­val de la Ju­ven­tus, el equi­po más ga­na­dor de Ita­lia, ya de por sí es una des­di­cha, el su­fri­mien­to de los hin­chas gra­na­tes tras­cien­de mu­cho más que ese.

En el cam­peo­na­to de 1914/15 al To­ri­no le fal­ta­ba ju­gar el úl­ti­mo par­ti­do con­tra el lí­der del tor­neo (a quien ha­bía ven­ci­do 6-1 en la pri­me­ra vuel­ta) y si le ga­na­ba, era cam­peón. Em­pe­zó la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial y al tor­neo se lo dio por fi­na­li­za­do co­mo es­ta­ba. ¿Ma­la suer­te?

En 1928, le re­vo­ca­ron un cam­peo­na­to ga­na­do por ten­ta­ti­va de so­bor­no a Alle­man­di, un ju­ga­dor de la Ju­ven­tus, que lue­go fue so­bre­seí­do, aun­que el título nun­ca de­vuel­to. En los años 40, lle­gó a te­ner el me­jor equi­po del mun­do: ha­bía ga­na­do cin­co tí­tu­los con­se­cu­ti­vos, has­ta que el 4 de ma­yo de 1949 el avión en el que volvía el equi­po ca­yó en la Ba­sí­li­ca de Su­per­ga, cerca de Tu­rín. To­dos los ju­ga­do­res y miem­bros del cuer­po téc­ni­co mu­rie­ron.

A me­dia­dos de los 60, la apa­ri­ción de Gi­gi Me­ro­ni –el fan­ta­sis­ta más re­fi­na­do de su ge­ne­ra­ción– re­lan­zó al To­ri­no a lo más al­to, has­ta que a los 24 años Me­ro­ni mu­rió atro­pe­lla­do en una ave­ni­da. Quien ma­ne­ja­ba el au­to era un fa­ná­ti­co del To­ri­no, de 18 años, que años más tar­de, cur­vas del des­ti­no me­dian­te, se trans­for­mó en el pre­si­den­te de un club al que po­cas ve­ces le sa­le una bien. Tu­vo 5 des­cen­sos des­de 1989, per­dió una fi­nal de UE­FA por gol de vi­si­tan­te, pe­gan­do tres ti­ros en los pa­los, y que­bró en 2005: por es­te mo­ti­vo no lo de­ja­ron as­cen­der aun­que ya ha­bían ce­le­bra­do el re­tor­no a la Se­rie A. Ufff...

 

El altar de la tragedia, siempre visitado.

El altar de la tragedia, siempre visitado.

 

LA FRA­SE: “Un club que el des­ti­no aca­ri­ció co­mo una flor y per­fo­ró con una es­pa­da sa­rra­ce­na”. San­dro Ciot­ti, pe­rio­dis­ta ita­lia­no.

 

2: Racing

Los hinchas de Racing saben lo que es sufrir, pero también saben que su equipo siempre tendrá una multitud que lo respalde, pese a malos resultados deportivos y peores resultados administrativos.

Los hinchas de Racing saben lo que es sufrir, pero también saben que su equipo siempre tendrá una multitud que lo respalde, pese a malos resultados deportivos y peores resultados administrativos.

