¡Habla memoria!

1995. ¡Che! ya son grandes…

Por Redacción EG · 05 de agosto de 2019

Habían compartido plantel en Vélez, nunca tuvieron buena relación, e incluso ya habían tenido algún altercado, pero en Mar del Plata explotó todo entre Ruggeri y Chilavert.

No es nuevo. Al menos para los que conocen a Oscar Alfredo Ruggeri y José Luis Chilavert. Una historia cargada de desencuentros, celos y desbordes los envuelve desde los años 1991 y 1992, cuando ambos eran compañeros en Vélez Sarsfield. A aquellos tiempos se remonta el comienzo de esta enemistad, que tuvo un lamentable capítulo de boxeo en el estadio Ciudad de Mar del Plata, el miércoles 1° de febrero, inaceptable para dos profesionales de tanta experiencia.

Pero está dicho: la historia no comenzó ahora, sino mucho antes... Eran los años en que el club de Liniers pugnaba por un título que descomprimiera la angustia de 25 temporadas sin festejos. Eduardo Luján Manera conducía a un plantel con nombres de trayectoria: Ruggeri, Gareca, Esteban González, Chilavert, Mancuso... Todo estaba dado como para incentivar la esperanza. Pero los resultados no fueron los esperados. Fue entonces cuando Ruggeri se plantó delante de sus compañeros.

- El grupo no está bien. Por eso, lo mejor es que esta noche vayamos a cenar afuera y hablemos largo y tendido...

Chilavert, que nunca tuvo afinidad con el Cabezón, refunfuñaba por lo bajo hasta que no aguantó más y explotó.

- ¡Nooo! Eso no arregla nada. La mejor forma de solucionar esto es hablando menos y entrenando el doble. No hay otra...

Luego de que Chilavert le tirara un cabezazo a Ruggeri, el escándalo estalla en Mar del Plata. El defensor le tira un derechazo al paraguayo.

Luego de que Chilavert le tirara un cabezazo a Ruggeri, el escándalo estalla en Mar del Plata. El defensor le tira un derechazo al paraguayo.

En aquella época, Ruggeri y Gareca aparecían como los líderes del plantel. El Gallego González, Almandoz y Mancuso no se separaban de ellos ni un minuto. Pero, también, estaban los que no aceptaban ese liderazgo: Trotta y Chilavert. La relación de ellos dos con Ruggeri era inexistente.

Las sucesivas ventas fueron separando las aguas. Ruggeri fue vendido a Italia, Mancuso a Boca, Gareca a Independiente... Chilavert, íntimamente, advirtió que empezaba otra era.

-Ahora quedamos los que tenemos hambre de gloria. Ruggeri ganó mucho afuera, pero en Vélez no pudo levantar ni una copita. Ya no se logran cosas sólo con el nombre...

Con el ciclo Bianchi, Chilavert se fue transformando en figura a base de temperamento. Y el arquero estalló cuando logró su primer título en Argentina.

-Yo tenía razón. Y acá se demostró que, con jugadores jóvenes, se puede hacer más que con los que están cargados de títulos y ya no tienen ganas de matarse en una cancha.

A Ruggeri no le cayeron nada bien las declaraciones del arquero. En la intimidad, el defensor lo acusaba de egocéntrico e insolidario. Los celos entre ambos ya no se disimulaban.

El choque siguiente lo protagonizaron en la cancha de River cuando, por las eliminatorias para el Mundial de USA '94, Argentina enfrentó a Paraguay. En plena área guaraní, los dos se cruzaron y discutieron fuertemente, en esos duelos de personalidad en los que poco se gana y mucho se pierde.

En cancha de River, en el marco de las eliminatorios, estos dos referentes se cruzaron.

En cancha de River, en el marco de las eliminatorios, estos dos referentes se cruzaron.

La pulseada los llevó a estar frente a frente -insultos incluidos- sin que llegaran a las manos. Situación que se repitió en Mar del Plata, la semana pasada, aunque esta vez se dieron el gusto...

Iban 43 minutos del segundo tiempo y el paraguayo ya se había hecho notar como protagonista en un tiro libre que desembocó en el empate de Vélez. El partido apuntaba para 2-2 con final tranquilo. Pero no fue así...

Llegó un centro al área de Vélez, Chilavert saltó junto a Ruggeri. Nada grave, pero ellos lo interpretaron como un buen motivo para que explotaran los años de bronca y recelos almacenados. Ruscio cobró carga del Cabezón al arquero, quien acusó al defensor de intentar agredirlo. De inmediato, Ruggeri encendió la mecha...

-iChilavert! La p... que te parió...

El paraguayo, indignado, se acercó y le pegó un cabezazo a Ruggeri. Este no se quedó atrás: con la cara desencajada, tomó del cuello al arquero con sus dos manos. Ahí empezaron a volar los puños y la escena se convirtió en un cuadro grotesco: los jugadores trataron de separar, pero los insultos seguían brotando por todos lados.

No conforme con haberle tirado un golpe de puño. Ruggeri sujeta del cuello a Chilavert.

No conforme con haberle tirado un golpe de puño. Ruggeri sujeta del cuello a Chilavert.

-iSos un hijo de p...!- gritaba Ruggeri.

-¡A mi madre nadie la insulta, la p... que te parió...!- gritaba Chilavert.

Roberto Ruscio, el árbitro del partido, cortó por lo sano: le sacó la tarjeta roja a los dos. Aunque, igualmente, no podía comprender semejante escena. Claro, él -como casi todos- no conocía la historia de odio que rodea a esos dos hombres que piensan que todo se puede arreglar a las trompadas. Aunque sea dentro de una cancha de fútbol.

 

 

Por MIGUEL ANGEL RUBIO

Fotos: MARIO GOMEZ y ARCHIVO "EL GRAFICO".

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