La his­to­ria arran­co de­ma­sia­do bien pa­ra uno de los gi­gan­tes de Ave­lla­ne­da. De los clu­bes que aún exis­ten (Alum­ni de­sa­pa­re­ció), fue el pri­me­ro en rei­nar en el ama­teu­ris­mo al lo­grar sie­te cam­peo­na­tos se­gui­dos (1913-19), y ga­nar­se el mo­te de Aca­de­mia. Fue el pri­mer tri­cam­peón del pro­fe­sio­na­lis­mo (1949-51) y el pri­mer ar­gen­ti­no en ser cam­peón del mun­do (1967). Os­ten­tó el ré­cord de vic­to­rias con­se­cu­ti­vas (39) du­ran­te 32 años (1967-99). Hoy, tras los 35 años sin fes­te­jos, Ra­cing que­dó co­mo el gran­de con me­nos cam­peo­na­tos lo­ca­les (7), con Vé­lez pi­sán­do­le los ta­lo­nes (6). El día que pa­de­ció la peor hu­mi­lla­ción de su his­to­ria y se fue al des­cen­so, el es­ce­na­rio pa­re­ció mon­ta­do por el Dia­blo: 22/12/83, can­cha de In­de­pen­dien­te, úl­ti­ma fe­cha y el ri­val eter­no dan­do la vuel­ta olím­pi­ca en las na­ri­ces. Peor im­po­si­ble. El DT era una glo­ria del club: Piz­zu­ti. Es­tu­vo dos años en la B, épo­ca en la que la ba­rra gol­peó a otro ído­lo co­mo Ce­jas, y lo­gró el as­cen­so por un oc­to­go­nal, sin ga­nar el cam­peo­na­to. Al re­gre­sar, co­mo se ha­bían mo­di­fi­ca­do las es­truc­tu­ras de los tor­neos, de­bió al­qui­lar su equi­po com­ple­to, que ju­gó pa­ra Ar­gen­ti­no de Men­do­za, pa­ra que no es­tu­vie­ran seis me­ses pa­ra­dos y pu­die­ran pa­gar­le los suel­dos. Ape­ló a ma­ni­fes­ta­cio­nes re­li­gio­sas pa­ra ahu­yen­tar los ma­los es­pí­ri­tus (fo­to), su es­ta­dio fun­cio­nó co­mo de­pó­si­to de pa­pas, le dic­ta­ron la quie­bra, fue el pri­mer y úni­co equi­po gran­de ge­ren­cia­do, tu­vo que so­por­tar que las hin­cha­das ri­va­les le can­ta­ran “a es­ta em­pre­sa le te­ne­mos que ga­nar” y el es­pe­ra­do día en que se con­sa­gró cam­peón lue­go de 35 años, el día tan so­ña­do y an­he­la­do, coin­ci­dió con la peor cri­sis de la his­to­ria ar­gen­ti­na (De la Rúa yén­do­se en he­li­cóp­te­ro) y el he­cho pa­só ca­si inadvertido. La fra­se: “Hoy Ra­cing ha de­ja­do de exis­tir” (sín­di­co Li­lia­na Ri­poll, mar­zo de 1999).

 

3: Genoa

 

Genoa.

Genoa.

 

El club más an­ti­guo de Ita­lia, fun­da­do en 1898, comenzó dis­pues­to a ser uno de los gran­des, pe­ro el úl­ti­mo de sus nue­ve scu­det­ti da­ta ya del año 1924 (foto). To­do lo glo­rio­so del Ge­noa hay que ver­lo en blan­co y ne­gro. En 1925 ya empezaron sus pe­nas, cuan­do una in­va­sión de cam­po de los hin­chas del Bo­log­na obli­gó al ár­bi­tro a con­va­li­dar un gol aun­que la pe­lo­ta se ha­bía ido afue­ra. Ese gol le ro­bó el dé­ci­mo cam­peo­na­to, que no lle­ga­ría nun­ca más, ni con la lle­ga­da de Gui­ller­mo Stábi­le, con el que se fue­ron al des­cen­so.

Los hin­chas, pa­sio­na­les, lle­ga­ron a lle­nar el es­ta­dio Lui­gi Fe­rra­ris unas ho­ras des­pués del bom­bar­deo inglés de 1941, que ha­bía de­ja­do 144 muer­tos. La ven­ta de Gi­gi Me­ro­ni al To­ri­no pro­vo­có un cis­ma: mu­chos hin­chas que ha­bían he­cho una co­lec­ta pa­ra que se que­da­ra se sin­tie­ron trai­cio­na­dos por la so­cie­dad: uno de ellos fue el in­ver­sor Pao­lo Man­to­va­ni, que en el 70 com­pró al clásico rival, la Samp­do­ria y la lle­vó a ga­nar la Co­pa Ita­lia, la Re­co­pa eu­ro­pea y el scu­det­to 91. En 2005, en­con­tra­ron a un dirigente del Ve­ne­zia sa­lien­do de las ofi­ci­nas del pre­si­den­te del Ge­noa con 250 mil eu­ros. Del as­cen­so a la A, ya ce­le­bra­do, ter­mi­na­ron yén­do­se a la Se­rie C1 por so­bor­no. LA FRA­SE: “En Gé­no­va, es la Samp­do­ria o el psi­coa­ná­li­sis” Graf­fi­ti.

 

4:  Atlas

 

El colorido de los hinchas.

El colorido de los hinchas.

 

Los Zo­rros de Gua­da­la­ja­ra fue­ron el pri­mer equi­po de Mé­xi­co en te­ner es­cue­las de fút­bol por lo que tam­bién se ga­naron el apo­do de “La Aca­de­mia”, que rea­fir­mó con los años ofre­cien­do jue­go de al­ta ca­li­dad. Atlas fue el pri­mer cam­peón del es­ta­do de Ja­lis­co, en 1951. Ja­más ima­gi­na­ron sus se­gui­do­res que se­ría el úl­ti­mo. Y que el ri­val más en­car­ni­za­do de la ciu­dad, Las Chi­vas, su­ma­ría ale­grías en la mis­ma pro­por­ción que su ad­ver­sa­rio re­ci­bía ca­che­ta­zos, has­ta eri­gir­se en el má­xi­mo cam­peón del país, con 11 tí­tu­los. De su can­te­ra sa­len los me­jo­res pro­yec­tos. En el úl­ti­mo Mun­dial la ba­se era “atlis­ta”: Ra­fa Már­quez, Par­do, Guar­da­do, Os­wal­do Sán­chez y Bor­get­ti. Lle­gó tres ve­ces a la fi­nal, la más re­cor­da­da fue la úl­ti­ma (1999), con La Vol­pe co­mo DT: ca­yó por pe­na­les con To­lu­ca. La fra­se: “La gen­te ve al Atlas co­mo un equi­po con al­gu­na mal­di­ción, y por eso a su afi­ción se la lla­ma La Fiel Ro­ji­ne­gra; es iló­gi­co que sien­do ve­ci­nos de las Chi­vas, le va­ya­mos al Atlas”. (Fer­nan­do Clout­hier, edi­tor del dia­rio Pú­bli­co Mi­le­nio e hin­cha del Atlas).

 

5: Feyenoord

De los tres grandes de Holanda, el que peor suerte tiene, sin dudas es el Feyenoord.

De los tres grandes de Holanda, el que peor suerte tiene, sin dudas es el Feyenoord.

Ser uno de los gran­des de Ho­lan­da es te­ner for­tu­na, di­rán los equi­pos chi­cos de ese país. Pe­ro el Fe­ye­noord es­tá dis­pues­to a re­ba­tir­los: en una li­ga que só­lo ga­nan tres, el Fe­ye­noord es el gran­de más su­fri­do, que tuvo su apogeo en los 60 y lle­gó a ga­nar la Co­pa de Eu­ro­pa del 70, pe­ro in­me­dia­ta­men­te vio su lo­gro opa­ca­do por la apa­ri­ción del gran Ajax. Re­sig­na­do a no ju­gar la Cham­pions por cul­pa del Ajax y del PSV, el año pa­sa­do su­frió la des­ca­li­fi­ca­ción de la Co­pa UE­FA por­que sus hin­chas, can­sa­dos de per­der, des­tro­za­ron la ciu­dad de Nancy. No ga­nan un tí­tu­lo lo­cal des­de 1999 y só­lo ga­na­ron tres en los úl­ti­mos 32 años. Es­ta es la pri­me­ra tem­po­ra­da en 16 años que ni si­quie­ra clasificó a Eu­ro­pa.

 

6: Botafogo

 

Botafogo en su visita al Monumental.

Botafogo en su visita al Monumental.

 

La ma­xi­ma ex­pre­sión del fút­bol ca­rio­ca re­du­ci­da a un mon­tón de es­com­bros: el Bo­ta­fo­go lle­gó a ser un equi­po muy prós­pe­ro y ter­mi­nó en el pues­to 12° en la lis­ta que hi­zo la FI­FA en­tre los gran­des clu­bes del si­glo XX. Ba­se de la se­lec­ción bra­si­le­ña mu­chos años, con Ga­rrin­cha, Nil­ton San­tos, Za­ga­llo, Jairzinho o Di­dí, ja­más pu­do tra­du­cir su rei­na­do a ni­vel lo­cal, per­dió su es­ta­dio por fal­ta de pa­go y cuan­do re­cu­pe­ró los te­rre­nos la sede ya ha­bía si­do de­mo­li­da. Tie­ne só­lo dos tí­tu­los na­cio­na­les, 1968 y 1995, y se pa­só 31 años sin si­quie­ra ga­nar un tro­feo ca­rio­ca. La in­creí­ble eli­mi­na­ción con Ri­ver en la úl­ti­ma Su­da­me­ri­ca­na fue só­lo una más de su ca­de­na de he­chos acia­gos, que por su­pues­to in­clu­yó el des­cen­so, en 2002.

LA FRA­SE: “Hay co­sas que só­lo pa­san en el Bo­ta­fo­go”. Di­cho po­pu­lar.

 

7: Gimnasia y Esgrima LP

Gimnasia tiene un gran apoyo siempre. Aunque los resultados sean esquivos, sus hinchas acompañan al Lobo.

Gimnasia tiene un gran apoyo siempre. Aunque los resultados sean esquivos, sus hinchas acompañan al Lobo.

En ciu­da­des co­mo La Pla­ta o Ro­sa­rio, no hay es­ca­pa­to­ria. Se es de uno de los equi­pos o del otro, y si se pier­de el clá­si­co, hay que en­ce­rrar­se una se­ma­na en ca­sa. Ni el Ri­ver-Bo­ca, más uni­ver­sal, es tan cruel con sus sim­pa­ti­zan­tes co­mo el clá­si­co ro­sa­ri­no o pla­ten­se. Así, lo de Gimna­sia po­dría ase­me­jar­se a un mar­ti­rio in­igualable. El Lo­bo no ga­nó ni un so­lo cam­peo­na­to de los bue­nos en 76 años de pro­fe­sio­na­lis­mo mien­tras que su ri­val, Es­tu­dian­tes, tie­ne 4. No só­lo eso: el Pin­cha ade­más lo­gró 3 Li­ber­ta­do­res (más que Ri­ver, Ra­cing y San Lo­ren­zo), 1 In­ter­con­ti­nen­tal y 1 In­te­ra­me­ri­ca­na. Cin­co Co­pas internacionales con­tra nin­gu­na de Gim­na­sia. En la dis­pu­ta di­rec­ta, si bien no exis­te una di­fe­ren­cia sen­si­ble en el his­to­rial (Es­tu­dian­tes ga­nó 4 par­ti­dos más), el Lo­bo lle­va 115 clá­si­cos y 64 años sin ir arri­ba. Y car­ga con las peo­res hu­mi­lla­cio­nes. La ma­yor di­fe­ren­cia en un clá­si­co la al­can­zó Es­tu­dian­tes (7-0 en 2006), la se­gun­da ma­yor tam­bién es de Es­tu­dian­tes (6-1 en tres oca­sio­nes) y la ter­ce­ra ma­yor lo mis­mo (5-1 una vez). La vic­to­ria más am­plia de GELP fue por tres go­les. De­ma­sia­do des­pa­re­jo. Pa­ra peor, el Lo­bo de­jó es­ca­par cua­tro cam­peo­na­tos que te­nía en la ma­no: 1933, 95, 96 y 2005. La más in­creí­ble fue en el Clau­su­ra 95: con un em­pa­te en la úl­ti­ma fe­cha, en su can­cha y con­tra un In­de­pen­dien­te fue­ra de com­ba­te, daba la vuelta. Per­dió 1-0 (gol de Maz­zo­ni). ¿El col­mo? El año pa­sa­do, los hin­chas ame­na­za­ron a sus ju­ga­do­res pa­ra que per­die­ran con­tra Bo­ca y así per­ju­di­car a Es­tu­dian­tes. Des­pués de la gro­tes­ca pan­to­mi­ma, el Pin­cha igual fue cam­peón.

 

8: América (Cali)

América de Cali tiene el mote de ser un equipo que llega alas finales y no puede ganarlas.

América de Cali tiene el mote de ser un equipo que llega alas finales y no puede ganarlas.

Es el se­gun­do equi­po más cam­peón en Co­lom­bia, de­trás de Mi­llo­na­rios, con lo que re­sul­ta ex­tra­ño ro­tu­lar­lo de “ma­lé­fi­co”. Sin em­bar­go, a pe­sar del des­co­mu­nal res­pal­do eco­nó­mi­co del car­tel de la dro­ga en los 80, en el con­ti­nen­te hil­va­nó es­tre­pi­to­sos fra­ca­sos. Dis­pu­tó cua­tro fi­na­les de Li­ber­ta­do­res y per­dió las cua­tro, tres con­se­cu­ti­vas (foto). La pri­me­ra (1985) an­te Ar­gen­ti­nos, de­bu­tan­te en la Co­pa, por pe­na­les. La se­gun­da (1986) an­te otro que ja­más la ha­bía con­se­gui­do por múl­ti­ples ho­ci­ca­das (Ri­ver). Y la ter­ce­ra (1987), fren­te a Pe­ña­rol, fue la más in­só­li­ta. Ga­nó 2-0 en la ida, per­dió 2-1 la vuel­ta tras ir en ven­ta­ja y aguan­tar el 1-1 has­ta fal­tan­do tres mi­nu­tos. En el de­sem­pa­te fue al alar­gue tras el 0-0. Si man­te­nía el re­sul­ta­do era el pri­mer club co­lom­bia­no en al­zar la Co­pa, pe­ro ca­yó 1-0 en la úl­ti­ma ju­ga­da del par­ti­do, el re­loj cla­va­do en 14' 58'' del ST. La cuar­ta fi­nal la per­dió con Ri­ver en el 96. Es de­cir: Ri­ver, con su trau­mas co­pe­ros, só­lo pu­do ser cam­peón con el Amé­ri­ca en fren­te. En­ci­ma, Atlé­ti­co Na­cio­nal y On­ce Cal­das fue­ron cam­peo­nes de Amé­ri­ca en su pri­me­ra fi­nal.

 

9: Schalke 04

 

Los hinchas del Schalke saben lo que es sufrir por su equipo.

Los hinchas del Schalke saben lo que es sufrir por su equipo.

 

Ha­ce 49 años que no sa­len cam­peo­nes y se les es­ca­pa­ron tres tí­tu­los en la úl­ti­ma fe­cha lue­go de ser lí­de­res en bue­na par­te del año: 1972, 2001 y 2007. El de 2001 fue el peor por­que Ba­yern lo ga­nó en el cuar­to mi­nu­to de des­cuen­to mien­tras el Schal­ke ce­le­bra­ba. Uno de los equi­pos más po­pu­la­res de Ale­ma­nia, a sus hin­chas se les co­no­ce por­que mues­tran un ra­ro de­lei­te an­te la cul­tu­ra del fra­ca­so per­ma­nen­te y se enor­gu­lle­cen de se­guir sien­do una pa­sión ca­si irra­cio­nal. Su vic­to­ria en la UE­FA por pe­na­les lle­gó an­te otro can­di­da­to a es­te club, el In­ter. Pe­ro ni si­quie­ra la fi­lia­ción del pa­pa Juan Pa­blo II co­mo so­cio ho­no­ra­rio les cam­bió la pro­vi­den­cia: ese año se fue­ron al des­cen­so. Eter­nos ce­bo­lli­tas, aho­ra su­man tres sub­cam­peo­na­tos en los úl­ti­mos sie­te años. LA FRA­SE: “Ten­go ma­las no­ti­cias pa­ra us­te­des, sol­da­dos. El Schal­ke hoy per­dió 5 a 0”. Fa­mo­sa lí­nea del ca­pi­tán del sub­ma­ri­no en el fil­me Das Boot.

 

10: Tottenham Hotspur

 

Ardiles y Villa.

Ardiles y Villa.

 

Bau­ti­za­do ori­gi­nal­men­te Hots­pur FC en ho­me­na­je a un per­so­na­je de Sha­kes­pea­re, su his­to­ria tie­ne mu­cho de tra­ge­dia, es­pe­cial­men­te en las úl­ti­mas dé­ca­das. El pri­mer club in­glés en ga­nar en Eu­ro­pa (al Atlé­ti­co de Ma­drid, cu­rio­sa­men­te), tu­vo su úl­ti­mo mo­men­to de glo­ria en las FA Cups de 1981 y 1982, con Os­sie Ar­di­les y Ricky Vi­lla, y la Co­pa UE­FA del 84. Y aun­que tu­vo a ju­ga­do­res co­mo Ve­na­bles, Gas­coig­ne, Klins­mann, Li­ne­ker, She­ring­ham o Wadd­le en su ple­ni­tud, no só­lo no lo­gra ga­nar el cam­peo­na­to lo­cal des­de 1961 (!), si­no que tu­vo fra­ca­sos es­tre­pi­to­sos, mar­ca­dos ade­más por el cre­ci­mien­to del Ar­se­nal y la ex­plo­sión del Chel­sea. Es­tu­vo al bor­de de la quie­bra en 1990 y ha­ce 17 años que lo úni­co que ga­na es una co­sa: pa­ra ele­gir un equi­po an­ti­hé­roe en In­gla­te­rra, fren­te al Tot­ten­ham cual­quie­ra pe­lea por el se­gun­do pues­to.

 

11: Atlético de Madrid

Los hinchas no pueden creer como este club tan grande y con tanta gloria tenga que jugar la próxima temporada en segunda.

Los hinchas no pueden creer como este club tan grande y con tanta gloria tenga que jugar la próxima temporada en segunda.

Pe­se a los fi­cha­jes estelares de ju­ga­do­res y en­tre­na­do­res (Bian­chi du­ró 6 me­ses), el se­gun­do club en sim­pa­ti­zan­tes de Es­pa­ña con­quis­tó una li­ga de las úl­ti­mas 30. En ese lap­so, el Ma­drid lo­gró 13 y el Bar­ce­lo­na, 9. Si ha­ce 30 años, el Ale­ti pe­lea­ba con el Bar­ce­lo­na por el se­gun­do lu­gar del po­dio (9-8 en tí­tu­los), hoy es­tá ter­ce­ro le­jos y con chan­ces de ser su­pe­ra­do por el Ath­le­tic de Bilbao (8).

Acu­mu­la 12 años sin le­van­tar la Co­pa del Rey, lap­so en el cual per­dió dos fi­na­les. Es el úni­co gran­de que se fue al des­cen­so (99/00, foto) y sa­lió 4° en su pri­mer in­ten­to. Su­ma ocho años sin ga­nar­le al Ma­drid (7 PP y 4 PE). Una so­la vez lle­gó a la fi­nal de la Co­pa de Cam­peo­nes, en 1974: ven­cía 1-0 al Ba­yern Mu­nich y a un mi­nu­to del fi­nal le igua­la­ron con un dis­pa­ro de mi­tad de can­cha por­que su ar­que­ro le es­ta­ba re­ga­lan­do los guan­tes a un fo­tó­gra­fo. De­sem­pa­ta­ron a los dos días y per­dió 4-0. El clá­si­co por ex­ce­len­cia, que en los 70 era Ma­drid-Atlé­ti­co hoy es Ma­drid-Bar­ce­lo­na. Eso sí: tiene la hinchada más fiel.

 

12: U. de Chile

U de Chile tiene una de las hinchas más fieles y seguidoras del continente. Acompañan a todos lados, por más que los resultados no sean los esperados.

U de Chile tiene una de las hinchas más fieles y seguidoras del continente. Acompañan a todos lados, por más que los resultados no sean los esperados.

Co­lo-Co­lo y la u son los clu­bes más po­pu­la­res de Chi­le. A ese ni­vel, que uno de los dos es­té 25 años sin ser cam­peón (1969-94), cuan­do el otro es­tu­vo co­mo má­xi­mo 7, y que en­ci­ma en ese lapso se va­ya al des­cen­so (1988, Pe­lle­gri­ni DT) cuan­do el otro ja­más ca­yó a Se­gun­da, in­vi­ta a la com­pa­ra­ción y el en­ca­si­lla­mien­to. Allí ci­men­tó su ras­go de equi­po su­fri­do.

Co­lo-Co­lo, ade­más, fue el úni­co chi­le­no en ganar la Li­ber­ta­do­res, en 1991, año en que la U za­fó del des­cen­so (fue 14° de 16). En 1996, con Rus­so co­mo DT y Sa­las co­mo fi­gu­ra, la U lle­gó a la se­mi­fi­nal de América: fue su­pe­ra­do por Ri­ver por un gol, con un ar­bi­tra­je es­can­da­lo­so en la re­van­cha. Hoy, lle­va 6 tor­neos sin ser cam­peón y ga­nó 1 de los úl­ti­mos 12.

 

13: P.S.G.

Una derrota más... Ronaldinho no lo cree. Henize se tapa la cara.

Una derrota más... Ronaldinho no lo cree. Henize se tapa la cara.

Un equi­po sin mucha fortuna des­de sus co­mien­zos, en 1904, ya que el Paris Saint-Germain nun­ca pu­do si­tuar a la capital en el lu­gar que se me­re­cía (a pe­sar de la pre­ten­cio­sa cu­na real que mues­tra en su es­cu­do) fren­te a otras ciu­da­des co­mo Mar­se­lla, Nan­tes o Saint Etien­ne que sí te­nían equi­pos do­mi­nan­tes. En 1970 se fu­sio­nó con el FC Pa­ris pe­ro la unión du­ró lo que un sus­pi­ro y el PSG fue obligado a re­co­men­zar en Ter­ce­ra Di­vi­sión. Ga­nó só­lo dos tí­tu­los en su his­to­ria, el úl­ti­mo en 1994, a pe­sar de ha­ber te­ni­do cracks co­mo Just Fon­tai­ne, Djor­kaeff, Gi­no­la, Weah, Rai, Oko­cha, Anel­ka y Ro­nal­din­ho. La cre­cien­te in­ver­sión mi­llo­na­ria en sus plan­te­les y la fal­ta de re­sul­ta­dos los trans­for­mó en el haz­me­rreír de Fran­cia, un equi­po que de tan pa­ri­si­no, has­ta apren­dió a per­der con es­ti­lo.

 

 

Por Martin Mazur y Diego Borinsky (2007).

Fotos: Archivo El Gráfico.

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